INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

EL VALOR DE JESUCRISTO

 

Rebeca Hefzi-Bá Cano

 

 

¿Alguien todavía ve la televisión, sí? Porque últimamente he visto que todo es red social, internet, estár con el celular en la mano, y creo que ya casi nadie ve la televisión. Todavía hay bastante gente que ve la televisión; ¿de pura casualidad han visto este programa en History Channel que se llama “El Precio de la Historia”? Bueno, pues voy a empezar hablando de eso.

 

Estaba viendo este programa y lo he visto durante mucho tiempo, y justamente en este programa va gente con objetos raros o no tan raros, a empeñarlos y ver cuánto cuesta; y ya el vendedor les dirá si realmente vale algo o si realmente es pura basura. Y la mayoría de los programas casi siempre es basura, siempre el que va a empeñar o vender su objeto, quiere recibir un montón de dinero por no sé una corcholata que dice que fue fabricada en 1920 ¿no? Deme 100 mil pesos por esta corcholata. No, pues joven solo le vale 100.

 

Entonces la mayoría de este programa, hay cosas muy interesantes pero la mayoría es como basura, cosas inservibles. Pero me ha tocado ver que en raros programas, y este me acuerdo mucho porque una chava llevó como una especie de flor, de araña, era un objeto demasiado extraño. Y voy a poner los números como en pesos, porque la verdad no me acuerdo tan bien de la cantidad en dólares, pero esta chava quería como diez mil pesos por este objeto.

 

Y ella pensó que pues estaba bien el precio. Y se lo da al vendedor y le dice: Oye, fíjate que traigo este objeto y quiero diez mil pesos por él. Y el vendedor se le queda viendo a la chava y le dice: No puedo creer lo que me estás trayendo. Y yo pensé: ahorita le va a rematar su objeto y le va a decir que le va a dar tres mil pesos por eso. Entonces, el vendedor se le queda viendo al objeto, lo estudia, y le llama a los otros hermanos y a los que trabajan con él; lo ven y le dice a la chava. No, no te puedo dar diez mil pesos, porque lo que tú traes vale cien mil.

 

Y la chava se asombra muchísimo. Y le continúa diciendo el vendedor: porque sería muy injusto y muy deshonesto de mi parte si solamente te doy diez mil, sabiendo que vale cien mil. Entonces la chava se quedó muy asombrada; y le dice: está bien. Pero curiosamente ella no sabía el valor del objeto que ella llevaba.

 

Ahora, imagínense mujeres, ¿conocen la zirconia? Se parece muchísimo al diamante a simple vista, porque está cortado de la misma manera que un diamante. Y si uno lo ve podría decir: parece un diamante. Pero realmente es una zirconia. Entonces imagínense mujeres, que ustedes traen un bello anillo de zirconia, entonces lo traen en su mano, lo traen presumiendo, bueno ni tanto para que no les digan nada.

 

Pero imagínense que ese anillo lo ve un joyero y ustedes quieren empeñar ese anillo de zirconia, ¿cuánto creen que les daría por esa zirconia? Trescientos pesos, algo barato ¿no? Pues es zirconia, total. Pero imagínense que les pase lo que a esta chava de este objeto raro que les comentaba; y que van al joyero y le diga. Oye, es que tú no traes una zirconia en tu mano, lo que tú traes en tu mano es un diamante.

 

¿Qué harías? ¿Te lo quedas, lo vendes, lo guardas por si lo puedes vender a más alto precio, o lo guardas como un tesoro para ti? ¿Qué harías tú mujer? La verdad es que yo lo guardaría, es una joya preciosa, y por lo tanto vale mucho. Y como vale mucho no merece que cualquiera lo tenga, pero si lo tengo en mi poder lo hace más valioso para mí. 

 

2 Corintios 4:6 Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.

 

¿Qué creen? Que tú y yo tenemos lo más valioso de este mundo que se llama JESUCRISTO. Y lo tenemos al alcance de nuestras manos, pero ¿qué crees? Que no lo sabemos ver.  No lo sabemos ver y nos conformamos simplemente con creer en él. Y creemos que es cualquier persona en la historia.

