INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

VERDADERA CONVERSIÓN

 

Huberto Rodríguez

 

 

Antes de empezar quiero dar testimonio; Dios me estuvo dando este mensaje, lo estuve preparando, me estuvo dando algunas cosas, y el viernes me dijo el Señor: ¿estás listo? Le dije: sí. Porque te van a hablar. Y de repente me llegó el mensaje del Pastor: ¿puedes compartir el domingo? Y yo dije: Sí. Le doy gracias a Dios porque está en el propósito de Dios, en el corazón de Dios la predicación de esta tarde.

 

Hechos 16:14 Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

 

Bueno la primera pregunta que podemos hacernos de este versículo es ¿quién era Lidia? Lidia era una mujer normal como cualquiera de nosotros que tenía un deseo en su corazón y era el de agradar a Dios. Este era el deseo de su corazón; era una mujer comerciante que se dedicaba a la venta de tintes o de los tejidos teñidos en color púrpura, a esto se dedicaba esta mujer. Y al parecer se trataba de una mujer viuda porque tenía que trabajar para llevar el sustento a su casa.

 

¿De dónde era esta Lidia? Lidia era de la región marítima de occidente de Asia menor, de las ciudades de Tiatira y de Filadelfia. No se sabe si el nombre de esta mujer comerciante se deriva por el término geográfico donde ella estaba; pero la ciudad de Tiatira era famosa por su industria de tintes de púrpura. Y podemos ver en este versículo que Lidia tenía algunas características que vamos a nombrar.

 

1.- Lidia adoraba a Dios. 

 

Y esta me llama mucho la atención, Lidia honraba a Dios de acuerdo a la creencia con que fue formada. Y Dios vio el corazón de Lidia, vio que había una disposición total; y Lidia sin tener a Jesús en su corazón era una adoradora de Dios, y esto me llama la atención. No tenía a Jesús en su corazón y adoraba a Dios.

 

2.- Es que sabía las Escrituras.

 

Lidia era de origen del judaísmo, su religión de los judíos de carácter monoteísta basada en las doctrinas del Antiguo Testamento, y en la esperanza del Mesías; Lidia conocía perfectamente las Escrituras, y estaba esperando la llegada del Mesías prometido.

 

Hechos 16:13 Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido.

 

Lidia hacía oración, asistía a un grupo de oración. Lidia adoraba al Señor y no lo tenía en su corazón. Ella adoraba a Dios de acuerdo a sus creencias, de acuerdo a la doctrina con la cual fue formada, y Dios ya la había visto, ya había visto que había disposición en ella. Y podemos ver qué hermoso lugar para reunirse a orar, junto al río. Estar escuchando ahí el agua cómo va corriendo, cómo va fluyendo y estás orando, ha de ser algo maravilloso.


Pero podemos advertir que Lidia deja su actividad de comerciante para asistir a la oración. Era un momento especial par Lidia, le gustaba frecuentar ese lugar de oración, ¿por qué? Porque encontraba algo diferente, a Lidia le gustaba estar en ese lugar. Y Lidia probablemente hacia oración para que llegara el Mesías, pero el Mesías ya había llegado y ya se había ido, y Lidia no se había dado cuenta.

 

Otra de las cosas que tenía Lidia, 3.- Era de que no había conversión en ella.  

 

Lidia estaba buscando a Dios de todo su corazón, y cuando escuchó predicar a Pablo, todo comenzó a cobrar sentido para ella. Empezó a escuchar del arrepentimiento, del perdón de pecados, empezó a escuchar del bautismo como paso de obediencia, y empezó a escuchar de lo que había hecho Jesús en la vida de Pablo. Y vaya que Pablo tenía un testimonio muy fuerte, porque él perseguía a los cristianos.

 

Y Lidia estaba sorprendida de todo lo que estaba escuchando de este hombre, y decía: ¿cómo es posible que ya vino Jesús y yo ni cuenta me di? Cómo es posible que yo vengo aquí a estas reuniones de oración, clamando para que venga Jesús, y Jesús ya vino y me está compartiendo este hombre lo que hizo en su vida, en su corazón. Y Lidia estaba escuchando todos estos temas, y llega Pablo y empieza a predicar de ellos y dice la Escritura que Lidia a pesar de que acudía a las reuniones de oración, no estaba convertida.

