INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

EL MAR DE CRISTAL

Pastor Urías Rodríguez Pacheco

Misión de los Setenta

 

 

Dios les bendiga hermanos, créanme que es siempre una alegría poder reunirse por amor de Dios para cantarle, para alabarle, siempre va a ser motivo de alegría. Quiero dar las gracias en especial al Pastor José Antonio por la invitación, no es fácil ceder el control de este escritorio, no es una decisión sencilla, es una responsabilidad.

 

Este lugar es de mucha autoridad por una razón: pues es el escritorio del Patrón. Cómo no va a ser un lugar de autoridad, si es el escritorio de nuestro Señor. Entonces quien se para aquí y hace un mal uso, es un riesgo para la congregación. Entonces, el hecho de la confianza pastor, que ha tenido al brindarme este lugar, se lo agradezco y queremos orar a Dios para que él tome el control de este tiempo.

 

Fíjese que cuando un maestro dentro del pueblo de Israel, cuando algún rabino va a dar alguna enseñanza sobre la Palabra de Dios, por lo general ellos tienen una frase en la oración que hacen de inicio, y esta frase es la siguiente: Señor te pedimos que nos libres de todo accidente. Al oír esta frase uno piensa: pues como ¿qué accidente te podría suceder ahí sentado mientras estás escuchando la Palabra de Dios? A no ser que algún sismo o algo por el estilo, ¿no?

 

Pero ellos explicándolo dicen que una mala enseñanza puede ser un accidente, un accidente que puede dejar lesiones, un accidente que puede dejar un traumatismo, un accidente que puede lesionar a la Iglesia. Hoy queremos pedirle al Señor que nos libre de accidentes, y que lo que vamos a platicar sea exclusivamente perteneciente a la Palabra de Dios y a su voluntad para con nosotros, ¿amén?

 

Bien hermanos, la receta que funciona más que el Cicatricure para tener un rostro hermoso, la receta que funciona más que cualquier mascarilla o botox o lo que sea, según la Palabra de Dios es la alegría. Dice el libro de Proverbios: el corazón alegre hermosea el rostro. Voltea con tu hermano que está a un lado y dile. Oye, sí te ves guapetón el día de hoy, qué te hiciste, sí te ves guapetón. Y la clave de verse de esa manera es tener un corazón alegre, por lo tanto, yo te invito que durante este tiempo si eres tan amable hermano, me regales una sonrisa amplia durante este momento.

 

Los que comparten la Palabra o abordan el púlpito para cualquier ministerio, han de saber y han de constatar que no es algo sencillo, y que a veces se pone uno muy nervioso, muy nervioso. A veces hay que estar hasta con las piernas separadas, porque si las juntas se oye cómo truenan las rodillas, taca, taca, taca. En serio.

 

Ahora, imagínate, nervios por estar aquí, y volteas a ver el pueblo y el pueblo está todo serio; no, olvídalo hermano sientes que el alma se te va. Pero ves a la gente sonriendo, ves al cuerpo de Cristo sonriendo y eso inmediatamente empieza a preparar un ambiente agradable para recibir la Palabra de Dios.

 

Vamos a titular a nuestra plática El mar de Cristal, creo que no está tan difícil, está memorizable y va a encerrar el contexto o el contenido de lo que en Dios me gustaría trasmitirles. Y le voy a pedir que abra su Biblia en el libro de Éxodo, exactamente donde la Biblia no habla nada sobre el mar de cristal.

 

Éxodo, usted sabe un poquito del contenido de los primeros capítulos, cuando el Faraón mandó matar, ¿a quiénes? A todos los niños varones, porque el pueblo se estaba multiplicando. Y primero le dijo a las parteras que vieran si el bebé era niño o niña, y si era niña que la dejaran vivir; y si era niño, cuello, lo mataran. Resulta que tú encuentras en el relato que las parteras no hicieron como Faraón les ordenó, sino que preservaron la vida a los pequeños, dando como razón al Faraón que las mujeres hebreas no eran como las egipcias, sino que eran fuertes, robustas y que realmente no necesitaban un apoyo para el parto.


