INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

MILAGROS EN LA UNIDAD

 

José Antonio Cano Mirazo

 

REGRESAR

   

Hechos 12:1-5 En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarles. 2Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. 3Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. 4Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. 5Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la Iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.

 

Vamos a recordar que este era un tiempo de mucha persecución para la Iglesia de nuestro Señor Jesucristo. Herodes como leemos, era el gobernante romano en Jerusalén; y él por agradar al pueblo toma decisiones equivocadas, decisiones que afectan a la vida.

 

Podemos leer como él no solo perseguía cristianos y los maltrataba sino que aun los mataba, les daba muerte y él se sentía bien pues porque esto les gustaba a los judíos. Todo lo que fuera relacionado con Jesucristo a la mayoría de los judíos les agradaba que estuvieran en contra de ellos. Y por lo tanto, pues Herodes estaba haciéndose popular persiguiendo, agarrando cristianos, maltratándolos y matándoles.

 

Cuando Herodes vemos en la Escritura, detiene a Jacobo hermano de Juan, a los judíos les agrada. Y lo mata, y les agrada más, entonces en su pensamiento Herodes dice: bueno, yo quiero ser todavía más popular entre los judíos. Los gobernantes romanos no eran apreciados por los judíos, venían a someterlos, estaban bajo su autoridad. Y dijo Herodes: ¿Qué puedo hacer? Vamos a hacer una cosa: voy a detener a Pedro. Si con Jacobo les caí muy bien, pues yo creo que les voy a caer mejor.

 

Y entonces pues van sobre Pedro para ganar la popularidad. A Herodes no le importaba nada de las cosas cristianas, ni de la salvación, no había nada que le interesara; él solamente quería ser popular. Y si para ser popular tenía que encarcelar cristianos, él lo iba a hacer. Si para ser popular él tenía que matar cristiano, a los líderes de la Iglesia, lo iba a hacer, no le importaba.

 

Y nosotros podemos analizar aquí que tenemos dos escenas diferentes. En una escena nos encontramos a Pedro en la cárcel muy resguardado por soldados. Dice la Escritura que cuatro grupos de soldados y dice que cada grupo con cuatro soldados. Y además, con la amenaza de tener el mismo destino, que le pasara lo mismo que le había pasado a Jacobo, es decir, que lo mataran.

 

Lo habían detenido y con toda honestidad lo iba a presentar al pueblo y lo iba a matar. Qué momento tan difícil para Pedro. Ese momento de persecución hacia él, lo estaban atrapando, recordemos que él era prácticamente el líder de la Iglesia en ese momento y ahí estaba detenido, estaba en una cárcel.

 

Y segundo escenario nosotros podemos leer aquí, como vimos que la Iglesia estaba orando. La Iglesia estaba orando para mover la mano poderosa de Dios y que ocurriera un milagro. Cuando la Iglesia se une, cuando la Iglesia tiene un propósito para reunirse, cuando la Iglesia está reunida Dios está escuchando a ese grupo de creyentes para responderles conforme y sus peticiones, así de fácil.

 

Él está atento, dice la Escritura que Dios está atento al clamor, a la oración que se hace en la Iglesia. Él inclina su oído  para responder al pueblo conforme y el pueblo le está pidiendo. Cuando la Iglesia se une suceden cosas, hay grandes milagros. Veíamos la semana pasada que es necesario que la Iglesia esté unánime, es decir que la Iglesia esté en un mismo sentir, en un mismo pensar y en un mismo parecer, esto es importante.

 

Pero la Iglesia necesita estar unida, necesita estar junta, no puede estar separada, no debe estar separada. Podemos estar unánimes, tener el mismo pensamiento, tener el mismo sentimiento, pero cada quien en su casa. Estamos en el mismo sentir, unánimes pero separados. Y se necesita que la Iglesia esté unida, porque ahí en la unidad Dios hace milagros.

 

Versículo 6 Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.

