INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

PERMANENCIA EN CRISTO

 

Pastor Jesús Muñoz

Tabernáculo Profético Shekinah

 

 

En serio, no sé ustedes pero y me gocé en la adoración, verdaderamente déjame decirte que muchos no hemos entendido lo que es un adorador en espíritu y en verdad; no nada más se trata de adorar en la iglesia, no nada más se trata de escuchar discos; se trata de estar en la presencia del Dios mismo las 24 horas, los 365 día del año, ¡ese es un verdadero adorador!

 

Y déjame decirte que a veces como muchos pastores que pasamos procesos muy, muy fuertes porque también aprendemos; porque yo quiero que aprendas algo: los pastores somos igual que tú, salimos del lugar donde tú estás sentado, porque Dios tuvo misericordia de nosotros y vio algo en nosotros para que estuviéramos delante de ustedes y diéramos testimonio, no nada más de su Palabra sino de su Presencia misma, de su amor, de su integridad, de su honorabilidad, de su fidelidad y de su lealtad.


Eso cuesta, y para muchos cuesta muchísimo, porque verdaderamente el ser transformados o el querer ser transformados por el Espíritu de Dios, cuesta mucho trabajo. Y ese trabajo no es del Espíritu Santo, déjame decirte que ese trabajo depende de ti y solamente de ti. Porque tú debes de darle gracias a Dios en  esta mañana de que entre millones y millones de gente en el mundo, Dios fijó sus ojos en ti.

 

La Palabra de Dios dice algo bien claro pero que a veces muchos no entienden, a Abraham le dijo: Sal de tu casa y de tu parentela. No le dijo a Abraham: Agarra a tu papá, a tu mamá, a tus hermanos y sácalos. ¡NO! ¿A quién le habló? Le habló a Abraham. Y muchos no han entendido que cuando Dios llama te llama a ti, porque nuestro Dios es un Dios personal. Y quiere empezar contigo para que a través de ti, tú y toda tu casa lleguen a conocerlo y sean salvos de verdad.


Estamos viviendo tiempos demasiado difíciles, la Palabra de Dios siempre ha sido exacta, tan exacta y tan milenaria que Jesús mismo se hizo esta pregunta: Cuando regrese, ¿hallaré fe en ustedes? ¿Cuando regrese verdaderamente voy a encontrar una Iglesia limpia, pura, una iglesia que verdaderamente sea digna de estar con ella? Y mira que no le estoy hablando a la Iglesia, te estoy hablando a  ti que eres la Iglesia. Esta pregunta es personal, tú eres la Iglesia, este es el lugar que Dios escogió para que tú fueras instruido, para que tú fueras enseñado, y para que tú seas capacitado.


Porque mi Dios es un Dios de procesos,  los procesos los arrebatan los valientes, los cobardes se quedan en el camino. Dios es Bueno y déjame decirte que hoy Dios me trajo para darte una palabra de autoridad sobre tu vida, una palabra de poder. ¿Por qué? ¿Hace cuánto que no traes a un hermano a la Iglesia, hace cuánto que no le hablas a alguien de Cristo? ¿Hace cuánto tiempo que has orado por una persona y no ha sido sanada a través de ti, hace cuánto que has tratado de liberar a alguien y el demonio no sale de su vida? Y la pregunta es ¿por qué?

 

No vengo a caerte bien, de veras te amo en el amor de Cristo, aunque no te conozco el Espíritu de Dios te conoce. Y como yo sé que el Espíritu de Dios está en mí, te conozco. Por eso es que hoy Dios te va a incomodar, hoy el Espíritu Santo va a hablar a tu espíritu. A muchos los va a sacar de un letargo, a muchos les va a hacer entender que esto no es un club social; este es un centro de avivamiento espiritual de parte de Jesucristo.

 

Dice la Escritura: Muchos son los llamados pero pocos los escogidos. Y la pregunta que hoy te hago como pastor es ¿en qué posición estás? ¿Por qué te hablo con esta autoridad? Porque he pasado procesos, y los procesos que Dios ha puesto en mi vida han sido muy fuertes; he tenido que lidiar con la muerte de mi esposa durante 10 minutos. Mi esposa murió 10 minutos en los brazos de mi hija la mayor, precisamente hace 21 años cuando recibimos a Cristo en nuestro corazón.

 

Y por ese milagro de vida sin haberlo conocido todavía, es que mi  esposa cuando le presentaron a Jesús desde ese momento hasta ahorita se entregó al 100% a él. Conmigo fue un poquito más difícil, oh sí. ¿Por qué será que las mujeres son tan hermosas delante de Dios, y a veces los hombres somos tan rejegos, o soy el único? Pero le doy gloria a Dios porque verdaderamente Dios no se equivocó con la mujer que me dio, fue algo hermoso.

 

Y déjame decirte mujer que tú no debes de dejar de orar por tu marido, tú no debes de dejar de honrarlo y de bendecirlo todos los días de tu vida. ¿Lo quieres ver en la iglesia postrado, humillado? Tú tienes que pagar la consecuencia. No sé por qué te estoy hablando de esto, pero el Espíritu Santo sí, fíjate. Déjame decirte que ahora las chicas, las jóvenes quieren un novio en olla exprés, y si funciona ¡qué bueno! Y si no, también qué bueno.

 

Lo peor de todo es que se llenan la boca diciendo que conocen a Jesús, cuando n siquiera Jesús se ha presentado ante ellas. ¿Y sabes por qué? Porque ellas mismos y ellos mismos, esto lo estoy hablando en plural no porque haya dicho mujeres, hablo en plural; no se han sabido guardar a sí mismos, no se han guardado en su dignidad. Y mira que la dignidad es como el oro. ¿Cuántos anhelan oro? Porque la Palabra de Dios dice que mi Papá es el dueño del oro y la plata. ´

 

Entonces si tu Papá es mi Papá, la pregunta es ¿por qué la escases en nuestra vida? Y no nada más me refiero a los dineros, quiero que entiendas eso, me refiero a la escasez del amor, a la escasez de la misericordia, a la escasez de la bondad. Yo no puedo decir que Jesucristo es mi Dios y Señor, si yo no he mostrado misericordia, yo no puedo decir eso.

 

Cuando Dios nos llamó a cada uno de nosotros es porque Él ha querido poner en nosotros su amor, su misericordia y su bondad. Cuando oramos y todos, sin excepción todos decimos: Señor es que tú eres un Dios de misericordia, ¡sálvalo! Y el Espíritu Santo te dice: ¿entonces por qué no eres misericordioso? Entonces, ¿por qué no te pones en los zapatos de tu hermano y sientes lo que está viviendo, para que verdaderamente tu oración tenga poder sobre su vida?