Cuando la partera llegaba, ya los chamacos que por lo menos eran 6 en cada parto en ese tiempo, ya habían salido así como fotocopia así. Los partos en el tiempo del Éxodo, un poco antes por lo menos era de 6 bebés, y era la razón o una de las razones por las cuales el pueblo se multiplicaba. ¿Alguien recuerda cómo se llamaban las parteras de los hebreos?

 

Éxodo 1:15 Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo.

 

¿Cómo se llamaban? Sifra y Fúa. Pero déjeme contarles algo que tal vez le interese. Estos eran sus nombres artísticos, sí, sí, eran nombres artísticos no eran sus nombres reales, eran nombres artísticos. A ellas las llamaban así porque era la función que desempeñaban. La palabra Sifra en hebreo significa embellecer. Y propiamente la partera no llegaba a: a ver respira, ahora puja. No, no, no, la partera llegaba cuando el bebé ya había nacido solamente a ¿qué? A embellecerlo, a bañarlo, a arreglarlo, si nacía con cabello a peinarlo.  Bueno yo hablo por los que tienen cabello ¿no? Y así sucedía con Sifra, Sifra significa embellecer.

 

Y Fúa en hebreo significa silbar. ¿Por qué? Porque la otra partera llegaba a entretener al bebé si era muy chillón o muy llorón, porque hay bebés que no los callas. Y esta partera o esta mujer o más bien esta niña de la que habla la Biblia, sabía hacer unos sonidos peculiares con el soplo de su boca, con sus silbidos. Y empezaba a silbar de manera que el bebé o la bebita, se cautivaba con ese sonido, y se entretenía y los calmaba y los dormía.

 

Entonces, Sifra los embellecía, y Fúa los calmaba, los entretenía; por eso los llaman así. La que embellece y la que contenta o tranquiliza a los bebés. Pero déjenme darles los nombres reales de Sifra y Fúa. Sifra se llamaba Jocabet, y Fúa se llamaba María o Miriam en hebreo. Jocabet y María. Estas dos personas citadas por la Biblia, eran nada más y nada menos que la mamá de Moisés, y la hermanita mayor de Moisés que en ese tiempo tendría unos 6 o 7 años de edad aproximadamente.

 

Dios dice más adelante que por cuanto actuaron de esta manera estas dos personas, Dios bendijo su familia y les hizo bien; así menciona. Unos versículos más adelante se relata el nacimiento de Moisés como bendición a la madre de Moisés, a Jocabet y a su pequeña hija por preservar la vida de los niños hebreos. Quiero decirte algo: Todo lo que hagas por Dios va a tener una recompensa y una bendición no solo para ti sino para tu descendencia.

 

Ahora sí, ya habiendo dado esta pequeña introducción, vamos a Éxodo 2, dando por sentado que tenemos el contexto de todo el relato.

 

Éxodo 2:10 Y cuando el niño creció, ella lo trajo a la hija de Faraón, la cual lo prohijó, y le puso por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.

 

¿Por qué le puso Moisés? Porque lo sacó de las aguas. ¿Y qué significa Moisés? De las aguas lo saqué. Moisés en hebreo se dice: Mosheh, y Mosheh significa sacado del agua, sacado de las aguas. Es curioso, no es un nombre hebreo, porque ¿quién le puso el nombre? La hija de Faraón, por lo tanto no le puso un nombre hebreo. Y sin embargo Dios concedió que ese nombre se le quedara en gratitud a la persona que le salvó la vida.

 

Otra vez, ¿qué significa Mosheh o Moisés? Sacado del agua. Quiere decir que desde su niñez, desde su infancia, desde sus primeros meses de vida, Moisés y todo su entorno o su naturaleza estuvo conectado con el elemento del agua, tanto que fue el agua del río Nilo la que sostuvo aquella canastita donde su madre lo puso para salvarle la vida.

