INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

AGRADECIDOS

 

Iván López

 

 

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1 Tesalonicenses 5:18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

 

Yo cuando he platicado con mucha gente cristianos o no cristianos, o que a penas están como empezando a querer conocer a dios, a querer tener una relación con Dios, empezando a leer la Biblia, empezando  a caminar en este camino que no es de velocidad sino de resistencia; he escuchado a mucho y sobre todo  a chicos y me refiero a jóvenes de edad pero también como de su crecimiento espiritual; que surge una pregunta que nos cala, que está ahí latente en nuestra mente y que nos está como queriendo dar una razón de ser, una razón de movernos, una razón de existir, y esta pregunta es ¿cuál es la voluntad de Dios en mi vida?

 

No sé si alguno de ustedes se lo ha preguntado, y llega el momento en el cual decimos: ¿cuál es la voluntad de Dios en mi vida? Y es como una pregunta que si la vemos, es una pregunta que tiene mucha profundidad, porque con base a eta pregunta estamos cimentando muchas cosas en nuestra vida. Estamos cimentando un futuro en nuestra vida cristiana, incluso estamos cimentando un futuro hacia nuestra fe. ¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida? ¿Qué es lo que Dios quiere para mi vida?

 

Y hoy a través de esta cita Dios nos habla de la voluntad e Dios para tu vida, y es: Dad gracias en todo. La Biblia lo dice y lo leemos otra vez: Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.  Otras versiones dicen: sean agradecidos en toda circunstancia. O ésta es la voluntad de Dios para ustedes. Otra versión dice: den gracias a Dios en toda situación porque esta es su voluntad para ustedes.


Entonces hermano, si tú tienes esta pregunta ¿cuál es la voluntad de Dios para mi vida? Hoy traigo esto para ti: que seas agradecido, que des gracias por todo. No importan las circunstancias que des gracias. Esto no suena tan padre ¿no? Y más cuando estamos en un mundo en donde está lleno de negatividad; en donde está lleno de broncas.

 

Bueno hasta el clima ¿no? Ayer sol, hoy frío, hoy lloviendo, ¿qué me llevo? No sé qué me voy a llevar. Y más para las mujeres ¿no? Porque despiertan y no sé pero desde un día antes están pensando ¿no? Y si ya pensaste algo y en la mañana despiertas y ves que está nublado, uf, no, el apocalipsis en tu casa ¿no esposos? Es de, ya tenía algo planeado y ya no lo voy a poder usar. No hombre, ya se acabó, es como de: no, no, ya no digo nada yo ¿no? Se viene el Apocalipsis. Es: ¿qué me voy a poner? Es que yo pensé que iba a hacer calor y ahora no va a hacer calor, ¿no? Y a buscarle.

 

Y si nos ponemos a pensar realmente en nuestra vida, en la vida, hay muchas circunstancias que se nos complica y se hace difícil. Estamos por todos lados siendo bombardeados, las situaciones que están sucediendo en nuestra vida son cosas difíciles, no es fácil.  Y cuando estamos en medio de esto y de circunstancias que a veces no son tan favorables, la verdad y siendo honestos pensar que tenemos que ser agradecidos por todo y en todas las circunstancias, no suena sencillo.

 

A quién después de estar formado en el Verificentro desde las 3 de la mañana porque se te fue la fecha, y es el último día para pasarlo; llegas y pasan 4 ó 5 horas para que entres, entras al Verificentro y ¿qué crees? ¡No pasa! ¿Cuántos dicen: ah, gracias Dios, gracias porque me levanté a las dos y media de la mañana, me vine a formar, gracias Dios porque me recibieron con cara, gracias Dios porque no pasó mi carro? ¿Cuántos? Pues no está tan fácil, ¿verdad?

 

O cuántos se les hizo un poco tarde y por desayunar a prisa se les manchó la camisa, cuántos dicen: gracias Dios por esta mancha, esta mancha es profética en mi vida, Señor gracias. ¿Cuántos? La verdad es que hay cosas que pasan en nuestras vidas que son difíciles. Hablemos de enfermedad, hablemos de situaciones difíciles en el trabajo; la realidad es que nuestra vida está siendo presionada por situaciones difíciles.


Pero Dios nos dice: mi voluntad para ti, ¿tú quieres saber mi voluntad hijo, si quieres? Está bien, mi voluntad para ti es que des gracias por todo y en todas las circunstancias. Tenemos que entender dos puntos esenciales e importantes para poder ser agradecidos. Hay dos puntos que vamos a ver rápidamente para seguir avanzando en este sentido en ser agradecidos. Porque no nada más es decir gracias, hay algo más, hay más cosas que Dios quiere hablarnos el día de hoy a través de esto.  Y esos dos puntos son:

 

1.- El poder ser agradecido, es un trabajo interno.

 

No tiene nada que ver con las circunstancias o con las cosas que estés viviendo. Ser agradecido es tu responsabilidad. Es mi responsabilidad, es un trabajo interno, es un trabajo de mi interior, es un trabajo con el cual tengo que trabajar duro en mi alma, en donde están las emociones, es algo interno y es mío. Es mi responsabilidad, es mi trabajo interno me toca a mí.

 

No depende de lo que suceda en México o en Nezahualcóyotl, o si se  atora o no el nuevo teleférico. No depende si el metro o el dólar subió o bajó; no depende de cómo esté en mi casa, no depende de nada exterior, solo depende de mí, es mi trabajo interior. Para poder ser agradecido tienes que entender punto número uno: que es tu responsabilidad y es interior.

 

Yo no puedo aunque quiera, ayudar a alguien, a mi hijo, a mi hija, a mi esposo, a mi esposa, a quien sea; aunque yo quiera ayudarlo a que pueda trabajar con su interior, yo no puedo ponerme un guante que se llame: “el guante del alma”. Me pongo ese guante. Sería padrísimo tener ese guante en la iglesia, pero ¿qué crees? ¡Ese guante no existe! Ponerte el guante del alma y decir: “venid los que estén cansados, vengan; los que tengan problemas y no puedan dar gracias. Vengan los que estén enojados y lesionados en su corazón porque yo tengo el guante del alma”.

 

Entonces viene la persona y cuando tú poniéndote ese guante puedas meterle la mano a su interior, a su corazón y puedas decir: ah estás enojado. Agarro el enojo y lo saco. ¡No existe ese guante! Y lo que está en tu interior, está en tu interior no en el mío. ¿Sí? Es un trabajo interior.

 

2.- Tenemos que entender que tenemos que ser diligentes e intencionales con nuestro interior.

 

¿A qué me refiero con esto? Si tú no haces las cosas, no van a suceder. Eso es ser intencional y ser diligente con lo que yo soy, con lo que hay en mi corazón, con lo que yo estoy pidiendo. Si tú no eres responsable, si tú no te haces responsable de lo que hay en ti, ¡nadie lo va a hacer, nadie! Si estás enojado y tú no te haces responsable de tu enojo, nadie lo va a hacer por ti. Si estás triste y no te haces responsable de tu tristeza, nadie lo va a hacer por ti. Tienes que ser diligente e intencional, en trabajar con tu interior, trabajar contigo.


