INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

RECONSTRUYENDO MURALLAS

 

Michel Moreno Castelán

 

 

 

La verdad estoy muy contento, muy agradecido por esta oportunidad, la verdad esto es algo muy especial y significativo para mí. Y quiero contarles rápidamente, ponerlos en el contexto de una historia acerca de Nehemías. La verdad es que me encanta leer la Biblia, que es otra cosa que les agradezco a los pastores; recuerdo, un año leí todos los días la Biblia en su casa. Y una de las cosas que vivió Nehemías es que él estaba como gobernador en Babilonia, y de pronto vienen sus hermanos, y quiero leerte un contexto rapidísimo. Voy a usar la versión Nueva Traducción Viviente.

 

Nehemías 1:1-9 A finales del otoño, en el mes de quisleu, del año veinte del reinado del rey Artajerjes, me encontraba en la fortaleza de Susa. 2Hananí, uno de mis hermanos, vino a visitarme con algunos hombres que acababan de llegar de Judá. Les pregunté por los judíos que habían regresado del cautiverio y sobre la situación en Jerusalén. 3Me dijeron: «Las cosas no andan bien. Los que regresaron a la provincia de Judá tienen grandes dificultades y viven en desgracia. La muralla de Jerusalén fue derribada, y las puertas fueron consumidas por el fuego».

 

4Cuando oí esto, me senté a llorar. De hecho, durante varios días estuve de duelo, ayuné y oré al Dios del cielo, 5y dije: «Oh Señor, Dios del cielo, Dios grande y temible que cumples tu pacto de amor inagotable con los que te aman y obedecen tus mandatos, 6¡escucha mi oración! Mírame y verás que oro día y noche por tu pueblo Israel. Confieso que hemos pecado contra ti. ¡Es cierto, incluso mi propia familia y yo hemos pecado! 7Hemos pecado terriblemente al no haber obedecido los mandatos, los decretos y las ordenanzas que nos diste por medio de tu siervo Moisés. 8»Te suplico que recuerdes lo que le dijiste a tu siervo Moisés: “Si me son infieles los dispersaré entre las naciones; 9pero si vuelven a mí y obedecen mis mandatos y viven conforme a ellos, entonces aunque se encuentren desterrados en los extremos más lejanos de la tierra, yo los volveré a traer al lugar que elegí para que mi nombre sea honrado”.

 

Y aquí continúa en una parte muy especial, pero quiero que analicemos algo: Nehemías escucha una mala noticia, el pueblo estaba mal, estaban pasando una situación difícil, estaban mal, las murallas habían caído. Y las murallas, un pueblo ene se tiempo sin murallas era un pueblo vulnerable; era un pueblo que fácilmente podías entrar a atacarlo y destruir todo lo que tenían. Ellos ya venían del cautiverio y habían regresado a este lugar,  poco a poco habían estado ahí. Cuando Nehemías pregunta ¿cómo están? Dice que su corazón se duele.

 

¿Cuántos de nosotros estamos pasando por una tribulación, alguna situación, algo difícil en nuestra vida? ¿Todos bien? Porque yo sí, yo sí estoy pasando algo difícil. ¿Y qué es lo primero que ocurre cuando pasamos algo difícil? Nuestra fe empieza a tener muchas veces no sé si llamarlo desbalance o alguna situación. ¿Por qué? Porque muchas veces nos vendieron que ser cristianos, todo es wow, es maravilloso y es magnífico, ¡y no es cierto! Si no, pregúntenle a los pastores, ¡no es cierto!

 

El ser cristiano es una prueba muchas veces muy complicada, y ser pastor, mira mis respetos. Cada vez que veo, o atiendo o platico con alguien, ¡híjole! Es bien complicado. Y las pruebas y las circunstancias son parte de nuestra vida día a día. Pero ¿qué crees? La reacción de Nehemías fue totalmente diferente. Dice que se entristeció su corazón, que hubo dolor en él, que empezó a orar día y noche por la situación y la circunstancia. Mi pregunta es ¿cómo reaccionas cuando ocurre una situación en tu vida, cuando estás pasando por alguna circunstancia? ¿Tu primera reacción es orar o es quejarte de la circunstancia?


O sea, es increíble pero muchas veces analizamos las cosas y pasan muchas cosas antes de que oremos, antes de que clamemos, antes de que hagamos algo y nos acerquemos a Dios. Lo más probable es que maldecimos, nos enojamos, lloramos, nos frustramos, le echamos la culpa a alguien, buscamos quién tiene la culpa menos yo. O sea buscamos todo menos la oración, acercarnos y entrar en la presencia de Dios como Nehemías lo hizo, con un corazón de mira así me siento; me siento de esta manera. Pero ¿qué hacemos normalmente?

 

Y dice la Escritura que Nehemías tuvo una carga, una carga tan fuerte que si leemos la historia, te voy a poner un poco más en el contexto, él va con el rey y le dice: oye rey mira la situación en Jerusalén está de esta forma, está pasando esto y yo necesito ir ahí a levantar algo, las murallas. Las murallas, las murallas porque necesitamos que el pueblo no esté vulnerable.

 

Hace rato decía Jess, cuando íbamos  empezar la alabanza, era algo así como retar al diablo, retar al enemigo y decirle. A ver si puedes. ¿Cuántas veces lo hacemos? Cuántas veces en una conciencia real actuamos con el diablo a decirle. A ver, tú no te puedes meter en mi vida, tú no tienes la autoridad. Simplemente si creyéramos todo lo que dice la Escritura; viviríamos mejor, viviríamos mucho mejor.

 

¿Por qué? Porque ¿nos hemos acostumbrado? Sí.  ¿Somos siervos de Dios? Somos siervos de Dios, lo sé y amo ser un siervo de Dios pero amo más ser un hijo de Dios. Porque si soy un hijo de Dios puedo ir con el Padre, pero a veces lo vemos como siervo todo, y no vamos directo a ser hijos de Dios. Y la cuestión aquí es que me encanta que tres capítulos después sucede algo grandioso.

 

Nehemías 4:1-2 Cuando Sanbalat (Sanbalat era un tipo importante por ahí), cuando Sanbalat se enteró de que estábamos reconstruyendo la muralla, se enojó muchísimo. Se puso furioso y se burló de los judíos, 2diciendo ante sus amigos y los oficiales del ejército de Samaria: « ¿Qué cree que está haciendo este pobre y debilucho grupo de judíos?