 

Voltea y dile al que está a tu lado: ¡Necesitas permanencia de Dios en tu vida! Pero díselo con autoridad, decláraselo y dile: ¡Necesitas permanencia de Dios en tu vida! ¿Sabes? Hay muchos motivadores, yo no te vengo a motivar, yo te vengo a hablar de la Verdad; para eso está Miguel Ángel Cornejo, uno de los mejores motivadores de México. Y déjame decirte algo: Este hombre ya recibió a Cristo en su corazón y está metiendo la Palabra de Dios en todas sus reuniones.

 

Yo me quedé sorprendido, Dios lo tocó de una manera increíble, y ahora habla más de Dios que de motivación mundial, ahora habla de lo espiritual. ¿Y qué crees? Le bajó la fluencia de la gente, pero la gente que ha ido, está recibiendo a Cristo en su corazón. Hoy Dios te quiere hablar porque quiere que tú y yo volvamos al camino, al verdadero camino. Es tiempo de que tú entiendas que si tú no estás en la permanencia de Cristo, Dios no puede obrar en tu vida.


Todo mundo decimos algo que me sorprende: ¡es que yo tengo dones! Pero nos llenamos la boca, tengo el don de sanidad, tengo el don liberación, y... Sí pero ¿qué crees? ¡No es tuyo, los dones son del Espíritu Santo! Y si el Espíritu Santo no está en ti, ¿qué crees? Los dones no están activados. Lo tienes ahí porque es un don irrevocable, pero quien lo activa y lo despierta se llama precioso Espíritu Santo.

 

El Espíritu Santo es maravilloso, el Espíritu Santo es paz; pero déjame decirte que una de las luchas más grandes en la vida del hombre y la mujer es vivir acorde a nuestros ideales. Muchos de nosotros sabemos lo que es correcto en nuestra mente, y lo sabemos, y nos engañamos a nosotros mismos. Porque nos resulta difícil trasladar los conocimientos de Dios a nuestra vida diaria. Hay algo que nuestros primeros padres hicieron mal, quisieron conocer la ciencia del mal. ¿Sabías que el mal es una ciencia? La Palabra de Dios mismo lo dice, Dios le dijo a Adán: no puedes comer del árbol del conocimiento del bien y del mal.

 

Conocimiento significa ciencia; así como aprendes las matemáticas así has aprendido el mal, porque es una ciencia. ¿Y quién crees que nos la inculcó? Cuando tú y yo nacimos no nacimos groseros, no nacimos ladrones, no nacimos asesinos, no conocíamos nada de eso, ¡eso fue a través del proceso de mi vida y de tu vida, eso lo aprendí en casa! Así es, lo aprendimos en casa.

 

Gloria a Dios por aquellos que son de cuna cristiana y que verdaderamente sus padres han luchado y han peleado, doblando y pelando la rodilla, porque también la rodilla se pela cuando te la pasas peleando por tu familia y tus hijos, por tu casa. Dios siempre te va a dar la victoria, eso tenlo por seguro, tal vez tú no lo alcanzas a ver, pero la promesa está ahí y se tiene que cumplir.

 

Yo tengo bien entendido esto; en la Palabra de Dios, Dios me dijo un día: No hay nadie más grande por mí, así es que yo juro por mí mismo. Así me dijo Dios: No hay nadie más grande que yo, por eso es que juro por mí mismo que toda la palabra que he declarado y decretado sobre tu vida, se va a cumplir.  Muy pocos lo entendieron, pero se va a cumplir. Yo hubiera gritado de alegría y lo he hecho, ¿sabes por qué? Porque mi Dios es Poderoso.

 

Él no me llamó para ser igual, Él me llamó para ser diferente a lo que era antes; pero ha sido a través del proceso, y a veces ese proceso ha dolido y mucho. Nosotros tuvimos que dejar tanto mi esposa como su servir a nuestras familias por más de 8 años, nos separó por completo de nuestras familias, no las vimos. Hubo primeras comuniones, bodas, bautizos, etc., etc., ¿y qué creen? No nos invitaron porque habíamos cambiado de religión. Qué fuerte eso, no sé si es al único que le ha pasado; pero de esa manera trabaja Dios.

 

Y ahora ¿qué crees que pasa? Ahora la casa de ustedes está llena tanto de su familia como de nuestra familia, ah y ahora ya saben que no es religión, que verdaderamente somos hijos de Dios.  Pero eso nos ha costado 20 años de lucha, lo que llevamos en Cristo Jesús. Estamos viendo el cumplimiento de lo que Dios a mi esposa y a mí, nos ha prometido. Que ya no ha sido promesa en algunas cosas, ha sido cumplida la Palabra. Y eso es lo que yo vengo a enseñarte hoy, eso es lo que el Espíritu Santo quiere habla a través de este tu servidor. 

 

Mira en este momento olvídate de todo, si traes problemas, si estás enfermo, si tienes situaciones difíciles, suéltalas en este momento y escucha lo que Dios quiere hablar a través de este siervo tuyo. Quiero que escuches su voz, no mires al pastor, escucha la voz del Espíritu Santo, él no se equivoca. Porque te conoce desde el vientre de tu madre, te conoce, él te formó, te hizo ahí en lo íntimo, en lo secreto, ahí te fue madurando, desde ahí te dijo: Tú eres mío, yo te engendré a ti. Y yo te traje a este mundo para ser profeta para las naciones.

 

Así que es el momento de que entiendas que Dios te trajo a este lugar con el propósito de hacerte un ser maravilloso, un ser hermoso, un ser diferente, en donde la gente encuentre el amor de Cristo. Y como te decía, muchos de nosotros sabemos lo que es correcto en nuestra mente, pero a veces nos resulta difícil trasladar estos conocimientos a nuestra vida diaria. A menudo hacemos cosas que sabemos que no debemos hacer, porque tú sabes que no las debes de hacer.


Desde el momento que tú fuiste llamado a la luz del reino de Dios, sabes que hay muchas cosas que ya no puedes hacer; y que es decisión tuya ya no es decisión de Dios, sino es decisión tuya dejar de hacerlas o seguirlas cometiendo; aquí tú no puedes culpar a Dios. Eso se llama albedrío, eso se llama libertad, y en esa libertad déjame decirte que mi Dios no tiene injerencia.

