INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

SOMOS UN PUEBLO DIFERENTE

 

José Antonio Cano Mirazo

 

 

 

Deuteronomio 7:6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.

 

Antes de entrar en el análisis, en el estudio de este versículo que es un versículo realmente muy hermoso, es importante comentar algo; nosotros sabemos y es lógico que todas las cosas tienen un principio, y cuando hay principios se crean rutinas, las rutinas crean costumbres, las costumbres dan paso a las normas, las normas dan paso a los valores, y los valores dan paso a la moral, y la moral es la forma de donde se basan los legisladores para hacer las leyes, las leyes que rigen a una sociedad.


Cuando analizamos la historia de los diferentes países, nosotros nos podemos dar cuenta precisamente que las sociedades han ido perdiendo en los últimos años sus valores, y por lo tanto, han ido perdiendo su moral a tal grado que a lo malo le llaman bueno, y a lo bueno le llaman malo. Y yo veo en la gente una gran confusión de valores, yo veo que la gente está muy perdida en sus conceptos, incluso jóvenes han perdido la directriz de los conceptos de lo que es un valor, no hay valores, se han ido perdiendo, con el paso del tiempo se han ido perdiendo.

 

Pero sucede algo curioso, para que esta nueva forma de vivir en las diferentes sociedades se mantenga como está con ese cambio de valores, entonces los legisladores hacen algo, se crean leyes que avalen los nuevos cambios, que avalen las nuevas formas de pensar, las nuevas formas de vivir. Por ejemplo el aborto. ¿Es bueno o es malo?

 

Hace unos pocos años se podía afirmar que el aborto era malo, que no era lo correcto y aun, aquí en nuestro país estaba penalizado, había una pena por las Leyes y quien abortaba o quien era partícipe o copartícipe de esta práctica, tenía que ser encarcelada, lo decían las Leyes, así estaba establecido en nuestro código Penal, y en la mayoría de los países, no era privativo de México.

 

Hoy día nosotros sabemos que el aborto es aceptado en cantidad de poblaciones, en estas poblaciones, en estas ciudades incluidas la Ciudad de México, está permitido, ¿por qué? Porque se modificaron las Leyes y actualmente se despenalizó, ya no existe una pena por el aborto, ya está permitido. ¿Qué sucede? Que las sociedades van avanzando perdiendo valores.

 

Cuando yo miro eso espiritualmente, yo me doy cuenta que está ocurriendo algo, yo puedo advertir cómo Satanás y sus huestes valiéndose de gente que le escucha perfectamente bien, de gente que tiene problemas, que tiene trastornos mentales hacen cosas de acuerdo a la voluntad del enemigo. Y son los que aprueban, y son los que cambian y son los que modifican las Leyes, y van llevando a la sociedad y nos van llevando a todas las sociedades al punto donde ellos quieren, donde el enemigo quiere.

 

¿Para qué? Pues para que no haya problemas de desvalorización, que no haya problemas de falta de moral. Ya todo se está cambiando y nos tenemos que adaptar según ellos a las nuevas formas de vivir. Cuando nosotros miramos tantito a la antigüedad, y vemos un ejemplo como Sodoma y Gomorra, nos vamos a dar cuenta toda la perversión que había en ese lugar, una perversión tan grande, tan terriblemente fuerte que los habitantes hacían, cometían actos de depravación muy grandes.

 

Y dice la Biblia que en esas ciudades, diez ciudades que fueron destruidas, ahí había también relaciones sexuales entre el ser humano y animales. Sabemos y conocemos que eso se sigue dando en diferentes lugares en todo el mundo, hay depravación. Miramos a la antigüedad y nos damos cuenta que un Lot el cual vivía en Sodoma y Gomorra con sus hijas, estaba ya con una mente perturbada. Dice al Escritura que reconociendo y hospedando a unos ángeles en su hogar, llegan los habitantes de su ciudad y le dicen: Danos a los varones que están contigo, que están dentro de tu casa.

 

Y Lot dice algo: Son mis invitados, déjenlos, no hay ningún problema; yo les entrego a mis hijas para que hagan con ellas lo que quieran. ¿Qué había en la mente de Lot? ¿Qué funcionaba ya en la mente de Lot para atreverse a decir: te doy a mi hija? Algo estaba pasando ya en su mente, algo ya estaba muy contaminado por el entorno que había en él, por el lugar en donde vivía, Lot ya estaba con una mente perturbada. Yo no creo de ningún modo que tú seas capaz de decir: Te ofrezco a mi hija, haz lo que quieras con ella. ¡No lo haríamos y lo sabemos!

 

Y vemos cómo las cosas van avanzando y la perversión va avanzando. Si tú preguntas hoy día sobre la homosexualidad, ¿qué es la homosexualidad? Gente que tiene relaciones sexuales con personas del mismo sexo. Si preguntas sobre el transgénero, ¿quiénes son? Quienes se identifican con el género opuesto, se someten a una transición social o médica hacia una apariencia de sexo contrario, normalmente no recurren a la cirugía.

