INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

¿QUÉ ES LA ADORACIÓN?

 

Jesús Cano

 

 

Y hoy vamos a empezar una serie que se llama “Revelación”, va a durar un mes y vamos a estar hablando de adoración nada más. ¿Por qué Revelación? Porque la adoración se sostiene sobre la revelación de Jesús, es el punto vital para adorar es ver, y no puedes ver si no te revelan; entonces por eso la serie se llama revelación.

 

Y esta es nuestra primera enseñanza de cuatro, y la primera enseñanza es: ¿Qué es Adoración? Y quiero empezar con esta cita:

 

Génesis 1:11-12 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 12Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

 

Y es el versículo más raro para empezar a hablar de adoración, Génesis 1:11-12 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género. Y sobre esto quiero empezar a hablar: Que produzca según su género. Las primeras cosas, todo del principio, toda la Creación el Padre está hablando que la tierra de fruto según su género. Después dice Todo monstruo marino reprodúzcase; que las aves que están en el cielo también den fruto, que también se reproduzcan.

 

Y la ley para el hombre es: Fructificad y multiplicad; llenad la tierra y sojuzgadla. Y el Padre empieza diciendo: produzca según su género. Y es súper raro, y aquí tenemos una cosa que es diferente: Producir no es lo mismo que trabajar. Con esto no estoy diciendo que no vamos a trabajar nunca; y que tú digas: ah sí, no trabajemos. Pero la producción es diferente que el trabajo.

 

La producción y como lo dice en Génesis, producir está basado en la identidad; el trabajo está basado en el desempeño. Y eso toda la Biblia lo maneja así, es parte de un principio espiritual que, la producción está basada en la identidad, y el trabajo está basado en el desempeño. Por eso la ley no funciona, sé que iba a hablar de adoración pero no puedo dejar pasar esta oportunidad de hablar de Gracia y Fe.

 

Por eso la ley no sirve, porque la ley pelea con el desempeño, nunca pelea con la identidad. Por eso no estamos llamados a hacer ciertas cosas, nosotros somos en Cristo. El que está en Cristo, nueva criatura es; todas las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Es impresionante cómo la Biblia pone esto, es impresionante cómo nosotros pensamos que siempre estamos intentando hacer cosas, ¿se han dado cuenta?

 

Es: si tú quieres que te promuevan en el trabajo, ¿qué haces? Pues trabajas más, ¿no? Te quedas más horas. Y tú estás trabaje y trabaje y trabaje, y estás desempeñando, intentando hacer las cosas mejor, y mejor y mejor. Y hay un desempeño de lo que tú estás haciendo. Si vemos eso espiritualmente, la ley es eso; la ley es intentar simplemente desempeñar algo. Y como lo decía hace rato, la producción o el producir está basado en la identidad, mientras que el trabajo está basado en el desempeño.

 

Así que, cuando nosotros producimos, lo que nosotros producimos simplemente es lo que desborda y el excedente de quiénes somos. Eso es impresionante. La producción simplemente es la muestra, lo que va hacia afuera de lo que uno es internamente. Por eso es la fe y la gracia, porque cuando nosotros somos en Cristo nosotros podemos comportarnos de cierta manera. Han visto a la gente que es: No tengo que pecar, no tengo que pecar, no tengo que ser borracho, no tengo que engañar a mi esposa; ¿y lo hace todo el tiempo? Es porque está intentando hacer algo.

 

Pero cuando tú descansas en Jesús, cuando tú sabes quién es Jesús y quién eres en Jesús; simplemente es dejar que lo que está haciendo Jesús en ti, dejar que su trabajo simplemente salga y tú simplemente lo produzcas o lo reproduzcas.

 

Mientras que el trabajo así como la producción está basado en nuestra identidad y es el excedente de quiénes somos, el trabajo es usar alguna de nuestras habilidades para llenar un vació que tenemos. Es súper bueno, es increíblemente bueno. El trabajo se basa en que la habilidad que yo tengo la desempeño para suplir una necesidad, para suplir un hueco.

 

¡Pero en el reino de los cielos no es así! El Padre nunca le mandó a los árboles a trabajar, no les dijo: ustedes árboles perezosos, trabajen. Ahora, ¿el trabajo es parte del reino de los cielos? Claro. Peor no este trabajo donde nosotros estamos simplemente cautivados por el tengo que hacer esto, tengo que hacer esto, tengo que hacer esto. En el reino de los cielos es: yo soy esto, por lo tanto produzco esto.

 

Si tú llegas a un lugar e inmediatamente todo mundo tiene problemas contigo, y el ambiente se vuelve tenso, ¡tienes un serio problema! Han visto gente que entra a un lugar y es de: ah ya llegó. Como José en la Biblia; ¿se dan cuenta que en la historia siempre intentamos cuidar a la víctima? En la Biblia José era un patán; yo me he peleado con mi hermana, y nos hemos peleado en serio. Y mi hermana y yo nos hemos peleado pero nunca he dicho: Ahora que se duerma la voy a matar. O sea, ¡no!

 

O sea, hay un punto que es como de: sí, y le enseñas la lengua y te vas bien enojado y azotas puertas. Pero después la ves y dices. Ah, sí es bonita, si sí la amo, y ya la abrazas ¿no? Y seguro que si tienes hermanos te pasa eso, pero con José no pasaba eso, todos sus hermanos lo veían y era así de: ¡Ahí viene José, vamos a matarlo! Si de 10 hermanos uno tiene problemas contigo, el problema es el hermano. Si de 11 hermanos que eran, 10 tienen problemas contigo, ¡tú eres el problema!