Las cosas que tú no hagas no van a dar fruto. Si tú no siembras la palabra de Dios en tu corazón, no va a haber palabra de Dios en tu vida, sencillo. Y cuand0o lo pensamos de forma natural suena muy tonto, suena tonto decir que alguien que se dedica a sembrar piñas, no siembre nada y que llegue el tiempo de la cosecha y se pare ahí bien contento y diga: ¡ya van a nacer mis piñas, ya van a nacer! Pues la persona va a estar ahí perdiendo su tiempo, ¿por qué? Porque jamás sembró para que hubiera piñas.


Pero en nuestra vida a veces actuamos así, y a veces creemos que sin hacer nada mi interior va a crecer, mi interior se va a fortalecer, voy a dejar de estar triste, voy a dejar de estar enojado, voy a perdonar, voy a bla, bla, bla. ¿Y sabes qué? ¡Eso no sucede! Es un trabajo y una responsabilidad personal.

 

Proverbios 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

 

Si vamos al original en hebreo, nos está diciendo algo: sé diligente con tu corazón, sé diligente con tu vida interna. Sé diligente con tu alma. Sé cuidadoso y sé intencional con tu corazón. Cuando se habla de corazón se habla de alma. Y dice: Porque de él mana la vida. Pero en el original hebreo nos dice que de ahí, en inglés está dicho como issues, significa de ahí nacen las cuestiones de la vida.

 

Los chavos dicen cuando están hablando como de un problema, dicen: este tiene un issu ¿no?  Es como las cosas que surgen en la vida nacen en tu corazón. Es decir, las problemáticas que vives, nacen en tu corazón. Nacen de tu yo interior, del alma, de lo que está dentro de ti de ahí nace todo lo que vives. Tienes que poner mucha atención y tienes que ser muy cuidadoso con tu vida interna, porque de ahí va a brotar todo.

 

Y si tú no eres cuidadoso, no eres responsable con tu vida interna, no eres diligente e intencional, no vas a poder ser agradecido, no vas a poder. Porque lo que vas a pensar es que el mundo conspira contra ti. Vas a pensar y yo se que a muchos nos ha pasado, a mí me ha pasado; que eres la víctima. Y esto me lleva a un programa que antes veía muchísimo, antes lo veía pero ya no lo veo porque ya no tengo Cablevisión, pero se llama el encantador de perros.

 

¿Cuántos lo han visto? ¿A cuántos les encanta el encantador de perros? Y es ¡wow! Es qué bruto, ese brother tiene un don, si nos encanta. Y está el famoso ¡chss! ¿No? Ya lo usan ahora en los preescolares y en las primarias con los niños ¿no? Entonces, hay un capítulo que me gustó mucho, en este capítulo hay un chavo que tiene un perro como todos que es muy problemático, pero este perro estaba ya en la zona roja, ¿todos saben lo que era la zona rojo? Era como una zona en donde el perro ya era demasiado desobediente, era muy agresivo, era muy difícil, no cualquiera podía dominarlo.

 

Entonces llega este hombre con César Millán y le dice: oye vengo a que eduques a mi perro. Ok., vamos a ver su comportamiento. Ve su comportamiento y entonces le dice  César Millán al chavo: oye ¿sabes qué? Tienes que sacar a correr a tu perro, tienes que cuando le vayas a dar de comer tienes que agarrar la comida y la tienes que ponerla. Y este tipo se sorprende y dice: ¿cómo? Si, tienes que llegar y sacarlo a correr, tienes que ponerle la comida así, cuando haga esto tienes que hacer lo otro, cuando vayas caminando y el perro haga esto, tú tienes que patearlo, bueno no es patada solo es llamar su atención.

 

Y el chavo este se queda asombrado, y entonces esto fue lo que me llamó la atención, y le dice este hombre: oye permíteme César, yo vengo a que arregles al perro no que me digas a mí. Yo te traigo al perro para que lo arregles, arregla al perro, el perro es el problema no yo. El perro es el que anda mordiendo a los otros perros, el perro es el que anda haciendo pipí por todos lados, el perro es el que anda destrozando la ropa no yo, yo no ando mordiendo a nadie, ¿no? Y entonces César Millán le dice: no, el problema no es el perro, el problema eres tú. Porque tú eres el responsable de ese perro, tú eres el dueño de ese perro.

 

¿Y sabes qué? Muchas veces en nuestra vida somos como esta persona. Venimos a Dios y le decimos: Dios, resuélveme este problema. Venimos a la iglesia y: Oye pastor, resuélveme este problema. Estamos en la casa enojados y es: Ay mi esposa es que no puede ser, si ella no hiciera eso yo no me pondría así. Mis hijos. Ah es que si éste fuera obediente yo no le daría como le doy. O los papás: Ah es que mis papás, si no me hablaran así, yo me aplicaría en la escuela. ¿Si o no?

 

Fíjate bien, ¡no es su problema, es TU problema! No es su vida, es tu vida. No es el pero, eres tú. No es el problema que tienes, no es la percepción que tienes del problema, no es la circunstancia, ¡eres tú, es lo que hay en ti!  Hace unas semanas yo salí del corporativo en donde trabajo, y tú no puedes entrar si no traes tu credencial, sin tu credencial de la Universidad o de tu trabajo. Entonces yo salí a comprar unas cosas a la hora de la comida, y regreso y dejé mi credencial adentro.

 

Yo traía la licencia de conducir, y ahí está la Secretaría de Vialidad también, del estado de México; entonces, los de la Secretaría su credencial es muy parecida a la Licencia ¿no? Pero es diferente; pero es parecida porque tiene la G de Gobierno del Estado de México. Entonces yo dije: ya la arme. Y voy yo muy seguro acá, llego, todos están pasando enseñando su credencial, y yo saco mi licencia y medio la muestro y la guardo y me sigo. Y me dice el vigilante: hay, hey joven, joven, y yo todavía: ¿me hablas a mí? Si, usted, ¿puede venir por favor? Y yo: es que llevo prisa. No, venga por favor. Y yo dije: ¡no puede ser!

 

¿Qué pasó? ¿Me puede enseñar su credencial otra vez? Y yo disque buscándola en las bolsas de mi pantalón. Ah espéreme, espéreme. Saco la licencia y se la enseño. Y me dice: Esa es la licencia. Ah, si es cierto, híjole, perdón. Y me dice: No puede pasar. Y yo: cómo que no puedo pasar, pues aquí trabajo. ¡No trae su credencial, no puede pasar! Pero aquí trabajo. ¡No trae su credencial, no puede pasar!

 

Y entonces le dije: Oye, no seas mala onda, y yo me  empecé como a enchilar, a enojar, así de oye, cómo, pues déjame pasar, yo aquí trabajo, es más, dime tu nombre. Aplicas la de para intimidar: dime tu nombre, sacas el teléfono y sacas foro, y estoy trasmitiendo en vivo, y mira, ¿no? Dame chance. No, no puedes pasar. Le dije: mira es que la dejé en mi oficina. Y cuando me dijo esto, el Señor me habló a través de él, y me dijo: ¡Ese es tu problema! No traes tu credencial, ese es tu problema no es mi problema. No entras por aquí, te tienes que ir al área de visitas que tienes que caminar como 10 minutos, registrarte y entrar porque es tu problema que no trajeras tu credencial no mío.

