INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

UN LUGAR DE ESPERANZA

 

Jesús Cano

 

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1 Corintios 13:13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

 

Tres elementos que Pablo está hablando: La fe, la esperanza y el amor. Dice: el más grande de todos es el amor. El amor es el motor de todo, el amor es por lo que hacemos las cosas, el amor fue la motivación principal para que Dios creara el mundo. El amor debe de ser la motivación por la cual nosotros servimos y hacemos todo lo que nosotros hacemos, eso es el amor. 


Pero también habla de la fe y la esperanza. La fe es lo que yo necesito o es eso que me hace recibir de parte de Dios. No puedo recibir de Dios si no es por fe. ¿Han visto a la gente que la está pasando muy mal y que quiere hacer sentir mal a Dios con el: mira cómo estoy, mis Zapatos están rotos, tienen hoyos en la suela, por favor Dios apiádate de mí; están familiarizados con esa oración en donde le dices a Dios todo lo malo que te está pasando?


Esas oraciones y ese tipo de actitud nunca reciben de parte de Dios. Lo único que recibe de parte de Dios es la fe; pero la fe es curioso porque la fe funciona para el pasado no funciona para el futuro. La fe dice Hebreos 11:1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. En otras palabras, es la fe es la seguridad de en lo que está nuestra esperanza lo vamos a recibir. La esperanza funciona para el futuro, la fe funciona para el presente y para el pasado.

 

Toda la Biblia, y es muy curioso, cuando leemos por ejemplo el libro de Josué, y se saben la historia que rodean la muralla de Jericó, si lo leemos bien no está hablando en futuro; Dios le dice a Josué: y rodearás la ciudad, dice, porque ya la he entregado en tus manos. No le dice: porque la entregaré, dice: yo ya lo he hecho. Y la fe funciona creyendo que aunque yo no he visto algo, las cosas ya pasaron. Pero lo que me hace mantenerme en lo que creo se llama esperanza.

 

La esperanza es algo simpático, porque lo tendemos a ver como un deseo; y lo que el mundo define esperanza es como un deseo, ¿lo han visto? Es como: ah yo deseo que todo esté bien o tengo esperanza de que las cosas funcionen, ¿si lo han visto o no? Pero la Biblia define esperanza como la anticipación gozosa por algo bueno. ¿Qué quiere decir eso? Que mientras yo estoy esperando, aunque yo no vea las cosas que estoy esperando, estoy feliz y estoy anticipando lo que va a venir. ¡Eso es la esperanza!

 

¿Y por qué voy a hablar de esperanza? Por la Iglesia. ¿Por qué venimos a la Iglesia, de qué sirve venir a la Iglesia? ¿Por qué esta onda de Dios de sí vengan a la Iglesia? Porque es como de: o sea, sí voy ¿y? Y por lo general la primera respuesta de cuando nos dicen: Vayan a la Iglesia es porque Dios dice que vayas a la Iglesia. Está bien, pero ¿qué beneficio tiene que vayas a la Iglesia?

 

Y venimos a la Iglesia sabiendo que tenemos que venir pero no muchas veces sabiendo ¿para qué funciona? Y eso es importante, ¿en qué se convierte la Iglesia? ¿Cómo debe de verse la Iglesia? ¿Para qué sirve la Iglesia? La Iglesia nace con Jesús cuando va caminando y Jesús pregunta ¿quién soy yo? Dice, ¿quién dice el mundo que soy yo? Y dicen los discípulos: Dicen que eres Juan el Bautista, Elías o alguno de los profetas (Mateo 16).

 

Y después dice: Está bien, pero ¿quién dicen ustedes que soy yo? Y Pedro responde: tú eres el Mesías, eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y le dice: bien Pedro, porque no te lo reveló carne ni sangre sino mi Padre que está en los cielos; y ahora te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca (hablando de él) edificaré mi eklesia, es la palabra griega que usa para Iglesia.

 

La Iglesia era un consejo en Grecia. Y después dice: Y te digo que las puertas del Hades no van a prevalecer en contra de mi Iglesia. Y ahí empieza Jesús las cosas, ahí es en donde nace la Iglesia, el concepto de Iglesia que tenía Jesús. La Iglesia no es la sinagoga ni el templo; es algo nuevo con lo que viene Jesús, y la Iglesia e s el método por el cual Jesús invade la tierra; para eso sirve la Iglesia.

 

Y dice: Las puertas del Hades. Lo que la eklesia hacía era que todos los ancianos de la ciudad se sentaban a las puertas de la ciudad, y entre ellos discutían qué podía entrar y qué no podía entrar a la ciudad; cómo se iban a hacer los negocios. ¡Eso era la Iglesia! Y Jesús está usando ese término para describir cómo nos debemos de ver nosotros. Cómo debemos funcionar.

 

Antes de hablar de por qué invadir la tierra, quiero hablar de los beneficios de venir a la Iglesia. Y uno de ellos es que la Iglesia es un lugar de esperanza. Está la fe, la esperanza y el amor; pero el más grande de ellos es el amor. Pero se necesita la esperanza para todo lo que vamos a hacer.

 

Zacarías 9:12 Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.

