INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

LA COMPASIÓN

 

René Maldonado

 

 

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Juan 5:1-9 Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. 2Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. 4Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. 5Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. 6Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? 7Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. 8Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. 9Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día.

 

Y cuando vemos la historia de lo que le pasó a este hombre, no sabemos que tenía; lo único que sabemos es que tenía 38 años intentando meterse a este estanque pero nadie lo metía. Nadie, nadie se detuvo, nadie agarró y le dijo: oye, voy a ayudarte para meterte a este lugar. ¿Y saben? Eso es lo que reflejaba la sociedad judía en ese momento de la historia. Los judíos ya era el pueblo de Dios, el pueblo escogido.

 

Pero ¿saben? Vivían en una situación en la que Jesús tuvo que venir y confrontarlos y decirles: oigan, ¿qué creen? Me importa esta gente también, me importan los ciegos, me importan la gente que han rechazado, me importan las prostitutas, me importan aquellos a quienes ustedes consideran que no son importantes, para mí son importantes.

 

Y el corazón de Jesús se refleja, y ve a este hombre y dice que cuando supo que llevaba tanto tiempo, Jesús solamente le dijo: ¿tú quieres ser sano? Ahora, imagínate 38 años ahí; yo tengo 39 años mi hermano pero, él no tenía 38 años, este hombre tenía 38 años de enfermo, no sé cuántos años tenía, pero lo que sé es que estaba ahí y nadie le hacía caso. Así como aquellas personas que tú ves afuera que de repente a lo mejor pasas los ves y a lo mejor están ahí tirados, y ni caso les hacen o les hacemos.

 

Ayer tuvimos una situación ahí cerca mi casa, mi prima se puso mal, y le hablaron a mi hermana y le dijeron: queremos que nos lleves al hospital rápido. Fuimos, entraron para que la atendieran, ya habíamos orado y todo; yo estaba en el carro esperando afuera, y de repente escuché un golpe, entonces yo estaba dentro del carro y pues me asomo y todo, y toda la gente empezó a asomarse y todo. Pero yo no veía nada y dije ¿pues qué pasa? Y de repente me levanto un poco más y veo, y ahí estaba una persona tirada en el suelo; pero todos estaban viéndolo y nadie hizo nada, nadie se paró.

 

Entonces, me salgo del carro, me acerco a él y venía un carro pero estaba exactamente ahí en la calle; y ya pues me acerco y le digo: ¿estás bien? Y actuaba como medio pasado, medio ido, ya mal y se acerca un policía ahí conmigo, y lo levantamos y lo dejamos ahí en una banca. Pero ¿sabes? Esa es la actitud de nuestra sociedad, esa es la actitud de no me importa que lo que le pasa a alguien más, mientras yo esté bien no me importa lo demás ni los demás.

 

Mateo 9:35-36, habla del corazón de Jesús.  Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 36Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

 

Y esto es algo que está pasando. ¿Sabes? La iglesia, Jesús vino y constituyó la iglesia para llevar este Evangelio dice: hasta lo último de la tierra. Han pasado alrededor de 150 años desde que llegó el Evangelio aquí a México. 150 años en los que le ha costado la vida a misioneros, gente de Europa que vinieron y dijeron: queremos traer este evangelio a estos mexicanos porque están sumidos en las tinieblas, en la idolatría, en la religiosidad, ¿si?


Nuestra primera Constitución aquí en nuestro país decía. La única religión permitida es la católica, apostólica y romana. ¡No más, no se puede otra religión! ¿Y sabes? México estaba en tinieblas y en oscuridad. Ahora, tú y yo podemos venir aquí y tenemos una libertad impresionante, tenemos una libertad en la que podemos llegar y levantar nuestras manos y adorar y servir a nuestro Dios. Y salir y predicar el Evangelio, y tú estás en tu trabajo y puedes predicar el Evangelio a alguien, y puedes compartir en tu escuela.


Pero eso, ¿sabes? Eso está próximo a detenerse porque están creando Leyes en que son como 3 ó 4 líneas; una de ellas dice que los pastores tienen que casar a los homosexuales. Otra de ellas es en la adopción homosexual a nivel nacional, ya lo hay aquí en la Ciudad de México. Otra de ellas es de que nos e va a poder predicar el Evangelio en horas inapropiadas.

 

Y lo primero que se me vino cuando yo leí esto, yo pensé en los testigos porque andan ahí tocando puertas y molestando a toda la gente. Pero ¿sabes? Eso es una preparación para una persecución contra la iglesia cristiana.  Y tú dices: no, eso no va a pasar aquí. ¿Sabes? La pregunta no es si va a pasar o no, la pregunta es ¿cuándo va a pasar esto? 

 

¿Y sabes? En ese momento yo no puedo decirte: no, si cuando vengan vamos a seguir predicando y aunque nos metan a la cárcel. ¿Sabes? No tenemos idea de lo que implica estar en la cárcel, no sabemos lo que es estar metidos en la cárcel. Tal vez alguien no sé de aquí haya estado o no en la cárcel, pero ¿sabes? Nosotros tuvimos la oportunidad de estar yendo por 5 años al Tutelar de Menores; 5 años en los que nos metimos ahí en un Tutelar de Menores.

 

Donde eran gente de alta peligrosidad, chicos que habían matado por ejemplo uno había matado a su mamá. Otro había matado a sus padres, a toda su familia menos a una de sus hermanas porque no estaba. Gente dañada, sicarios, niños sicarios de 16, 17 años matando gente por mil, dos mil pesos, y ahí están. ¿Y sabes? Entrar en una prisión, estar ahí con ellos; yo recuerdo un día en donde yo me metí con Lupita, y estábamos ahí en una celda donde estaban dos, y los dos estaban dañados, mal.

 

¿Y sabes? Yo sentí y pensé: a ver en qué momento me van a agarrar a golpes. Y yo vi que la mano de Dios ahí se movió y no nos hicieron nada, pero yo sentí y creí y dije: en cualquier momento éstos me van a golpear. Estar en la cárcel no es nada sencillo, no es fácil. Y muchos podemos decir: no, yo no voy a negar a Jesús. ¿Sabes? No pues decir eso, lo único que puedes hacer es prepararte y decir: Jesús enséñame, prepárame para no negarte en el momento en que venga la persecución, porque va a venir.

 

Hay un canto muy conocido que dice: he decidido seguir a Cristo. Cuando yo escuché la historia de este canto, es de un hombre que estuvo en la India, de un hombre que se convirtió en la India, de una aldea, él y su esposa y sus hijos. Y él agarró y pues cuando el jefe de la aldea se enteró dijo: pues traigan a este cuate, ahorita vamos a hacer justicia.  Y lo metieron ahí, lo pusieron en la plaza pública, agarraron a sus hijos y a su esposa también, los amarraron y le dijeron a él: ¿Sabes qué? Te vamos a dar una oportunidad para que niegues tu fe o vamos a matar a tus hijos.

 

Y él no supo qué hacer, y lo único que supo fue en ese momento se le vino a la mente una canción que él había compuesto y empezó a cantar: “He decidido seguir a Cristo, aunque esté solo yo voy a seguir a Cristo”. Y en ese momento mataron a sus hijos. Y después le dijeron: ¿sabes qué? Te vamos a dar otra oportunidad, niega a Jesús o matamos a tu esposa. Y dice que él pues siguió cantando: “El mundo atrás, yo sigo a Cristo”. Y mataron a su esposa.