 

Y tú, ¿qué crees? No pues en Jesucristo. Ah, chido, qué bueno, bien por ti. Y creemos y vivimos toda nuestra vida creyendo que Jesucristo es un personaje relevante pero no tan relevante, en la historia y en nuestra vida. Pero Jesucristo es más que solo eso. Jesucristo es este hombre que vino a la tierra, bajó a la tierra y te vino a reconciliar con Dios, que vino a alumbrar tus tinieblas.

 

Que vino y dijo: él vale tanto, ella vale tanto que yo voy a dar mi vida para que no se pierda eternamente; y eso vino a hacer Jesús. Y entonces cuando lo conoces y tienes este encuentro con él, nada en tu vida vuelve a ser lo mismo, nada en tu vida vuelve a ser igual, es hasta ese momento. Y te voy a poner una situación bien común, súper común.


Todos hemos tenido, escuchado, hemos conocido a lo largo de nuestras vidas a la típica amiga, voy a usar una frase que se llama “friendzonear”. ¿Quién no conoce qué es friendzonear? Varios, bueno, cuando yo diga: friendzonear, eso significa la zona de amistad. Si yo te digo: te voy a friendzonear, significa te voy aponer en la zona de amistad, ¿sí? Para la gente que no sabe qué es friendzonear.

 

Todos tenemos y hemos conocido o hemos escuchado el típico caso de esta chava, de esta mujer que tiene al hombre más maravilloso a su lado, que la trata bien, que es un galán, que es atento, educado, amoroso, la sube, la baja, es respetuoso, sociable, le cae bien a la familia, y todo eso; y la chava lo quiere solo como amigo, para irse con el patán que la trata mal, que la hace sufrir, que la hace llorar, y tiene al final una relación tóxica.

 

¿Les suena conocido este caso? ¿O soy yo la única que conoce de estos casos? Todos conocemos a alguien así, ¿verdad? Entonces tienen a la chava quejándose siempre del amor: Y es que nunca encuentro a nadie. Es que todos son iguales. Bla, bla, bla. Y el amigo escuchando cómo llora por otros, él siendo paciente, soportándola; porque las mujeres, hay que decirlo: ¡estamos bien locas! ¡Somos bien intensas, bien dramáticas! De verdad, quiero defendernos, pero de verdad no puedo. Hay unas más que otras pero la verdad es que sí.

 

Pero tenemos a este hombre que quiere algo con esta chava, la quiere bien, la quiere para algo serio, la trata bien, quiere formalizar con ella; y ella: Ay no, espérame tantito. Es que solamente como amigo. Pero se va a enamorar del tipo que la trata mal, del que es celoso, controlador, papanatas. Y cuando te enteras de estos casos, como tercera persona, es como de: ¿pero qué tiene en la cabeza esta chava?

 

Qué tiene en la cabeza esta chica que pudiendo estar con alguien bien, que la trata bien, estando en una buena relación; no digo que en las relaciones no haya problemas, pero cuando la relación se vuelve tóxica, celosa, posesiva, controladora, que ya está muy mal. Y otra cosa es que obviamente haya subidas y bajadas como en cualquier relación. Pero siempre como terceros, criticamos a esa persona: Uy ¿qué le pasa, qué tiene en la cabeza, qué no ve al tipo que la trata como reina, y al otro que es un patán, qué no lo está viendo?

 

Sí, nos quejamos, se han quejado y han dicho: ah te quiero dar unas cachetadas a ver si así entiendes. Y nos enojamos pro esta situación. Pero ¿qué crees? Que muchas veces tú y yo somos como esa chava pero con Jesús. Muchas veces nos comportamos así con Jesús, teniendo al Hombre, al Caballero, al Maestro, al Amigo, al Esposo, al Ayudador; nos vale.