 

Mire qué madre tan inteligente, qué mamá tan sabia. Había una orden y un decreto: Que arrojen los niños al Nilo para que se mueran. Todo hijo varón que nazca, la responsabilidad de la madre es que lo arroje al Nilo. ¿Y qué dijo Jocabet? Pues yo voy a obedecer la orden de Faraón, y voy a arrojar a mi hijo al Nilo, ¡pero en su canasta! Esa es una mamá sabia e inteligente; cumplió con el decreto y salvó la vida a su hijo. Y lo puso ahí en el moisés para Moisés, lo puso; y yo creo que ahí surgió el asunto ¿no? Lo puso en su moisés al otro Moisés, y le salvó la vida.

 

Curiosamente pasan los primeros 40 años de la vida de Moisés en Egipto. Sale de Egipto a los 40 años de edad se acuerda que tiene familia, ¿no sé a quién le ha pasado así verdad? Pero después de 40 años dice: ah voy a ver a mis primos, ¿qué se ha hecho de ellos? Y los encuentra esclavizados y maltratados, al grado que él se molesta y agrede y mata a un egipcio. Después tiene que salir huyendo por 40 años más en Madián.

 

Y a los 80 años pastoreando las ovejas, dice: Éxodo 3:1 Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.

 

Qué buen pastor era Moisés ¿a poco no? Llevar a pastar a las ovejas a los jugosos pastos que crecen ¿dónde? En el desierto. Qué pastor coherente lleva a sus borregos al desierto, a pastar, a pastorearlos; yo creo que eran de su suegro, yo creo que por eso lo hacía así. No, no, no se crea eh. Pero tanto Moisés como quien la Biblia considera otros seis pastores del pueblo de Israel; la Biblia marca a siete personajes como pastores del pueblo de Israel; entre ellos Moisés, Aarón, José fueron pastores, David también fue pastor, Abraham, Isaac y Jacob completan el número de los siete.

 

Todos ellos tenían por costumbre llevar a pastorear, llevar a comer a sus ovejas al desierto, por una razón importante que si me da tiempo, se la digo al final, nada más apúntele para que no se me vaya a olvidar. Y resulta que estando ahí Moisés de repente pues ya termina su jornada, se regresa y al regresar al redil empieza como todo pastor a contar sus ovejas  de regreso.

 

Y Moisés empieza, 1, 2, 3, 4, todas, la pinta, la mechuda, porque les ponen nombre; y cuando las está contando 97, 98, 99, 99, y me falta una. A ver otra vez a la mejor me equivoqué, y empieza, 1, 2, 97, 98, 99. Híjole yo creo que mi suegro se va a enojar. ¡Me regreso! Y se regresó Moisés a Horeb ahí a la peña. Cuando se regresa encuentra a la borrega tomando, bebiendo agua y le empieza a poner una regañada a la oveja. Oye tú inconsciente oveja, borreguda, ¿qué te pasa? Estoy bien preocupado, llegué al redil… Y Moisés se empieza a enojar.


Entonces Dios permite un milagro sorprendente, permite que la borrega le conteste y le dice: ¿Por qué me regañas Moisés? ¡Qué! Si tú no hablas. Pero ahorita sí. ¿Sabes por qué me quedé? No. Tenía sed, tú tomaste agua y le diste agua a todas las demás y a mí no, y tuve que buscar por mi lado, entonces ¿por qué me regañas? Moisés tuvo tanta humildad que le pidió una disculpa al borrego y él dijo: Oye, perdóname, perdóname no sabía que tenías sed.

 

Todo eso Dios lo estaba viendo desde el cielo, y dijo: este Moisés, sí tuvo la suficiente humildad para disculparse con un borrego, seguramente va a tener la suficiente humildad para pastorear mi pueblo. E hizo que una zarza se encendiera en ese momento, Moisés vio que la zarza estaba ardiendo. Qué raro ya se debía haber consumido. Yo sé que alguien está diciendo: pero la Biblia no dice del borrego y todo esto. Espéreme, espéreme antes de apedrearme déjeme terminar ¿va? Porque yo ya los siento aquí: la ley dice. No, espéreme, empiezo a ver la mirada así como la Pantera Rosa cuando se pone así. Espéreme.