 

¿Cuántas veces no hemos vivido cosas así? Oigan, vamos a pagar la renta de la iglesia.  Ah. Siempre hay alguien amargado que: ¿por qué no lo hace el pastor con los diezmos que damos? Perdón si insulté a alguien. Pero ¡por qué lo tiene que hacer el pastor si el que viene aquí eres tú, si el que se congrega aquí eres tú! Por qué estamos esperando que los pastores hagan todo. Él tiene mucha fe, él es pastor, que lo haga, que crezca, que… ¡No, no, no, espérate, los responsables somos nosotros!


Siempre hay un Sanbalat que te dice: no, no, no debilucho, ay, por qué lo vas a hacer, por qué vas a dar las cosas tú, que lo hagan ellos. Por qué se van de viaje misionero, mejor por qué no usan ese dinero para algo aquí, ¿podríamos hacerlo no? Pasa, bueno no sé si aquí, pero de donde yo vengo a veces sí.  Y es triste porque la gente está esperando que alguien más lo haga.

 

Pero ¿sabes qué? Dios no quiere que seas así. Si tu situación está marcada por problemas, amargura, tristeza, y haces algo y te va mal; a lo mejor es que tu actitud no es la correcta. A lo mejor es que lo que estás pensando no es lo que tienes que hacer. ¡Tu actitud tiene que cambiar, tu forma de pensar como hijos de Dios tendría que ser diferente! Tendríamos que ponernos metas grandes y no nos importaría que alguien venga y nos diga: debiluchos, chaparros, que nos diga flacos, que nos diga algo, ¡podríamos lograrlo!

 

Pero ¿qué pasa? Oímos la palabra de Sanbalat. Dice: Sanbalat se enteró de que estábamos reconstruyendo la muralla. Habían pasado una fuerte tribulación, el pueblo judío no tenía las herramientas, ni el dinero ni las cosas. ¿Saben quién fue a buscarlas? ¡Nehemías! Nehemías fue con el rey a pedirle cosas, y todavía en el camino se encontró a algunas personas para pedir madera, para pedir cosas para poder construirlo.

 

Pero estamos esperando que alguien lo haga cuando Dios nos dice: no, tienes que hacerlo tú, tienes que hacer que las cosas sucedan, pero tienes que hacerlo tú. Muchas veces estamos estancados, estancados ¿por qué? Déjame decirte algo: Porque ponemos nuestro corazón en las circunstancias. Las circunstancias son lo que afecta nuestra vida. Por las circunstancias son por lo que yo vivo y lo que yo soy.

 

Si te está yendo muy bien, yo soy bendecido por Dios, Dios me está engrandeciendo, Dios está haciendo cosas maravillosas en mi casa. ¿Por qué? Porque tu circunstancia es buena. Y estás bien de salud y tus hijos, y todo está muy bien, y dices. Ah Dios es tan bueno, tan grande, tan maravilloso y yo voy a ir a predicar y ahí estás ¿no?

 

Pero cuando está mal tu situación, cuando está mal tu circunstancia, cuando lo que haces no funciona o nos ale como tú quieres. Entonces ¿qué? No, es que la verdad a lo mejor Dios no me ama a mí. Dios ama a alguien, pero a la mejor a mí no me ama del todo. O a la mejor, qué tienes conmigo Dios, por qué todo me va mal. ¡Por que tus ojos están puestos en tus circunstancias!

 

Muchos vieron la muralla derribada, pero Nehemías vio cómo podía alzarla, cómo podía levantarla. 52 días tardó en hacerlo, un tiempo impresionante. Pero siempre hay alguien que viene a decirte: ¡no, no, tú no puedes, no, no, no!  Yo recuerdo una ocasión cuando yo era joven, no tiene mucho, todavía soy chavo. Aquí me decía “los pañales y todo eso”, entonces con eso me quedo.

 

Pero yo recuerdo algo que a mí me gustaban mucho los aviones, y los aviones, y esas cosas; y nunca me atreví a decirle a mi mamá que quería ser piloto. O sea, nunca me atreví, me atreví a cosas peores créanme que sí, pero a decirle que yo quería ser piloto no me atreví; y no me atreví porque un día alguien me dijo: no cómo, eso es muy caro. Y yo veía como que la situación a la mejor no era, no era mala porque siempre me dieron todo pero no sé. O sea, alguien vino, sembró en mi corazón que no podía, y con eso me quedé.


Cuántas veces no te han sembrado algo en tu corazón que no se puede, no, no se va a poder. Ah no, cómo crees, ¿tú, eso? ¡No inventes! Cómo crees que vas a ir a otro lugar. O cómo crees que vas a crecer maravillosamente. Y entonces ¿qué haces? No, pues sí, a la mejor tienen razón, bueno espero en los tiempos de Dios. Y te quedas esperando. Pero Dios ya no está dispuesto a que tú estés esperando a que las cosas sucedan.

 

O sea, ¿quién te dijo? ¿En dónde dice la Biblia o quién estuvo esperando a las cosas? Yo no veo por ningún lado que los hombres de Dios, y todos estos héroes de la fe que dice Hebreos, y todas estas cosas que leemos que son increíbles; se quedaran estáticos todo el tiempo. O que sus vidas fueran maravillosas y grandiosas. Más adelante vamos a ver una de estas historias, pero me sorprende mucho.

 

Y luego dice: Versículo 3  Tobías, el amonita, que estaba a su lado, comentó: « ¡Esa muralla se vendría abajo si tan siquiera un zorro caminara sobre ella!».

 

Mira, si tú no puedes dar un buen comentario, mejor no hables, mejor no digas, de verdad no digas nada. Qué tienes que andar diciendo las cosas que alguien está buscando hacer algo grandioso, y tú: ah, no, no, tú haces eso y no ahí se va a caer todo. Y todo el libro de Nehemías, él lo narra; no es como en una historia sino él lo cuenta en su forma.

 

Versículo 4  Entonces oré: «Escúchanos, Dios nuestro, porque se burlan de nosotros. ¡Que sus burlas recaigan sobre sus propias cabezas, y que ellos mismos sean llevados cautivos a una tierra extraña!

 

Qué tierno, qué lindo, qué onda con él. ¿Sabes por qué Nehemías puede hablar así? Por su relación con Dios, su intimidad con Él, su comunión tan fuerte y tan poderosa que dice: mira, ¿sabes qué? Escúchanos, Dios nuestro, porque se burlan de nosotros. ¡Que sus burlas recaigan sobre sus propias cabezas, y que ellos mismos sean llevados cautivos a una tierra extraña! 5No pases por alto su culpa. No borres sus pecados, porque han provocado tu enojo delante de los que construyen la muralla».