 

Por lo general cuando leemos fortaleza en la Biblia, pensamos en cosas malas, pensamos en fortalezas demoniacas, en que hay que orar para que las fortalezas se caigan. Pero en este contexto el Señor está diciendo: vuelvan a su fortaleza, oh prisioneros de esperanza. ¿Han conocido a esa gente? Por lo general hay gente así, no es algo muy común pero hay gente que a todo le ve el lado positivo ¿no?, y que no importa lo que esté viviendo, ellos ven el lado positivo.


Es como si las circunstancias no les afectaran, siempre tienen la vista puesta en algo más, ¿los conocen? A ese tipo de gente le está hablando el Señor, dice: Prisioneros de esperanza. Un prisionero es alguien que está amarrado a algo, y le está hablando a la gente que está amarrado a un futuro mejor, que no importa la circunstancia que está viviendo, sabe algo, hay un futuro mejor.


Esa gente es padre mientras no esté cerca de ti. Porque tú estás acá muy mal, muy enojado y llega con su positivismo de: no te preocupes, todo va a estar bien. Y en gente como yo, es: ¡No es cierto, no va  a estar bien, está mal! Y te dicen: claro que no, ve más allá. Y lo único que te puedes imaginar es estrellarlos en la pared treinta veces y ya después dices: O.k., si, está bien, va a estar bien pero vete a tu casa.


Y ese tipo de gente es por mucho que me llegue a molestar, soy como un Grinch, es el tipo de gente que Dios está buscando. Gente que en medio de las circunstancias crean que hay algo mejor por venir. Eso es la esperanza, y están atados a eso sabiendo que lo mejor está por venir esperándolo ansiosamente. Y eso tiene un beneficio: lo que hace que cosas sucedan en nuestra vida es la esperanza.

 

Es súper curioso como Dios funciona, es muy difícil entender a Dios, pero tiene claves y tiene leyes que nunca rompe. Y tiene formas de actuar que hay veces que no se entiendes. Y la fe y la esperanza, y la fe es lo que me hace mantenerme ahí y saber que va a venir. Pero la esperanza me hace esperarlo de una manera que sé que aunque no lo vea, no importa el tiempo que pase, tres días, una semana, 21 días, años, lo que sea yo lo sigo esperando como si fuera la primera vez, como si me lo hubieran hablado ayer.

 

Y hay muchas veces que eso nos falla como cristianos, porque cuando no empezamos a ver las cosas como se tendrían que ver, es cuando perdemos la esperanza y cuando no sabemos qué hay qué hacer. Pero para que la esperanza funcione, o para que me sea más fácil vivir en esperanza, este versículo empieza diciendo: Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza.

 

Y no está hablando de un lugar en donde tú no puedas ser, no está hablando de un lugar en donde seas esclavo, te está hablando de que fortaleza es un lugar de seguridad para algo. Y el lugar de seguridad en donde yo puedo crecer y esperar las cosas que van a venir, es la Iglesia.

 

1 Pedro 2:4-5 Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, 5vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

 

Dice: porque él era la piedra angular, así como él ustedes son piedras vivas de las cuales él construye su templo. Y en esta parte de Zacarías está haciendo una referencia a esa parte. Esta parte de Zacarías está hablando de lo que Pedro iba a hablar después, y Pedro inmediatamente después de esto dice: él fue la piedra angular que fue rechazada, pero ustedes son el sacerdocio que él diseñó para que habiten esa fortaleza, ustedes son el templo. Dice: nosotros ya somos la generación santa, el real sacerdocio, el linaje escogido.


Y todo eso se consigue cuando nosotros volvemos al punto de seguridad que se llama la Iglesia. Y la Iglesia no es el edificio, sino la gente que la conforma, eso es la Iglesia. El edificio no es la Iglesia, es el templo; pero cuando yo y la comunión con los santos de la que habla Hechos, en la relación de unos con otros es como Dios construye la Iglesia. No la construye cuando nos sentamos cada domingo viéndole la cabeza al que está enfrente de nosotros; eso no es relación.

 

La relación es cuando salgo de aquí y con la gente que me reúno, con los santos porque todas las personas que estamos aquí somos santas, nada más que no tenemos día. Cuando tú te reúnes con la gente que crea la Iglesia, es cuando tú empiezas a tener de Dios y cuando tu fe también se construye.


Dice Romanos: la fe viene por el oír, el oír la palabra de Dios. Dice Apocalipsis 12:11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte. El testimonio de los santos no es simplemente el: qué bien se comporta el hermano. Ya ves el hermano no peca. Ese no es el testimonio de los santos. El testimonio de los santos está hablando de cuando tú le dices a la persona que al lado lo que Dios hizo en tu vida; ése es el testimonio de los santos.

 

Cuando tú hablas lo que Dios ha hecho en tu vida, hablas de las bondades de Dios. Y dice en los Salmos: No puedo enumerar tus pensamientos hacia mí, dice: no puedo contar tus maravillas hacia mí. O sea, contar de número; dice: han sido tantas que no puedo. Pero cuando tú empiezas a hablar de lo que Dios ha hecho, cuando tú hablas de lo que Dios conquistó, en ese momento aunque tu realidad se vea diferente, en ese momento te estás enganchando a una realidad más alta que es el cielo y estás tomando del cielo lo que tú necesitas para atravesar la situación que estás viviendo. ¿Tiene esto sentido?

 

Y esto se consigue hablando de lo que Dios ha hecho, de las historias que Dios hizo. Si leemos el Antiguo Testamento y más los primeros cinco libros, era: Diles lo que Dios hizo. Es: que no se olviden de lo que Dios ha hecho. Porque en el momento en que tú te olvidas de lo que Dios ha hecho, dejas de poner los ojos en Dios.