 

Y le dijeron, te vamos a dar una última oportunidad, o niegas a Jesús o te vamos a matar a ti. Y él cantó: “Aunque esté solo yo sigo a Cristo”. Y lo mataron también ahí. ¿Sabes? Tiempo después el Jefe de la aldea se convirtió a Jesús, y juntó otra vez a toda la gente y les dijo: miren, yo no había visto una fe tan real como ésta. Y ahora que la he visto dice, yo quiero seguir a este Jesús. Y toda la aldea se convirtió a Jesús. Pero le costó la vida a un hombre, a su esposa y a sus hijos.

 

¡No va a ser fácil esto mi hermano! Un hombre escribió algo que dice: Si saliéramos de nuestros pequeños mundos cómodos con nuestras teologías adaptadas a nuestros pequeños mundos, y nuestras opiniones o posturas que mantenemos en nuestros pequeños mundos, y fuéramos a lugares en donde tratáramos cara a cara con niños desnutridos, famélicos, con mujeres mutiladas sin orejas ni nariz.

 

Niñas de seis años violadas por cuatro o cinco hombres y que han sobrevivido, mutilaciones genitales femeninas, pequeños que se mueren de SIDA o malaria cerebral, consumiéndose poco a poco en el más puro dolor producido por la maldad más terrible que uno puede ver; niños soldados masacrados en masa, quemados lugares con personas dentro, refugiados con sus hijos a cuestas huyendo de la guerra.


Entonces, nuestro pequeño mundo con nuestras teologías adaptadas y nuestras posturas de opiniones se quebrarían, se harían pedazos para dar lugar a Dios. Que nuestro buen Dios nos siga librando de nosotros mismos mientras discutimos Jesús sigue liberando, sanando, abrazando, reconciliando y dando esperanza en este mundo roto. ¡Yo soy uno de esos que tiene que recordar estas cosas cada día!

 

Jesús recorría las aldeas y llevaba el Evangelio, y daba buenas nuevas y sanaba toda enfermedad y dolencia. La Biblia dice que cualquiera que quiera seguir a Jesús tome su cruz, niéguese a sí mismo y sígame. La Nueva Versión Internacional dice algo así: si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz cada día y seguirme.

 

¿Sabes? Y eso es lo que está pasando, estamos viviendo una situación en la que seguimos buscando esa prosperidad, abundancia, dame, Dios dame más. En la mañana Jess hablaba algo en el curso que decía: Estamos buscando nada más a Dios para decirle que nos de, que nos de, que nos de; y no lo estamos honrando de esa forma. Dice la Biblia: busca el reino de Dios y su justicia, y dice: lo demás va a venir por añadidura; vienen las añadiduras.

 

¿Sabes? Dios no está peleado con bendecirnos, con darnos; el problema es cuando nosotros estamos buscando más, queremos más, Señor dame, dame, bendíceme, prospérame. ¿Sabes? Hay un mundo afuera que se está cayendo a pedazos. La Organización Mundial de la Salud, estima que en India se pierden alrededor de 58 millones de dólares debido a las enfermedades causadas exclusivamente por aguas contaminadas.

 

58 millones de dólares por toda esta gente que está haciendo, ¿sabes qué hace la gente de la India, sobre todo los hindús? Hay un río que se llama Ganges, y este río para ellos es un dios, y es un río donde tú vas y te purificas. Y una vez por lo menos en tu vida, tú tienes que ir al Ganges y meterte en el río, sumergirte, lavarte y purificarte de tus pecados.

 

Te voy a decir, para ellos la mentalidad es de: India, existen castas y ellos creen en la reencarnación, y si tú naces pobre es porque hiciste algo malo en tu vida pasada, y ahora lo estás pagando. Y como lo estás pagando entonces tú naces pobre, te mueres pobre.  Aquí en México, tú naces pobre, pues le echas ganas, estudias, te preparas, Dios te da la oportunidad de una carrera y dices. Pues sigo adelante, y sales adelante. Allá en India no, allá en India naces pobre y te mueres pobre.

 

Sus mismas castas, las castas de hasta arriba, ellos controlan toda esta situación, pues para ellos es conveniente. Es decir, pues la riqueza entre nosotros y no la vamos a repartir. ¿Y sabes? Necesitan gente que vayan y les digan: ¿Sabes qué? No tienes que morir pobre; y no hablo de que salgan de su pobreza. Hablo de que puedan tener una esperanza en su corazón, de que puedan conocer a un Dios vivo y verdadero.

 

Pero la misericordia de Cristo no solo alcanzó a las personas, trató de llegar al corazón de la sociedad, procuró despertar la conciencia, la conciencia que estaba dormida. ¿Y sabes? La iglesia estamos como dice un hermano, el hermano Keith Green, dice: el mundo está dormido en la oscuridad, y la iglesia no puede hacer nada porque está dormida en la Luz. Estamos en la luz pero estamos dormidos hermano. Y tú dices: ¿yo qué puedo hacer?

 

¿Sabes? Tú y yo tenemos que hacer como Jesús, amar como Jesús, caminar en humildad como Jesús, hablar la verdad como Jesús, orar con fe como Jesús, cuidar a otros como Jesús, sanar a los enfermos y liberarlos como Jesús, obedecer la Palabra de Dios como Jesús. Predicar con autoridad como Jesús, ser fieles hasta la muerte como lo fue Jesús, tener compasión como Jesús. Jesús tiene un corazón compasivo, no vino y juzgó a la gente que se estaba perdiendo. Vino y dijo: yo vengo a recuperar lo enfermo, los sanos no tienen necesidad de médico pero los enfermos si. Yo vengo a recuperarlos.


Pero Jesús no vino a lavarnos y a limpiarnos mi hermano, no vino a derramar su sangre para cambiarte, y transformarte nada más para ponerte como adorno en al iglesia, no vino para eso. No vino para venir y para que te vieras bonito y diga: ya este es mi trofeo. El apóstol Pablo en Gálatas dice: para esto se me apareció Jesús, no para que me dijeran: qué guapo, cómo te transformó. Dice: se me apareció para que yo fuera testigo de estas cosas, y fuera a anunciar el Evangelio y lo llevara a la gente que no lo tiene, para esto se me apareció Jesús. Ni se nos apareció mi hermano, nada más porque seamos lindos y bonitos, no se nos apareció para que cada ocho días y estuviéramos aquí solo recibiendo, recibiendo, y engordando.

 

Si nos viéramos espiritualmente mi hermano yo creo que nos veríamos gordos, obesos espiritualmente, de tanto que estamos tomando, tomando. Cuando lo que dijo Dios fue: lo que recibiste de gracias, ve y dalo de gracia. Ese es el corazón del Padre.

 

Deuteronomio 10:12 Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.

 

Versículos 17-18 Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho; 18que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido.

 

¿Sabes? Ese es el corazón del Padre para con la gente que está desprotegida, la gente que no tiene. ¿Sabes? Tú y yo aunque digas: estoy pobre, no tengo nada, ¿Sabes? Tienes demasiado. Si tienes un techo, si tienes un baño, si tienes una regadera, si tienes donde dormir, donde posar tu cabeza, ¡tienes mucho mi hermano! La gente en el mundo, en India, sobre todo en Asia ¿sabes? Viven con un dólar al día, un dólar por día.