 

¿El transexual? Gente que siente que ha nacido en un cuerpo equivocado y desea someterse a un cambio de sexo mediante intervención quirúrgica. O los travestis, que se trata de un comportamiento e identidad transgénero en la que una persona, ya sea hombre o mujer, expresa a través de su modo de vestir un roll de género socialmente asignado al género opuesto.

 

Pero si tú preguntas que si esto está bien o está mal, muchísima gente te dirá que está bien, mucha gente lo acepta, no tiene problema. Me llama la atención gente del medio artístico; hay unos famosos que tienen una niña pequeña de 6 ó 7 años, y que la niña ya decidió que ella es hombre, que está en un cuerpo equivocado. Y entonces los papás la visten como hombre, porque la niña dice que está en un cuerpo equivocado.  Y como ése, cantidad de casos.

 

No digamos lo que pasó, creo que es el padrastro de las Kardashian, perdón, un hombre grande, viejo que se cambió de sexo. Al principio las hijas no lo querían ni ver, ah pero como es buena la publicidad ya se llevan muy bien. ¡No lo entiendo!  Yo no lo entiendo y digo, ¿hacia dónde vamos, hacia dónde va esta humanidad? Y aun la gente lucha para que toda esa perversión, todos la acepten.

 

Y cuando nosotros que tenemos valores firmes no lo aceptamos, entonces nos juzgan, nos critican y dicen que estamos mal. Entonces resulta que nosotros somos intransigentes, o somos homofóbicos, o somos lo que sea. Qué curioso, porque esa misma gente no acepta nuestra opinión, no respeta lo que nosotros decimos, y sin embargo, sí quieren respeto por lo que ellos son, ¡qué incongruente! Si ellos quieren respeto porque son del modo que se les dé la gana, pues tienen que también respetar otras formas de pensar, y sobre todo, formas de pensar donde se demuestran los valores.

 

Hay gente que de acuerdo a sus valores, a su moral, por supuesto que sancionará toda esa depravación, no estará de acuerdo con todo ello. Y la pregunta principal surge, ¿quién tiene la razón, los que dicen que está bien, o los que dicen que está mal, quién? Porque aun nosotros sabemos que en la ciudad de México se legisló para que haya matrimonio entre homosexuales. Ya lo hay, ¡qué fuerte! Ah, ¿eres homosexual? No te preocupes vete a la Ciudad de México y ahí te casas y ya, no hay bronca, no hay problema.


Vamos a mirar algo que dice la Palabra en Isaías 5:20-23 ¡
Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!  21¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! 22¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; 23los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!

 

Ay de aquellos, dice la Biblia, pobre gente, porque finalmente nosotros sabemos que va a haber un juicio en donde todos pasarán delante del gran trono blanco y serán juzgados todos, todos. Pero podemos ir a la misma pregunta, ¿quién tiene la razón, quién puede establecer si algo es bueno o es malo? Porque mira, los valores van de acuerdo al lugar donde te encuentras. Es decir, un valor puede cambiar de un país a otro, de una localidad a otra, ¡pueden cambiar los valores!

 

Un valor puede ser diferente en la huasteca Potosina que en la Sierra Tarahumara; en un lugar puede ser aceptado y en otro no. Los valores son establecidos de una manera local, incluso entre las familias. Yo en mi familia puedo incluir valores diferentes o darle un lugar a ciertas cosas y considerarlos valores, distintos al de nuestros vecinos. Todo depende de lo que nosotros pensemos. Los valores por lo tanto, son locales.

 

¿Qué necesita un valor para ser universal y que en todos lados sea aceptado? Ser un Principio. Pero con diferentes formas de pensar es muy difícil que un valor sea aceptado en otro lugar. Un Principio es igual aquí y en todo el mundo, porque es un principio. Y para poder contestar correctamente si un valor está bien o está mal, si una acción está bien o está mal, entonces se necesita un valor absoluto, un principio, y los principios están establecidos en un solo lugar: En la Biblia.

 

Nosotros en la Biblia tenemos principios, no son solamente valores, son principios universales que rigen la vida de los hombres. Y son principios que nosotros aceptamos desde el momento que venimos al Señor. Aceptamos lo que dice la Palabra, aceptamos lo que aquí está escrito y tenemos que vivir de acuerdo a lo que dice la Palabra de Dios.

 

Leía en un principio: Deuteronomio 7:6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. Y hay quien puede considerar que esta Palabra Dios se la dio al pueblo de Israel exclusivamente, pero Dios nos está hablando también a nosotros los cristianos. Y para entenderlo tenemos que mirar hacia atrás, tenemos que mirar al principio y a la historia.