 

Y muchas veces vivimos y queremos vivir así. Diciendo: Señor, soluciónalo, déjame entrar sin credencial. ¡Ese es tu problema, no traes tu credencial ese es tu problema! No puedes afrontar una circunstancia en tu vida, no es culpa de la circunstancia, no es culpa de Dios, no es culpa del pastor, no es culpa de tus papás, no es culpa de tus hijos, no es culpa de tus amigos, no es culpa de tu jefe malhumorado. ¡Es tu responsabilidad porque está dentro de ti!

 

Veamos una historia maravillosa por favor, Jesús nuestro modelo a seguir, a quien aspiramos y como quien queremos ser: Jesús. Vamos a leer esta historia que ya todos conocemos, pero quiero hacer énfasis en algunos puntos que nos muestra algo importante.

 

Juan 6:1-11 Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer. Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.

 

11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, y vemos esta historia: Jesús llega a un lugar, muchos lo seguían, y de repente hay más de 5 mil hombres que llegan a este lugar y Jesús los ve, y dice: híjole, ¿qué vamos a hacer? Sus discípulos cercanos dijeron: No inventes, ¿qué vamos a hacer? ¿Cómo le vamos a hacer para alimentar a tantos? Uno le dice. No, no, no, es imposible, ni con 2 mil dólares nos va a alcanzar, y no tenemos nada, ¿qué vamos a hacer?

 

Esta circunstancia no puede ser, no voy a acabar la quincena. Ponle nombre a tu circunstancia hermano, ¿qué voy a hacer con esto? ¿Qué va a pasar con lo otro? ¿Qué va a pasar con esto? Y entonces viene Andrés y le dice: Jesús ¿qué crees? Que hay un chico que trajo 5 panes y dos peces. Y Jesús dice: No inventes Andrés, dile a ese brother que no se venga a burlar, dile que le llegue, órale. Que no ve que aquí estamos trabajando en serio, que no ve que aquí tenemos que alimentar a 5 mil que se están muriendo de hambre. Y éste llega con su bromita, 5 panes y dos peces, ¡por favor! Eso apenas alcanza para mí, y ni para una muela.

 

¿Eso hizo Jesús? ¡NO! Les dijo a sus discípulos: Díganles que se recuesten. Van los discípulos les dicen, y se recuestan. Y Jesús toma estos 5 panes y 2 peces y hace algo: Agradece por lo que hay ahí. Agradece lo que recibe y después: Tenga, tenga, tenga, y tenga. Nace un milagro de alimenta más de 7 mil personal; porque ahí solo se cuentan hombres 5 mil, pero venían con esposa y con hijos. Más de 7 mil personas había ahí.

 

Y de una circunstancia difícil, de una circunstancia que se veía que no podía pasar nada, que estábamos destinados a darle las gracias y decir: ¿saben qué? Perdón pero no se pudo. Por agradecer hay una multiplicación. ¿Qué nos enseña Jesús con esta historia?

 

1.- Jesús es agradecido ante una situación adversa, pero, clave: antes de que se resolviera. Antes de que se resolviera, imagínate  antes de que salieran y salieran panes, salían aun calientitos, imagínate ¿no? ¿Has ido a la panadería a formarte porque ya va a salir el pan? Pues imagínate, así salían calientitos. Antes de que salieran calientitos y los peces todavía brincaran así, y Jesús los atrapara y les dijera: órale, atrápalo. Antes de que eso sucediera, ¡Jesús ya estaba agradecido!

 

Y muchas veces nosotros estamos frente a una situación difícil, y es: Señor si tú me ayudas, cuánto te voy a agradecer. Señor si tú me ayudas a pasar esto, yo te prometo que yo ahí estoy el domingo Señor. Si tú haces, entonces yo te agradezco. Si tú resuelves, entonces yo creo en ti. Si tú esto, entonces yo. Y el agradecimiento y la fe de Jesús es: Señor, gracias por lo que tengo. Gracias por estos 5 panes y estos 2 peces. Y no dijo: Gracias Señor, pues yo agradezco porque pues la Biblia dice que hay que ser agradecidos, pero no sé qué es lo que va a pasar. ¿No?

 

¿Han escuchado oraciones así o han hecho oraciones así? No pues no sé, este pobre ciego no sé qué va a hacer y… Pues bueno, pero yo agradezco, yo agradezco. ¿Han escuchado algo así? Eso no es agradecimiento realmente, eso es como un suspiro. Como para que Dios diga: Ah pobrecito, bueno ya tenga. No, no, no, Jesús dijo: gracias por lo que tengo, gracias. Jesús agradece antes de que se resuelva la bronca.


Necesitamos cultivar una vida de agradecimiento constante en nuestra vida. ¿Por qué? Porque tienes que saber algo, y pon atención en esto: Del otro lado del agradecimiento están los milagros. Del otro lado del agradecimiento está la prosperidad, está la provisión, está el crecimiento, está la libertad del otro lado del agradecimiento, no está de este lado. Está del otro lado y necesitas cruzarlo a través del agradecimiento. Jesús nos lo muestra y nos lo enseña. Jesús dijo: Gracias. ¿Y qué viene después? El milagro. Un agradecimiento profundo en él, y viene un milagro. El agradecimiento es clave para los milagros, es clave para ver lo que Dios tiene en nuestra vida, estar agradecidos.

 

2.- Al vivir agradecido, tu enfoque está en el lugar correcto. Y el enfoque es en el Padre.

 

Cuando estás agradecido, tu enfoque, tu atención se pone y se alinea al Padre. Tus ojos dejan de ver la bronca, dejan de ver la situación, la circunstancia, tus ojos agarran y voltean y se enfocan hacia el Padre. Hacia el que tiene la solución, haci9a el que venció, hacia el que nos provee, hacia el que nos ama. Pero muchas veces nosotros al no ser agradecidos, al se negativos y al estar sufriendo con las circunstancia, nuestros ojos están enfocados para todos lados y preguntándonos, ¿qué hago?

 

Es como cuando estás buscando algo y te dicen: te está mordiendo o te está sacando la lengua. ¿Mamá en dónde está el peine? Te está mordiendo. ¿Dónde? Ahí enfrentito. Oh pues.  Y a veces estamos así no, ¿qué voy a hacer? ¿Qué voy a hacer? Y el Espíritu Santo te dice: ¡Te está mordiendo! Pero el agradecimiento es como una máquina para sacar estos juguetes; cuando tú seleccionas agradecimiento, te agarra así y empieza tss, tss, tss; te agarra y te posiciona en un lugar en donde ves al Padre.

 

Tu enfoque se direcciona al lugar en donde tiene que estar tu visión, en donde tiene que estar tu atención, en el Padre. El agradecimiento siempre va dirigido a alguien siempre. Piénsalo, no das gracias a la nada. Cuando te ayudan a bajar del camión, gracias joven, gracias.  Cuando tu mamá te sirve algo delicioso de comer, ah gracias mamá, ¿no? Cuando te da domingo tu papá, ah gracias papá. El agradecimiento siempre va dirigido a alguien; y cuando tú vives agradecido ese agradecimiento siempre va a ir para Dios: gracias Dios.