 

Y preferimos irnos por otras cosas y resolver nuestros problemas y nuestras vidas, por muchas veces doctrinas filosóficas, por otra gente que viene y nos enreda en sus palabras, y decimos ahí: Wow, es que Perengano dijo: Ten paz interior. Uf, eso me cambió la vida.  Y creer en Jesús ¿qué, qué es, qué es para ti creer en Jesús, qué es para ti Jesús? Y nos impresionamos y decimos: Wow, qué maravilloso, esta persona me dijo que tuviera paz interior y ya me siento más tranquilo resolviendo mis problemas.

 

¡En serio! Teniendo a Jesús ¿te dejas asombrar de otras cosas? Y muchas veces cambiamos a Jesús por basura. Jesús es este diamante y mucha veces tú y yo lo cambiamos por basura llámense relaciones, llámese miedo, llámese otras creencias, cualquier cosa lo cambiamos por basura. Jesucristo es este hombre que te ama tanto, y no solo te ama tanto sino que quiere tener una relación increíble contigo, y lo friendzoneas, o sea, lo pones en la zona de la amistad: ahí te quedas Jesús.

 

Colosenses 2:8 Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.

 

Como te acabo de decir, a lo largo de la historia han existido excelentes pensadores, no digo que no; gente que ha tenido sabiduría cuando habla, no estoy diciendo que no. Pero tú y yo como cristianos ¿qué crees? Que no podemos asombrarnos de eso, ¿por qué? Porque tenemos al que le pertenece la sabiduría.

 

Y me llama la atención cuando viene alguien; hay una frase de un filósofo no voy a mencionar ninguna corriente, pero que dice: Si tu problema tiene solución, no te preocupes. Si tu problema no tiene solución, pues no te preocupes. Wow, qué sabiduría del señor este, de verdad. Y nosotros ahí haciéndole guana, guana a este tipo de filosofías, wow, qué barbaridad es que lo dijo Fulano de Tal, no me voy a preocupar.

 

Y cuando Jesús te dice: Hey, pon los ojos en mí. No es que si no tiene remedio, no me preocuparé. Y si tiene remedio pues para qué preocuparse. O sea, no entiendo, y muchos cristianos entonces empiezan a adoptar este tipo de corrientes, y este tipo de cosas. No porque alguien no pueda pensar de una manera así, o porque no podamos decir: ah está padre lo que dice. Pero ¿sabes qué? Tienes a Jesús.

 

¿Quieres vivir mejor? Lee la Biblia. ¿Quieres vivir mejor? Lee la Biblia, esta es la carta de presentación de Dios, esta es la carta de presentación de Jesús no otras cosas. Qué padre la filosofía, ¡no nos interesa! El principio de la sabiduría, es el temor a Jehová. En ningún momento dice: cuando estudias y cuando pasas todo un posgrado, y entonces… No, no, es el temor a Jehová, es el conocimiento de Jesucristo.

 

Y muchas veces tú y yo nos dejamos asombrar por todas estas cosas, que no debería de ser así. Y esta sabiduría la trae ¿qué crees? Nuestra relación con Jesús. Es que yo quiero ser más sabio. Pues ten una relación con Jesús, ahí está la clave. Es que yo quiero tener más inteligencia. Ten una relación con Jesús. Y te voy a decir algo, ¿todos han leído los evangelios? ¿La vida de Jesús? Yo por años de verdad, por años los leí en mi casa; mi papá nos sentaba a todos y nos sentó durante años a leer la Biblia juntos, toda la Biblia juntos.

 

Pero me voy a concentrar en los Evangelios, y muchas veces pasamos los evangelios y ah qué padre Jesús; los milagros de Jesús, qué cool, pero no nos estamos dando cuenta de lo que dice, de verdad no te estás dando cuenta, no tienes la magnitud de la idea de lo que dice, de quién era este hombre. Porque si lo comprendiéramos entonces pensaríamos de una manera diferente de él.

 

Es que Jesucristo es increíble, sorprendente, maravilloso, alucinante. Les voy a decir algo: me provoca risa cuando canonizan a alguien. Ah es que el Papa hizo un milagro. ¡Qué! No pues yo conozco a varios que ya deberían canonizarlos aquí., de verdad. Es que el Papa hizo dos milagros en toda su vida. ¿De verdad? ¿Y de verdad la gente se impresiona por eso?