 

¿Han visto esa gente que se muda de lugar en lugar y dicen: no, es que los vecinos, es que los vecinos, es que los vecinos; o el de: no es que este trabajo, este trabajo, y la única constante son ellos? ¡Tienen un severo problema! Y es acá como ¿Y tú? ¿Qué tal que tú eres el problema? ¡No me digas…! Era broma. Entonces si tú llegas a un lugar y lo único que produces es tensión, ah, tal vez hay problemas en el corazón, hay un problema de identidad.


¿Se han fijado que el Fruto del Espíritu es el fruto no el trabajo del Espíritu? Porque el fruto del Espíritu es simplemente guardar y cultivar lo que el Espíritu Santo es, y lo que puso en mí para yo simplemente reproducirlo. Y no hay básicamente ningún esfuerzo, no hay un trabajo, no hay un desempeño de: hoy le voy a echar ganas para estar gozoso. No, simplemente es el gozo de Dios es mi fortaleza y como estoy en Él, salgo de ahí, parto de ahí.

 

Entonces la producción está basada en identidad, y el trabajo está basado en desempeño. Y Dios le manda a todo lo que crea que produzca o se reproduzca, que es simplemente lo que es esa cosa, esa persona simplemente hacerse en alguien más.


Cuando muchas veces nosotros operamos en cualquier área de nuestra vida basados en el trabajo, basados  en el desempeño en lugar de la producción; cuando nosotros nos basamos en el desempeño, estamos intentando llenar el vacío de algo, estamos intentando tener algo para ser algo. Pero en el reino de los cielos como ya eres puedes producir eso, porque ya eres alguien.  ¿Ves la diferencia entre unos y otro?


Entonces, en el reino de los cielos nosotros producimos porque ya estamos ahí. La producción es simplemente el sobrante, el exceso de lo que nosotros somos. No es que vayamos a ser algo, es simplemente lo que nosotros somos. Y nunca podemos producir algo que nosotros no somos. ¿O alguna vez han visto a un manzano dar peras? No. ¿Qué pasa si un manzano da peras? Pues no era un manzano.


Si yo llego y planto en mi casa un manzano y la cosa esa crece y me da una pera, ¿planté un manzano? Pues no. Es muy fácil, es lógica 1.0. Si yo llego con semillas de naranja, las siembro y me da naranjas, ¿qué planté? Un naranjo. Pero qué tal que las siembro y me da mandarinas, ¿qué planté? Pues mandarinas no naranjas. Y es lo mismo, en el reino de los cielos yo no puedo producir nada que no soy. Lo único que puedo hacer es reproducir quién soy y producir lo que ya hay en mí.

 

Y nosotros estamos llamados a producir no a desempeñar. En el desempeño no hay bendición, pero en la producción sí hay. ¿Te ha pasado que de repente estás trabaje, trabaje y trabaje, y parece que nada funciona, funciona, funciona? Te pasa que hay veces que estás como simplemente haces cosas, haces cosas, haces cosas, y te cansas, te cansas, te cansas; ¿y parece que en sí el trabajo no está produciendo nada? ¡Es porque es desempeño!

 

Las cosas en el reino de los cielos no se tratan de desempeño, se trata de producción. En Alemania ahora que estuve ahí aprendí algo: una que me encanta Alemania, es el país más hermoso del mundo, después de México; nada más que ellos sí ganan mundiales, nosotros no. Y en Alemania aprendí algo, y es la primera vez que me pasa esto en un viaje.

 

Por lo general iba en el viaje y siempre estaba pensando en las cosas que tenía qué hacer, para no quedar bien, pero pues si vas a servir a una iglesia no está padre que digan: Ah este fodongo no hace nada. O que te digan: Quítate yo lo hago. O sea, no está padre que te digan eso. Entonces cada vez que yo iba a una iglesia estaba pensando: voy a hacer, voy a desempeñar lo mejor que pueda la función que me encarguen. Tal vez eso te ha pasado en tu trabajo, es: esto que me encargan lo voy a desempeñar lo mejor que pueda.

 

Y hubo unas situaciones ahí con el equipo que iba, que me hicieron ir y encerrarme en mi cuarto, y simplemente llegué a un punto en donde le dije: Señor; porque me di cuenta que estaba compitiendo con alguien o que estaba viendo si esa persona era mejor que yo, o éramos diferentes. Hasta que un día que la estaba viendo dije: por qué compito si somos totalmente diferentes; esta persona hace esto, yo hago esto, pues ya.

 

En ese momento fue como si me quitaran un peso de encima, y en ese momento aprendía algo que nunca había aprendido en toda mi vida, que era descansar en Jesús y recargarme en Jesús, para de Jesús partir y hacer todo lo demás. Por primera vez entendí Juan 15. Y me aventé dos meses allá en esa posición. ¿Me cansaba el tiempo? Sí. ¿Me cansaba despertarme temprano? Sí.  Entonces, me cansaba eso pero nunca hubo un agotamiento como había sentido en otras veces, ¿por qué? Porque no estaba intentando desempeñar nada, simplemente estaba produciendo lo que yo era en Jesús.

 

Entonces básicamente mi actitud era: pues si me piden que toque, yo voy a llegar y tocar y hacer quién soy en Jesús; y tocaba. Y si tenía que predicar, ¿qué creen que hacía? Ah pues voy a ver, y  no me voy a estar esforzando por dar el mensaje del siglo, simplemente voy a hablar lo que Jesús quiere que hable, y todo va a partir de Jesús. Cero agotamiento. Si tú estás lidiando con agotamiento en tu vida, te puedo decir esto: Aprende a descansar en Jesús y aprende a producir. No aprendas a desempeñar, el desempeño te va a volver a cansar; pero cuando aprendes a producir ahí es donde las cosas dan fruto, y la vida te va a cambiar.