 

Para todo pueblo el conocer su origen le permite tener identidad. La identidad le permite ser y saberse parte de ese pueblo, y por lo tanto, conocer y aceptar y tener sus valores. Y en este caso, conocer los valores, los principios establecidos por Dios. Necesitamos conocerlos. Muchas ocasiones el cristiano no se siente parte de la Iglesia porque no está identificado con los valores de la Iglesia. No nos sentimos parte de, porque no estamos identificados, porque no conocemos a profundidad qué es el cristianismo, qué es la Biblia, qué es Dios; ¡no lo sabemos!

 

Vamos a comentar algo muy breve; el origen del hombre fue Dios, Dios creó al hombre para tener comunión con él y para tenerlo por siempre, para tener comunión con el hombre por la eternidad. Pero sabemos que la humanidad, Adán y Eva, desobedecieron a Dios, y ello ocasionó que se apartaran de Dios, que hubiera un rompimiento con el Creador; y ahí empezó la desviación del hombre, ahí inició.

 

La perversión a lo que Dios dijo en Génesis 6:5 los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Esos pensamientos del corazón del hombre ocasionaron que Dios tomara decisiones fuertes, drásticas, y vino un diluvio. Esos pensamientos que tenía el hombre ocasionaron un rompimiento, una separación del hombre con Dios, se apartó el hombre de Dios, más de lo que ya estaba en esos momentos.

 

El hombre se desvió por completo de Dios; viene el diluvio y cuando el diluvio termina, cuando salen del arca, empieza prácticamente en ese momento de nuevo la humanidad. Una humanidad que estaba iniciando con ocho personas que sabían cómo era el hombre, cómo había sido antes del diluvio. Sabían y conocían lo que había en el corazón de Dios. Noé caminaba con Dios, y finalmente empieza una humanidad distinta; y debió haber seguido siendo una humanidad diferente.

 

Pero yo puedo advertir que como humanidad no aprendemos, como humanidad no entendemos. Somos tan duros en nuestro corazón que seguimos cometiendo los mismos errores del pasado, de la humanidad, seguimos cometiendo los mismos errores hoy día, de Adán y Eva. Seguimos desobedeciendo a Dios, y Dios dice: no hagas esto. ¿Por qué no? Y lo hacemos. Haz esto otro. ¿Y por qué? Y queremos cuestionar a Dios, y lo cuestionamos.

 

No hagas esto dice el Señor. ¿Y por qué no lo voy a hacer? Esto me gusta, sí vivo bien, esto me da placer, esto me da gusto, ¿por qué no lo voy a hacer? Y seguimos necios y rebeldes con Dios. ¿Qué fue lo que ocurrió con esa nueva humanidad después del diluvio? Una vez más la humanidad se vuelve a apartar de Dios. Pero Dios mantiene en su corazón el deseo de tener relación, de tener comunión con el hombre, Él sigue con lo mismo, que el hombre viva para siempre y viva con Él y viva en su presencia.


Y entonces, Dios sigue haciendo llamados para que la gente camine de acuerdo a lo que Él quiere, a lo que hay en Su corazón. Y Dios toma una decisión: Dios voltea y ve a los diferentes pueblos que había sobre la Tierra, y ¡oh decepción! Todos los pueblos estaban mal, todos los pueblos estaban apartados de Dios. Todos los pueblos hacían prácticas que no eran correctas, que no estaban bien delante de Dios.

 

Y entonces Dios hace algo: Llama a una persona, a una, a una persona y le dice que va a fundar una nación, y que esa nación tiene que ser conforme y el corazón de Dios, conforme y su voluntad. Y ese hombre se llama Abraham. Abram era del pueblo caldeo, que era un pueblo idólatra y perverso; pero pese a estas dos características del pueblo, Dios mira el corazón de Abram y ve que en el corazón de Abram hay algo diferente, algo distinto.

 

Y entonces lo escoge a él de entre toda la humanidad que había, para que se cumpliera su propósito en él. ¡Qué maravilloso! Y le hace un llamado Dios a Abram y le dice que salga de su tierra y de su parentela, que salga de ese lugar, que salga de esa tierra, no lo quiere ahí, no quiere que se contamine más de lo que ya estaba. Quiere sacarlo y llevarlo a otro lugar para que empiece una nueva nación. ¡Qué extraordinario! Y le promete que tendría descendencia y así empezaría una nación.

 

Génesis 12:1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.

 

Es decir, abandónalo todo, déjalo todo, aquí no puedo hacer nada contigo le dijo Dios, vete de aquí. Porque muchas ocasiones lo que está a nuestro alrededor nos impide caminar correctamente delante de Dios. Muchas de las veces la misma familia, los familiares son el principal obstáculo para que nosotros caminemos de acuerdo a la voluntad de Dios. Porque aun las amistades, nuestros amigotes son el obstáculo que caminemos correctamente delante de Dios; y poquito que necesitamos. El niño es chillón y lo pellizcan, pues perdón.

