INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

UN LUGAR DE CRECIMIENTO

 

José Antonio Cano Mirazo

 

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Efesios 4:13 Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

 

Muchas de las veces, la gente y aun los cristianos cuestionan el por qué nos tenemos que congregar. Por qué tenemos que venir a la Iglesia, por qué nos tenemos que reunir. Y muchas de las ocasiones tú les puedes preguntar a los cristianos, tú mismo te puedes preguntar, ¿y a qué voy? Y la respuesta es una muy sencilla: a alabar a Dios, a eso voy a la Iglesia.

 

Y cuando lo comentamos con alguien a veces nos dice: y bueno, ¿qué no lo puedes alabar en tu casa, no lo puedes alabar en otro lugar? Y entonces te empiezan a cuestionar y muchas de las ocasiones entras en dudas, y dices. Pues sí, yo creo no hay ningún problema, yo creo que podría quedarme en mi casa y ahí con mi familia alabar a Dios, ahí leer la Palabra y no habría ningún conflicto, no hay ningún problema.

 

¿Por qué tengo que ir entonces, a la Iglesia? ¿Por qué tenemos que asistir a las diferentes actividades que se tienen en la Iglesia? Aquellas actividades que se llevan a cabo como por ejemplo: la reunión de varones, la reunión de mujeres, la reunión de jóvenes, la reunión de niños, la reunión de adolescentes, la reunión de madres solteras, ¿por qué?

 

Y a veces no entendemos  del todo, a veces nos sentimos bien en la Iglesia, y decimos: que bueno pues nos sentimos a gusto, sentimos la presencia de Dios, aunque también hay quienes nos lo cuestionan, y gente que dice: eso no es cierto, la presencia de Dios no se siente. Bueno, son formas de pensar y de sentir.

 

Y nosotros estamos convencidos de que tenemos que venir a la Iglesia, aunque no siempre estamos tan convencidos; o a veces tenemos prioridades y dejamos de hacer lo que tenemos que hacer por atender esas prioridades.


La semana pasada se hablaba en relación a que la Iglesia es un lugar de esperanza; de acuerdo a la Escritura veíamos esto, y el día de hoy vamos a ver que la Iglesia es un lugar de crecimiento para cada uno de los miembros que la integran. Y nadie, ningún cristiano puede alcanzar el crecimiento que Dios quiere si no está dentro de la Iglesia, en una congregación.

 

Aquí en Efesios 4:13, Pablo menciona cuatro aspectos que son importantes que vamos a ver.

 

1.- Hasta que todos. 

 

No está hablando de uno que otro, no está hablando de que algunos son escogidos, no está diciendo la Palabra que solamente los que reúnen ciertos requisitos. La Escritura está diciendo que: Hasta que todos. Y esta frase nos está involucrando a cada uno de nosotros, nos involucra a ti y a mí de una manera fuerte. Hasta que todos. El propósito de Dios es que todos los que creen en Él estemos conforme y su propósito.

 

Hechos 2:44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas.

 

Nosotros debemos recordar que cuando nuestro Señor Jesucristo ascendió a los cielos, les dijo a sus discípulos y a aquellos que estaban cerca de él: es necesario que ustedes estén juntos para recibir la promesa de la venida del Espíritu Santo. Y dice aquí la Palabra que 120 personas estaban unánimes juntas, en un mismo lugar, en el aposento alto esperando la venida del Espíritu Santo. Estaban ellos haciendo conforme y la voluntad de Dios, ahí en ese lugar.

 

¿Quiénes estaban? Todos, no faltaba ninguno, estaban todos, todos los que tenían que estar ahí estaban. Claro, hoy día nosotros justificamos a mucha gente, nosotros mismos nos justificamos. Y justificamos a los que no asisten diciendo: bueno, es que estamos los que debemos estar. ¡No es cierto, nos estamos engañando!

 

La Palabra de Dios es clara y la palabra de Dios dice: Todos. ¿Quiénes deben de venir a las actividades de aquí de la Iglesia? Todos. ¿Quiénes deben de venir a la oración? Todos. ¿Quiénes deben de venir a los eventos de adoración? Todos. ¿Quiénes deben de participar en las diferentes actividades? Todos.

 

A mí me llamó mucho la atención un hermano, muchos de ustedes lo conocieron, el hermano Agustín. Hace algunos años nosotros hicimos una campaña evangelística y un sábado repartimos en los alrededores cinco mil folletos, a cinco mil personas, y los invitamos para venir ese día a las cinco de la tarde, y les dijimos que ese día a las cinco íbamos a orar por sus necesidades. Llegó una persona de esos cinco mil, una persona de nombre Agustín.

 

Él llegó y dijo: vengo porque quiero que oren por mí porque estoy enfermo. Y oramos por él; y el Señor se manifestó, actuó con poder, el Señor lo sanó;  y el hermano Agustín se bautizó y pasó a formar parte de la Iglesia. ¡Extraordinario! Y me llamó la atención porque empezaron los servicios y él un domingo a la hora que era la reunión de mujeres, él se sentó.

 

Entonces, se acercó una hermana y le dijo: Hermano Agustín, hoy va a haber reunión de mujeres. Y el hermano le dijo: sí. Y no se movió. Ya casi iba a empezar el servicio de mujeres, y otra hermana se le acercó y le dijo: Hermano Agustín, este servicio va a ser un servicio para mujeres. Y el hermano le dijo: Sí. Y no se movió.  Empezó el servicio de mujeres, y otra hermana se acercó a él y le dijo: Hermano Agustín, este es un servicio para mujeres. Entonces él ya molesto, volteó y le preguntó: ¿no se va a hablar de la Biblia? Le contestó la hermana: sí.  Y dijo el hermano Agustín: Ah bueno, entonces me quedo.

