INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

FRUSTRACIÓN O FE

 

Ivan López

 

 

 

Hechos 27:21-26 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. 22Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. 23Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. 25Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. 26Con todo, es necesario que demos en alguna isla. 

 

Bueno, antes de continuar con esta historia, yo quiero continuar con una historia mía. Hace muchos años, no sé cuántos, yo tenía unos… bueno, es que no me acuerdo muy bien cuántos tenía, pero yo tenía como unos 11 años más o menos, si ya, ya tiene. Sí, como 11 años, yo iba en sexto de primaria, o sea, ya. Ya, ya llovió. Y un amigo y yo, nos gustaban muchos los animales, ¿no? Entonces nos pusimos a ahorrar porque queríamos comprar un conejito.

 

Entonces mi amigo y yo nos pusimos a trabajar, tirábamos basura, ¿no? Íbamos puerta por puerta así donde vivíamos, y abrían, y era: ¿oye te tiro tu basura? Ah, sí. Entonces abrían. Sacaban su basura, nos la daban y nos daban $2, $3 ¿no? Y así. Entonces estuvimos trabajando durante varios días para juntar $17 pesos ¿no? Que en ese entonces pues eran, no tanto, pero nosotros estábamos chiquitos, ¿no? Entonces juntamos $17 pesos y bueno de hecho, ni si quiera juntamos los $17, juntamos la mitad y la mitad, yo puse $8.50 y yo puse $8.50 ¿no?

 

Entonces fuimos ya bien contentos ahí en la escuela, porque ahí tenían como la granjita y compramos un conejito, un conejo bebé, ¿no? Entonces compramos el conejo bebe, nos lo llevamos y como lo compramos los dos, pues dijimos: mitad y mitad, ¿no? No crean que lo partimos a la mitad, sino que fue como: unos días tú lo tienes y unos días yo lo tengo. Va. Órale.

 

Entonces él fue el primero en tenerlo y ya lo tenía y lo cuidaba y hacía popó, bueno son como bolitas chiquitas y así. Y el conejito era muy tiernito, ¿no? Entonces me tocó a mí y me lo dio para cuidarlo y me dijo: no lo saques. Y le dije: ok. Entonces uno de esos días estaba en mi casa y yo vi el conejo como aburrido, ¿no? Lo vi como decaído, no sé. Y dije: lo voy a sacar.

 

Y entonces lo saqué. Ahí al parquecito de mi casa, entonces estábamos con el conejito y lo bajé, ¿no? Y el conejito empezó a brincar tantito, tantito, tantito y de repente, ¡pum! ¡pum! Empezó a correr. Y yo dije: mi conejo, ahorita se me va a perder, ¿no? Entonces dije: pues ahorita yo lo agarro, entonces empecé a correr como loco tras de él. A correr como loco tras de él.

 

Y entonces ¿qué creen? Que el conejo hace uno de esos movimientos extraños, se regresa hacia mí y así en cámara lenta, mi pie así a punto de aplastarlo. Y el conejo todo asustado.  Y yo así de: Nooooo. Y yo no pude frenarlo. Además cabe notar, bueno, calzo ahorita del diez, en ese entonces pues estaba patón también, y así mi pie aplastándolo.

 

Así, imagínense el momento en cámara lenta, slow motion, así el momento en donde aplasto con mi pie al conejo. ¿No? Y yo fue de… ¡Nooo! Y entonces pisé a mi conejo, entonces el conejo empezó como a convulsionarse, hizo movimientos extraños. Y yo dije: quiere seguir corriendo. Entonces lo levanté y pues no, pues no quería seguir corriendo. Se cayó de ladito y empezó a salirle sangre, fue algo muy muy feo. Entonces en ese momento mi corazón se rompió en mil pedazos ¿no? Entonces lo agarré y lo abracé y empecé a llorar: ¡mi conejo! ¡Mi conejo!

 

En eso bajó mi amigo porque justo lo pisé debajo de su ventana, en serio, y bajó corriendo y me dice: ¿qué hiciste? Lo pisé. ¿Por qué? Pues porque se echó a correr. Y me dijo: te dije que no lo sacaras. Y fue así de… ¡Ah! ¡Cállate! ¿No? Entonces me voy a mi casa, llorando y entonces, pues todo sangrado, mi mamá no sabía si era el conejo o era yo, total que después fuimos a casa de mi amigo y cuando subí ahí pues yo estaba llorando, ¿no? Mal, mal. Pues mi conejo ¿no? Además, yo lo maté, llorando mucho.

 

Entonces ya bajamos, lo enterramos ahí, empezó a llover, no es mentira, no estoy exagerando, se empezaron a escuchar los truenos, empezó a llover y así. Cavamos, lo pusimos, y fue trágico ¿no? Pero después de eso una señora, una vecina que me oyó que estaba llorando muy amargamente les dijo a mis papás: oigan ¿cómo ven si le regalamos un perrito a Iván?  Entonces pues llegaron y me dijeron: oye, ¿qué crees? Pues te vamos a regalar un perrito. Y yo así como: ¡Ah! Y me puse súper contento, ¿no? Me puse muy contento, me puse muy feliz. Y después de ahí inició una historia de perritos que tuve cuando estaba más chico, ¿no?

 

Y bueno, ¿por qué te platico esto? Leemos y vamos a regresar a la historia que estábamos leyendo en la biblia y para entender un poco el contexto, vemos que Pablo está en este barco, pero Pablo está ahí porque lo ponen como prisionero y lo están mandando hacia un lugar, lo están mandando hacia Roma.  Y si leemos y nos vamos un poco antes, dice en:

 

Hechos 27:10 Diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas. 