 

Dice el Salmo 73, dice algo así: Cuéntales las maravillas de Dios, cuéntales cómo te sacó de tierra de Egipto con mano poderosa. Porque cuando tú cuentas lo que Dios hizo en tu vida, eso crea en la gente que está escuchando fe. Los testimonios no deberían de ser así como: Le doy gracias a Dios porque saqué 8.5 en mi escuela. ¡NO! Los testimonios están hechos para que hablemos de la grandeza de Dios. Por ejemplo: Cómo nació un niño. Eso es un testimonio.

 

Y necesitamos ese tipo de cosas para aferrarnos a una realidad más alta cuando nuestras circunstancias nos dicen que no es posible. Algo que es muy importante tener: es tener recordatorios físicos de las cosas que Dios ha hecho. Un ejemplo de eso es Jacob.

 

Entonces estaba Jacob peleando con el Ángel, y le dice Jacob: ¡Bendíceme! Y le dice el ángel: Déjame ir.  Y Jacob le dice: no te voy a dejar ir hasta que me bendigas. Y sigue peleando. Y después pasa algo asombroso, le lastima el muslo y lo deja cojo.  Y entonces el ángel le dice: está bien ¿cómo te llamas? Le dice: Me llamo Jacob. Está bien, vas a ser Israel, porque junto con Dios has peleado y has vencido como príncipe. Y le dice: o.k. Lo que yo creo es esto: después de ese encuentro con Dios Jacob queda cojo y paga el precio que tenía que pagar.

 

Pero, cada vez que él no podía caminar era un recordatorio para él de lo que Dios había hecho en su vida; y que un día su vida estuvo en manos de Esaú y lo pudo haber matado, pero, el Señor lo bendijo y Esaú no lo mató. Para eso sirven los recordatorios físicos. Para eso sirve la Iglesia, para que tú le digas a la persona de al lado lo que Dios hizo en tu vida, las maravillas que Dios ha hecho en tu vida.

 

Estoy convencido que hay mucha gente aquí que son prisioneros de la esperanza, pero que por algún motivo han dejado de creer y han dejado de esperar. Y el cielo resuena así hoy: Vuelve a tu fortaleza, prisionero de esperanza. Vuelve al lugar que dejaste, prisionero de esperanza.

 

La esperanza me dice que no importa cómo se vean mis circunstancias, hay algo más que Dios tiene para mí.  Isaías 55:9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que tus caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.  El Señor les está hablando y les está diciendo: es que ustedes no piensan como yo pienso, porque yo pienso más arriba. Lo que ustedes ven como camino no es mi camino, porque yo lo veo más arriba.


La perspectiva de Dios de nuestras vidas siempre es más alta. Y algo tiene: Dios no está atado al tiempo. Y eso puede ser tan molesto para nosotros, pero molestísimo porque nosotros vivimos en días, semanas, meses, años. Pero Dios al no estar atado al tiempo, Él habla algo y en el momento que lo habló, ¡ya sucedió! Y no está diciendo: en cinco años… ¡No!

 

En el momento que Dios habla algo, es porque Él ya lo vio hecho, porque desde el momento que Él lo habló, Él ya arregló las cosas en el cielo para que sucedan después en la tierra. El problema es que nosotros no podemos verlo. Y el problema es que para nosotros es: es que ya pasaron cinco años, es que tú lo dijiste. Entonces, como no pasó en el tiempo que yo esperaba, eso quiere decir que entonces tal vez ya no va a ser.


Pero eso es porque yo lo estoy viendo con mis ojos, porque yo estoy viendo las cosas como las veo desde este punto. Pero Dios al no estar atado por años, Él puede decir: te voy a bendecir y hacer una gran nación y tardarse 25 años en hacerlo. ¿Les ha pasado eso que tú estás ore, y ore, y ore por algo en tu vida que necesitas que suceda ya?


Siento que hay gente que ha estado orando por la misma cosa por varios años, no sé qué sea, puede ser conversión de alguien, sanidad, incluso hijos. Y tú estás ore y ore por eso, y nada más ves que no se puede; y pasan años y no se puede. Y la petición es grande y tus oraciones son muy grandes; pero Dios tiende a responder oraciones grandes de manera pequeña. Y eso es tan frustrante, es súper frustrante. Yo tener una gran petición y ver que Dios solo responde de una manera pequeña. ¿No se han frustrado por eso?

 

Es así de o.k., mira Dios vamos a sentarnos y hablar de cómo necesito que sucedan las cosas. ¿Nunca le han dicho así a Dios? Yo tampoco, pero esa es la actitud que luego tenemos, ¿no? Es: te voy a enseñar Dios como ser Dios. Si estoy pidiendo un gran milagro, lo que tú tienes que hacer es un gran milagro. Es: si tengo problemas en la espalda y no puedo caminar, espero poder caminar, no que se me quite la ampolla que me salió. ¿No les ha pasado? Me voy a juntar más con ustedes, porque a mí sí.

 

Y tú estás esperando una gran respuesta de Dios, y lo que Dios hace es como muy pequeño. Pero, cuando Dios responde oraciones o peticiones grandes de manera pequeña, es que te está madurando en el proceso. Cuando dios responde una oración o una  petición muy grande de una manera pequeña, es porque en el proceso para que tú recibas toda la respuesta que necesitas, Dios te está madurando.