 

Qué momento tan especial y qué escena tan tremenda. Pedro encadenado, a cada lado un guardia a cada lado, un par de ellos y en la puerta otros soldados. Y me llama en primer lugar la atención la actitud de Pedro. Pedro no estaba preocupado, Pedro estaba tranquilo, no había problema; ¿por qué lo podemos deducir? Porque Pedro estaba durmiendo, así de fácil.

 

Les voy a platicar a comentar algo breve, de esa etapa oscura de mi vida. En una de las ocasiones que andaba yo por ahí en el reventón, y por ciertas cosas pues me agarró la policía y me metió a la cárcel. Ahí voy yo; una de las varias veces que me sucedió; esa ocasión pues uno considera siempre que uno no hizo nada aunque uno lo haya hecho, uno no cree que las cosas sean tan graves hasta que vienen las autoridades y te demuestras que efectivamente son graves.

 

Y me metieron donde estaban todos los presos, yo no sé si tú has estado en una situación así, si has estado en la cárcel; pero es muy desagradable. Y no sabes qué clase de personas están ahí junto contigo, si son asesinos, si son secuestradores, ¿qué clase de delincuentes son? No lo sabes, pero hay cada aspecto que espanta.

 

Yo estuve toda la noche, me llevaron ahí como a las 10:00 de la noche más o menos; un amigo me sacó como a las 11:00 de la mañana. Pero toda la noche desde que yo llegué ahí no dormí, estás a las vivas, la verdad estás con miedo, algo puede suceder, algo puede pasar, no sabes qué cosa. Entonces eso de ponerte a dormir, no es sencillo. Y cada vez que escuchas que se abre la puerta, no donde estás tú sino la principal que se abre la de la cárcel, para meter a alguien más, o porque van a entrar los guardias, los custodios, porque va a pasar algo.

 

Entonces cada vez que oyes que el portón ese el ruido que hace al abrirse, pues estás a las vivas y volteas a ver quién viene, cómo viene, cuál es su aspecto, y si vienen por ti o si traen buenas noticias para ti, que es muy difícil a esas horas no pasa nada. Y bueno, en concreto son momentos tan difíciles en donde no tienes tranquilidad, no tienes paz lo único que quisieras es no estar ahí.

 

Yo imagino que la situación de Pedro sabiendo lo que había pasado con Jacobo, y lo llevan a la cárcel y lo están custodiando de este modo tan fuerte; pues es porque lo van a matar, algo va a suceder con Pedro. Primero dice que lo iba a presentar Herodes después de que pasara la Pascua.  Y aquí en el versículo 6 está diciendo que lo iban a sacar esa noche, ¡se lo iban a echar, lo iban a matar!

 

Pero ¿qué pasaba en el corazón de Pedro? Estaba tranquilo, estaba en paz, y él sabía una cosa: que la Iglesia estaba unida, estaba reunida orando por él, clamando al Señor por un milagro.

 

Versículo 7 Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.

 

Qué impresionante momento: un ángel de Dios llega ahí hasta donde está Pedro, toda la cárcel se ilumina, toda la cárcel resplandece, ahí está el ángel hablándole a Pedro diciéndole: Levántate, vámonos, levántate, no te preocupes no pasa nada. Y las cadenas que él tenía con las que estaba amarrado, se sueltan, se caen. ¡Qué maravilloso!

 

Versículo 8  Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias (claro, dormir con sandalias es muy incómodo; se las había quitado Pedro para que no le estorbaran, para que no tuviera problema. El ángel lo ve y le dice: mira, cíñete tu cinturón) Cíñete, y átate las sandalias que nos vamos. Y Pedro lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.

 

Y a mí me llama la atención esta parte, ¿qué tan importante podría ser un manto? ¿Qué era más importante en esos momentos: el manto o salir? ¡Pues salir! Pero el ángel le dice: antes de salir vamos a hacer una cosa: toma tu manto y envuélvete en él para salir. ¿Bíblicamente qué es lo que significa el manto? En el manto está precisamente la unción de parte de Dios. En el manto opera la unción del Espíritu Santo para actuar milagros, para hacer milagros.