 

Pero al estar buscando Lidia a Dios de todo su corazón, ¿qué crees? Dios le responde. Porque dice la Escritura que Lidia estaba oyendo lo que Pablo decía, Lidia estaba atenta a cada palabra que salía de la boca de Dios a través de Pablo. Y Lidia empieza a reconocer que lo que había aprendido acerca de Jesús, del Mesías, no era lo correcto.

 

Dios empieza a compartir de su amor y de lo que tiene para su vida, y llega Jesús a la vida de Lidia a través de Pablo. Y sucede algo impresionante que dice aquí la Escritura: Al prestar atención al Evangelio, dice que el Señor abrió su corazón. Abrió el corazón de Lidia. ¿Por qué estaba cerrado el corazón?

 

¿Por qué está cerrado nuestro corazón a las cosas de Dios? Por nuestra culpa, porque no hemos abierto nuestro corazón a Jesús como dice en Apocalipsis 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Y vemos aquí que Lidia a pesar de tener su corazón cerrado acudía a la oración. A pesar de tener su corazón cerrado adoraba a Dios, pero no había conversión. Si está cerrado el corazón hay problemas, ¿por qué? Porque hay cosas guardadas, hay cosas almacenadas, hay cosas acumuladas. 

 

Mateo 15:19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

 

Jesús tiene que abrir el corazón de Lidia para que estuviera atenta a la palabra de Dios. ¿Para qué? Para poder cambiar todos esos pensamientos que ella tenía acumulados, todos esos pensamientos que ella tenía guardados, esos pensamientos de maldad, esos pensamientos de estar haciendo continuamente lo malo; tenían que ser cambiados de Lidia.

 

Poe eso llega Jesús y dice la Escritura que le abre el corazón para que estuviera atenta a esos nuevos mensajes que iban a renovar los pensamientos que ella tenía ahí almacenados. Jesús empieza a cambiar el corazón de Lidia, Jesús empieza a transformar de una manera impresionante el corazón de Lidia. ¿Y qué crees que pasa con esta mujer? Vamos a ver lo que hizo el Señor.

 

Hechos 16:15 Y cuando fue bautizada, y su familia, nos rogó diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad. Y nos obligó a quedarnos.

 

Fíjate, Lidia emocionada de todo lo que había escuchado a través de Pablo, va y el comparte a su familia lo que Dios podía hacer en sus vidas. Va y les comparte y les dice, ¿qué creen? Estuve con Pablo, ¿se acuerdan de Pablo? Aquel que perseguía a los cristianos, pues ¿qué creen? Jesús cambio su corazón, Jesús transformó su vida y ahora está sirviendo a  Jesús.

 

 A ese Jesús que nosotros estábamos esperando que él viniera, a ese Jesús que nosotros creíamos que todavía no había llegado, ¿y qué creen? Ya llegó, ya vino. Y ¿qué creen? Hay palabras de esperanza, haya palabras diferentes, hay palabras de vida eterna. Y la familia de Lidia estaba bien atenta y decía. No es posible, cómo crees. Sí. Jesús cambio el corazón de este hombre, y la familia de Lidia estaba atenta. ¿Y qué crees? Hay una conversión total en esta Lidia.

 

La palabra conversión es la práctica religiosa por la que una persona adopta como propias las creencias de la comunidad de creyentes a la que se incorpora. Y Lidia se estaba incorporando a esta nueva forma de pensar de Jesús. Lidia estaba cambiando su corazón, había una conversión total que los familiares de ella, vieron ese cambio en su vida, en ella.

 

Y los familiares de Lidia le dijeron, ¿sabes qué? Queremos ir a donde está Pablo, llévanos a donde está Pablo, llévanos a ese lugar que dices que es de oración, llévanos a ese lugar donde se está manifestando. Y fueron y acompañaron a Lidia, y dice la Escritura que una vez que se bautiza Lidia, también se bautizaron sus familiares.