 

Porque en el universo hay dos voluntades, ¿lo sabías? La de Dios y la tuya. ¡Qué fuerte lo que te estoy diciendo! Porque mi voluntad, mi libre albedrío también puede gobernar el universo. ¡Este pastor está loco! Gracias a Dios sí. Sí, también puedes gobernar el Universo, porque tu Dios es el Creador del Universo, y si es tu Padre puedes hacerlo. Si yo digo que soy su hijo, también el Universo me pertenece. Esa bendita tarea me dejó Jesucristo.

 

Y cuando tu voluntad se alinea a la voluntad del Dios eterno, entonces y solo entonces en tu vida se hace una sola voluntad. Ahí es la permanencia en Dios. Cuando tu voluntad se alinea a la voluntad de Dios, tú permaneces en Dios. Cuando tu voluntad no está alineada a la voluntad de Dios, sigue habiendo dos voluntades. Y tú y yo estamos fuera de la voluntad de Dios, entonces te das cuenta que cuando tú no estás pegado a la voluntad de Dios, perdóname la palabra, haces lo que te pega la gana.  ¡Pero soy cristiano! Y lo más triste es que cuando tú te dices cristiano no significa nada. Pero cuando tú dices: Soy creyente de Cristo, entonces y solo entonces hay poder en tu vida.

 

Porque l apalabra cristiano era una palabra repulsiva que los romanos le pusieron a los seguidores de Cristo. Qué fuerte eso. Pero cuando yo empiezo a entender el reino de los cielos, empiezo a decir. Soy creyente de Cristo, porque empiezo a caminar en Cristo. Y después del proceso del creyente viene el discipulado, viene la instrucción y viene la enseñanza; eso se llama ser discípulo de Dios. Y cuando termino ese proceso viene el más fuerte,  vienen las pruebas para tu vida, viene el proceso al desierto.

 

Muchos de ustedes han creído y dicen: Es que estoy en el desierto hermano, no me digas nada; es que Dios está tratando conmigo. ¡Ay amado, no te equivoques! No te equivoques porque solamente cuando eres llenado por el Espíritu Santo eres llevado al desierto, mientras no. Mientras no eres llevado al desierto si el Espíritu Santo no está contigo.  ¿De qué me estás hablando pastor? De lo que está escrito en la Palabra de Dios.

 

Dice la Palabra que cuando Cristo fue bautizado en ese momento descendió el Espíritu Santo sobre él y lo llevo ¿a dónde? Al desierto. Entonces ¿cómo me dices tú que vas al desierto si el Espíritu Santo no te lleva? Mejor preocúpate de quién te está tomando de la mano y te está llevando al desierto, preocúpate.

 

Porque también déjame decirte una cosa: A veces hasta Satanás se ríe de nosotros. Y somos nosotros mismos los que como no queremos ni lo bueno ni lo malo, hacemos nuestra propia religión. Tomamos decisiones en donde ni Dios ni el Diablo infieren, es tu libre albedrío. Tu manera de vestir, tu manera de hablar, tu manera de comportarte en los lugares a donde Dios te lleva, no es decisión ni de Dios ni del diablo, es decisión tuya.

 

Porque toda la bendita Palabra, la Biblia, este libro es de poder porque es el que transforma vidas, el que verdaderamente da riquezas, el que sana el cáncer, el que verdaderamente saca al cautivo a la libertad. Este poderoso libro te da la enseñanza de cómo te debes de comportar y vestir, la mera de vivir.

 

Y nos empieza a costar trabajo; sabemos que nosotros no nos podemos enojar, sabemos que nosotros no podemos perder la calma pero cuando alguien nos molesta, creo que se olvida uno que se llama Jesús, yo me llamo Jesús y de repente se aparece Hulk en mí, y me olvido que soy cristiano. Eso no puede pasar en nuestras vidas. Pastor pero si usted supiera lo que me ha hecho. Ahí es cuando tienes que cerrar los ojos y mirar a Jesucristo.


Sus enemigos lo tuvieron de frente, sus enemigos lo tuvieron a centímetros de él, ¿y sabes? Lo querían muerto pero no lo podían tocar. ¿Sabes por qué? Porque su comportamiento hacía que el mal no lo pudiera tocar. Porque no era ni su tiempo ni su momento. Así como Jesucristo tuvo un propósito en esta Tierra, tú también tienes un propósito en esta Tierra. Tú no tienes que tener temor de la muerte o de la enfermedad; si tú permaneces en Cristo, Cristo va a alejar a tus enemigos, aunque pasen enfrente de ti no te van a poder tocar porque no es tu tiempo. Así de sencillo, no es tu tiempo.

 

Despierta varón, despierta mujer te está hablando Dios, no permitas que el diablo te ponga sueño, no lo permitas. Entre la teoría y la práctica hay un trecho muy enorme, porque una cosa es decirlo y otra cosa es hacerlo. Yo estaba escuchando acerca de los desayunos, estaba escuchando cómo el hermano desde aquí está pidiendo auxilio, ¿quién puede venir a ayudarnos? Escuché a Bartimeo, y nadie respondió, perdón Toñito.

 

Y te pregunto con todo el amor y el respeto, ¿cuántos de aquí están sin trabajo ahorita? ¿Gloria a Dios todos tienen trabajo? Gloria a Dios, wow, Señor gracias Papito hermoso, gracias. Pero déjame decirte algo: si en este momento de tu vida hay escases financiera, hay escasez económica, hay enfermedad, hay situaciones difíciles; es el momento de que empieces a trabajar para el Señor, es el momento.

 

Mucha gente le pide a Dios buscar un trabajo, y cuando va le ruega que no se lo den. ¿Sabes? Cuando tú quieres un trabajo tienes que empezar a trabajar primero en la casa del Señor. Y esto te lo digo porque a mí me sucedió, es un testimonio que yo te doy y que a mí me funcionó; y hasta ahorita el Señor no ha cerrado la llave de la provisión. Y mira que pasamos escasez, y escasez como no tienen idea.

 

Por eso te digo que son procesos, y tú y yo debemos de entender que cuando las situaciones más difíciles se manifiestan en tu vida, es cuando te tienes que meter más a la presencia de Dios, es cuando tienes que servir más a Dios. ¿Hace cuánto que no vienes a barrer la iglesia, hace cuánto que no vienes a trapear la iglesia? Escúchame: no necesitas que te lo diga el pastor, porque no vienes a trabajar para el pastor. Este lugar no es del pastor, este lugar tampoco es del dueño de este lugar, este lugar es de Cristo. Y si tú estás entendiendo esto es que cuando tú le sirves al más Grande, el más Grande tiene que responder.