 

Porque si Él te diera todo lo que necesitas en ese momento, su bendición te terminaría matando. Por eso Dios no responde muchas veces de la manera que necesitamos, porque la bendición es tan grande, que no tienes la manera para soportarla, y te terminaría perdiendo. Y Él como un buen Padre piensa lo mejor para ti.

 

Si yo tuviera un hijo de cinco años y me dijera que quiere un coche, ¿está bien que un niño quiera un coche? Sí. Como padre, ¿estaría decente que yo a un niño de cinco años le dé un coche y le diga: mira te compré un Audi y le de las llaves? No. Se mata. Porque o ve o acelera, y se va a distraer y va a chocar. Y tal vez es un ejemplo demasiado estúpido, pero es la realidad.

 

¿Cuántos de ustedes a un niño le darían a manejar un tráiler? Pero el niño quiere mucho un tráiler, ¿quién dice, soy un buen padre y le voy a dar un tráiler a mi niño de 6 años? Nadie. ¿Qué es lo que hacen? Le regalan uno de juguete o le regalas un triciclo y dices: cuando no te estrelles tal vez, tal vez te pueda comprar una bici. Si no te estrellas y sobrevives a la bici, algún día veré si te regalo un coche.

 

Así es como funcionan las cosas con Dios, porque si Él nos diera toda la bendición que nosotros estamos esperando de una sola vez; la bendición podría terminar con nosotros. Y cuando Dios responde así, está probando cómo mantenernos enfocados en el proceso; está viendo cómo podemos mantenernos, nuestra resistencia en el proceso, nuestra perseverancia en el proceso que también son muy importantes.

 

Dios puede obrar de la manera que Él quiere, y puede hacer una intervención milagrosa y curar a alguien en el momento. Pero, también puede sanarlo progresivamente. ¿Cuál de los dos creen ustedes que desarrolle en una persona más fe y más dependencia a Dios: un milagro instantáneo o un proceso que lo lleva por mucho tiempo? El proceso. Y no es que Dios no esté interesado en tus cosas, es que te está preparando para algo más grande; eso es la disciplina.


Cuando Dios disciplina nunca, absolutamente nunca castiga, Dios no es malo. La forma en la que Dios disciplina no es a través de las circunstancias, Dios no manda cáncer; Dios no manda pobreza; Dios no manda esas cosas para disciplinar a alguien. La forma en la que Dios disciplina es con la Palabra. Dice Jesús en Juan 15, Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que no lleva fruto será arrancado.  Y después dice: pero el que lleva fruto lo voy a podar.

 

O sea, con Dios es: si tú no das fruto, te voy a arrancar. Pero si tú das fruto, te voy a cortar. La disciplina es el premio de Dios a lo que estamos haciendo bien. Porque cuando Dios disciplina, en ese momento yo puedo tener más de lo que él me ha dado, y más de lo que yo necesito. Y después de eso Jesús dice: Ustedes no se preocupen, ustedes han sido limpios con la Palabra, con lo que yo les he hablado.

 

La palabra de Dios es la que limpia, nunca la circunstancia. Lamentablemente necesitamos las circunstancias para ponernos en una posición para escuchar a Dios. Pero  no es que Dios esté tratando con nosotros en la circunstancia.  ¿La está usando? Sí. Le dice José a sus hermanos cuando ellos llegan delante de él, al final de Génesis 48; les dice: Hermanos yo soy José, y les dice: Y lo que fue planeado para mal, dice: Dios lo convirtió para bien. Es: la circunstancia que el demonio puso al lado de ti para crearte un mal, Dios es tan bueno siendo Dios, que la sabe cómo transformar para bien.

 

Muchas veces esto es un problema con Él, porque es tan bueno siendo Dios, es tan bueno cambiando esas circunstancias, que creemos que fue su plan desde el principio, ¡pero no lo fue! El plan de Dios desde el principio siempre ha sido vida, y vida en abundancia. Y el plan del demonio desde el principio siempre ha sido: robar, matar y destruirnos. Eso es lo que el demonio quiere.

 

Y muchas veces usa circunstancias en nuestra vida para rodearnos y quitarnos primero la esperanza que tenemos de algo mejor. Porque en el momento que yo pierdo la esperanza de las cosas, quiere decir que estoy siendo motivado por miedo. No es pecado tener miedo, no es pecado sentir miedo; el problema es dejar que mis motivaciones, mi forma de actuar y lo que yo soy esté determinado por el miedo, eso es el problema.


Porque cuando todo lo que yo hago está motivado por el miedo, va a pasar algo: voy a dejar de poner mis ojos en Jesús y voy a poner mis ojos en las circunstancias. Y las circunstancias siempre me van a decir que no hay un cambio y que no hay algo más; y van a hacer que pierda la vista de las promesas de Dios y de lo que Él es.

 

¿Algunos de ustedes tienen problemas?  Bien. ¿Algunos de ustedes, de esos problemas que dices: no, ya, ya fue; un problema de esos grandes que dices: Dios, necesito que intervengas? Bien, qué gusto. Está bien, pero déjame decirte esto: ¡Dios no planeó tu problema! Y para poder entender un poco a Dios, necesito entender su carácter. Con su carácter no es si se ríe o no se ríe; si cuenta unos chistes o no. Su carácter es su forma de ser.