 

Entonces estamos aquí en esta parte de producción, en esta parte del desempeño; estamos hablando de que la producción está basada en nuestra identidad y el trabajo está basado en lo que yo puedo hacer y mis habilidades, en lugar de quién yo soy. Y Jesús sabía eso, Jesús sabía y Jesús lo dijo: Yo no puedo hacer nada sin el Padre. Es: yo soy la vid y mi Padre es el dueño de la viña, yo no puedo hacer nada sin Él.

 

Jesús, el Hijo de Dios, pero no solo el Hijo de Dios, Dios en su segunda persona diciendo: yo no puedo hacer nada sin el Padre. Porque Jesús sabía algo, que Jesús, él producía. Todo lo que Jesús hace en la Biblia, está basado en producción no en desempeño. ¿Por qué Jesús podía hacer los milagros que hacía? Porque simplemente estaba exteriorizando el reino de los cielos que vivía dentro de él, y le estaba dando a la gente una muestra de qué era el reino de los cielos. Y era una invitación para que la gente pudiera ver cómo se vivía en el reino de los cielos; eso hacía Jesús.

 

Y un día Jesús va caminando y dice que tenía que cruzar por Samaria, y Jesús iba a otro lado pero tenía que cruzar por Samaria porque pues Samaria está a la mitad. Y dice que cuando estaba ahí les da hambre; qué raro que a Jesús le de hambre ¿no? Y los discípulos se van y dicen: ahorita venimos, vamos a conseguir comida.

 

Y en eso llega una mujer samaritana, Juan 4.  ¿Te sabes la historia no? Y es de dame de beber. Ah tú por qué me pides si eres judío. Ah si tú supieras quién te está pidiendo. Y dice a la señora: ah sí a ver. Y le dice Jesús. Yo sé que has tenido cinco maridos y el sexto no es. Ah, yo creo que eres profeta. Y Jesús dice: Tal vez. Tal vez, o Samaria es muy pequeño y ya he pasado por aquí tres veces. Entonces está Jesús y le dice a ella: Lo que ustedes no entienden es que no se trata si de en este monte o en Jerusalén.

 

Y después Jesús enseña una de las verdades más importantes en la adoración, y le dice. Es que el Padre estos adoradores está buscando, adoradores que le adoren en espíritu y en verdad. Esa es como la cita base para todo congreso de adoración, o sea, lo primero que puedes pensar es: ¿Congreso de Adoración? Ah seguro hablan de Juan 4:23. ¿Por qué? Porque estaban diciendo algo, Jesús estaba hablando de los adoradores, y Jesús estaba haciendo dos cosas:

 

Jesús estaba en lugar de poner el peso sobre el desempeño de la gente, sobre el que tú tienes que trabajar para hacer esto; Jesús lo estaba poniendo sobre la identidad, porque Jesús sabía muy bien de qué iba la adoración, porque Jesús sabía muy bien cómo comportarse en el reino de los cielos aunque no estuviera en el cielo. Entonces Jesús inmediatamente cambia el chip, y dice: no se trata de tu desempeño, se trata de quien tú eres.

 

Y Jesús está diciendo: estos adoradores el Padre está buscando. Y en lugar de decir: este tipo de adoración, lo redirige a la persona, dice: son los adoradores. Jesús está diciendo: No son tus habilidades es tu identidad. Y en eso encontramos dos cosas claves en esto que Jesús está diciendo: Todos somos adoradores. Jesús está diciendo que el Padre está buscando adoradores, que siempre el Padre está buscando. Pero no solo eso, dice la cualidad de los adoradores que el Padre está buscando.

 

¿Sabes algo? Todos en este mundo adoramos. No hay una sola persona en el mundo que no adore, todos adoramos. El problema está en a quién y cómo adoramos. Y como fuimos creados como adoradores siempre producimos adoración. Hay veces que ni siquiera estamos conscientes de lo que estamos haciendo; hay veces que ni siquiera estamos conscientes de lo que adoramos.

 

Pero nosotros al ser adoradores, al ser creados como adoradores y nuestra identidad ser de adorador; eso quiere decir que la adoración simplemente fluye de nosotros. Y es cuando nosotros debemos tener en cuenta a quién adoramos y cómo lo adoramos. ¿Por qué la adoración es tan importante? Porque lo que tú adoras le das tu atención; y a lo que tú le das tu atención le das tu afecto; y a lo que le das tu afecto lo haces tu señor. Súper simple.

 

Para darle mi atención a alguien le debo de dar mi tiempo; y en el momento en que alguien tiene mi atención y mi tiempo, si me gusta lo que está haciendo ¿cuál es el siguiente paso? Le doy mis afectos. Y en el momento que una persona es dueña de mis afectos, esa persona o esa cosa se vuelve mi señor. Ese es el problema de la adoración también, que la adoración tiende a hacer señores y a ponernos debajo de alguien.

 

Cuando tú adoras el dinero aunque no sepas que estás adorando el dinero, todo lo que busques va a ser tener más dinero. El dinero se va a volver el primer lugar, el dinero va a tener tus afectos, tu identidad va a estar basada en cuánto dinero tienes o no tienes; cuánto puedes tener y cuánto no puedes tener. Y en el momento que haces eso, el dinero va a regir tu vida.

 

Entonces Jesús cuando empieza a hablar de adoración y cuando habla a esta mujer en Juan 4, Jesús está diciendo algo: todos son adoradores, pero este es el tipo de adoradores que el Padre está buscando. Jesús sabe que como fuimos creados como adoradores, y nuestra identidad es de adoración, siempre vamos a producir adoración. Y Jesús sabe que la adoración simplemente es el producto de quiénes somos nosotros, por eso dice, cómo deben de salir las cosas. Porque te lo vuelvo a repetir: siempre, siempre, siempre vamos a adorar.


