INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

BIENAVENTURADOS LOS POBRES

 

Iván López

 

 

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Mateo 5:3  Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

 

Bienaventurados los pobres en espíritu, pero me voy a detener tantito. Bienaventurados los pobres. Y escuchamos esta palabra y relacionamos de inmediato con pobreza, con algo malo, con algo que yo soy pobre, con que yo no tengo, con que voy a estar mal. Y cuando hablamos de pobreza hablamos como de escasez; y siempre relacionamos la pobreza con la escasez, ¿por qué? Porque eso es o aparentemente eso es.


Y cuando a veces leemos cosas en la Palabra en donde dice palabras como de este tipo, como que nos hace un poco de ruido ¿no?  Y hay como un tema o como una calcomanía, o como algo que marca que la gente que cree en Jesús, que la gente que es cristiana, que la gente que quiere alcanzar salvación tiene que ser pobre, ¿no? Y tiene que ser humilde.

 

Y a veces relacionamos la pobreza y la humildad de una forma equivocada en la que la Palabra no nos enseña. Y hoy vamos a hablar un poco a cerca de esta palabra que nos está hablando de  los pobres en espíritu. ¿Cuántos de aquí quieren ser bendecidos, la verdad? ¿Cuántos de aquí quieren ser prosperados? ¿Cuántos de aquí no quieren tener problemas económicos, cuántos?  Pues todos ¿No?

 

¿Cuántos de aquí no quieren tener broncas de salud? Todos. ¿Cuántos de aquí quieren ser bendecidos? Todos. No es la gran ciencia, no es la gran revelación, no es el fuego del Espíritu Santo aquí creciendo y diciéndonos: ¿quieres ser bendecido? No, es algo sencillo, es algo que todos queremos, es algo que está en nosotros. ¿Y sabes qué? ¡Es bueno!

 

No está mal que quieras ser bendecido. No está mal que quieras ser prosperado, no está mal que no quieras enfermarte, no está mal que quieras una vida buena, no está mal. Y de hecho el contexto de esta palabra que nos dice: Bienaventurados, está dentro de un capítulo en Mateo 5, en donde Jesús antes está empezando su ministerio, y aquí es un sermón que nos está halando de 8 bienaventuranzas. 


Esta palabra es muy cristiana ¿no? Bienaventuranzas. Como las palabras de amén o de Aleluya, todo esto es como muy cristiano. Pero esta palabra de 8 bienaventuranzas nos está hablando de 8 cosas muy específicas en el primer sermón a gran escala de Jesús, en donde nos dice: yo quiero que seas bendecido. Y Jesús se pone en lo alto del monte y se sienta; a lo mejor los predicadores tenemos que ser así, mejor nos sentamos los predicadores y los hermanos se paran ¿no?

 

Dice la biblia que Jesús entonces se sentó y empezó a predicar y tiró 8 bendiciones para nosotros. Hoy vamos a hablar de esta, de una: Mateo 5:3  Bienaventurados los pobres en espíritu. Cuando hablamos de la palabra bienaventurado tiene que ver con una palabra en griego que se llama macareos; que quiere decir: bendecido, bendito. Pero también quiere decir algo: feliz. Y a veces es tan triste entrar a la iglesia y lo que menos es a alguien feliz.

 

Esta es como una cara, no se si tengamos en la salida de nuestra casa como un perchero en donde en vez de tener ropa tenemos máscaras ¿no? Y llega el día de la iglesia y a veces nos ponemos la máscara de contento, o de tristeza, o de aburrido, o la de contento y feliz así como de telenovela del canal de las estrellas, todo mega exagerado, es que estoy tan feliz, estoy mega, mega feliz o estoy muy triste.

 

¿Qué es la felicidad? Dice Jesús, eres feliz y quiero que seas feliz. Y nos dice, ¿es feliz quién? El que es pobre en espíritu. Entonces, esto como que hace un poquito de choque, o sea, ¿soy feliz siendo pobre? Puede que. Vamos a analizar a qué se refiere y qué nos quiere enseñar la Palabra de acuerdo a este concepto: pobres en espíritu.

 

Y cuando hablamos de esto, pobres de espíritu no tiene que ver con escasez, no tiene que ver con que no tenga dinero, no tiene que ver algo material; la Palabra lo dice, dice: pobres en espíritu. ¿A qué se refiere, qué podemos entender cuando nos dice pobres en espíritu? Tiene que ver la pobreza en espíritu con la necesidad de Dios, tener necesidad de Dios, confiar en Dios, reconocer que yo soy insuficiente sin Dios. Eso es pobreza en espíritu. Es, tú vas ser bendecido cuando tú tengas necesidad de Dios.

 

¿Todos necesitamos de Dios? Si. Pero cuando tú busques que lo que tú necesitas provenga de Dios, vas a ser bendecido. Cuando tú confíes en Dios vas a ser bendecido, vas a ser feliz. Cuando tú reconozcas que eres insuficiente sin Dios, vas a ser feliz. Ser pobre en espíritu es, estar humildemente dependiendo de Dios y no de ti. Depender de Dios y no de mí. Eso es ser pobre en espíritu, dependo de ti Señor no dependo de mí. Dependo de lo que tú eres, no dependo de lo que yo soy.

 

Soy insuficiente yo, mis maneras, mis formas de pensar, lo que yo soy es insuficiente para manejar mi vida. Es insuficiente para manejar mi matrimonio. Es insuficiente para manejar mi trabajo, lo que yo soy, mis conceptos, mis formas, como yo actúo, en lo que yo creo, y lo que yo siento; yo soy insuficiente para manejar mi trabajo, mis inversiones, mi vida social, mi familia; somos insuficientes. Eso es ser pobre en espíritu.

 

Soy insuficiente, dependo de Dios y no dependo de mí. Y Jesús la primera bienaventuranza que habla en su sermón es: vas a ser feliz si no dependes de ti. Vas a ser feliz si dependes de Dios. Vas a ser bendecido y vas a ser bendito, si dependes de Dios y no dependes de ti. Y esto suena bien padre ¿no?

 

Y a veces vamos a la iglesia y escuchamos la predicación o escuchamos al que está enfrente y decimos: Suena cool. ¿Y luego? Llega ese momento en donde la teoría se convierte en práctica; llega ese momento en donde tomaste doce cursos de prematrimonial y ya no te es suficiente. Vas a tus notas y dices, ¿y esto qué tenía que hacer aquí? no me lo dijo el pastor. Es insuficiente la teoría y tienes que entrarle; pero hoy te voy a hablar de cinco puntos esenciales en donde puedes prácticamente ver si estás dependiendo de Dios o no, y en dónde debes de buscar depender de Dios.

 

¿Cómo dependo de Dios, cómo le hago? Está bien, estoy entendiendo, voy a ser bendecido, voy a ser feliz, voy a caminar en el propósito de Dios si dependo de Él y no depende de mí. O.k., ya lo entendí Iván, Ahora, ¿cómo dependo de Dios, cómo le hago?