 

¡Qué fuerte, pero qué real eh! Tú y yo no podemos andar rompiendo sueños ni criticando gente, ¡Dios no nos creó para eso! Ah es que el hijo del pastor está bien flaco, seguramente está vomitando todos los días. ¡Y qué te importa, no importa lo que hagan! O sea, ¿por qué estás viendo lo de los demás? Y no estás viendo que necesitamos construir una muralla. Que la muralla estaba bien y fue tirada. Pero ¿sabes qué? Dios busca reconstruir las cosas. Dios busca revestirnos. Dios busca que las cosas vuelvan a darse. ¡Pero sentados no, no, no sirven; necesitas activarte!

 

En todo eh, ahorita hablo en esta parte de la iglesia, pero en tu corazón ¿cómo estás? En tus pensamientos, ¿cómo estás? En tus sueños, ¿cómo estás? En tus deseos, ¿cómo estás? En qué momento tú le dices al diablo: ¡Ya basta, ya cállate; no me importa lo que digas!


El otro día estaba yo en mi casa, y bueno todos los días estoy en mi casa perdón; el otro día que también estaba en mi casa, estaba sentado trabajando y de pronto se descompone mi computadora, mi computadora. Me la acababan de regalar mis papás porque la otra se rompió, se tronó y llegaron y me dijeron: yo te regalo una. Y me la regalaron, yo estaba muy feliz y ya sabes ¿no? Circunstancia: ah Dios es maravilloso, no tenía computadora pero ahora ya.

 

Y de pronto se descompone, y no manches lleva una semana; ya di testimonio y ahora no tengo computadora otra vez. Y estaba yo bien enojado ¿no? Y decía. No puede ser. Y de pronto dije: no, no es cierto. Y me puse a orar y dije: no Dios no me voy a dejar, y le dije a mi computadora: ¡Ahora enciendes, te lo ordeno, enciendes; porque yo no voy a permitir! Y de pronto enciende y funciona, y dije: gracias. Y me puse a trabajar ¿No?

 

Porque las circunstancias no son lo que va a derivar mi vida espiritual, no puedo dejar que mi vida espiritual esté marcada por mis circunstancias. Llevo 2 años y medio sin trabajo, y estoy bien. Al principio fue muy difícil pero después dije: no va a pasar nada. Bueno eso lo dije después de llorar y todas esas cosas que uno hace ¿no? Pero de verdad un día llegué con el pastor y yo tenía una tarjeta de crédito del Banco, tenía buen saldo y todo esto, y dije. Bueno pues ya no tengo ingresos, ya no tengo nada pero tengo la tarjeta, y puse mi fe en la tarjeta.

 

No pues me gasté todo y ahora debía mucho, y me empecé a presionar y me ponía mal de la presión, y todo estresado pues tengo casa, familia, tengo que hacer las cosas. Y de pronto me dijo el pastor: Hasta que tú no entiendas que tú dependes de Dios, no va a cambiar tu situación. Y entonces dije. Bueno está bien. Y llegué a la casa y no había qué comer me acuerdo; y empezamos a orar y me dice Anaid mi esposa: faltan pañales. Porque ya saben que las esposas siempre llegan con las noticias venas ¿no? Oye ya no hay esto, ya no hay lo otro, y ya no hay acá. Y bueno está bien.

 

Y ya llega y ya no hay. Pues ni modo, le dije a Dios: Dios, pues también son tus hijos ¿no? ¡Ayúdame! Y entonces la provisión empezó a venir rápido, rápido, rápido, porque Dios hace las cosas así. Hay veces que Dios me dice: Pues regálale algo a esa persona de allá. Y no son cosas baratas, y yo digo: bueno está bien Papá, porque tú lo vas a hacer. Y he aprendido que las cosas son así, y he aprendido que si hoy no tengo, no pasa nada. Y si mañana tengo mucho, pues también.

 

O sea, no podemos definir nuestra fe por nuestras circunstancias. Nuestra fe tiene que estar definida por el amor que Él nos dio. Simplemente porque lo amamos, Él nos amó primero, somos sus hijos.  No puedes dudar que esto va a crecer y que habrá una prosperidad, pues porque ya la hay, existe, ¿por qué? porque se ha mantenido por el corazón de los pastores de aquí, y eso no lo puedes perder de vista, no lo pierdas de vista. ¡No puedes ser un Sanbalat que se esté burlando!

 

Versículos 6-9  Por fin se completó la muralla alrededor de toda la ciudad hasta la mitad de su altura, porque el pueblo había trabajado con entusiasmo. 7Sin embargo (otra vez viene este tipo), cuando Sanbalat, Tobías, los árabes, los amonitas y los asdodeos se enteraron de que la obra progresaba y que se estaban reparando las brechas en la muralla de Jerusalén, se enfurecieron. 8Todos hicieron planes para venir y luchar contra Jerusalén y causar confusión entre nosotros. 9Así que oramos a nuestro Dios y pusimos guardias en la ciudad día y noche para protegernos.

 

Nuevamente Nehemías dice: escucha lo que está haciendo Sanbalat, que está juntando a toda la gente de chismoso diciendo: oye ¿sabes qué? Pues sí ni un zorro caminaba, pero la muralla sigue de pie, así que vamos a atacarlo o vamos a hacer algo. Cuando Nehemías escucha esto lo primero que hace es ORAR. Orar, otra vez orar, es que orar es importante. Pero ¿cuántas veces lo haces? Cuántas veces nos metemos ahí y decimos: esta es la oración, esto es lo que tiene que ser, esto es lo que tenemos que hacer.


El otro día se enfermó uno de mis hijos, y dije. No, no, primero vamos a orar antes de llevarlo al médico, vamos a orar. A la media hora estaba bien, porque la oración es eso. Quizá habrá un momento en el que Dios nos vaya guiando a un médico, no está mal; yo no estoy diciendo que está mal, pero ¿cuál es tu primera reacción? ¿De lo que predicas, de lo que hablamos o lo que vemos en nuestra circunstancia y lo que creemos? ¿En nuestra muralla derribada o estamos viendo nuestra muralla reconstruida?