 

Y vemos a Pablo diciéndole a los que estaban en el barco, ¿saben qué? No salgas, no saques al conejo.  Está diciendo: ¿Saben qué? La cosa no se ve bien, no salgan, no salgan. Y después vemos lo que ya habíamos leído en donde van en el barco y de repente, todo se pone muy intenso, la tormenta se pone muy intensa y vemos que la tempestad empieza. Y lo que te quiero hablar hoy son de dos cosas: frustración y fe.

 

Y es: razones a comparación de revelación; frustración y fe. Razones y revelación. ¿Alguna vez te has preguntado por qué pasan las cosas? Yo me acuerdo, y regreso a mi historia, me acuerdo que ese día yo decía: ¿por qué? Y esto fue un acontecimiento de verdad muy trágico para mí, a mi edad, ¿no? Y pensaba: ¿por qué? Y pensaba: ¿pero por qué hice eso? ¿Pero por qué lo saque? No lo tuve que haber sacado.

 

No sé si tú lo has pensado alguna vez en tu vida. No sé si alguna vez en tu vida te has preguntado: ¿por qué me está pasando esto? ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué pasa lo otro? O también preguntamos: ¿por qué no pasa esto? O ¿por qué no pasa lo otro? Y a veces decimos: ¿por qué no nací en tal lugar? O ¿por qué no tengo esto? O ¿por qué no tengo lo otro? ¿Por qué?

 

Y muchas veces, sobre todo algunas personas, yo soy de  las personas que necesito razones, que necesito razones, que me gusta razonar demasiado las cosas, y como entenderlas para poder estar o caminar en paz. Y a veces cuando las cosas no funcionan para bien, o están funcionando para mal, es como de ¿por qué? Y siempre estamos buscando como una razón, siempre estamos buscándole el por qué están sucediendo las cosas de cierta forma. Y aquí vemos la primer parte de la razón de lo que está sucediendo, dice Pablo, lo voy a repetir:

 

Hechos 27:21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar.

 

Y están en medio de la tormenta, y ¿sabes por qué están en medio de la tormenta? Porque tomaste una mala decisión. Y aquí tenemos la primera parte en este viaje donde está Pablo y es: mira, estamos aquí porque yo les dije que no saliéramos. Y hace pensar en estas ocasiones cuando dices: estás en medio de esa tormenta y dices: ah, esto lo pude evitar. ¿Alguna vez lo has pensado? Y dices esta frase: Esto no debió haber, ¿qué? No debió haber pasado.

 

Y hay situaciones en las que vivimos y caminamos en nuestra vida cristiana, que no debieron haber pasado. Y aquí Pablo en medio de la tormenta, les dice: en primer punto, ¿saben qué? Se los dije, se los dije.  Y muchas veces estamos en medio de las situaciones y decimos: ay, ¿por qué no le hice caso? ¿Por qué no hice caso?

 

Y si nos regresamos un poco, nos damos cuenta que las personas que venían en el barco, eran personas que dominaban y que eran personas que estaban acostumbradas a estar en el mar, que sabían hacia dónde ir, que sabían cómo navegar perfectamente. Y cuando escuchan a Pablo, dicen: no. Y a veces actuamos así nosotros, y a veces es así de: mira, yo sé lo que hago, yo sé cómo manejarlo, yo sé que así se puede, yo sé cómo puedo. Y no escuchamos una advertencia, no escuchamos un aviso, no escuchamos a alguien que nos está diciendo: ojo con eso porque lo que tú estás viendo no es la fotografía completa.

 

A veces tomamos malas decisiones. Es más, lo peor, a veces estamos en medio de situaciones muy difíciles que ni siquiera es nuestra culpa, ni siquiera, que no depende de nosotros, pablo estaba en un barco en donde no fue su responsabilidad, no fue su decisión. ¿Te suena también? Y a veces estamos en medio de situaciones súper complicadas, súper difíciles, cuando no tienen o no tuvo nada que nada con nosotros, cuando nosotros no tomamos una decisión directa.

 

Hechos 27:22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. 

 

Yo creo que son de las cosas que son difíciles de escuchar, es como de: mira estás en una situación difícil y es como de: te dicen ánimo, pero cuando te dicen ánimo es como de: ay todo se va a solucionar, eso quisiéramos escuchar. Como de ya nada va a pasar, todo va a estar bien, va a ser lo máximo. Pero ¿qué creen? Y aquí Pablo dice: Ten ánimo, pero, pues vamos a perder la nave.  Además dice: solamente la nave, ¿no? O sea, es como de: ah, cualquier cosa, venimos en la nave, estamos en medio del mar, no se preocupen, la nave se va a hacer pedazos, no pasa nada.

 

Y es medio de ese momento, en medio de esa situación difícil en donde a lo mejor, no tomamos la mejor decisión, en donde a lo mejor la regamos, en donde no debió haber sucedido, en donde no debería de ser así, ahí estamos, ahí estamos. Pero Pablo no se queda ahí, Pablo no solamente se queda en la razón, Pablo no solamente se queda en la frustración; porque es frustrante y es: ¿y ahora qué hago? Esto está mal, ya la regué, sí ya, no tuve que haber salido, pero ¿de qué me sirve saber que no debí haber salido? ¿Si ahorita estoy en medio de la tribulación? Ahorita estoy a punto de ahogarme, ahorita estoy mal, de qué me sirve que no haya sido yo el que la regó, si estoy en medio de una situación muy mal, me voy a ahogar, nos vamos a matar.