 

Y tú y yo nos estamos quebrando la cabeza porque decimos: ah, ahora quiero comprarme un nuevo Iphone, y quiero comprarme esto, y quiero comprarle lo otro. Jesús dijo: donde está tu tesoro ahí está tu corazón. ¿Y sabes? Si está afuera, afuera no importa ya lo del mundo, y todavía dice la Biblia que el mundo está bajo el maligno, y ha hecho un materialismo impresionante en el mundo. Pero el problema no es ese, el problema es que se está metiendo en la iglesia, y la iglesia se está volviendo materialista.

 

En la iglesia estamos buscando cosas para llenar nuestro corazón; comprar algo nuevo, unos nuevos tenis, una nueva ropa, ropa de marca, es que necesito este teléfono si no, no puedo, no puedo. ¿Sabes? No necesitas eso mi hermano, solo necesitas a Jesús y ya lo tienes, y todo lo que él te está dando.

 

Una hermana americana estuvo en Guatemala y llegó a las zonas bien pobres; y estando ahí se quebró su corazón de ver tanta pobreza y le dijo a Dios: Dios ¿por qué me has dado a mí tanto y a esta gente no le has dado? ¿Y sabes qué le dijo Dios? Te lo he dado para que tú vayas y des, no te lo di para ti. ¿Y sabes? Se regresó y empezó a hacer cosas.

 

Escuché una historia de una chica, hace ya casi un siglo, ella se llamaba Nida, y era una joven americana, y un día se graduó del Instituto, y en 1882 fue a ver a su papá al sur de la India, que era misionero en ese momento. Y llegó con su papá, su papá era médico y trabajaba dando un servicio médico. Y dice que estaba ahí, y de repente una noche dice que un braman; un braman es de las castas más altas de la India. Y llegó y vio a la chica, y le dijo, necesito que vayas a ver a mi esposa porque tiene un parto y se están complicando las cosas, y necesito que vayas y la ayudes.

 

Y esta chica le dijo: yo no puedo ir, yo solo soy una estudiante que vino a ver a su papá, yo no sé nada de eso. Y se fue este hombre. Y después llegó un musulmán lo mismo, la vio y le dijo: necesito que vayas a ver a mi esposa, porque está muy mal y también estaba embarazada. Y ella le dijo: yo no puedo, ¿por qué no llevas a mi papá, pues él es médico? Y este hombre dijo: ningún hombre va a ver a mi esposa. Y se fue. Por último llegó otro hombre igual, y él le respondió lo mismo, le dijo: nunca llevaría a un hombre a atender a mi esposa.

 

¿Y sabes? Al siguiente día las tres mujeres habían muerto. Y ella sintió que Dios le estaba mostrando algo, y agarró y se regresó a Estados Unidos y se puso a estudiar medicina. En 1900 regresó, estableció una clínica en donde solo tenía una cama. ¿Y sabes? Esto después llegó a convertirse en la Universidad Cristiana Vellore.  Mahatma Gandhi la llamó la mejor Universidad médica de Asia.

 

Y llegó a ser la mejor Universidad de la India, y dicen que en ciertos aspectos puede ser la mejor Universidad del mundo. Los profesores sirven como mentores, no ejercen medicina de manera privada, todo su tiempo está a disposición de estudiantes y pacientes. Y eso hizo una mujer, ¿sabes por qué? Porque sintió que Dios la estaba llamándola y moviéndola a tener compasión por y de la gente.

 

Y ¿sabes? Dios está moviendo y llamando a la Iglesia. Tú eres la Iglesia mi hermano. Pero ¿sabes? Dios ha puesto buenas obras para que tú y yo las hagamos. Nuestra fe no está basada en las obras, nuestra fe no está basada dice Efesios: no es por obras sino por fe para que nadie se gloríe. Nuestra fe no está basada en que hagamos acciones, ¡no! Ya somos salvos, Jesús nos hacía una pregunta en el estudio ¿no?

 

Y me acordé que ayer cuando fuimos a ver a mi prima, pues estaba muy mal, entramos y mi hermana fue conmigo y yo le dije: pues entra tú, yo me quedé en el carro. Me sacó tan rápido de la casa que yo no traía calcetines puestos, me los metí en la bolsa y ya en lo que ella entró yo me estaba poniendo los calcetines cuando de repente sale mi tía y me dice: ¡tú también entra! Pero así muy mal ¿no? Entonces tuve que guardar de nuevo mis calcetines en la bolsa y ahí voy para adentro.

 

Y ya estamos así, mi prima estaba con las manos tensas, torcidas, y estaba muy mal Y mi hermana estaba orando por ella, y ya llegue y empecé a orar. Y mi prima estaba llorando y dijo. Es que no quiero morir, tengo miedo a morir. ¿Y sabes cuánta gente está afuera con eso mismo que tienen miedo a morir? Y sabes cuántas oportunidades tenemos para llevarles este Evangelio y decirle: no te preocupes, no importa si mueres, pero si tienes a Jesús no importa, vas a vivir por la eternidad.

 

¿Y sabes? Lo tenemos solo para nosotros, y a veces somos egoístas y decimos: no pues yo no tengo eso del evangelismo, no se me da. No tienes que ser evangelista, no tienes que tener un don especial para predicar esto. Jesús solo dijo: quiero que seas mi testigo. Me encanta cómo se lo dice a Pablo. Y tú dices: pero Pablo era Pablo. ¿Sabes? Somos su Iglesia. Y en Hechos 26, Pablo otra vez narrando lo que Jesús cómo se le apareció.

 

Hechos 26:15-18 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 16Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, 17librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, 18para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

 

Jesús le dijo a Pablo: para esto me aparecía a ti. Y Jesús le dijo a la iglesia: por tanto, vayan y hagan discípulos a todas las naciones. Y a veces decimos: ¿pero qué puedo hacer yo? ¿Sabes? Tú y yo no podemos hacer nada en realidad, nada. No somos nada, pero Jesús en su amor y bondad nos escoge como a vasos de barro, y dice: yo quiero que tú vayas, y en esta debilidad voy a mostrar mi poder. Y en esta escasez voy a mostrar  mi abundancia. Y en estas cosas que nadie piensa y cree en ti, dice. Yo voy a mostrar mi gloria, pero te voy a llevar.

 

En la Nueva Versión cuando dice: ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. La Nueva Versión Internacional dice: No te vas a poder resistir a mi voluntad, no vas a poder. Me encanta esa parte cuando viene Jonás, Dios comisiona a Jonás: ve a Nínive y predícales porque va a venir castigo si no se arrepienten. ¿Y qué hizo Jonás? Se fue a Tarsis, o sea, agarró un barco y se fue a otro lado.

 

¿Y sabes? Eso es lo que está haciendo la Iglesia. Jesús dice: vayan y predíquenle el evangelio a toda criatura. Y la Iglesia: pues mejor me voy a Tarsis, al centro comercial a comprarme las cosas que necesito, mejor me voy los fines de semana a la fiesta, a la pachanga. Mejor me voy los fines de semana a echarme unos buenos tragos, mejor me voy los fines de semana a otra cosa.  Sabes que no es lo que Jesús quiere, y yo no estoy diciendo que sea malo que tengamos tiempos de esparcimiento.

