INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

BENDICIÓN EN LA IGLESIA

 

Atrturo Espinosa

Pastor Alcance Familiar, Verazcruz

 

 

REGRESAR

   

Juan 5:1-15 Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. 3En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua.4Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

 

6Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? 7Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. 8Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo[a] aquel día. 10Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho.

 

11El les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. 12Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? 13Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. 14Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. 15El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado.

 

Cuando este año comenzó Dios me dio una palabra en lo personal y se la traté de compartir a la iglesia; Dios me hablaba acerca de su gracia y su favor de una manera especial sobre mi casa. Pero también lo creo que es sobre aquellas iglesias cristianas que son entendidas. Y yo creo que es un tiempo donde la Iglesia se tiene que poner las pilas; yo creo que la respuesta y la solución para la crisis que hay en México, en Veracruz, en toda Latinoamérica; es una crisis de valores y una crisis espiritual.

 

Yo creo que los problemas no se vana  resolver con un Presidente o con un Partido Político; la respuesta está en la Iglesia.  Nosotros tenemos la verdad, nosotros fuimos comprados por la sangre de Cristo; tenemos el Espíritu Santo; tenemos su poder. ¿Y sabes una cosa? Desgraciadamente muchos, muchos cristianos estamos durmiendo.

 

¿Quisiera preguntar si hay aquí alguna persona que tenga menso de un año de ser cristiano? El resto tenemos un poquito más, ¿verdad que sí? Dios está esperando que la iglesia se levante, una iglesia quesea entendida. En 1Crónicas 12:32, me parece que es ahí, habla del ejército de David y dice que de la familia o de la tribu de los principales de Isacar había 200 hombre entendidos, entendidos en los tiempos, entendidos en lo que pasaba; pero también entendidos de qué era lo que tenían ellos que decir, y el pueblo de Israel los respetaba y los obedecía.

 

Y cómo hace falta que la iglesia se levante y sea una iglesia de personas entendidas. Yo les decía a los varones que podemos vivir como cristianos de dos formas: 1.- como cristianos necios. Y 2.- como cristianos sabios. Un cristiano necio es alguien que conoce de la Biblia, es alguien que sabe lo que dice la Palabra, que tiene un pescadito su coche, es alguien que pone en Facebook un versículo, que en WhatsApp manda o renvía una cadenita de versículos; pero que vive según su manera, tiene su forma de pensar.


El cristiano necio es el que dice: bueno, si me nace voy a ir a la iglesia. ¿Conoce gente así? Yo sé que no porque están allá en Veracruz, yo los tengo a todos ellos. Cristiano necio es el que dice: yo voy cuando me nace, ¿conoce gente así? Sí, allá en Veracruz es donde está la mata. Y yo les digo una cosa a la iglesia: Yo no doy cuando me nace, yo doy cuando me toca dar.  Es como si yo dijera: Yo voy a mantener a mis hijos cuando me nazca.

 

¿Sabe cuándo dan ganas de mantener a unos hijos que comen pero como de veras como fieras? ¿No? Unas hijas que gastan en shampoo y en acondicionador la quincena de alguien, estoy exagerando nada más la semana. ¿Quién va a tener ganas de eso? Pero ¿sabes qué? Es mi obligación, yo soy su padre y yo tengo que mantenerlos. Y como cristianos les tengo una noticia, no me lo pidió el Pastor pero, si usted es cristiano y ama esta casa, usted tiene una obligación con esta casa, te guste o no te guste. ¿O.K.?

 

Porque los hijos comen nos guste a los papás o no nos guste; usan papel de baño, nos guste o no nos guste. Y la iglesia es una iglesia que se ha ido desentendiendo. Mirta, Dios viene por una iglesia que esté preparada, en Mateo 25 habla de diez vírgenes; la mitad son vírgenes insensatas, y la otra mitad son vírgenes sensatas. ¿Cuál es la diferencia de las dos? Mira, Las novias representan a la iglesia, a los cristianos; cristianos insensatos, cristianos sabios. Las insensatas son las que tomaron su lámpara con o que tenía de aceite y se confiaron.

 

Total, ya está la lámpara, ya estoy comprometida, ya me dijo que se va a casar conmigo, ya me dijo que me ama, que ahorita viene, ¿no? Y las sensatas dice que aparte de su lámpara tomaron aparte una porción extra de aceite. Ellas pagaron un precio, ellas se desgastaron, pusieron de su bolsa, anduvieron incómodas cargando la lámpara y el aceite extra en una mano y en la otra una vasija. Pero cuando fue el momento que vino su novio, fueron las que tenían aceite suficiente.

 

Y la Iglesia, tiene que ser una iglesia sensata, una iglesia que busque la presencia de Dios, una iglesia que tenga aceite, que su lámpara esté llena. Yo observo a la iglesia cristiana a nivel México, una iglesia que está sin aceite, una iglesia que tiene nombre de cristiana, que tiene el nombre de Jesús pero, no conoce el poder de Jesús, no conoce su autoridad. Una iglesia que ha perdido su fuerza, su poder, su impacto. Una iglesia a la que nadie quiere a vece ni siquiera ir, de veras. ¿Será el problema de la gente de afuera? ¡No! El problema lo tenemos nosotros, y tenemos que ponernos las pilas.

 

Y cuando hablo de gracia de Dios, en la Biblia hay dos términos de gracias. Por un lado la gracia es ese favor inmerecido. Yo no merecía que Dios me salvara, yo era lo peor de lo peor, pero Dios tuvo misericordia de mí por su gracia soy salvo. Por su gracia, eso no es don de nosotros, es don de Dios. Pero también la gracia es aquella que es el poder de Dios que nos habilita para poder salir adelante para vencer.

 

Pablo le dice al Señor: Señor tengo una enfermedad.  Y el Señor le dijo: no te sano. Le volvió a pedir que lo sanara, y no lo sanó. Le volvió a decir una tercera vez, dijo: la tercera es la vencida. Y el Señor le dijo: por tercera vez, ¡bástate mi gracia! Y cuando se refería a la gracia no se refería a: bástate que eres salvo nada más por mi gracia. Bástate en ese amor para salvarte. Le estaba hablando de: bástate el poder que hay en ti de mi Espíritu Santo para que puedas vivir aun con tu enfermedad. Y Pablo seguía orando por enfermos y sanaban, y él no sanaba porque estaba con la gracia de Dios.

 

Y cuando hablo del favor de Dios no me refiero solamente; porque a veces pensamos que el favor que tenemos que andar buscando el favor de las personas. Y Pablo dice que si él anduviera buscando el favor de las personas no sería un siervo de Dios. Pero es diferente cuando uno tiene el favor de Dios y el favor de la gente; y este es un año donde puede haber el favor en nosotros para poder hacer lo que el Señor quiere.

 

 Esta iglesia representa la casa de gracia, esta iglesia representa una casa de misericordia, ¿pro qué? Porque el Fundamento principal de esta casa se llama: Jesús, ¿me explico? Porque el favor de Dios está aquí, porque la Palabra de Dios está aquí, porque la presencia de Dios está aquí, porque se invoca aquí el nombre de Jesús, porque se adora al Rey de reyes en este lugar, ¿me explico? Aquí está su gracia, aquí está su favor; es una iglesia donde se predica la Palabra y es una iglesia en donde hay promesas.

 

¿A quiénes les ha dado Dios una promesa? Ayer les dije a los varones y les prometí que les iba a hablar un pedacito de una promesa que Dios le dio a José. Si usted lee el libro de Hebreos, no le voy a predicar de eso, es un comercial y como se lo debo a los varones, pues se los voy a compartir a ustedes. En Hebreos 11, en 40 versículos Dios habla acerca de la fe y habla acerca de los héroes de la fe, y dice que hicieron diferentes cosas ¿no?

 

Tres grupos de héroes, tan, tan, tan, tan, y no te voy a predicar de ello, pero respecto a lo que José hizo por la fe dice: José por la fe dio mandamiento acerca de sus huesos. Y usted dice, ¿y eso qué? ¿Y a mí qué? Sí, José por la fe; imagínate dice: unos apagaron fuegos, otros conquistaron ciudades, otros le taparon la boca a los leones, ¿no? Y José por la fe; fíjate el acto más grande de fe de José, le dijo a sus parientes: Quiero que carguen mis huesos y se los lleven cargando hasta que lleguen a la tierra prometida y ahí los entierren.