 

Ok, ya no me digas que aplasté al conejo, ya lo pisé, ya lo maté, y ¿ahora qué? No hice caso, ok, ya la regué, si ya, ok. Y muchas veces nos quedamos demasiado en esta frustración, en estas razones de por qué algo sucedió mal y por qué estamos en medio de esta situación tan intensa o tan equivocada. Pero Pablo en medio de esta situación, voltea y muestra otra cosa, no se queda solamente con la frustración, no se queda solamente con las razones, se va hacia otro punto.

 

Hechos 27:23-25 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,  24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. 25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo, porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. 

 

Si nos quedamos estancados en las razones perdemos la revelación que Dios tiene para nuestras vidas. Si tú te quedas estancado en los errores que ya cometiste, en algo que no hiciste caso, en algo que no escuchaste y que saliste a navegar cuando te dijeron que no lo hicieras, si tú te quedas estancado ahí, en que cometí un error hace tiempo, que lo cometí ayer, que lo cometí en la mañana, si tú y yo nos quedamos estancados en las razones y en la frustración, vamos a vivir lejos de la revelación que tiene Dios para nosotros.

 

Vamos a vivir concentrados en nuestro error y nunca vamos a ver algo más allá. Y Pablo hablándole a los que estaban en el barco les dice: hey, sí. No se trata de que: hay ya, olvídalo no pasa nada, te equivocaste, shu, shu, shu. No. Sí la regaron, si lo hicieron mal, sí, anímense, nos vamos a salvar todos, se va a hundir el barco. Sí. Pero, tengo que decirte algo: hubo una revelación en mi vida, Dios me mostró algo, Dios me dio algo que va más allá de tus razones, que va más allá de tus errores, que va más allá de tus equivocaciones, que va más allá de tu frustración, más allá.

 

Y vemos aquí, que Pablo está diciendo que Dios se mostró, que le habló a través de un ángel y esto tiene que ver con esta pertenencia, con este servicio que tenía Pablo. Y cuando él dice: al Dios que yo pertenezco, al Dios que yo sirvo. Tiene que ver totalmente con esta relación que Pablo tenía con Dios, y que tú y yo como hijos de Dios tenemos que tener para poder recibir la revelación de lo que Dios tiene para nosotros, de lo que Dios quiere mostrarnos a nosotros.

 

Las situaciones permiten la revelación de Dios a nuestras vidas. Nuestros errores, nuestras equivocaciones que nos llevan a momentos difíciles, son oportunidades para que Dios se manifiesta a nuestras vidas. Y con esto no quiero decirte que ahorita salgas y empieces a hacer puras tonterías. No, lo que te quiero decir es que no te debes de quedar solamente con la frustración, con las equivocaciones, con las situaciones que están viviendo y que están sucediendo afuera. Porque en medio de todas esas situaciones Dios se quiere mostrar a nuestras vidas. Dios se muestra a nuestras vidas, en medio de los momentos difíciles.

 

Sabemos y conocemos que la Palabra nos enseña y nos muestra cuando muere Lázaro. Jesús amaba a Lázaro y cuando muere, a Jesús realmente le duele, pero Él sabe que en esa circunstancia, que en esa situación, Dios se va a revelar. Si es algo doloroso, y cuando Él llega y lo ven sus hermanas y le dicen: oye, ¿qué onda Jesús, no que era tu amigo? Con esos amigos, ¿para qué quiero enemigos? Ya se murió, está muy mal la situación.

 

Oye tú eres cristiano, no pues con ese Dios, ¿para qué quiero Dios? Ay tu situación, ve cómo estás. ¿No que perfecto? No, cristiano, uy nada más te falta flotar, ¿por qué te va mal entonces? Y llegamos a esos momentos, y cuando ponemos los ojos en la frustración, en los problemas, en las equivocaciones, en las circunstancias difíciles, no vemos lo que viene de parte de Dios, y lo que viene de parte de Dios es resucitar a un muerto. Y lo que viene después, es, Jesús dice: para la gloria de Dios.

 

Porque Él se quiere revelar como alguien que resucita y no nada más quedarse en la problemática. Y en esa situación Dios nos muestra esto y nos revela. Cuando Dios trae revelación a nuestra vida, y en esta parte específica, trae destino a nuestra vida. Y yo me imagino a Pablo en medio de esta circunstancia antes de que hable con ellos, no sé a lo mejor, yo me lo imagino así, a lo mejor no fue así, lo estoy diciendo como yo me lo imagino.

 

Me imagino a Pablo ahí prisionero, guardado en algún lugar, diciendo: Dios, ¿pero por qué estoy aquí, Señor? Si tú me dijiste que iba ir a Roma. Me voy a morir aquí, en medio del mar, yo ni siquiera tendría que estar aquí. No sé si fue así, pero me veo y pienso a veces en eso, y cuando veo mi vida y pienso en las circunstancias difíciles en mi vida y recuerdo cuando Dios me dijo algo, digo: Señor, ¿por qué? Pero cuando Dios le manda el mensaje, le dice: Pablo, no temas, es necesario que comparezcas ante César. Es decir, mira Pablo, no importa cómo está la situación tú vas a llegar al destino al que yo te mandé.