 

Por un lado la Iglesia está unida, haciendo oración, y el ángel ahí diciéndole: Mira vamos a hacer una cosa te voy a sacar pero agarra tu manto. Es un manto que representa la unción de parte de Dios, en ese manto está la unción del Señor, así lo muestra la Palabra.  La Palabra nos muestra en Mateo que una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía 12 años, cuando supo que Jesús venía, cuando oyó el alboroto ella pensó algo: voy a ir con él para recibir sanidad.

 

Salió de su casa, lo cual no podía hacer dada su condición; cualquier persona que tenía este problema, cualquier mujer que estaba en esta situación tenía que pasar el tiempo recluida sin tener contacto con ninguna persona. Esta mujer estaba recluida en su casa, estaba ahí metida en un cuarto a parte, cuando oyó el escándalo y pensó: voy a ir con ese hombre porque hace milagros, porque trae sanidades, voy a ir con él.

 

Y yo creo que salió corriendo, y dice la Escritura que dijo ella: Si tan solo tocare su manto. Y entonces ella se acerca por atrás, y en medio de toda la multitud se abre paso y toca el manto del Señor y en ese momento recibe sanidad. ¡Impresionante milagro! Ella tenía una consciencia: que en ese manto estaba la unción de aquel que lo portaba, estaba la unción del Padre sobre Jesucristo y estaba aun, ahí en su ropa, en su manto. Llega ella, lo toca y recibe sanidad. En el manto insisto, opera una fuerte unción de parte de Dios.

 

En otra parte nosotros podemos leer que Jesús nuestro Señor alimenta a 5 mil personas, 5 mil varones; le dice después a sus discípulos que ellos se adelanten que vayan hacia un punto y él los va a alcanzar. Y ahí van ellos y a media noche ellos se suben a la barca y se van, y van para un lugar. Y de repente ven venir a Jesucristo caminando sobre las aguas.

 

Mateo 14:33-36 Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

 

Él había venido caminando sobre las aguas, Pedro sabemos le había pedido que quería caminar también sobre las aguas, que dijera que sí, y Pedro se bajó de la barca, caminó hasta que empezó a tener problema por ver las circunstancias.

 

 34Y terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret. 35Cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron noticia por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; 36y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos.

 

Todos, no hubo un enfermo que se presentara y que tocara el manto y no recibiera sanidad. Absolutamente todos recibieron sanidad. Y por lo tanto nosotros podemos advertir como en el manto opera esa unción de parte de Dios. Y me llama la atención, El ángel le dice a Pedro; ahí hay un milagro de entrada: que el ángel estuviera ahí, que los soldados no se dieran ni cuenta, que la gente que estaba en ese lugar no supiera nada, todo se ilumina y nadie ve nada.

 

Pero todavía le dice el ángel: toma tu manto, envuélvete en él, cúbrete con esa unción que procede de Dios. Guárdate porque Dios está operando un milagro en estos momentos. En el manto opera una fuerte unción de Dios. Recordemos al profeta Elías, dice la Escritura que el profeta Elías ya estaba por partir, ya estaba por morir, iba a dejar su ministerio; o no hablando de morir como dice la Palabra, que iba a ser recogido por el Señor en un remolino.


Elías tenía un sirviente que se llamaba Eliseo, él estaba pegado a Elías, aprendiéndole todo lo que hacía. Entonces, hay un momento en el cual le dice Eliseo a Elías: Yo quiero estar contigo en todo momento y ver el momento en el cual tú eres tomado por el Señor. Y le dice Elías: no, no lo podemos hacer así. Sí, yo quiero hacerlo así. Y no se le despegaba, no se le despegaba.


Aun los otros profetas de ese momento le dijeron a Eliseo por revelación de Dios: Oye, ¿ya sabes que tu señor te va a ser quitado, va a ser tomado por Dios? Y dijo Eliseo: sí, ya lo sé. Ah, bueno.

 

2 Reyes 2:4-14 Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron, pues, a Jericó. 5Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? El respondió: Sí, yo lo sé; callad. 6Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos. 7Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jordán. 8Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.