 

A mí me encanta ir al cine, de hecho fui la semana pasada fui dos veces al cine, fui dos días, me encanta y lo disfruto. Pero ¿sabes? Hay algo más importante que nuestro tiempo de esparcimiento. Dios nos da tiempo de esparcimiento pero cuando tú lo antepones, ¿sabes? Estamos siendo como Jonás, que se está yendo a otro lado, que se va a Tarsis, Y de repente viene Dios y te dice: oye, ¿qué crees? No es ahí, es acá. Y terminó comiéndoselo una ballena o un pez grande. Se lo comió, lo agarró y dijo: vente, es acá.

 

Y estando en el vientre del pez dijo Jonás: está bien Señor, donde quieras, ¿qué quieres que haga? Y fue y le predicó el Evangelio a toda una nación, a una ciudad completa ¿y sabes? Dios trajo una grande, grande, grande salvación. Ahora, nuestro corazón es ¿qué vamos a hacer con eso? Yo cuando veo y no es que critique a nadie ¿no? Pero de repente decimos: ¡Danos más de tu Espíritu! Y yo digo: ¿para qué queremos más, para qué mi hermano, para qué queremos más de él?

 

Si es más responsabilidad pero digo ¿para qué queremos más de él? por qué le decimos: dame más, dame más, quiero más de ti. Y hasta hay un canto que decimos: “yo quiero más, yo quiero más, yo quiero más y más y más de ti”. ¡No es malo, pero para qué! Isaías 61, es algo que Jesús citó en Lucas a excepción de una parte.

 

Isaías 61:1-3 El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; 2a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados.

 

Esta es la única parte que no dice en Lucas, cuando dice: y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados. 3a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

 

Jesús vino y dijo: el espíritu de Dios está sobre mí, me ungió Jehová, ¿para qué? Me ha enviado a predicar buenas nuevas. No lo vamos tú y yo mi hermano, si lo hacemos en nuestra fuerza y lo hacemos con nuestras habilidades, y lo hacemos con lo que pensamos que tenemos, nuestra fuerza; no vamos a hacer nada, nada. Pero Él dice: el espíritu de Jehová está sobre mí, y dice: y me ha ungido, ¿para qué? Para que yo vaya a predicar las buenas nuevas. ¿A quiénes? A los abatidos.

 

Me ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón. Me ha enviado para publicar libertad a los cautivos y a los presos apertura de la cárcel. Así como tú y yo un día estábamos perdidos, vacíos, sin sentido; ahora dime ¿tu vida tiene sentido o no tiene sentido? Ahora nuestra vida tiene sentido, ahora dice, podemos ir a predicar las buenas nuevas. No es para que nos las quedemos mi hermano, no es para que agarremos la Biblia y la pongamos ahí y pongamos nuestro adorno de biblia.

 

¡No, no es para eso! Es para que tú agarres el Evangelio, este precioso tesoro y se lo lleves a quienes no lo tienen. Es para que salgas de tu casa y te vayas con tus vecinos, vayas con tu familia, vayas y les prediques este Evangelio y les digas: mitas, no tienes que vivir así en tinieblas, no tienes que vivir en oscuridad.

 

Cuando ya íbamos en el carro con mi  prima, ya le habíamos predicado el Evangelio pero pues nos batearon ¿no? Dijeron ¡no, así estamos bien! Está bien. ¿Y saben? Ayer estaban mal, y les dije: ¡ya es tiempo, ya es tiempo de que te acerques a Jesús! Y ella estaba muy mal, muy mal, decía: si, y lloraba y todo. ¿Sabes? Y esas oportunidades Dios las pone también para que tú y yo les estemos predicando el Evangelio.

 

Decía Iván algo que me gustó mucho: Dios te susurra con la felicidad y te grita con el dolor.  ¿Sabes? Hay tanta gente afuera, yo no sé estoy viendo tanta gente, tantos casos con cáncer, con tumores, con cosas que dices ¿por qué? Yo no sé por qué, lo único que sé es que esto es una oportunidad  para que yo pueda ir y predicarles el Evangelio.

 

10 de cada 10 personas van a morir. O sea, todos vamos a morir, todos. Así nadie puede quedarse en esta vida nadie mi hermano, todos vamos a morir un día. La pregunta es ¿cómo vamos a invertir nuestra vida, en qué la estamos invirtiendo? Hay un hermano norteamericano,  que se vino a trabajar hace ya muchos años y levantaron un Instituto Bíblico ahí en el estado de Hidalgo, y se vino con su esposa y sus hijos. Ya sus hijos crecieron, y uno de sus hijos yo creo como de mi edad, o algo más joven; se casó, tres hijos chiquitos.

 

Y a él le gusta rapelear y las emociones fuertes y todo, y agarraba y tenía un club de gente que rapeleaba, y se iba ahí a una zona de montañas. Y estando ahí en toda esta acción él agarraba y les predicaba a toda esta gente. Y utilizaba lo que a él le gustaba hacer para predicar el Evangelio. Y un día estaba ahí, dejó el grupo, se fue como a un lugar alto donde había una piedra para tener un poco de señal para poder hacer una llamada. Y estaba hablando y de repente se cayó y se murió.

 

Y yo fui al velorio, y no he visto cosa más triste que ver a una esposa con tres chiquitos, dos bebés casi; y se levantó el papá y con el corazón quebrantado diciendo: pues vamos a seguir adelante porque él dio su vida para que mucha gente conociera de Jesús. ¿Y sabes? Tú y yo a veces estamos como perdidos, no hemos alcanzado a ver la responsabilidad que tenemos de este Evangelio, este Evangelio nos fue comisionado para llevarlo a donde sea, a donde Jesús quiera que lo llevemos. Donde Cristo quiera, si quiere que lo llevemos aquí, a la vuelta, a la colonia, si quiere que lo llevemos a un Tutelar, a la cárcel, a la sierra, al desierto, donde quiera que él quiera que lo llevemos, ¡tenemos que llevarlo mi hermano, es nuestra responsabilidad!

 

Sabes que es tan triste, yo tengo en mi pensamiento dos cosas; ¿tú sabes que Jesús se ha revelado en sueños a musulmanes? ¿Y sabes que se ha revelado a la gente, a los refugiados que vienen en el Mediterráneo, Jesús se les ha aparecido, y él mismo les ha predicado el Evangelio? Y sabes que es tan triste, porque nosotros somos la esposa, y una esposa es una ayuda idónea ¿no? Y sabes que tú y yo vamos a ser la esposa de Cristo, somos la novia de Jesús, y estamos siendo preparados para ser la ayuda idónea, la esposa.

 

¿Y sabes qué hace la esposa? La esposa está ahí ayudándole al esposo, la esposa está ahí a ver qué quiere el esposo. El esposo vino para salvar lo que se había perdido. Y la esposa tiene que estar ahí trabajando para que se llenen las Bodas del Cordero. Porque la Biblia dice en Apocalipsis que un día vamos a estar todo pueblo, toda tribu y toda lengua y toda nación. Pero ¿sabes? La Iglesia está dormida en sus laureles, y Jesús viene y tiene que hacer la parte que nos corresponde a nosotros. Tiene que aparecérseles a los musulmanes y decirles: ¡Yo soy Jesús! ¿Y sabes? Estos cuates necesitan este tipo de cosas para convertirse; y los musulmanes se están convirtiendo.