 

Cuando de tu corazón sale servirle a Dios sin afán de que Él te de algo, Él te lo tiene que dar. Porque ahí es donde ahí viene lo que yo te digo. Ahí es donde viene la intención y ahí es donde viene la acción. Pastor es que yo quiero ayudar, ¡pero no tengo! No tienes ¿qué? Lo que no tienes es ganas, lo que no tienes es amor. Porque en este altar se requieren rodillas para que la gente del mundo venga a rendirse a los pies de Cristo. Se necesita gente en la brecha.

 

Muchos nos abemos trabajar para Cristo, tenemos que esperar a que el pastor nos lo diga. Entiéndelo, tú le sirves a un Dios poderoso. Tus actitudes tienen que ser diferente a tus intenciones, completamente diferentes. Vayamos a Juan 15, porque ¿qué pensaste, que esto era palabra de hombre? No, es palabra de Dios, y ahorita lo vas a comprobar.

 

Juan 15:5-7 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; (pon atención en esta pequeña porción) porque separados de mí nada podéis hacer.  6El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. 7Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

 

Qué poderosa Palabra, y te voy a dar otra versión: Versión Dios habla hoy.  

 

Juan 15:5-7 Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada. 6El que no permanece unido a mí, será echado fuera y se secará como las ramas que se recogen y se queman en el fuego.7Si ustedes permanecen unidos a mí, y si permanecen fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. 

 

Fíjate bien: fieles a mis enseñanzas, pidan lo que quieran y se les dará. El Señor te habló hace rato y te dijo que este es un lugar ¿de qué? De enseñanza. Y si tú eres fiel a esa enseñanza, si tú eres fiel a esa instrucción, ¿en dónde estás permaneciendo? En Él. ¿En quién? En Cristo. Pero aquí hay una palabra hermosa y poderosa: Unidad. ¿Sabes qué significa la unidad? Significa uno solo. Cuando yo permanezco en Cristo y Cristo permanece en mí, somos uno solo.

 

Y si Cristo está en mí y yo estoy en Cristo, ahora sí te digo: ¿quién contra mí? ¿Quién va? Porque no me miran a mí sino al que está dentro de mí. Así de sencillo mi hermano, pero si no lo haces también Jesucristo lo dijo muy claro, porque si en tu Biblia esta palabra está en rojo tienes que darte cuenta que es Cristo el que habla. Es Cristo mismo el que te está hablando cara a cara a través de su hermoso Espíritu.

 

Él te dice: Pero si no permaneces unido a mí, serás echado fuera y te secarás como rama que eres y se quemará en el fuego. ¿En serio quieres estar en el fuego? ¿En serio quieres ese proceso, estar separado de Cristo Jesús? ¿Verdaderamente quieres seguir ofendiendo a Dios’ Porque sabes que la iglesia cristiana es la que ofende más a Dios? Porque todos los que dicen ser cristianos se escudan en la Palabra de Dios para hacer sus fechorías. ¿Lo sabes? Y si no lo sabes, pues ya te lo dije. Y perdóname, si te ofendes ni modo, pero yo también y6a me cansé de que ofendas a mi Dios.

 

Y a mí también me dolió esta palabra, y lloré y me quebranté, y yo dije: ¡no es posible Señor que me hables de esta manera! Y el Espíritu Santo me dijo: Puedo hablarte de esa manera porque eres mi hijo, y al que yo tomo por hijo lo azoto. Y muchos de ustedes no quieres ser azotados por Dios. Y ahí sí viene el engaño del diablo: porque entre más alejado de la iglesia, menos presencia de Dios, vas a tener. Mientras más alejado de la Palabra de Dios, menos presencia de Dios vas a tener. Mientras más alejado de la enseñanza de Cristo, vas a arder más pronto en el infierno.

 

La permanencia de Dios es constante, por eso Jesús dijo: mi Padre; no dijo que él. Dijo: Mi Padre busca adoradores, adoradores en espíritu y en verdad. El adorador no es el que pone el disco, no es el que viene a las reuniones nada más los domingos y piensa que toda la semana es bendito, es santo. El adorador dice la Palabra de Dios, es el que temprano lo busca, temprano lo halla. Y al medio día también, y en la tarde también, y en la noche también.

 

A veces son otras cuestiones las que mueven tu vida, que la presencia misma de Dios. A veces Dios pone situaciones en el camino de tu día para que lo escuches, para que hagas por un momento alto y le digas: ¿qué sigue Señor? Ok, ya me despertaste, ya me levantaste, ya estoy en mi trabajo, ¿qué sigue? ¿A quién le tengo que hablar de ti? ¿Con quién me tengo que juntar? ¿Realmente tengo que ir a esa reunión, ese es tu anhelo, ese es tu deseo?

 

Nuestro Señor Jesucristo asegura que quien permanezca en comunión con él, comunión, intimidad. ¡Qué fuerte palabra, intimidad! ¿Cuánta intimidad tienes con Él en el día? ¿Cuánta intimidad tienes con Él en la noche? Esa es la comunión. Porque al tener esa intimidad con Dios empiezas a ser limpiado, empiezas a dar fruto. Primero sobre tu vida, segundo sobre todas tus necesidades; porque primero Dios quiere llenarte a ti amado, para que a través de ti ella sea llenada. ¿Por qué, por qué pastor? Porque tú eres la cabeza papá.

 

Porque la Palaba de Dios dice que el hombre viene de Dios, y la mujer ¿de dónde? Del hombre. Auch. ¿Ahora entiende mujer lo que te acaba de hablar Dios hace rato cuando te dijo que tienes que orar por tu marido? ¿Ahora entiendes por qué a través de ti él va a doblar rodilla? ¿Ahora entiendes por qué eres la ayuda idónea?  ¿Ahora entiendes por qué Dios te sacó de su costado y no de la cabeza ni de sus pies? ¡Para que seas igual, para que caminen juntos, ni atrás ni adelante! Mujer dile a tu marido: Ni atrás ni adelante, ¡a tu lado! Así de sencillo.

 

En tanto ¿quién decide vivir en independencia? Es el hombre. Pero en la dependencia ¿de quién? ¿De tu vida misma o en la dependencia de Dios? En la dependencia de Dios. Tienes que entenderlo en esta hora, y de una vez y por todas es imposible vivir una vida cristiana de victoria si no hay santidad en tu vida. Si no hay santidad en tu vida, no puedes vivir una vida de victoria en Cristo Jesús. Alejado del Padre por añadidura estás alejado de Jesús; porque quien nos va a llevar a la presencia de Dios es Jesucristo.