 

Yo dije. No, mira el acto más grande de fe de José fue perdonar a sus hermanos. Sí, porque lo vendieron, lo dieron por muerto, se pasaron de listos con él ¿no? Y yo creo que era el acto más grande de fe, porque cuando Jesús habla del perdón y preguntó ¿cuántas veces hay que perdonar? Y le dijo: setenta veces siete. Los discípulos dijeron: auméntanos la fe, ¿si me explico? O sea, no se necesita tanta fe para sanar a un enfermo como para pedir perdón o perdonar.

 

Y entonces José muere y llevan sus huesos cargando. Imagínate, están en Egipto, estuvieron varios cientos de años en Egipto los huesos. José le dijo a su familia: ¿Saben qué? Yo me voy a morir pero Dios me dio una promesa, Dios me dijo: Les voy a dar una tierra y yo los voy a visitar. Esa fue la promesa que Dios le dio a José. Y José dijo: yo no me lo quiero perder, así que cuando yo me muera, ¡se llevan mis huesos!

 

Claro que un papá se lo diga a su hijo pues o.k, está en el lecho de muerte: hijo quiero que te quedes con mis huesos y que por favor los lleves a enterrar. Pero ya habían pasado varias generaciones, imagínate de abuelos a hijos, de hijos a nietos: ¡Ahí te encargo los huesos de tu abuelito! ¡Ahí te encargo la cajita! Salen de Egipto y sale todo Israel, ¿y sabes qué llevaban cargando? ¡Los huesos de José! Y ahí van por todo el desierto cargando los huesos de José, la cajita.

 

Y los jóvenes tal vez le decían a su papá: ¡A ese ya lo perdimos!  O decían: esto se va a descontrolar. ¿No? ¿Qué es eso? No es que son los huesos del tatatatarataraabuelito José que los llevamos. ¿Para qué? No sé, Dios le dio una promesa que les iba a dar una tierra y que los iba a visitar. Y él dijo que los cargáramos y bueno los venimos cargando.

 

Quizá tú no entiendas mucho eso, pero yo tuve una experiencia en la iglesia. Hace unos años falleció un joven, bueno no falleció lo mataron, un chico de 15 años, empezó a ir a la congregación, en aquel tiempo llevábamos serenata a las mamás los 9 de Mayo en la noche, en la madrugada y bien bonito, y él quería participar, quería aprender guitarra para tocar en la alabanza.


Por alguna terrible razón se empezó a juntar con personas inconvenientes, a ir a lugares inconvenientes y a hacer cosas inconvenientes. Y un domingo llega su madre a la iglesia a decirme: necesito que le diga a mi esposo, bueno al papá de mi hijo porque estaban divorciados, porque ya venía a la segunda reunión; que le diga a su papá que su hijo está muerto, lo mató su mejor amigo, bien drogados le pidió un cigarro y le dijo que no y el otro lo mató.

 

Cuando yo fui al velorio todo mundo dijo: la voluntad de Dios era llevarse a ese muchacho, Dios quería a ese muchacho con él, Dios necesitaba una florecita en su jardín y se lo llevó. Y cuando yo tuve la oportunidad de predicar les dije: ustedes dicen que fue la voluntad de Dios y yo les digo una cosa. Nunca fue la voluntad de Dios que ese muchacho muriera, él apresuró sus pasos.

 

La voluntad de Dios era que ese joven creciera, que se casara, que tuviera una carrera, que formara una buena familia, que amara a Dios, que le sirviera. Pero por su necedad, por su terquedad, por vivir gozando su pecado, metiéndose donde no debe con gente que no debe, haciendo lo que no debe; es que hoy está aquí en este cajón. 

 

Claro una palabra muy fuerte para todos, así que tuve que hablar de Sansón cuando su último momento y que murió y que su muerte trajo una gran victoria, y entonces hice un llamamiento para todos los jóvenes para que obedecieran, para que la muerte de este joven no sea en vano y tan, tan, bien bonito ya saben.

 

La cuestión es que los padres quedaron tan contentos que el cuerpo lo iban a cremar, así que salen sus papás y me dicen: ah pastor nosotros le agradecemos tanto y sus palabras, y lo amamos, tenemos un regalo especial para usted, ¡la caja de mi hijo! Como están los papás todavía medio mal con que está muerto el hijo, yo nada más les dije: gracias. Y por dentro yo decía: ¿qué voy a hacer con esto?

 

Así que se fueron ellos a cremar el cuerpo y me meto yo a la administración de la funeraria y les digo: ¿qué hago con esto? Pues se lo tiene que llevar, pues es suyo, se lo regalaron. Y en ese momento me imaginé subiendo el cajón al camión, y cuando llegara a la casa y mi esposa me dijera: ¿y eso? Pues para aquí, par la sala para espantar a los ladrones, para guardar los calcetines.

 

Tú te ríes pero fue lo que pasó en Egipto y en el desierto cuando preguntaron, ¿y qué onda con esta caja? La cuestión es que llegan a la tierra prometida y pasa el tiempo, y en la heredad de Jacob, junto al pozo entierran ahí los huesos. Aparentemente ya descansaron, vienen los jueces, vienen los reyes, etc., etc., los profetas.

 

Y un día está un hombre junto al pozo de Jacob, hablando con una mujer samaritana de la agüita, que dame de beber, y del agua que yo te voy  a dar. Ese hombre se llama Jesús, y ¿sabes quién estaba al lado del pozo oyendo? Los huesos. Dices: bueno, ahí no tenían poder. Claro, pero cuando Jesucristo muere en la cruz, el cielo se oscurece, tiembla la tierra, se rompen los sepulcros y salieron todos los muertos. Y qué película de zombis ni qué nada. Imagínate muerto al abuelito, al tío, al vecino; todos los muertitos se levantan, ¿y sabes quién fue el primero? José.

 

Y José dijo: a mí Dios me dio una promesa, a mí Dios me dijo que se iba a presentar aquí y yo lo quería ver, no quería solamente que me lo contaran. Cuando Dios te da una promesa, Dios la cumple. Me regreso a Betesda, cada vez que Jesús aparece a escena es para hacer algo bueno, Jesús es bueno. Cada vez que él se aparece a una familia, cada vez que él se manifiesta es porque tiene un plan bueno.

 

La Biblia dice que sus planes, sus pensamientos son pensamientos de paz, pensamientos de bien.  Dios tiene planes buenos para ti, es más Dios te quiere bendecir, ¿si lo creen? Pero ¿saben? Nada más que hay un problema. Tú no te dejas. O sean Dios se queda con las ganas de bendecirte, y te voy a explicar por qué. Porque la bendición viene solamente cuando hay obediencia.  Si Dios te da una bendición ¿quién te la puede quitar? Y si Dios te avienta una maldición, ¿quién te la puede quitar? Ah, esa se la solté a los varones y se pusieron bien contentos.

 

Imagínate que Dios te diga: Maldito eres con maldición. Y es Dios quien te avienta la maldición. ¿Quién te quita esa maldición? Solo tú te la puedes quitar. Si diezmas. Allá en Veracruz varias familias me han dicho: Pastor, es que usted no tiene modo para pedir. Le digo: no, yo solo digo la verdad. Porque la Biblia prohíbe matar, la Biblia prohíbe el adulterio, prohíbe mentir, y la Biblia ordena diezmas, no es una sugerencia es una orden. Bueno pastor pero es que Dios sabe, Dios sabe, Dios sabe. Dios sabe que soy un mentiroso, Dios sabe que soy un idólatra, que amo primero pagar aquí, pagar allá, y si me queda para Dios. Cuando Dios es lo primero.

 

Aquí hay una historia tremenda de un milagro impresionante, es un hombre 38 años enfermo. Solamente en la Biblia, a lo mejor hay gente que ha pasado más tiempo enferma, ¿habrá alguien aquí que haya tenido 38 años enfermo de algo? ¿20 años enfermo de algo, 10? Este hombre tenía 38 años enfermo, se cree que Job se aventó como 40 años, porque cuando no lee el libro de Job y ya le cayó ahí como una sarna y todo, y se rascaba con un palito.

 

Y uno empieza a leer y a caray, en un ratito termina y uno dice: le ha de haber durado la enfermedad los minutos que me tardé en leer. No, se aventó como 40 años. Pero este hombre llevaba 38 años enfermo y estaba en un lugar llamado Betesda o Betsasa, que significa la casa de gracia, casa de misericordia, casa de las olivas, casa del derramamiento; todo eso significa Betsasa o Betesda.