 

1.- Sabiduría de Dios y no mía.  ¿Quieres depender de Dios? Sabiduría de Dios y no mía.

 

Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.

 

Hay caminos y lo traducimos un poco a lo mexicano; hay decisiones y hay cosas que a mí me parece que son muy buenas, ¿le ha pasado a alguien?  Es más, ¿cuántos han tomado una ruta equivocada en el carro? Vas en el carro y vas con un apersona a tu lado; y eres de las típicas personas que no les gusta preguntar porque te sientes el todo poderoso, el todo sabio y sabes cómo llegar ¿no?

 

Y si va una persona contigo y te dice: oye ¿por qué no preguntas? No, no, ¿yo preguntar, qué te pasa? No, yo sé llegar, ahorita llego. Entonces, vas, ¿cuántos hombres hay aquí que son así? No, yo no pregunto.  Ahora resulta que nadie, ahora resulta que todos preguntan cuando manejan; bueno. Por lo regular los hombres somos así de bueno yo voy por aquí y no me importa. Y yo sé que era por aquí. No, es por aquí. Pero esas personas toman ese camino y realmente creen que es por ahí.

 

Cuántas veces les ha pasado que estás tomando un camino y dices: es por aquí. No ya lo vi, es que reconozco este edificio, no, no, no, es que yo lo reconozco. Y vas súper seguro por el camino, vas caminando súper seguro y resulta que terminas a una hora de distancia de donde querías ir. ¿Y a cuántos nos gusta perdernos? A nadie.

 

Y qué pasa si es un sábado por la tarde donde saliste de tu casa sin desayunar, no comiste, estás muriendo de hambre, y cuántos de aquí dicen: sí, yo me quiero perder, voy a tomar el camino mal en donde esté el tráfico. Ahí me voy a quedar una hora porque quiero que mi estómago sufra. ¿A cuántos? A nadie, a nadie nos gusta perdernos. Pero cuando tomamos la decisión de ir a un camino lo hacemos creyendo y convencidos al 100% que por ahí va a ser más rápido, ¿si o no? Sí. Y eso es una realidad.

 

Ninguno de nosotros que sea normal, ninguno de nosotros toma decisiones para que nos vaya mal en la vida ¿o si? No, no lo hacemos. Ah me voy a ir  por ese camino porque dicen que por ahí andan los asaltantes. Es más me voy a llevar mi Ipad en la mano, mi teléfono también y voy a ir caminando así: hey, hey. ¿Cuántos toman decisiones así? Nadie.

 

Pero la Palabra nos enseña algo: Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho; es decir, yo creo que esta es la forma correcta; yo creo que si voy hago esto me va a ir bien. Pero nos enseña la Palabra y nos dice: Pero su fin es camino de muerte. Hay veces en donde metemos la pata pero si hasta adentro. Pero no la metemos creyendo que está mal, sino que creemos que va bien.

 

Confiamos en nuestra sabiduría, en nuestra experiencia, en nuestra forma de ver la vida, en nuestros planes y nuestros conceptos y tomamos decisiones. Terminamos en callejones sin salida, terminamos en problemas en el trabajo, terminamos con relaciones problemáticas, terminamos tomando decisiones equivocadas, con amistades equivocadas, con inversiones, con consejos y viviendo situaciones en donde en vez de ser feliz estoy siendo infeliz.

 

Y no importa que vengas a la iglesia cada domingo y digas: amén. Y no importa que brinques en la alabanza; me arriesgo a decir esto, pero no importa que estés orando en la semana si realmente estás tomando tus caminos. Y muchas veces decimos: ¿por qué me va tan mal? Porque tal vez no estoy dependiendo de Dios en la sabiduría, estoy dependiendo en mi forma de concebir a Dios, en mi forma de concebir la vida, en mi forma de tomar decisiones. Y nos metemos a callejones sin salida.

 

Nos dejamos llevar por lo que sentimos y por lo que sentimos convencimiento en nuestras entrañas, en nosotros. Nos dejamos llevar por lo que nosotros queremos, por lo que nosotros pensamos. Dios sabe, nosotros no sabemos. Dios tiene la fotografía completa de todo, Dios lo sabe. Nuestras entrañas solo tiene pizza o tacos, o problemas gástricos, o emociones. Nuestro estómago, nuestro corazón, nuestra alma no es sabia si yo no la dirijo correctamente a Dios.

 

Proverbios 3:5-7 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. 7No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal.

 

La Palabra nos dice: no seas sabio en tu propia opinión; o.k., tú quiere el bien, si pero de todos modos tienes que depender de Dios es decir, completamente que tu corazón total y completamente confía en la sabiduría de Dios. Que tu mente nos e fíe de ti sino que confíe completamente y que dependa completamente de las sabiduría de Dios.

 

Muchas veces decimos, yo he escuchado como esta frase muchas veces: ¿cómo puede ser algo tan malo cuando se siente tan bien? Muchas cosas se sienten muy bien; ay Iván es que tú no sabes, él me ama y me trata tan bien Iván, oh Dios es el hombre de mi vida; una niña de 14, 15 años ¿no? Nos reímos pero volteen a ver a sus hijos hermanos. Y es la verdad, o volteen a ver su vida hace cuántos años. Yo conocía  un amigo en la secundaria que conoció solo en la secundaria como 20 veces al amor de su vida. Y 20 veces se quería suicidar por el amor de su vida.

 

Pero por qué Iván si algo se siente tan bien ¿es malo? A mi sentimiento, a mi parecer éste es el hombre de mi vida. Al sentimiento y al parecer de Dios es un hombre que te utilizó, te embarazó y te dejó. A mi parecer es ahorrar para mi  casa Señor. Al parecer de Dios le estás robando hermano, hermana. Y podemos poner muchos ejemplos; a mi parecer yo veo las cosas de una forma, a mi sabiduría yo veo las cosas de una forma; a mi conveniencia y mi sentimiento veo las cosas de una forma.


¿Siempre somos bien manchados y queremos hacer el mal? No, la verdad es que no. Yo no creo que alguna chica o chico que se mete en broncas como la que acabo de mencionar piense: ah sí ojalá conozca a un hombre que me mienta, se burle de mí y me deje. ¡NO! No lo hacemos. Y no estoy juzgando ni estoy siendo mala onda, pero es una realidad. ¿Cómo obtengo esa sabiduría o cómo se que es lo que Dios, o la sabiduría de Dios? Orando y leyendo la Palabra de Dios.


Santiago 1:5
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

 

¿No tienes sabiduría, no sabes qué hacer? ¿Estás tomando tus decisiones y quieres depender de la sabiduría de Dios? Óralo y dile al Señor: Señor dame sabiduría, guíame Señor, no sé si lo que estoy haciendo está bien o mal; no sé si lo que voy a hacer está bien o mal; no sé si es la persona, no sé si es el negocio, no sé si esto que estoy sintiendo. Tengo que hablar y pedirle a Dios sabiduría, y dice que Él es bueno y dice que Él nos va a dar ¿qué? Él no nos va a dar, a Él no le gusta dar, y Él nos va a pedir cosas a cambio para darnos su sabiduría.