 

Estoy en estas circunstancias difíciles, pero mis ojos no están en las circunstancias, mis ojos están en ti, gracias Dios, y mi enfoque está en ti Señor. Cuando tú vives una vida en agradecimiento, por eso Dios dice: mi voluntad es que tú des gracias en todo, en cualquier circunstancia; porque la voluntad de Dios es que tú siempre lo estés viendo a Él. Es que siempre estés enfocado y enfocada en Él, en quién es Él, en lo que Él puede hacer, en lo que ya hizo Él.

 

Y aquí hay un punto importante dentro de este punto:

 

a)     El enemigo siempre quiere desviar tu atención, siempre.  

 

El enemigo quiere desviarte, quiere que no veas al Padre y que te enfoques en los problemas, en las broncas. Te va a poner un mar enfrente, te va a poner un río enfrente, te va a poner escasez enfrente, te va a poner un gigante enfrente; va a sonar chicharras, va a rugir, va a ser ruido, te va a querer distraer, va a querer que tu atención esté en las circunstancias, y tu atención esté lejos del Padre, y que te distraigas del Padre.

 

Cuando no sé si a algunos les guste el básquetbol, pero cuando hay algo que se llama tiro libre, y es que está la canasta enfrente y el basquetbolista se pone en una línea, y a garra el balón y tirar y meter el balón. Nadie lo está presionando, tiene tiempo para tirar sin bronca. Y algo sucede con el público, está detrás de la canasta, y usa como unos globos de estos gigantes como de salchicha, y empiezan a golpearlos entre si. Y todo atrás está lleno de esa gente haciendo ruido y gritando, para distraer al jugador.

 

¿Y qué tienes que hacer y qué te enseñan a hacer desde que empiezas a entrenar? Tienes que concentrarte en el aro, y aunque botas el balón no dejas de ver el aro, y estás viendo el aro y no importa lo que pase atrás, no importa el escándalo o ruido que hagan, lo importante es el aro, y tiro para poder encestar. Y el aro es el Padre y alrededor va a haber muchas cosas que te van a querer distraer para que tú te distraigas y tires y se vaya chueco el tiro.


Cuando tu atención está en el Padre, es imposible que la fe no nazca en ti, es imposible. Si tu atención está en el Padre, es imposible que no nazca fe en ti, que no brote la fe en ti, es imposible, no se puede. La clave de la fe es entender la naturaleza y el carácter del Padre.

 

La clave de la fe, es entender como es el Padre, entender como se maneja Él, cuál es su carácter, qué es lo que Él hace, lo que no hace. Y por eso cuando tu atención está en el Padre es imposible que viéndolo no creas. Es imposible que si tu enfoque está en Él, no creas. No se puede, no se puede.


Jesús siempre enseñó del Padre, de quién era el Padre uy cómo era el Padre. Y hay algo que enseña que dice: que cuando los hijos piden pan a los padres terrenales, ¿a poco le van a dar una piedra? No. Dice: si ustedes siendo malos, siendo hombres saben dar buenas dádivas a sus hijos, cuanto más el Padre celestial. Así es nuestro Padre, es un Padre bueno, Él es bueno, Él solo sabe dar buenas dádivas. Y si tú le pides pan al Padre no te va a dar una piedra, una roca, en serio no lo va a hacer. Cuando tú lo ves y entiendes su naturaleza y su carácter, todo desaparece y la fe nace en ti.

 

Lucas 12:29-31 Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud. 30 Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. 31 Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

 

El Padre sabe qué es lo que necesitas. Y está diciendo: ¿sabes qué? No te preocupes por lo que vas a ponerte, por lo que vas a comer, no te preocupes por las circunstancias; esto lo hacen las personas que no tienen Padre, esto lo hacen las personas del mundo, viven afanados. Viven afanados porque ya tienen unos tenis pero quieren otros de otra marca. Viven afanados porque ya tienen 100 canales pero quieren 600, aunque nada más vean dos.

 

Están afanados porque ya comieron en un restaurante rico pero ahora quieren comer en un restaurante más caro. Están afanados porque ya tienen un auto que los mueva pero quieren otro que se ve más perrón. Están afanados porque quieren, porque quieren, y porque necesitan también. Pero Jesús dice: ¡No seas como ellos! Tú tienes a alguien que sabe lo que necesitas y que además dice la Biblia: se complace en bendecir, se complace en darnos.


¿Alguna vez en tu vida has dado un regalo que dices: Ah qué padre que puedo dar este regalo? Hace poco fue mi cumpleaños y llegué a casa de mi mamá donde vive mi sobrina, y me dijo: espérate tío, espérate. Y yo me quedé ahí ¿no? Y ella salió corriendo a su cuarto y salió con una bolsita chiquita, y me dice: ¡Felicidades tío! Y me lo da y la abro, y traía dos dibujos. Ella es como surrealista ¿No? O sea, los dibujos son como raros, pero son dibujos de ella. Y venía en la bolsita también un pelón, el dulce que más me gusta; veía un mazapán que me encanta, y también dos baloncitos de esos de chocolate de fútbol.

 

Y me dijo esto: Tío, yo lo compré con mis ahorros, para que cuando se te antoje puedas comer los dulces que más te gustan. Así me dijo. Y yo me conmoví y dije ¡Wow! Y mi hermana me dijo: espérate, cuando fueron a comprarlos la llevó mi mamá, y Monse le dijo: tú no puedes pagar porque entonces no sería mi regalo sería tuyo. Y ella sacó de su cochinito para pagar el regalo que me dio. Ella se sintió feliz en darme algo.

 

Si tú has sentido felicidad en dar algo, imagínate el Padre. Él se conmueve y bendice. Él se complace en bendecir. Se complace en que bendigas, en que alguien te bendiga, se complace en que te vaya bien, se complace en poner las cosas, ¡a Él le gusta! Y además de que le gusta, Él es el Todopoderoso, él te puede dar lo que sea. ¡Ese es nuestro Padre! 

 

Pero nosotros andamos preocupados y afanados por todo y en todo. En vez de agradecidos y poner los ojos en el Señor. Por ver quién eres y lo que tú eres, todo está bien. ¿Cómo? Pues no sé, pero si yo te estoy viendo a ti sé que todo está bien. Si tú Dios estás ahí, sé que va a estar bien porque sé quién eres tú y te estoy viendo Señor. Pero si nos alejamos de eso por eso nos volvemos locos y nos volvemos caóticos, y nos preocupamos, y vivimos en aflicción y es horrible.

 

Jesús operaba en fe, porque viviendo en agradecimiento alineaba su visión y su perspectiva al Padre. Y al ver al Padre entendía y sabía su naturaleza de que era un buen Padre y se complacía en dar y en proveer, solo faltaba pedirle. Y Jesús le dice: gracias Señor porque aquí están estos, y yo te veo, y yo constantemente sé quién eres; y por lo tanto, sé que tú les vas a dar de comer Señor.  Una convicción, ¿qué es la fe? es la certeza de algo que todavía no veo hecho. Pero no puedes tener más certeza de algo si conoces y ves a Dios. Si enfocas tu perspectiva y tu visión en Él.