 

Y era un lugar donde nacía agua, como que habían unas fuentes ahí subterráneas, y había la experiencia que cada vez que se agitaba tantito el agua era porque un ángel llegaba y lo tocaba, y el primero que corría o que rodaba, o que lo aventaban de clavado; el primero que tocaba el agua era sanada. Dice la Biblia que había una multitud; cuando la Biblia habla de multitudes no eran tres o cuatro enfermos. Eran multitudes los tragones de los panes, eran 5 mil hombres más sus mujeres y sus hijos, y no eran familias europeas que tienen un hijo, no. Eran familias que parecían conejitos. Imagínate cuántos, esos eran una multitud.


Ahora, imagínate al tipo enfermo; yo creo que él ya había perdido toda idea, toda esperanza, toda ilusión porque cuando una persona está enferma tú vas a ver al médico y te da un diagnóstico y un tratamiento, pero no cambia, no mejora, y entonces vas y buscas otro médico. Y entonces pasan otros meses y no cambian las cosas.

 

Entonces vas y buscas otro tratamiento, no ahora me dijeron que lo homeopático; y no funciona. No pues ahora me dijeron que la herbolaria. Y no funciona y andas tomándote hasta el diente del león, y el escarabajo, diente de rata, ¿no? Ya en la desesperación cuando alguien está enfermo se toma lo que sea, se mete lo que sea. No es que mi comadre le funcionó el jugo de noni, que…Ya sabes ¿no?

 

Seguramente agotó todo lo que tenía, tratamientos, dinero, igual y ya era un tipo que estaba todo amargado y frustrado. ¿Por qué te digo esto? Porque cuando Jesús viene, ¿sabes cuál fue su queja? No fue el que ay me duele la espalda. Su queja es: No tengo a nadie que me ayude, no tengo a nadie que me eche la mano me dejaron solo. ¿Si? Yo creo que ya su familia se había cansado de atenderlo, ¿alguien ha cuidado un enfermo?

 

Mi esposa y yo cuidamos una mujer enferma durante dos años; aun su familia ya la había abandonado porque estaba tan enferma que entonces ya llega un momento en que los abandonan. Porque los primeros días que tienes un pariente enfermo, mira, tú te puedes aventar dos o tres días sin dormir pero cuando ya pasa de una semana, quince días ya dices. No pues échate tú un día y yo otro. Pero cuando ya tiene dos meses en el hospital, tres meses en el hospital, medio año en el hospital ya dicen: No pues ya que vaya el compadre, que vaya el primo. ¿Sabes qué? No voy a venir dos días.

 

Pero imagínate 38 años enfermo imagínate el hombre, si tenía hijos chiquitos cuando se enfermó, sus hijos crecieron y a lo mejor cuando tenía 15 o 20 años iban y lo cuidaban. Después los hijos se casaron, ya los hijos tenían hijos, y ya eran nietos, ya era abuelo, ¿quién iba ir a cuidar a ese hombre? Nadie.

 

Porque cuando una persona tiene un enfermo en el hospital, mira, al enfermo lo están atendiendo los médicos pero, ¿sabes quién sufre más? La familia. Desesperados, angustiados, impotentes, no pueden hacer nada. Al enfermo como quiera lo tienen ahí conectado y le están poniendo cositas; pero uno: mal durmiendo en el suelo, no alcanza para las medicinas, no alcanza para comer, o sea es complicado tener un familiar así.

 

Así que yo me imagino que esa es la razón por la que su familia ya no estaba con él. Yo creo que muchas veces él intentó no sé de qué forma, arrastrase, no sé. Mira, yo pensaba antes que él era un hombre paralítico, pero la Biblia no dice eso, la Biblia dice que había un hombre que llevaba 38 años enfermo. No caminaba, y me empecé a imaginar, está bien si no era paralítico ¿por qué no caminaba? Mira, si una persona tiene una gripe y se le complica y se avienta en cama tres o cuatro meses, hasta la espalda se le empieza a pelar.

 

Y si a parte empieza a perder movilidad cuando pasan muchos más meses, ya no tiene fuerza en los brazos, en las piernas.  Cuando empiezan a pasar unos años hasta se le empiezan a chupar los músculos. Entonces, aunque hubiera tenido una simple gripe, este hombre había estado tanto tiempo en esa cama que ya no podía caminar, ¿si?


Algunos mensajes que he escuchado dicen: pero cómo es que este hombre cuando le preguntaron
¿quieres ser sano? ¿Por qué no dijo si? ¿Qué es lo que más desea un enfermo?  Sanar. O sea, no hay enfermo que diga: no, yo estoy bien contento con mi enfermedad, gracias a Dios. ¿Verdad que no? Si hay alguien así hoy, por favor pase para que le saquemos ese demonio. Nadie quiere estar enfermo por gusto.

 

Yo creo que tantas veces le preguntaron, ¿quieres sanar? Y él decía: sí. Y al ver una respuesta negativa yo creo que ya ni siquiera escuchó a Jesús cuando le preguntaba. Quizás de repente tantos tratamientos y ver que nadie funcionó, que él ya estaba ahora sí que desencantado con la medicina, con todo. No se diga si el tipo no podía caminar, y entonces estaba ahí con la multitud, a penas se movía tantito el agua y yo me imagino al tipo queriendo rodar, rodar y pegándose en la cabeza al rodar. Y llegar y ¿qué le dijeron? ¡Llegaste tarde, suerte para la próxima, siga participando, sígale rascando!

 

Otros dicen que lo que lo sanó fue el acto de obediencia, porque Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho y anda. Mira, ayer les predicaba a los varones acerca de los leprosos sanados, cuando Jesús les sana, no los sanó orando por ellos, ¿sabes cómo los sanó? Dándoles una orden y ellos obedeciendo. A veces la gente sana porque le impusieron las manos, y otros veces más sana cuando es obediente.  A veces la gente sana o sanamos por una manifestación gloriosa de Dios, muchas más veces sanamos cuando somos obedientes.

 

Tómese tres pastillitas ahorita y de aquí a tal hora… Sí pero es que es medicina… la medicina es parte de la misericordia de Dios. Dios usa hasta a los médicos, hasta la ciencia ¿si? A veces la gente quiere que le resolvamos los problemas con oración. Viene alguien con un hijo borracho y nos dice: oiga, ore por mi hijo para que se le quite lo borracho. Mira, de mil que he orado 999 no se han curado. ¿Si me explico? Porque eso ¿sabes cómo se cura? Diciendo que no, con obediencia. ¿Quieres una? No.

 

Es ejercicio de cuello como el que ya estoy empezando a hacer yo para bajar esta barriga. ¿Cómo se baja de peso? Con ejercicio de cuello. ¿Papitas? No. ¿Tacos? No. ¿Pan? No. ¿Picadas con manteca? No. Eso me va a curar, es como un chistecito pero a veces hay tanta sabiduría en cosas tan simples, y nosotros queremos así que unas revelaciones así bien gruesas.

 

Cuando yo me puse a meditar en la Escritura, me di cuenta que la enfermedad más grave de este hombre no era estar ahí postrado en cama, lisiado, o paralítico. La enfermedad más grave de este hombre era su corazón, estaba amargado, estaba frustrado. Mira, cualquier persona se acostumbra a estar 38 años enfermo. Mi hermano que tenía 10 años de enfermo, ya uno se acostumbra ¿si o no? El dolor no se quita, pues ahí que le siga ¿no? No se va a ir el dolor, o.k, pues seguimos así.

 

Yo de repente me acostumbré a vivir, les compartía a los varones que Dios me sanó del corazón. Hace 6 años estuve con una angina de pecho al punto de un infarto, me hacen los estudios, me tuvieron que hacer un cateterismo cardiaco de emergencia. Y en los estudios sale que tengo un problema congénito, un corazón envejecido de un hombre de más de 70 años.  Por querer vivir la vida loca, porque uno dice cuando uno es chavo: La vida es para vivir, hay que chupar que el mundo se va a acabar. Hay que disfrutara como como esos viejitos amargados. ¿Si me explico?

 

Uno dice tantas cosas equivocadas, pero todo lo que tú siembras, cosechas; y la factura un día viene a tu vida. Si eres joven, entiende: nada más una sola vida y hay que vivirla bien no como necios. Solamente se vive una vez, así que vive bien. Resulta entonces, que tenía una lesión mi corazón, aparte del daño congénito e irreversible; el diagnóstico es: no hay curación.