 

¿Qué estás viendo tú en tus planes, en tu futuro, y por qué estás trabajando? ¿Estamos trabajando por lo que tenemos que hacer? ¿Qué planes Dios te puso como persona? ¿Los estás cumpliendo, estás trabajando por ellos? O solamente estás: no pues Dios dirá el tiempo y algún día se cumplirá. ¡Así no se va a cumplir, tienes que hacer algo! Y ellos hicieron algo: empezaron a orar, a orar,  a orar. Pero también hicieron algo que me llama la atención: Pusieron gente, guardias que estuvieran cuidando unos de día y otros de noche.

 

Tú tienes que estar alerta, tienes que estar alerta. Evidentemente al diablo no le gusta que estés aquí, no le gusta verte bien, no le gusta que tu economía prospere. No le gusta que estés contento con tu esposa, con tu familia. No le gusta verte feliz. Pero Dios que te dice: sí, tienes que estar feliz, tienes que gozarte, mira, en la Escritura dice que te goces en las adversidades. Híjole cuando estás en la adversidad, ¿qué dices? Ay qué gozo. No, pues es muy complicado.


Pero la Biblia también dice que el reino de los cielos consiste ¿en qué? En gozo, en paz y en justicia. Si tú tienes paz y tienes gozo, ¿qué más quieres? ¿No quieres ser feliz? Pues entonces, ¿qué más necesitas? ¿Qué te da la felicidad? Nuevamente, ¿tus circunstancias, las cosas materiales? O sea, que la justicia de Dios se va a manifestar; claro que se va a manifestar en algún momento, en algún punto de tu vida la justicia se va a cumplir, y el gozo ahora sí, como dicen: ¿quién te lo va a quitar?

 

Las circunstancias pueden ser difíciles, pero gozo en tu corazón híjole, puedes vivir en paz, puedes dormir en tranquilidad, no vas a estar angustiado porque sabes que Dios tiene el control. Y si somos de los que creemos que Jesús para nosotros nos es suficiente, entonces vas a estar tranquilo siempre. Pero tienes que créelo, necesitamos creerlo, necesitamos que sea algo de nuestro corazón pero de nuestro día a día.

 

Versículos 9-13  Así que oramos a nuestro Dios y pusimos guardias en la ciudad día y noche para protegernos. 10Entonces el pueblo de Judá comenzó a quejarse: «Los trabajadores se están cansando, y los escombros que quedan por sacar son demasiados. Jamás podremos construir la muralla por nuestra cuenta».  11Mientras tanto, nuestros enemigos decían: «Antes de que se den cuenta de lo que está pasando, caeremos encima de ellos, los mataremos y detendremos el trabajo».

 

12Los judíos que vivían cerca de los enemigos venían y nos decían una y otra vez: « ¡Llegarán de todos lados y nos atacarán!». 13De manera que coloqué guardias armados detrás de las partes más bajas de la muralla, en los lugares más descubiertos. Puse a la gente por familias para que hiciera guardia con espadas, lanzas y arcos.

 

Toda tu familia tiene que participar en tu vida, toda tu familia tendría que participar en una protección en esto. Cuando estás pasando una tribulación, ora en familia, ora en familia, que tu familia pueda participar, haz partícipe a tus hijos. Hay veces que no tienes que contarle todo a tus hijos, pero puedes decir: vamos a orar por esto.  Y en familia vas a ver que hay bendiciones, ¿dónde? Donde es más vulnerable.


Sin duda ellos se empezaron a cansar, ¿por qué? Porque escuchaban las cosas, tenían que trabajar. Ahora, déjame decirte una cosa, que tirar escombros no es nada fácil eh, no es nada fácil de verdad. El año pasado que nos fuimos de misión, y que nos tocó tirar escombros en “On The Red Box”, híjole, o sea, era bien difícil. Yo recuerdo que había un momento de descanso y era de ¿qué haces? Voy a dormir. Te tirabas donde fuera; las manos, las piernas, todo pesado, o sea, el cansancio era muy fuerte; y era una pared. Imagínate una muralla, o sea, el cansancio es duro pero valió la pena, valió la pena. Todo vale la pena, tu esfuerzo vale la pena, vale la pena de verdad, vale la pena.

 

Lo que pasamos en nuestra vida, vale la pena. Lo que Dios nos deja vivir, vale la pena, pero necesitas trabajar, necesitar luchar, necesitas esforzarte, necesitas sacarlo desde lo más profundo de tu corazón, para que las cosas puedan ser reales y puedan suceder. Involucra a tu familia, que tu familia sea parte de la visión que Dios te ha dado; trabaja por ella, trabajo con ellos. Dios bendice las familias de una manera grande, de una manera poderosa.

 

Al final de todo esto ocurre algo muy, muy grandioso: la muralla se levantó. Y estos cuates valieron gorro. Dios va a hacer justicia en tu vida ¡siempre!  Dios va a traer algo nuevo, algo refrescante en tu vida ¡siempre! Pero no podemos quedarnos estáticos en las cosas, tenemos que actuar. Yo sé que hay cosas dolorosas, hay cosas que nos cuestan trabajo entender, hay cosas que ni entendemos.

 

Estoy seguro que todos hemos pasado por el: ¿por qué esto? ¿Por qué lo tengo vivir? ¿Por qué tengo que pasarlo? Miren, yo tengo un hijo, Matías, que trae chamarra y gorrito; amo a mi hijo con todo mi corazón. Él tiene autismo y a veces la gente no lo entiende, y yo hubo un momento en donde lloraba y decía: ¿por qué me permitiste que él viviera esto, por qué? Pero cuando yo lo veo empiezo a ver la mano de Dios de una manera impresionante, y digo: híjole, o sea sin eso yo no lo vería.

 

Y ahora nos gozamos y él ha ido evolucionando muchísimo, y luego se para, canta, baila, te habla, te acaricia; y yo veo a otros niños que están como él en su mismo grado de autismo y que son de su escuela, y mi hijo está revolucionado, de verdad que sí. Luego me dicen: es que ¿qué tanto trabajan en casa? Y digo: no, es que oramos por él, oramos por él porque confiamos que Dios al rato va a hacer cosas importantes. Lo único que de pronto me lo saca de onda son los dulces y la comida, y ahí es como que s eme pierde un poco.