 

¡Gloria a Dos! Y se quedó. Y venía a la reunión de jóvenes, y luego entraba a clases con los niños. Y cada semana hacía un escrito relacionado con la predicación del domingo anterior. No importaba quién predicara, él en la semana hacía una especie de resumen, hacía algunos comentarios y ponía algunas citas bíblicas, reforzando, fortaleciendo lo que él estaba escribiendo. Le sacaba copias fotostáticas y las entregaba a muchos de los hermanos. A mí venía y me decía: Aquí está mi tarea.

 

Y cada domingo sin falta, él hacía ese resumen, daba sus opiniones y ponía lo que decía la Palabra. Había un interés, y no importa el tipo de reunión que fuera, él estaba. ¡Gloria a Dios! Y hay hermanos que tienen tanto interés y tanta hambre por el Señor, que van a la reunión que sea.

 

Y dice la Escritura que Hasta que todos, y nos está involucrando a cada uno de nosotros. No nos podemos hacer a un lado, no podemos decir: Ah es que a mí no me corresponde, es que a mí no me toca, es que yo tengo otras cosas. Yo tengo que tener un orden en mi vida para saber cómo voy a administrar mis tiempos. Que es otro de los problemas de los mexicanos, no sabemos administrarnos, no sabemos administrar nuestros recursos económicos, no sabemos administrar nuestros tiempos, no sabemos administrarnos y tenemos que aprender.

 

Y yo tengo que aprender a administrar mis tiempos para poder cumplir con lo que Dios quiere que yo cumpla. Porque todos, todos tenemos que estar como dice el libro de los Hechos: todos estaban unánimes juntos. Tenemos que estar todos, esta es la idea de la Iglesia, ¿por qué? Porque hay propósitos específicos en ellos. No nada más porque Dios diga: Ah pues voy a crearles conflicto y voy a hacerles que vengan. ¡No, todo tiene una razón de ser!

 

Y aquí en el libro a los Efesios, el apóstol Pablo nos explica de una manera bien clara, cuáles son esas razones por las cuales nosotros nos tenemos que congregar. En primer lugar está diciendo que todos; es decir, cuando tú recibes a nuestro Señor Jesucristo en tu corazón, tú estás aceptando sus normas, estás aceptando lo que él dice, estás creyendo en lo que él es, y vas a hacer lo que él establece no hay más. Por lo tanto estamos involucrados para hacer conforme y tenemos que hacer, y estamos incluidos en este todos.  

 

2.-  Lleguemos a la unidad de la fe.

 

Efesios 4:13 Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe.

 

Esto me parece muy interesante, ¿por qué? Porque la Palabra me muestra que nuestra fe tiene que ser la misma, tiene que estar en una unidad. Yo estoy de acuerdo y todos ustedes estarán de acuerdo que todos nosotros los que estamos aquí, creemos en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, todos lo creemos, sabemos que es el Salvador. Sí, pero no todos tenemos la misma estatura en cuanto a fe.

 

Tal vez, la fe de alguno de ustedes es muy grande, y mi fe es muy pequeña, y la de otro está más o menos. Y así todas “las fes”; y unos tienen más, y otros tienen menos; unos tienen demasiada y  otros apenas empiezan como a querer creer. La fe de cada uno es diferente, y la Palabra establece que nosotros debemos mantener una unidad en la fe. Una unidad en donde todos nosotros estemos en el mismo nivel, un nivel en donde sucedan cosas, donde ocurran milagros, en donde haya sanidades, en donde haya liberaciones, en donde haya el fluir del Espíritu Santo, todos.

 

Muchas ocasiones decimos: hay un enfermo. Vamos hablarle al hermano Fernando para que él vaya. ¿Por qué? Porque estamos reconociendo que su fe está sirviendo para ser utilizado para sanidades. ¿Y por qué no le hablamos a cualquiera de los hermanos? Porque sabemos que la fe de los demás, no está en el mismo nivel. Entonces, ¿qué es lo que tenemos que hacer? Crecer.

 

No se trata de cargarle la mano a un hermano para que vaya y asista a todos los lugares. Se trata de que todos nosotros tengamos el mismo nivel de fe, y que todos nosotros estemos en la capacidad por nuestra fe, de ser utilizados por Dios para ministrar, para que haya sanidades, para que haya el fluir de los milagros d parte de Dios. En cualquiera de nosotros se van a manifestar porque nosotros, en cada uno está el Espíritu Santo.

 

El mismo Espíritu que estuvo en nuestro Señor Jesucristo, y el mismo Espíritu que está en un predicador, en un hermano que sana, en un hermano que libera, en un hermano que enseña. ¿Pero qué necesitamos? Crecer en nuestra fe, todos necesitamos mantener una unidad en la fe. ¡Ese es el propósito! ¿Y por qué tenemos que venir aquí a la Iglesia? Porque dice la Escritura en Romanos, que la fe viene por el oír.

 

Cuando nosotros estamos escuchando lo que hace Dios, nuestra fe se fortalece, crece. Por eso son importantes los testimonios, pero no el testimonio de: es que le doy gracias a Dios porque pasé un examen, no había yo estudiado nada y ¡gloria a Dios!, pasé. No, no. Es una fe para dar un testimonio de que Dios está actuando milagros y maravillas, que está haciendo cosas poderosas. Y cuando nosotros las oímos, nuestra fe se fortalece, nuestra fe crece.