 

Y parte de su carácter dice que nunca, absolutamente nuca te va a poner en una circunstancia en donde no te haya preparado totalmente para pasarla, o en donde Él no te pueda sacar. Servimos al Dios de los imposibles, no hay nada imposible para Dios, y cada vez que tú enfrentes un problema, acuérdate de esto: si Dios no te sacó del problema es porque tiene la plena confianza en ti de que puedes salir del problema, porque te ha equipado totalmente para que tú salgas de ahí.

 

Lucas 1:37 Porque nada hay imposible para Dios.

 

Eso quiere decir que no hay nada que haya salido de la boca de Dios, que en el momento que Él hable no venga con el poder ni las herramientas para poder superar ese problema. Eso es lo que la Biblia está diciendo en: Porque para Dios no nada hay imposible. En el momento en que Dios habla algo, su Palabra viene y llena de poder para salir de la circunstancia. Lo único que tú tienes que hacer es creer lo que Él está diciendo, y hacerte dueño de esa promesa.


Cuando el demonio habla algo, la mentira nunca viene con poder. El que le da poder a la mentira soy yo. Dice Hebreos y también el Antiguo Testamento, dice: Por palabra de dos o más se tomará un testimonio como cierto. Y esto es lo que pasa en el terreno espiritual: Dios habla algo y te dice: te voy a bendecir, te voy a prosperar. Eso es lo que Dios dijo, ¿si? Y por el otro lado tienes al demonio que te dice: Ya se tardó demasiado, seguro no lo va a hacer.

 

Hay uno y uno, y por palabra de la boca de dos testigos algo se vuelve realidad. ¿Quién es el que va a hacer que una o la otra se cumpla? Yo. Si yo decido que la palabra de Dios viene con poder y le creo, en ese momento me pongo en una situación para recibir de Dios. No importa cuánto tarde, se va a dar. Pero si yo le creo al demonio, no importa lo que Dios haya hablado, no lo voy a tener.

 

Así es como funciona el panorama espiritual. Y para que yo pueda y sea más fácil para nosotros caminar en esperanza, Dios creó la Iglesia, porque está hecha para que la comunión fuera de aquí yo pueda confiar que alguien va a escuchar lo que me pasa, y va a hacer que ponga los ojos de nuevo en la meta. Para eso Dios puso gente en tu vida.

 

Tendemos a tener amigos nada más porque tenemos amigos. Nada más porque intercambiamos teléfonos creemos que somos amigos. ¡NO!  O dejamos que cualquier persona sean nuestros amigos. ¡No! La Biblia habla de que debemos tener amigos que me acerquen más a Él, al propósito que Él tiene para mí. Básicamente debo de escoger a mis amigos y ser convenenciero con qué amigo tengo cerca. Porque la gente que te rodea, o te destruye o te va a llevar a una posición más alta a lo que tú tienes que ser.


Si tú te rodeas de gente que te aleja del propósito de Dios, vas a terminar perdiendo todo lo que Dios tiene para ti. Si te rodeas de gente que se ve y que es la más adecuada para ti, y lo que Dios tiene para ti, vas a terminar cumpliendo el propósito de Dios en tu vida. Para eso está hecha la Iglesia también, para que afuera de aquí puedas hablar con alguien y le puedas decir: esto es lo que me está pasando, tengo problemas en el trabajo. Y esa persona te diga: Mira. No que te regañe, pero que te recuerde las maravillas que Dios te ha hecho.


Cuando tú le recuerdas a alguien de las maravillas que Dios ha hecho, o de las cosas que Dios ha dicho, vas a hacer que sus ojos se volteen hacia Dios. Que aunque esa persona no lo sepa, cuando tú empiezas a hablar lo que Dios ha dicho, hablar lo que Dios ha hecho, la esperanza vuelve a crecer. Y cuando hay esperanza tú estás totalmente posicionado para tener todo lo que Dios habló que era para ti.


Tenemos a un Dios que tiene una reputación de romper y de aparecer en cualquier situación imposible. Algo que el demonio siempre va a hacer es separarte.

 

2 Corintios 2:11 Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.

 

Dice Dios: conozcan los planes, los estratagemas del demonio. Y una de las cosas como el demonio opera es: separándote de la comunión con los santos. Porque en el momento que él te separa, en ese momento eres vulnerable. Porque cuando tú estás rodeado de la gente de la Iglesia, cuando tú estás haciendo Iglesia, es muy difícil para él tocarte. Pero en el momento en que él logra separarte, en el momento en el que él te logra aislar, en ese momento él puede hacer contigo lo que él quiere, y te tiene en una situación vulnerable.

 

Por eso es importante la Iglesia, por tu propio bien, porque te cuidas uno al otro. Efesios 6 cuando habla de la armadura del Espíritu, la vemos toda, pero le falta algo a esa armadura, ¿no lo has notado? Le falta la parte de atrás, ¿por qué? Porque la parte de atrás de mí está cuidada por otro soldado como ustedes. Porque el que no me ataquen por la espalda depende de la Iglesia. El cuidarle la espalda a alguien, depende de mí.

 

Cuando estaba en Madrid hace unos meses, había días horribles, espantosos, y cada vez que peor la pasaba siempre había alguien que me mandaba el mensaje que yo necesitaba escuchar; y su mensaje siempre era súper profético aunque esa persona no supiera. Y aunque no estaba ahí era la persona que también me cuidaba la espalda. Y la primera vez que me subí a predicar a esa caja roja dije: Dios mío, sácame de aquí.