 

¿Eso dice la Biblia? ¡NO! Dice que Él nos va a dar a todos abundantemente y sin reproche. Porque Jesús nos está diciendo: Si eres pobre en espíritu vas a ser bendecido. Y además, al inicio dice que porque de ellos es el reino de los cielos. ¡Claro que te va a dar, nos va a dar sabiduría, y nos va a revelar lo que Él quiere, lo que Él ve, la fotografía de lo que Él ve!

 

Pero si nosotros ponemos primero nuestra sabiduría, primero nuestra forma de ver las cosas; no va a llegar, no lo vamos a ver. Conocemos el ejemplo de Sara y de Abraham; en su sabiduría; ¿querían ser manchados? ¡NO! ¿Querían hacer el mal? ¡NO! ¿Abraham se aprovechó de la situación? Si. Pero, ¿querían hacer mal? No. Sara le dijo a Abraham por quedar mal, por querer que Dios lo condenara y por querer que nacieran los musulmanes hasta la fecha, ¿por eso lo hizo? No, ella creyó que era la forma correcta de hacerlo.

 

Y dijo: o.k, Abrahamcito, mira Dios te dijo, mira chiquito ándale ahí está mi sierva, vas. Desde su punto de vista era: Te estoy solucionando. Pero ese no era el punto de vista de Dios. Y cuando le dijeron ahí está el hijo, Dios le dijo: Ese no es el que yo te dije. Y muchas veces caminamos así, queremos echarle la mano a Dios como si Él no supiera. Pero Dios nos dice: Depende de mí, depende de mi sabiduría, no de la tuya. ¿Te falta sabiduría? Pídela. Ora, pídela.

 

¿Cómo sabes si está siendo guiado por Dios? Hermano esto es bien fácil y bien sencillo. ¿Cómo sé que Dios me está guiando o no? Si no nos hacemos los religiosos, si no nos hacemos los cristianos modelo, y somos humildes y honestos con nosotros mismos; te voy a plantear esta pregunta: ¿oras, lees la Palabra de Dios? Cada vez que vas a hacer algo en tu vida, ¿estás orando y estás buscando la Palabra de Dios? Ahí está la respuesta.


Si lo haces, seguramente Dios te va guiando en su sabiduría. Si no lo haces, que es en la mayoría de los casos, te estás engañando. Entonces para depender de Dios, dependo de su sabiduría y no de la mía.

 

2.-  Dependo de la fuerza de Dios y no de mis fuerzas.

 

¿Cuántos de aquí se cansan entre semana? ¿Cuántos de aquí honestamente preferirían estar ahorita acostaditos? Fuego del cielo, fuego sobre ellos. ¡No, no, seamos honestos! Yo diario me levanto a las 5:30 de la mañana, ahora ya no me cocino porque ahora me cocina mi esposa eh.

 

Cuántos de aquí o la mayoría nos levantamos temprano si es que tenemos que ir a trabajar o nos quedamos en la casa, o vamos a trabajar y en la casa y tenemos una semana difícil, y en la noche terminamos cansamos. Todos, todos nos cansamos, todos tenemos este, no voy a decir problema, pero todos nos cansamos y es algo que todos vivimos.

 

Salmos 84:5-7 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. 6Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques. 7Irán de poder en poder; Verán a Dios en Sion.

 

¿Quién es bienaventurado? El hombre que pone en Dios sus fuerzas. Eres bienaventurado, eres bendito, eres feliz cuando ya no puedes, cuando ya no aguantas la situación, cuando ya no aguantas las circunstancias; cuando te sientes cansado y se vale sentirse cansado, desesperado de la situación; pero dices: Señor yo pongo en ti mis fuerzas. Mis fuerzas no dependen de cómo me sienta, sino mis fuerzas dependen de ti Señor, en ti.

 

Y a lo mejor me está lloviendo, a lo mejor me está relampagueando, a lo mejor tengo 2 ó 3 trabajos, a lo mejor estoy teniendo esta situación que estoy cansado, pero en ti señor pongo mis fuerzas. A lo mejor mi esposo no escucha tu Palabra; a lo mejor mi esposo no quiere llegar a ti, a lo mejor mis hijos están en una bronca; pero Señor yo pongo en ti mis fuerzas y yo no quito el dedo del renglón. No importa si estoy cansado, en ti están mis fuerzas, en ti está mi esperanza.

 

Los tiempos difíciles se atraviesan con la fuerza de Dios. Si tú no atraviesas tus tiempos difíciles con la fuerza de Dios, déjame decirte algo: te vas a estancar. ¿Cuántos de aquí, yo creo que todos, pero cuántos de aquí han vivido una situación difícil en su vida, pero que ustedes dicen: ya lo pase, ya la armé? Yo me apliqué y ya no estoy haciendo esto,  ya la hice. Y yo qué disciplinado soy, qué bien, lo logré. Y pasa un tiempo y: oh, oh, no lo lograste.


Sale una situación en tu vida en donde te das cuenta que estás exactamente igual si no es que peor. Señor pero es que en mis fuerzas yo ya perdoné. Señor, pero es que yo ya en mis fuerzas ya logré romper esta relación. Señor pero es que en mis fuerzas yo ya logré romper este vicio. Es que yo ya hice, ya me esforcé en mis métodos y mis formas, ¿y qué crees? Pum, te estancas.


Si no haces las cosas en las fuerzas del Señor, vas a vivir ciclos. ¿Cuántos se identifican con ciclos? Estoy bien y llevo esta parte, y voy caminando bien, le voy echando muchas ganas y como que otra vez, otra vez, ¡lo logré, lo pasé! Y otra vez, otra vez, y ¡pum! Ciclos. Cuando estás viviendo ciclos, no estás en las fuerzas del señor, no estás confiando en las fuerzas del Señor; estás confiando en tus tiempos, en tus fuerzas, en tus formas, tus métodos. Y te estancas y vuelves a lo mismo.

 

Cuando sientas que ya no puedes, cuando sientas que estás cerca de que la debilidad te gane, que el cansancio te gane, que la desesperación te gane; tienes que voltear tus ojos a Jesús y tienes que voltear y decir: en ti pongo mis fuerzas. Dependo de tus fuerzas no de las mías. Y tienes que dejarte, tienes que soltarte. Entonces, hago lo correcto teniendo la sabiduría de Dios, pero también lo hago con el poder correcto.

 

No basta con saber lo que Dios quiere, tengo que hacerlo con sus fuerzas, no con las mías porque no puedo, no voy a poder, no vamos a poder.


Salmo 73:26  Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

 

Dice David: no te vas a cansar, no vas a desfallecer, siempre vas a sentirte al 100%; siempre vas a tener fuerza, siempre vas a estar como si te hubieras tomado un redbull, escalado por el Espíritu Santo. No, no es una realidad, y si nos queremos poner en esa realidad, vamos a frustrarnos. Si te vas a cansar, en tu carne te vas a cansar, en tu corazón y en tu alma, y en tu mente te vas a cansar, va a suceder. Pero, la Roca de tu corazón y tu porción es Dios. Y entonces podemos tener fuerza. En Él hay esperanza, de Él proviene eso.