Cuántas veces no has escuchado un testimonio de alguien que estaba enfermo y el Señor le sanó, y tú dices: claro, voy a orar como oró. Y mi fe se aumenta y entonces empiezo a orar o también oro por algún conocido, por alguien que tiene problema, y vemos que el Señor obra milagros. Y todo por qué. Porque dice la Escritura que la fe viene por el oír de la Palabra.

 

Entonces nuestra fe se tiene que fortalecer, tiene que crecer, tiene que ser como dijo nuestro Señor Jesucristo, una fe en cada uno de nosotros como un grano de mostaza, que aunque en apariencia esté pequeña, se empiece a desarrollar y crezca. Y crezca a tal magnitud que seamos capaces de que a través de nosotros el Señor pueda actuar, pueda obrar milagros.

 

Esta unidad en la fe no la podremos alcanzar fuera de la Iglesia; tenemos que estar dentro. Allá afuera vamos a hacer que actúe nuestra fe y que el Señor nos use como instrumentos para que ministre, pero nuestra fe se va  a fortalecer y vamos a llegar a la unidad aquí en este lugar, en la Iglesia.

 

3.-  Y del conocimiento del Hijo de Dios.

 

Efesios 4:13 Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios.  Cada uno de nosotros debe tener un conocimiento profundo de nuestro Señor Jesucristo, ello implica que nosotros debemos conocer bien la Palabra de Dios, lo que dice, todos. Aquí es donde vas a aprender a conocer al Señor, no lo vas a conocer en otro lugar.

 

No lo puedes conocer en tu trabajo, no lo vas a conocer en alguna reunión familiar o con amigos, no vas a conocer a Jesucristo ni vas a tener un conocimiento profundo de él en otro lugar que no sea la Iglesia, no lo vas a alcanzar. Aquellos que consideran que pueden alcanzar un conocimiento profundo de Jesucristo fuera de la Iglesia, están equivocados.

 

La realidad es que es gente que no se quiere sujetar a las autoridades establecidas en la Iglesia, no quieren estar en un orden establecido, por lo tanto quieren hacer lo que mejor les parezca sin que nadie les diga que están mal. Hacen lo que quieren, como quieren y a la hora que quieren. ¡Eso no está dentro de lo que la Palabra de Dios establece! La Palabra de Dios nos establece las cosas como deben de ser.


Conocimiento como lo usa la Palabra de Dios, no es simplemente el haber visto a alguien y ya. Como tú podrías decir: Ah ya conocí al nuevo vecino. ¿Y cómo se llama? No sé, ya lo conocí porque vi que entró a la casa. Ah, bueno. Ya conocí a una persona. ¿Porque la viste? La Palabra de Dios cuando dice conocimiento, se refiere a un verdadero conocer; que yo sepa qué piensa, qué siente, cómo es. Yo tengo que saber cómo piensa Jesucristo, qué dice, qué siente, porque yo tengo que ser como Jesucristo, yo tengo que reflejar a Jesucristo.

 

Y esto no te lo van a enseñar en ningún lugar que no sea la Iglesia. Y al hablar de la Iglesia, no me refiero solo a esta congregación local, me refiero a la Iglesia de Jesucristo, a toda la Iglesia que está en todo el mundo. Todos tenemos propósitos específicos de acuerdo a la Palabra, para todos en todo el mundo, en cualquier congregación local es esta palabra; y todos los miembros necesitamos conocer profundamente a Jesucristo.


Nuestro Señor Jesucristo dijo: Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Es decir, tengo que conocer profundamente lo que dice el Señor para que yo tenga la libertad que establece la Palabra de Dios, y yo actúe conforme y Dios quiere. Ser libre no significa hacer lo que yo quiera, y eso lo tenemos que entender. Ah yo soy libre y por lo tanto hago lo que yo quiera. ¡NO! Eres libre y haces lo que quieras, bueno pues ve y golpea a una persona, roba, mata. Haces algo que vaya en contra de las Leyes, y entonces vas a perder tu libertad.

 

Soy libre, Cristo Jesús me hizo libre. Sí, para que hagas de acuerdo a las leyes establecidas por Dios, y tengo que hacer lo que Dios establece. Por lo tanto, necesito un conocimiento de la Palabra para conocer a Dios, para conocer a Jesucristo. Y todos tenemos que llegar a ese conocimiento, a esa unidad de conocimiento, no solamente algunos, sino todos.

 

Porque ese es otro problema, le comparten a una persona, la persona te empieza a cuestionar y entonces, rápidamente le dices: te invito a la Iglesia, ahí te voy a presentar a un hermano que sabe mucho, vas a ver, él te va a atender, él te va a responder todas tus dudas. Muchas ocasiones te cuestiona alguien, un familiar, alguien muy cercano y no sabes qué decirle.

 

Lógico, la persona que te está cuestionando te dice: oye, me hablas de un Jesucristo que ni conoces, que ni sabes qué dice su Palabra. Sí lo sé, pero no sé cómo explicarlo. Pero no te preocupes vamos a la Iglesia, ahí hay muchos líderes que te pueden sacar de todas las dudas. ¿Por qué no lo haces tú? ¿Por qué? Porque luego nos da flojera leer la Biblia, no nos gusta leer.

 

Y ese es otro de los graves problemas del mexicano, no nos gusta leer. Entonces preferimos ver la televisión, y como en la televisión no pasan la Biblia pues no aprendemos nada de la Biblia. A menos el canal este de Enlace, ah pero luego pasan cada cosa, tengan cuidado, mucho cuidado, hay que discernir qué programa ver, y a quién escuchas.