 

Pero, de verdad es maravilloso verlo, y créanme que ha tenido una situación muy buena y muy próspera. Pero déjame decirte algo: Muchos familiares, muchos amigos, muchas personas se acercaban a mí y me decía. Oye pero tú eres cristiano ¿no? ¿Por qué te pasa eso, por qué tu hijo está así, o por qué nació así? O sea, los cristianos somos intocables para el mundo, no sé qué piensa el mundo, pero yo decía: No, Dios así es, Dios a sus hijos nos educa de una manera, y busca que las cosas para nosotros sean especiales, y sean importantes.

 

Y mira, déjame enseñarte algo que dice Juan, que es acerca de la muerte de Lázaro. Y yo sé que todos conocemos esta historia, pero quiero que la veamos desde otro punto de vista. Y mira, tiene mucho que ver con tu vida, con mi vida y con nuestras situaciones y nuestras circunstancias.

 

Juan 11:1-4 Un hombre llamado Lázaro estaba enfermo. Vivía en Betania con sus hermanas María y Marta. 2María era la misma mujer que tiempo después derramó el perfume costoso sobre los pies del Señor y los secó con su cabello. Su hermano, Lázaro, estaba enfermo. 3Así que las dos hermanas le enviaron un mensaje a Jesús que decía: «Señor, tu querido amigo está muy enfermo».

 

4Cuando Jesús oyó la noticia, dijo: «La enfermedad de Lázaro no acabará en muerte. Al contrario, sucedió para la gloria de Dios, a fin de que el Hijo de Dios reciba gloria como resultado». 

 

Vienen las chicas, vamos a analizar esta historia. O sea, Lázaro era amigo de Jesús; o sea, Lázaro no era discípulo de Jesús, hay discípulos y había amigos. Yo tengo chicos en la congregación que me ayudan a cosas, están conmigo, les enseño y cosas así. Pero tengo amigos, y con mis amigos soy totalmente diferente, con mis amigos puedo no sé, cotorrear, contar chistes, rascarte, lo que tú quieras, echarte un gas, lo que quieras pero con amigos.

 

Con amigos hay confianza, hay intimidad, hay cosas; yo por ejemplo con Miguel, con Jess, puedo hacer muchas cosas, con Rebeca, puedo hacer muchas cosas que no haría pues con cualquiera o casi con cualquiera. Tengo amigos por todos lados, pero la verdad es que el amigo es alguien valioso, alguien importante, es tu cuate. Y de pronto se enferma y las hermanas recuerdan que Jesús estaba cerca, y recuerdan que Jesús además de ser su amigo también hacía milagros, hacía cosas poderosas.

 

Entonces le dicen: ve y dile a Jesús que sui amigo está mal. Si ustedes revisan en las diferentes versiones de la Biblia, yo estuve revisando varias, pero en está dice: Señor, tu querido amigo está muy enfermo. Cuando van con Jesús no le dicen quién, no le dicen: oye, Lázaro está enfermo, ¡no! Le dicen: tu querido amigo está muy enfermo. O sea, Jesús identificó claramente quién era su amigo, y me llama la atención. Y dice: ah, y lo deja ahí; y dice: a esto es para la gloria de Dios.


Así luego te contesta ¿no? Ah me siento mal. Ah sí, vamos a estar orando por ti. O estoy pasando una situación mala. Estaremos orando porque tu economía mejore. ¡Por qué no le das algo, por qué no sacas y le das, por qué no vas y le dices: oye qué necesitas, te compro despensa, qué!! No, no, no es: vamos a estar orando porque te vaya bien. Entonces dónde está la unidad del pueblo, el amor, la ayuda al prójimo, y todo lo que profesamos y todo lo demás, ¿dónde está, dónde se queda todo eso?

 

Ah pero ahí sí somos espirituales: voy a orar por ti, voy a pedirle a Dios Todopoderoso, Él te va a dar, tú tranquilo. Y entonces, ¿a dónde vas? Voy a ir a comer con mi familia a un restaurante, y todo eso. ¿Y dónde das, en qué momento te haces parte del cambio de la situación y de la bendición de una persona?

 

Y entonces llegan estas personas pidiéndole a Jesús, a su amigo, a su carnal, su mero, mero; a decirle: está mal tu amigo, así como con palancas ¿no? Y Jesús ahí lo deja, ahí lo deja. Y así nos pasa a ti y a mí muchas veces. Queremos llegar con Jesús, ay Jesús por favor, yo soy tu hijo; (ahí sí somos hijos ¿no?) Entonces, yo soy tu hijo, no te olvides de mí porque yo trabajo en la iglesia, hago esto, y lo otro. ¿Y eso qué? Eso no te vale. Lo que te vale es cuando Jesús quiere hacer las cosas, entonces van a suceder.


Hay veces que Jesucristo deja que nuestras circunstancias sucedan así, hay veces que él permite que las cosas pasen par que tú tengas madurez, para que tú tengas un cambio, una transformación en tu vida, para que las cosas sean diferentes. Él tiene que dejar que sucedan, tiene que dejar que sucedan. Pero no, nuestro concepto que nos vendieron siempre es: que todo tenía que ser maravilloso. ¡Y no es cierto, no es cierto! Tu muralla tiene que levantarse de otra manera, primero en lo espiritual, trabajar dentro, en tu actitud, tu actitud es muy, muy importante.

 

¿Qué sucedió? Ellas se van, se regresan y de pronto sí, cuando llega Jesús ya Lázaro se había muerto. Y lloró eh, y todavía lloró, o sea Jesús lloró. Pero después lo resucita, y sale Lázaro y yo creo que después ellos se fueron como amigos a charlar, y a decirle: mira yo te deje por esto. No sé, no sé qué pasó. Pero yo creo, estoy seguro que lo que vives y tu situación, para los que estamos pasando un problema es: No tienes que dejar que tu situación te destruya y te hunda más, al contrario, tienes que ser positivo.

 

Yo sé que es bien difícil, ¿no? Es cuando te dicen: ay estoy pasando por una situación bien difícil. ¡Alégrate hermano! O sea, no es la primer palabra que estás esperando, pero de verdad, eso puede cambiar tu situación, tu circunstancia, a donde vas.

 

Mira quiero que recordemos un poquito la historia de Jacob. O sea, pobre cuate, el otro día lo estaba leyendo y dije: no manches, yo no quiero ser como él, de verdad. Yo sé que cosas grandes pasaron, pero de entrada fue el segundo de los gemelos, no fue el primero fue el segundo.  Y ya ser segundo para los que le vamos al Cruz Azul, sabemos que se siente feo, ser segundos no es lo mejor. Pero nace Jacob como segundo, y además no el favorito del papá sino de la mamá.  Pero en ese tiempo ser chido era ser el primero ¿no?