La fe siempre va a crecer en la tierra del agradecimiento, si tú eres una persona agradecida con Dios y la semilla de la fe, se acuerdan que la Palabra nos dice que la fe es como una semillita chiquita, que cuando va creciendo se convierte en un gran árbol. Cuando esa semillita se deposita en tu tierra, y es una tierra agradecida, va a crecer muchísimo. Si tu tierra es una tierra dura, no va a crecer.

 

Cuando un cristiano no entiende la naturaleza del Padre ni su carácter, no puede vivir en bendición, en abundancia, en gozo o en agradecimiento. A la mejor viviste y creciste con un padre muy duro, y no puedes creer que nuestro Padre celestial sea bueno, ¡pero lo es, es bueno! El agradecimiento y nuestro agradecimiento no está basado en nuestras circunstancias, está basada en quién es Él, en que Él lo hizo, en que Él hace, en que Él es Todopoderoso, en que Él nos ama, en que Él ya venció a la muerte.


Es que el mundo está como nunca estaba. Si la Biblia dice que Jesús venció al mundo. Por eso te digo: si tu visión está en el Padre, no hay nada que pueda ponérsele al tiro, nada, nada. Y a veces como cristianos actuamos así. Yo, antes jugaba futbol americano, mis épocas de gloria de futbol americano. Y me acuerdo un día que estábamos jugando contra un equipo, este equipo era bueno pero era como cochinón, pero nosotros les íbamos ganado, íbamos ganando 21 – 0.

 

Entonces a mí me tocaba defender a un receptor y siempre que salía venía y me chocaba ¿no?  Me chocaba duro, no debía  hacerlo pero él lo hacía, me chocaba y me agarraba de la barra y me jaloneaba. Cuando íbamos a taclear o algo, en el suelo me agarraba, me pellizcaba, no me mordía porque traía el casco. Y me jalaba y me estaba friegue y friegue ¿no? Y me decía: ah toma, uf, y me fregaba ¿no? Y yo concentrado en lo mío, yo tranquilo, yo jugando; y en eso me colmó la paciencia, y en una jugada, en punto ciego yo voy hacia un lado y él me llega por un lado y me revienta durísimo y salgo volando.

 

Entonces se me acerca y me empieza a gritar, entonces me paro y me le pongo enfrente y le digo: ¿Ya viste el marcador? Y este cuate: bla, bla, y le vuelvo a decir: ¿Ya viste el marcador? Grítame cuando vayas ganando. 21 – 0, o sea, grítame cuando vayas ganando, ten un poquito de vergüenza y respeto propio, vas perdiendo 21 – 0, y eres un puerco además, ¿y me gritas? Y entonces se quedó así como de uf es cierto, casi escuche a un perrito salir corriendo y chillando.

 

Hermano, el enemigo se la pasa gritándonos y él ya perdió, él va perdiendo; y nosotros todos espantados. Y una circunstancia, enfermedad, circunstancia difíciles y uno: ah no, no puede ser, ya voy a perder, estoy perdiendo, ah Señor me va tan mal. Me iba mejor cuando estaba en el mundo Señor. ¡Por favor, vas ganando, Dios ganó ya! Dios va mil cero, dile a tu circunstancia: hey, voltea a ver el marcador. Dile al diablo: Ve el marcador, a ver si me sigues gritando. Dile a la enfermedad, dile a las circunstancias difíciles, dile a la escasez, dile: ve el marcador, ¿ya viste el marcador? ¿Ya viste que Jesús ganó? ¿Ya viste que te dejó en ridículo, ya lo viste? Después me vienes a gritar.

 

Pero nuestra visión está en el problema, voltea a ver el marcador tú primero. Tú primero voltea a ver el marcador, tú primero voltea a ver que vas ganando porque tienes al Padre de tu lado. Porque eres hijo de Dios, eres heredero de todas las bendiciones, eres heredero. Y cuando estás viviendo una vida de escasez, de negatividad, de broncas, ¿sabes por qué lo estás viviendo? Porque no estás viendo el marcador, no lo estás viendo. ¡Vas ganando! Vas ganando hermano, hermana, vas ganando. Voltea a ver el marcador.

 

Voy a hacer una comparación a los discípulos y que a veces somos así, a Jesús con esta circunstancia de los panes. Los discípulos, viene 5 panes y dos peces, y se acercan a la situación sin ver el marcador. Preocupados por toda la gente que tienen que alimentar y lo poquito que hay. No ven el marcador, no ven al Padre y viven preocupados, porque ¿cómo le voy a hacer para alimentar a tantos? ¿Y qué hace Jesús el que ve el marcador, el que ve al Padre, el que sabe quién es Padre? Agradece lo que hay viendo al que ya ganó.

 

b)    Cuando eres desagradecido y no ves al Padre, dejas de ver lo que Dios pone en tu vida.

 

Hay algo que Dios pone en tu vida ahí que es una bomba pero tú no la ves. Solo necesita que tú la detones prendiéndola con tu fe. Si tú la prendes con tu fe, ¡PUM! Pero es chiquita. Pero tú estás enfocado en tus circunstancias, en tus problemas, en tus necesidades que no lo ves, no ves lo poquito, como los discípulos. Estaban tan enfocados en 5 mil que no vieron las siete cositas que Dios puso ahí a través de un corazón dispuesto. Y dijo: no, no inventes.

 

¿Qué hizo Jesús? Jesús identifica la bendición que Dios puso en sus manos, porque está viendo al Padre, sabe que viene del Padre, lo sabe. Hay una historia en el mundo cristiano, donde un hombre está en una isla y dicen: va a explotar el volcán de la isla. TY toda la gente empieza a preocuparse, pero él dice: no, no va a explotar, yo voy a orar y Dios me va a salvar. Entonces se pone a orar ¿no? Y toda la gente se va, aun la última persona antes de subirse al barco le dice: hey, vente, súbete porque ya va a explotar. Y él dice: no, mi Dios que es Todopoderoso detendrá el volcán; y todos se van.

 

Y este hombre se queda solito en la isla, y sigue orando y diciendo: Señor, por favor detén el volcán, sálvame Señor. Y en eso llega una lanchita, y el hombre que iba en ella le empieza a hablar: hey, vente porque va a explotar el volcán. Y este hombre: No, apártate de mi Satanás, porque Dios va a detener el volcán. Y entonces se va la lanchita también. Este hombre cristiano sigue orando en la isla: Señor por favor, por favor.

 

Y en eso viene un helicóptero y desciende, y le dicen: hey, te hablamos a ti, ahí te va la soga, agárrala para subirte e irnos de esta isla porque va a explotar el volcán. Y este hombre dice: Apártate de mí en el nombre de Jesús. Y se va el helicóptero y sigue orando el hombre este: Señor, detén el volcán. Y en eso llega Superman y le dice: Vámonos, vámonos. Y le dice: no, no, tú eres un alien, vete de mí, aléjate, déjame, Dios me va a bendecir. Y también Superman se va. Y de repente ¿qué creen? El volcán explota y se muere este hombre.