 

Las debilidades son buenas cuando eso hace que dependamos de Dios. Si soy débil, soy fuerte. Si tú eres débil en algo, tienes la certeza que vas a ser fuerte si dependes de Dios. Si tú eres débil en algo y no dependes de Dios, tienes la certeza de que vas a seguir siendo débil y no vas a avanzar.

 

El apóstol Pablo lo dice en Corintios. Dice: Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Corintios 12:10). No sé si decir que una debilidad pueda ser una bendición, no sé. Pero lo que aquí dice Pablo pues creo que si.

 

Y que tú te sientas débil y que no seas Juan Camaney y puedas todas, nos hace depender y tener la necesidad de una fuerza que va más allá de nosotros. Puede ser algo físico pero también algo en nuestra alma, algo emocional. ¿Quieres ser bendecido, quieres ser feliz, quieres ser bendito? Depende de la sabiduría y de la fuerza de Dios. Que no sea tu fortaleza sino que sea la de él.

 

Si más dependo de Dios, más fuerte me hago. Si más dependes de Dios, más fuerte te haces. Vemos muchos hombres en la Palabra dependientes de Dios con fortaleza. Un hombre que es como ícono de esto es: David. David con Goliat, que David ya estaba entrenado, no era tan dispareja esa pelea ¿verdad? Pero, no era porque él fuera muy picudito, que sí lo era; sino es porque la fuerza de Dios y la dependencia de Dios, me hace potencializar todo lo que yo pueda hacer.

 

No significa que no vas a trabajar, no significa que Señor yo dependo de tus fuerzas y yo no hago. No. Significa que cuando tú dependes de sus fuerzas, todo lo que tú haces y todo lo que tú eres es potencializado por esa fuerza de Dios. Y cuando hay debilidades en ti, te haces fuerte. Sería padrísimo que en el gimnasio vayas y mientras estés haciendo press de pecho, le pidas ayuda a tu coach y le pongas 60 kilos de un lado y 60 de otro y empieces con el press y el digas a coach: coach échame la mano.

 

Y entonces el coach agarra la barra y empieza a levantarla, y así como la va levantando tú vayas sintiendo como tus pectorales se van inflando, ¿no? Y mientras tú vas así el coach va acá, porque a parte es como técnica ¿no? Y mientras lo vas haciendo sientes como tus pectorales empiezan a estallar por dentro ¿no? Y te levantas y llegaste como Orlando Bloom, y te ves al espejo y ya te ves como Arnold Schwarzenegger ¿no? Unos pechos gigantescos, unos pectorales increíbles.

 

Suena ridículo ¿no? Pero el Señor dice: si tú no puedes con esos 60 kilos de cada lado, déjame echarte la mano y te vas a levantar como Arnold Schwarzenegger. Eso es lo que dice, dice: en mi debilidad yo me hago fuerte. Tú, si yo confío en ti me voy a hacer fuerte. Agarra esa barra y deja que Él te ayude, fortalécete.

 

 3.- Dependo del tiempo de Dios y no del mío.

 

Entonces, el primero es ¿quieres ser dependiente de Dios? el primero es depender de su sabiduría y no de la tuya. El segundo: depende de sus fuerzas y no de las tuyas. Tercero: depende de sus tiempos y no de los tuyos. 

 

Salmos 31:14-15ª Mas yo en ti confío (cambiaría tantito esta palabra mas yo de ti depende, en ti está mi dependencia), Mas yo en ti confío, depende de ti, oh Jehová; Digo: Tú eres mi Dios. 15En tu mano están mis tiempos.


Mis tiempos están en tus manos Señor. Es decir, ¿confías en Dios? Confíale tu tiempo, confíale los tiempos, confíale las temporadas que están sucediendo en tu vida. ¿Confías en Dios? Es, Señor tú eres mi Dios, yo confío en ti. Pongo en tus manos mis tiempos. La cultura te va a decir: de prisa.

 

La cultura quiere ir de prisa y cada vez más todo tenemos más megabites en internet, y cada vez me desespero más cuando antes te conectabas aparecía un T-Rex ¿no? ¿A alguien le tocó? Aparecía un T-Rex con puntitos y se oía: prrrr, grrrr.  Y si a tu mamá o a tu papá se le ocurría la grandiosa idea de hablarle a la comadre en ese momento y levantaba el teléfono en ese momento tú eras así de: ¡NOOOO! Y se te cortaba la conexión a internet. ¿Sí o no? ¿Y cómo estábamos todos? Pendientes a la conexión nuevamente.

 

Ya va a abrir Google, y aparecía el primer cuadrito de la G. Iba poco a poco y todavía decías: va bien rápido este internet. Y hoy le das click, y no aparece la animación en GBs de Google así, y empiezas a golpear la computadora. Y agarras el teléfono y hablas a Infinitum, ¡qué pésimo servicio tiene, esto lo va a saber Carlos Slim! ¿NO? ¿Cómo es posible, si estoy pagando tanto, y tan pocos megabites, estoy pagando 20 Mb, cómo es posible esto corre peor que cuando empezaba?

 

Y va avanzando el tiempo y queremos las cosas más de prisa, queremos todo rápido. Y la cultura y los medio en la ciudad; ¿cuántos de aquí cuando van a provincia se vuelven locos? Ah, por qué están tan lentos. Hace dos semanas fuimos a Pachuca a casa de mi hermana, y llegamos y mi hermana fabulosamente no llevaba su llave ¿no? Entonces no pudimos entrar a su casa.

 

Entonces fuimos a buscar a un cerrajero, esto es maravilloso eh; y llegamos y se veían ahí sus tacos, estaba desayunando, estaba atendiendo a alguien y nos dice: dí-gan-me. Así como cetáceo ¿no? Dí-gan-me, ¿en- qué- les- pue-do- a-yu-da? Oye pues fíjate que nosotros venimos de la ciudad necesitamos abrir nuestra casa. O-K-. Pero así lentísimo.


Pero chistoso porque nos dice: ¿me llevan ustedes, me puedo ir con ustedes? Pues sí, vámonos. O.k., me dejan terminar mi desayuno. ¡Qué! ¿Y cuánto tiempo? No sé, unos 10 minutos. Y fue así de, pero cuando estaba hablando con nosotros volteaba a ver sus tacos. Oiga pero es que necesitamos que nos abra… y el cuate este nos decía: si, ajá, ajá y viendo sus tacos.

 

Entonces dijimos: Bueno no ha desayunado el brother, vamos a darle chance que desayune.  Y le dijimos: si, aquí te esperamos. Nos sentamos en la camioneta, y entonces mi hermana nos dijo: no es que aquí en Pachuca son súper lentos,  hacen todo súper lento y si les dices algo te dice: bueno pues ve con alguien más que te lo quiera hacer, yo no.  Entonces dijimos. No, no le vamos a decir eso no se vaya a ofender.