 

Hay algo que tú y yo no hemos entendido o estamos en el proceso de estar entendiéndolo, y escrito está y dice claramente que Jesús fue obediente hasta la muerte y muerte de cruz. La pregunta es ¿qué tan obediente eres tú? A muchos les va a doler eh, y se van a molestar pero la verdad discúlpame, la obediencia se mide en los diezmos. Ay qué pastor tan interesado. ¡Gracias a Dios no! Pero yo aprendí eso.

 

Dios me habla y también te ha hablado a ti, y me ha dicho: Yo te he dado todo, todo lo que tenía en mi reino te lo entregué por completo. ¿Y qué crees? Lo hizo, ¿a quién me entregó? A su Unigénito, único, todo. Y yo te pregunto, ¿tú qué has entregado? Es el tiempo de que te pongas a cuentas con Dios, en serio es el tiempo de que te pongas a cuentas con Dios.  


El diezmo es santo, el diezmo no se toca, y todo lo que es santo es consagrado ¿a quién? Es a Dios. ¿Por qué crees que no te rinde el dinero? Y todos tienen esta teoría: es que Dios conoce mi corazón y sabe por las broncas que estoy pasando, sabe las deudas que tengo. Sí, sí es cierto, pero Dios quiere ver tu obediencia. ¿En quién estás creyendo, en las deudas que te están ahogando o en el que te ha dicho que si tú cumples con tus diezmos Él te va a bendecir?

 

Hay algo que tampoco has entendido: a Dios no le interesa tu dinero, porque el dinero que se mueve en este mundo no es de Dios, es del mundo. Lo que es de Dios se llama oro y plata; y eso tú no lo sabes pedir. ¿Y sabes por qué no lo sabes pedir? Porque te has preocupado más por los billetes y las monedas, que por las pepitas de oro y las pipitas de plata. ¡Eso también es permanencia!


Porque cuando mi obediencia rebasa mis intenciones, estoy actuando en el reino de Dios. Ya no tengo intención, tengo actitud, tengo acción, y la acción se vuelve poder, la acción se vuelve autoridad, la acción se vuelve dominio. ¿Y qué dijo el Espíritu Santo que me iba a dar? Autoridad, poder y ¿qué? DY dominio. ¿Ahora entiendes por qué no sucede? Esa permanencia te lleva a revelar lo secreto de esta bendita y Santa Palabra que es la Biblia.

 

¿Cuántos años tienes caminando en Cristo? Y en esos años de caminar con Cristo, ¿qué has aprendido? ¿En qué ha modificado Cristo verdaderamente tu vida? Te estoy hablando algo que es real, la casa donde yo vivo vale más de 4 millones de pesos, no era mía. Y yo siempre me estaba peleando con Dios porque le decía.  No es posible que me hayan quitado mi casa, otra casa no ésta. Y yo le decía ¿hasta cuándo?

 

Cuando tú te peleas con Dios, Dios te dice: tú sigue hablando, no te preocupes, dime lo que quieras. Porque así es Dios, quiero que entiendas, porque así es Dios. Pero cuando empecé a entender la palabra obediencia, y que me costó mucho trabajo porque déjame decirte que estás viendo a alguien que verdaderamente era un Simón, y Simón, Simón en serio.  Fueron muchos años de oración por mi vida para llegar a donde Dios me ha traído, y muchas luchas.

 

Pero déjame decirte esto: Si Dios pudo con este rebelde, ahora para la gloria de Él, va a poder contigo aunque tú no quieras, ¿y qué crees? Te va a doler más todavía, pero mejor, y te lo digo así de corazón: mejor. Porque los que somos más rejegos somos los que tenemos más revelación. Los que nos enojamos más con Dios, los que nos peleamos más con Dios, son a los que Dios escoge para darles mayor revelación del reino.

 

Y déjame decirte que Dios por muchos años me hizo ver mi suerte. Sé lo que es pagar una renta, hasta que llegó el momento de la bendición. Y una noche yo estando dormido, eran exactamente las 03:05 de la mañana, el Señor me despierta y me dice: ponte a orar por tu apóstol porque le están pidiendo la casa donde vive. Y yo dije: ¿qué no era su casa? No, no, ponte a orar por tu apóstol. Y dije: ok. Perfecto.  Yo desperté a mi esposa y le dije: vente párate, vamos a orar.

 

Y empezamos a orar y estuvimos varias horas orando por esta situación, varias noches; y yo dije: bueno vamos a hablar para preguntar ¿cómo va? Hablamos con nuestro apóstol y nos dice: gloria a Dios, ¿saben? Hubo un mal entendido pero decidí entregar la casa porque Dios me ha dado una casa.  Y yo dije: ¡órale, órale! Y dije: Señor, ¿cómo? El Señor varias semanas después me dice: te pusiste en los zapatos de tu apóstol, entendiste su sentir, su temor, entendiste sus miedos. Y me dice: vamos a ponernos a cuentas tú y yo.

 

Cuando yo escuché eso de: vamos a ponernos a cuentas tú y yo, dije: ¡Trágame tierra! De veras amado, en serio, porque el que esté libre de pecado que me aviente la primera piedra. Y yo dije: Heme aquí Señor. Y me dijo: De aquí a tanto tiempo la casa donde estás es tuya. Y déjame decirte que no pagué 4 millones de pesos, ¿sabes cuánto pagué por esa casa? 450 mil pesos, esa casa es lo que nos costó, y nos la acaba de entregar el Señor.

 

Esta es una primicia que les doy porque para mí es algo grande, y quiero que entiendas que Dios cumple cuando tú empiezas a ser fiel, por eso yo dije: trágame tierra. Porque yo era igual que tú: Tú, Dios conoces mi corazón y sabes que tengo que pagar esto, tengo que pagar aquello; y al ser yo así ¿quién crees que era así también? ¡Mi familia! Pero cuando empezaron a ver que yo empecé a diezmar correctamente, no hubo necesidad de que yo se los dijera, ellos han estado viendo la mano de Dios en nuestras vidas, sobre nuestras vidas.


Es una casa o más bien son 4 casas lo que nos dio el Señor, porque es un terreno con una casa y 4 departamentos. O sea, yo quiero que entiendas esto, y no es presunción, quiero que entiendas esto: Dios cumple lo que te prometa y porque sabe y conoce los deseos de tu corazón, Dios lo sabe.  Por eso es que tú y yo tenemos que aprender a dejar de cuestionar. Si ganas 100 pesos, dale sus 10 al Señor. Pero es que no tengo para irme en el camión. Vete a pie, vete en bicicleta pero cúmplele al Señor, en serio cúmplele al Señor.