 

Cuántas ocasiones resulta que no quieres hacer algo como Dios lo establece, y estás esperando una justificación, y alguien cercano un amigo o un familiar, un vecino, un compañero del trabajo, alguien te dice: no vayas, no lo hagas, ¿para qué? ¡Estás perdiendo tu tiempo! ¿Para qué vas a la iglesia? Y el empujoncito que necesitábamos, lo recibimos. Sí es cierto, para qué, mejor me quedo mi casa, mejor me voy de vacaciones, mejor me voy aquí o allá, o hago esto otro. Y hacemos lo que nos están diciendo los de alrededor que hagamos, y rompemos con lo que Dios establece. ¡Es tan común!

 

Hace unos días me decía una persona a la que le hemos compartido de la Palabra: Les voy a comentar algo y tal vez no me lo crean, pero cuando yo digo que voy a ir a la iglesia, me habla alguien, mi hijo, mi nieto, alguien me habla y me dice: te quiero ver. Ni modo, ya no voy a la iglesia. Voy a ir a una célula, hoy si voy, hoy en la noche voy a la célula, no va a haber nada que lo impida. Dice: Algo pasa, alguien me llama, alguien me busca, algo sucede, y entonces ya no voy. 

 

Y entonces le dije: ah pues es muy fácil, ignora las llamadas, no hagas caso. No importa quién te hable, no importa lo que te digan, pon a Dios en primer lugar y cumple con lo que estás sintiendo en tu corazón. Cuántas ocasiones actuamos así, que necesitamos un empujón para no hacer lo que tenemos que hacer. Y le está diciendo Dios a Abram:

 

Versículo 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición.

 

Vete a donde Yo te digo que te vayas, deja todo esto, y yo voy a hacer de ti algo maravilloso. No podía tener hijos, estaba casado con Saraí, no podían tener hijos. Señor yo creo que la pregunta normal de cualquiera seria: tú sabes que no podemos tener hijos, llevamos muchos años intentándolo y no nos funciona.

 

¿Cómo que nos vayamos a otro lugar y allá nos vas a dar hijos, y nos vas a dar una gran descendencia, y además vas a hacer una gran nación de nosotros, y que yo seré bendición para los demás, cómo, o sea, explícame cómo? Pero Abram no cuestionó a Dios, Abram reconoció la voz y dijo: Voy, sí lo hago. Voy a donde tú me digas.

 

Y le dijo Dios, Versículos 3-5 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 4Y se fue Abram, como Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. 5Tomó, pues, Abram a Sarai su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos sus bienes que habían ganado y las personas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.

 

Esto que sucedió con Abram fue alrededor del año 1920 antes de Jesucristo; y aquí es el comienzo de una nueva nación. Dios no escogió a un pueblo, Dios llamó a una persona y formó un pueblo. Y Dios nos llama a cada uno de nosotros para formar un pueblo, para que nosotros hagamos conforme y su voluntad, conforme y su propósito. Sabemos que posteriormente, y pasaron los años, y dice la historia que entonces Abram tuvo hijos, tuvo nietos y entonces se llamaron y fueron nombrados israelitas, hebreos o judíos.

 

Y con esta nueva nación se formó y nació una nueva cultura, y nacieron nuevos valores, pero sobre todo se dictaron principios. Mucha gente cree que Dios escogió a los israelitas como pueblo para ser su pueblo, para bendecirlo. Pero no, Dios se reveló a una persona, se manifestó a una persona y llamó a una persona, llamó a un hombre y este hombre obedeció, obedeció la voz de Dios.

 

Y obedeció por una razón, no le estaba yendo mal ahí en Harán, era próspero, no le iba mal; ahí estaba su familia, ahí estaban sus amigos, ahí había vivido toda su vida, estaba bien. Entonces, ¿por qué se fue? Una razón, porque obedeció la voz de Dios. Creyó en la voz de Dios. Sí, eres Tú, y yo hago. Y dice la Biblia que le fue contado por justicia. Y Abram fue llamado amigo de Dios. ¿Por qué? Porque obedeció.


Es muy fácil decir. Ah es que yo conozco a Dios. Es que yo creo en Dios. Pero ¿crees lo que Dios dice como para obedecerle? Hay una diferencia muy grande entre creer en Dios y en creerle a Dios. Creer en Dios es creer que hay alguien poderoso que creó los cielos, la tierra, que creó la humanidad, creó todas las cosas, es Omnipotente, omnipresente, Omnisciente. Sí, y cualquiera puede creer en Dios; dice la Biblia que aún los demonios creen y tiemblan.