 

Y entonces nos sentamos en la camioneta a esperar, y después de 10 minutos volteamos y el brother ya se había servido otros taquitos, pero además de eso llegaron otros dos amigos caminando súper lento, y todavía se aventó otros dos tacos; ¡lo esperamos media hora! Y la velocidad en provincia es otra. Y tú vienes histérico de la ciudad y es: rápido, vámonos ya. ¿Te quieres ir? Vámonos ya. Y si vas con un cerrajero aquí en la ciudad, ¿qué te dice? Si claro, ya se está saliendo y todo ¿no?

 

Y estamos acostumbrados y vivimos una velocidad así, así. ¿Y sabes qué? Queremos que las cosas de Dios sean así en nuestra vida. Queremos que si yo oro: Señor yo quiero prosperidad, quiero que mañana cuando llegue a mi trabajo me vea mi jefe. Todo este tiempo te he visto, y he visto que siempre llegas tarde, llegas tarde y eres incumplido, pero ¿sabes qué? Soñé que te tenía que dar un mejor puesto, vente, eres Vicepresidente. O sea, ¡No, no!


Señor es que quiero conocer al amor de mi vida. Y entonces mañana cruzo en la calle y veo a un cacharpo ahí colgado ¿no? y me dice un piropo ¿no? Y la chava: ah Señor creo que ya escuchaste mi voz, ¿no? Ya conocí al amor de mi vida. Quiero las cosas que sucedan rapidísimo, y nos reímos pero la verdad es que así somos. Y oramos un día, oramos dos días y queremos ver las cosas que transformen de una forma estrepitosa, y si no es así: ¡Dios no me escucha! ¿Si o no?

 

Hay temporadas en nuestra vida y son tiempos de espera y de confiar en Dios. Y déjame decirte esta palabra: mientras tú esperas, Dios trabaja. Mientras tú esperas en Él, en sus tiempos, cuando tú estás esperando en su sabiduría, cuando tú estás dependiendo de su sabiduría, de sus fuerzas, de sus tiempos; mientras tú esperas Él trabaja, tú no tienes idea de lo que Dios está haciendo, no tienes idea.

 

Y mientras estás tú todo acelerado, y es que esto, y es que es momento, y es que por qué no viene, por qué no sucede; Señor si yo estoy siendo sabio, si estoy esperando en ti, si estoy esperando en tus fuerzas y no viene. Mientras tú estás de desesperado y lo estás presionando, Él está tranquilo y Él está trabajando. La cultura te dice tienes prisa, tú tienes prisa; Dios no tiene prisa, Él no tiene prisa, no la tiene, A Él le pertenece el tiempo, a Él el tiempo le hace los mandados.

 

Eclesiastés 3:11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

 

Él es el Alfa y la Omega, no pretendas entender los tiempos de Dios. Él es el Alfa y la Omega, Él es Infinito, en él el tiempo no tiene influencia, Él es el que lo determina. Y dice: Él hace todo hermoso en su tiempo. Tenemos que aprender a ser pacientes, tenemos que  aprender a confiar en los tiempos de Dios, tenemos que aprender a depender realmente en sus tiempos. Tenemos que aprender a entender que Él es el que sabe los momentos, el que sabe los tiempos, el que sabe los cuándo, ¡no yo!

 

No plantear tus planes, y yo determino que para tal fecha tengo que estar haciendo esto o lo otro, y si no es así me enojo con Dios. Tengo que depender de sus tiempos, no de mis tiempos, Él lo hizo hermoso. Un retraso para ti o para mí, no es una negación de Dios, algo que en tu punto de vista dices: no puede ser, no pues ya no.  No quiere decir un no de Dios, quiere decir: sé paciente.

 

Si lo que tú estás orando a Dios está dentro de su sabiduría, estás dependiendo de Él y no llega, tienes que ser paciente. Hermanos por favor, por favor hermanos no cuestionemos los tiempos de Dios cuando ni siquiera estamos teniendo la sabiduría de Él en la Palabra. Ah hermano es que estoy pasando un tiempo mal económicamente. Hermano ¿diezmas? No diezmo. Hermano, eso no es tiempo de Dios, eso es que no estás haciendo y no estás siendo sabio en tu vida.


Hermano es que conocía  una persona que siento que es la voluntad de Dios. Ah si, ¿y en dónde se congrega? Él es inconverso pero se va a convertir. Hermano, hermana no te engañes, esos no son los tiempos de Dios. No estamos dependiendo de Dios. Dios siempre da lo mejor a los que saben esperar, siempre. 

 

A lo mejor estás muriendo de hambre y vas camino a casa, y a lo mejor se te cruza un puestito de tacos al pastor, y se ve lleno; la regla de los tacos ¿no? Tacos llenos, tacos buenos y baratos ¿no? O sea, si ves taquería llena, es: son buenísimos tacos o tienen 3X1 ¿no? Pero si la ves llena nuestra naturaleza mexicana dice: tienes que ir. Tu olfato mexicano es: ves gente en tacos, vas, tienes que ir.

 

Pero te invitaron a una cena especial, en donde te prepararon un banquete fabuloso; tu hambre, tu desesperación te va a llevar a pararte a los taquitos o te va a llevar a esperarte a esa cena especial que te sirvieron, que es bufete, que es algo que nunca has probado, algo maravilloso algo riquísimo, preparado por Maru. ¿Ya han probado algo de lo que ella prepara? El día que coman algo que ella prepara, sabrán de lo que les digo.


Pero muchas veces, esto suena como tonto ¿no? Suena como de ah pues me espero no. Es como si sabes que vas a comprar una chamarra y sabes que en dos semanas va a estar a la mitad de precio del que está ahorita, pues te esperas ¿no? Bueno hay algunos desesperados que no se van a esperar, no, no la tengo que tener ahorita, me la quiero poner hoy. Hay algunos que son compradores compulsivos y ven ofertas y compran, compran, compran aunque no lo necesiten. Pero bueno ese es otro tema.

 

Pero ¿sabes? A veces nos conformamos con las cosas pequeñitas que llegan. Y ¿sabes? Siempre van a venir opciones antes, siempre. Antes de los tiempos de Dios siempre va a venir algo que te va a decir: ¡Hey, yo soy el tiempo de Dios, hey, yo soy!  Y tú vas a decir: ah es el tiempo. ¿Estoy siendo sabio, estoy dependiendo de sus fuerzas, estoy dependiendo de sus tiempos para no ser engañado?

 

Siempre va a venir como algo que te va a ser creer que es eso, pero sabes que no es. ¿Cómo lo voy a saber? Ay Iván me estás confundiendo, ¿cómo lo vas a saber? Orando, teniendo relación con Dios. Si no tienes relación con Dios no vas a poder ser sabio. Y muchas veces preguntamos, venimos con el líder y preguntamos: ¿está bien? Claro que está bien porque es una guía, pero las decisiones las tomas tú con base en la relación que tú tienes con Dios.


Dice la Biblia que donde está el Espíritu de Dios hay libertad. Un principio esencial en el reino de Dios es la libertad, que tú tomes tus propias decisiones, no que alguien las tome por ti. Los tiempos de dios tenemos que aprender a depender de los tiempos de Dios.