 

Cuánto tenemos que aprender de los ungidos de Dios, no son solo los ungidos del Señor, no están para que nosotros los adoremos ni mucho menos, están para que nosotros les aprendamos, están para que veamos el camino que han caminado, para que veamos qué es lo que hace el Señor en sus vidas.

 

 9Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti.

 

Tú ¿qué le pedirías a un profeta? Qué le dirías al profeta cuando te dijera: mira, lo que tú me pidas yo lo voy a hacer y se lo voy a pedir al Señor, ¿qué le pedirías? ¡Gloria a Dios hasta que voy a tener novia! ¿Un buen trabajo? ¿Qué le pedirías al Señor? Revelación, hay tantas cosas que le podríamos pedir al Señor dadas nuestra circunstancias y decirle al profeta. Sin embargo, continúa diciendo la Escritura: Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.


Sobre Elías estaba la unción del Espíritu Santo, casi nada estaba pidiendo Eliseo: una doble porción del Espíritu de Dios. Él había visto lo que hacía Elías, años viéndolo, viendo esos últimos momentos cómo estaba actuando el Espíritu de Dios en él, que dijo: Yo quiero esto doble, yo quiero más de Dios, quiero hacer todo esto.

 

Versículos 10-14  El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no. 11Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. 12Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes. 13Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán. 14Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo.

 

Lo ve ascender, se le cae el manto, lo recoge Eliseo y piensa algo: vamos a ver si es cierto. A ver si hay la unción. Hace rato pasamos por aquí y él tocó el Jordán y las aguas se abrieron y pasamos en seco. Y entonces se acerca a la orilla, toca, golpea el Jordán del mismo modo que lo había hecho Elías, y la unción del Espíritu Santo ahí estaba. Y se abren las aguas y pasa en seco Eliseo. ¡Un milagro de pate de Dios!

 

Y por lo tanto nosotros podemos mirar como en el manto opera una unción especial de parte de Dios. Así estaba ahí Pedro, ahí estaba un manto, pero la Iglesia estaba haciendo oración, la Iglesia esta unidad, unida orando por un propósito específico: que hubiera un milagro en la vida de Pedro.

 

Cuando nosotros como Iglesia nos unimos y estamos también unánimes en un mismo sentir, en un mismo parecer, en un mismo pensar y estamos juntos, nosotros vamos a mover la mano de Dios para que Él actúe conforme y nosotros le estamos pidiendo.

 

¿Cuál es el problema? Que nos da flojera orar, que no hemos considerado que la oración congregacional sea de beneficio, sea de bendición. Y por lo tanto, cada vez que se pide que nos congreguemos para orar, que la Iglesia se runa para orar, la Iglesia no se reúne; y entonces no suceden los milagros que Dios pudiera hacer. ¡Qué tristeza!

 

Dios quiere actuar y quiere hacer cosas grandes y maravillosas, cosas poderosas; y no las puede hacer porque la Iglesia, su Iglesia no está unida orando por propósitos específicos. ¡Qué triste esta situación! 

 

Hechos 12:8b Y el ángel le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.

 

¿Qué hizo fuerte a la Iglesia en la antigüedad? ¿Qué hizo fuerte a esa Iglesia de los Hechos? La presencia de Dios en su vida. En la Iglesia estaba la gloria de Dios. ¿Por qué estaba? Porque sus miembros, sus congregantes se unían; porque sus congregantes estaban juntos y tenían todas las cosas en común, y Dios actuaba milagros.

 

Hechos 2:9 Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.

 

Esos momentos en los cuales estás dormido y crees que lo que está pasando, que estás soñando es verdad. O al revés, ese momento que te está ocurriendo algo tan maravillosos, tan excepcional, tan extraordinario que dices: ¿será verdad, no será algo que estoy imaginando, algo que está en mi mente, que se está creando mi mente por la necesidad que tengo de esto?

 

Hechos 2:10  Habiendo pasado la primera y la segunda guardia.