 

Muchas veces oré pidiéndole a Dios que me sanara, y ¿sabes qué? Nunca pasó, y yo sirviendo a Dios. Y yo oraba por gente, y la gente sanaba y yo no sanaba. Llegué al punto de sentirme tan mal un día, porque me empezaron los dolores en el pecho, se me dormía el brazo, etc., en las noches sentía que mi corazón me lo apretaban y no podía latir. Yo no le decía a mi esposa para no espantarla pero incluso un seguro médico me compré, porque dije: bueno pues finalmente dejarle aunque sea algo, que ella pueda tener para el cajoncito, no vaya a ser que me traiga como José, ¿verdad?

 

Ah porque no les conté que entonces del cajón, yo dije: ¿me lo tengo que llevar? Me dijeron Si. ¿Y no hay nada que yo pueda hacer para deshacerme de él? Me dicen: Si quiere endósemelo y lo dejamos aquí y se le va a donar a alguna familia de muy escasos recursos, ¿le parece bien? Yo encantado. Y ya, los  papás nunca más me preguntaron por el cajón, y yo nunca más les di ninguna explicación.

 

Pero regresando a mi dolor de pecho y el problema de corazón, en este proceso pasaron años de enfermedad, de dolor, de malestar, y muchas veces pedía a Dios que me sanara y no pasó. Y llegó el momento en el que dije: bueno Señor si no me vas a sanar no hay bronca, de todos modos si voy a vivir un día, lo voy a vivir bien. Si voy a vivir  un año, lo voy a vivir bien. Si voy a vivir otros 50 años, los voy a vivir pero bien; y no porque lo estuviera viviendo mal, pero aun así a veces siendo cristiano no estamos viviendo al 100% bien.


Con cualquier cosita nos enojamos, nos preocupamos, ¿sabes cuánto tiempo me dura un enojo o una preocupación? Quince minutos no más. Si. Hace unos meses nos robaron un sobre con dinero para pagar las sillas de un evento que hicimos, era para pagar mil sillas. Y me dice mi esposa después de la reunión, y mi esposa pero agüitadísima y apenadísima y la gente qué vamos a hacer, y chequen las cámaras porque a parte tengo cámaras en la iglesia. Justo en un punto muerto pasaron como 20 personas, y dije: ¿a quién culpo de los 20, se las reparto a los 20?

 

Y así mi esposa preocupada y yo molesto y sacado de onda y etc., oramos y dijimos: Señor tan, tan, ya, el que haya sido bendícelo, ten misericordia y dijimos no volvemos a hablar del tema hasta ahorita. Ya, ¿si me explico? Dios da, Dios quita y tan, tan. Y no me voy a estar ni amargando ni preocupando porque la vida es corta. ¿O.k.?


Por la pura gracia de Dios hace como un año y medio, tuvimos un tiempo de ayuno y de oración con la iglesia, yo ya no estaba orando ni por mi sanidad. Le daba gracias a Dios todos los días a Dios por mi vida, pero en una noche de esos 21 días, Dios me visitó en mi cuarto y me sanó, literalmente se quitó todo el dolor, se quitó la arritmia cardiaca, se quitó todo malestar. Pero normalmente ese tipo de milagros son raros, normalmente es por obediencia.

 

Y te decía de este hombre que llevaba 38 años enfermo, y meditando yo creo que la enfermedad más grande de este hombre era la enfermedad de su alma. La enfermedad de su alma, estaba todo amargado, todo frustrado, se sentía solo, se sentía desesperado; y eso es peor que tener una enfermedad.

 

Yo creo que la enseñanza más grande que hay aquí no la recibió él sino toda la multitud. ¿Por qué te digo esto? Porque en Mateo 12, dice que Jesús fue a una ciudad y sanó a todos. ¿Te imaginas? Una ciudad llena de enfermos y los sana a todos, es más hasta a las suegras sanó.  Pues si sanó a la de Pedro, ¿no? Por eso dicen que Pedro lo negó ¿no? Pues imagínate. Dicen, no está en la Biblia, para que no vayan a decir: eso lo dijo el pastor, aleluya, doctrina. Eso no es doctrina eso es un chiste.

 

Yo les decía a los varones que yo tengo la mejor suegra del mundo, mi suegra es una santa porque está en el cielo. Yo el digo a mi esposa: sabrá Dios qué estás pagando tú. Ahora, sana todo un pueblo a todos; ahora llega a un lugar en donde están todos enfermos, una multitud; miles de enfermos ¿y sabes a cuántos sana? A uno.

 

Qué feo, qué gacho, qué envidioso dijera uno ¿no?  Siendo que él es Todopoderoso para sanar, que él podía sanar a todos, no quiso. Si o no hasta uno se molesta y dice: ay Señor ¿cómo es posible? Ya que estabas ahí qué te costaba decir: Todos, a ver a la de tres, una, dos, tres, todos, ya. ¿Si o no? Pero de todos solo sanó a uno. 

 

Viene Jesús a esta casa de misericordia y él está interesado en todos, y de una manera particular; y por qué digo esto, porque Jesús empezó a indagar y dice: cuando supo que este hombre tenía 38 años enfermo. O sea, que Jesús anduvo preguntando: ¿cuántos tienen un día de enfermo? ¿Cuántos tienen un año? Y así, y yo creo que cuando vio que era el que más años tenía enfermo. Porque dice: y cuando supo entonces se acercó a él  le dijo: ¿quieres sano? 

 

Jesús va directo a la necesidad que tiene. El problema es que muchas veces Dios quiere ir a nuestra necesidad y nosotros estamos distraídos con otras cosas. ¿Quieres sanar? No es que estoy solito. ¿Quieres que te bendiga? Es que soy feo. Eso ya lo sabemos pero no lo publiques. Eso está más que claro ¿no?

 

Jesús va directo a la necesidad pero quizá este hombre está tan metido en sus problemas y está tan distraído en su dolor, en su angustia, en su soledad que ya no  siquiera escucha a Jesús que le está hablando. Ya nada más oye: wa,wa,wa. Y empieza con sus excusas. Yo creo que toda la multitud que estaba ahí, estaban atentos a lo que iba a pasar. ¿Por qué digo esto? Porque todos estaban atentos a que tantito se moviera el agua.

 

Entonces si se caía un alfiler todo mundo lo escuchaba. Así que imagínense todo mundo escuchando a Jesús, ¿quieres ser sano? No, es que nadie me mete, es que nadie me ayuda. ¿Qué si quieres ser sano? Es que estoy solo tú lo sabes. ¿Qué si quieres ser sano? Y todos los demás ya me imagino: Di que sí, di que sí, ya di que si; si él no quiere yo sí.

 

No soy irreverente solo que me gusta imaginarme la Palabra. Y así Dios me bendice y luego hasta me da revelaciones. Es que Dios es bien chistoso, para los que tenemos la cabeza media chiquita y nos falta la imaginación, Dios  nos ayuda de otras formas. 

 

Mira, ¿hay ocasiones donde Dios nos puede sorprender con una manifestación o un milagro fuera de lo común? Sí, ¿Tenemos a un Dios que hace milagros? Si. Pero son más las veces que Dios espera que escuchemos su voz y que con atención obedezcamos. Si Dios puede hacer un milagro y yo he estado orando., y si hay alguien enfermo hoy vamos a orar por enfermos, y si Dios quiere que sane a alguien, pues qué bueno y si no quiere, pues seguramente lo hará de otra forma.

 

Y si no quiere  finalmente le sabremos dar gloria a Dios, ¿por qué? porque para sanar a un enfermo se necesita una fe así de chiquita, pero para vivir con una enfermedad dándole gloria a Dios, y viviendo agradecido con Dios, se necesita de una fe mucho más grande. Entonces cuando nosotros escuchamos las palabras del Señor y obedecemos, eso le agrada mucho más al Señor.

 

Jesús resucitó a Lázaro, ¿lo recuerdan? Le avisaron, Lázaro, el amigo tuyo de Betania, el hermano de Marta y de María donde tú vas a comer cada vez que pasas por allá a Betania; está muy grave. Ah, díganle que luego voy. Y los discípulos han de haber dicho: y eso que es su amigo ¿no? Oye Jesús, que Lázaro está gravísimo, es más que ya no tiene pulso. Al rato, al rato. Yo le marco al rato, al rato yo veo.  Ya después le dijeron: ¿sabes qué? Ya se murió. No si, no hay problema, luego nos vemos, sale, así quedamos. Y los discípulos: qué habrá pasado. No, ya durmió, ah no estaba muerto andaba de parranda. Se quedó dormido cansado, cansadito.