 

Empecé a dar mi testimonio, y no llevaba más de tres palabras, cuando voltee a ver si me podía bajar. Y no soy evangelista, no se me da, y yo veía a la gente y lo que era, y yo: Dios mío, me quiero regresar. Y lo que pensaba era: ¿Qué hago aquí? Es bien, por qué me metí en esto, tan feliz que estaba en la Iglesia. Ah no, pero querías ir a otro lado ¿no? Y luego con gente que yo no entendía totalmente, que se me hacían raros. Ellos creen que yo soy raro, y bueno sí soy raro.

 

Y había días que yo decía: ya, ya me voy. Hubo un momento en donde yo no tenía dinero y necesitaba viajar a Inglaterra porque ya me estaban esperando. Y no tenía dinero, y el boleto más barato que había encontrado para ir de Gibraltar o de Málaga a Inglaterra, estaba en 300 Euros. Entonces hablé con ella y necesito que me hagas un gran favor, necesito viajar a Londres por menos de 100 Euros. 

 

Y le mandé un mensaje a Simon y le dije: necesito encontrar un boleto así. Y me dijo: es imposible. Y le dije: Gracias Simon, gracias por tu ayuda. Y pensé: mínimo mándame 100 Euros para mi boleto. Y me dijo: es imposible. Y dije: ok. Entonces le mandé un mensaje a mi novia y le dije: necesito que ores porque esto no se da, y necesito salir de aquí. Y me dijo: no te preocupes gordo yo voy a orar. Al día siguiente yo tenía mis vuelos en 80 Euros para llegar a Londres; porque había alguien que me cuida la espalda.

 

Eso es la Iglesia, la Iglesia es que cuando tú tengas un problema, puedas voltear al lado y decirle a alguien: necesito tu ayuda. Y aunque sea algo tan simple como necesito que ores por mí. Saber que esa persona va a orar por ti, y que Dios va a romper en lo imposible, y que esa persona también te va a hacer poner los ojos en lo que debes de ponerlos. Y que te va a recordar quién eres, y que te va a recordar para lo que sirves, que te va a recordar las cosas de donde Dios te ha sacado; para eso es la Iglesia, por eso es un lugar de esperanza.

 

Cuando David llega al campamento después de 40 días, y está Goliat en un lado insultándolos, dicen que lo que gritaba era: ¿En dónde está su Dios?  ¿Su Dios no era poderoso? Y una guerra antes ellos habían perdido el arca, y les dice: su Dios que es tan Dios, nosotros tenemos su arca, nosotros capturamos a su Dios. Dice: ¿quién va a ser de ustedes el que me enfrente? Y se aparece un niño de 17 años, y dice: ¿qué dice? Que nos va a matar. Y David se enoja y dice: ok.


Recoge 5 piedras, toma su cayado que es el palo ese que usan para pastorear. Pero hay algo que no dice, y se para enfrente de Goliat y Goliat le dice: ¿Vienes a mí como un perro con piedras y palos? Y le dice David: vengo en el nombre de Jehová, el Dios de los ejércitos. Y David está súper consiente de algo, de lo que Dios iba a hacer por lo que Dios había hecho.

 

El cayado que David tenía en su mano estaba tallado y tenía la historia de su familia. Y la historia de su familia decía: Dios abrió el mar. Y era lo que David veía cuando agarraba el cayado. Era: Dios tiró la muralla de Jericó. Eso es lo que David veía, por eso es que no pudo dejar el cayado, porque en el momento en que tenía que enfrentar a Goliat, su esperanza estaba en lo que Dios había hecho.

 

Y porque sabía el Dios que tenía, sabía que podía responder de una manera a Goliat, porque Dios había abierto el mar, porque Dios había entregado ejércitos en sus manos, porque el día que salieron de Egipto, se llevaron el oro de Egipto. Y Goliat le decía: mira, nosotros tenemos el arca. Y David le decía: Sí, pero yo sirvo al que abrió el mar.

 

El demonio conoce tu nombre, pero te va a hablar siempre por tu pecado, te va a hablar siempre por tu pecado. Dios conoce tu pecado pero siempre te va a llamar por tu nombre. ¡Eres más que tu pecado! Y la Iglesia sirve para recordarte eso. La Iglesia no está para recordarte de dónde has caído, o lo malo que has hecho. La Iglesia está para que pongas tus ojos en Jesús, como dice en Hebreos 12, en el autor y consumador de la fe.

 

Porque cuando tú pierdes la vista de lo que Él puede hacer; en ese momento te desconectas de tus cosas, de lo que Dios tiene para ti.

 

Zacarías 9:11-12 Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua. 12Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.

 

Y hay algunas cosas que quiero ver en este pasaje que espero que te motiven y te hagan poner los ojos en donde tienen que estar tus ojos. Y dice: por la sangre de tu pacto. Hasta donde yo recuerdo los pactos con Dios no se habían hecho con sangre, era un pacto que había sido en el monte donde nada de sangre se derramó. Pero dice: por la sangre que hay en nuestro pacto, yo te voy a librar de los lugares desiertos o de los lugares que no tienen agua ¿sí?