 

4.- Dependo de la protección de Dios y no de la mía.

 

¿Jesús fue perfecto? Jesús fue perfecto. A Jesús lo atacaron, se burlaron de Jesús, menospreciaron a Jesús, difamaron a Jesús, ¡si! ¿Jesús fue perfecto, es perfecto? Sí. ¿Cuánto más podemos esperar tú y yo? No somos perfectos, estamos en el camino a ser como Jesús. ¿Cuánto podemos esperar a que seamos atacados, a que seamos difamados, a que seamos malentendidos, a que seamos traicionados y lo que tú quieras y ofendidos, cuánto más?

 

Pero ¿sabes qué? Somos más como Jesús cuando no respondemos a eso. Nos parecemos más a Jesús cuando dejamos que Dios sea el que nos proteja, sea el que nos guarde y no en nuestras formas, nos parecemos más a Él. Nos parecemos más a él cuando vamos en el tráfico y alguien se me cruza y todavía que él tiene la culpa, me hace una señal obscena y yo no le respondo; me parezco más a Jesús. A que si le digo Dios te bendiga con el claxon ¿no?

 

Me parezco más a Jesús cuando una persona está diciendo mentiras de mí, me mantengo callado en lugar de ir con alguien y decirle: una falsa humildad ay es que ya has visto cómo es, de mí anda hablando mal, pero yo no digo nada porque yo soy como Jesús. Y es una realidad que hacemos. Me parezco más a Jesús cuando me dan una cachetada y pongo la otra mejilla. En teoría se oye muy fácil, en la práctica yo creo que muy pocos lo hacemos, muy pocos.

 

1 Pedro 2:23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente.

 

Es decir, me estás maldiciendo, no voy a responder a esa maldición. Estoy padeciendo, no voy a responder a padecer. Me estás tratando mal, no voy a responder a eso que me estás tratando mal. No voy a usar mis medios, mis formas para defenderme, no lo voy a hacer. Lo que voy a hacer es que voy a permitir que el que juzga, sea el que tome control, no lo voy a hacer, voy a depender de Él. Voy a hacer lo correcto.

 

Si tú eres una persona que quiere hacer lo correcto, que quiere caminar en verdad, que quiere liderar; y cuando hagas todo eso te van a atacar, y va a haber problemas. Y no estoy hablando de las que nosotros las buscamos, que lo hacemos; pero ¿dependemos realmente de Dios, dependemos realmente de lo que él puede tomar control de la situación o yo me defiendo?  No Iván pero espérate, espérate, porque yo escuché a un pastor que predicó y dijo esta palabra sabia, cristiana, que está en todos los twiter y todos los Facebook; y que la tengo pegado en mi espejo para diario que la veo: Seré manso pero no menso.

 

No Iván es que todos tenemos un límite, el límite de Jesús fue que lo crucificaron. Y nos volvemos a veces religiosos, y nos volvemos a veces hipócritas porque por un lado predicamos a Jesús y no mostramos a Jesús con nuestra forma de ser. Y aun con la familia, ay hijo es que tu papá, qué mal me trata tu papá. Ay hijo es que tu mamá. En el trabajo.

 

Y a lo mejor justificadamente, a lo mejor sí nos están tratando mal; queremos depender de Dios 100%, queremos depender de Él. Quiero ser pobre en espíritu, necesito depender de su protección y esperar que Él tome el control. Y no es fácil. ¿De qué sirve amar a los que me aman, qué beneficio hay en eso? Jesús lo dijo. Y yo creo que son en los puntos claves en donde Jesús nos pone en Jaque.

 

O.k., si vienes a la iglesia, si predicas, si diezmas, estoy hablando de mí, si vas a jóvenes, si esto, si lo otro; o.k., ¿estás amando al que te maldice, estás bendiciendo al que te maldice? ¿Estás poniendo tu otra mejilla al que te está cacheteando? Dependamos de Jesús.

 

5.- dependiendo de la riqueza de Dios para mi seguridad y no de mis riquezas, no de mis recursos.

 

Estaba leyendo una estadística que es aproximadamente el 82% de los divorcios son provocados inicialmente por problemas económicos. Estaba leyendo que más del 40% de los suicidios en personas mayores de 40 años, es por problemas económicos. Porque dice la Biblia que el principio de todos los males es ¿qué? El amor al dinero, la dependencia al dinero. La dependencia a la seguridad que me da el dinero, la dependencia que me da el poder tener algo para comprar, para gastar, para cubrir ciertas necesidades.

 

Ponemos nuestra seguridad y nuestra estabilidad en algo que se puede diluir tan fácil. Estaba platicando con un amigo que me platicó cómo fue su historia laboral y como empezó a trabajar, y como de repente en un trabajo le dieron un mega puestazo y donde empezó a ganar mucho dinero de la nada. Todavía ni siquiera estudiaba la preparatoria, empezó a ganar mucho dinero, le dieron carro, fue todo estrepitoso.

 

Llevaba un estilo de vida y de repente así d e estrepitoso, se cae el negocio, pierde el sueldo que estaba teniendo y pierde toda la estabilidad de su vida. Endrogado hasta el gorro, perdió todo, todo. Hay a quienes les pasa, hay a quienes no; pero es tan frágil el dinero como para situar nuestra vida y nuestra estabilidad y seguridad en él. Es tan frágil como que te lo guardas y lo llevas en tu cartera, y se te cae, se te pierde la cartera, te asaltan.


Tan frágil como que quiebra un Banco, tan frágil como que hay un problema con el dólar, tan frágil como lo hemos visto en la historia. Pero muchas veces ponemos nuestra dependencia en lo que traemos, en lo que tenemos; y nuestro nivel de dependencia es el nivel de billetes y su denominación que yo traiga en mi cartera o tenga en el Banco. Ponemos nuestra seguridad en algo que es lo menos seguro.


Filipenses 4:19
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

 

Hermano, ¿a cuántos de aquí les hace falta un Lamborghini? Hermanos, ¿a cuántos de aquí les hace falta una chamarra de 10 mil pesos? Hermanos, ¿a cuántos de aquí les hace falta una televisión con 500 canales? ¿A cuántos de aquí les hace falta comer? ¿A cuántos de aquí les hace falta dormir? ¿A cuántos nos hace falta no tener frío, y no morirnos de frío? Pero el mundo nos quiere decir qué es lo que nos hace falta.


Ah es que a ti te hace falta, tienes que tenerlo. Quieres ser un hombre de éxito, quieres ser un hombre de negocio, tienes que tenerlo, es ahora, llama ya. Yo fui una vez, me invitaron a un trabajo, fui y en la entrevista el brother que nos presentó y que nos empezó como en el negocio fue así de: quiero que pienses en un auto, piensa en el auto que más te guste, no pienses poquito, no vayas chiquito pensando en un Vochito, piensa en el auto más bello que puedas imaginarte. ¿Ya lo tienes en tu mente? Y todos Beee.