 

Moisés ve que la zarza no se consume y dice: espérame, porque llevaba la borrega perdida. Espérame aquí, voy a ver qué está pasando con la zarza. Y cuando llega a la zarza, ¡oh Dios Santo! La voz de Dios se escucha desde en medio ¿de qué elemente? Del fuego. Y aquí es donde quiero hacer la primera parada, la primera pausa antes de hacer el contexto bíblico para explicarle de esto.

 

Yo sé que alguien va a decir. No, eso del borrego no me cuadra. Pero sabe que es una historia, no fábula sino una historia del pueblo de Israel, que todos los judíos conocían y conocen hasta hoy, tanto que Jesús la tomó como ejemplo para decir o para dar una enseñanza diciendo: o qué pastor que tiene 100 ovejas… O sea, no fue un cuento que se le ocurrió a la mera hora al Señor, fue un relato que el pueblo identificaba porque había sucedido con Moisés. Y de hecho no hay nada nuevo debajo del sol que no haya sucedido en algún momento, Dios también le permitió hablar a una burrita, a una asna.

 

Déjeme hacer un paréntesis aquí. Cuando yo tenía más o menos como 16 años de edad, no hace mucho, hace como unas semanas apenas, yo ministraba en la iglesia con el teclado y me dedicaba a tocar en la alabanza nada más. De repente compartía pero ahí el buenazo era mi tío, era el pastor de la iglesia. Y de repente llegó una temporada en que lo invitaban a predicar a él a otras iglesias; iba conmigo y me decía: oye güero, no sé por qué me decía güero, en aquel tiempo a lo mejor el sol no me había mirado tan fuerte.

 

Pero en fin, me decía: Oye güero fíjate que me invitaron a tal iglesia a predicar, pero no puedo, ¿no vas tú? Pero tío es que pues lo están esperando a usted. Sí, sí pero yo les hablo que tú vas. Bueno, pues sí, sí voy. Obviamente ¿qué crees? Que en las iglesias esperaban al pastor Rubén Pacheco para predicar, al pastor de la iglesia y llegaba su sobrino de 16 años.

 

Un día en una iglesia, no te voy a decir cuál porque a lomejor la conoces. Llegué con mi Biblia y el pastor estaba en la puerta y me dice: ¿Y tu tío? Pues. ¿No va a venir? No, me dijo que… ¿Vas a predicar tú? Sí. Bueno. Y ya me dice: siéntate ahí. Me sentó en las primeras bancas, y cuando me dio el lugar hermano, se puso en el púlpito y dijo: Amada iglesia como usted sabe hoy estábamos esperando al pastor Rubén Pacheco para que predicara, pero ¡no va a venir! Y yo ahí en mi silla, ¿no?

 

Y después dice: pero mandó a su sobrino, confiamos amados hermanos en que Dios tiene palabra para nosotros este día; si hizo hablar a una burra, que no use al hermano. Así hermano, así. Ya pasé con mi Biblia medio rebuznando, verdad. Nunca se me va a olvidar, hasta la fecha todavía lo platico con el pastor que lo hizo y le digo: no pastor ese día sí se pasó. Y me dice: Fue broma, fue broma, fue para que la iglesia te recibiera con alegría. No me ayude, le digo.

 

Me acordé porque ahorita estamos hablando del caso que Dios puede hacer hablar a un animalito, entonces esta historia que Jesús ocupa es por un relato real que sucedió en la vida de Moisés. ¿Quiere ver como a detalle pareciera que Moisés está hablando con alguien cuando va a ver lo de la zarza? Y no menciona que hubiera alguien con él, simple y sencillamente estaba con su ovejita.

 

Éxodo 3:2-3 Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. 3Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora.