 

Y sabemos la historia que cuando llega a Betania las hermanas le reclaman: si hubieras estado aquí, y si tú hubieras estado no hubiera pasado. Y la gente, porque ya saben que siempre hay gente que es buenísima para señalar. Y eso que era su amigo, y eso que decía que lo amaba. Imagínate, si era su súper amigo y no lo ayudó, ¿qué se espera de uno? ¿Recuerdan?

 

Cuando Jesús ve la situación, él llora y no llora porque sea un chillón o porque le doliera que estuviera muerto; sino que le dolió ver a su gente, a la gente que él amaba afligida, él sabía que lo podía resucitar. Así que les dice, ¿dónde lo pusieron? No pero ya ni vayas, ya apesta, cuatro días. Los que vivimos en el D.F., alguna vez yo estudié aquí, yo soy nacido aquí en el D.F., estudié unos años aquí y nos fuimos a otras partes. Parezco la India María, ni de aquí ni de allá; y aquí estudié mi carrera también.

 

Y cuando estudié mi carera fue el terremoto de 1985, y mi familia donde yo dormía era allá en la colonia Roma, cerca de donde estaba Guatabampo y ese multifamiliar que se cayó, y nunca sacaron a nadie de ahí. Así que esa colonia por años apestaba a muerto.

 

Entonces yo me imagino cómo olía ahí donde estaba Lázaro. No, ya apesta. ¡Llévenme! No. Quiten la piedra, desamárrenlo. Lázaro sal fuera. Y todo mundo aplaudió, todo mundo dio gloria, ese es el Dios de poder.  A los pocos meses o años que se muere Lázaro. ¿Para qué lo resucitó si se iba a volver a morir? Les digo que luego Dios hace chistes ¿no? ¿Para qué? Para demostrarles a todos que él es la resurrección y la vida, que él tiene el poder de hacerlo; que más allá de esta vida hay una vida nueva.


Aquí podemos estar un tiempo o mucho tiempo, pero finalmente estaremos con él disfrutando el cielo por toda la eternidad, ¿si? y yo creo que en todo caso Jesús estaba enseñando a través de un milagro, usarlo como un pretexto para dar una enseñanza. Lo mismo pasó en Betesda. Muchos quizá entendieron algo: Necesitan levantarse. Sea que estén sanos físicamente o no, necesitan levantarse. En vez de estar viviendo en una condición de derrota, esa frase de decir: toma tu lecho y anda. O.k. tienes una enfermedad, pero ¿sabes qué? Ya levántate, camínale.

 

Porque hay gente que se enconcha en su enfermedad. Ay pobrecito de mí. Ay es que no saben lo que me hicieron. Yo el digo a la gente: ni me importa lo que te hicieron, si te cuento lo que me hicieron a mí, te vas a poner a llorar tú. Si, no digo que no me importe, o sea, se lo digo a la gente en el buen sentido.

 

A veces la gente cree que su pena es la peor; no, tú no sabes todo lo que me han hecho a mí.  ¿Te han defraudado? A mí más. ¿Te han robado? A mí más. ¿Te han traicionado? A mí más. ¿Te han visto la cara? A mí más. ¿Te han ofendido? A mí más. No son competencias ¿verdad? Pero tampoco es un concurso de quién se queja más.

 

Así que todos entendieron esto, estaban dispuestos a arriesgar ahora su estabilidad; porque a veces uno se pone cómodo ¿verdad? Y ahora entonces, caminar con una actitud distinta. Toma tu lecho y anda, se volvió para ellos una frase: yo tengo que seguir adelante. Está bien, pues voy a agarrar con lo que me estoy apoyando pues con el bastón, pues para seguir caminando en vez de seguirme quedando ahí con el bastón: ay no puedo caminar. Agarra el bastón y camínele para adelante no le hace.

 

Perdí un dedo. Pues agarre los otros nueve y siga haciendo algo. Es que me falta un dedito. Pues agarre los otros nueve y haga algo de provecho con ellos. Porque muchas veces nos fijamos en lo que no tenemos, en vez de lo que si tenemos. Somos buenísimos para ver lo que nos falta y no lo que sí tenemos. Hablando de toma tu lecho y anda, me acuerdo que le pasó a un predicador muy famoso, estaba leyendo y dijo: Toma tu leche y anda. Y entonces agarró el papá  y le dijo a la niña: ya viste, tómate tu leche ya dijo el predicador.

 

Quiero darte una palabra de parte de Dios: mira, una enfermedad, una caída, una derrota o un tropiezo del pasado no es suficiente argumento, para que te dejes morir, ni para que renuncies a tus sueños. Insisto, una enfermedad, una caída, una derrota o un tropiezo del pasado no es suficiente argumento ni pretexto, para dejarse morir este año, ni para renunciar a tus sueños.


El problema no es si has caído en alguna ocasión, el problema es si realmente estás dispuesto a levantarte. Ay hermanos es que hoy me caí, pero ya me paré. Y me volví a caer, y me volví a levantar. No ese no se ha parado nunca. ¿Conocen cristianos así que viven en la ruda de la fortuna? Viven en Veracruz. Están en la gloria, ya se tropezaron, ya se quieren levantar, ya quieren servir a Dios, ya tuvieron una decepción, ya se tiraron al mundo; y uno dice: ¿en qué vuelta vas? Cuando vayan a Veracruz van a ver que hay gente así.

 

Levantarse requiere esfuerzo, requiere valor. Quedarse tirado en una colchoneta, quedarse tirado en una enfermedad, eso es muy fácil. Levantarse es de valientes. Si te puedes caer, pero levántate. Ahora, la enseñanza no termina ahí, y fue una gran enseñanza: les demostró a todos los demás que Dios te sanara o no te sanara tenías que caminar hacia adelante, usando la vida de un hombre enfermo.

 

Pero la enseñanza más grande fíjate, ocurrió en el templo, más adelante está. Porque una cosa es recibir un milagro, puede pasar, puede no pasar. Otra cosa es oír una palabra que sea capaz de ayudarte a salir delante de un problema. Pero una tercera cosa que es todavía más gruesa, que impacta tu vida, la de tu familia y el dl fututo es escuchar una palabra capaz de sacarte adelante. ¿Si?

 

Y la palabra que iba a afectar su futuro era esta: Jesús se le aparece en el templo y le dice: mira, Dios te sanó, no peques más. Mira y le decimos al que está al lado: mira, Dios te salvó, no peques más. Dios te restauró, no peques más. Dios te ayudó, no peques más. ¿Quieres pecar? Pues peca, pero atente a las consecuencias. Porque no nos engañemos Dios no puede ser burlado, y lo que el hombre siembre eso es lo que va a cosechar.

 

Y si le pido perdón mañana a Dios, ¿Dios me va a perdonar? Yo creo que sí, pero no te va a quitar las consecuencias, no te va a quitar las heridas, no te va a quitar el dolor, no le va a quitar la tristeza a tu familia. O sea, el perdón de Dios y su amor no está en juego, el problema está en que nosotros no estamos conscientes de lo que viene en el futuro.  Hay una palabra que dice, creo que es Oseas 4, donde habla acerca del pueblo perece por falta de conocimiento, y dice: por cuanto menospreciaste mi ley yo te voy a quitar del sacerdocio; y por cuanto te olvidaste de mis palabras, yo me voy a olvidar de tus hijos.

 

Auch, a mí me entró el calambre y dije: mis hijos, que están hermosísimos porque los hice con mucho amor. Te imaginas a mis hijos perdidos, enfermos, dañados, destruidos por mi culpa. Pues eso es lo que pasa con el pecado. Porque hablar del pecado familia, no es cuestión de religiosidad, es cosa de vida o muerte. Esto es serio, el cristianismo es algo serio no es un juego. Está la eternidad en juego ¿si?

 

No es como luego dicen los hermanitos: ah es que Dios sabe, Dios sabe. ¿Dios sabe qué? No es que Dios sabe que estoy luchando. ¿Luchando? Si lucharas tienes la victoria garantizada. Entonces no estás luchando, no el hagas al cuento. Es que Dios sabe que no puedo. ¡Todo lo puedo en cristo que me fortalece!  Es que estoy solo. No, he aquí estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo, ¿cuál solo? Es que me dejaron mis padres. Aunque mi padre y mi madre me dejaren, con todo me recogerá Jehová.

 

¿Cuál es tu pretexto para que te lo tumbe con la Palabra? Para pecar siempre hay excusas, siempre hay pretextos. Ay es que yo venía caminando y el cochino diablo que me mete la pata. ¿Tú venías caminando? Es que nos encanta echarle la culpa al diablo, se los estaba diciendo a los varones ¿si? Pobre diablo ni tiene la culpa de tanto, de veras, te lo digo en serio. La mayoría de los problemas que tú tienes, no fue el diablo, ¿sabes quién fue? Tú.