 

Yo soy el segundo en mi familia, entonces también como que sé un poquito. Pero en ese tiempo lo importante era el primero. Hasta que ocurre todo esto que le vende la primogenitura, y todo esto. Y Jacob va con el papá y lo bendice y todo eso; pero ¿qué? Él tiene que salir huyendo ¿no? Y la mamá le dice: ay sí, ya lo recibiste pero córrele y vete. Así como que roba y corre. Y se va corriendo.

 

Que finalmente le correspondía porque él la compró y pagó por ella, pero o sea, él pagó, pero sale huyendo. Y se va huyendo y de pronto por algún lugar el cuate se enamora. Híjole, se enamora, ¿alguien está enamorado? Entonces se enamora y el suegro le hace una mala jugada. O sea, llega y le dice: ¿quieres a mi hija? Sí, sí. ¿Está guapa? Sí, sí. Pues órale trabájale 7 años y te la doy. Y ahí está el cuate ¿no? Y todavía dice la Biblia que todavía se le hizo corto el tiempo, por estar esperándola.

 

Y llega el momento y llega el día y sopas que le dan otra. Imagínate que a mí me hubiera pasado, yo esperé 8 años por mi esposa, y que a mí hubieran dado a las hermanas, no, a mí me hubiera dado un infarto ahí tremendo. No se vale, estás esperando una y te dan otra, nos e vale. Entonces, no es que está gacho. Pero entonces llega el suegro  y le dice: bueno es que aquí es así; o sea ya le lee las letras chiquitas tempo después.

 

Bueno te doy a la que quieres pero échale ganas y otros siete7 años de trabajo por ella. Y ahí está trabajando Jacob ¿no? Y cada que prosperaba este cuate, el suegro le cambiaba las ovejas y hacía cosas y todo eso; y como que su vida no era tan chida. Y de pronto ya cuando le dan a la que quiere, pues tampoco podía tener hijos con la que quería. Digo nada tonto agarra y usaba a la otra, y a la sierva y etc., etc.

 

Pero cuando le nace el hijo, ese hijo de la que amaba; ese hijo que ah. Yo amo tener a mi hijo y me divierto, y además le hago bromas todo el tiempo, y es maravilloso. Y está el hijo ahí bien feliz y todo, y de pronto todos le empiezan a tener envidia, y ¿qué pasa? Pues lo venden, pero a su padre no le dicen que lo vendieron ¿verdad? Al Jacob le dicen que un animal lo mató, y su túnica que le había dado el padre la manchan de sangre y todo; y la historia que le cuentan.

 

Imagínate el dolor para un papá eso; su hijo favorito, su hijo amado. O sea, el dolor fue terrible. Y por ahí anda el hijo. Y el papá dice la Escritura, todo deprimido y todo triste y todo eso. Pasan los años todo lo que quieran, y vienen los tiempos de hambre. Ellos eran prósperos, tenían dinero pero no había el material, tenían que ir a Egipto para comprarlo.  Y entonces manda a los hijos, el otro hijo lo reconoce, se quiere vengar y entonces le retiene a otro hijo. Y ahí van, mandan por el papá y al papá lo hacen sufrir todo el tiempo.

 

O sea, ¡qué vida angustiante! Ah y espérense, todavía peleó con Dios. O sea todavía peleó con Dios y salió lastimado de ahí. O sea, ¿quieres ser bendecido de verdad? Tienes que pasar tribulación, es que es parte de nuestra madurez espiritual, de nuestro crecimiento, de nuestra obra, de lo que Dios quiere perfeccionar en nosotros. Porque Él está viendo a  futuro, en tus murallas reconstruidas, no en tu muralla actual. 

 

Pero tú estás viendo que si no tienes el IPhone, que si no tienes el Ipad, que si no has cambiado el carro, que si la casa, que si las cuentas, que si lo otro, que si acá. ¡No! Tienes que ver en la visión de Dios, en los ojos que Dios ha puesto. ¿Dios quiere bendecirte? Sí. ¿Cuánto tiempo va a tardar? Quién sabe. Esto me lleva a algo que quiero enseñártelo en la Biblia.

 

Juan 5:1-8 Después Jesús regresó a Jerusalén para la celebración de uno de los días sagrados de los judíos. 2Dentro de la ciudad, cerca de la puerta de las Ovejas, se encontraba el estanque de Betesda, que tenía cinco pórticos cubiertos. 3Una multitud de enfermos —ciegos, cojos, paralíticos— estaban tendidos en los pórticos. 5Uno de ellos era un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio y supo que hacía tanto que padecía la enfermedad, le preguntó: — ¿Te gustaría recuperar la salud? 7 —Es que no puedo, señor —contestó el enfermo—, porque no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se agita el agua. Siempre alguien llega antes que yo. 8Jesús le dijo: — ¡Ponte de pie, toma tu camilla y anda!

 

Fíjate bien, vamos a analizar esta historia. Primero que nada estaban todos los enfermos ahí junto al estanque de la puerta de las ovejas. Es decir, donde llevaban las ovejas a lavar; ¿se acuerdan que había sacrificios en esos tiempos y tenían que lavar las ovejas? O sea que  en el estanque de agua puerca donde todas las ovejas eran lavadas, ahí las limpiaban y ahí quedaba la suciedad. ¿A qué olía ese estanque? Pésimo no, a oveja podrida.


Entonces había varios tipos ahí, y dice que había un cuate que llevaba 38 años esperando, porque lo que se suponía que pasaba es que había un ángel que de pronto tocaba el agua del estanque y cuando sucedía esto, el primero que se metiera era sanado. Pero como este cuate no se podía caminar, así que pues todos le ganaban.

 

Y llega Jesús con una pregunta que esta sí le digo: Jesús, no manches. O sea, llega y le dice: ¿quieres ser sano? O sea 38 años ahí esperando y Jesús llega y le pregunta eso, pues como cómo no, o sea, pues o nada más estoy aquí sentado. Pues ¡no, claro que quiero ser sano!  Pero es una reacción, de pronto la pregunta es ¿quieres ser sano? Y la respuesta a lo mejor es: a lo mejor él no había hecho más que estar sentado todo el tiempo estático, sin hacer algo más, o hacer algo adicional.