Entonces si somos adoradores y siempre vamos a adorar algo o a alguien, la pregunta es: ¿a quién estás adorando y cómo lo estás adorando? No necesitas, de verdad, no necesitas cantarle a alguien para adorarlo. No necesitas ser María bonita para que te adoren. No necesitas que alguien haga un grupo de reunión para que ok, ahora nos vamos a juntar para adorar a Mosh, y acá hay cinco fulanos como yo con una foto de Miguel, y todos: es que San Miguel Arellano Lara.

 

Muchas veces creemos que la única manera que adoramos es cuando hacemos eso, y es un error. Cuando alguien o algo toma el primer lugar en tu corazón, es la cosa que tú estás adorando. No tienes ni siquiera que cantarle a la persona. Hay muchas veces que cuando dicen o hablan de los ídolos, pensamos: No, es que yo no le canto, yo no lo hago; por lo tanto mi hijo no es mi ídolo. Y te habla tu hijo y te dice: mamá, necesito que me hagas de comer. Sí espérame, deja me salgo del servicio. Y se sale la señora ¿no? Y le preguntan: ¿dónde está tu hijo? Ahí en la casa pero no se sabe servir cereal, se vaya a cansar. Y tenemos un concepto bastante equivocado de lo que es la adoración.

 

Entonces vamos al principio, ¿qué es la adoración? Esta es una pregunta que por lo general cuando la hago la gente es acá de: ah, este… Y me dan como 20 mil respuestas. Y pueden ser respuestas muy buenas, otras son muy malas, pero por lo general nunca le dan al clavo de lo que es la adoración. Hay veces que la gente te dicen: ah pues la adoración es… Y te dicen cosas que debes de hacer, ¿no?

 

Por ejemplo me han dicho: Ah pues debes leer los Salmos para aprender a adorar. Ok. Otros me pueden decir: No, el libro de Cantares, porque es la relación entre la novia y el Novio, entonces ahí aprendes de adoración. Hay otros muy espirituales que te dicen: Es un estilo de vida. Hay otros que te dicen: Es el momento que cantamos en la iglesia. Y hay unos que, estos por lo general son latinos, que son bien simpáticos y te dicen: No, la adoración son las lentas. 

 

No, la adoración no es eso. La adoración no son las canciones lentas que cantamos en la iglesia. Les aseguro que muchos de ustedes tienen como un concepto de eso, que cuando tocamos canciones solo lentas en la iglesia dicen: uy ahora no hubo alabanza. Uy ahora le está faltando alabanza porque no brincamos. Uy no es que como no hay panderos no hay alabanza. Y por lo general lo separamos y eso es muy común en la iglesia latina.

 

Es: momento de alabanza, el momento de adoración. Entonces el momento de alabanza ¿cuál es? Pues cuando le brinco, cuando le danzo, el momento cuando sientes chido ¿no? Cuando estás pensando: cómo no tocan cumbia. Cómo no tocan salsa ¿no? ¡No, eso no es la alabanza tampoco! Tendemos y algo que estamos muy acostumbrados es a categorizar la adoración dependiendo nuestro gusto.

 

Ahora ya es un género musical, es la cosa más triste, que la adoración se haya vuelto un género musical y alguien te diga. Yo toco adoración. ¿Qué? No. No es un género, no es un estilo, te voy a decir primero las cosas que no son. No se puede categorizar en estilos y volúmenes, no se puede categorizar en no pues adoramos. Un día alguien me dijo: pues la alabanza y la adoración es como un concierto pero más íntimo. Y yo así de: No, no, tampoco. Esas son cosas que no son.

 

Y no lo podemos categorizar y no lo podemos empaquetar para el consumo humano, ¿sabes por qué? Porque no es para el consumo humano. La alabanza y la adoración no son para el consumo humano, no es para ti ni es para mí. La alabanza y la adoración son para Dios y nada más. 

 

En el momento que nosotros podemos categorizar algo, y en el momento en que nosotros empaquetamos la adoración en, por ejemplo, las rápidas y las lentas. En ese momento yo decido cuándo adorar y cuándo no. En ese momento yo decido qué canciones me hacen sentir cómodo para adorar y qué canciones no. Es: si me gusta este tipo de canción entonces lo voy a hacer, si esta canción me gusta, como somos muy cristianos decimos: esta canción tiene unción. ¿Nunca lo han dicho? Así de: esta canción de este hermano si tiene mucha unción. ¡No, no, no, las canciones no tienen unción, son canciones!

 

Es como el shock de la vida: ¡esa canción no tiene unción! No. Es muy gracioso cuando lo dicen. Hay canciones que nos gustan, hay canciones que nos hacen sentir cosas, hay canciones que son muy buenas de acuerdo a la Biblia porque hablan verdades espirituales, porque hablan cosas de lo que Jesús es; pero eso no quiere decir que la canción en sí tiene unción. Hay canciones que funcionan por temporadas, después ya no vuelven a funcionar.

 

Hubo una cosa súper simpática cuando me fui a Estados Unidos, antes de irme intentamos tocar Sublime gracia; ¡desastre total, todavía me acuerdo! Tocamos la primera vez y lo que pensé fue: bueno es la primera vez. La tocamos la segunda vez, y dije: esto no vuelve a pasar, y la quitamos de la vida, fue desastrosa. Regresé de Estados Unidos y les encantaba a ustedes sublime gracia. Y la cantaban convencidos de Sí sublime gracia es sublime, eterno es su amor.

 

¿Por qué? Porque era lo que era lo que estaba resonando en el cielo para la iglesia en ese momento. Después nos movimos, por lo tanto la canción se tiene que mover. Pero no es que tenga unción la canción. Hay canciones que sí son muy buenas pero la canción no está ungida. Hay grupos de alabanza que dicen por ejemplo: Vamos a tocar esa en mi bemol porque ahí la tocan en el disco. Es: ¿Y? Ahí está la unción. ¡No, no, no es así!