 

Iglesia, hermano, mira la situación puede estar muy difícil, la situación puede ser complicada en tu vida, a lo mejor has cometido errores, a lo mejor estás en un momento difícil, provocado por tus acciones o provocado por los demás; pero Dios te dice: mira tú vas a llegar al destino que yo te he mandado. Cuando nosotros vemos al Señor y enfocamos nuestra vista en la revelación de Dios, hay destino en nuestra vida. No se queda simplemente en la situación, sino que hay destino en nuestra vida.

 

La revelación de Dios es más poderosa que nuestros errores o que cualquier razón o frustración. Toma esta palabra hermano. La revelación de Dios es más poderosa que nuestros errores o que cualquier razón o frustración. Cualquiera. No sé si te ha pasado, a mí me ha pasado algunas ocasiones, una persona que está pasando algo difícil y me pregunta: oye, pero ¿por qué está pasando esto? Y a veces, los cristianos, la iglesia cristiana somos como muy dados a querer dar razones de todo. No, es que Dios tiene un propósito.

 

No quiero ser mala onda, pero a veces no tienen idea de por qué. O sea, es como de: no sé. Y es como de: mira, pero la Biblia dice: esto y esto, ¿por qué no está sucediendo? O ¿por qué está sucediendo esto? O ¿Por qué está sucediendo lo otro? No sé.  Si nosotros vivimos nuestra vida en la fe, si nosotros vivimos nuestra vida como hijos de Dios, basada en los por qué, o en las razones de por qué suceden las cosas; es una posición y razón equivocada en la que vamos a estar. Porque no vamos a saber muchas veces el por qué están pasando las cosas. No sé, no sé por qué. No sé.

 

Y hay veces en donde de verdad pasan cosas muy extrañas, muy raras, muy difíciles, que es: ¿por qué está pasando esto? No sé por qué. Esto no debería estar pasando, no sé por qué.  Y si queremos enfrentar la vida con razones, va a haber veces en las que no sepas y no vas a poderlo enfrentar. Pero si enfrentamos con la revelación de Dios, es un: mira, no sé por qué está pasando esto, pero sí algo: Dios es bueno. No sé por qué está pasando esto, no lo entiendo, no quiero entenderlo, no quiero saber por qué. Lo que sé es que Dios es proveedor, lo que sé es que Dios es sanador, lo que sé es que Dios tiene un destino para mi vida, lo que sé es que Dios tiene planes de bien para mí, lo que sé es que Dios tiene planes de vida para mi familia, de salvación, de gracia, de misericordia.

 

Y la situación en la que estoy a lo mejor se ve complicada, pero yo sé quién es Dios, yo sé quién es mi Padre. Y Pablo muestra esta fe y esta confianza en la revelación de quién es Dios y no en la circunstancia de que lo que está sucediendo.

 

Hechos 27:25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. 

 

Así como tú lo dices Dios, yo no entiendo las razones, yo no entiendo por qué están aquí, o a lo mejor si entiendo que yo la regué, pero no sé cómo se va a solucionar, yo no sé, pero lo que yo sí sé, es que tú eres bueno. Yo sí lo sé, yo sí lo sé.

 

Hechos 27:26 Con todo, es necesario que demos en alguna isla. 

 

Y aquí es como, a veces estamos en medio de una situación difícil, Dios habla a nuestra vida y nos dice que va a haber algo y que trae esa revelación, Dios se manifiesta, pero es un poco extraño, es un poco bizarro, es un poco pixeleado, es como un poco que no lo entendemos, ¿no? Y aquí cuando Pablo dice eso, si yo fuera en la barca, lo pensaría y diría: o sea, ¿cómo? Me estás diciendo que ya entendí que fue nuestra culpa por navegar, ok, me estás diciendo que tú tienes un Dios en el que tú crees, en el que tú confías, sale y me estás diciendo que se va a reventar la barca, me estás diciendo que tenemos que ir a dar a alguna isla, no está claro.

 

No está claro, Pablo no les dijo, a ver tipos, pónganse en fila y como Jesús lo hizo, porque Él fue el salvador y yo lo supe, todos van a caminar sobre las aguas ahorita, bájense a caminar. No fue así de claro, no fue un A, B, C, D. Fue un: es necesario que demos, ¿en dónde? En alguna isla. Algo va a suceder, al va a pasar, y es uno como que yo lo pienso y digo: pues no está muy claro.

 

Vamos al siguiente capítulo, 28, por favor. Si seguimos leyendo los siguientes versículos nos vamos a dar cuenta que dice la Biblia que ellos iban en el mar y que empezaron a ver y darse cuenta a través de diferentes métodos que el agua estaba todavía profunda y seguían avanzando, pero bajaron unas barcas para salvarse, pero Pablo les dice: no lo hagan porque si no, entonces todos se van a morir.

 

Y entonces siguen avanzando y siguen avanzando y ¿qué creen? Que la Biblia dice que se bajan del agua primero los que saben nadar, luego se bajan otros y empiezan avanzar porque ven tierra y ¿qué creen con la barca? Que se estampa y se destruye. Y resulta que ya aquí en: 

 

Hechos 28:1 Estando ya a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta. 

 

Ya que estaban a salva llegaron a esa isla después de toda esta tribulación, después de que no sabían cómo iba a resolverse, llegan a esta isla. A una pequeñita isla. Y si leemos e investigamos un poco de cómo fue este tiempo cuando llegaron a este lugar, vamos a encontrar que era un lugar donde se conocía como que había bárbaros.