 

Fue un cambio radical en Lidia, un cambio que lo vieron sus familiares, y los familiares dijeron: yo quiero ir a donde tú vas, ¿qué fue lo que te cambió? Yo quiero ver qué fue lo que te transformó. Y los familiares al ver ese cambio, no dudaron ni un minuto en convertirse al Señor, no dudaron ni un minuto en cambiar esas creencias que ellos tenían por estas creencias que ahora estaba compartiendo Pablo.

 

Y dice la Escritura que fue bautizada Lidia, y fue bautizada posiblemente en el Río, un lugar maravilloso para hacer un bautizo. Y la familia de Lidia se bautiza, y esto querida Iglesia es lo que genera una verdadera conversión, que los demás al ver tu testimonio se quieran acercar a Jesús. Que la gente que te rodea de ver cómo eres, pregunte ¿por qué eres así?

 

Vemos en esta Escritura, en este versículo que acabamos de leer, que dice que Lidia hospedó a Pablo y a su equipo de trabajo, a Timoteo y a Silas. Lidia a pesar de ser una viuda y dedicarse al comercio, vemos que tenía una casa propia la cual puso al servicio de Dios, al servicio de sus siervos; y no fue la única ocasión que hizo esto.

 

Dice la Escritura que Pablo, más adelante libera a una muchacha de un espíritu de adivinación, y que esto ocasionó que fuera arrestado Pablo, que fuera puesto en la cárcel, que fuera azotado, y dice en: Hechos 16:40 Entonces, saliendo de la cárcel, entraron en casa de Lidia, y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se fueron.

 

No fue la única ocasión que había hecho esto Lidia, lo volvió a hacer. Y ahora Lidia estaba atendiendo a Pablo para que continuara con su misión. Y Lidia había quedado tan impresionada con lo que Pablo le decía, que no dudó en decirle: ven a mi casa, quiero seguir escuchando más de Jesús, quiero seguir escuchando lo que tiene Dios para mi vida. Y puso a disposición lo que tenía, lo puso a disposición de Dios.


El resultado de oír la voz de Jesús a través de Pablo, ¿sabes cuál fue? Que Lidia fue la primera convertida al Evangelio en Macedonia y Europa gracias a la predicación de Pablo. Y estas etapas que vivió Lidia también nosotros las pasamos. Las voy a mencionar:

 

1.- Que adoraba a Dios. Antes de que conociéramos al Señor, cada uno de nosotros honrábamos a Dios de acuerdo a la manera en que fuimos enseñados. Cada uno de nosotros fue instruido ya sea por nuestros padres o por los que estaban de responsables de nosotros, nos inculcaron una doctrina; y cada uno de nosotros adoraba a Dios de la manera que nosotros creía que era la correcta, así como Lidia adoraba a Dios.

 

Y al igual que Lidia nosotros teníamos nuestro corazón cerrado, y podemos aun ser de cuna cristiana algunos y tener el corazón cerrado a estas alturas. Podemos estar como Lidia aquí alabando a Dios, exaltando su nombre y tener cerrado nuestro corazón a Dios. Podrás estar porque la adoración, la alabanza es un ministerio que agrada mucho a todos, en donde todos quieren participar. Y muchas veces nos saben ni lo que es alabar a Dios, y tienen el corazón cerrado. Y al tener el corazón cerrado no van a poder ministrar al pueblo las cosas que quiere Dios, así de sencillo, no lo van a poder  hacer.

 

Y vemos que sabía las Escrituras esta Lidia, y cada uno de nosotros  como lo mencionaba antes, conocíamos de Dios de acuerdo a como fuimos instruidos. Directa o indirectamente conocíamos parte de las Escrituras, ya sea en películas, ya sea porque alguien que conocíamos nos compartía de un versículo. O conocíamos frases muy trilladas que no están en la Biblia pero, que nosotros decíamos y pensábamos que sí estaban, como por ejemplo el que Adán y Eva se habían comido una manzana, como el fruto prohibido, ¿cuántos creían eso?