Entonces llega el día en que Jesús viene y están de frente ¿no? Y entonces le dice: Señor, ¿por qué me dejaste morir en esa isla, por qué? Si yo oré y mi fe, y ayunaba, y veía enlace; Señor, ¿por qué Señor? Pues por eso. No, no es cierto. Señor, ¿por qué? Y le dice Jesús: hijo, ya se habían ido y mandé a una persona por ti y le dijiste que no. Un lancherito se desvió y se perdió y te vio y le dijiste que no. Mandé a un helicóptero por ti, y le dijiste que no. Es más, mandé a Superman, y le dijiste que no.

 

Y a veces vivimos así nuestra vida cristiana, creyendo que estamos siendo muy espirituales pero sin voltear nuestros ojos realmente al Padre, para saber qué es lo que viene de Él para tomarlo, aunque sea chiquito. Pueden venir cosas chiquitas como una persona diciéndole: vente vamos a salvarnos. O puede venir un helicóptero; pueden ser cosas pequeñitas o pueden ser cosas grandes. Pero cuando tú estás agradecido con el Padre y enfocado en Él, lo vas a distinguir.

 

No sé si te ha pasado pero hay de esas personas que son muy positivas o que siempre ven el lado bueno de las cosas ¿no? Yo una de las cosas que más me chocan en la vida es el tráfico. El tráfico me pone de malas, me harta, es como lo peor. Entonces me ha tocado varias veces estar en el tráfico, entonces, mi esposa muy dulce, muy amorosa; íbamos acá y yo así de: no pero es que no puede ser el tráfico. Y mi esposa me dice: hay mi amor es que es para que pasemos o estemos más tiempo juntos ¿no?

 

Una perspectiva diferente, la misma situación, en la misma circunstancia pero diferente. Cuando hemos ido a Chalco, vamos a Chalco y luego cuando no salimos a tiempo nos agarra un trafico horrible; y yo así de: cómo es posibles, ah, ah. Y empieza alguno de los chavos: a ver chavos vamos a adivinar la canción, ¿va? Tu, tu, tu. Ah ya sé cuál es, es esta ¿no? Si, si es esa. Y otro: a ver vamos a ver quien adivina más rápido, a ver películas o juegos. Y yo así de: ¿qué les pasa a éstos? Estamos en el tráfico, no pueden estar contentos. Misma situación, misma circunstancia, diferente perspectiva. Dios quiere cambiar nuestras perspectivas en nuestro interior.

 

1 Pedro 1:6  En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas.

 

¿Cuántos quieren cambiar su perspectiva? ¿Cuántos quieren cambiar su perspectiva y ver el oro? ¿Cuántos quieren cambiar su perspectiva y ver el reino de los cielos en todo? ¿Cuántos quieren cambiar su perspectiva y quieren tener su visión en el Padre? ¡Necesitas pasar por pruebas! Quieres cambiar tu perspectiva, necesitas pasar por pruebas, necesitas pasarlas.

 

Y aquí esta palabra que usa Pedro: En lo cual vosotros os alegráis, en el original griego es regocíjate grandemente. O sea, no nada más estés alegre, así de qué padre. Sino es regocíjate, y regocíjate tiene que ver con brinca, gira; es decir ponte contento, ponte alegre, ponte gozoso de que estás pasando un momento difícil. Ponte gozoso de que estás siendo afligido y que estás pasando una prueba, ¡ponte gozoso! Y uno puede decir: Pedro, ¡estás loco!

 

Y tendemos a ver las pruebas como algo malo y algo que nos hace sufrir. ¿Has escuchado esto? no hermano pues es que estoy en prueba ahorita, estoy siendo probado, y ay. Y tendemos a ver el: oye vas a tener una prueba. Uy, ay. Yo cuando fui a Estados Unidos a un congreso, era mi sueño ir a estudiar a esa escuela; hubo un tiempo de profecía y una de las personas que más admiro, predicador, se acercó y me dijo: ¡Vas a ser probado! Y yo dije: Ay a qué vine ¿no?

 

O sea, yo vengo aquí a un lugar que me encanta, fregón, a crecer, a fortalecerme y me dicen: ¡Vas a ser probado! Es como de: Ay. Quieres escuchar el: Dios va a traer bendición a mi vida, eres esto, eres lo otro.  Pero lo que no quieres escuchar es: ¡Vas a ser probado! Pero ¿sabes qué? A partir de hoy me gustaría esto: Señor, quiero ser probado. ¿Por qué? Las pruebas en lo natural. Vamos a hablar de pruebas en lo natural.

 

¿Cuántos de aquí les gustaría tomarse una pastilla sin que antes hubiera sido probada? ¿Sin que antes no le hubieran hecho estudios? ¿Sin que antes no se lo hayan inyectado a un hámster y no hubieran visto la reacción en ese animal? ¿Cuántos de aquí les gustaría comprar un carro y subirse a él, invertir una lana en un carro que jamás fue probado en choques? ¿Que jamás fue probado si los frenos aplicaban o no, cuántos? ¨Pues a ninguno, a ninguno.

 

Las pruebas no son malas, las pruebas tienen un proceso pero el resultado es bueno. Porque entonces, yo puedo agarrar mi corche, mi nave y puedo meterle y saber que si pongo el freno no voy a chocar. Y puedo tomarme una pastilla que sé que si me la tomo no me voy a morir, sino que me voy a sentir mejor. ¿Por qué? Porque fue probado antes, fue probado. Y cuando inviertes en algo tú exiges que funcione ¿o no? 


Cuando compras algo y se te echa a perder y no sirve, ¿qué haces? Vas con Wal-Mart, vas con el gerente y pides hablar con el presidente de Latinoamérica de Wal-Mart para que te regresen tu dinero, porque está mal y no sirve, porque no fue bien probado.

 

1 Pedro 1:7 Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.

 

¿Para qué son las pruebas? Porque están tratando de mostrarte algo, ¡tu fe es genuina! Lo que tú crees del padre, lo que viste del Padre, y lo que creíste en Él, es verdad. De qué sirve creer en algo que jamás puede ver, o que jamás puedes experimentar. Hermano, pues regrésate a la Católica, en serio, porque ahí los dioses no hablan, ahí están muditos. Perdón, o con los Testigos de Jehová, o con los Mormones, además tienen buenas dietas ¿no? Porque no toman café ni Coca, ¿no? Pero ahí no pasa nada, no pasa nada.


Pero nuestro Dios es un Dios vivo, es un Dios que quiere mostrarse a nuestra vida. No vas a poder ver tu fe revelada si no pasas una prueba. Si no pasas una prueba, ¿cómo va a ser probada tu fe, cómo?  Si crees que Dios provee, cómo vas a saber que provee si no tienes escasez. Si crees que Dios sana, como vas a ver que Dios sana si no hay enfermos alrededor tuyo, si no te enfermas tú, si alguien de tu familia no sufre una enfermedad. Y no quiero decir que tenga que ser o que sea un mal; sino ¿cómo?