 

Ahora, hay un gran problema: los musulmanes están llenando el mundo con su doctrina falsa. Yo no sé si tú sabías, pero aquí en la ciudad de México yo he visto musulmanes con sus gorritos. Y me acerqué un día a uno, y dije: si Dios me quiere llevar a todo el mundo, pues voy a predicarle a uno de estos cuates aquí ¿no? A ver qué tal. Y ya llevaba yo mi folletito y todo ¿no? Ya llego y le digo: ¿oye te puedo regalar esto? Y me dice: ¿qué es? Pues habla de Jesús. Y me dijo: No, yo tengo mi religión y no lo necesito. Y yo así de ¡Qué! Está bien.

 

¿Sabes? En Chiapas hay mezquitas musulmanas, y en Torreón, y aquí a unas cuadras están adaptando una mezquita musulmana, yo no sé si lo sepas o no. Pero los musulmanes están buscando islamizar el mundo. Y nosotros tenemos que ir allá y predicarles el evangelio, y Jesús mismo lo está haciendo. Un día escuché un testimonio de un hermano que conocí en Atlanta, él estuvo y se fue a meter a Irán, y estando ahí se metieron a un restaurante para predicar el Evangelio, y un día llegó un cuate y le dijo: oye, yo quiero que me hables de tu libro. Y él así de híjole, y como ahí hay policía secreta, pues muchos se disfrazan de civiles para agarrar a los misioneros. 

 

Y dice que agarró y se puso medio nervioso, y dijo: ¿qué hago? Pues ya, le voy a predicar. Y le empezó a predicar y le empezó a leer la Biblia y todo, y estuvieron un buen rato. Y al final vio que ya era seguro y dijo bueno ya. Y le dijo: oye, quiero preguntarte algo ¿por qué te acercaste a mí?  Y le dijo: yo tuve un sueño donde un hombre se paró frente a mí, con sus vestiduras blancas, y me dijo: busca a él, porque él te va a hablar de mí. ¿Y sabes? Solo tenemos que ir a llevarles esto, la Biblia, el evangelio. Tú no tienes que hacer más que testificar, porque Jesús se está apareciendo a la gente. Pero la Iglesia, dice Isaías 58:3, no vamos a hablar del ayuno.

 

Isaías 58:3-7 ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. 4He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. 5¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? 6¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? 7¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

 

No es ese el ayuno dice Dios, y nosotros decimos. No, pues yo ya ayuné toda la semana y ayuné de Facebook ¿no? Estamos ayunando así hermano. Y dice Dios: que no es el ayuno en que desates las ligaduras de impiedad. ¿Sabes? La gente está muriendo sin Cristo. Y nuestra comisión es llevar a los más que podamos, para predicarles el Evangelio para que conozcan a Jesús. ¿Por qué? Porque nos invitaron a una boda mi hermano, nos invitaron para que podamos ir y estar con Jesús por la eternidad.

 

¿Cuánto te gusta que vayamos a vivir más aquí? ¿80, 90, 100 años? Mi abuela murió como de 100 años; la vida se nos va rapidísimo. Yo tengo casi 19 años en la iglesia, yo me acuerdo cuando a Jesús Cano me llegaba al hombro, ahora yo le llego al hombro a él, ya lo veo y casi le digo: baja para hablar. Entonces yo vi a Iván y lo vi crecer, 19 años aquí mi hermano, ¿y sabes? Hemos visto muchísima gente. Si toda la gente que ha pasado por esta iglesia estuviera aquí, ya seríamos una iglesia de multitudes.

 

Pero, la pregunta es ¿tú también vas a pasar o te vas a afirmar y vas a crecer, y vas a dar fruto, y vas a dejar que Dios siga transformando tu vida, cambiándote para que vayas y des fruto? Dice su Palabra: Ve y da fruto, da mucho fruto.

 

Isaías 58:8  Entonces (mientras no pase todo lo anterior, no va a venir todo lo demás)  Entonces nacerá tu luz como el alba (o sea, antes de que nazca tu luz como el alba), y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.  Pero si no haces lo otro, si no vas y  desatas las ligaduras de impiedad, y sueltas las cargas de opresión, y dejas ir libres a los quebrantados, y rompes todo yugo, si no compartes tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes los albergues en casa; y cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano.

 

Dice: si no haces eso, entonces no viene lo otro. Porque cuando lo haces, entonces va a nacer tu luz como el alba. Y tu salvación se dejará ver pronto. ¿Sabes? No tienes que anunciar gritando el yo soy cristiano, aleluya, amén, amén, gloria a Dios. No tienes que anunciar, solo tienes que hacer lo que dice la Biblia. Y tienes que ir y llevar esta Palabra a aquellos que  no la tienen. Y tener compasión de la gente que se está perdiendo.

 

Versículo 9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí.

 

Cuántas veces hemos orado y a veces sentimos que nuestra oración no pasa del techo, ¿te ha pasado? A veces pasa ¿no? Y decimos: dios por qué no me escuchas. ¿Y sabes? Es porque estamos metidos en nuestro egoísmo, y Dios nos está diciendo: salte de ti mismo y te voy a escuchar. Y no estoy diciendo que Dios no nos escucha, claro que nos escucha, sí nos escucha. Pero el punto es que cuando estamos metidos en nosotros mismos, primero yo, después yo y al último yo.

 

Y Dios dice: ¡NO! ¿Sabes? Ya no eres René, ahora quiero que sea Jesús solamente en ti. Y quiero que a donde vayas vean a Jesús solamente en ti, ya no quiero que vean a René, ya me cansé de René. Bueno creo que Él no se cansa de mí porque me ama, pero lo que ya no le gusta es que solamente me vea a mí, solo yo, y que aparezca en escena yo, y todo yo. Y Dios me dice: quiero que vean a Jesús en ti y que den gloria a Jesús por ti, por tu vida, por lo que estoy haciendo a través de ti.

 

Porque te vas a ir a parar a lugares donde vas a llevar el Evangelio. Y te vas a parar tú, Iglesia, a lugares en donde tú no piensas y no te has imaginado, y vas a llevar el Evangelio, y se van a desatar las ligaduras de la gente. Y la gente que vive oprimida te va a decir: necesito esto. Y tú le vas a decir: Claro aquí está, tómalo. Y la gente va a conocer, y va a creer, y va a ser libre, libre de todo pecado, libre de toda opresión. Dice, entonces Dios va a venir y va a decir: aquí estoy, ¿qué necesitas, dime hijo? ¿Qué vamos a hacer, qué quieres? Mira esta es mi voluntad. Y quizás tú vas a decir: Dios sí, quiero alinearme a tu voluntad.

 

Hay un hombre que se llama David Platt, escribió un libro que se llama “Radical”.  Y en ese libro dice algo como -Nosotros hemos moldeado a un Jesús a nuestra imagen-. Nos hemos creado un Jesús que ya no lo tenemos ahí en el altar, o en las imágenes, en los ídolos y todo eso; pero nos hemos creado a un Jesús a nuestra imagen, ¿por qué? Porque es un Jesús que nos acomoda, es un Jesús que nos gusta. Ah ya no me exige tanto, este Jesús me da chance de hacer ciertas cosas. ¡Y no debe ser así! Nosotros somos los que tenemos que ser moldeados a Jesús, no él a nosotros.