 

Sí a ese hermano del disco el funcionó, pero eso no quiere decir que nos vaya a funcionar hoy a nosotros. Es: no hay unción en la letra, no hay unción en la canción. La adoración es diferente. Y en el momento en que nosotros podemos hacer esto, en el momento que nosotros decidimos cuándo adoramos y cuándo no. Seguro esta frase la han escuchado, me la he topado muchísimas veces, es como de: Es que a mí no me gusta adorar con los brazos levantados, yo adoro más con las palmas de las manos juntas. O el, yo no brinco, eso no me hace sentir bien, yo me siento y yo pienso.

 

En el momento que nosotros podemos hacer eso, en el momento que nosotros decidimos cuándo adoramos y cuándo no, qué nos gusta y qué no; ¡nosotros nos volvemos el centro de la adoración, no Dios! En el momento en que yo decido qué canción sí, qué estilo sí y qué no; entonces en ese momento estoy buscando lo que me complace a mí y no lo que complace a Dios. Y en adoración sólo se trata del placer de Dios mientras adoro.

 

No se trata si la iglesia se sintió bien; es un problema que cuando enseño a líderes de alabanza no entienden, y es como de: cómo no puede. No, o sea, ¿la adoración no es para la iglesia? ¡No! Pero ¿entonces? Es para Dios. O sea, ve con el más Grande siempre. Si Miguel se va a pelear conmigo, apóyalo a él, seguro me va a ganar. Ve con el más grande, eso es sabio. Entonces tenemos la iglesia creyendo que la adoración es para ella, y en el momento que nosotros decidimos cuándo hacerlo, en el momento que nosotros decidimos cuándo adoramos y cuándo no; nosotros somos el centro de nuestra adoración, la adoración se vuelve para mí, yo me vuelvo mi propio Dios.

 

Es: pero yo lo canto bien fuerte. Sí, pero necesitas entender algo, necesitamos entender la diferencia entre ¿lo estoy cantando para Dios porque me hace sentir bien? ¿Estoy buscando a Dios porque Dios me hace sentir bien? O lo estoy buscando simplemente porque Él es Dios y le voy a dar lo que me corresponde dar. ¡Ese es el corazón de un adorador!

 

Por lo general nos gusta venir a la iglesia y que canten canciones que nos gustan, y si somos latinos canciones que nos pongan a bailar. Y si son americanos es de: No, esas no. Si son africanos, les gustan canciones como fiesteronas y que griten. Pero entonces, ¿qué es la adoración? Si la adoración no se trata de mis sentimientos, si la adoración no se trata de cuando canto, si la adoración no son las canciones lentas y la alabanza las canciones rápidas; ¿qué es la adoración? La adoración es la respuesta correcta a la presencia de Dios. Es así de fácil y sencillo.


Es lo que el Espíritu Santo te está indicando hacer, y tú responder de esa manera, ¡eso es adorar! Y cuando tú entiendes eso, empiezas a leer la Biblia y encuentras expresiones de adoración por todos lados. ¿Ubican la historia de la mujer sirofenicia y Jesús, cuando le dice esta mujer: mi hija está endemoniada, y Jesús ignorándola? Jesús siendo Jesús, y la mujer sirofencia así de: Jesús, Jesús, Jesús. Y los discípulos bien amorosos diciéndole a Jesús: Ya dile que se calle y se vaya.

 

Y Jesús seguía ignorándola ¿no? Jesús el todo amor, acá ignorando a esta mujer. Y voltea Jesús y parece que le va a contestar a la mujer y les dice a sus discípulos: No, porque yo fui enviado a las ovejas perdidas de Israel, no a los perros. Jesús el amoroso, ¿no? Así de: ok. ¿Se imaginan a Jesús en whatsapp dejando en visto a todos? Así de: no le voy a contestar. Y tres días después: ¿qué pasó?

 

O le preguntas algo y te responde otra cosa ¿no?, así de: Jesús te están buscando unos griegos. Y Jesús. Sí porque ya es tiempo de que el grano caiga… Y le digo a los griegos ¿Qué sí o qué no?  Y te manda videos bien raros. Y tú así de: Jesús eso no pregunté. Y Jesús acá en su propio rollo ¿no? Entonces la historia es con la mujer y le dice a los discípulos: no, yo no fui enviado a los perros. Y después viene la respuesta más maravillosa que encontramos, una de las respuestas más maravillosas de toda la Biblia.

 

Y le dice la mujer: pero aún los perros comemos de las migajas que caen de la mesa. Y en eso se gana el corazón de Jesús. Voltea Jesús y le dice: Mujer tu hija es sana, vete. Pero antes de eso dice que la mujer adoró y dice eso. Quién de verdad se imagina cantando: sí Señor soy tu perro, que come de las migajas que caen de la mesa. Se imaginan que empezara un canto espontáneo así de: tus perros somos, tus perros somos. Seguramente me van a voltear a ver como diciendo: Éste ¿qué hace? Ya se volvió más loco.

 

¿Se imaginan? Entonces, porqué si Jesús le está diciendo perro a alguien, y esa persona responde de esa manera, ¿por qué la Biblia lo cataloga como adoración? No canta, no dice cosas bonitas, ciertamente no creo que se haya sentido muy bien la señora; pásalo a femenino, suena más feo ¿no? Y si no está pasando eso, ¿por qué la Biblia dice que la mujer adoró? Porque respondió de la manera correcta a la presencia de Jesús.