 

Ahora piensa el color, no pero espera un momento, detente, toca el brazo, toca la piel, pero voltea al techo y ve el quema coco, ¿ya lo estás viendo? Pero no nada más veas eso, ve la carretera y ve el camino, vas rumbo a la playa. Pero no te quedes ahí, ve tu mano el reloj, y ve… Y todos: aahh. Imaginándome, pues todo eso puede ser tuyo, sí, solo tienes que vender 15,500 piezas de este producto, y todo eso puede ser tuyo. Ya lo tienes, ve por él, sal ahora y conquista México con este producto.

 

¿Cuántos han escuchado algo así? Conquístalo, México te necesita, ¿no? Vas a solucionarles a las amas de casa su vida, con este producto. Un sacudidor, la familias mexicanas van a transformarse porque la mujer va a tener más tiempo para su familia. ¡No es cierto, va a ver novelas, si le queda tiempo va a ver novelas, La Rosa de Guadalupe además! Pero es: no visualízalo. Si tú quieres llegar a eso, trabájalo, tienes que tenerlo, vas a ser alguien, vas a ser lo otro, te van a respetar, te van a amar, vas a lograr una vida feliz. ¡No es cierto, no es cierto!

 

Tu empleo no es tu bendición, tu empleo solo es un canal del que bendice. Dios es el que bendice, Dios es el Proveedor. Con esto no te quiero decir que no puedes tener algo que te gusta, o que no puedas utilizar algo que te gusta, ropa, o que no puedas tener un buen auto o una buena casa. No, no te estoy diciendo esto, el Reino es prosperidad, pero el punto es que nosotros ponemos y dependemos más de eso que de lo que Dios pueda proveer.

 

Y la muestra de eso, y perdón que insista, la muestra  de eso es que no ofrendas. La muestra de esto es que vas a la lista de las ofrendas y no está yo creo que ni la mitad de los que nos congregamos para ofrendar para la renta. Porque para mí es más seguro mantener 200, 500 pesos en mi bolsa, que me dice que me va a alcanzar mejor; que depender de Dios y decir: Señor yo te ofrendo y te doy, y mi dinero te pertenece. 

 

Y a veces salimos y predicamos el Evangelio, y predicamos que dependamos de Dios, y nosotros en lo íntimo, en lo más guardadito no dependemos de Dios. Y es un impacto para nosotros, y tiene que impactarnos. Porque inicié no diciéndote: ¡estás mal! No, no dije eso, inicié diciéndote: ¡Dios nos quiere bendecir! Y si tú quieres ser bendecido y quieres ser feliz, tienes que ser pobre en espíritu. Y si quieres ser pobre en espíritu tienes que depender de Dios, tienes que depender de la provisión de Dios.

 

Tú y yo no dependemos de nuestro trabajo, dependemos de Dios, Él es nuestro proveedor, Él es. Y si un trabajo no te da, y si te corren de un trabajo, no quiero ser fatalista, pero tu confianza está en la provisión de Dios, vas a decir: pues ya vendrá otro. Tienes que cuidar tu trabajo, por favor cuídalo,  sé el mejor en tu trabajo, sé el más picudo en tu trabajo, sé el mejor. Y si llega un recorte no te preocupes, Dios te va a dar otro trabajo.


Es como el agua, llegas a tu casa  y a lo mejor, yo creo que a la mayoría de los que vivimos en la ciudad de México sufrimos de esto, que de repente no tenemos agua. Y llegas a la llave, la abres y no sale agua. Mamá, ¿qué crees mamá? ¿Qué pasó hijo?  Mamá, se acabó el agua en el mundo, ya no hay agua, se secaron los ríos, los mares, no existe el agua, ya no. ¿Por qué hijo? Es que abrí la llave mamá y ya no sale agua.

 

Pues es tonto, pero a veces nos creemos tan pobres porque no podemos comprar algo, porque no podemos tener algo. A veces nos sentimos tan pobres porque a lo mejor no estamos recibiendo lo que queremos o lo que esperamos; y no nos damos cuenta que es una simple llavecita que está cerrada. Pero que el mar y los ríos de provisión están sonando y están esperando que tú confíes en eso. Están esperando que confíes para bendecirte.


El apóstol Pablo dice: sé vivir en abundancia y sé vivir en escasez. ¿Por qué? Porque si tengo mucho, qué rico y vamos por unos cortes argentinos o brasileños o lo que sea ¿no? Y si no tengo nada, pues me echo unos taquitos de frijoles. Y tanto disfruto echarme un corte argentino como disfruto unos taquitos de frijoles. Hay abundancia y traigo mi carrazo bueno, qué bueno. No hay abundancia y me toca ir caminando, me toca pedirle aventón al del camión, pues qué bueno.

 

Necesitamos aprender a depender de Dios, de su provisión realmente. En la medida que tú seas real con Dios, y dependas de Dios; Dios te va a volar al cabeza. Vas a ver cosas hermosas en tu vida. Yo puedo compartirte como último, yo hace tiempo estaba un poco desesperado por mi trabajo, porque quería cambiarme, porque quería que mi sueldo mejorara.

 

Y apliqué para varios trabajos, apliqué para un trabajo que me parecía fabuloso; mandé mi currículum, me hablaron, me hicieron una entrevista por teléfono, fui al lugar, la entrevista fue fabulosa en verdad, muy buena, el sueldo muy bien. Yo era el candidato ¿no? Y me lo decían, no ¿sabes qué? Tengo otros dos candidatos pero tú eres el fuerte, tú eres el candidato.

 

Y me hicieron entrevistas, les dije cosas que hacía, cha la la, hacia dónde iba, todo, no padrísimo había oportunidad de crecer, genial. Me dijeron: te vamos a hablar para que vengas para no se qué. Perfecto. Pasaron un día, dos días, tres días, y no llegaba. Y yo le decía a Dios: ¿por qué no llega, pues qué pasa? Iba a otro. Lo mismo ¿no? Al tercero que fui, cuando me dijeron lo mismo yo ya estaba: Mmm. Ajá, sí, soy el mejor seguro, si soy el mejor candidato, seguro hay dos afuera esperando, pero yo me voy a quedar con el trabajo ¿verdad? Seguro. Ya era como de Mmm, no, no me lo van a dar, no es. ¿Por qué? Porque no es. Y decía: Señor no, ¿por qué?

 

Y entonces pasa que de repente llega una persona de otro Estado a donde yo estaba trabajando y crean un puesto, crean una Gerencia para esa persona específicamente. Llega esta persona y le ponen la gerencia a esa persona y queda de mi Jefa ¿no? Y fue así de bueno. Y pasan dos semanas y ella de la nada dice: como que no me gustó, como que mejor me voy a otra área.  Y se cambia de área y se queda libre el puesto, ¿y a quién creen que se lo dieron? Sí, a mí, me lo dieron a mí. Y yo dije: Señor ¡wow!