 

¿No tienes trabajo? Ven y trabaja para el Señor. ¿Tus hijos están pasando situaciones de rebeldía muy difíciles? Ven y póstrate en el altar donde se predica la Palabra, y si no como dice la Palabra: cerrada la puerta de tu cuarto humíllate tu Dios y ora por tus hijos. Pero que sea de corazón, que sea en unidad con el Espíritu Santo, que verdaderamente esa unidad, esa comunión sea uno solo el que esté en ese cuarto. Que no sean tus pensamientos, que no sea tu carne, sino que sea el Espíritu de Dios el que te empiece a mover.

 

Tú que hablas en lenguas pídele a Dios que te de interpretación de lenguas, para que sepas lo que hablas en lenguas, porque a través de las lenguas el poder de la oración es mucho más fuerte, es mucho más poderosa. Ahí es cuando Dios se manifiesta sobre tu vida, sobre tus hijos, ahí es cuando Dios te dice cómo te debes de comportar, cómo te debes de vestir, cómo debes de caminar y de andar.

 

Así es como Dios te instruye, así es como Dios te enseña, cuando verdaderamente te metes en la unidad con el Espíritu Santo, cuando verdaderamente la permanencia se manifiesta en tu persona, porque ya no te están mirando a  ti, lo están mirando a Él.

 

1 Juan 3:6, versión Dios Habla Hoy, dice: Así pues, todo el que permanece unido a él, no sigue pecando. Todo el que permanece en él no sigue pecando. ¿Sabes por qué te da sueño cuando estás en la congregación? ¿Sabes por qué cabeceas? Porque hay algo dentro de ti que no te deja escuchar la enseñanza de Dios. Eso me muestra que tú tienes que pasar por un proceso de ministración.

 

Es que usted no sabe pastor que yo vengo de trabajar ahorita.  El Espíritu Santo despierta tu espíritu, no hay pretexto. Es que usted no sabe pastor que en la semana tuve mucho trabajo. El Espíritu Santo te da fuerzas de búfalo. ¿Estás entendiendo la manera de hablar de un creyente? En ti no debe haber pretextos. En ti no hay pretextos, en ti tiene que haber acción. No hay pretexto, tú no tienes pretexto porque Dios te ha puesto la mesa enfrente para que lo tomes y lo arrebates. Entonces, ¿por qué seguimos pecando?

 

Y sigue diciendo la Escritura: Pero todo el que peca, no lo ha visto ni lo ha conocido. Y ésta es una verdad. Y te lo voy a comprobar, los casados y las casadas; yo tengo 33 años de casado, y déjame decirte que conozco bien a mi esposa y mi esposa me conoce bien a mí. ¿Por qué pastor? Por la intimidad que tenemos, y no te estoy hablando de la intimidad que está pasando por tu cabeza eh, te estoy hablando de la intimidad de amor, del verdadero amor, de esa intimidad te estoy hablando.

 

Esa es la misma intimidad que tú debes de tener con Dios. Esa es la manera en que tú tienes que abrazar a Dios, es la manera en que tú te tienes que enamorar de Dios, es la manera en que tú tienes que seducir a Dios. ¿Sabes por qué Jesucristo volteo a ver a Bartimeo?  Porque lo enamoró su grito. ¡Jesús hijo de David, ten misericordia de mí! Alguien se enamoró de mí, Jesús lo dijo para sus adentros. ¿Cuánta multitud no rechazó a Bartimeo? ¿Cuántos iban con Jesús, y Jesús a ninguno de ellos peló, cuántos?

 

Pero hubo alguien que se atrevió a llamar la atención de Dios. Y yo te pregunto, ¿cuándo te has atrevido a llamar la atención de Dios? ¡Permanencia hermano, permanencia en Cristo! La permanencia va a hacer que dejes de pecar, así de simple y sencillo. Porque el Espíritu de Dios que está morando en ti en este momento ya, te va a redargüir, te va a contristar, es más no vas a querer ni verte al espejo por muy guapo que seas. Dios te va a llevar hoy a tu habitación, hoy al altar, y vas a hablar con Él en secreto, y vas a ponerte a cuentas con Él.

 

Y continúa diciendo: no lo ha visto ni lo ha conocido.  Fíjate qué hermoso es Juan, y dice: 7Hijitos míos, que nadie los engañe: el que practica la justicia es justo. ¿Verdaderamente eres justo? Y sigue diciendo Juan: Como él es justo;  8pero el que practica el pecado, aquí otra vez nos habla Cristo, pon atención: Pero el que practica el pecado, ¿es de quién? es del diablo, Porque el diablo peca desde el principio. Porque el diablo siempre ha pecado, siempre ha sido engañoso, porque el diablo siempre ha sido fraudulento, asesino, siempre.

 

Entonces la decisión tuya  es, ¿de quién sois? De Cristo. Dice: Porque el diablo peca desde el principio. Precisamente para esto ha venido el Hijo de Dios: Para deshacer lo hecho por el diablo. ¿Quién vino para deshacer esas obras? Jesucristo. Pero tampoco has entendido este pedacito de la Palabra, porque para eso vino el Hijo de Dios. Pero ¿qué crees? Que el Hijo de Dios está aquí, voltea, míralo ahí lo tienes, mira voltea, ahí lo tienes. ¿Por qué te digo esto? Porque Cristo está sentado a la derecha del Padre, pero su Hijo, el otro hijo que soy yo está en la tierra para rescatar la heredad que Dios me dio en la Tierra. ¡Gloria a Dios! 

 

Tú eres ese hijo, esta porción de la Palabra eres tú, el hijo de Dios para deshacer lo hecho por el diablo. Cristo lo hizo en la cruz del calvario, Cristo se llevó tus pecados, mis pecados; Cristo se llevó tus enfermedades, tus dolencias, tu miseria y tu pobreza, ¡despierta Iglesia, despierta amado, amada, tienes todo para ganar! ¡Tienes todo para seducir a Dios, para enamorarlo! La cosa es que actúes, deja tus intenciones vanas, acciónate, predica, clama, sé misericordioso, sé bondadoso; pero sobre todo el secreto del éxito ¡sé dador!  Sí amado, sé dador porque es más hermoso dar que recibir.