 

A mí me lo enseñaron, que Adán y Eva se comieron una manzana. Y hay otras, que los magos que visitaron a Jesús eran 3, a mí me lo enseñaron, que eran tres los magos, no eran más ni menos. Otra frase que es muy utilizada es: Todos somos hijos de Dios. ¿Sí o no? Mucha gente dice: es que todos somos hijos de Dios. Otra también es la que dicen: Dios aprieta pero no ahorca. Son muy utilizadas.

 

Esta otra también: Que cuando alguien muere, Dios gana un angelito. Esta que te voy a decir es muy utilizada hasta por nosotros los cristianos y hasta aseguramos que está en la Biblia, y hasta decimos: yo ya lo leí pero no me acuerdo en qué libro y  en qué versículo está, pero yo ya lo leí; y es la de: no se mueve la hoja de un árbol si no es la voluntad de Dios.  Que me den la cita quien se lo sepa por favor. Incluso son temas hasta de discusión entre los cristianos, y aun te dicen: es que yo ya lo leí, sí está en la Biblia.

 

Otra frase que la gente dice, y esta me gusta. Cuando ya vas tarde al trabajo y llegas al elevador, se abre, todos se meten, ya está lleno y te quieres meter ahí y van todos aprestados; no falta el que diga. Si todos vamos a entrar en el cielo, que no entremos en el elevador. Es muy utilizada esa, muy utilizada.

 

O simplemente podemos mencionar citas bíblicas a lo demás que no las aplicamos a nuestra vida, ¿por qué? Porque tenemos cerrado el corazón, porque podemos leer la cita pero no la estamos entendiendo porque está cerrado nuestro corazón, no hemos permitido que esa palabra penetre nuestro corazón, haya cambios.

 

Otra de las cosas que hacía Lidia es que hacía oración. Y cada uno de nosotros antes de conocer a Dios, clamábamos a nuestra manera a Dios, y nos sentíamos bien. Yo me acuerdo que antes de conocer al Señor a mí me decían: si tienes un problema, una situación pues clama a Dios, levanta tus ojos al cielo y dile: Dios, me pasa esto. Y Dios te va a contestar. Era lo que a mí me habían enseñado.

 

Y yo me acuerdo en esas épocas de juventud, en esas épocas locas que tenía una novia y de repente empecé a salir con la amiga de mi novia. Y me acuerdo que iba hacia mi casa y me detuve y voltee al cielo y dije: Dios ¿está bien esto que estoy haciendo? Y clarito sentí que no. Y dije: No, no tengo que hacer esto. Y paré esa situación.  No conocía de Dios pero era lo que me habían enseñado y era lo que estaba aplicando.

 

Y cada uno de nosotros sin conocer al Señor tenemos ese libre albedrío y sabemos si estamos haciendo las cosas bien o mal, lo sentimos, lo presentimos. Si nos estamos portando mal, lo sabemos, lo sentimos, no lo podemos ocultar, lo sabemos, lo sentimos. Y vemos que no había conversión en Lidia.

 

Ninguno estábamos convertidos al Señor, y empezamos a escuchar de lo que Dios podía hacer en nuestras vidas, y empezamos a asistir a la iglesia, empezamos a escuchar lo que Dios tiene para nosotros y en algunos así como lo hizo Jesús con Lidia, en algunos Jesús empezó a abrir los corazones para que estuvieran atentos y empezaran a escuchar esas palabras nuevas que tenía para cada uno de nosotros.

 

Yo recuerdo cuando llegué por primera vez a la iglesia, empezó a darse el curso de Rudimentos, y fue un curso que me gustó demasiado porque yo no sabía nada de Dios, y Dios me empezó a hablar a través de ese curso. Y empezó a responder dudas que yo tenía, situaciones que yo sabía que estaba mal y que Dios me las respondía ahí. 

 

Pero también le doy gracias a Dios por la vida de mi pastor, porque siempre que tuve yo una duda venía con el pastor, y siempre me contestaba. Nunca me dijo no tengo esa respuesta. Siempre tenía una respuesta conforme a la Escritura, y eso a mí me agradaba, me gustaba.  Porque cuando me empezaban a cuestionar a mí y me quedaba yo con esa duda, venía con el pastor: oiga pastor cómo ves esto, esto y esto.  El pastor sacaba la Biblia y me decía. Esto es así, así y así.  Y todo era conforme y la Biblia.