 

La Biblia dice que en el principio Dios creó al hombre, y los creó a su imagen y semejanza. Pero ahora nosotros, nosotros estamos buscando ser y hacer como nosotros mismos queremos. Hubo un hombre, un Ulema musulmán, que es un doctor en la ley musulmana. Y un día estaba él en su casa y le llegó una noticia de que su hijo había matado a 3 cristianos. Estaban en el tren 2 pakistanís y un hijo de un misionero. Y llegaron, y el hijo de este hombre Ulema los mató ahí a puñaladas. Y este hombre se turbó, y en su interior estaba destrozado.


Y cuando fue a ver a los padres de estos jóvenes que habían muerto, estaba quebrantado. ¿Y sabes lo qué hicieron los cristianos? Cuando ellos lo escucharon en vez de condenarlo, lo empezaron a consolar, los padres de a quien habían matado. Y lo empezaron a consolar y le empezaron a hablar de la paz que había en sus corazones y de lo que Jesús estaba haciendo en ese momento en que habían perdido a su hijo.

 

¿Y saben lo que pasó después? Este hombre conocedor del islam se convirtió en un pastor cristiano, y empezó a llevar el Evangelio. Y nosotros parece que queremos escuchar un mensaje, nada más una teología que sea pues tú eres hijo del Rey y no tienes porqué sufrir, no tienes porqué batallar, tú tienes derechos porque eres hijo solo demanda y desata tus derechos. Y a veces estamos diciendo: ¿sabes qué Jesús? Yo no te voy a seguir a menos que sepa que esto es algo seguro, bueno, agradable, confortable, saludable y próspero.

 

Ese es el Jesús que queremos. Y no es el Jesús que está en la Biblia. El Jesús que está en la Biblia dice: niégate a ti mismo, muere a tu egoísmo, toma tu cruz y sígueme. El Jesús que está en la Biblia te está hablando y te está diciendo: quiero tu vida, quiero tu corazón. A mí me da mucha tristeza escuchar de repente al pastor decir que no hay para la renta, y es tan triste porque salimos y podemos comprarnos cuantas cosas queramos.

 

Y un día me dijo: pues déjalos es su dinero. No es tu esposa, no son tus hijos son de Dios, todo te lo ha prestado  y te lo ha dado para que tú lo cuides y lo administres. Todo te lo ha dado para que tú vengas y digas: Dios aquí está mi esposa, aquí están mis hijos, haz tu voluntad, aquí está mi vida, aquí está mi corazón, aquí están mis recursos Señor para tu gloria Señor, no para mí. Porque nada más queremos para mí, para mí, para mí.

 

¿Sabes? Y tienes que ser capaz de renunciar a todo. Señor es que necesito que trabajes en mi corazón porque no puedo, yo no puedo hacerlo por mí mismo. Porque me encanta esto y no puedo dejar este pecado. Tienes que venir y renunciar y dejarlo ahí en la cruz. No son nuestras las cosas mi hermano, no es nuestra vida, todo le pertenece a Él, y todo es por Él, y todo es para Él. No son nuestras cosas, o nuestros hijos, o nuestra esposa, o nuestro esposo; todo, absolutamente todo es de Él.

 

Hay un hermano que se llama Paul Washer que él dice: cuando un día y me diga: padre voy a ser misionero y me voy a ir a este lado. Dice: yo voy a llorar y le voy a decir: si hijo, voy a llorar contigo y te voy a despedir y te voy a decir: ve y anuncia esto. Dice: aunque tal vez muera. Dice: pero sé que va a estar en un lugar seguro porque va a estar con Jesús.

 

Pero ¿sabes? Nuestra visión es corta y finita, porque no estamos viendo con los ojos de Jesús. Porque si estuviéramos viendo con sus ojos, estaríamos viendo la eternidad. Y mis ojos están puestos allá, no importa lo que viva aquí, no importa que por un breve momento vengan tribulaciones, no importa que por un momento pasen cosas que a lo mejor no me gustan. No importa yo tengo mis ojos puestos en Jesús. Y si tengo mis ojos puestos en Jesús ¡no me importa lo demás! Porque yo sé que allá está mi premio.


El apóstol Pablo dice: volteo, dejo atrás todo el pasado, olvido ciertamente lo que queda atrás, y prosigo al premio del supremo llamamiento. Y cuando ves la Biblia, y lees Corintios, todo lo que él pasó, sufrió naufragios, lo golpearon, lo atormentaron, su propia gente lo escupió. Un día dice que llegó a una ciudad y empezó a predicar el Evangelio, y ahí se le pararon los judíos que estaban celosos, alborotaron a la gente, lo patean, lo apedrean y se queda ahí tirado.

 

¿Sabes esto yo cómo lo visualizo? Se para el cuate, se sacude, sigamos, vamos al siguiente pueblo. No agarró y dijo: hey, voy a buscar un abogado apara que me defienda, porque estos cuates violaron mis derechos como romano. No agarró y dijo: voy a buscar al Cónsul ahí para que vaya y quemen este pueblo porque soy ciudadano romano. Pablo dijo: yo prosigo a la meta. Esto, dice: aunque por un breve momento de tribulación, yo voy a seguir adelante, esto no me detiene.

 

Y a veces por menos estamos llorando. Y no digo que sea malo llorar. Y a veces decimos. Porque no me saludó, no me habló el hermano y se siguió derecho. Y ya estamos: ah por qué no me habla el hermanito. ¡Y ya queremos dejar la iglesia! Debemos madurar hermano, debemos crecer en nuestra forma de pensar. Debemos madurar en nuestro espíritu, y la única forma en la que madures, es que  seas metido por fuego, y seas metido en pruebas y dejes que Dios trabaje en esa parte de tu corazón.

 

Hace ocho días nos hablaba Iván y nos decía: si tienes que sacar las cosas que hay en tu corazón porque duelen, y sí duelen, pero me gustó esa frase que dijo: Pues llora, pero sigue adelante. Llora y sigue, no te detengas. Y ¿Sabes? El corazón de Dios está ahí anhelando, viéndonos cómo vamos a reaccionar. Y está ahí y espera nada más, y nos dice: sigue adelante hijo, sigue adelante, no te detengas, sigue adelante aquí estoy contigo.

 

Y a veces nosotros pensamos y decimos. No ya no puedo, ya no puedo. Y viene Dios y nos dice: Si puedes porque yo estoy contigo, mi corazón está contigo porque te amo, y quiero seguirte ayudando, y quiero seguirte levantando. ¿Sabes? El corazón nuestro tiene que ser forjado y transformado para que tengamos un corazón compasivo como el de Jesús. Mientras solo vamos a sentir lástima de la gente. Tú puedes ir y pararte en un lugar y vas a ver cosas, tal vez vayas a un lugar y digas: ay pobrecita gente, qué lástima de ellos, y no vas a hacer nada. ¡Eso se llama lástima no compasión! 

 

Porque la compasión te lleva a la acción. La compasión te va a llevar a moverte de tu comodidad, y decir: Jesús ¿qué quieres que haga, cuál es tu voluntad? Y en ese momento Jesús te va a decir: Ven, te voy a enseñar qué quiero que hagas con esto. Y te va a llevar a hacer cosas que tú no tienes idea.