 

Y cuando yo veo la vida de Jesús en cualquiera de los Evangelios, de todos los milagros que hizo yo digo: ¡wow! ¿Quién es este hombre? Este es el hombre en el que yo creo, el que resucitaba muertos. ¿Sí sabías que tú y yo, la vida estándar de los cristianos que deberíamos de tener es como la que tenía Jesús? Y todo lo que hizo Jesús lo dice en Todo lo que hago, ustedes lo harán también y aun, cosas mayores (Juan 14:12).

 

Aguanta Jesús, ¿Qué, y aun cosas mayores de las que tú has hecho? Entonces ¿Por qué no estamos levantando muertos? ¿Por qué sigue tanta gente en el hospital? ¿Por qué mi vida no cambia, por qué no puedo contra una depresión, contra mi flojera, contra mi apatía, contra mi ira, contra mis miedos? Pues porque no le estás creyendo a  Jesús.

 

Porque no puedo creer que este hombre que resucitaba muertos y cambiaba vidas, con simplemente hablar con la gente, no me pueda sacar de una situación emocional, física, financiera o material, ¡no lo puedo creer! Entonces no estoy viviendo a Jesús, entonces no estoy creyendo en él como debería de hacerlo. ¿Qué está pasando en mi vida?

 

Porque cuando yo lo veo es simplemente asombroso todo lo que hace, todo lo que él es, es simplemente asombroso. Este hombre que debería cuando yo creo en él y digo: sí te creo a ti,  creo que tú eres más grande que todos mis problemas, mis miedos, mi frustración, mi enfermedad, creo en ti. Y entonces vivimos y empezamos a vivir y tener una relación con él, entonces nos cambia la vida. Es eso, nos cambia la vida Jesús. Jesucristo te trastorna, y no hubo una persona que no tuviera un encuentro con él y saliera igual, ¡ninguno!

 

Colosenses 2:13-15 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, 14anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, 15y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

 

Estos versículos me emocionan, me encanta esto, me encanta leerlos. Wow, Jesucristo te salvo de una vida eterna miserable, qué maravilloso. Jesucristo anuló todo aquello; imagínate que tú cometes un delito y te vas a ir a la cárcel o inclusive te van a dar pena de muerte. En México ya se quitó la pena de muerte, pero en otros países hay pena de muerte, pero imagínate que tú cometes un delito y te van a dar pena de muerte, ¡qué fuerte!

 

Pero llega un hombre y paga tu condena, y dice: ¿sabe qué? No le dé pena de muerte a él, démela a mí. ¡WOW! Eso está increíble, y Jesucristo te salvó y te quitó de vivir una vida miserable, tanto eterna como de condenación, como terrenal. Hay cosas y factores que influyen para que nosotros vivamos de cierta manera, pero cuando estamos en una misma situación, muchas veces es porque no queremos salir de ahí, ya nos acostumbramos, nos acostumbramos a vivir de esa manera.

 

Sabiendo que Jesucristo puede cambiar nuestras vidas, nos acostumbramos a un: no, así está bien, estoy mal con Dios, qué me importa. ¡Qué mediocre, perdóname pero en verdad qué mediocre! Me molesta de verdad esta frase: Pues si Dios quiere. No soporto esa frase, no al soporto, ¿sabes por qué? Si Dios quiere ¿y por eso mandó a Jesús? Si Dios quiere, ¿y por eso te dio libertad? Si Dios quiere, ¿y por eso Jesucristo aguantó 39 latigazos que le partieron la carne? Si Dios quiere, y a Jesucristo el desfiguraron la cara a puros golpes, le arrancaron la barba, le pusieron una corona de espinas, ¿para que tú digas si Dios quiere?