 

Entonces ya regresaba yo y les decía a esas personas que tenían duda: esto es así, así y así.  Y también llegaba yo con cada pregunta, que nada más veía la cara del pastor así como diciendo: Ah ésta a dónde fue ¿no? Pero hubo un momento que pasando el tiempo, el pastor me dijo: Si está en la Biblia hazlo, si no, no lo hagas. Y fue una enseñanza que se me quedo grabada. Y el Señor nos habla a través de la Palabra y siempre nos pone en la dirección correcta, hacia donde debemos de ir.

 

Y volviendo a este punto, si la gente que está a nuestro alrededor no ha notado un cambio radical en nosotros, no ha habido conversión en nosotros. Y cada uno de nosotros puede ir a la escuela, al trabajo, puede estar en su casa, con sus vecinos; pero si esa gente que nos rodea no han visto un cambio, querida Iglesia, queridos hermanos ¡no hay conversión todavía en nosotros, tenemos un corazón cerrado!

 

Y podemos estar aquí levantando nuestras manos, clamando a Dios, tratando de alabar como lo hacía Lidia, pero con un corazón cerrado, sin conversión. Saliendo de aquí y llegando a nuestros destinos, nuestras casas, lugares que frecuentamos y la gente viéndonos de la misma manera, o es más, viéndonos que nos estamos comportando indignamente.

 

Porque los cristianos se les juzga más fácilmente que otras doctrinas, que a otras creencias. Y no puedes decir que eres tú cristianos si estás haciendo cosas que están mal delante de Dios. Y si haces esas cosas estás arrastrando a otros, y no hay conversión en ti; pero sí estás convirtiendo a otros a tus fechorías.

 

Y vemos que Jesús abre el corazón de Lidia; y cuando nosotros llegamos y conocemos de Jesús, nuestro corazón que estaba cerrado para escuchar el Evangelio, para escuchar la voluntad de Dios es abierto y empezamos a recibir palabra de Dios, mensajes que empiezan a sacar esos pensamientos que nosotros teníamos para llenarnos de pensamientos de Dios. Renovando esa forma de pensar que traíamos arrastrando, pero gracias a que Jesús abre nuestro corazón.

 

Nuestro corazón empieza a ser transformado a partir de que es abierto nuestro corazón por parte de Jesús. Y si no damos esa oportunidad para que nuestro corazón sea abierto, vamos a tener problemas, vamos a tener conflictos. Y mira, si no hay conversión es porque no ha habido arrepentimiento.

 

Hechos 3:19-20 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, 20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado.

 

La palabra arrepentir es volverse atrás de una decisión. Si tú robabas es volverse atrás es: ya no robo, ahora voy a ser diferente. Si tú bebías es: volverse atrás de esa situación, sigo adelante. Sui tú hacías cosas que no le agradan a Dios, es volverse atrás de esa situación por muy delicada que sea y decirle al Señor. Perdóname.

 

La palabra arrepentir viene de una palabra que es Metanoeo, que es pensar diferente. Si tú estás haciendo algo que va en contra de la voluntad de Dios y no piensas diferente para arreglar esa situación, no hay conversión, no hay arrepentimiento y tu pecado te está ocasionando que esté cerrado tu corazón.

 

La palabra convertir viene de la palabra estrefo, que es torcer, hacer dar la vuelta, revertir. Entonces si tú estás en una situación que llegas con alguien y te quiere invitar a que te drogues, en ese momento es torcer esa decisión que estás ahí e irte a la dirección contraria de donde estás. Es darle la vuelta a eso que estás haciendo mal, es cambiar ese pensamiento, cambiar esa forma con la que estás haciendo las cosas.


Si no hay una manera diferente de pensar y no le das un giro para que no hay una conversión, tu corazón está cerrado, en tu corazón no es permitido que entre Jesús. Y esto es grave queridos hermanos, vemos que lo primero que hace el pecado es cerrar nuestro corazón a las cosas de Dios. Y nos hace que regresemos a nuestra vieja forma de pensar y que no podamos tomar la decisión correcta para las cosas de Dios. Y estas cosas que siguen estando en nosotros nos hacen inconversos.