 

La compasión genuina nos lleva a confrontar las estructuras sociales y las prácticas sociales que hacen sufrir a la gente. Una de las cosas que está destruyendo la compasión es el ateísmo. El ateísmo destruye la compasión haciendo de los seres humanos productos del azar en un universo impersonal. Y esto les despoja la compasión en todo sentido. Y el ateísmo está diciendo: pues si somos un accidente pues ¿qué importa? Entonces no importa nada, y por eso tanta indiferencia y tanta dureza.

 

¿Y sabes? Nosotros somos especiales porque hemos sido creados por un Creador, y por eso somos especiales. Entonces, como somos especiales somos portadores de su imagen y eso entonces, nos hace todavía más especiales. Portamos la imagen de Dios, entonces eso, ¿sabes? Eso es que podamos llevar todo esto a quienes no lo tienen. Jesús se acerca a un ciego, escupe, hace barro, le pone el barro en los ojos, le da la vista y viene y recibe la vista.


Ahora, ¿por qué lo hizo con un ciego y por qué lo hizo en un día de reposo? Lo mismo hizo en el otro, día de reposo, no lo hizo en un día común sino en un día de reposo, ¿sabes por qué? Porque quería llamar la atención de todos estos judíos religiosos que estaban ahí, porque estos cuates estaban cuadrados y encerrados en sus cosas y en sus ideas. Y le dijo: ¿sabes qué? Ve y lávate en el estanque. Y fue y se lavó. Y de repente vienen y dicen: qué, por qué, por qué lo haces en día de reposo.  Empezaron a decirle de cosas.

 

¿Sabes? La sociedad de los judíos estaba ensimismado en ellos mismos, y Jesús dijo: para mí es importante un ciego. Y para nosotros debe de ser lo mismo mi hermano, debe de ser importante las personas que no tienen a Jesús; sea un ciego, sea un desvalido, sea como sea.  Esta compasión debe mostrarse en actos concretos de misericordia.

 

Pero nuestra compasión debe de ser lo bastante profunda como para crear una sociedad que lleve a ver que un ciego es una persona especial.  Él no debería llevar una existencia  mísera, insegura, precaria, pero cuando una sociedad ha perdido el valor de ayudarle a un ciego, a un mendigo, a una persona que está así, ¿sabes? Está ciega la verdad. Y la Biblia dice que nosotros somos columna y baluarte de la verdad. ¿Quién? La Iglesia.

 

Y somos llamados a confrontar en esta sociedad todas las injusticias, todas las cosas que están pasando, a eso somos llamados. La Biblia dice que Jesús vino y dijo: las puertas del Hades no van a prevalecer contra mi Iglesia. Todo su sistema del mundo que el diablo tiene, todo lo que está preparado contra la Iglesia, no va a prevalecer contra su Iglesia. Y tú y yo somos la iglesia mi hermano, pero a veces no lo creemos.


Mateo 25 habla, dice que un día el Hijo del hombre va a venir en su gloria, y todos sus santos ángeles con él. Y que entonces se va a sentar en su trono de gloria, y van a ser reunidas delante de él todas las naciones. Y va a apartar dice a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos. A la derecha las ovejas, a la izquierda los cabritos.

 

Ahora, yo quiero que tú te visualices en ese momento ahí, porque vamos a estar ahí tú y yo un día, pero yo quiero que te pongas a pensar ¿de qué lado quieres estar? Dice que del lado derecho van a estar las ovejas y del lado izquierdo los cabritos. Y le va a decir a los de la derecha, el Tey va a decir:

 

Mateo 25:34-40  Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. 35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 37Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 39¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 40Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

 

¿Sabes? Con pasión, con compasión por la gente que tiene hambre. Y no estoy diciendo que nos dediquemos a darle de comer a la gente; estoy hablando de la gente que tiene hambre y sed de justicia, hambre y sed en su corazón de recibir las buenas nuevas. La Biblia dice que tenemos que llevar las buenas nuevas del Evangelio, de salvación.  ¿Y sabes? La gente ya está hambrienta y sedienta y esperando y diciendo: necesito una esperanza porque estoy perdido. Ya estoy a punto de suicidarme, mi matrimonio se está yendo al caño. Ya no puedo más, no puedo más.

 

¿Y sabes? Hay gente que está esperando esta parte de ser alimentada espiritualmente. Y tú puedes decir: yo no puedo. Pero, ¡claro que puedes porque Jesús está en ti, por que el Espíritu de Dios está en ti, y porque te ha ungido para que vayas y anuncies buenas nuevas, y traigas libertad a los cautivos, y a los oprimidos anuncies libertad, no más cárcel!

 

Y ahora visualízate, ¿dónde quieres estar? Aquí en estos del lado derecho, que tú escuches: oh Dios si. ¿Sabes? Yo nada más quiero escuchar una palabra, y cada que me paro la digo, solo quiero escuchar  una cosa cuando esté delante del Padre, solo una: que me diga: Ven buen siervo y fiel. No más. No quiero que me abrace y me felicite, y diga: lo hiciste muy bien. No, Solo quiero escuchar: ven, buen  siervo y fiel, en lo poco fuiste fiel en lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor. No quiero más, no quiero más. Pero el corazón de Dios está ahí, esperando que tú despiertes.

 

Ahora dice: a los de la izquierda también les va a decir: apártense de mí malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Yo no quiero escuchar eso mi hermano, y tampoco quiero que eso lo escuches tú. Dice: apártense de mí. ¿Sabes qué implica estar apartado? No es solo irte al infierno, es estar una eternidad sin dios, ¿sabes lo que es eso, lo terrible que es eso? Recuerda cuando estabas sin Jesús, perdido, solo, vacío, sin sentido, muerto en el pecado. Ahora imagínate una eternidad así.

 

Dice: 42Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. 44Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 45Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis.  Y hay dos cosas, dice: 46E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

 

Ahora tú dices: pues yo estoy del lado derecho. Te voy a preguntar algo que Jesús Cano nos preguntó en la mañana y esto me hizo reflexionar, ¿si mueres hoy dónde vas a ir? No me respondas piénsalo tú, si mueres hoy ¿dónde vas a ir? Un día estuve compartiendo en una iglesia en Ensenada, y hablaba un poco de esto y al final se me acercó una mujer llorando y me dijo: tengo miedo porque yo no sé a dónde voy a ir si muero hoy.  Y estaba en la iglesia.

 

Tú y yo no debemos tener miedo. Ayer mi prima me decía, tengo miedo de morir. Y yo dije: pues sí porque si te mueres ahorita te vas al infierno, no le dije eso verdad, pero si le dije necesitas a Jesús, necesitas arrepentirte y que él gobierne tu corazón. Pero ¿qué quieres oír mi hermano, qué cosas quieres oír tú? ¿Quieres oír esta palabra dura que diga: apártense de mí malditos? No lo digo yo, lo dice la Biblia. O quieres oír una palabra que diga: vengan, benditos de mi Padre, vengan y entren al gozo preparado para ustedes, vengan.

 

¿Y sabes? Y hay todavía mucha gente que tiene hambre y sed de Dios, tanta hambre y tanta sed de Dios, que tú y o tenemos esta agua para dar. Por eso Jesús dice: el que cree en mí saldrán, brotarán ríos de agua viva. Y cuando decimos eso gritamos. Si, amén, gloria a Dios. Pero ¿sabes? Es para darla, no es para que tú te la tomes.