 

Viene alguien y dice: pastor es que me duele el estómago, y se me soltó el estómago y tengo calentura, y ore por mí porque hay poder en el nombre de Cristo. Y que oramos, y que lo sana Dios. Y pasa a dar testimonio y gloria a Dios. Y se va a festejar y se come 3 kilos de carnitas surtida, con todo, Nena, buche, cuerito, todo, con cilantro sin lavar, no le hace, y con su coca de tres litros.

 

Y dentro de tres o cuatro horas, ájala, ahí está el jaripeo adentro, trae adentro una fiesta casi, casi el marrano está resucitando adentro. Y entonces empieza: diablo cochino, diablo te reprendo, tú no me vas a robar mi sanidad. Y el diablo dice: yo ni te toqué, tú te los pediste con todo, tú hasta oraste en el nombre de Jesús ¿no? 

 

Y el Señor le da la razón y dice: vete y no peques más, no vaya a ser que te venga algo peor. Todavía puede venir algo peor eh. O sea, si tú te espantas de tu pasado gris, oscuro, triste, doloroso, vergonzoso; te voy a decir una cosa: si no te cuidas y si le sigues jugando al cristiano vivo como los de Veracruz, puede venir el diablo y meterte un gol, y agarrarte como si fueras el Cruz Azul que todo pierde.

 

Conozco mucha gente y esto lo digo con pena, con vergüenza, aún servidores de Dios, pastores que están en una condición terrible te voy a decir por qué.  Por quererse pasar de listos con Dios. Esto es algo muy serio, esto es algo vergonzoso, gente que lleva dobles vidas inmorales, eso es serio. Pero o.k., eso nos espanta porque están arriba y yo sé que hay consecuencias, pero muchos que estamos abajo, a veces queremos vivir igual.

 

El domingo nos ponemos nuestro disfraz de cristianos y hasta nuestro lenguaje de cristiano. Gloria a Dios, aleluya, Dios le bendiga hermano. Y cada quien habla como le enseñaron ¿o.k.? Yo nací en una iglesia donde así todo mundo se saludaba. Y está bien, lo que pasó un día alguien me fue a recoger no se si a una terminal o al aeropuerto y me dice: Dios le bendiga hermano. Y yo el dije: gracias igualmente. Y se enojó, me dice. ¿Qué usted no es cristiano? Dije: si. Es que no me saludó como cristiano. Dije: A chis, en la Biblia no dice cómo, pero dígame cómo saludan los cristianos. Y me dice: así mire, ponga la mano así como si fuera muñequito Lego, Dios le bendiga hermano. Ah, me hubiera dicho, yo no sabía.

 

Pero sí soy cristiano de veras, o sea, soy cotorrón pero soy cristiano. Y tiro chistes pero vivo derecho ¿o.k.? Cuando hablamos de pecado es cosa seria, es cuestión de ser cristiano sabio o cristiano necio; tengo la pena de decirles que en mi congregación y esto es cierto, hay muchos cristianos necios. Por la pura gracia de Dios la iglesia ha crecido de una manera sorprendente, no me pregunten qué hicimos porque no lo sabemos.

 

Tenemos 15 años en este año cumplimos 16 en unos meses más; pero hace 8 años nos cambiamos al local que tenemos hoy en día y es un local que gracias a Dios está pagado, está edificado, está climatizado; y el día de hoy tenemos tres reuniones todos los domingos. Son muchos cientos, no llegamos a mil pero casi, quizá. Pero llegamos 70 ó 75 personas ahí hace 7 años, y la gente me dice: ¿y cómo le hiciste? No sé. ¿Y qué hacen aquí? Pues nada, yo como el indito leo la Bblia, le oro, canto coritos y ya. 

 

No pero qué método, qué modelo. No pues no, los he intentado todos y ninguno me funciona, yo nada más les digo lo que dice la Biblia, y oramos y tan, tan ¿no? Y como ha crecido mucho, algunos me dicen: te has de sentir bien satisfecho ¿no? Bien orgulloso de ver la iglesia llena. Y yo tengo videos de la iglesia alabando, y es impresionante ver a cientos de personas adorando a Dios y wow.


Pero en eso Dios me abrió los ojos y me dice: mira, todos esos que tú ves levantando las manos y gritando, la mayoría sus matrimonios están rompiéndose, sus hijos se están perdiendo, no han salido de ciertos vicios. Y yo el dije: Señor, yo no tengo una iglesia grande, yo tengo una bronca grande. Yo tengo un problemón ¿si me explico? O sea, no es para llenarse la boca de orgullo, es de pena de que muchas familias están mal.

 

Y entonces empecé a orar y decirle al Señor: Señor ¿por qué están así? Y el Señor me dijo: porque no me aman. ¿Cómo que no te aman? Porque no me conocen, porque si de verdad me conocieran, me amarían. Y si me amaran me respetaran. Porque por amor uno hace cosas o deja de hacer cosas, por amor.  No es por el chicote: te va a castigar Dios y te va a castigar, porque hay un Dios. ¡No, no es por el castigo, es por amor que yo no le quiero fallar a Dios! Yo sé que hay consecuencias, si, yo sé que todos mis actos yo soy el responsable de ellos, pero por amor a Dioses que no lo hago.

 

Les confesaba a los varones, mi padre murió por un paro bacardiaco, se resbaló con una cáscara de Bacardi, y no despertó. Y mi padrastro con el que casó mi madre, otro borracho. En mí hay genes, hay una inclinación hacia ser borracho. Yo cuando era niño dije: nunca voy a tomar porque sé lo que es ser hijo de un borracho. Sé lo que es la vergüenza de en vez de tener felices navidades, tener terribles navidades ¿si? Y yo dije: nunca jamás, jamás, jamás. y mira yo a penas me estaba graduando del Colegio Militar, mi festejo duró meses.

 

De verdad la última guarapeta duré como 20 días tomando y con cocaína y muchas cosas, me iban a sacar de los prostíbulos los soldados para que pasara lista ¿si? Me da vergüenza, no les cuento todo mi pasado porque capaz que algunos hasta ya me van a ver feo. Pero, ¿hay en mi corazón una inclinación natural? Claro que la hay. Y si tú me preguntas ¿y no te gusta? No hombre, me encanta. Si hombre hay tantas cosas sabrosísimas, por supuesto que sí. ¿Te irías de borracho hoy en la noche? ¡NO!

 

¿Te pegan? No. ¿Te lo prohíbe Dios? No. ¿Te lo prohíbe tu religión? No me lo prohíbe, puedo hacer con mi vida lo que quiera, pero las consecuencias nadie me las va a quitar. Y la Biblia dice: todo me es lícito pero no todo me conviene. Y entonces lo que me conviene tiene que ver cuando uno es sabio y sensato. Y entonces por sensatez, por sabiduría yo sé que si tomo me voy a gastar un dinero que no es mío es de mi esposa y de mis hijos, y en mi casa hace falta, porque mis hijos comen como si me odiaran. Un carrito lleno de despensa, cuentas uno dos tres nada más abren el refrigerador tres o cuatro veces, y se acaban dos kilos de jamón. O sea, no, no, son groseros.

 

Si un día le quieren hacer una maldad a alguien, nada más inviten a mis hijos. Bueno no mucho, es que eso es verdad, una vez una señora abrió un puesto de tacos, bufet de tacos, a unas cuadras de la iglesia, fue con otros tres amigos igualitos que él, 35 ó 40 pesos, cómete todo lo que quieras, tortillas a mano, tacos de guisado. El angelito se comió como 25 tacos y sus cuates otros iguales. Tres días, la señora cerró, lo digo delante de Dios, lo digo con pena, para que usted le piense si un día le quiere hacer maldades a alguien.

 

No tomo porque ese dinero falta en mi casa, tengo mucho que pagar. No tomo porque yo soy un hombre colérico, yo fui militar y si alguien me golpea, yo no me sé dejar. Y si no le gano, voy a  buscar con qué le voy a dar. Porque ya borracho uno hace tarugadas; alguna vez me balaceé con gente. No tomo porque yo soy un hombre muy débil, con una sangre muy pero muy caliente, pues vivo en la costa muchachos. ¿No?