 

4.- A un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

 

Efesios 4:13 Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

 

¿Cuántos tienen que llegar a esta estatura del varón perfecto? Todos. No hay distinción, no es de que algunos sí y otros no. La Palabra de Dios establece que todos, todos tenemos que llegar a esta medida puesta por Dios. Esta no es una medida puesta por el hombre, no es una medida que se le ocurrió a Pablo o a los líderes; es una medida que está establecida por Dios y que cada uno de nosotros nos tenemos que esforzar por alcanzar.


Uno de los graves problemas es que nosotros vemos las cosas luego como cosas imposibles para hacer, tenemos limitaciones en nuestra mente. Vemos a una persona muy enferma y consideramos que es imposible que el Señor las sane. Vemos una situación económica difícil, y creemos que es imposible que Dios nos pueda sacar de esa crisis. Vemos diferentes situaciones y consideramos que son imposibles y por lo tanto, no oramos como debemos orar.

 

Vemos la estatura de nuestro Señor Jesucristo y decimos: es imposible alcanzar la estatura del varón perfecto. Y la pregunta es ¿por qué es imposible? Cada día nosotros tenemos que avanzar para ser como nuestro Señor Jesucristo, y debemos recordar que nuestro Señor Jesucristo no estuvo en este mundo como Dios, él vino como hombre. Y compartió con los hombres y vivió entre los hombres, tuvo una relación con los hombres. Y sin embargo fue perfecto, ¿por qué? Porque hizo lo que tenía que hacer conociendo la Palabra de Dios.

 

¿Cómo sé que estoy actuando  bien o que estoy actuando mal? Necesito conocer la Palabra, y el conocimiento de la Palabra me va a llevar a actuar de acuerdo a lo que dice la Palabra. Y si yo actúo de acuerdo a lo que establece la Palabra de Dios, entonces voy a alcanzar la estatura del varón perfecto. Voy a alcanzar esta medida, la medida de la plenitud de Cristo.

 

¿Qué hacía nuestro Señor Jesucristo para tener esa estatura? Dice la Palabra que oraba, y pasaba tiempos de oración. Y había momentos en los cuales durante el día se apartaba de las actividades que tenía, y oraba. Y a veces madrugaba para orar; y a veces se desvelaba orando. ¿Qué pasa con nosotros? La verdad, hacemos a un lado la oración. Como que no le encontramos mucho sentido, cuando debe de formar parte de nuestra vida diaria. Y debemos mantener tiempos importantes de oración, debemos de mantener una vida de oración.

 

Y esto hacía Jesucristo, esto le permitía a él ser lleno de la plenitud del Espíritu Santo. Y cuando eres lleno de la plenitud del Espíritu Santo, caminas conforme y la voluntad de Dios; caminas de acuerdo a lo que Dios establece, no hay de otra. Así es, así te vas a mover; entonces, si yo quiero alcanzar la estatura del varón perfecto, la estatura de la plenitud de Cristo; entonces yo lo que necesito hacer es lo que hacía Jesucristo, lo mismo.

 

Hebreos 6:1-2 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, 2de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

 

Esta escritura a mí en lo personal me impresiona muchísimo, porque el escritor a los Hebreos está considerando como rudimento la doctrina de Cristo, algo normal que ya pasó, que ya libró, es el fundamento del arrepentimiento de las obras, de la fe en Dios, de la doctrina de los bautismos, de la imposición de manos. ¿Cuándo tenemos que imponer manos? Pero si eso desde cuándo lo sabemos. También lo sabemos, porque como todos venimos a los cursos, todo esto lo sabemos.

 

¿Cómo está eso de la resurrección de los muertos? ¿Cómo será? Es también algo que ya quedó en el pasado para todos nosotros, lo sabemos perfectamente bien como para poderle compartir a cualquier persona que no lo sabe. Entonces, ¿qué tenemos que hacer? Seguir avanzando dice la Biblia. Seguir avanzando hacia la estatura del varón perfecto, tenemos que avanzar en esto. Es decir, tenemos que seguir aprendiendo y profundizando en las Escrituras, tenemos que seguir creciendo día tras día en lo espiritual para alcanzar la estatura del varón perfecto.

 

Pero hay cristianos que se conforman porque, me da pena decirlo, pero es otro de los problemas de nosotros los mexicanos, otro de nuestros graves problemas: somos muy apáticos, no nos gusta hacer las cosas, no nos gusta disciplinarnos, no nos gusta aplicarnos, no nos gustan cantidad de cosas, no nos agradan.

 

Preferimos vivir sin compromisos, sin obligaciones, sin responsabilidades. Por lo tanto, yo prefiero ir a la Iglesia, llegar momentos antes, si bien me va, de que empiece el servicio, y terminando me desatiendo toda la semana de la Iglesia, hasta el siguiente domingo minutos antes del servicio ya llego, y me voy terminando el servicio y me siento bien. Ya tengo la salvación, ¿cuál es el problema? Soy salvo, entonces no tengo que ir a  eventos, ni asistir a las reuniones ni a ninguna actividad de la Iglesia, ni estar integrado en la Iglesia porque ni me gusta, hay algunos que me caen gordos; entonces, mejor así.

 

Pero la Palabra de Dios establece como estamos viendo en Efesios 4:13, que todos, todos, no hay más, no hay opciones. Dios no te pone opciones, mira, si no te gusta esto entonces haz esto otro. Y si no te agrada esto, entonces ve esto otro. ¡No hay opciones! La Palabra de Dios es categórica, y es para cumplirse. Jesucristo está tratando con nosotros, y está tratando fuertemente.