 

La Biblia habla de un árbol en Apocalipsis, y también en el Salmo 1:1-6  Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. 4No así los malos, Que son como el tamo que arrebata el viento. 5Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, Ni los pecadores en la congregación de los justos. 6Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.

 

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará. ¿Y sabes lo que hace un árbol? Da fruto pero no para él mismo. ¿Cuándo han visto un árbol que se come su propio fruto? Nunca, no. ¿Han visto uno? No hace eso, o sea, tú das fruto para que alguien más venga y lo tome, par que alguien más sea bendecido.

 

Tú tienes ramas para que alguien venga y se cubra. Tú vas a estar junto al río y el río te va a alimentar, y tú estás cimentando ahí en base firme en la Palabra de Dios y te alimentas. Pero no es para ti, es para que tú lo des, para que lo lleves. Jesús dice: para que des fruto, mucho fruto.


Salmo 39:4-7  Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy. 5He aquí, diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti; Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive.
 Selah 6Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá. 7Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.

 

Hazme saber Jehová mi fin, cuánto sea la medida de mis días. ¿Cuántos años vamos a vivir? No sé mi hermano, pero tú y yo tenemos que vivir para Jesús. Tu trabajo tiene que ser para Jesús, tus riquezas tienen que ser para Jesús, tu dinero debe de ser para Jesús, tus hijos son para Jesús, tu matrimonio es para Jesús, todo lo que tú estás haciendo es para Jesús, no es para ti. No es para que recibamos honor de alguien es para que Jesús reciba Gloria.

 

Es para que él sea conocido entre las naciones. Es para que el que venga y la gente diga ¿quién es Jesús? Mira, aquí está Jesús. Es para que tú te levantes y digas: Señor ¿qué quieres que haga Señor? No es de Dios, yo quiero hacer esto Dios, ¡no! Es, Señor ¿qué quieres tú que yo haga? ¿Tienes habilidades? Si. ¿Tienes riqueza? Si. ¿Tienes cosas? Si. ¡Ponlas en las manos de Jesús mi hermano! Pon tu corazón, lo más importante, ponlo en las manos de Jesús.

 

Un día conocí a un chico en estados Unidos, más joven que yo; y estando yo ahí con él yo ya había ido a India, y Dios me sacudió allá, me habló muy fuerte. Y este chico me dijo: voy a hacer un viaje a Nepal. ¿Y sabes? Yo le dije: ya no vas a querer regresar a Norteamérica. Y me dijo: ¿Qué, estás loco? Cómo no voy a querer regresar a mi Norteamérica. Le dije: no vas a querer regresar. 


Entonces él agarró y se fue a Nepal, y estando allá me escribió y me dijo: estoy orando y ya no quiero regresar, aquí hay tanto por hacer para llevar el Evangelio y no quiero regresar. Y después regresó porque se le venció su Visa se le venció. Y platicando me dijo llorando: yo solo le dije una cosa a Dios: Dios yo no tengo nada, no tengo nada para darte, solo tengo mi corazón. ¿Y sabes qué le dijo Dios? Es todo lo que necesito, tu corazón, no quiero más. No quiero tus riquezas, yo soy más rico que tú. No quiero tus habilidades, yo puedo hacer más cosas que tú. Solo quiero tu corazón.

 

Y yo creo que hoy es tiempo que tú le vuelvas a entregar tu corazón a Jesús,  es tiempo que le entregues tu corazón otra vez a Jesús. Es tiempo que le digas: Jesús, no tengo nada qué darte, no tengo nada que ofrecerte, solo mi corazón. Y Dios te va a decir: es todo lo que quiero, tu corazón, tu todo, tu todo. Porque el corazón habla de todo lo que somos, de tus afectos, de lo que amas, de lo que anhelas, de lo que deseas.

 

Señor amado queremos pedirte perdón primero Padre, porque hemos seguido siendo egoístas y seguimos pensando en nosotros Dios. Jesús cada corazón que está hoy delante de ti, llénanos con esa compasión tuya, llénanos con esa bondad que tienes y que cada día nos das Padre, porque dice tu Palabra que todos los días hay nuevas misericordias. Señor hoy llénanos con esa bondad en nuestro corazón.


Durante la alabanza te adoramos y te decíamos que no queremos nada más que a ti, que solo tu presencia, y nos has dado tu presencia, y tu amor y tu bondad cada día de nuestra vida, aun antes de conocerte. Señor hoy trae gozo y compasión tuya a tu iglesia. Hoy llénanos con pasión de tu corazón para que nosotros podamos hacer y vivir como te agrada a ti Padre; no de acuerdo a nuestra forma de pensar, no de acuerdo  a lo que nosotros creemos, sino de acuerdo a tu Palabra.

 

Porque de aquí tú estás viendo gente que tiene corazón noble, y gente que ha dado mucho y ha bendecido tu iglesia. Señor esos corazones síguelos bendiciendo y sígueles levantando y dando más, porque han sido buenos administradores. Pero Señor tal vez habremos algunos que no, que hemos querido retener las cosas que nos has dado; y no solo hablamos de cuestión económica sino de los dones que nos has dado, y de las habilidades para bendecir a otros.


Señor que tu Espíritu hoy traiga esa plenitud en el corazón. Dile: Señor dame de tu compasión así como un día te fijaste en mí cuando estaba vacío, perdido, cuando nadie daba un centavo por mí; pero tú Señor me amaste, me cuidaste, te fijaste en mí Señor y me atrajiste hacia ti. Y Señor de esa misma compasión hoy lléname para que yo pueda llevar esto que tú me has dado a aquellos que no  lo tienen. Ayúdame a ser de bendición en mi casa, con mi familia en la carne, ayúdame a hablarles de ti, ayúdame a ser de bendición con mis vecinos, ayúdame a ser bendición donde quiera que esté, en mi trabajo, en mi casa, en donde quiera que vaya, ayúdame a ser de bendición y dame un corazón compasivo. No quiero más sentir lástima Padre, porque eso no me lleva a nada, hoy quiero sentir tu corazón Jesús latiendo en el mío, para que vea con tus ojos, para que ame con tu corazón, para que yo pueda llevar y hacer tu voluntad a donde quiera que vaya.

 

Dame un corazón compasivo y llena hoy mi mente, mi alma de toda tu plenitud Jesús. Dame más Jesús para que yo pueda llevar y dar de gracia lo que he recibido de gracia. Y ponme en el lugar donde tú quieras, con la gente que quieras para bendecirlos, ponme donde tú quieras. Y hoy nuevamente te entregamos nuestro corazón. Entrégale tu corazón mi hermano si ese es tu deseo, si no, no le digas nada. 


Señor aquí está mi corazón, es todo lo que tengo, es tu voluntad, haz tu voluntad y llévame Señor en tus caminos, en tus veredas, en lo que te agrada Dios. Te bendecimos Jesús, solo eres tú, se trata de ti y es por ti, y es para ti. Solo eres tú Jesús quien recibe la honra y la gloria, solo eres tú quien es digno de ser exaltado. Somos tuyos, mi vida es tuya, mi corazón es tuyo, y todo lo que tengo es tuyo, haz tu voluntad en mí Jesús, y hoy rindo mi voluntad a ti, todo, mis recursos, mis riquezas, mis anhelos, mis deseos, todo lo rindo hoy delante de ti Jesús para que tú los muevas como tú quieras, en tu nombre Jesús te damos la gloria, amén.


Dios te bendiga.

 

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