 

Si crees que Dios habla, cómo vas a saber que habla si nunca lo oyes o si nunca sabes nada de él. Eso no está padre, ¿o si? No está padre. Por eso Dios dice: ¡Pruébame! Y vienen pruebas porque te voy a demostrar algo: tu fe es genuina, tu fe es real, y Yo sano, y Yo proveo, y Yo doy, y Yo hago.


Te digo algo rapidísimo. Cuando me iba a casar fui bendecido de una forma increíble que yo no creía que podía ser. Llegaron tantas cosas por tantos lados, de verdad. Yo al principio estábamos haciendo nuestras cuentas y yo dije: Señor, pues a mí me alcanza para tanto, y como ya sabrán la mayoría de los que están casados, pues sale a casi al doble ¿no? Entonces yo dije: Señor, pero es que ¿qué hago, en qué me metí? Y me acuerdo que el Señor me dijo: ¡tú cree! Y hubo p
ersonas que me profetizaron: Dice el Señor que esto y esto. Y yo dije: Va Señor, si tú dices que va, pues va. Y yo creí y creí. ¿Y sabes? Venían y venían las cosas.

 

Y déjame decirte algo: un día antes de mi boda me faltaba una lanota, un día antes de mi boda. Y yo dije: pues Señor, tú sabes. Es en la mañana, y yo dije. Señor, pues tú sabes. Es la tarde, y yo dije: Señor, tú sabes. Era al otro día y tenía que pagar todo, señor tú sabes. Estoy en la noche dejando a Sonia en su casa, y me llega una llamada y me dice: Oye, ¿cómo vas de lana, necesitas? Y yo: bueno, pues si, si necesito.

 

Oye, dice tal persona que te puede prestar tanto, ¿está bien? Y me dice: ah y también me dijo que no te preocupes que no te preocupes, que no tienes que pagarlo ahorita, tienes que pagarlo hasta tal fecha, puedes pagarlo como tú puedas, sin intereses, ¿cómo ves, está bien? Y yo dije: ¿En serio? Si. ¡Pues sí! Si gracias. En serio, ¿cuánto? Tanto. Y era la cantidad exacta que me faltaba pagar, exacta hermano. ¡Señor, gracias! Yo antes dije: señor no sé cómo le voy a hacer, y el Señor ya me había bendecido mucho, y yo decía: Señor pero es que ya me bendijiste, ya vino lo que tenía que venir, ya no me vas a bendecir más. Y Él me dijo: Espera.

 

Y te estoy hablando de 8 horas antes de yo tener que pagarlo, llegó el dinero. Por enfocarme en el señor. No es fácil pero es ahí donde se prueba que Dios está con nosotros. Pero ¿qué tal si no lo dejamos que  esté con nosotros? Qué tal si nos enfocamos en la bronca, ¡no sucede! Yo iba a vender mi carro para poder pagar, y mucha gente me dijo: no lo vendas, Dios te va a proveer. Y dije: bueno, pues no lo vendo y Dios me va a proveer. Y no lo vendí y Dios me proveyó.

 

Él se quiere mostrar a nuestra vida. No sé cuántos de ustedes han ido a escalar, pero cuando vas a escalar hay algo que se llama punto de anclaje. ¿Qué son los puntos de anclaje? Son cosas que ponen en las rocas, en la montaña para que tú puedas ir subiendo y vayas poniendo tu arnés ahí, esos puntos de anclaje tienen normas específicas del gobierno, de la Federación que rige todo eso para darles el permiso, para que tú puedas ir a escalar a esos lugares.

 

Tienen normas que deben de cumplir, y esas son probadas, esos puntos de anclaje son probados y les ponen peso muy grande que nos e compara con ninguna persona, para ver si va a aguantar el peso de una persona en caída libre.  Entonces cuando tú vas a escalar tú tienes la plena confianza, la plena certeza de que puedes poner tu arnés ahí, y de que puedes seguir escalando. Porque si te caes vas a quedar colgado de ahí y vas a vivir.

 

Y así son las pruebas en tu vida. Cuando tú vivas una prueba y salgas de la prueba, es un punto de anclaje en tu vida en donde vas a decir: Señor yo ya estoy anclado a esta prueba y yo ya vi que tú respondes, yo ya vi que tú sanas, yo ya vi que tú provees, yo ya vi que tú eres bueno y Señor, nada me va a parar. Y sigo subiendo. Y viene ¿qué crees? Otro punto de anclaje. Y te vas a tener que pasar otra prueba, y te vas a anclar en otra prueba y vas a seguir avanzando, y vas a seguir creciendo hasta que llegues a la cima.

 

Pero tienes que ser probaba, tienes que ser probado y en esa prueba, tú tienes que estar gozoso y tienes que estar agradecido porque viene algo bueno a tu vida. Porque viene un milagro a tu vida, porque viene la muestra del poder de Dios a tu vida. Creo que vale la pena ¿o no? Cuando tú ves a Dios en tu vida, cuando tú experimentas a Dios en tu vida, y cuando tú lo ves no hay nada que te pueda desviar, no hay nada.


Y entonces entendemos cuando el Padre dice: Mi voluntad es que seas agradecido. Entendemos porqué Jesús agarra lo poquito y da gracias, ¡porque está enfocado en el Padre! Y porque es una prueba que Jesús está pasando y porque Jesús ya había sido anclado a otras. Y Jesús sigue avanzando y sigue avanzando hasta que llega a la culminación en fe, sabiendo y creyendo que aunque muriera al tercer día iba a resucitar.

 

Jesús fue probado, y dice la Biblia fue probado en todo. Y él vivía agradecido, anclado al Padre, anclado al resultado de esas pruebas y a su fe, agradecido, enfocado en el Padre. Y tú y yo somos llamados a ser como Jesús, somos llamados a eso.

 

No somos agradecidos a veces porque nos desviamos del principal propósito de nuestra vida, y es: La eternidad con el Padre. Muchas veces nos cuesta mucho trabajo ser agradecidos porque nuestra atención está en cosas a veces hermanos de verdad tan insignificantes. Y yo esto siempre se los digo a los chavos: estás más preocupado por traer más Gigas en tu teléfono. Y porque tu papá no te puede pagar esos gigas, crees que eres pobre. ¡Es en serio!

 

Hoy los jóvenes se quedan sin internet y es como si se les acaba la vida. Es en serio hermano. Tengo un familiar que cuando no puede ver su telenovela, está de malas. No se rían, es en serio; se ríen porque les pasa ¿verdad? No, es que no voy a llegar a ver mi telenovela. ¡No inventes, es una telenovela! Y estás enojado porque no vas a poder ver una telenovela. ¡Dios mío qué nos espera!

 

A veces nos enfocamos en cosas tan tontas. Quiero ganar más, quiero ganar más. Está bien, empiezas a ganar más. Está bien, y ahora ¿qué hago? Me endeudo. ¿Y qué pasa? Quiero ganar más porque ya estoy bien endeudado Señor.  ¿Quién te entiende? El problema no es cuánto ganas, sino el problema es cómo lo gastas. El problema es tu interior y los deseos de tu interior, que a veces son tan vanos que no sirven, y que estás tan preocupado por eso.