 

Efesios 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres, ¿de qué manera? así como Cristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella.


Lo primero que nosotros podemos encontrar es que nuestro Señor Jesucristo quien es el propietario de la Iglesia, ama a la Iglesia y nos ama a cada uno de nosotros de una manera personal, a todos nos ama. No hay que Jesucristo ame más a uno y a otro, y que tenga preferencia por uno o por otro, ¡no! Él nos ama por igual. Y nos ama tan profundo como dice aquí la Palabra que él dio su vida por la Iglesia, dio su vida por cada uno de nosotros.


¿Con qué propósito?  Versículo 26  para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra. Es decir, vino el perdón sobre cada uno de nosotros, perdón sobre nuestros pecados para que nosotros estemos limpios. Nosotros fuimos santificados fuimos limpiados y a través del bautismo en agua fuimos purificados para poder estar en la presencia de Dios.

 

Versículo 27  a fin de presentársela a sí mismo.  

 

Pon atención en esto. Nuestro Señor Jesucristo está trabajando con la Iglesia, con su Iglesia en todo el mundo, en cada congregación local está trabajando con todos los miembros que la conforman. ¿Por qué? Porque se va a presentar a él mismo a la Iglesia. ¡Esto es extraordinario! Jesucristo está trabajando en cada uno de nosotros, porque nosotros formamos parte de la Iglesia, y él se va a presentar a la Iglesia, su Iglesia, o a cada uno de los miembros de toda Iglesia a sí mismo, así lo hace.

 

Y dice cómo va a ser esta Iglesia, cómo se la va a presentar Jesucristo. Versículo 27 Una Iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Con otras palabras: si alguien tiene mancha o es un manchado, no va a entrar, lo dice la Palabra. La Palabra lo establece, Jesucristo se va a presentar a sí mismo algo perfecto, una Iglesia gloriosa. ¿Quiénes conforman la Iglesia? Cada uno de nosotros.

 

Y si tú no te consideras parte de la Iglesia, de que formas parte de esta Iglesia gloriosa entonces, estás perdiendo tu tiempo aquí. Podrías estar en otro lugar disfrutando y pasándotela muy padre. Pero si estás aquí es porque formas parte de la Iglesia, y Dios, nuestro Señor Jesucristo, va a tratar contigo, y va  a tratar contigo para que no tengas mancha ni arruga, ni cosa semejante.


Y este tiempo que Él no ha venido por nosotros, y que nosotros nos estamos congregando y estamos esperando ese día que venga Jesucristo, que descienda del cielo por su Iglesia, por cada uno de nosotros; todos nos queremos ir. Y yo estoy seguro, y yo digo: yo, yo me voy. Ahora sí, no se tú pero yo me voy, porque yo estoy dejando que Jesucristo haga esto que dice aquí en mi vida.

 

Yo estoy permitiendo que el Señor trate conmigo, y que al ser parte de su Iglesia y presentarme delante de él como él quiere, no hay de otra; así lo está haciendo Jesús. ¿Que a qué venimos a la Iglesia? Porque mira, aquí el Señor a todos los miembros de la Iglesia, nos está limpiando para que no tengamos mancha. Y nos está luego poniendo unas planchadotas tremendas para que no tengamos arruga. Para que no tengamos nada semejante, sino que seamos santos.

 

No solamente se trata de que: ah yo conozco una hermana en la Iglesia que ella sí es bien santa. Un hermano que qué bárbaro, es santísimo. ¡NO! Todos tenemos que estar en esta condición. Que cuesta trabajo, que no es fácil, es cierto, es difícil, no por eso toda la humanidad está dentro de la Iglesia de Jesucristo, no por eso toda la humanidad va a entrar en el reino de los cielos. Si una tercera parte de los ángeles fueron echados de la presencia de Dios, porque ellos eran rebeldes y querían hacer lo que mejor les parecía; no toda la humanidad va a entrar en la presencia de Dios.

 

Habemos en este planeta casi siete mil millones de habitantes, no hay ni siquiera el 10% de habitantes de los 7 mil millones, cristianos. Hay predicadores que no les gusta que hablemos de estas situaciones tristes del infierno y cosas fuertes, no les agrada, pero son realidades que se viven. Hace un momento el Señor decía: y el demonio existe, el diablo es real. Claro, y esto es real, y el Señor está tratando con cada uno de los miembros de su Iglesia, y nos está haciendo conforme y su propósito para presentarse a sí mismo una Iglesia gloriosa.

 

Yo no sé si en algún momento tú has trabajo algo para presentártelo a ti mismo, y estás trabajando con ellos. Yo antes de casarme, mi papá tenía un comedor muy viejito, que se veía feo, muy feo; y le dije: ¿me lo regalas? Y me dijo: sí. Lo voy a arreglar. Y meses antes empecé a lijarlo; tenía como 3 capas de pintura de aceite. Y yo pues no es mi fuerte la lijada, ni las cosas de la carpintería.

 

Y ahí lo empecé a lijar, y limpiar, y duro y duro. Y ahí iba poco a poco quitándole todas esas capas y dejándolo bien lisito, muy bonito para después entintarlo, barnizarlo y que quedara bien. ¿Por qué? Porque yo quería presentarme a mí mismo un comedor que valiera la pena, para el día que me casara. Fue maravilloso, porque no tenía el recurso para comprar un comedor, pues arreglo éste.


El Señor Jesucristo no tiene, no hay otro planeta con vida, pese a los que dicen que sí existen los extraterrestres, no hay otro planeta con vida como para que diga: pues me voy a otro planeta y agarro a esos y les doy salvación porque son mejores que los humanos, y me los llevo a vivir a mi reino. ¡NO! Esto es lo que él tiene, y te tiene a ti y me tiene a mí.