 

Ese hombre que pagó por tu condena, pagó tu pena de muerte, ¿y tú quieres vivir una vida mediocre? ¿En quién estamos creyendo? Y el mundo se junta para celebrar al niño Dios y a Jesús, ¡por favor! Que al menos estas fechas sirvieran lo que Jesucristo ha hecho en tu vida, en mi vida. Lo que hizo este año, lo que ha hecho los meses pasados, lo que hizo este mes, lo que hizo esta semana, lo que hizo hoy, el que puedas estar aquí, el que estés vivo, el que tengas tus funciones motoras funcionando. Eso es algo cotidiano pero hay gente que no lo puede hacer, y tú y yo sí lo podemos hacer.

 

Dice la Biblia que no hay otro hombre; tienes al hombre del mundo espiritual de tu lado, al más poderoso, no hay otro nombre fuera de él en el que haya salvación. No hay otro camino, verdad o vida que te lleven al Padre, más que Jesucristo. Y a mí me molesta en lo particular, siempre lo he dicho, esta imagen de Jesucristo de la iglesia católica como pobrecito. No, no puedo con esa imagen, no me imagino a Jesús así, jamás. En todo el Evangelio jamás, y bueno no solo en el Evangelio sino en toda la Biblia, no me lo puedo imaginar así: Bienaventurados todos, amor. ¡No, no puedo, de verdad, no puedo!

 

Y para demostrarte esto, vamos a Marcos 5:6-7 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. 7Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

 

¡Qué! Los mismos demonios corrían hacia Jesús diciéndole: ¡por favor no me atormentes! Y Jesús no había hecho nada, era su sola presencia. Y esto es solo un ejemplo, pero hay otros pasajes en donde los demonios vienen y le dicen: ya por favor deja de torturarme. Y Jesús: Cállate. No había hecho nada, no los había corrido, no había hecho nada simplemente se presentó. Y eso es lo que debería de pasar con nosotros y en nuestras vidas cuando él se presenta y lo conocemos.

 

Esos demonios que nos atormentan deberían de huir, porque Jesucristo alumbra cualquier tiniebla, cualquier miedo, cualquier depresión, cualquier ira; Jesucristo lo alumbra. Y cuando tú entiendes esto, entonces puedes y tienes este conocimiento de decir: En el nombre de Jesús. Es el único y lo acabamos de leer, aquel que exhibió a los principados y potestades, triunfando sobre ellos en una cruz.

 

Y muchas veces nos atemorizamos, ¿Por qué? Tal vez porque no estamos creyendo tanto en quien decimos creer. Pero es Jesucristo, es este hombre; y a veces nosotros estamos como con una flor arrancándole los pétalos y diciendo: creo, no creo, creo, no creo; y así vivimos mucha parte de nuestra vida diciendo: Bueno hoy sí creo. Bueno pero es que mañana no creo. Bueno es que de esta situación sí creo que me pueda sacar, pero de esta otra no creo.  ¡Y no puede ser así!

 

Hay una película que quizás conozcas, que se llama Las Crónicas de Narnia; ¿la ubicas? Sí. En esta película voy a hablar de la segunda, que seguramente no todos han visto pero se las voy a resumir. Se llama Las Crónicas de Narnia y el Príncipe Caspian, para esto los cuatro hermanos regresan a Narnia, obviamente ya es muy diferente y en este momento el príncipe que tiene que gobernar por herencia, está huyendo porque el tío se apodera del trono. 

 

Entonces el príncipe Caspian se encuentra con estos cuatro hermanos, y el hermano más grande y él empiezan a planear la guerra en contra del tío para poder derrocarlo y poder vencerlo. Desde el principio la hermana más chica, Lucy, les dice: están padres sus planes pero qué les parece si buscamos a Aslan, o sea, vamos por Aslan. Y le dice el hermano más grande: Tú qué vas a saber, no necesitamos a Aslan, no está aquí.