 

Porque cuando tú das, Dios mira que tú no tienes candado que te detenga para soltar lo que ÉL te da. Porque en lo poco que Él te da, en lo mucho te va a poner. Y aquellos que tienen mucho y dan poco, mejor ni se los digo, se los dejo a su imaginación. 9Ninguno que sea hijo de Dios practica el pecado, así es que deja de hacerlo, en serio. Que cuando tú verdaderamente ores por una persona, veas la gloria de Dos en esa persona.

 

¿Por qué pastor? Porque tiene en sí mismo el germen de la vida de Dios.  Porque si tienes el mismo germen de la vida de Dios, ¿quién te detiene? y no puede seguir pecando porque es hijo de Dios.  10 Se sabe quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos del diablo, porque cualquiera que no hace el bien o no ama a su hermano, no es de Dios. Separados de Él nada podremos hacer, la fuente de poder del creyente para una vida de santidad y para poder dar fruto, y recibir la autoridad del Espíritu Santo para que se activen tus dones, está en la permanencia en Cristo.

 

Solamente quien permanece en Cristo es capaz de mantenerse alejado del pecado.  ¿Y sabes? No es porque seas muy fuerte amado, sino porque la cimiente del Padre, ¿qué crees? ¡Está en ti! Porque la cimiente del Padre está en ti.


Si esta Palabra amado, verdaderamente no hace rhema en tu corazón, yo te voy a decir algo y por favor no me lo tomes a mal, no porque yo te lo esté predicando, porque el Señor pudo haber escogido a otro, porque Dios conoce la necesidad de cada porción de su Iglesia. Pero déjame decirte algo: Si esta palabra que Dios hoy te está trayendo a tu corazón y a tu vida, verdaderamente no la asimilas y no hace rhema en tu corazón,  no te ofendas y no pierdas el tiempo, el ser hijo de Dios no es tu lugar.

 

Perdóname no quiero ofenderte, pero quiero que seas realista, quiero que tú mismo seas verdadero y no te engañes a ti mismo. ¿Sabes por qué? Porque el ser hijo de Dios es para valientes, es para aquellos que verdaderamente quieren un cambio bueno en su vida. Es para aquellos que verdaderamente quieren ser diferentes, que se cansaron de hacer lo malo. Porque ahora vas a hacer todo lo contrario, ahora vas a tener que darle agua a tu enemigo; vas a tener que vestir al que te ofendió; vas a tener que orar por aquel que te golpeo.

 

Y yo te pregunto ¿estás preparado para eso? Yo espero en Dios que sí, por eso estás aquí. Pero hay algo más hermoso todavía, ¿quieres que tu congregación sea bendecida? Empieza haciendo algo que hacen los judíos: si tu hermano vende zapatos, cómprale zapatos a él. Si tu hermana vende perfumes o ropa, cómprale a ellos; que los dineros que se mueven en esta congregación, sea en esta congregación para que todos sean bendecidos.

 

No compres cuando veas que tu hermano necesita de ti, por eso los judíos son millonarios. El dinero fluye en ellos porque entre ellos mismos se ayudan, se compran y se venden. Y eso está en la Palabra de Dios, eso yo lo he aprendido y me ha funcionado y he visto la mano de Dios. Por eso es que tú tienes que entender esto, si entre ustedes mismos se empiezan a circular el dinero se van a dar cuenta de la prosperidad que va a venir no nada más a su congregación, primeramente a sus casas porque van a tener los mejores clientes que son ustedes. 

 

Por eso es que yo te exhorto a que empieces a ser diferente cada día, si no lo habías entendido espero que hoy Dios te lo haya hecho entender. De esa manera te vas a dar cuenta que el reino de Dios empieza por una semilla de mostaza verdaderamente, y se hace un árbol muy, muy, pero muy grande y frondoso.

 

Colosenses 1:21-23 Ustedes antes eran extranjeros y enemigos de Dios en sus corazones, por las cosas malas que hacían, 22pero ahora Cristo los ha reconciliado mediante la muerte que sufrió en su existencia terrena. Y lo hizo para tenerlos a ustedes en su presencia, santos, sin mancha y sin culpa.23Pero para esto deben permanecer firmemente basados en la fe, sin apartarse de la esperanza que tienen por el mensaje del evangelio que oyeron. Éste es el mensaje que se ha anunciado en todas partes del mundo, y que yo, Pablo, ayudo a predicar.

 

Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos. ¿Tú qué eras de Dios? ¿Qué éramos de Dios? Yo también me cuento, éramos extraños y enemigos. Yo quiero que entiendas esto: mientras sigues pecando sigues siendo extraño para Jesús, por eso es que me permito hablarte de esa forma. Deja de ser extraño para tu Dios, deja de ser enemigo de Dios, empieza a ser su amigo.

 

Bartimeo no conocía a Jesús, pero sabía de Jesús. Y muchos de nosotros no conocemos a Jesús, pero sabemos de Jesús. Aun los años de cristiano que tienes, no lo has conocido. Hoy él se está presentando delante de ti, y te viene a decir en su Palabra: Deja de ser extraño para mí, deja de ser mi enemigo. Permite un encuentro con Jesús como lo permitió Pablo en Damasco. Permite ese encuentro precioso y hermoso en donde Pablo le dijo: ¿y tú quién eres Señor?

 

Estoy parafraseando la Palabra porque quiero que entiendas. ¿Y tú quién eres Señor? Deja que se presente Jesús a tu vida; porque Jesús se presentó a la vida de Pablo y le dijo: Yo soy Jesús al que tú persigues. Hoy Jesús te está diciendo: Yo soy Jesús al que dices que soy tu Dios, pero sigues pecando contra mí y contra mi Padre. Quiero que permanezcas en mí, quiero que habites y mores en mí, quiero que vivas en mí dice el Señor, porque yo quiero hacer lo mismo en ti.

 

Pero no nada más eso, sino también ¡quiero darte poder, quiero darte autoridad, quiero que donde la planta de tu pie pise ahí se manifieste mi reino! Lamento si esto no fue una predica de prosperidad, el Señor quiere que entiendas que te necesita permanentemente en Él.  Volvamos a Colosenses 

 

Extraños y enemigos de Dios en sus corazones por las cosas malas que hacían.  Pero ahora Cristo los ha reconciliado mediante la muerte que sufrió en su existencia terrenal. ¿Dónde sufrió esa muerte? Aquí en la Tierra. Pero bendita muerte porque se llevó todo, nos dejó limpios para nosotros manifestar su gloria. ¿Estás de acuerdo amado? Por eso es que necesita tu permanencia, ese es el verdadero adorador, el que permanece en Él y vive con Él, y ¿qué crees? Muere con Él. Lo hizo para tenernos a todos nosotros, ¿sabes? Dios no se equivocó contigo. Tú estás aquí porque Él fijó sus ojos en ti.