 

¿En dónde se ubica una persona que no cree en Dios? Perdón, está peor que un demonio. El demonio cree y tiembla, conoce quién es Dios, sabe quién es Dios. El ignorante ateo, el ignorante que no conoce, que no cree en Dios está peor que un demonio.

 

Y dice la Biblia que esa obediencia trajo como consecuencia una gran bendición, tanto para Abram como para el pueblo que nació, y como para todas las familias de la Tierra. Pero al pueblo de Israel, a ese nuevo pueblo, se le enseñó la forma que debía mantener su relación, su comunión con Dios. La manera en que ellos debían interrelacionarse con Dios, eso lo tuvieron que aprender, cómo se tenían que comportar. Y todo ello hacía una gran diferencia y todos los demás pueblos de la Tierra.

 

Dios dicta Leyes, y establece con ello diferencia entre los demás pueblos y su pueblo. Y le muestra la forma en que tiene que vivir. Le enseña que está en una cultura diferente a la que tenían los demás pueblos, incluyendo la que ellos conocían perfectamente bien porque estuvieron 430 años en Egipto, sabían.

 

Entre paréntesis, ¿por qué 40 años en el desierto? Para sacudirse de toda la enseñanza y toda la idolatría de los egipcios. 40 años que le sirvieron al pueblo, buscar el rostro de Dios para hacer conforme y lo que Dios establece, para conocer lo que Dios les estaba enseñando. Para conocer todos los Mandamientos, para conocer los estatutos, para conocer todo lo que Dios decía que conocieran porque estaban con nuevos valores, eran valores diferentes. Eran principios dictados por Dios.

 

Por supuesto que las leyes eran sabias, por una razón, porque las había dictado Dios, Dios las estaba enseñando. Y les estaba evitando enfermedades, les estaba evitando contaminación espiritual y física. Dios se estaba manifestando con gran poder al pueblo. Las Leyes establecidas aquí en la Palabra por Dios, no solo acercaban a Dios al hombre, sino que les enseñaba al pueblo cómo tenían que vivir.

 

Si alguien quería estar entre ellos, entre ese pueblo y pertenecer a ese pueblo, tenía que hacer algo, aceptar esa nueva cultura, y por lo tanto tenía que aceptar sus valores basados en lo que Dios estableció, que eran centrados en Dios.

 

Nosotros no somos israelitas, lo sabemos, pero por la gracia de Dios, por el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, hoy somos no solo pueblo de Dios sino somos hijos de Dios. ¡Qué extraordinario! ¿Cómo sabemos esto? Vamos a leer dos pasajes:

 

Juan 1:12-13 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; 13los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

 

Qué privilegio tan maravilloso, qué extraordinario saber que Dios a mí me miró, me vio y Él me hizo su hijo por su voluntad. Cuando leo estos pasajes, estos versículos yo le doy gracias a Dios porque a pesar de lo que yo era Él me llamó y Él me rescató de donde yo estaba, y Él me hizo su hijo para ser conforme y su voluntad, para hacer lo que tenía qué hacer, para entrar a una nueva cultura, a una con nuevos valores, a conocer principios verdaderos, principios que deben regir nuestra vida.

 

Romanos 9:25-26 Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo, Y a la no amada, amada. 26Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío, Allí serán llamados hijos del Dios viviente.

 

¡Gloria a Dios, que maravillosos! Y ahora sí, cuando nosotros miramos la Escritura de Deuteronomio 7:6 Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. Entonces yo puedo entender que esta palabra es para mí, porque yo sé que hoy día, por la gracia de Dios, yo fui llamado a Él. Y yo sé que hoy formo parte de ese pueblo de Dios, de ese pueblo especial, de ese pueblo que Dios está llamando en todo el mundo.

 

Pero, esto significa también una cosa, que ser cristiano es tener una forma de vida de acuerdo a la voluntad de Dios. Pero por desgracia en una gran cantidad de casos, el creyente no se da cuenta que al venir a Cristo, que al aceptar el llamado de Cristo, debe aceptar una nueva cultura, debe aceptar nuevos valores, debe aceptar los principios basados en la Biblia. Los principios y las enseñanzas que están aquí establecidas. ¡No lo entiende!

 

Un alto porcentaje de creyentes, de cristianos pretenden vivir del mismo modo que lo hacían antes, en la cultura que ellos tenían, en los valores que ellos seguían. Y esto no es posible, siguen esos cristianos aceptando los cambios de valores en la sociedad, cristianos que los aplauden.

 

¿Cómo ves todos estos cambios de valores, que se acepta el matrimonio entre homosexuales, que se acepta el transgénero, que se acepta todo ello, toda esta perversión? Ay pues la verdad mientras a mí me respeten como cristiano. Ay, no hay problema pues así vivimos en este mundo.