 

Entonces de repente, cualquier microfonito como este que esté allá enfrente le voy a decir: mi reina, chiquitita, yo contigo, yo si me caso y hasta casa te pongo. Y al otro día que despierte ¿cómo te llamas? José Luis. Tú te ríes, dicen que el que se ríe es porque algo le pica eh y que gallina que cacarea es porque pone huevo.

 

Imagínate eso, puedo traer una enfermedad, puede traer una desgracia, puede lastimar a mi esposa, puede ofender a mis hijos, voy a lastimar a toda la iglesia que Dios me ha confiado y voy a herir el corazón de Dios, que me ama, que me sacó de un basurero, como para que yo regrese al mismo basurero. Y por esa razón es que te digo: No gracias, no tomo aunque me encante, no tomo ¿me explico?


Hablar del pecado es algo serio, no es cuento. La iglesia necesita limpiarse, si la iglesia anos e limpia Dios no puede derramar más presencia. Si al iglesia no se santifica; mira en Timoteo habla de que todos somos vasijas. En una casa hay diferentes tipos de vasijas; en Corintios dice que Dios ha depositado su presencia en Vasijas. Pero en Timoteo dice que hay vasijas para uso honroso, y otras vasijas para uso deshonroso. O sea, hay unas vasijas que son como esas vajillas de porcelana con filito de oro para navidad, pero también hay otras que son para nicas, bacinicas, ¿si?

 

Y dice: ustedes deciden si quieren ser vasijas de oro o si quieren ser bacinicas. ¿Cuál es el requisito? Dice: Si se santifican. Tú y yo escogemos qué clase de vasija queremos ser en las manos de Dios; una simple bacinica o un vaso de horna para que Dios nos llene con su presencia de una manera especial. Es una decisión personal. La Biblia dice en Hebreos 1, refiriéndose a Cristo pero a cualquiera que quiera caminar igual que él, dice: has amado la justicia y aborrecido la maldad; por lo cual el Dios tuyo te ungió con un óleo mayor que el resto de tus compañeros.


Tener una unción diferente tiene un precio. Cuando muchos están viendo el fútbol, viendo perder al Cruz Azul, ya arrepiéntanse, ¿quieren que Dios los bendiga? Váyanle al América. Ódienme, no hay problema a Cristo lo odiaba todo mundo ¿verdad? Por eso Dios no los bendice. Es broma. Nosotros escogemos si estamos perdiendo el tiempo viendo la telenovela o estamos leyendo al Biblia, nosotros escogemos.


A mí me sorprende gente de mi congregación que puede pasar todos los días dos horas en el gimnasio hasta tomándose la foto al final. Yo no digo que no hay que hacer ejercicio, el ejercicio para poco aprovecha, pero la piedad aprovecha más. Yo no puedo hacer ejercicio, me lastimé las rodillas hace unos años y traigo los meniscos rotos y varias cosas, y me hace falta bajar de peso. Por eso estoy con el ejercicio de cuello, diciendo no gracias. Pero, obviamente necesitamos ser prudentes, vasos de honra, nosotros nos santificamos, nosotros escogemos.


Si tú sabes que en tu vida hoy no está alineado a la verdad, necesitas corregirlo. Si te estoy diciendo algo que te está llegando no soy yo, es el Señor. Necesitamos limpiarnos, en vez de perder el tiempo como otros, nos enfoquemos correctamente. El problema es que creo que Jesús se ha salido no de nuestro corazón pero si de nuestra agenda.

 

El problema es que la mayoría de los cristianos tenemos a Jesús como la llanta de refacción. ¿Se te poncho la llanta? Háblale a Jesús. Y ya sacas a Jesús de la cajuela, lo pones, ruedas tantito, llegas a la vulcanizadora. Gracias, métete a la cajuela Jesús otra vez, gracias ya no te necesite eh. Cuando te vuelva a ocupar ahí te hablo. Para muchos Jesús es el botiquín nada más de emergencia: “Rómpase en casos de emergencia”. Cuando Jesús tiene que ser nuestra prioridad, cuando Jesús tiene que ser el centro.


Queremos que Dios bendiga nuestras familias, si Jesús no está en el centro no las va a bendecir. Queremos que Dios bendiga nuestra economía, si Jesús no está en el centro no va a ocurrir. Si Jesús no es primero, aun en nuestra economía ¿si? En Veracruz hay mucha gente con mucha necesidad, en mi iglesia la mayor parte de la gente no son profesionistas; nosotros llegamos a ese local dándole de comer a las personas pobres.

 

Abrimos primero un comedor y después un banco de alimentos. Mucha gente de nuestra congregación es gente que le dimos de comer, pero los enseñamos a que aunque sean pobres tienen que aprender a dar, porque para que Dios los pueda bendecir tienen que sembrar. Porque somos buenos para poder pagar un café, una ida al cine, otra cosa; y no somos buenos para darle a Dios que Dios nos da todo. Y eso habla del lugar que ocupa Jesús en nuestro corazón.

 

Si tú y yo no tomamos decisiones definitivas, tarde o temprano nos va a cobrar la factura. Esto es serio familia, esto es serio hermanos, ser cristiano es para valientes no para cobardes. Qué pasaría si nos persiguieran como en Siria, como en la India, como en algunas partes de África, qué pasaría si estuvieran matando a tu esposo, o a tus hijos, o a tu esposa delante de ti, y los estuvieran violando y mutilando y diciéndote a ti: renuncia a Cristo y te los dejamos. Yo te aseguro que la mayoría de nosotros de repente nos tambalearemos, dudaríamos porque nuestras convicciones no están en el Señor, porque Jesús non es el centro.

 

Porque tenemos muchos otras cosas, podemos pasar en Facebook 8 horas al día, pero no podemos leer un capítulo de la Biblia. Y yo estoy conectado a Facebook, claro que sí. Yo manejo la página de la iglesia, la página de los jóvenes, la página del Congreso “Anhelo por su presencia”, manejo mi cuenta personal; nada más en mi cuenta personal tengo más de 2,500 personas. 2,500 que nos siguen en una página, 2,700 en otra, y en mi página personal como no la ando presumiendo tendré un par de cientos de personas; y yo contesto todo eso.

 

Y yo paso mucho tiempo en Facebook, pero a veces ese tiempo se lo estoy robando a Dios, y yo tengo que agarrar y hacer ayunos de Facebook, de tal día a tal día no, de tal hora a tal hora, no. ¿Sabes por qué’ Porque es adictivo, te clavas, es bien fácil. Y a parte hay gente que anda viendo fotos de personas que ni son de su familia. O sea, yo como tengo tanta gente yo no los leo a todos, yo a todos los tengo restringidos y a la única gente que leo es a la gente de la iglesia. Y desde ahí los monitoreo y los ando pastoreando, porque aun desde ahí me doy cuenta cómo está su corazón.

 

¡Bendecido en Dios, aleluya! Anda bien. Y luego: aquí luchando. Mmm. Dios conoce los corazones. Aunque me juzgues ponte primero a ti, mídete con una vara correcta. Y ya empiezan  a tirar a los demás. Y después terminan: aquí en el antro, saludos. Yo veo su progreso y su desgracia, ahí lo leo. Porque de la abundancia del corazón habla la boca, pero se publica en Facebook también. Yo de repente tengo que decirle a mis hijos: hablen con Fulanita, con menganita, porque están queriendo poner un negocio de carne. La foto de arriba abajo, con el escote hasta el ombligo ¿no? Bendecida la sierva de Dios. Y nunca falta el hermano puerco: qué bonita blusa hermana. Ay gracias, Dios te bendiga. Amén. Así son en Veracruz.

 

En este lugar hay alguien más grande que cualquiera de nosotros y se llama Jesús. Y él hoy está aquí preguntándote ¿cuál es tu situación particular, qué necesitas, qué quieres, qué te falta? ¿Por qué lo hace? Porque tú le importas, porque hoy te está llamando el Señor quizá la atención y está tirando dos tres pedraditas porque te ama. Porque la Biblia dice que el Padre que ama a sus hijos los corrige. Y Dios nos corrige con amor. Pero la corrección siempre duele ¿verdad?

 

¿A quién le gusta que lo estén regañando? A nadie, a mí tampoco. Pero a mí muchas veces me hace falta que venga mi pastor y me ponga como me tenga que poner para que sea mejor persona. Porque si yo creo que estoy muy bien, y ya soy cristiano desde hace 21 años, muchas veces empezamos a enfriarnos, enfriarnos, ya no leemos la Biblia, ya no oramos, es que Dios conoce las peticiones de mi corazón. ¿Por qué no traes la Biblia? Es que en mi corazón he guardado sus dichos. No, no, no, es que somos como David ¿no?