 

El pacto del que está hablando es el pacto con Jesús, el pacto del Nuevo Testamento, porque involucra sangre. Dice: por ese pacto que tú tienes con él te voy a librar de los lugares en tu vida en donde no hay agua. El agua tiene que ver con el Espíritu Santo; y cuando no está el Espíritu Santo invadiendo un lugar en tu vida, en ese momento no hay esperanza en tu vida. Y cuando hay partes en tu vida que no tienen agua, es porque estás viviendo bajo la influencia de una mentira.


¿Se acuerdan de la parte en donde Jesús dice que cuando un espíritu inmundo es echado de un hombre, vaga en lugares desiertos y si no encuentra morada, regresa? No es que tú vayas al Sahara y esté lleno de demonios, ¡no! O que vayas al desierto de Sonora, y esté lleno de demonios viendo a quién se le meten. ¡NO!

 

Esta parte Jesús está hablando de un lenguaje profético, y Jesús está diciendo: para que el demonio invada lugares en tu vida (eso no quiere decir que estés endemoniado), para que el demonio invada y tenga influencia en lugares en tu vida, esos lugares de tu vida deben de estar fuera de la influencia del Espíritu Santo. El Espíritu Santo tiene que ver con agua, y más en el Antiguo Testamento. En el Nuevo Testamento lo podemos ver como lluvia. En el Antiguo Testamento son ríos, también es lluvia.

 

Y dice: por el pacto que Jesús tuvo en la cruz, nada más por eso, yo te voy a librar de los lugares de tu vida que están bajo la influencia del demonio. Y bajo la influencia del demonio es que el demonio te ha quitado la esperanza de todas las cosas que querías ver y no has visto. Y dice: y esos lugares que son desiertos los voy a llenar de agua para que estén dentro de la  influencia del Espíritu Santo.

 

Dice: pero para que eso pase, necesito que tú regreses a tu fortaleza, a la comunión de los santos. Y cuando estés dentro de ese, cuando vuelvas a ser prisionero de esperanza, viene la parte más magnifica de Dios; dice: te voy a  restituir el doble. No hay parte en la Biblia en donde alguien haya perdido algo y Dios no le restituya el doble. El Dios al que servimos es un Dios que te va a dar el doble de lo que perdiste. Le pasó a Job, le quitó todo y se lo dio al doble. Igual y por eso no le quitó a la mujer, iba a tener dobles problemas. Yo digo: si lees la vida de esa señora, Dios mío.

 

Pero todo lo que el demonio te ha quitado, absolutamente todo; cuando tú pones los ojos en Jesús y en las cosas como deben de ser, en ese momento te pones en una posición para que Dios te de el doble en todo.

 

Hebreos 11:6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

 

Necesitamos fe para comunicarnos con Dios, y Dios es el que recompensa al que lo busca. Y no solo está hablando de: yo te voy a dar más de mí mismo. Está hablando de que cualquier cosa que tú necesites, cuando pones los ojos en Dios, Él es el que lo va a suplir, y no solo eso te va a dar el doble de lo que necesitas.


Así es que si estás pasando por problemas o por una situación pésima en tu vida, déjame decirte algo: Alégrate de la situación, porque el final de la situación es que tengas el doble de lo que perdiste. Por eso Jesús es nuestra esperanza de gloria.

 

Zacarías 9:13 Porque he entesado para mí a Judá como arco, e hice a Efraín su flecha, y despertaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te pondré como espada de valiente.

 

El arco tiene que ver con fortaleza. Pero aquí hay dos figuras que está usando el Señor: Judá y Efraín. Judá tiene que ver con alabanza; Efraín tiene que ver con fruto, con fuerza, con abundancia. Lo que el Señor está diciendo es: Voy a llenar tu alabanza de abundancia. Y no solo es que cantes más fuerte o más. Está diciendo: en la situación en la que estás tú vas a ser la alabanza, y en el momento en que tú alabes tu alabanza va a ser llena de prosperidad para la siguiente temporada.


Pero para que eso pase, para que haya abundancia en tu vida, necesitas alabar en la escases.  Es muy fácil tener esperanza cuando Dios respondió, ¿no? Es muy fácil decir: No, si Dios es la onda, tengo esperanza, cuando tienes lo que Él te dijo. Pero el secreto de esto está en que cuando yo no tengo, alabar como si lo tuviera y cantar como si ya estuviera hecho, para que en ese momento tener lo que él dijo que tendría y que sea abundante.

 

Dice: Y te pondré como espada de valiente. Vas a ser como espada en mano del valiente. Y después dice el Versículos 16-17 Y los salvará en aquel día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo; porque como piedras de diadema serán enaltecidos en su tierra. 17Porque ¡cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará a los jóvenes, y el vino a las doncellas.

 

Y antes de eso está hablando de una situación en donde la gente que esperaba, la gente que descansaba en el Señor, que sabía que algo nuevo iba a venir, lo había perdido pero le está diciendo: vuelve a poner tus ojos en Jesús. Y en el momento que tú pongas tus ojos en Jesús alaba por las cosas que va a hacer.


La alabanza es declarar no solo lo que Dios ha hecho sino quién es Él. La acción de gracias es: gracias Dios porque me sanaste, ¿sí? La alabanza es decirle: tú eres sanador. Yo empiezo por la acción de gracias, y la alabanza, el declarar lo que Él es, es como un hilo que me llevara hasta Él. Así es como funciona y después de estar en Él, viene la adoración. Pero ese no es el punto ahorita.