 

Pero Dios es Fiel, que nos dice que nos pongamos a cuentas para que vengan tiempos de refrigerio, tiempos al lado de Dios, tiempos en su presencia. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste tiempos de refrigerio con el Señor’ Esos tiempos donde el Señor está ahí consolándote, hablándote, diciéndote esto es por aquí, hay que irnos por acá, hay que hacer esto, hay que hacer lo otro. Si no nos arrepentimos el Padre no puede enviar a Jesucristo, así lo dice la Escritura. Y no lo puede enviar ¿por qué? Porque está cerrado nuestro corazón.

 

Hasta este momento hemos hablado de lo que pasa en lo individual cuando cerramos nuestro corazón a las cosas de Dios. Pero ¿qué pasa como Iglesia? Cuando hay un corazón cerrado a las cosas de Dios puede contaminar a otro que no lo está, puede contaminar a otro que está haciendo bien las cosas para el Señor.

 

Si esto puede hacer un corazón cerrado para las cosas de Dios, imagina te un grupo de corazones cerrados lo que puede generar en la iglesia; puede generar división, puede generar problemas para debilitar a la Iglesia. Un corazón cerrado te dice los siguientes argumentos, pon atención: ¿No crees que estás mucho tiempo en la iglesia? Y tú lo escuchas y dices: Ah sí, llevo desde la 13:30 a las 16:00, ¿no? O empiezas a decir: si es cierto estoy mucho tiempo en la iglesia.

 

O también te dicen este otro argumento: ¿No crees que trabajas demasiado para la iglesia?  ¿Para qué lo haces si los demás no hacen nada? ¿Para qué diezmas si no te alcanza? ¿No crees que es mucho el diezmo que vas a dar? ¡Cámbiate de Iglesia porque aquí no hay crecimiento! ¿Lo has escuchado? Si lo has escuchado de alguien ya sabes porqué es, porque tiene su corazón cerrado a las cosas de Dios, y no está convertido y debes tener cuidado con esa persona.

 

¿Sabes lo que me han dicho a mí? Te lo voy a decir, a mí me han dicho: ¿para qué vas hasta Chalco? ¿Qué no te cansas? ¿No crees que ya llevas mucho tiempo yendo a Chalco, no crees que ya necesitas un descanso? ¿Ya viste al pastor, no crees que está haciendo mal lo que hace? Esto me lo han dicho a mí, y la última vez una persona vino a decirme cosas del pastor y cosas de algunas hermanas, ¿y qué crees? Lastimaron mi corazón.

 

Y yo me acerqué a mi pastora y le dije: está pasando esto, pero no te voy a decir quién me lo dijo y tampoco te voy a decir lo que me dijeron; pero sí necesito que ores por mí porque esto me lastimó, esto me está ocasionando un problema. Y mi pastora oró por mí y mi corazón no lo cerré a las cosas de Dios, sino que siempre estuvo abierto para que Dios viniera y cambiara estos pensamientos que me estaban queriendo filtrar en mi cabeza, estos pensamientos que estaban queriendo meterlos en mi cabeza para que yo cerrara mi corazón a las cosas de Dios, y empezara a escuchar las cosas que no son de Dios.

 

Un corazón cerrado detiene sus recursos y servicio a la iglesia. Lidia no conocía de Jesús, trabajaba, tenía recursos, tenía una casa propia y cuando se convirtió al Señor lo que tenía lo puso a disposición de Dios, al servicio de Dios. Hospedó a Pablo y a su equipo de trabajo, les daba de comer. Lo que necesitaban lo proporcionaba Lidia con sus recursos. 

 

Y pareciera que después de un periodo de conversión plena, total, tiene que venir un declive donde se cierra nuestro corazón a las cosas de Dios. Analiza esta parte, ¿tu corazón cómo está ahorita? ¿Está abierto a las cosas de Dios o está cerrado a las cosas de Dios? Porque si está cerrado a las cosas de Dios, has detenido la bendición a la Iglesia y has detenido la bendición a tu casa.