 

Y le dijo: ¿quieres que sea tu perro? Va. ¿Me vas a decir perro? Va, pero el tuyo. Y Jesús la ve y le dice: ah, y voltea y les dice a los discípulos: mírenla. Y le dice a ella: Mujer vete, tu fe te ha salvado, tu hija es sana. ¿Por qué? Porque respondió de la manera correcta a la presencia de Dios, porque cuando Jesús le estaba requiriendo hacer algo, la mujer lo hizo.

 

Les ha pasado tal vez, esto es acá muy aventurado decirlo; les ha pasado que hay canciones rápidas y lo que quieren es levantar las manos solamente y no aplaudir. Esto es muy aventurado, es como que me estoy aventurando mucho. Y está el baterista con el ritmo rápido, y tú lo que quieres es tirarte y solamente llorar, ¿les ha pasado? O levantar tus manos, ¿les ha pasado eso? Pero dices: no, no se puede porque son las rápidas.  Tú lo estás pensando y es de: no, en las rápidas se aplaude.

 

¿O les ha pasado que hay una canción lenta y tú lo único que quieres es brincar? Pero no lo haces porque pues son las lentas. No, es que qué van a decir de ti si son las lentas y tú brincando como menso. Vaya a voltear alguien y vaya a decir: y a éste qué le pasa si son las lentas, eso fue hace 20 minutos, en las rápidas, seguramente es arrítmico, ¿no? 

 

No, eso es el Espíritu Santo diciéndote qué tienes qué hacer. Es adoración en el Espíritu. ¿Les ha pasado que hay veces que simplemente quieren cantar algo que yo no estoy cantando, o que el líder de alabanza no está cantando? Y no lo hacen porque no están en esa canción, y piensas: no, no, no es momento. ¿Les ha pasado? Ok, eso es adoración en el Espíritu. Eso exactamente es el Espíritu diciéndote: Quiero esto de ti.

 

Y tu adoración debería ser: ok, si son las lentas pero si quieres que brinque, pues brinco, pero son las lentas. Acá se lo adviertes al Señor unas tres veces par que esté consciente de la barbaridad que está pidiendo. Casi le dices: ubícate Señor Jesús, son las lentas, eso es en las rápidas. Walter le está tocando bien rápido, respeta, hay que brincar. ¡NO! Es el Espíritu diciéndote lo que el Espíritu quiere de ti. Y en el momento que tú lo haces, ¿qué crees que estás haciendo? ¡Adorando! Porque estás respondiendo de la manera correcta a la presencia de Dios.

 

Hay muchas veces y tal vez les pasa a muchos, hay veces que hay gente que necesita que se le esté diciendo: levanta las manos, no las levantes, dos pasos a la derecha, dos pasos a la izquierda, gira, touchdown. Y en el momento en que no los dirigen, la gente se pierde, es como de eh. ¿En dónde creen que esté basado la adoración, en donde yo les diga o el que está dirigiendo les diga qué hacer, o cuando ustedes están respondiendo a lo que el Espíritu les está diciendo qué hacer? ¿Cuándo yo les digo qué hacer o cuando el Espíritu les dice qué hacer? En la segunda.

 

¿Se han fijado que muchas veces los dejo hacer acá  como: ah ahora haz lo que quieras? No es que no me importe, pero tal vez a ti el Espíritu te está hablando de una manera que no me está hablando a mí. Yo tengo la responsabilidad de ver el panorama grande, pero tú tienes la responsabilidad de responder correctamente a la presencia de Dios personalmente, ¿sí? Nosotros tenemos la responsabilidad de crear donde tú puedes ponerte para simplemente adorar.

 

¿Sabes por qué la música es tan buena cuando adoramos? Porque es la única cosa que involucra las tres partes del ser humano: Espíritu, alma y cuerpo. No hay otra cosa que involucre las tres. Entonces, cuando hay música tu espíritu, tu alma y tu cuerpo pueden ser uno y simplemente es más fácil adorar con todo lo que eres. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.  Por eso es tan buena la música. Pero no es que sin la música no puedas adorar.

 

Cuando tú haces las cosas que el Espíritu te está diciendo, estás adorando. Y te voy a decir un secreto: ya saben que la alabanza no son las rápidas, ¿verdad? Ya se los dije. La alabanza no tiene que ver con la velocidad de la canción, pero sí tiene que ver con nuestra expresión corporal.  La alabanza es parte de la adoración. La alabanza es parte de mi respuesta correcta a la presencia de Dios. Y puede ser con canciones muy rápidas, muy lenta o sin canción. 

 

La alabanza no está hecha para que tú es el momento en donde te sientes bien, te sientes chido, o para el momento en donde están calentando voy a llegar después ya a la Palabra. ¡NO! Es más lo más importante de un servicio debería ser el momento de adoración, porque es lo que le estamos dando a Dios; porque de ahí en fuera es lo que nos está dando Dios a nosotros, y se supone que la adoración es para Él y es por Él. Lo más importante de un servicio debería ser el momento donde tocamos, donde adoramos.

 

¿Sabes qué es lo que menos atención se le pone? Al momento en donde nosotros estamos reunidos para adorar. Por lo general es vamos a la Palabra, la Palabra. Lo entiendo, pero si se trata de dar a Dios lo que yo estoy haciendo, es para ti no para Dios. ¿Creen que le voy a predicar a Él? Lo voy a sentar y el voy a decir: mira, la adoración es… En el momento en que lo intente me va a dar un cachetadón.  ¡Escuincle!

 

Vamos al Salmo 100, y vamos a ver estas cosas, y quiero hacer una diferencia en esto para la siguiente semana continuar. Salmo 100:4a Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza.  

 

Salmo 99:5 Exaltad a Jehová nuestro Dios, Y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo.