¿A qué se refiere cuando dice que hay bárbaros? Son personas que no tienen la misma cultura, son personas que no hablan el mismo idioma, no es que digan: ay qué barbaros, no, no. Son personas que no tenían nada que ver con ellos. Tenían un diferente idioma, eran desconocidos, seguramente era todo muy incómodo. Era una isla pequeñita, era un lugar que no era familiar.

 

Y cuando leo esto, yo pienso en esto y te quiero preguntar si has estado en un lugar así. Una temporada en la que jamás pensaste estar, en medio de una situación en la que nunca pensaste que ibas a estar. Que súper incómodo. Una situación y un lugar en donde no entiendes nada de lo que está sucediendo.

 

A lo mejor una situación inesperada, algo que sucede de un instante al otro. A lo mejor la muerte de un familiar, a lo mejor una relación que finalizó que nunca pensaste que así iba a ser, a lo mejor esa depresión de la que tú dijiste, yo sé y yo conozco personas que han estado deprimidas, pero eso a mí no me pasa, eso a mí no me va a pasar. A lo mejor, algo inevitable, a lo mejor perdiste tu trabajo, a lo mejor estás trabajando en algo que nada que ver contigo y te sientes muy mal.

 

A  lo mejor estas en una situación súper incomoda en la que estás en frente y tienes en frente de ti. Supongo que si les ha pasado, ¿verdad? En medio de un lugar donde te sientes estancado, no hay para dónde y vemos que viene del viaje, llegan a algún lugar y aparentemente esto no tiene ningún sentido, aparentemente esto no tiene ninguna solución. ¿Has estado en tu Malta alguna vez?

 

Pablo iba a Roma y resulta que está en Malta, Pablo iba al lugar más importante del mundo en ese momento, al lugar más poderoso en ese momento, a estar en frente del personaje más poderoso y más importante de la historia que era César, Pablo iba a lo más alto, a esa promesa, a eso grande, aunque iba como prisionero, pero iba a estar en el lugar donde tenía que estar. Y de repente, se encuentra en una islita, con puro bárbaro, sin entender el lenguaje, náufrago, incómodo, a penumbras, ¿qué pasó? ¿Qué pasó?

 

Hechos 28:2 Y los naturales nos trataron con no poca humanidad; porque encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío. Quiere decir, nos recibieron muy bien y ahí vamos, ¿no? 

 

Versículos 3-5 Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano. 4 Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir. 5 Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció. 

 

Ay, este Pablo. Prisionero por un delito que no cometió, enviado al mar, sin tener que ir ahí. Náufrago por culpa de unos que no hicieron caso, llega a una islita donde no hay nada que ver ahí, donde es completamente diferente, donde está con bárbaros y además de eso, quiere ayudar, quiere hacer algo productivo y ¿qué creen? Que lo muerde una víbora. Nada más faltaba que legara un perro y le hiciera pipí. O que matara un conejo, que pisara un conejo.

 

Entonces, ahora lo muerde, pero fíjense, no nada más eso, sino que cuando lo muerde todos los que estaban ahí, empezaron a hablar de él. No, éste es un homicida, éste es un asesino, no, éste anda mal, por eso le está pasando lo que le pasa, es que no ha perdonado en su corazón, por eso tiene esa enfermedad.

 

No, pero es que éste no se sabe controlar, no sabe hacer esto o lo otro, es que éste no da. Y gente a nuestro alrededor cuando tenemos momentos difíciles hablando de nosotros, ¿les suena? Y es: estás en un lugar que no es tu lugar, en un lugar incómodo que empieza a continuar esta situación y continúa.

 

Pablo tuvo que decidir cómo iba a estar en Malta. No fue la decisión de Pablo de llegar a Malta, él  no lo decidió, pero él tuvo que decidir en ese momento mientras estaba en Malta cómo iba a vivir, qué iba a hacer, él tuvo que decidir si iba a ser en miseria o iba a tener una misión.

 

Él tuvo que decidir si era miseria o misión. Si iba a vivir en la frustración en las razones, en tratar de entender por qué estaba ahí en estar echando culpa a los demás porque no fue su responsabilidad, no fue su culpa o si iba a vivir en una misión estando ahí. Si iba a vivir en una misión, en fe y en revelación. A través de las adversidades es donde nuestra fe encuentra las oportunidades.

 

A través de las cosas difíciles es donde nuestra fe se forja, a través de estas situaciones en donde estamos incómodos, estas situaciones en donde no estamos en nuestra zona de confort como cristianos, donde no estamos cómodos con nuestra familia, donde no estamos cómodos con la gente, en donde no estamos cómodos en nuestra situación económica, en nuestra salud, es donde se muestra nuestra fe, es donde se muestra nuestro carácter, es donde se forja nuestro carácter.

 

Es donde tenemos que tomar la decisión, si vamos a vivir para la miseria, o vamos a vivir para la misión. Si vamos a vivir para la frustración o si vamos a vivir para la fe. Y vamos a continuar:

 

Hechos 28:6 Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un ¿qué? Que era un dios.

 

Entonces primero estaban diciendo: no, este bato es un asesino y después resulta que ya es un dios. Es por eso que no podemos vivir de la gente, porque a veces van a decir que eres lo máximo y otras veces van a decir que eres lo peor. A veces van a decir: wow, que padre, que padre, tiene paz, es cristiano, oye que padre palabra, que unción, que familia tan bonita, pero a veces van a decir: éste anda bien mal, es un hipócrita. O van a decir que eres de lo peor, no podemos vivir de la gente. Y entonces ahora si dijeron que era un dios.