 

El Señor te pregunta, ¿qué necesitas, quieres ser libre, quieres sano, necesitas paz? No vengas ahora con cuentos, no cierres tus oídos. Si Dios te da una palabra no le salgas con un pretexto. Si Dios te dice ¿quieres sanar de tu corazón, tus heridas? No le digas: es que usted no sabe lo que me hicieron, deje le cuento mi historia. Deje le cuento la mía y va a ver que usted se va a deprimir más todavía. ¿Si me explico?

 

Qué me importa el tamaño de tu dolor, y de tu historia, ni tu tristeza; aquí lo que importa es el tamaño del Dios que está en medio. Lo que te haya pasado no es nada, Dios lo puede resolver. Del agujero que sea en el que estés metido, no hay problema, Dios te puede sacar. El único pecado que Dios no puede perdonar, es el que no se confiesa. Ese es el pequeño detalle. Es que tenemos un Dios que es Omnipotente, quiere decir que lo puede todo,  ¿verdad que sí? Pues hay cosas que Dios no puede. Ah caray. Si, Dios no puede mentir. Dios no puede aprender nada nuevo, no puede. Dios no puede negarse a sí mismo, no puede. Y Dio no puede perdonar un pecado si nosotros no se lo confesamos a él y lo ponemos en sus  manos. Dice la Biblia: el que confiese su pecado y se parte de él, alcanza misericordia. Mas el que lo encubre, lo tapa, le pone una máscara y diga que todo está bien, no prosperará.

 

No le quieras decir a Dios: ah pobrecito de mí. ¡No eres un pobrecito ni una pobrecita! No el digas: es que soy débil. ¡No eres débil porque su presencia está contigo! Es que yo no sé cómo decir que no. ¡Claro que sabes porque Dios puso dominio propio en ti! No lo has querido ejercer. ¿Cómo se ejerce el dominio propio? Diciendo que no. Si yo fumaba dos cajetillas de cigarros, dominio propio es decir: NO. No decir: bueno mejor ahora una cajetilla y ya dentro de un año ya nada más diez cigarros. Y ya dentro de dos tres años nada más cinco. Dominio propio es decir no.

 

¿Tienes problemas con la pornografía? Dile que no, apaga la tele y no la vuelvas a prender. ¡Cómo? Pues sí. Grandes males, grandes remedios. Si te es ocasión de caer, cancela la suscripción de algún anal o cambia de celular, cómprate un tamagochi que nada más mandes mensajes y recibas mensajes, de esos que no tienen tanta tecnología; pero con tal de que no peques. Si te dan una instrucción, has caso. Si te dicen una cosa, obedece para que Dios te bendiga. ¡Quieres bendición? Obedece.

 

Si necesitas levantarte o agarrar lo que tenías con lo que te sostenías, un bastón, una muleta tómalo y anda, camínale no te estanques. Y finalmente si Dios hace algo contigo no peques más. No te vaya a venir algo mayor. La misma gracia que hay aquí hoy para recibir sanidad, la misma gracia que hay aquí hoy para recibir perdón, para reconciliarse con el Señor, la misma gracia que hay aquí hoy para poder perdonar todas las heridas que tengamos; es la misma gracia que está con nosotros para después decir que no al pecado, es el mismo poder.

 

El problema del pecado, te voy a decir qué es lo que hay detrás del pecado: que dejamos de ser agradecidos con Dios. y cuando dejamos de ser agradecidos con Dios es tan fácil olvidarnos de Él.  Cuando nosotros nos mantenemos en una actitud continua de gratitud a Dios, estamos reconociendo que todo lo que somos, que todo lo que tenemos y que todo lo que podemos hacer se lo debemos a Él. Cuando somos agradecidos estamos reconociendo que sin Él no somos nada.

 

El problema del pecado es que me deleito en cosas en vez de en Dios. Fíjate, cuando tú te deleitas en algo y noes Dios o a la manera de Dios, se llama pecado. El hombre quiso satisfacer sus necesidades naturales, nobles en el Huerto del Edén separado de Dios, y eso es la causa del pecado. ¿No ha sido Dios suficientemente bueno contigo para que no ocupe el primer lugar, no ha sido suficientemente bueno?


En uno de los reclamos que hace Dios a través de Jeremías a su pueblo, le dice: dime Israel qué cosa te hice yo a ti para que me deje de amar. ¿Cuándo  te fallé, cuándo no te ayudé para que no me ames? Dos cosas ha hecho este pueblo: se olvidaron de mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas rotas que no retiene.  Isaías canta de parte de Dios: cantaré a mi amado el canto de una viña. Tenía mi amado una viña y él la cuidó, él la procuró, buscó la mejor semilla, le puso protecciones, la estuvo regando continuamente, y cuando vino a buscar fruto a su viña, encontró uvas agrias. Y dice: ¿qué le faltó a él que no haya hecho, qué le faltó?

 

Y yo te pregunto hoy de parte de Dios, ¿qué le faltó a Cristo hacer para que te termines de enamorar de él? ¿Qué le faltó que no haya ahecho? ¿Qué le falta a Cristo, qué no entregó Cristo para que tú entregues tu corazón? No le falta nada, ¿me explico?  Hoy es un día de reconciliarnos con él, de arreglar las cuentas con él, de dejar las cargas, de dejar los pecados, de dejar las heridas, de dejar a un lado las ofensas, de renunciar a la tibieza, de volver a encendernos, de llenar la lámpara, de procurar tener más aceite. Porque el novio está a la puerta, está más cerca que nunca y la iglesia está dormida.

 

Iglesia despierta, levántate, se llama Levantaré, levántate, en el nombre tienes la profecía, tienes la revelación, levántate. No importa en dónde te caíste, que parte del camino te quedaste tirado o tirada, levántate hoy una vez más, arregla tus cuentas con Dios, algo no está bien pídele perdón, empieza nuevamente una relación con Él. Una relación de amor no de terror, no de temor, no de miedo al castigo; una relación e amor.

 

¿Sabes por qué le damos al Señor las ofrendas y los diezmos? Por amor, porque lo amamos. Porque le debemos todo a Él, cómo darle un poquito de lo mucho que él nos da. ¡Por qué lo obedecemos? Por amor, no por miedo, por amor para no herir su corazón. Él se contrista, Él se duele. Y se duele porque él te ha dado todo para que no caigas en pecado. Él te ha dado todo, te dio su Palabra, te dio su Espíritu, te dio fe, te dio una porción de domino propio; no digas que  no se puede, di que no quieres, se honesto, se honesto con Dios, se transparente con Dios.


Cuando nosotros somos honestos y abrimos nuestro corazón con Dios, Dios puede hacer algo. Hoy todavía puede hacer algo, hoy su sangre todavía está vigente, hoy su poder todavía está, Jesús está en el trono, nadie lo ha quitado de ahí, él ha hecho todo lo que tenía que hacer y nosotros estamos juntamente con él, por qué vivir como necios cuando podemos vivir como sabios. Por qué vivir bajo maldición cuando podemos estar bajo bendición. Por qué vivir azotados, amargados cuando podemos vivir sanos, en paz.


Señor te doy gracias en esta hora en el nombre de Jesús, gracias por tu presencia, por tu palabra, gracias por cada persona que está aquí. Yo no tengo el privilegio de conocerles ni en qué están batallando ni cuál es su dolor, ni cuál es su enfermedad; pero tú sí sabes Señor. Hoy solamente confiando en tu Palabra que es la que está de por medio, es tu honor, es tu gloria, es tu nombre Señor, no el mío, no el de mi iglesia, es tu nombre. Tú prometiste que estas señales seguirán a lso que creemos en ti: impondremos manos sobre enfermos y sanarán.

 

En tu Palabra dice que en la cruz llevaste toda enfermedad, toda dolencia, que por tu herida ya fuimos curados Señor. Tu Palabra dice que el mismo espíritu que levantó a Cristo de la muerte, es el que está en nuestro cuerpo ye s el que nos puede vivificar; no soy yo es tu nombre el que está en juego, es tu gloria Señor, y nadie se va a burlar de ti. Así que hoy ´por amor a tu nombre, con tu gloria en juego hoy te pido que quites toda dolencia, todo mal, toda enfermedad; le ordeno ahora a toda enfermedad en el nombre de Jesús que quite ahora mismo. Hablamos palabra de sanidad, palabra de vida, ven y sopla infunde aliento de vida Señor, en el nombre de Jesús, amén.

 

Dios los bendiga.

 

 

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