 

Pero no nos va a llevar en las condiciones en las que estamos, por lo tanto tiene que tratar con nosotros. Todo ese pecado que todavía tenemos lo tiene que quitar, porque él se va a presentar una Iglesia gloriosa, una Iglesia santa. Sin estos puntos que estamos viendo aquí que dice Efesios 4:13, no podremos entrar.

 

Muchas ocasiones decimos, ¿y cuándo vendrá nuestro Señor Jesucristo? Y ahora que leía esta escritura de Efesios, dije: Uf, pues falta rato. La verdad qué triste.  Efesios 4:13 Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

 

Ups, y si yo soy sincero y me analizo a mí mismo, digo: ¿en qué tanto estoy yo colaborando para ser así como dice la Escritura? ¿Cuánto soy yo un obstáculo para que la misma Iglesia esté preparada, esté lista para irse con Jesucristo? Porque tal vez yo esté perjudicando para que la Iglesia se vaya, para que venga Jesucristo. Esto está fuerte. Y no va a venir Jesucristo hasta que no tenga esa Iglesia gloriosa que él se quiere presentar a sí mismo.

 

Ninguna persona, ninguna, puede alcanzar la estatura del varón perfecto de una manera aislada o particular. Ninguna persona puede cumplir lo que dice aquí Efesios 4:13, si no cumple estos cuatro puntos. Nadie de una manera particular lo va a lograr, porque la Iglesia es una sola y es la Iglesia de Jesucristo; y no tiene gente fuera de la Iglesia como hay muchos que dicen: es que mi cobertura es Jesucristo y yo hago lo que él dice, y yo no necesito ir a ninguna Iglesia porque las Iglesias son de los hombres, y están mal.

 

Estás equivocado en tus conceptos, necesitas leer la Biblia para saber qué es lo que dice. Es que entonces ya no voy a asistir a reuniones, a Asambleas, no voy a asistir a las actividades. Mira, si no lo haces estás retrasando todo esto, porque l Señor no puede darte todo lo que tú quieres, darte todo lo que tú necesitas fuera de la Iglesia. Por esta razón nuestro Señor Jesucristo equipó a la Iglesia, y equipa a su Iglesia para que logre esto.

 

Efesios 4:11 Y él mismo (Jesucristo) constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.

 

Es decir, Dios, Jesucristo mismo actúa en su Iglesia dando los principales ministerios, poniendo estos ministerios, poniendo a la gente para cada ministerio, para que hagan su obra conforme y su propósito. ¿Para qué son los ministerios?

 

Versículo 12  A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo. 


Es decir, los ministerios me van a perfeccionar a mí, para que yo pueda trabajar en los ministerios, hacer la obra ministerial y aun la obra ministerial que se hace, edifique a la Iglesia, al Cuerpo de Cristo, no hay más. No dice la Palabra del Señor que algunos que quieren alcanzar la estatura del varón perfecto lo van a alcanzar a través de predicaciones en enlace, o leyendo predicaciones en Internet, o estando conectados en internet a diferentes Iglesias, o a diferentes líderes pastorales, ¡NO!

 

La Palabra de Dios nos habla de los ministerios en la Iglesia, los ministerios operan en la Iglesia, para eso son: apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, maestros; esto es lo que nosotros necesitamos en la Iglesia para ser perfeccionados. Cada ministerio de esto te va a servir, te va a apoyar para prepararte, para edificarte, para perfeccionarte.


Tú no puedes avanzar hacia la perfección si no existen ministerios en la Iglesia. Bueno tenemos el ministerio de pastorado, pero no tenemos otros tres ministerios. ¡Está mal! Necesitamos estos ministerios, y por eso dice: Y Jesucristo mismo constituyó… a unos los hace y los equipa de un modo, y a otros con otras, y a otros con otros y demás; para que seamos todos perfeccionados.


Cada ministerio tiene propósitos específicos, que van a ayudar a nuestro perfeccionamiento. No hay más. Hay ocasiones que menospreciamos las reuniones. Ay ya no voy a ir a la reunión de mujeres, dice alguna mujer, porque ya me aburrieron. ¡Qué pena! Porque ¿qué crees? El Señor te perfecciona a través de ese ministerio, no hay más. Ay ya no voy a ir a la reunión de varones, porque luego pegan fuerte, es más ya ni el desayuno me gusta. Mira, ve porque el Señor está utilizando a los predicadores para perfeccionarte.

 

Las actividades; tendremos una asamblea de varones, dos días completos, ministrados por un pastor invitado, que va a ser  usado por Dios para perfeccionarnos. “Hombres de Valor”. Viene de Estados Unidos invitado un excelente predicador, un gran maestro, Mike Massa para una Asamblea General, ¿para qué? Para perfeccionar a la Iglesia, la viene a perfeccionar. Verdadero Apostolado, sobre ello va a hablar, nos va a perfeccionar.


Pero, menospreciamos; ay tal vez me vaya a Acapulco o igual no; tal vez me levante tarde todos esos días porque como es semana santa no voy a trabajar y son los únicos días que voy a tener en el año para descansar. ¡Aprovecha cada oportunidad que tienes para ser perfeccionado! Cada oportunidad, la convivencia entre unos y otros va a permitir el perfeccionamiento. La convivencia que tengamos aun unos con otros, partiendo el pan en las casas, nos va  a perfeccionar.