 

Si está cerrado tu corazón no hay conversión, y la gente que amas, la gente que está a tu alrededor no se va  a acercar a Dios, ¿por qué? Porque no ha visto en ti una conversión total, plena así como la tuvo Lidia.


Vimos que Lidia fue la primera convertida al Evangelio en Macedonia y Europa, gracias a la predicación de Pablo. No sabemos si fue fundadora de una iglesia, pero fue de las primeras en dar testimonio de Jesús en su vida y de lo que podía hacer Jesús en la vida de aquellos que abrieran su corazón. ¿Y sabes algo? Acabamos de ver la vida de Lidia, una mujer que creía en Dios a su manera, y conforme y fue criada, formada, instruida.

 

Y llega Jesús abre su corazón y hay un cambio total, un cambio radical en la vida de esta mujer que fue la primera convertida en Europa. Y pareciera que todo iba bien hasta ahí, y pareciera que el gozo que había en ella, en su familia, lo empezaron a pregonar en los alrededores, y ¿sabes qué? Algo pasó con ellos, algo pasó con esa conversión que ellos tenían, ¿sabes por qué?  Porque dice en Apocalipsis, uno de los mensajes a las iglesias de apocalipsis fue precisamente a la iglesia de Tiatira de donde era Lidia, de donde fue la primera conversión.

 

Apocalipsis 2:18-21 Y escribe al ángel de la iglesia en Tiatira: El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: 19 Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras.

 

Fíjate, viene un mensaje a este lugar donde empezó una mujer llamada Lidia y que se convierte al Señor de todo su corazón, y que al parecer se forma una iglesia, empieza a crecer, empieza a caminar en el Señor, pero pasa algo con esa iglesia y viene Dios y le habla a esa iglesia en Tiatira y le dice: Yo conozco tus obras, conozco tu trabajo, conozco tu esfuerzo, conozco como laboras, conozco tu amor, ese amor ágape, ese amor total, abnegado, dador, ese amor que no demanda ni necesita ser correspondido.

 

Yo conozco tu fe, tu credibilidad, tu convicción, cómo confías en Jesús, conozco tu servicio, que pones tus cosas al servicio de Dios, que eres muy servicial, que ayudas a servir las mesas. Conozco tu paciencia, que eres resistente, que aguantas, y que te esfuerzas día con día. Conozco tus obras postreras que son más que las primeras.

 

Todos los que estamos aquí las cosas que hemos hecho últimamente no se comparan con las que hemos hecho atrás, son mejores. Pero algo pasó con esta iglesia que volvió a cerrar su corazón a las cosas de Dios, y ve lo que se presenta en Tiatira:

 

Versículos 20-21 Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. 21 Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.

 

Por nuestra situación hemos dado acceso a que Jezabel se manifieste en la Iglesia. Jezabel significa sin cohabitación. Dando la idea de ser un espíritu que se mueve de un lugar a otro, de una generación a otra. Y cuando una persona tiene la manifestación de este espíritu se da a conocer por los siguientes aspectos:

 

Suele concentrarse con el pastor y los líderes de la iglesia con el fin de encontrar el más mínimo error en ellos.  Al tratar de ganar el apoyo de la gente y del pastor, la persona forma relaciones estratégicas con los que son espirituales e influyentes por los demás, en un esfuerzo de aparentar espiritualidad esta persona busca reconocimiento cuando manipula las cosas con el fin de obtener una ventaja.

 

Cuando esta persona recibe reconocimiento, inicialmente responde con falsa humildad pero esta característica suele tener una duración muy breve.  Sin ningún tipo de rendición de cuentas prefiere orar por las personas en situaciones aisladas en un rincón o en otro salón. Ansiosa por obtener el control, esta persona trata de reunir a los demás y enseñarles, aunque sus enseñanzas comiencen por ser correctas pronto establece sus doctrinas que no son apoyadas por la Palabra de Dios.