 

Pero hubo algo que sucedió antes, yo dije: Señor pues es que por qué no. Y le dije: sabes qué Señor, y recuerdo ese día en la noche, después de orar acostado, dije: ¿Sabes qué Señor? Ya, no me voy a estresar. Y le dije: Señor tú sabes, yo no sé, yo no veo, yo no sé, tú sabes cuál es mi propósito, tú sabes hacia dónde voy, tú sabes por qué estoy aquí. Tú sabes los sueños que has puesto en mi corazón, y yo no quiero que haya estorbos, tú sabes lo que haces, y ya, yo no voy a hacer nada, tú sabes.

 

Pasan unas semanas y me dan un puesto que no esperaba, con un sueldo mejor que las otras que me habían dicho, con las mismas prestaciones, mejores prestaciones; con los tiempos versátiles porque cuando yo quiera y cuando yo quiero le digo a mi jefa o mi jefe ¿sabes qué? Tengo que ir a un Congreso o algo de la iglesia. Y me dicen: Ve, nunca me ponen peros, siempre me dan chance. Es una bendición ese trabajo.

 

Lo que hago es de mi carrera, poquito, ¿me encanta mi trabajo? No me encanta, te soy honesto. ¿Te choreo? No. Me encanta estar aquí, me encanta estar predicando, me encanta estar haciendo cosas para el Señor, esa es mi pasión, es lo que me encanta; yo ahorita estoy trabajando ahí pero sé que es temporal.

 

Pero es: Señor tú sabes, tú sabes. Confía en los tiempos del Señor, él ve la línea completa; tú y yo no la vemos; confía en el Señor, depende de Él. Termino;  necesitamos depender de Dios al 100% en sabiduría, en fuerza, en tiempos, en nuestra defensa y en las riquezas que nos proveen seguridad.

 

Solo tengo que declararlo, pedirlo, entregarlo. Vimos y a propósito fue que di tantas citas para que viéramos lo que la Palabra dice de cada punto específico. ¿Quieres sabio, quieres ser guiado por Dios? Solamente tienes que pedírselo y Él te lo va a dar. ¿Quieres tener nuevas fuerzas? Tienes que entregárselas a Él, poner tus ojos en Él, aunque estés cansado. Todos estamos cansados y tenemos problemas todos, en verdad, tenemos dificultades pero en Él encontramos nuevas fuerzas. A lo mejor en tu familia, o en tu trabajo, a lo mejor estás cansado de algo, en Él encontramos las nuevas fuerzas.

 

Él no está sentado sin hacer nada, El está viendo por ti; tenemos que confiar en que Él es bueno y de él solo proviene el bien. Si tú confías en sus tiempos vas a ver las cosas, vas a ver las cosas hechas en tu vida, de verdad. No te pelees, no entres en contienda, confía en Él, entrégale todo a Él, que Él sea el que tome el control de las situaciones.

 

Y no dependas de tus recursos, de lo que tú puedas conseguir, de lo que tú puedas tener; depende de su provisión y te va a sorprender, Dios te va a sorprender. Si tú dependes de él, Él te va a sorprender. Vas a ser bendecido, vas a recibir bien, vas a ser feliz si dependes de él. No estés cargando lo que estás cargando, no estés cargado, confía en Él, depende de Él, Él sabe, confía en Él, cree en Él, Él es bueno siempre.

 

¿Qué es lo que te está causando tanta carga hoy, tanta carga en esta temporada hermano? Confía en Dios, depende de él, ponlo a Él primero. Pon tus ojos en Él. Lo único que tienes que hacer es declararlo, no necesitas años, no necesitas meses de una vida excelente; necesitas creerlo, necesitas declararlo y Él va a tomar control de tu vida.

 

Solo necesitas abrirle la puerta de tu carro y pasarte de copiloto y decirle: Jesús toma el control de mi auto. Y él lo va a hacer. Él no te va a decir: ok. Déjame aspirarlo tantito, déjame pulirlo tantito para subirme. Él ya está listo. A lo mejor tu vida es un desastre o algún punto de tu vida es un desastre; pero escúchame hermano: somos hombres y mujeres que creemos en Jesús, que tenemos vidas desastrosas, la diferencia es que creemos en Jesús, y él quiere tomar el control en tu vida, quiere que seas dependiente de Él.


Si es así y tienes algo, y sientes que hay algo claro en tu vida donde sabes que hay un desastre en tu vida, y hemos hablado en cinco puntos y estoy seguro que está dentro de estos cinco puntos; lo único que tienes que haces es decirle: Señor yo dependo de ti. Entregarlo y no dejarlo aquí, sino que tienes que caminar en estos cinco puntos prácticos diario. Búscalos, camínalos, créelos, pídelos y tu vida va a ser diferente. Decláralo.

 

Señor Jesús, creemos en lo que tú predicaste, creemos en lo que tú hablaste ese día Señor, y que hoy sigue siendo tan activo, que hoy sigue siendo tan verdadero y poderoso; y gracias aun más por tu Espíritu Santo en nosotros. Padre en el nombre de Jesús queremos hacernos totalmente dependientes de ti Señor, queremos renunciar a nuestra propia sabiduría, a nuestros propios métodos, a nuestras propias formas de dirigir nuestra vida en cada área, en nuestra familia, con nuestros hijos, con nuestros esposo, esposa; en la escuela, en nuestro trabajo, en la forma de hacer negocios, en la forma de hacer relaciones Padre.

 

Señor queremos depender de ti, danos sabiduría, pedimos de tu sabiduría hoy Señor; pedimos de ti Señor, guíanos en el nombre de Jesús. Que aunque estemos cansados o aunque estamos cansados, hoy ponemos nuestra fuerza en ti Señor, y declaramos que tú eres nuestra fuerza, tú eres quien nos da vitalidad, tú eres quien nos permite seguir caminando en el nombre de Jesús.

 

Padre así como leímos en tu Palabra, entregamos nuestros tiempos a ti, entregamos y ponemos en tus manos nuestros tiempos, sabiendo que tú eres bueno, que tú tienes tus tiempos y que tú vas a hacer de acuerdo a tus tiempos, confiamos en ti, lo entregamos. Señor, que todas esas contiendas que hay hoy renunciamos a ellas, no más contiendas, no más palabras, no más peleas, no más chismes, no más murmuración; te pedimos que tú seas quien tome el control y nosotros nos callamos, nosotros volteamos a ti en el nombre de Jesús.

 

Y Padre, declaramos que tú eres nuestro proveedor, y creemos y confiamos que tú eres quien provee. Que depende de ti nuestra vida económica, nuestra vida material y lo que tenemos como necesidades, dependemos de ti Padre. Jesús te damos gracias porque tenemos acceso a estas grandes bendiciones, y sabemos que somos bienaventurados en ti.

 

Y yo declaro bendición en la vida de mis hermanos en el nombre de Jesús, gracias Señor y declaro toda esta bendición que tú dices, toda esta bendición que tú hablas, pensamientos de bien y no de mal Señor. Gracias por la vida de mis hermanos, gracias por nuestra preciosa iglesia, que no se quede en palabras sino que lo pongamos por pobra Señor, te bendecimos y te damos gracias en el nombre de Jesús, amén.

 

 

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