 

Pero hay algo poderoso, Salmo 32:8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; ¿quién es el que te va a hacer entender? ¿Quién es el que te va a azotarte si tú quieres? Porque el Señor dice que al que toma por hijo lo azota, y hay maneras en que el Señor te azota. Cuando tú sabes caminar en el Señor, Él te da pruebas muy fuertes, pruebas que Él sabe que tú vas a pasar tarde que temprano. ¿Sí me entiendes?

 

Por eso es que Él te dice: Te haré entender, y te enseñaré. No es el pastor el que te enseña, no es el pastor el que te instruye; es el Espíritu Santo el que hace eso. Es el Espíritu Santo el que está hablando a tu espíritu en este momento. Pero también te dice, porque hay muchos así: No seas como el caballo o como el mulo. Ay Señor, sin entendimiento. ¡Qué fuerte palabra, porque ve de qué manera nos compara Dios!

 

Les dije que les iba a doler la Palabra, pero no soy yo. Que han de ser sujetados con cabestro y con freno porque si no, no se acercan a  ti. ¿Cuántas veces hemos pecado y por tenor de ser descubiertos nos alejamos de Dios? Pero entiende esto, Dios ya lo sabe, lo que Dios quiere es que confieses tu pecado delante de Él. Lo que Dios quiere es que te arrepientas verdaderamente. ¿Sabes qué nos falta a nosotros? Mucha humildad, no para con el hombre sino para con Dios primeramente. Porque cuando te acercas con humildad a Dios, Dios te enseña la humildad para presentarte a los hombres.

 

Por eso es que tú tienes que permanecer firmemente, basado ¿en dónde pastor? En la fe. Porque sin fe es imposible agradar a Dios. Porque el que tiene fe es galardonador de los que los premios y las recompensas de Dios. Esta palabra es la que te lleva a romper candados, esta Palabra es la que te lleva a que cambies de actitud y verdaderamente camines como creyente, como discípulo, como hijo de Dios.  ¡Permanece en Jesús!

 

El Espíritu Santo se ha paseado en este lugar y ha estado tocando corazones, hay gente que tuvo deseos de levantarse y salir a llorar, no lo detengas porque las lágrimas que tú derrames, esas mismas lágrimas van a limpiar tu corazón.  Deja que fluya ese perdón, si Dios te ha perdonado ¿quién eres tú para detener el perdón, quién eres tú para no perdonarte? Deja que en esta hora verdaderamente el Espíritu Santo empiece a hacer su trabajo.

 

El Espíritu Santo no necesita al hombre ni a la mano del hombre para reposar en ti, para tocarte. Él lo puede hacer solo y lo hace mejor todavía, porque ahí es donde te das cuenta que Él es real, ahí es donde te das cuenta que Él es verdadero. Deja que fluya, pídele perdón y dile: Señor no lo sabía. Porque hay gente que no lo sabía y hasta ahora lo aprendió, y pídele perdón, porque a eso venimos: a aprender. A eso venimos: a ser enseñados.


Por eso es necesario que tú vengas cada domingo, cada día de oración, por eso es necesario que tú te metas en esa intimidad, en esa comunión, en esa permanencia con Dios. Él quiere amarte, ÉL quiere abrazarte y quiere besarte, pero a veces nosotros no se lo permitimos por tantas cosas que tenemos en el día. Llega un momento como el día de hoy que Dios te dice. Detente, detente, te necesito, necesito que me escuches. No quiero que el diablo se adelante, quiero que tú seas más astuto que él.

 

Quiero que entiendas que cuando tú permaneces en mí y yo en ti, toda mi gloria, toda mi plenitud se manifiesta en la Tierra. Si verdaderamente cada varón y varona se humillare delante de mí, ese bendito pueblo que me conoce, y pidiera con todo su corazón, yo sanaría su tierra dice el Señor. Tú eres esa tierra bendita y santa, hay gente que va a pasar a un nivel todavía mayor de entendimiento. El Señor está dando promoción en este momento, está abriendo sus ojos espirituales, está quitando escamas en este momento de sus ojos espirituales.

 

Está limpiando sus oídos en algunas personas. Hay varias personas que decían: yo no entiendo tu Palabra Señor, por más que te leo, por más que te quiero escuchar no te entiendo, pero el Señor te está limpiando en este momento, está trayendo revelación de Palabra, revelación de reino a tu vida en este momento. Déjate llevar en serio, ¿quieres ver a un Dios vivo y Verdadero? Velo en el espíritu, porque en lo natural nada más lo vas a sentir pero no lo vas a ver como en lo espiritual.  

 

Es el momento, ten el valor, no tengas miedo, atrévete, es entre tú y Él, dale la gloria a Él, pídele perdón a Él.  Aquí estás tú y Él nada más. Que la persona que está a tu lado, deja que Dios trate con él, y permite que Dios trate contigo, tienes mucho que hablar con Él, tienes mucho que perdonar, tienes mucho que pedir, tienes mucho que arrebatar.

 

Padre o sé que ha llegado el tiempo del avivamiento, yo sé que ha llegado el tiempo de la palabra verdadera, de la palabra justa; de la palabra que verdaderamente está rompiendo la piedra.  Verdaderamente esa piedra poderosa Señor donde tú nos has cimentado, hoy se está expandiendo en la vida de cada uno de los que estamos aquí. Fortalécenos Señor, quita todo temor de sus vidas, quita todo miedo, quita todo aquello que no viene de ti. Y sé tú bendito Espíritu Santo, nadie más que tú tomando la autoridad como lo has hecho en todo este tiempo.

 

Que verdaderamente ese fuego abrazador nos consuma en esta hora, que verdaderamente ese fuego hermoso, ese fuego que limpia, que restaura, que vivifica, que renueva Señor, se manifieste en este momento sobre los que tienen hambre de ti, sobre los que tienen sed de ti, sobre los que necesitan de ti Padre, manifiéstate en el nombre de Jesús.  No permitas amado hermano que roben tu bendición, no lo permitas, ahí estás, ahí estás. Muévete Señor por favor y empieza a fluir Padre con tu poder, con tu bondad, con tu misericordia. Gracias Señor en el nombre de Jesús, amén.

 

Dios los bendiga.