 

El Antiguo Testamento nos está marcando tres cosas diferentes: Acción de gracias, alabanza, adoración. Las tres funcionan diferente. La acción de gracias hace cosas que la alabanza no hace y no tiene, pero muchas veces para poder alabar necesito agradecer, ¿por qué? Dice: Entrad por sus puertas con acción de gracias. Lo primero que yo hago cuando vengo a Jesús es estar agradecido de las cosas que él ha hecho.

 

Ah y les voy a decir otro secreto: no viene en la Biblia que debe de haber canciones rápidas y canciones lentas en el mismo momento que adoramos, es algo que la iglesia ha hecho por siglos, y lo siguen haciendo y lo seguirán haciendo. Porque en el momento que alguien quiera hacer otra cosas va a salir alguien diciendo: No, no lo hemos hecho así nunca, ¿Cómo todas rápidas hoy? ¿Cómo todas lentas hoy? No, no, no.

 

No, este estilo que tienen las iglesias cristianas de tres rápida y dos lentas, o dos y dos, o como se acomoden dependiendo el tiempo que tengas; no es bíblico, ¡no está en la Biblia! Por lo tanto, puedo hacer con eso lo que quiera ¿sí? ¿Por qué? Porque o está en la Biblia, y no estoy afectando nada. Porque el Señor no me dijo: Tocaréis dos canciones para brincas, tocaréis tres canciones para llorar. ¡No, no, no! No viene así, no viene para nada, no hay una parte en la Biblia donde diga: y cantaréis 25 minutos. ¡NO!


La Biblia dice: alabad al Señor, hacer un ruido de gozo. Y te voy a decir otra cosa: ¿ubicas la palabra alabanza, la que acabo de decir? ¿Sí? Ok, en hebreo no existe. No existe la palabra alabanza en hebreo, no existe. Es una palabra inglesa que se traduce como Praise; de hecho son siete palabras diferentes que todas las traducimos como alabanza. O sea, ¿cómo? Qué difícil ¿no? Yo creo que la siguiente semana vamos a hablar de las siete palabras que significan alabanza, para que tengas una idea.

 

Pero la palabra alabanza, cada vez que tú encuentres en el Antiguo Testamento que dice: alabar a Dios; de hecho te está diciendo cómo. El Salmo 150: Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento. 2Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. 3Alabadle a son de bocina; Alabadle con salterio y arpa. 4Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas. 5Alabadle con címbalos resonantes; Alabadle con címbalos de júbilo. 6Todo lo que respira alabe a JAH. Aleluya.

 

Ok, lo que está diciendo tehileah a Dios por su grandeza.  Tehileah a Dios en la magnificencia de su firmamento. Tehileah a Dios con címbalos resonantes; Tehileah a Dios. ¿Y sabes qué es el Tehileah? Es el sonido que sale del corazón. Pero cuando simplemente lo pensamos como la alabanza es simplemente brincar, no tiene ningún sentido. ¿Brincar a Dios, pues cómo alabo? Realmente todas las veces que aparece la palabra alabanza, el Padre y el Espíritu Santo te está diciendo: de esta manera puedes expresar lo que yo soy.

 

Salmo 100:4a Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza. La acción de gracias tiene que ver con reconocer lo que Dios ha hecho. Por ejemplo, supongamos que me iban a atropellar, y Dios hace algo y no me atropellan. Entonces yo digo: Gracias Señor porque me salvaste, ¿sí? Bueno, debería de hacerlo ¿no? Por ejemplo el avión que se cayó, la gente debería decir: Gracias Señor porque guardaste nuestra vida. Eso es la acción de gracias, el agradecerle a alguien la acción.

 

Es: tú hiciste esto, te voy a agradecer por esto: Gracias Jesús por tu sacrificio en la cruz, gracias Jesús porque eta semana no me quedé sin comer. Gracias Jesús porque me acercaste al Padre. ¿Tiene sentido esto? Simplemente estoy hablando de acciones, las acciones de la gente o la acción de alguien, esa es la acción de gracias, es por un evento ocurrido tú agradeces.

 

Pero después los Salmos dice: Por sus atrios con alabanza. Entonces dice: tú llegas a la puerta y di gracias. Y ahora dice: vamos más adentro. Ok, ¿cómo vamos a ir más adentro? ¿Te acuerdas de lo que agradeciste? Sí. ¿Te acuerdas que Jesús te salvó de un accidente? Sí. ¿Qué quiere decir eso? Qué él es Salvador. Entonces, ya agradeciste por la acción, la alabanza es: Tú eres Salvador. ¿Tiene sentido la diferencia de uno y otro? Y porque tú me salvaste puedo decir que tu característica, que tú como Persona eres Salvador. Y la alabanza requiere algo: la expresión física de por qué estoy alabando.

 

No podemos alabar cruzados de brazos, o con las manos agarradas en la espalda, ¡no! No es alabanza. La alabanza requiere la expresión física por lo que yo estoy alabando. Hay muchas veces que decimos: Señor te alabo. No, cuando dices eso no lo estás alabando realmente. ¿Han escuchado a la gente que ora diciendo: Sí Señor, oramos por el pastor? ¿Sí, qué oras? Ya sé que estás orando, ¿dime qué estás orando? Te pido por el pastor. ¿Qué? Es lógica, uno más uno.

 

Cuando decimos yo oro por esto, o Señor te pido por alguien; ¡dile qué le estás pidiendo! Fácil. Si yo voy a orar para que le vaya bien en el trabajo a Miguel, es. Señor te pido que lo bendigas en el trabajo. Si yo digo: Señor te pido por su trabajo, no estoy diciendo nada. Dios me puede preguntar, ¿qué me estás pidiendo? ¿Tiene sentido la diferencia entre uno y el otro?