 

Y de pronto contesta y dice: sí, sí quiero ser sano Jesús, pero no puedo porque me ganan todos. Es como a mí, cuando jugábamos basquetbol todos mis amigos bien altos, y cuando había que empezar el partido, ya ven la avientan entre dos para iniciar, pues me ponían a brincar a mí siempre para iniciar. O sea, ¿cuándo les iba a ganar? Y yo siento que así se sentía este hombre; yo siento que ellos nada más movían la mano y ya no había ningún problema. Y se siente frustrante tratar de llegar y que siempre te ganen.

 

Pero este hombre fíjate, ¿tenía fe? Claro que tenía fe, 38 años, para estar 38 años ahí soportando ese olor, y que la gente que estuviera ahí era el Mosh de ese tiempo. Tanto tiempo ahí esperando, no pues dices: va a llegar Mosh, va a llegar la bendición. Y entonces Jesús se acerca y hace algo: no le dice: sé sano. Le dice en esta versión: ¡Ponte de pie, toma tu camilla y anda! En la versión Reina Valera dice: Toma tu lecho y anda.

 

O sea, agarra donde estás tirado, o sea deja de estar ahí sin hacer nada, camina. Eso activa tu fe, y tu fe te lleva a más cosas. Hasta ese momento dice: ¡Al instante, el hombre quedó sano! En el momento que tú decidas salir de tu comodidad, vas a ver cambios en tu vida. Pero no pues estar tirado todo el tiempo, tienes que levantarte, tienes que hacer las cosas, si no lo haces vas a quedarte 38, 40, 50, 60, los años que sean necesarios te vas a quedar ahí.

 

Porque este hombre no necesitaba una sanidad, necesitaba que alguien le dijera: ¡párate, párate, levántate!  Y dice que él se levanta y sucede algo bien loco eh. 

 

Versículos 9-14 ¡Al instante, el hombre quedó sano! Enrolló la camilla, ¡y comenzó a caminar! Pero ese milagro sucedió el día de descanso, 10así que los líderes judíos protestaron. Clásico, siempre alguien protesta porque te vean bien.  Le dijeron al hombre que había sido sanado: — ¡No puedes trabajar el día de descanso! ¡La ley no te permite cargar esa camilla!

 

11Pero él respondió: —El hombre que me sanó me dijo: “Toma tu camilla y anda”. 12 — ¿Quién te dijo semejante cosa? —le exigieron. 13El hombre no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la multitud; 14pero después, Jesús lo encontró en el templo y le dijo: Fíjate lo que llega Jesús y le dijo: «Ya estás sano; así que deja de pecar o podría sucederte algo mucho peor».

 

O sea, lo que tú haces impacta, sí impacta tu vida. Lo que tú haces o dejas e hacer va a impactar tu vida, o te va a suceder algo peor. O sea, estar estáticos ya viste que no es la opción. Pero estar pecando, ¡tampoco! ¿Y cómo podrías estas pecando? Pues quejándote, maldiciendo, diciendo las cosas que no te corresponden, juzgando, criticando, ¡eso también es pecado, también está mal! Levantar chismes, murmurar, esas cosas no están bien.

 

¿Quién te dijo que podían estar bien? ¡Nadie! Y a veces murmuramos en contra de nosotros mismos, de nuestra familia, de nuestra esposa, de nuestros hijos. Ay es que no se arregla, Ay es que no sé qué. Ay es que. O sea, no puedes hacerlo, no tenemos la autoridad para hacer esas cosas. Di las cosas en amor si necesitas decir algo; pero si no es bueno ¿qué tienes que expresar?

 

Yo creo que vienen tiempos en nuestras vidas diferentes, estoy bien seguro que vienen cosas grandes. Para el que cree, todo es posible, dice la Escritura. Para el que cree que las cosas sucedan; por supuesto que van a suceder, por supuesto que van a suceder a los que creen.

 

Mira déjame darte un pequeño testimonio que me pasó. Yo cuando empecé a trabajar en el Banco, estuvo chido, estuvo padre pero de pronto me empezó a ir muy bien. De pronto, de la nada me empezó a ir muy bien, y empecé a ganar bien, y de pronto pues la verdad me empecé a creer mucho, así como que yo acá muy bueno y me codeo con los Directores, y salgo y etcétera. Y me subieron de puesto, y yo ni pedía nada y me aumentaron el sueldo, y me creía mucho.

 

Y un día le dije a mi esposa, ella estaba embarazada y le dije a mi esposa: vamos a Estados Unidos, deberíamos ir a comprar cosas porque íbamos a tener a uno  de los niños. Y dije: no mejor me voy yo, porque tú estás embarazada; y fui a pedir mi Visa y ahí la dejé. Y ahí voy yo a la entrevista de la Visa y me dicen; ¿y dónde trabajas? No pues yo trabajo en HSBC y gano tanto. Bien menso yo ¿no? Y me dicen: tu Visa no está aprobada. 

 

Y yo me quedo con mi cara de ¡¿Qué?! ¿Por qué no, por qué razón? Y que me dan un papelito y me dicen: por estas. Y ahí decía. No demostró educación, no demostró que iba a quedarse aquí, o algo así. Me fui uf, no sabes estaba yo bien enojado. Hasta que ya saben cómo es Dios, te enseña y te baja de tus laureles; y ten cuidado con que te sientas muy altivo, soberbio, o alguna cosa, ten mucho cuidado.

 

Cuando me cambia Dios todos mis conceptos, mi vida la transforma, hace muchas cosas que me hace ver; y llego yo un día y me dice el pastor de la iglesia: oye Mich acompáñame a Chicago ¿no? A una cumbre. Y yo le dije. Ah pues estaría padre, pero no tengo Visa. Y me dice: pues pídela. Y yo: pues bueno, ya no trabajo tengo ¿no? No tenía trabajo, no tenía nada, nada, nada. Y fui con otra actitud, con otra situación, en otra circunstancia; y fui con mi esposa esa vez, ahora sí fui con mi esposa, ¡No olviden a sus esposas por favor!

 

Y ya fuimos, estaba yo bien nervioso y le dije a mi esposa: pero ¿qué les voy a decir si no tengo  trabajo amor? Y me dice mi esposa: pues digamos la verdad, Dios va contigo. O sea, mucho es tu actitud. Y cuando entramos a la entrevista no me preguntaron por mi trabajo actual, me preguntaron por el anterior y me dijeron: ¿en qué trabajaba antes? Y yo: en HSBC. ¿Y cuánto estuvo ahí? Pues tanto. Ah. Y le dijeron a mi esposa: ¿y usted a qué se dedica? Pues soy ama de casa. ¿Y a dónde van? Vamos a Willocreek. Ah ok.,  Sí está bien sus visas están aprobadas.