 

Uh, primer error, no ir a buscar a Aslan. Y pasa la película y van de equivocación en equivocación; pierden medio ejército y les va mal. Y a lo largo de la película Lucy les vuelve a decir: oigan, vamos a buscar a Aslan, yo lo vi, estoy segura que lo vi, vamos por él. Y el hermano mayor: Pues yo no lo veo, así que no vamos a ningún lado. Tache, otra vez. Empiezan la guerra, la batalla y hay un punto en donde empiezan a perder y a perder.

 

Y para esto antes de que perdieran el otro hermano le dice al más grande: solamente has considerado dos opciones: caer aquí o caer allá. No había otra manera de ganarles. Y ya cuando el hermano más grande empieza a ver que híjole, sí van a caer en algún punto, que no hay otra salida, entonces sí le dice a la hermana más chica: Ve por Aslan. Entonces empieza la batalla y empiezan a perder, las cosas empiezan a ir más feas, hasta que Lucy encuentra a Aslan.

 

¿Y qué crees que le responde Aslan? ¿Por qué no viniste a mí antes? Ya sabías, si ya sabes quién soy, ¿por qué no viniste a mí antes? Y en ese momento llega con Aslan, y de verdad estaban casi perdiendo ya la batalla y ¡boom! Empiezan a ganar porque Aslan está de su lado. Y Aslan gana la guerra otra vez.

 

Y en la primera película que me encanta, que es después de que la bruja blanca mata al león, a Aslan; las dos hermanas se quedan llorando por la muerte de Aslan. Después de eso dicen entre ellas: ¿sabes qué? Pues ya no hay nada más que hacer, ya murió, pues vámonos ni modo, vámonos ni modo, o sea vamos a la guerra contra la bruja blanca, pues ni modo a ver qué se puede hacer.

 

Y en eso escuchan cómo se rompe la roca, voltean y el león, Aslan aparece en todo su esplendor. Ah esa parte me encanta, y aparece el León con todo su esplendor vivo, ¿por qué? Porque venció a la muerte. Y a lo que voy y me encantaría decirlo, quiero que me acompañes a otra cita:

 

1 Corintios 15:54-57 Y cuando esto incorruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 57Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

 

Ni la muerte puedo contener a Jesús, ni la muerte. Y dice en Efesios 4:8 Por lo cual dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad.  ¡Llevó cautiva la cautividad, venció a la muerte! Y te ha dado esa victoria a través de Jesús, y no hay nada que tú no puedas hacer, que no puedas vencer en Jesús. Ya venció la muerte, ¿qué otra cosa hay? ¿Qué problema te acongoja, qué situación te acongoja que no pueda vencer Jesús? ¿Cuál es?

 

Lo peor ya lo venció Jesús, y te dio esa potestad a ti como hijo de Dios para poder hacer lo mismo, para poder vencer. Dice la Palabra que somos más que conquistadores, más que vencedores en Cristo Jesús. ¿Y sabes qué significa eso? Te voy a poner un ejemplo súper rápido. Imagínate la esposa de algún boxeador. El boxeador va al ring, entra a la pelea, se da unos cates, le dejan el ojo morado, ya saben cómo se pone en el boxeo, se pone bien duro y bien fuerte.

 

Pero imagínate que el boxeador éste, evidentemente gana la pelea y después llega a su casa con su esposa con un cheque, y le dice a la esposa: toma. ¡La esposa es más que conquistadora! ¿Por qué? Porque ella no peleó la batalla pero se ganó el dinero.  Eso fue lo que Jesús hizo por ti y por mí, peleó la batalla y te dijo: mira aquí está tu libertad, aquí está la reconciliación con Dios, aquí está tu sanidad, aquí está todo lo que tú necesitas, aquí está. Ya lo pelee, ya gané, ya derroté a la muerte, resucité, ascendí y te lo di, ¡qué maravilla!

 

Y estos pasajes me encantan porque hacen que mi mente explote, y me encanta leerlos porque de verdad digo: WOW, y me asombra Jesús, y me asombra. Y muchas veces como te lo dije antes, tú y yo lo ponemos en esta zona de amistad, lo friendzoneamos. Pues sí Jesús creo en ti, pero ahí quédate. Y vivimos nuestra vida, y ah sí creo en Jesús, oro por los alimentos y tan, tan. Vengo a la iglesia un rato y tan, tan.