 

Yo entiendo aquí que no los vieron, no dice que ellos estaban durmiendo. Yo entiendo que no los vieron, el ángel no lo vieron está en otra dimensión, ¿pero Pedro? Y es cuando entiendo aquí por qué le dice el ángel: toma tu manto y cúbrete, envuélvete en él para que actúe la unción del Altísimo sobre él y tú, puedas pasar sin ser visto, para que no te vean.


Cuántas ocasiones el Señor puede hacer esto, cuántas ocasiones le podemos pedir al Señor que haga algo en donde no te vean. Ustedes saben que estos días pasados hubo contingencia ambiental, yo no sabía de la contingencia. El primer día de la contingencia yo no estaba ni enterado, y ese día precisamente no circulaba el auto, era placa 3, y no circulaban los autos con terminación 3 y 4.

 

Mi esposa y mi hija salieron y se llevaron el coche, vivimos en Atizapán y ellas tuvieron que ir hacia el Politécnico, hacia Zacatenco; ese día más temprano ya había salido mi esposa a otro lugar; pero bueno se va y cuando ella se va, tenía que estar como a las 11:00 de la mañana y eran como las 11:05; y yo le hablo a mi hermano Fernando, platico unas cosas con él y me dice que va en el metro. Y le pregunto, ¿y por qué vas en el metro? Dice: es que hoy no circula mi auto.

 

Entonces le dije: a ver, cómo que no circula tu auto si tu auto prácticamente es nuevo, todavía creo que es doble cero. Y me dice: no pastor es que hoy hay contingencia y todos los terminados en 3 y 4 no pueden circular, no importa si son cero o doble cero, lo que sea no pueden circular. Y de inmediato pensé: van a detener a mi esposa, va a haber problema, le van a sacar un dinero, va a haber conflicto, ¿qué hago? Ella de ahí se iba a ir a otro lugar, dije: y todavía va a ir a otra parte.

 

Entonces, tomé una decisión y dije: le voy a hablar por teléfono, pero si le hablo y le digo que l coche no circula, ¡malo! Se va  aponer nerviosa, va a estar volteando manejando y uno de tránsito la va a ver y la va a detener, a fuerza, los va a atraer. Entonces le hablé y le dije: ¿sabes qué? Vente para la casa, no pases al otro lado a donde ibas a ir, yo ahorita voy, pero vente, necesito que te vengas. ¿Como qué le decía?

 

Y ya colgué y le dije a Angie: vamos a orar para que los de tránsito no vean el auto, que no lo vean simplemente, que se haga invisible a sus ojos. Y yo la verdad estaba inquieto, y volvía a orar y volvía a clamar al Señor, cuando ya oí que abrió la puerta. Ah, ¿qué pasó, cómo estás? Bien. ¿Ningún problema, nada? No, todo bien, venimos rápido y todo.  Ah bueno, porque hoy no circula el auto.

 

Y yo veo aquí en la Palabra como el Señor saca a Pedro, cómo lo hace invisible para que los guardias no lo vieran. El Señor pudo haber puesto a dormir a los guardias, ¡no lo hizo así, lo hizo invisible a Pedro!

 

Hechos 2:10  Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma (¡Otro milagro! La puerta se abre sin que nadie la abra. La puerta de una cárcel es muy fácil entrar pero es muy difícil salir, definitivo, y no lo quieras comprobar. Es muy difícil y el Señor actúa un milagro y abre la puerta) llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él.

 

Ya lo sacó, ya te encamino, y ahí te sigues, ya me voy y se separan cada quien para su lado.

 

Hechos 12:11-12 Entonces Pedro, volviendo en sí, (es decir, entendiendo ya en estos momentos lo que estaba ocurriendo, los milagros que habían sucedido en su vida, en este momento está teniendo conciencia de ello como diciendo: estoy en la calle, ya me sacó el Señor, actuó, obró varios milagros) dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.