 

¡Qué vergüenza, qué pena tener un pensamiento hoy día como cristiano, igual al que tiene el mundo! Y no es que seamos homofóbicos, ¡NO! Es que yo creo en los principios establecidos en la Biblia, y yo sé las consecuencias de quien no cumple lo que Dios dice en su Palabra, las conozco. Y sé cómo tengo yo que vivir de acuerdo a lo que dice la Palabra, sé lo que tengo qué hacer.

 

Pero estamos jugando luego, y no entendemos lo que dice la Palabra. Cristianos que no tienen la conciencia que se deben regir por valores y principios bíblicos. Es una pena en verdad, es vergonzoso. Es vergonzoso que no podamos decirle a la gente: ¿sabes? Estás mal, porque la Palabra de Dios establece que esto no es correcto.

 

Y para no tener problemas con la gente, para no tener problemas con mis amistades que algunos son raritos, y son muy amigos míos, entonces pues les doy el avión, no hay problema, no pasa nada. ¡Sí, sí pasa! Sí pasa porque cuando le dijimos al Señor: Sí, sí quiero ser tu hijo, sí acepto tu llamado, sí quiero nacer a una nueva vida, sí quiero morir a mi vida actual.

 

Y nos bautizamos y bajamos a las aguas y salimos de esas aguas, en simbolismo a la resurrección de Jesucristo. Y en ese momento descendió el Espíritu Santo y se unió a mi espíritu para formar una nueva criatura conforme y la voluntad de Dios, para ser guiados por el Espíritu Santo. Entonces, todo eso lo estoy tirando a la  basura, no lo estoy creyendo, no tengo una consciencia. Por eso seguimos haciendo lo que hacíamos, porque no nos importa, porque no hay una consciencia real de que tengo que cambiar.

 

¿Qué pasa cuando vas a otro país? Quienes han tenido la oportunidad de viajar a otro país, por ejemplo aquí cerca, a Estados Unidos; llegas a Estados Unidos y de inmediato su propia cultura te envuelve y te involucras en su cultura, y si traes un papel en la mano no lo tiras al suelo, no lo haces. Te sientas en un lugar a comer comida rápida, y haces lo que hacen todos los demás, recoges tus cosas y las llevas a donde tienes que ponerlo.

 

¿Por qué no haces lo mismo aquí? Ah, porque allá tienes la influencia de ellos, y ellos así actúan, ellos así son. Cuando vienes a Cristo tienes que hacer lo que dice la Palabra, te guste o no te guste.

 

Y si no te gusta es muy sencillo, dale la vuelta, sigue a lo que eras, regresa a donde estabas, ahí estabas contento, regrésate allá, Dios no se va a enojar contigo, Dios no te va a castigar, no te va a dar de cocos.

 

Lo puedes hacer, te puedes regresar en el momento que tú gustes, así de fácil. Pero si estamos aquí y si estamos creyendo en Dios y aceptando lo que Dios dice, entonces, vamos a hacer lo que Dios dice. Entonces vamos a tener los valores y los principios que están en la Biblia establecidos, y vamos a cambiar nuestra forma de vivir, lo tenemos que hacer.

 

Dice la Biblia que nuestro Señor Jesucristo vino a cumplir la Ley, y vino a enseñarnos los principios establecidos por Dios; a eso vino Jesucristo. Jesucristo nos enseña qué es lo que nosotros tenemos qué hacer para tener una vida centrada en él, para ser como se dice, Cristo céntricos, hacer lo que Dios establece, lo tenemos que hacer.


No importa que como cristianos en dónde nos encontremos ubicados, no importa en qué país estemos, no importa en qué localidad estemos, eso no importa. Debemos tener la cultura de Cristo. Por eso la Biblia no cambia, lo único que cambia es el idioma. Si vas a Japón la vas a encontrar en japonés. Si vas a la Sierra Tarahumara, la vas a encontrar en tarahumara. Podemos encontrar la Biblia en China, en chino; a donde vayas, y es la misma, no cambia.

 

Qué curioso, no tenemos que traer a la Palabra de Dios nuestras enseñanzas, lo que nosotros aprendimos durante equis cantidad de años. Tenemos que aprender lo nuevo que dice la Palabra, tenemos que guiar a nuestros hijos en lo que dice la Palabra. 

 

Es que yo no puedo hacer lo que dice la Palabra. ¡No te preocupes no lo hagas, pero no vengas! Dedícate a lo que tú quieras, haz lo que tú quieras, no pierdas tu tiempo en la iglesia, no pierdas tu tiempo orando de vez en vez, no lo pierdas no tiene sentido, así de fácil. Es que es muy difícil ser cristiano. Bueno tal vez sí, tal vez sí sea bastante difícil; pero lo tenemos que hacer.