El cristianismo no se vive dentro de la iglesia, se vive afuera, esa es la realidad. Dos horas o tres no compiten con seis días. Si en seis días no tuviste una relación con Jesús, no lo vas a hacer en tres horas que vengas, perdón. Perdón no se hace de esa manera. Y tú y yo cuando tenemos esta revelación, y cuando leemos la Biblia, y la Biblia nos muestra quién es Jesús, nuestra vida y nuestra percepción de él tiene que empezar a cambiar.

 

Y como te dije antes, llama mi atención cuando hay algún predicador y la gente adora más al predicador que a Jesús. ¡Eso no está bien! Puedes admirar a alguien, no estoy diciendo que no, y puedes decir: ah me gusta esto de él, y dijo estas cosas que me parecieron increíbles y ta, ta, ta. Pero cuando hay una adoración al predicador y no a Jesús, entonces ahí no está bien, ¿por qué?  Porque siempre vamos a buscar al predicador o al líder para que nos resuelva algo.

 

Y eso es muy común: ah fulano, voy a hablarle a Fulano. Perfecto, las primeras veces, pero después ¿vas a depender toda la vida de una persona, o mejor vas a depender de Jesús, y vas a hacer las cosas tú? He ahí el punto. Está padre decir: ah admiro a fulano, admiro a mengano, wow esta palabra estuvo increíble. Perfecto. Ah voy a buscar a fulano para consejería. Perfecto, pero esta persona no te va a resolver los problemas siempre, ni va a cambiar tu vida, ¡lo va a hacer Jesús, y la relación que tengas con él!

 

Y debemos de empezar a tener conciencia con esto y de esto, y qué es lo que Jesucristo ha hecho por ti en este año, qué ha hecho por nosotros. Porque  muchas veces los pequeños detalles los ignoramos.  Y te voy a comentar algunos testimonios que a nivel iglesia donde Jesucristo se ha movido grandemente.

 

Uno de ellos es que hace unos días secuestraron a nuestro hermano Beto Rivera y nos pusimos a orar. Gracias a Dios el ejército lo encontró y hoy está con su familia. ¡Gracias a Jesús! Otro testimonio, nuestra hermana Delfina, tenía una hipoteca de 50 mil pesos, y nos pusimos a orar. Y gracias a Jesús se la redujeron a once mil. ¡Esas son las cosas que hace Jesús, son las cosas que decimos wow!

 

Y aquí esta otro caso de Sarita, qué milagro también, qué forma de moverse de Jesús. Para los que no sepan, se fue a Estados Unidos a visitar a familiares, y al otro día me parece se rompió la pierna, y entró al hospital. Y el punto es que la cuenta era demasiado, demasiado grande, de esas cuentas que uno dice: Dios mío, ¿cómo voy a pagar esto? ¿Qué tengo que empeñar, mi casa, lo que sea para poder pagar esta deuda? Enorme la deuda de la operación y del hospital; y de verdad vimos a nuestros hermanos afligidos, y nos pusimos a orar con ellos, ¿y qué crees? ¡Les condonaron la deuda!

 

¡Wow, este es el hombre en el que yo creo, en el que tú y yo creemos, en Jesucristo! Nosotros como familia hemos tenido un año de verdad duro económicamente, y los últimos meses más duros. Pero ¿sabes qué? No he pasado ni un solo día sin comer. Y seguramente tú también has pasado por algo así, pero ve la mano de Dios y Jesucristo actuando en tu vida, con las cosas que parecen aparentemente pequeñas; ¡y ahí está, ahí está actuando en ti, actuando en tu vida, en la de tus hijos, en la de tus hermanos, en la de tu familia, en la de tus amigos, y ahí está! Es este Hombre impresionante en el cual creemos.