 

¿Por qué lo libró el Señor? ¿Porque era muy lindo Pedro, porque era el líder que había levantado el Señor Jesús? Lo libró por una razón: Porque la Iglesia estaba unida orando, la Iglesia. Cuando nosotros queramos milagros en nuestra vida, que sucedan cosas sobrenaturales, necesitamos que la Iglesia ore, necesitamos que la Iglesia se una, y se una con propósitos específicos de bendición.

 

 

12Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando.

 

La Iglesia reunida en casa de Marcos, Pedro en la cárcel durmiendo, la Iglesia ano se durmió, la Iglesia estaba orando; no sé qué hora era pero la Iglesia estaba reunida orando, no importó la hora, no importó nada, tenían que orar por una situación bien específica.

 

Versículos 13-14 Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode (fíjate qué momento tan especial. Sale una muchacha llamada Rode), 14la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta.

 

Qué especial, imagina a esta mujer que oye que tocan, no abre la puerta por supuesto y pregunta, ¿quién? Pedro. ¿Pedro? Pedro, ábreme. ¡Qué emoción, es Pedro ya no está en la cárcel, que bueno le voy a decir a todos que aquí está Pedro! Y se mete y no abre la puerta. Y yo puedo imaginarme a un Pedro ahí en la puerta esperando, volteando, viendo que nadie se acercara. ¡Qué situación, qué momento!  Y Pedro ahí en la puerta y seguía tocando.

 

Versículo 15  Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! 

 

Cómo somos los cristianos en verdad, somos especiales. Estamos orando para que Dios haga milagros, para que Dios actúe cosas sobrenaturales, y cuando suceden, ¡no las creemos! Estamos luego como Tomás. Cuando nuestro Señor Jesucristo resucita se va apareciendo a diferentes personas y luego se le va apareciendo a los discípulos.

 

Y los discípulos vienen con Tomás y le dicen: ¡El Señor Jesús resucitó, ya resucitó! Y entonces Tomás les dice: ¡no creo, no! La promesa se cumplió, él resucitó. No creo, para que yo crea yo necesito verlo, necesito ver sus manos, los orificios en sus manos y necesito meter mis dedos en su costado para ver si realmente es él. Ahora sí, a mí no me engañan. Y cuando se le aparece el Señor Jesús le dice a Tomás: Aquí estoy, aquí están mis manos. Entonces cuando Tomás lo ve y lo reconoce, dice: Mi Dios, mi Señor.

 

En este momento la Iglesia orando por un milagro. Cuántas ocasiones nosotros le pedimos un milagro a Dios, sin creer que va a ocurrir el milagro. Le estamos pidiendo un milagro a Dios como decir. Pues le voy a jugar al Melate a ver si me la saco. Voy a jugarle a la Lotería y si me la saco, qué bueno. Y si no, pues también no hay problema no pierdo mucho. Pues es lo mismo ¿no?

 

O sea, como que muchas veces le pedimos u oramos a Dios que actúe un milagro, que haga cosas maravillosas, y sin embargo no estamos plenamente convencidos de que así sea. No estamos convencidos de que va a suceder el milagro que nosotros le estamos pidiendo a Dios.

 

O empiezan a pasar los días y entonces cambiamos nuestra oración; ah o dejamos de hacerla. Ah es que no era el propósito de Dios que yo fuera bendecido. Es que no es el propósito de Dios que pase esto.  Es que ya le pedí a Dios un milagro y no me lo hizo del modo que yo se lo pedí.

 

Porque también tenemos eso, queremos encajonar a Dios en una forma de hacer milagros. No le damos la libertad y le decimos: Señor, tengo este problema, actúa un milagro. ¿Cuál? No sé, pero que haya un milagro por lo que yo pueda salir de esta situación. ¡Encajonamos a Dios! Haz un milagro así. Y atamos de manos a Dios. Dios tiene muchas formas para hacer las cosas.

 

Aquí en este momento está la Iglesia reunida, tiene varias horas orando por un milagro, por Pedro que está encarcelado; y cuando les dicen: ahí está afuera Pedro. La Iglesia dice: ¡no lo creo, ha de ser el ángel de Pedro! Perdón. Estás mal Rode, estás oyendo mal, o sea, estás loca.