 

Y yo así como, qué onda. O sea salí con una situación, porque créeme que tu situación cambia, no es tu dinero, no es tu posición, no es lo que hagas, no es tu sabiduría; es tu corazón, es tu actitud, es lo que Dios es en ti, eso es lo que cambia. Dios no te va bendecir en lo demás, si no hay un cambio en tu corazón, si no das un paso diferente, no puede ser. Esas cosas te hacen ver todas las cosas diferentes.


El otro día estábamos en la iglesia y alguien dijo: Oigan falta esto, hay que decirle al pastor que lo cambie. O sea, ¿por qué no lo cambias tú? ¿Por qué no vienes tú y lo das? Oiga pastor, ¿cuándo pintamos? Conseguimos y traemos la pintura, o qué necesidades hay. O simplemente, pastor ¿qué necesidades tiene, le está faltando algo? ¿Sabes cuánta gente necesitaría un pastor para vivir súper bien? Diez familias. Porque si con esas diez familias diezman, es suficiente. Pero seguro ni diezmos completos damos.

 

Solamente se necesitan diez familias para recibir un sueldo completo, íntegro y total, ¿y qué te importa lo que haga con él, qué nos interesa? Pues es tu pastor, te está guiando, está trabajando, está haciendo las cosas; necesitarían ser bendecidos, necesitarías cuidar de ellos no descuidarlos. No estamos para eso, no estás para eso, estamos para cuidarnos. Oye que tienes tal cosa, ¿cómo te ayudo? Oye ¿sabes qué? Échame la mano cuidando a mis hijos.

 

O échame la mano, saben hoy no tengo qué comer, me apena, me avergüenza pero así es. Vente a mi casa. Dios me ha dado muchas veces así, a veces no hemos tenido qué comer, pero Dios viene y suple. Pero a veces también de lo poco que tengo trato de compartirlo, porque si no qué sentido tiene.

 

Wayne Myers siempre decía, bueno no sé si él lo decía pero lo oí de él. Decía: no es malo ser rico, pero no te mueras siendo rico, con todas las cosas ahí sin compartir. No veas tu circunstancia ve el que viene contigo. Si realmente creemos todo esto, en la semana hablaba con los jóvenes y les decía: les aseguro que no creen en lo que dice la Biblia, porque si creemos lo que dice la Biblia, otra cosa sería en nuestra casa, con nuestra familia, con nuestra esposa, con nuestros hijos, en nuestros sueños, nuestros deseos y en nuestros anhelos.

 

Y Dios quiere cambiar tu punto de vista, tu situación, tu circunstancia, tu corazón; restaurando las murallas. Hay que ser como Nehemías, sucedió algo, tuvo una carga, y dice que oró día y noche.  No le habló al hermano para decirle: oye ¿ya viste? No, ¿qué? Ah pues tal hermano tal cosa. Mmm. No, no, no. Todos hemos caído en eso, todos hemos caído en eso, o a lo mejor soy el único impuro; pero sí, todos hemos caído en eso en alguna situación, en un mal juicio.

 

Pero no, Dios quiere que haya cosas diferentes, que te permita dar la Palabra de Dios en donde Dios ha puesto tu carga. Y si Dios no puso tu carga aquí y se las puso en Europa, ¡pues vayan a Europa! Porque ahí están las cosas donde Dios lo hizo.  No es que primero… ¡no, no, no! ¿Quién te dijo eso? Unos van otros viene, así dice la Biblia; Dios te va  llevar a donde Él quiera llevarte. Y va a engrandecer este lugar, estoy seguro, pero va a trabajar en tu corazón.

 

Necesitas dejar que Él lo haga, no lo hagas con tus fuerzas. Y lo que tú puedes hacer es tomar la pala, tomar el pico y construir, no tirar, construye, construye en tu corazón. No puedes dejar que el diablo venga a decirte: No, no puedes eso. No nunca vas a logra esto. Nunca vas a lograr tal cosa. Nunca vas a lograr lo que tú quieras. ¡Todo lo puedes hacer, todo lo puedes hacer!  ¿Estamos?

 

Y solo déjame levantar una oración en este sentido, Padre muchas gracias por el privilegio de estar aquí, por la oportunidad, gracias por bendecir nuestras vidas. Padre ayúdanos a encontrar esa forma correcta de mirar con tu propia visión, de mirar con tus propias formas Dios. Espíritu Santo guíanos en todo esto, que haya un crecimiento en neutra vida, en nuestro corazón, en nuestros pensamientos, en esta iglesia, en la vida de cada uno de los que estamos aquí. En una forma de movernos poderosa, grande y confiando en que tú eres el Señor de nuestras vidas y que no hay nada fuera de ello.

 

Señor ciertamente pasamos tribulación, circunstancias, pero no nos definen en nuestra fe. Lo que nos define es que en esas pruebas, prevalecemos, que estamos de pie, que no importa el viento nosotros seguimos avanzando a través de ellos, en estas circunstancias, en estas pruebas seguimos atravesándolas porque no nos importa la prueba, lo que estamos viendo es lo que tú nos has puesto de frente, que es tu Espíritu Santo, que es la gloria de poder un día estar contigo en una eternidad.


Amado Padre, te doy muchas gracias porque sé que estás en este lugar, porque sé que vienen momentos y cosas excepcionales y grandiosas, y hay una visión clara, grande y poderosa que tú habrás de cumplir, porque cumples tus promesas Dios. Las cumples de una manera poderosa y así va a ser, y no hay nada que pueda levantarse en contra de eso.

 

Así que Amado Padre, en el nombre poderoso de Jesús, yo te pido que te muevas en nuestras vidas, no solo como iglesia Señor, son como hijos tuyos, como hijos. Ahí está nuestra identidad y nos identificamos en ti. Permítenos poder superar nuestras circunstancias, y permítenos entender los propósitos y también ser guiados en cada una de las cosas.

 

Pero con confianza Dios, con integridad, con emoción, con ánimo, con gozo y con alegría; estableciendo tu reino en nuestros corazones, en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestros trabajos, en la iglesia y en los demás. Y ayúdanos a ser un solo Cuerpo en ti como es tu deseo Dios, no solo de palabra sino en Acción. Te doy gracias Señor por este tiempo y tu bendición, en el nombre de Jesús, amén.

 

Dios les bendiga.