 

Hace unos meses estaba platicando con un amigo y estaba terriblemente angustiado, y me dijo: van a operar a mi mamá y la operación es tan delicada y tan grave, que la verdad mi mamá ya dejó todo arreglado porque ella dice que se va a morir. O sea se va a quedar, hay un riesgo muy grande de que se quede en la plancha. Ya nos dio instrucciones si ella muere, ya dejó todo escrito, todo arreglado y habló con mi hermana y conmigo. Y me dijo: y estoy terriblemente angustiado.

 

En ese momento le dije: ¿sabes qué? Déjame hacer una oración por ti, y le pregunté ¿cómo se llama tu mamá? Fulana de tal. Ok, voy a hacer una oración mencionando a tu mamá, poniéndote a ti y a tu hermana en las manos de Dios, y que Jesús tome el control de la operación y de ustedes. Sí, muchas gracias. Oré por él un día antes, me dijo que se sentía mejor. Y el día de la operación le llamé antes de que la mamá entrara a cirugía, y volvía  orar por él y pro la mamá, y me dijo que se sentía tranquilo.

 

Y dije: bueno, tal vez él no cree en Jesucristo, pero yo sí. Tal vez él no lo conoce, pero yo sí. Así que oré por él y por su mamá, y me llama horas después y me dice: la cirugía fue todo un éxito, está fuera de peligro. Y dije: ¡eso es lo que hace mi Dios, eso es lo que hace Jesús en tu vida, en mi vida, en la vida de alguien más! Porque también este es un propósito de él, que alcancemos al que está al lado de nosotros con nuestra vida. El cristianismo se vive, Jesús se vive no simplemente son palabras. El reino de Dios no solo consiste en palabras, sino en poder.

 

Apocalipsis 5:12 Que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

 

Jesucristo merece toda la gloria, toda la honra, todo el honor, y él es esa piedra preciosa, ese diamante que tú tienes, eso de valor que no se compara con absolutamente nada, ¡tú lo tienes! Yo sé que todos pasamos por circunstancias difíciles, pero Él nunca se va, él nunca te abandona, ¡él siempre está en las cosas pequeñas, en las cosas grandes, en las cosas cotidianas!

 

Que creer en Jesús no simplemente sea pues sí, sí creo en Jesús o en la Trinidad, y hasta ahí. ¡No, vívelo, sorpréndete con él! Vuelve a leer los evangelios, la Biblia en sí, pero léela lento, porque uno pasa bien rápido y luego uno no se da cuenta de lo que lee, de verdad. Yo por años yo leí así, por años. Y a todos nos ha pasado y de repente dices: ah, a poco esto decía aquí en la Biblia.

 

No necesitas ni a pensadores, ni a filósofos, a nada que no sea Jesús, y lo que hay aquí en la Biblia, aquí está todo. Y cuando lo conozcas vas a poder decir: No hay otra persona ni otro hombre que se le parezca; tan maravilloso, tan radiante, tan increíble, tan hermoso, tan bueno, tan bondadoso, tan fiel, tan misericordioso, tan magnífico. ¡Porque no hay otro como Jesús!

 

Que tu gloria, que tu honra, que todo lo que tú haces y lo que pasa a tu vida, sea para glorificarlo a él. Y que no tengas que ir con otra gente ni a buscar consejo en otro lado, sino que siempre lo veas a él ante cualquier circunstancias, por buena, mala y peor. Que sea él tu foco de atención, que sea él, este hombre tan maravilloso. Como dice la Biblia: que anuló el acta de decretos que había en contra de nosotros, y que nos ha dado la victoria.

 

Ya nos la dio, eres más que conquistador, eres más que vencedor; ahí está el cheque, ya peleó la batalla, la ganó y básicamente te ofrece todo eso. Solo lo tienes que tomar, solo lo tienes que vivir, solo lo tienes que conocer, ¿amén?


Gracias Jesús por tu vida, gracias por ese sacrificio en la cruz, gracias por tu amor y porque eres fiel con nosotros. Gracias Jesús por tu bondad y porque nos haces más que vencedores. Te alabamos, te amamos y que toda la gloria y la honra siempre sean para ti, amén.


Dios los bendiga.