 

A ver, métete en la cabecita esto: Pedro está metido en la cárcel y lo más probable es que tenga unos guardias a los lados y esté encadenado porque es un preso peligroso, peligroso para los judíos. Ahí está afuera. Ay, Rode, Rode vamos a orar por ti.

 

Versículo 16  Mas Pedro persistía en llamar (Pedro ya estaba desesperado ahí en la puerta y seguía tocando, y todos adentro estaban oyendo, y Pedro afuera seguía tocando); y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos.

 

No podían dar crédito de lo que estaban viendo. Estaba la respuesta a su oración, y estaban atónitos. Cuando nosotros clamamos a Dios, cuando nosotros nos unimos y oramos, suceden milagros. Cuando la Iglesia está en unidad suceden cosas, y va a haber milagros y va a haber cosas sobrenaturales, y va a haber sanidades, y va a haber cosas poderosas; pero ¡Necesitamos creerlo!

 

Cuando leemos el Evangelio en cualquiera de sus 4 versiones, nosotros vamos a encontrar que nuestro Señor Jesucristo le dijo a la gente: ¡Hágase conforme a tu fe! Y sucedían los milagros, sucedían las sanidades. Nuestro Señor Jesucristo nunca le dijo a la gente: hágase conforme tu necesidad. Es que yo tengo una necesidad muy grande. El Señor no te va  decir: ¡Hágase conforme a tu necesidad! ¡NO!  El Señor te va a decir: ¡Hágase conforme a tu fe!

 

¿Qué tan grande es tu fe, o qué tan pequeña es tu fe? Si tu fe es pequeña, van a ocurrir cosas pequeñas en tu vida. Si tu fe es grande, van a ocurrir grandes cosas en tu vida. Si nosotros como congregación nos unimos y juntamos nuestra fe, la de todos; entonces van a ocurrir cosas extraordinarias, cosas sobrenaturales como le pasó a Pedro. Pero tenemos que hacer esto, tenemos que movernos de acuerdo a lo que dice la Escritura.

 

Hechos 12:17-19  Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar. 18Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro. 19Mas Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte. Después descendió de Judea a Cesarea y se quedó allí.

 

Qué situación tan especial. Herodes quería sangre, ah no pude matar a Pedro pues mato a los guardias que lo dejaron escapar. Y se va sobre los guardias y los matan. No entendía nada.

 

 

Juan 17:11 Y ya no estoy en el mundo (está Jesucristo hablando); mas éstos (se refiere a todos los discípulos y aun a todos nosotros) mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

 

¿Cuál es la voluntad de nuestro Señor Jesucristo? Que todos nosotros seamos uno, que no haya separación, que no haya división. Que haya un mismo sentir, un mismo pensar, un mismo parecer. Que haya una unidad, que estemos juntos, que estemos unidos, que seamos uno del mismo modo que el Padre y Jesucristo son uno.

 

No es sencillo, nosotros necesitamos hacer a un lado muchos sentimientos para poder ser uno con los demás. Si luego nos cuesta trabajo ser uno con nuestro cónyuge. Dice la Palabra: y ya no serán dos, serán una sola carne, uno. Y tenemos unos conflictos severos; tan severos como que nuestro Señor Jesucristo dijo: Si dos se pusieren de acuerdo, esposo y esposa, si se pusieren de acuerdo, cualquier cosa que pidieren mi Padre lo hará. Dos, qué difíciles, que yo me pueda poner de acuerdo con mi esposa, ¡está complicado!

 

Por eso nuestro Señor Jesucristo da una promesa de bendición. ¿Qué tendríamos nosotros que hacer para ser uno como congregación, como Iglesia? Tenemos que tener la disposición de hacerlo. Tenemos que hacer a un lado nuestros rencores, nuestros problemas, nuestras heridas, nuestros resentimientos; todo lo que esté actuando en contra nuestra o todo lo que esté en nuestro corazón lo tenemos que sacar.