 

Una cultura es el conjunto de formas, modelos o patrones a través de los cuales una sociedad se manifiesta. El cristiano, tú y yo formamos parte de una cultura, del cristianismo que es una forma de vida. No solamente se trata de una fe, ¡no! No se trata solo del desarrollo de un culto en donde va a haber un grupo que nos guía en ciertos cantos, ¡no! Es el formar una relación entre Dios y yo, entre Dios y tú; es tener esa relación, una relación personal.

 

Venir a la iglesia solamente para un culto en donde se va a alabar, se va a escuchar una predicación, se va a aportar una ofrenda, un diezmo; eso es religión. Vivir conforme y la voluntad de Dios es que saliendo de aquí, vives en una comunión con Dios, vives de acuerdo a lo que establece la Palabra, haces lo que dice la Palabra. Y la gente que está a tu alrededor se da cuenta que tú eres diferente, que tú eres especial. Y tienes que decirle a la gente por qué eres diferente, por qué eres especial.

 

Nuestra cultura son: leyes, principios, normas, practicas, reglas que rigen nuestra vida, nos guste  o no nos guste, todo rige nuestra vida nos guste o no nos guste. Si sales en tu auto y llegas a la esquina y te encuentras un semáforo, te va  a regir en qué momento tienes que pasar, aunque no te guste. Y no puedes decir: Ah pues a mí no me importa, yo me paso porque yo soy Juan Camaney, y te pasas el alto. Eso va  a traer una consecuencia, la va  atraer, y más ahora con las foto multas, no te escapas.

 

Es que se me pasó ponerme el cinturón y ya me llegó la foto multa. Sí, sí, esas camaritas son especiales. Imagínate que hubiera, que Dios tuviera unas, ¿cómo le pudiéramos llamar, una foto pecado? Que en el momento que hicieras algo mal, ¡Click! Y te llegara a tu correo, a tu whats, a tu instagram, a algo, ¡pum! Porque cuando no ves a algún hermano de la iglesia cerca de ti, haces lo que quieres hacer, no haces lo que debes hacer. Sería interesante ¿no?

 

Muchos cristianos, tal vez muchos de nosotros vemos en la iglesia un lugar en donde nos podemos reunir con otras personas para alabar a Dios, para escuchar un mensaje de la Biblia. Otros tantos buscan una iglesia por lo que la iglesia les puede dar. Por lo que pueden obtener al estar en la iglesia. Aún la plataforma para sentirse importante, para que los demás lo reconozcan.

 

Creemos que podemos obtener muchas cosas por estar en la iglesia, que Dios nos va a ver de una manera especial y nos va a responder nuestras oraciones más rápido. Padre es que necesito esta bendición. Y que Dios va a ver y va a decir: Sí, te la voy a dar porque estuviste el domingo en el culto.


Está también el creyente que se siente bien en la iglesia, se siente a gusto, se siente cómodo, siente en su corazón paz. Esto es bien importante: es que esto es de Dios porque yo siento paz, yo siento tranquilidad.  Por eso mucha gente se va de la iglesia, porque hay un momento en el cual no se siente a gusto, no se siente en paz. 

 

Y entonces es cuando dice: es que ya no me siento bien, ya no me siento como antes, ya no siento lo mismo; mejor me voy a otra iglesia en donde sí lo sienta. ¡Pues adelante! Y te vas a ir a otra y a otra y a otra. Adelante está bien no hay problema. La iglesia es una comunidad con una cultura en común, insisto, con valores, con principios, que piensa similar, que siente similar, que actúa similar.

 

Tal vez no estamos de acuerdo en todo y es lo más probable, pero nos debemos comportar de una manera similar, de acuerdo a lo que dice la Biblia. E insisto, esto no solo dentro de la iglesia sino fuera de la iglesia, porque la iglesia eres tú, el templo eres tú, tú eres templo del Dios viviente, y donde tú vayas, va Dios. Y tú eres ese templo donde Dios siempre está, eso eres. Aunque no te vea ningún hermanito, Dios ahí está porque Dios va contigo, ahí está. 

 

Muchas ocasiones en la misma iglesia, y lo sabemos, hacemos grupos, ¿por qué? Porque con esos grupos nos sentimos bien. Yo me siento bien con tales personas, y otros se sienten bien con otras, y otros con otros; y hacemos grupitos. Y no hemos entendido que tenemos que convivir unos con otros. Ay no, yo cómo voy a convivir con René con esa barba tan fea que trae. No. Mejor con un hermano lampiño.

 

Y vamos haciendo grupitos; tal vez pensemos algunas cosas igual pero otras cosas rechazamos, hacemos a un lado; y estamos mal. Tenemos que buscar valores en una iglesia que vayan de acuerdo también a lo que nosotros queremos, a lo que nosotros leemos, que sean los valores que estamos buscando.