Si yo le digo: Señor te alabo; estás usando una palabra, pero le puedes decir: Señor tú eres magnífico, eres hermoso, no hay otro como tú. Tus maravillas son tan grandes que no las puedo entender. ¿Ya ves la diferencia entre uno y otro? Y en el segundo no usé para nada la palabra alabar, pero seguramente el Señor se sintió más alabado con mi segunda acción que con la primera. El Señor hay esto en mi corazón, te lo voy a cantar. Señor, porque te alabo voy a levantar las manos.

 

Hay cosas que no me preguntes, ¿por qué? Pero Él dice que le gustan, y como la adoración se trata de Él, se trata de que el regalo le debe de gustar a Él no a mí. ¿Han visto que la gente es pésima dando regalos? O sea, pésimos. Algo que debería ser de sentido común y ayer me pasó, lo evitamos. Y por lo general le queremos regalar algo a alguien que, ¿qué? ¡Que nos guste a nosotros! Y es así como: ah vi esto para él, sí le voy a regalar esta funda de Iphone. Pero ¿no tiene un Samsung? ¡No importa!

 

¿Alguna vez les han regalado una corbata horrible, horrible, horrible? Que tú la ves y dices: Pero yo no uso corbata y mucho menos naranja; así de naranja barrendero. Y la ves y repasas como todo tu vestuario a ver con qué te la puedes poner, y sabes que no la vas a usar. Un día alguien llegó y me dijo: Oye, ¿qué quieres para tu cumpleaños? Y respondí correctamente: pues lo que me quieras dar, porque uno no es abusivo ¿no? Y dijo: no, no, ¿qué quieres? Y respondí: bueno me gustan los libros, me puedes regalar una partitura de música o me puedes regalar un disco. Y me dijo: Ay no, eso está bien aburrido, te voy a regalar otra cosa. Y yo así de: ok, si tú quieres.

 

Y muchas veces venimos con el Señor y le decimos. Señor te traje esto, que no lo querías, no te gusta pero es lo que yo te quiero dar, ¡te lo aguantas! Cuando nosotros adoramos a Dios dependiendo de la manera que nosotros nos sentimos, que nos agrada a nosotros; nosotros somos el centro de atención, y estamos dándole algo a Él para nosotros sentirnos bien, no para que Él tenga placer.


Es: Señor cómo voy a poder, es que es lo que tú quieres que te dé, cómo quieres que te sirva. Y es cuando el Señor te dice, y puedes leer el Antiguo Testamento, y vienen muchas expresiones de adoración. En el Nuevo Testamento también vienen, Salmos, himnos, cantos espirituales. Es de: Señor ¿qué es lo que quieres escuchar hoy?

 

Hubo una temporada en donde casi no tocábamos canciones rápidas, creo que ya está acabando hace poco. Y fue así de: pero es que no tocan canciones rápidas. Es, porque el Espíritu me está guiando hacia otro lado, y si tengo que complacer a Él o a ti, vas a perder. 

 

La adoración se trata de Dios, es por Dios y solo para Dios. La adoración es mi respuesta correcta a la presencia de Dios ¿Sí? Y la alabanza puede ser parte de mi adoración. Otra vez, la alabanza no son canciones rápidas, ¿qué es? Es el reconocer quién es Dios y la expresión física de eso. Entonces cuando vengas a adorar, primero, primero, primero piensa que no se trata de ti, y piensa ¿qué es lo que es lo que le voy a dar a Dios, es cómo voy a agradar el corazón de Jesús? Porque ahí es donde por eso adoramos. Tú vas a adorar, hagas lo que hagas vas a adorar porque eso es quién eres tú. Simplemente hazlo de la manera correcta.


Es que tu adoración parta de quién eres, que tu adoración sea el: Padre ¿qué es lo que te voy a dar? Jesús, ¿qué es lo que quieres escuchar? Espíritu Santo, ¿qué es lo que quieres hacer? Es, tal vez el de la alabanza no esté tocando las canciones que te gustan a ti; ¡lo siento!  De verdad no te quiero hacer enojar, me caes muy bien, te quiero. Pero estamos intentando seguir el corazón de Dios. Tal vez en tu vida no te esté yendo muy bien, y lo entiendo.

 

Pero cuando tú adoras por el Espíritu es: a pesar de mi situación, tú sigues siendo Dios. A pesar de mis fallas, a pesar de lo que yo no veo, a pesar de lo que veo inconcluso o que tú no has cumplido; eso no afecta nada que tú eres Fiel y que tú siempre cumples las cosas. Entonces me puedo parar y decir. Nada es imposible para ti aunque tenga un problema de cáncer.

 

Aunque tenga un problema en donde la vida se me está viniendo abajo, puedo parar y decir: Tú eres el que me sostiene aunque yo me esté viniendo para abajo, ¿por qué? Porque no se trata de mí se trata de Él. Porque mi circunstancia nunca, nunca, nunca, absolutamente nunca va a cambiar quién es Dios. Él va a cambiar mi circunstancia siempre, y Él puede afectar mi circunstancia, pero mi circunstancia nunca lo va a afectar a Él, Él sigue siendo Dios.


Entonces si te puedes quedar con algo, quédate con esto: la adoración es la respuesta correcta a la presencia de Dios. La alabanza es reconocer quién es Dios y expresarlo físicamente; ya después hablamos de los beneficios de la alabanza. ¿Amén?

 

Padre gracias porque eres bueno, gracias Señor por amarnos tanto; gracias Jesús por amarnos de la manera que nos amas. Gracias Espíritu Santo por querer pasar tiempo con nosotros de la manera que quieres pasar tiempo con nosotros. Padre bendice y guarda a mis hermanos, que tu rostro resplandezca sobre ellos, y dales paz en todo lo que hagan. Que todo lo que su vida produzca sea bendecido; y gracias, gracias por siempre estar con nosotros. Te amamos y oramos en tu nombre Jesús, amén.  

 

Dios te bendiga.