 

Hechos 28:7 En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, (Por si alguien está pensando un nombre para su hijo: Publio) quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días. 8 Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó. 

 

Y entonces Pablo está en medio de esta situación en Malta, en un lugar donde no tenía que estar, en un lugar en el que no está cómodo, en el que le acaban de morder la mano, en la que están hablando mal de él, en donde resulta que no está bien, en donde está incómodo, en donde no están las cosas como deberían de estar y en medio de este lugar de repente ve a un chavo que pasa corriendo a un lugar y dice; ¿quién es él?

 

Es Publio, él es de los picudos de la isla, es de los meros, meros. Entonces se acerca, se mete a ver, lo ve que está como llorando, como preocupado y le dice: oye ¿qué pasa? ¿Qué tienes? Mi padre está enfermo, se va a morir, está muy mal. Y Pablo toma la decisión si va a vivir en miseria, en frustración, viendo los errores de os demás, viendo sus propios errores, o si va a vivir en misión, a vivir en fe y va a vivir en revelación.

 

Le dice: ¿puedo orar por él? Y con la misma mano que le acaban de morder, va y la pone en un enfermo y con la misma mano en donde fue atacado pone la mano y el enfermo, sana. Sana. Y eso tiene que ver con algo, lo más importante de la isla, es tocado por la mano de Dios. Y dice:

 

Hechos 28:9 Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían, y eran sanados; 

En este mismo versículo, pero otra versión dice: todos los demás enfermos de la isla, también vinieron y fueron sanados. Y cuando llega Pablo orando por este hombre no nada más se quedó en este hombre, sino que vinieron todos los hombres de la isla, y todos los enfermos de ese lugar, sanan Todos, Todos.

 

Y aparentemente cuando él está en medio de la tormenta y cuando ellos van a naufragar, parece, parece que ellos necesitan a la isla, parece que ellos necesitan a Malta, pero en realidad Malta necesitaba a Pablo, Malta necesitaba a Pablo. Y a lo mejor la situación difícil que estás viviendo es porque hay un propósito para eso, porque en medio de esa situación difícil algo te está necesitando.

 

Algo te está necesitando. Hay un propósito para eso. Dios no mandó a Pablo ahí, no lo mandó, Dios no provocó que naufragara, no fue culpa de Dios, no fue culpa de Dios que se estrellara el barco, no fue culpa de Dios que llegaran a un lugar que no fuera cómodo para ellos, ese no era el plan de Dios.

 

José le dijo a sus hermanos cuando llegaron, les dijo: sus planos fueran para mal, pero los planes de Dios fueron para bien. Y a lo mejor hay situaciones que nos están llevando hacia un punto en el que son situaciones para mal en nuestras vidas, pero Dios tiene un propósito de bien para tu vida.

 

Y a lo mejor hoy tú estás en tu Malta, justo estás en ese lugar que no te gusta, en ese lugar incómodo, ese lugar donde ya no estás a gusto, en ese lugar donde ya no quieres estar con tu esposo, con tu esposa. En ese lugar en donde estás estancado en las mismas adicciones, en ese lugar en donde estás estancado con los mismos problemas.

 

A lo mejor en ese lugar donde ya estás harto y quieres salir de la miseria, quieres salir de la situación tan difícil económicamente. A lo mejor estás juzgándote a ti mismo por las malas decisiones que has tenido y a lo mejor estás en tu Malta, pero ¿sabes? Dios tiene un propósito para el cual estás ahí. Dios va a encontrar un propósito en medio de esa situación incómoda en tu vida, Dios lo va a hacer.

 

Solo tenemos que tú y yo decidir vivir para la razón, voy a vivir para la frustración, voy a vivir para la miseria, voy a ser víctima de la circunstancia, voy a ser a quien todos atacan, voy a ser a quien las circunstancias provocan que esté mal. Voy a perder mi fe, voy a dar por hecho las cosas o voy a vivir por una misión, voy a vivir por fe, voy a vivir por un propósito, voy a vivir por el destino al que Dios me llamó. En medio de la situación que sea, en medio de la circunstancia que se me presente, aunque no sea mi culpa, aunque no sea mi responsabilidad.

 

¿En cuántas situaciones difíciles metemos los hijos a nuestros padres? Yo me acuerdo que mi mamá de repente ¡pobrecita! De verdad, la metía en cada bronca y en cada rollo, de verdad, ella ni la debía ni la temía. Y tenía que salir y hacer algo, y lo hacía por mí. Y a lo mejor tú y yo nos metemos en situaciones que no deberíamos meternos, pero el Padre no te va a dejar, el Padre no nos va a dejar, Él es bueno. Y esa es la revelación a la que tenemos que ver: Él es bueno, no me deja.

 

A lo mejor estoy en una pequeñísima isla, no tengo salida, no tengo a dónde ir, no sé a dónde ir, a donde volteo hay mar; pero estando aquí yo decido si voy a vivir en la razón y en la frustración, o voy a vivir en la fe y en la revelación de Dios.  Muchas veces estamos buscando el qué, y el por qué. ¿Quién me hizo o por qué está sucediendo algo? Cuando la respuesta a  nuestra vida no es qué, no es quién, no es por qué; es la revelación de la presencia de Dios en medio de esa situación en nuestras vidas.


Es que Él se muestre cómo actúa, cuál es su carácter, qué parte de Él es la que nos va a mostrar en eso. Qué parte de Él. Y yo veo esta historia de Pablo en donde él sale de un lugar con un propósito, y atraviesa diferentes circunstancias. Y en medio de esas circunstancias es fácil perder la visión, es fácil perder el enfoque, es fácil perder el hacia dónde voy, es muy fácil; no la tuvo fácil.