 

Hace algún tiempo vino una persona que venía de una iglesia denominacional; estuvo aquí en todo el culto y al terminar dijo: pues me gustó el mensaje pero la alabanza no, es muy ruidosa, es muy escandalosa, no me gustó. Ah no te preocupes, ve a una iglesia donde la alabanza sea diferente y tú te sientas a gusto, así de fácil, no nos vamos a pelear.

 

Por eso hay muchas iglesias, diferentes iglesias, para que cada uno encuentre el lugar en donde debe estar. Yo tengo que mirar y conocer cuáles son las características, y cuáles son los valores que tiene la iglesia, para yo encajar en esos valores, para yo saberlos, así tiene que ser.


Cuando yo trabajaba como periodista en Excélsior, había un compañero periodista de El Sol de México que cada rato venía a quejarse. Venía y siempre decía lo mismo: Ah es que tengo un jefe malo, ni sabe, y nos trae presionados, y hace, y lo otro, y aquí y allá. Hasta que un día me hartó, y entonces le dije: Pues esto es muy sencillo Fulano, deja ese periódico y cámbiate a otro.

 

Si no estás a gusto ni con tus jefes, no estás a gusto con la política editorial de tu Periódico, ¡salte, busca un periódico en donde vaya de acuerdo tu forma de pensar, donde vaya de acuerdo tu doctrina personal y ahí trabaja! No, es que aquí gano muy bien. Entonces, no estés criticando el lugar en donde estás. Gracias al sueldo que tenía, él tenía casa particular, tenía un edificio que rentaba en departamentos, viajaba constantemente, le iba muy bien. Entonces: ¡Aguántate, así de fácil!

 

Si yo no estoy a gusto aquí en esta iglesia, voy a buscar otra en donde yo me sienta bien, en donde yo veo que los valores van de acuerdo a mis valores, a mis valores establecidos por la Palabra de Dios. Porque otro de los problemas es que la gente en el mundo ha traído los valores a las iglesias. Y muchas iglesias son movidas por lo que hace el mundo, con tal de tener gente aceptan lo que sea y traen lo de fuera aquí adentro.

 

Iglesias donde hay circo. A los romanos les funcionó en la época de Jesucristo; y como la humanidad sigue siendo la misma, a la humanidad le sigue gustando el circo. Y si le agregas el pan, ¡peor, ya la hiciste!  Tenemos que ver que la iglesia donde nos congregamos, es una iglesia con una doctrina sana, con una doctrina de acuerdo a la Palabra de Dios, con una doctrina segura donde podamos crecer, donde podamos madurar, donde podamos trabajar para el reino de los cielos, lo tenemos que hacer.

 

La iglesia no solamente es un lugar en donde yo venga para alimentarme, ¡no! Tengo que integrarme, tengo que formar parte de, tengo que tener identidad con la iglesia, tengo que tener identidad con el Señor, tengo que tener identidad con este pueblo. Y tengo que poner mis talentos naturales, mis dones espirituales a trabajar para extender el reino de Dios, ¡sencillo, fácil!

 

Por lo tanto cuando miramos en Deuteronomio 7:6, podemos entender esta Palabra de una manera personal: Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios (tú); Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, no un pueblo más. Dios nos ha llamado para serle un pueblo especial, diferente a todos los pueblos de la tierra. Y dice: para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.

 

Versículo 7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos.

 

Yo sé que como persona yo era un insignificante, un pecador; y Dios me rescató del lugar en donde yo estaba, y Dios me sacó del lugar de donde yo me encontraba. Aunque tú te hayas sentido muy bueno, estabas hundido, y perdón por la palabra, en la porquería, no tenías salvación.

 

Y continúa diciendo, versículo 8 Sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto (de la mano de Satanás).

 

¡Gloria a Dios! Y le doy la honra y la gloria a Dios, y manifiesto mi gratitud para con Él. Le doy gracias por la vida de cada uno de ustedes. Bendito Dios y Padre Eterno, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a ti sea la honra y la gloria. Y levanto delante de tu presencia a este pueblo, pidiéndote que tú te manifiestes con poder a cada uno de mis hermanos. Para que todo aquello Señor que es necesario cambiar, lo cambien.  No depende de ti, depende de la voluntad y del deseo de cada uno.

 

Que entendamos que es una nueva cultura y que tenemos nuevos valores, no podemos traer al presente nuestro pasado. No podemos traer valores que están en el mundo o que antes seguíamos y que nos contaminaban. Hoy día tenemos que traer nuevos valores, y si no nos gustan tus valores, Padre es muy sencillo: que a quien no le gusta se aleje de tu pueblo.

 

Levanto delante de tu presencia a mis hermanos, dándote gracias por su vida, llénales de tu gloria, de tu paz, de tu fortaleza; y Señor que su caminar sea de acuerdo a lo que tú estableces. Y en Cristo Jesús, a ti sea la honra y la gloria por la eternidad, amén.

 

Dios los bendiga.