 

Porque si no lo hacemos, no vamos a poder ser uno. No vamos a poder tener esa unidad que Jesucristo y el Padre tenía, y no van a ocurrir milagros, no van a suceder.

 

Juan 17:22  La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

 

Nuestro Señor Jesucristo da todo lo que tiene para que su Iglesia sea una en él, para que todos nosotros seamos uno. Él lo ha hecho, por lo tanto, no depende de él que lo seamos depende de nosotros. Depende de los esfuerzos que nosotros hagamos y de lo que hagamos a un lado para que verdaderamente podamos ser uno. Porque si no, aunque él haya puesto algo si no nosotros no lo ejercemos, no lo tomamos no lo vamos a alcanzar.

 

Juan 17:23  Yo en ellos, y tú en mí (O sea, Yo en la Iglesia. No dice: yo en cada uno de ellos),

Yo en ellos (Yo en la Iglesia), y tú (Padre) en mí, para que sean perfectos en unidad.

 

Una perfección en la unidad, no quiere una imperfección en la Iglesia. Para eso necesitamos la Iglesia para estar unidos, porque la Iglesia nos vamos a ir con Jesucristo juntos, unidos todos nosotros. No va a haber que primero unos, y otros después. En el momento en que él venga por nosotros, nosotros nos vamos con  toda la Iglesia Universal, claro si estamos unidos, si no estamos unidos va a haber problema.

 

Pero también sirve para otra cosa el que nosotros estemos unidos, dice: para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. El amor de Dios por nosotros es tan grande como el amor que le tiene a su Hijo Jesucristo, ese es su amor de Padre por cada uno. Nos muestra su amor al darnos a Jesús, para que nosotros seamos unidad. Y la Iglesia unida recibe la promesa de Jesús.

 

Juan 17:24  Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy,

 

Es decir, donde él está, ¿dónde está Jesús? En el cielo, sentado a la diestra del Padre. Y le dijo al Padre: aquellos que me has dado, cada uno de nosotros, quiero que donde yo estoy, aquí sentado a la diestra del Padre, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

 

Todo creyente unido a la Iglesia va a recibir la promesa de Jesús. Todo creyente que esté en esta unidad con la Iglesia va a recibir la promesa de Dios. Quien no esté unido, va a tener conflicto, va a tener problema. ¿Qué es lo que quiere el Señor Jesús? ¿A qué nos mueve el Señor Jesús? ¡A que tengamos esta unidad! El Señor Jesús no quiere perder a ninguno de nosotros, al contrario quiere ganar; y lo va a lograr si nosotros estamos en unidad.


Estemos en unidad, practiquemos la unidad empezando con nuestro cónyuge, con nuestra familia, con nuestra Iglesia. Estemos en esta unidad y vamos a ver los milagros poderosos de Dios, todo lo que le pidamos al Señor si estamos en unidad, Él lo va a hacer. Si dos se pusieren de acuerdo en una sola cosa, Dios que está en los cielos enviará desde allá bendición. Si toda la congregación se pone de acuerdo en estar en unidad, uf, Dios va a hacer grandísimas cosas.


Dios no ha dejado de actuar milagros, de hacer sanidades, de actuar con poder en medio nuestro. Mira, lo que hemos visto no es nada a lo que Él puede hacer.

 

Bendito Dios y Padre eterno, cuantas gracias te doy por este tu pueblo. Este pueblo, este remanente que tú tienes en este lugar en el cual luchamos por la unidad para que podamos cumplir con tu propósito, con el deseo de tu corazón y aun Señor, con tus promesas.

 

Gracias y pongo delante de ti a cada hermano, cada hermana pidiéndote que tú te manifiestes al corazón de cada uno de nosotros, para quitar todo aquello que nos estorba, que nos impide en un momento formar parte de la unidad. Y gracias te doy Padre porque tú vas actuando con poder,  porque los tiempos son cortos, porque los tiempos se acercan para tu venida. Te alabamos, te bendecimos y te damos la honra y la gloria en Cristo Jesús, amén.

 

Dios los bendiga.

 

 

 

 

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