Jesucristo no se va a llevar una Iglesia imperfecta, para eso no hubiera y no estuviera trabajando en ella. Si él quisiera la Iglesia imperfecta, diría: pues ya, los que son, como son y como están, vámonos. Y nos hubiera llevado ya. Pero no es lo que quiere, quiere perfeccionarnos y lo está haciendo, y nos cuesta trabajo.

 

Yo no me puedo engañar considerando que de una manera individual yo voy a alcanzar la estatura del varón perfecto; no me puedo engañar porque no es así. Y si yo lo creo, estoy muy equivocado, yo no puedo considerar que estoy avanzando mucho para alcanzar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, y toda la Iglesia no. ¡Es un engaño! Yo no me puedo perfeccionar, yo no puedo alcanzar esta estatura si la Iglesia no lo alcanza. Y tenemos que trabajar en ello.

 

¿Por qué nos tenemos que congregar? No solamente es para alabar a Dios, para levantar nuestras manos, para cantar, para llorar o para postrarnos, o para tal vez recibir un regaño en una predicación, o buenas nuevas o escuchar una profecía muy bonita y que nos hable muy bien. ¡NO! Es para perfeccionarnos, pero no nos gusta el perfeccionamiento.


Cuando habla y como dijo nuestro Señor Jesucristo: Les enviaré profetas. Y si el profeta habla bonito, ya sabemos lo que sucede: ah cómo me estás hablando Dios, qué bonito me hablas, de veras que me consientes. Y termina el servicio y luego le decimos a algún hermano: ¿te fijaste que Dios me habló? ¿Qué tal?

 

Pero cuando viene una palabra fuerte, decimos: ¿pero a quién le estará hablando el Señor? ¿Quién se está portando tan mal? De veras, ahora sí le va a ir como en feria a ese brother. Y todavía al final preguntas: ¿oye tú si sabes a quién le hablaba? O el descaro total, van con el profeta y le dicen: oiga hermana, hermano, ¿a quién le habló Dios tan fuerte? ¡Pues a ti!

 

Nuestro Señor Jesucristo dijo: por eso la sabiduría de Dios también dijo: les enviaré profetas y apóstoles. En esa sabiduría de Dios única, excelente y perfecta lo dijo, y Jesucristo lo repite en Lucas 11:49 Por eso la sabiduría de Dios también dijo: Les enviaré profetas y apóstoles, para perfeccionarlos. Necesitamos esto.


El apóstol Pablo habla sobre los beneficios que trae consigo el estar integrados en la Iglesia, creciendo de acuerdo a los propósitos de Dios.

 

Efesios 4:14 Para que ya no seamos. ¿Para que ya no qué? Seamos. ¿Quiénes? Todos. Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.

 

Sin el perfeccionamiento que Jesucristo hace en nosotros, en la Iglesia, nosotros seríamos o somos niños fluctuantes.  Niños que son llevados conforme y el viento que no tenemos raíces, que no tenemos convicciones. Somos llevados, dice, por doquiera de todo viento de doctrina.  Si te soplan de una doctrina y te convence, la crees y la aceptas. Y de repente te hablan de otras cosas, las crees y las aceptas, cuando no estamos integrados en la Iglesia, cuando no estamos permitiendo que los ministerios que Cristo creó, actúen en mi vida. ¿Quiénes son los más fáciles de engañar? Quienes no vienen a los cursos, quienes no aprenden, quienes no conocen. Es que la verdad ya estoy grande como para estudiar. ¡No! La Palabra nos enseña que necesitamos aprender.

 

Por eso dice que uno de los ministerios que puso el Señor fue: maestros, maestros para enseñar, para que no seas confundido, para que no seas llevado por diferentes doctrinas. Y dice: por estratagema de hombres. Cosas creadas por los hombres. Pero son muy bonitas, ahí está la bronca cada año, cada año con los hermanos cristianos, ¡la Navidad!

 

Otra vez, otro problema. Entonces, ¿la Navidad de quién es? Estratagema de hombre para engañarte, para desviarte de una verdad. Para eso son muchas cosas y son doctrinas que nos enseñan que están fuera de lo que establece la Palabra de Dios, fuera de lo que aquí dice. Y esos hombres, dice: te engañan emplean con astucia las artimañas del error.

 

Artimaña: el arte de las mañas. Esa persona que conoces que es bien mañoso, es un arte el ser mañoso y te engaña. Y si no estás firme, si no estás integrado en la Iglesia, te va a apartar. Vas a creer que hay otras cosas que son conforme y la voluntad de Cristo porque no conoces.

 

Efesios 4:15  Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos.

 

Y otra vez, no es privativo para alguno que otro, no es una opción para la Iglesia de Cristo, para los miembros, ¡es para todos! Crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. Tenemos que crecer a la estatura de la plenitud de cristo. Tenemos que ser como cristo, tenemos que reflejar a Cristo. Cuesta trabajo porque tenemos que dejar de hacer muchas cosas que nos agradan, que nos dan satisfacciones o confort o descanso; sí, pero tenemos que invertir, porque la recompensa es grande en el reino de los cielos, muy grande.

 

No solo hay recompensa aquí en la tierra, hay recompensa en los cielos y es una vida eterna en la presencia de Dios, sin conflictos, sin problemas, sin demonios, nada de eso. ¡Maravilloso! Yo sí quiero estar, y yo quiero que toda la congregación estemos juntos. Y yo quiero que cuando venga Jesucristo, todos nos vayamos con él, que todos estemos unánimes juntos, y como Iglesia, como Cuerpo de Cristo seamos perfeccionados, alcancemos la estatura que dice el Señor y vayamos. 