 

Trata de ganar credibilidad y engaña a otros con profecías provenientes de su alma, o da palabra que la otra persona desea escuchar. Y lamentablemente la vida familiar de esta persona es dudosa, puede ser soltera o puede ser casada. Y si está casada su cónyuge es básicamente débil, inconverso e infeliz. Y esta persona domina y controla a cada persona de su grupo familiar.

 

Jezabel querida Iglesia, es una fuerza diabólica que trata de engañar, que quiere manchar y destruir a las autoridades de Dios. Y dice la Escritura que Dios ha tenido misericordia para que se arrepienta, de haber cerrado su corazón a las cosas de Dios. Y nosotros al tener esta actitud estamos tolerando a que se manifieste Jezabel aquí en la Iglesia, pero Dios tiene cosas importantes para nosotros, solo tenemos que convertirnos, solo tenemos que arrepentirnos, ponernos a cuentas con Dios, cambiar esos pensamientos que venimos arrastrando y convertirnos de corazón al Señor.

 

Hace rato el Señor cerró en la profecía: y que haya conversión en mi amor. Eso lo dijo el Señor, Dios te ama querida Iglesia, Dios tiene un profundo amor por cada uno de nosotros. Y quiere que abramos nuestro corazón para cambiar la forma de vida que traemos, para cambiar esos pensamientos negativos que están ocasionando que nosotros nos debilitemos, que caigamos en apatía, y hasta podría decir que caigamos en incredulidad.

 

Tal vez tienes toda la disposición como la tenía Lidia para las cosas del Señor, y has identificado que tu corazón está cerrado para escuchar y atender la voz de Jesús. Y no has podido arrepentirte porque crees que lo que estás haciendo no tiene el perdón de Dios. Pero déjame decirte que Dios te ama, Dios te ama como eres. En la alabanza cuando estaba ministrando nuestro hermano Jesús, nos decía que hay veces que cuando nos volteamos a ver al espejo nos criticamos y Dios nos dice: así me gustas.

 

Y mira, no sé cuál sea tu pecado, no sé cuáles sean tus pensamientos que ocasionaron que tu corazón se cerrara, pero Dios te los puede quitar, Dios te puede perdonar, es más querida Iglesia, Dios te perdona, ya deja de atormentarte con eso que sigues arrastrando desde hace mucho tiempo, ya suéltalo, dáselo a Jesús. Dios te perdona, Dios te ama. Dios quiere una conversión total, Dios quiere una conversión plena en ti, solo necesitas arrepentirte y decirle: Señor aquí está mi corazón, y mi corazón lo he cerrado a tus palabras, los he cerrado a los líderes de la iglesia cuando me mandas un mensaje Dios, no los he querido escuchar.


Pero en esta hora quiero cambiar esa situación, quiero que hables a mi vida, quiero que vengan esas palabras de aliento, esas palabras frescas, esas palabras que le hablaste a Lidia que transformaron su forma de pensar de una manera total y plena. Háblame así Señor por favor, quiero escuchar esas palabras que vienen a traer esos tiempos de refrigerio contigo que ya no he tenido. Quiero tener esos tiempos de refrigerio, quiero sentir tu presencia, quiero sentir tu amor, quiero sentir cómo me abrazas y me cobijas y quiero sentirme fuerte Señor cada día.

 

Ayúdame Señor a ser un cambio radical en mi vida como lo hizo Lidia, para que los que están a mi alrededor puedan advertir que hay un cambio, puedan advertir que soy diferente, puedan advertir que  tú estás en mi vida; que al ver ese cambio quieran y deseen conocerte y tener ese cambio también en sus vidas.

 

Bendito Dios te doy gracias en esta hora por esta iglesia, te doy gracias porque tú hablas a lo más profundo de nuestro corazón. Clamo a ti en esta hora para que tengas misericordia de cada uno de nosotros, y avaras nuestro corazón a ti, para que puedan venir esas palabras que necesitamos y pueda haber un cambio radical en nuestra vida, y podamos hacer las cosas que veníamos haciendo, que van a ser mejores que las que veníamos haciendo. Van a ser más grandes, van a ser diferentes.


Gracias Señor por esta iglesia, bendito y alabado sea tu nombre Jesús, amén.


Dios les bendiga.