 

A veces por eso no estamos agradecidos, porque nos enfocamos en cosas que no sirven. ¿Es malo tener cosas buenas o querer cosas buenas? No es malo hermano y siempre lo hemos predicado desde aquí. Lo malo es cuando no enfocamos nuestra visión en el Padre, no entendemos.

 

Ahora fuimos a nuestra primera salida como esposos Sonia y yo, nos invitaron a un cumpleaños en Toluca, y nos estábamos vistiendo para ver cómo íbamos. Y decíamos: ah no inventes, no estoy cómodo. Ah es que ya no tengo nada. Y ya saben cuando uno empieza a decir no tengo nada, porque nos empezamos a quejar. No puede ser, yo nunc tengo nada, no tengo playera, chalala. Total, salimos de pelito, así ¿no? No es que no es que yo, es que pa, pa, pa.

 

Entonces yo le dije: ¿Sabes qué? Ya estuvo, o sea, ya. Yo le bajo y tú le bajas, y nos ponemos lo que sea, y vamos como sea y ya, vamos felices ¿o.k.? Dijo: está bien. Y ya, nos vestimos con lo que teníamos, llegamos allá y todos bien fodongos y fachudos. Y llegamos allá y nos volteamos a ver ella y yo así de: No inventes, y nosotros peleándonos y enojándonos porque no sabía qué ponerme. Y a veces somos tan ridículos hermanos de verdad.

 

Fue tan intenso entre Sonia y yo, así de: no es que no tengo qué ponerme. Y nos empezamos a quejarnos los dos. Hasta que dijimos: no, no, ya. Y llegamos allá y no inventes, todos fachudos. Y a veces nos enfocamos en cosas tan tontas. Si solo tienes dos playeras, pues ponte dos playeras y ya, no pasa nada, no pasa nada, igual te cubre.

 

Y mira hermano permíteme darte un consejo: cuando estés preocupado por alguna situación y no estés siendo agradecido, estés siendo negativo, pregúntate: ¿se va a ir conmigo a la eternidad? Y segunda pregunta: ¿Jesús me va a pedir cuentas de esto? Piénsalo hermano, si no se va a ir a la eternidad contigo, ¡no estés chillando por eso! Y si Dios no te va a pedir cuenta de eso, ¡no estés chillando por eso!

 

Tengamos fe en el Señor, y hay cosas que aunque no se vayan a la eternidad, y aunque Jesús no nos pida cuentas, son importantes, son buenas pero no para preocuparnos y no para desviarnos del Señor, ninguna lo es, nada. Dios te va a preguntar: ¿amaste bien? ¿Fuiste obediente? ¿Fuiste fiel? Es lo que te va a preguntar. ¿Trabajaste en Pepsi? No, eso no te va a preguntar. ¿Usaste Nike por la palomita que representa al Espíritu Santo? No, eso no te va a preguntar.

 

A Dios no le importan las marcas, lo que a Él le importa es: ¿amaste bien? ¿Fuiste obediente? ¿Fuiste fiel? ¡Bienvenido, pasa al reposo! Estamos agradecidos contigo Señor. Cuando tú enfocas en el mayor propósito que es la eternidad con el Padre y lo que Jesús ya hizo, lo demás pierde fuerza; y por ende, vas a ser bendecido. Dios va a ser un milagro en tu vida, Dios te va a fortalecer, Dios te va a proveer, y te va a dar porque así es Él, Él es el Padre y él es bueno.

 

Hay algunos de aquí que realmente están en una prueba, que están siendo probados en algo; hay gente aquí que está siendo probada su fe en la economía. Hay gente aquí que está siendo probada su fe en la salud. Hay gente aquí que está siendo probada su fe en su casa, en su familia, con sus hijos. Hay gente aquí que está siendo probada en su trabajo. Pero dios es bueno, Dios es bueno hermano, Dios es bueno.

 

Hermano, pon tu atención en el Padre, pon tu atención en el espíritu santo. Hay personas aquí que están atravesando circunstancias duras y difíciles; hay personas aquí que en la noche han pensado: Señor, ¿hasta cuándo, hasta cuándo va a terminar esto? ¿Por qué yo no recibo, por qué yo no soy bendecido? ¿Por qué no me volteas a ver, por qué no me das, por qué eres duro conmigo? Tengo algo para ti hermano: Dios no es duro contigo, pero has estado viendo los problemas, las circunstancias en lugar de acercarte al Padre, y pedirle al Padre.

 

Hay personas aquí que tienen miedo a acercarse al Padre. Y yo te digo: el Padre está atento y esperando a que tú te acerques porque Él se place y se complace en darte, en bendecirte.  Hay personas aquí que están en pruebas, y te digo: No aflojes, aprieta, cree, cree porque verás lo que Dios te ha prometido, no tengas miedo. Y siento esto de parte del Padre: no tengas miedo, lo que yo te dije un día y lo que yo hice en tu vida un día, ahí sigue, no tengas miedo.

 

No tengas miedo hermano. No te eches para atrás, estás en la prueba, ten fe, avanza, vas a ver al Padre en tu vida. Solo es un escalón, solo es un punto de anclaje que te va a permitir seguir creciendo y caminando, porque te pareces y te vas a parecer más a Jesús.


Señor, ponemos nuestro enfoque en ti Padre. Padre bueno, Padre hermoso, Padre misericordioso, Padre amoroso, Padre que  está atento a nosotros y que sabe lo que necesitamos aun sin que te lo digamos, y aun siquiera que nosotros pudiéramos expresarlo, ponemos nuestra atención en ti Padre. Ponemos nuestra necesidad en ti, ponemos nuestra prueba en ti, nuestra atención en ti y te damos gracias Señor, gracias por tu amor, gracias por tu sacrificio, gracias por Jesús. Gracias por las bendiciones que aunque a veces se ven pequeñas, son gigantes.

 

Ponemos nuestra mirada en ti Señor, ponemos nuestros ojos en ti Padre, sin importar las circunstancias, ni los problemas, sin importar como se vean las cosas a nuestro alrededor Señor. Ponemos nuestra atención en ti Padre. Señor vamos a ser diligentes con nosotros, vamos a ser diligentes con nuestro corazón, con lo que hay en nosotros, con alimentar nuestro corazón Padre.

 

Pero hoy ponemos nuestros ojos en ti, nuestra visión en ti, nuestra atención en ti porque solo tú eres digno. Porque no hay nadie como tú, y porque tú ya ganaste Dios, y porque tú ya ganaste nosotros ya ganamos sin importar cómo se vean las cosas Padre. Señor llévanos a lugares más altos, llévanos a la revelación de tu presencia, a la revelación de tus promesas Padre. Y yo hablo ojos abiertos para ver tus manos en sus vidas, yo hablo oídos abiertos para escuchar tu voz y tu Palabra en sus vidas, en el nombre de Jesús.

 

Y hablo nuevas fuerzas, y hablo motivación, hablo amor poder y dominio propio que tú tienes en sus vidas Espíritu santo para que puedan seguir caminando y para que puedan creciendo en ti Señor. Te damos gracias y te bendecimos Padre, en el nombre precioso de Jesús, amén.


Dios los bendiga.

 

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