 

¿Y sabes? Muchos de nosotros no la tenemos fácil, y es muy fácil perder la visión, el enfoque. Pero tienes que saber que aunque haya circunstancias difíciles, Dios no va a dejar que te ahogues. Aunque el barco se rompa, tú no te vas a ahogar; aunque aparentemente vas a estar en medio del mar, vas a llegar a una isla y Dios se va a manifestar ahí en tu vida.

 

Las cosas que no quisiste atravesar de la manera correcta o que te equivocaste, las cosas que no debieron pasar, las malas decisiones en Jesús te llevarán a una revelación y al propósito de Dios en tu vida. La mayor revelación que hubo de Dios para mi vida, la mayor transformación en mi vida, vino de unas pésimas decisiones que tomé. Vino de las peores decisiones que he tomado en mi vida, de echar a perder muchos años de esfuerzo. De las peores decisiones que yo considero en mi vida, de esas decisiones Dios mostró su más grande amor por mí.

 

Si fuéramos siempre tan buenos, si siempre tuviéramos la razón, si siempre hacemos las cosas bien, si solo todo el mundo está mal, y si solamente este mundo está corrompido. Si yo siempre tengo buenas decisiones, si soy siempre atinado, siempre tengo buena visión, nunca me equivocó; entonces ¿para qué necesito a Dios? ¿Para qué?

 

En el error, en el problema, en nuestras equivocaciones, en nuestro pecado, en lo malo que somos es donde se muestra el amor de Dios para nosotros. Ahora que tengo un poco más de tiempo de casado, puedo entender mejor el concepto del amor. Porque antes de casarme, digo esto: cuando Sonia en algún momento, porque Sonia nunca fue como chillona antes de casarnos, nótese antes de casarnos. Entonces yo hablaba con ella, y ella empezaba a llorar y empezaba ella así como a tomar aire, se limpiaba las lágrimas e incluso como que se pegaba para limpiarse las lágrimas.

 

Y yo le decía: Por favor, no te frenes. O sea, deja tus emociones salir. Y la abrazaba y mi amor aquí está este pecho para tus lágrimas, y límpiate, no importa mi camisa, no importa que sea nueva, límpiate. Y ella: ay mi amor. Y ahora, vamos al cine y estamos viendo una película de acción y volteo y está llorando. Y es como de: ya deja de llorar. ¿Por qué? Porque en medio de las cosas bonitas, en medio de la perfección y de nuestra bondad, y las cosas para las que somos buenos y nos consideramos buenos, correctos y santos; es muy fácil decir: Todo está bien, gracias Dios.

 

Pero cuando llevas un año y tres meses de casado, y tu esposa llora, no es tan fácil decir. Ven mi amor, sécate en mi camisa. ¿O si esposos? Yo estoy trabajando en eso, estoy trabajando. No es tan fácil. Y cuando entonces si tú no lo estás viviendo en lo duro y lo tupido, y no estás viviendo esa circunstancia en donde te das cuenta que no la hiciste bien, que algo está mal, en donde estás incómodo entonces, ¿cómo se va a manifestar Dios?

 

Es ahí en medio de esa Malta, en medio de esa incomodidad, en medio de ese problema, en medio de toda esa circunstancia en donde Dios se quiere revelar a tu vida, en donde se quiere mostrar. En donde tú voltees y digas: Señor sólo tú sabes, sólo tú puedes hablar, solo tú. No mis razones, no mi forma de solucionar, no mi forma de entender porque qué están pasando las cosas. Sino tu revelación, tu presencia y si tú estás, hay paz. Y si tú estás las cosas van a salir, no sé cómo, pero va a salir. Estamos en medio de una situación difícil, las razones y el por qué estamos ahí no nos sirven de nada.

 

No sé si te ha tocado pero, que le platicas a alguien una bronca que traes, y es como de: estás así por esto. Ah, a poco, ¿en serio? No es que hiciste mal esto, y esto y esto. Y debiste haber hecho… Pues sí. ¿Te ha tocado?  Pero qué pasa cuando la persona con la que hablas te dice: mira, ya estás aquí, olvídate, no te preocupes, ya estás aquí, ya lo que hiciste la regaste. Pero mira, Dios tiene propósito para tu vida. Hay pensamientos de bien para ti, hay propósito, hay destino.  Totalmente diferente ¿no? No debemos de estar clavados en el por qué y las razones de por qué estoy como estoy. Tenemos que estar clavados en la presencia de Dios, de quien es Él, en cuál es su carácter, en cómo se va a mostrar.

   

Hechos 28:10 Los cuales (se refiere a los que fueron sanados), también nos honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias.

 

Y si seguimos leyendo nos vamos a dar cuenta que de casualidad, ¿qué creen? Que ahí había un barco que se estancó y quedó ahí porque era invierno. ¿Qué casualidad no? Qué casualidad que en una isla de la nada haya un barco listo. ¿Y de dónde creen que era el barco? De Roma. Entonces llega Pablo y ve, y ora y cumple la misión, y dice. Yo no me quedo con la frustración, yo no me quedo con las razones, yo no soy ningún miserable. Yo tengo una misión, yo tengo n propósito, yo soy hijo de Dios, Él me ama, Él está conmigo, y soy quien soy; así como era en Jerusalén así soy en Malta; oraba allá, oro aquí. Amaba allá, amo aquí.