 

Que sigamos caminando día tras día para alcanzar esta estatura. ¡Ser como Cristo! No hay otra. ¿Por qué quiero ser cristiano? No solamente porque yo creo en que Jesús es el Salvador; ser cristiano significa que yo quiero ser como Jesús, y tengo que mirar, y tengo que tener conocimiento para saber cómo es Jesús y ser como él.

 

Efesios 4:16 De quien todo el cuerpo (es decir, toda la Iglesia, cada uno de nosotros, todos los miembros), bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

 

Y vuelve a hablar el apóstol Pablo en relación a que tiene que ser toda la Iglesia, y que solamente se va a dar el crecimiento y la estatura del varón perfecto, en la Iglesia. No se va  a dar de una manera particular fuera de la Iglesia. Aquí está mencionando cuatro aspectos importantes, y vuelve a decir, y empieza diciendo: De quien todo el cuerpo. Todo el cuerpo, todos, cada uno de nosotros. Ah qué flojera, hoy no voy. Tienes que venir, todo el cuerpo. No detengas el crecimiento de los demás, colabora para que todo el cuerpo crezcamos, y todo el cuerpo tiene que estar:

 

A.- Bien concertado. Bien arreglado. Esa concertación entre unos y otros, para caminar correctamente, sin problemas, sin conflictos, en amor, para que podamos cumplir con los propósitos del Señor.

 

B.- Unido entre sí por todas las coyunturas. Tenemos que estar unidos unos y otros, estar en mismo sentir, en un mismo pensar, en un mismo hablar, en un mismo actuar; tenemos que estar unidos. No podemos estar unidos si nosotros no estamos integrados unos con otros. Tu cuerpo cada parte, cada miembro de tu cuerpo está unido por las coyunturas y trabaja perfectamente bien. Es una perfección el cuerpo, y se mueve en perfección.


Cuando alguien tiene un problema, cuando está atrofiado de alguno de sus miembros que no le funcionan, sufre. Ese miembro no se está desarrollando y todo el cuerpo lleva su actividad propia, pero un miembro no se desarrolla bien, hay problemas, no está al 100%. Lo mismo pasa con la Iglesia, nosotros debemos estar unidos por las coyunturas unos con otros, y debe de haber esa unidad perfecta, esa unión perfecta en la que funcionemos todos, toda la Iglesia en los propósitos de Dios.

 

C.-  Se ayudan mutuamente. La ayuda mutua, yo te ayudo, tú me ayudas. ¿Cuándo nos vamos a poder ayudar? Cuando nosotros nos conocemos. Hay ocasiones que no conocemos ni el nombre de los hermanos, ni el que se sienta a nuestro lado porque normalmente nos sentamos en los mismos lugares.


Es curioso, aquí no hay un lugar específico para alguien, son los lugares libres, sin embargo, sabemos quiénes se sientan en cada lugar. Y de repente nos acercamos a algún lugar y le decimos a la persona que está al lado, ¿no se va a sentar Fulano o Mengano, o alguien? No. Ah bueno. Porque ya sabemos dónde nos sentamos cada uno; la familia Arellano, todos ocupan la primera fila siempre. Y si yo te digo: siéntate ahí. Vas a decir: no, porque aquí va la hermana Estela, aquí va Carmelita.

 

Y las sillas no dicen el nombre de alguno de nosotros, pero sabemos dónde van, sabemos como. Pero qué triste cuando no sabemos ni siquiera el nombre del hermano. Ah es que un hermano me saludó. ¿Quién? Ah Pastor, es bajito, poquito gordo, moreno. No pues de gran ayuda. Bueno Pastor, se sienta enfrente  en la tercera fila, en la cuarta silla. Si no sabemos luego ni el nombre, ¿cómo vamos a saber la actividad, cómo nos vamos a poder apoyar unos a otros si no nos conocemos?

 

Por eso el Señor nos está insistiendo todo este tiempo en que nos debemos conocer, que nos debemos apoyar, debemos convivir, debemos tener ese amor. Y dice la Escritura: que se ayudan mutuamente según la actividad propia de cada miembro. Cada uno de nosotros realizamos actividades específicas las cuales desarrollamos bien. Y en lo que tú estás especializado no es mi área, por lo tanto tú me puedes ayudar; y lo que es mi área yo te puedo ayudar y nos podemos apoyar.

 

Y este es el propósito, y podemos alcanzar la perfección así dice el apóstol Pablo. No vamos a alcanzar la perfección de otro modo. Una persona sola no la va a alcanzar, ¿y para qué?

 

D.- Recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.  

 

Cada uno va recibiendo crecimiento y se va edificando por parte de toda la Iglesia. Este es otro de los motivos, de las razones por las cuales nos congregamos, para alcanzar la estatura de la plenitud del varón perfecto que es Cristo. No hay otra. Tenemos que entenderlo y tenemos que esforzarnos. ¿Que esto implica esfuerzos? Sí. ¿Esfuerzos muy grandes? Sí. Pero hay recompensas mayores, hagámoslos.

 

Bendito Dios, Padre eterno en el nombre de Jesús, te doy gracias por este cuerpo, por este remanente, por esta Iglesia tuya la cual Señor, tiene un espíritu enseñable para recibir, para aprender, para caminar conforme y tus propósitos. Manifiéstate en cada uno de mis hermanos, y que tu gloria resplandezca en cada uno de nosotros para que, seamos conforme y tus propósitos y tu voluntad.

 

Y Padre en Cristo Jesús, a ti sea la gloria y la honra por la eternidad, amén.


Dios los bendiga.

 

 

 

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