El punto es cuando yo declaro lo que Él es, lleno la atmósfera de fe, lleno mi circunstancia de lo que tiene que ser; y Él está habilitado para irrumpir en esa situación sin ningún problema y cambiar mi circunstancia. Porque las cosas y lo que tú vas a vivir no está definido por lo que estás viviendo, debe de estar definido por lo que Él dijo. Y lo que Él dijo es: tengo planes de bien para ti no de maldición. Tengo planes de prosperidad para ti.

 

Dice: Y los juntaré como el rebaño. Es más fácil operar en esperanza cuando estamos todos juntos. Es más fácil construir y ayudarle a alguien a que siga hacia su destino y hacia lo que Dios tiene para él, y todas las bendiciones que Dios tiene para él cuando estamos juntos como Iglesia, cuando está el rebaño unido. Cuando la oveja está separada, la oveja está en peligro. Y una característica de Dios es que para que Él pueda bendecir, necesita reunir. 

 

Y estaban todos unánimes juntos cuando descendió el Espíritu Santo el día del Pentecostés. Y cuando Jacob estaba a punto de morir, le dijo a José: junta a todos tus hermanos porque los voy a bendecir. Y en el momento que Jacob los juntó a todos, en ese momento de unidad entre ellos, el destino de todos fue abierto y a Judá le dijo: nunca será quitado de ti el cetro de rey que tienes, y vas a ser como un león que se echa y nadie lo puede despertar porque es soberano. 

 

Dice: sus ojos van a ser rojos como el vino, y sus dientes blancos como la leche. Y después le dice: y él entrará a la ciudad sentado en un pollino. Y en el momento que Jacob bendijo a todos, es cuando todos estaban juntos, porque todos estaban escuchando lo que el Padre estaba diciendo.

 

Hay cosas en tu vida que necesitan que Dios irrumpa de manera violenta. Hay situaciones en tu vida que necesitan cambios, en todo tipo. De esos problemas que todos tenemos. Hay situaciones por las que has estado ore, y ore y ore; y no ves algo y perdiste la esperanza. Es: vuelve a tu lugar de fortaleza. Vuelve a tu lugar de seguridad y vuelve a ser prisionero de la esperanza, para que tú puedas tener el doble de lo que has estado esperando. Si has estado esperando un hijo, van a ser dos.

 

Dice: 17Porque ¡cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará a los jóvenes, y el vino a las doncellas. Y está hablando, trigo tiene que ver con la palabra de Dios. Trigo tiene que ver con pan. Y Vino tiene que ver con el Espíritu Santo. Está diciendo: El derramamiento del Espíritu Santo va a ser aun más grande, y lo que tú conozcas de él va a ser más. Es trigo y vino, eso es lo que la Iglesia necesita para crecer: Espíritu Santo y Palabra.

 

Pero muchas veces el problema es que Dios está actuando de una manera en nuestra vida, y nosotros queremos otra cosa. La filosofía es ésta: Si Dios hace pan, cómetelo. Si Dios hace vino, tómatelo. Pero muchas veces Dios está haciendo pan, y queremos vino. Y Dios está con e l vino, y queremos pan. Ahí es cuando vienen nuestros problemas.

 

¿En dónde encontró el ángel a Gedeón? En una prensa de vino buscando pan. Y ahí es en donde Él dice: no, no, no, así no. Y las cosas que Dios tiene son más grandes de las que esperas. Pero necesitas volver a tu lugar de esperanza.

 

Isaías 54:1 Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.

 

Dice: los hijos de la estéril van a ser más que los de la casada. Y le dice: canta oh estéril, porque tus hijos van a ser más. Le está diciendo: no los tienes aun, pero canta como si los tuvieras, para que tu alabanza se llene de prosperidad y de abundancia. En el momento que tú cantas lo que aun no tienes, en ese momento tomas del cielo lo que necesitas para después.

 

¿Cómo se ve tu vida? Nunca he creído que hay que buscar a Dios porque necesitas algo; pero eso no quiere decir que Él no sea el que te recompensa por buscarlo. Por lo general no se enseña eso en las Iglesias, pero, que tú busques a Dios no quiere decir que Él no te va a recompensar, no con lo que tú quieras, sino con lo que Él sabe que necesitas. Él es muy bueno siendo Dios, cuando tú lo buscas, cuando pones tus ojos en Él y no tus ojos en la tormenta, en ese momento tu destino se abre, en ese momento las bendiciones se abren, porque le estás creyendo a Él y no a la circunstancia.

 

Quiero bendecirlos, la bendición es darle a alguien lo que necesita para su futuro, no para suplirle una necesidad momentánea, sino para suplirle su futuro y catalizarlo para su destino. Esaú entendió que una bendición era un plato de comida, pero Jacob entendió que era su destino lo que necesitaba.

 

Solías creer cosas, que todo iba a estar mejor, y veías un futuro mejor en tu vida, creías que todo se iba a arreglar,  que ibas a tener lo que habías pedido. Pero muchas circunstancias por las que has pasado te dicen que no lo vas a tener, te dicen que no vas a recuperar lo que perdiste; y el Señor diciendo: tú prisionero de esperanza vuelve a creer y vuelve a esperar, para que recibas el doble de lo que perdiste. Y si es para ti, solo tómalo, y aunque suene bobo, di: yo lo tomo. Tú prisionero de esperanza vuelve a creer y vuelve a esperar, para que recibas el doble de lo que perdiste.

 

Dios te bendice.

 

 

 

 

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