 

Y entonces se manifiesta Dios, se manifiesta el Espíritu Santo y suceden milagros y se hace un avivamiento y una revolución en ese lugar. Y todos los habitantes conocen de Jesús, conocen del Espíritu Santo, son sanos y todo eso ¿qué es lo que provoca? Que los honren, que los atiendan, y que les suplan todas sus necesidades, todas las necesidades.  Y entonces de repente ahí hay un barco en el que zarpan, y ¿a dónde creen que se fue Pablo? A Roma, a su  propósito, a lo que Dios le iba a decir. Tiene que suceder, y si Dios lo dijo lo va a cumplir.

 

Y si Dios lo dijo para tu vida, Dios lo va a cumplir. Y si Dios lo dice en su Palabra, Dios lo va a cumplir, sucederá. Aun en los errore4s, aun en medio de la dificultad, aun en la tormenta aunque parezca incontrolable; aun en los ataques del diablo, sucederá lo que Dios dijo que iba a suceder, va a suceder.  Y Pablo entiende que él no estaba estancado en Malta, Pablo fue posicionó en Malta. Dios encontró una posición para Pablo en Malta, Dios encontró un propósito para Pablo en Malta, y cambia su visión.

 

No, yo no estoy estancado, no es pobre de mí, no estoy aquí porque ah estos tontos. No. Yo estoy aquí y voy a hacer lo que Dios me llamó a hacer en donde esté. Dios te va a usar en donde tú estés, en la situación en la que tú te encuentres, ¡Dios te quiere usar! Dios quiere manifestarse en tu vida. Dios quiere estar ahí.  Haz lo que tienes que hacer en Malta, haz lo que tienes que hacer en tu momento de dificultad, enfócate en lo que te tienes que enfocar.

 

Dios trabaja en cada uno de nosotros en nuestro interior, no en nuestras circunstancias, en nosotros. Puede estar en Jerusalén, puede estar en Malta, puede estar en Roma; pero él sigue siendo un hijo de Dios, sigue siendo un llamado de Dios, sigue llevando la Palabra, el evangelio, y la salvación a donde quiera que va. A pesar de nuestros errores, a pesar de nuestras equivocaciones, a pesar de las cosas en las que podamos estar metidos por la gente que a lo mejor nos puso en ese lugar; tienes un llamado, hay un propósito ara tu vida, eres amado, no eres huérfano, Dios no te deja. Y Dios se quiere revelar en medio de eso.

 

No pongas tus ojos en la frustración, en los por qué, en las razones. Pon tus ojos en la fe, en la misión, en la revelación de Dios en tu vida; par que se cumpla el propósito del por qué estás ahí. Y recuerda: regreso al ejemplo de José, José no se esclavo porque él quiso, no, sus hermanos lo enviaron. Pero Dios encontró un propósito ahí. Y vemos muchos hombres en la Biblia que es así, en medio de las circunstancias difíciles, en medio de los problemas, Dios puso propósito en sus vidas, Dios se manifestó, Dios se reveló y esas personas fueron quienes fueron llamadas a ser.

 

Señor te doy gracias por esta palabra, te doy gracias por tu amor para con nosotros, te doy gracias por tu amor para nuestra iglesia, para cada uno de los que estamos aquí Señor. Sabemos que a veces tomamos decisiones equivocadas, sabemos que no somos perfectos, sabemos que a veces nuestras decisiones nos meten en tormentas muy difíciles Señor, y que nos frustramos y buscamos el por qué y las razones, lo sabemos.

 

Sabemos también que a veces nuestras circunstancias en el país, las circunstancias sociales, aun nuestra familia; a veces estamos viviendo circunstancias difíciles por eso Señor. Pero Padre también sabemos que tú estás con nosotros, que tú te revelas a nosotros. Señor yo te pido que en medio de estos momentos y de a lo mejor de este momento incómodo en el que estamos varados aparentemente en un lugar, podamos tomar la decisión y en enfocarnos en cumplir tu misión, en tener fe, en buscarte para verte revelado a nuestras vidas Señor.

 

Te pido Padre que tú nos muestres esos Publios, esas personas, no solo personas sino circunstancias también en donde tenemos que intervenir con fe, en donde tenemos que intervenir con misión, en donde tenemos que intervenir con propósito y revelación tuya Dios. Padre haz tu lugar y haz tu camino y manifiéstate en medio de eso Señor. Ayúdanos Dios, ayúdanos a verte y a no distraernos de ti, fortalécenos Señor.

 

Padre pongo en tus manos a mis hermanos que están pasando tiempos difíciles, te pido que tú estés con ellos, que los fortalezcas, que te reveles a sus vidas; te pido por aquellos que están siendo atacados, que están siendo mordidos Dios. Te pido que tú traigas fortaleza a sus vidas  Señor, que sepan que ahí no van a quedar, y que lo que tú les dijiste se va a cumplir Señor.

 

Así como Pablo sabía que iba a llegar a Roma sin importar si eran náufrago, si le mordía una serpiente o cuál fuera, que tengamos esa certeza que a pesar de la circunstancia que esté enfrente de nosotros, o en la que estemos en medio; sabemos y ponemos nuestros ojos en el propósito al cual tú nos has llamado Dios. Te pido que traigas revelación a la vida de mis hermanos, que les fortalezcas, y gracias Dios porque estamos en tu corazón, en el nombre de Jesús, amén.

 

Dios los bendiga.