 

¿Con quién estaba hablando? ¿Con él mismo? O por qué Moisés expresó esta frase: Iré yo ahora y veré. Si Moisés hubiera estado solo pues simple y sencillamente ¿qué? Pues va. Ve la zarza y la Biblia tal vez diría: y se acercó Moisés para ver lo que estaba pasando. Pero no, dice: Iré yo. En otras palabras dejó al borreguito, aguántate, voy a ver qué está sucediendo ahí, por qué la zarza no se quema.

 

Ahora, quiero decirle algo, esto es un contexto histórico y no es lo importante ni lo que realce, le quiero solamente trasmitir el mensaje principal que usted lo va a encontrar a la letra de esta manera: La naturaleza y el nombre de Moisés tenían que ver ¿con qué? Con el agua. Y Dios lo llama de un elemento totalmente opuesto y contrario a lo que era Moisés, lo llama desde una llama de fuego.

 

Aquí es donde empieza lo bueno para nosotros en este día. A veces nuestra naturaleza no es tan compatible con la naturaleza de Dios. Y algunas cosas vamos a tener que ceder o cambiar porque si no, no encajamos, no pasa. Pero no quiere decir esto que Dios nos va a borrar del mapa en cuestión a personalidad o carácter, y solamente nos vaya a transformar en personas diferentes. Dios va a cambiar lo malo que hay en nosotros, pero lo bueno lo va a potencializar para que nosotros podamos servirle bien.

 

En otras palabras: va a fusionar su plan y su propósito con las cualidades algunas de ellas naturales o inherentes a nuestra persona, para formar un equipo con Él. ¿Dios necesita diversidad de características y de caracteres para servirle de las personas? Por supuesto que sí, por eso hay expresiones en la Biblia como la multiforme gracia de Dios, o la multiforme sabiduría de Dios, porque no todos somos estructurados emocionalmente o de carácter de la misma manera.

 

¿Usted se puede imaginar estos dos elementos unidos, el agua y el fuego? ¿Se puede, se podrá? ¿Se podrá tomar una sola gota de agua con una flama de un cerillo, una flama de fuego y unirlos sin que uno de los dos prevalezca? Si el agua es mayoría apaga el fuego, Y si el fuego es mayor, consume el agua. Pues déjeme decirle algo, Dios tiene el poder y tiene la capacidad para unir estos dos elementos y hacerlos uno solo, y lo hizo en la vida de Moisés.

 

Más adelante cuando Moisés ya está dirigiendo al pueblo en el desierto, Dios usa estos dos elementos uno por la noche y otro por el día para dirigir al pueblo. Por la noche una columna de fuego, y por el día una nube haciendo sombra; y nuevamente estos dos elementos aparecen en armonía.

 

Job 25:2 El señorío y el temor están con él; El hace paz en sus alturas.

 

El hace paz en sus alturas. ¿A qué se refiere este versículo? Ayúdeme a aprendernos una palabra en hebreo, la palabra Shamáyim. ¿Alguien ha escuchado la palabra o sabe qué significa? Shamáyim significa cielos, eso significa Shamáyim, cielos. El Génesis 1:1 dice: En el principio creó Dios (Bereshit bará Elohim) los cielos (et Hashamáyim) y la tierra (Veet HaÁretz).

 

¿Cómo se dice cielos? Shamáyim. Ahora fíjese que curiosamente esta palabra Shamáyim, ¿qué significa? Cielos. Pero la palabra cielos en hebreo está compuesta de dos elementos, de dos palabras, la palabra Sh que significa fuego, y la palabra máyim que significa agua. En el principio creó Dios los shamáyim.

 

Pero ¿sabe de qué están hechos los cielos? Porque nosotros vemos la entradita, y después el siguiente nivel pues ya son los astros, las galaxias y las estrellas; pero entre más se va avanzando en los cielos que Dios creó, nos vamos a encontrar con el elemento principal con el cual formó Dios su gloria. Y su gloria está creada de fuego y de agua mezclados.

 

Haga de cuenta que Dios tomó el fuego y tomó el agua y los unió. Y los solidificó, y extendió su piso delante de su trono. En otra expresión lo decimos así: del piso del cielo o el firme del cielo, del firmamento está hecho de fuego y agua mezclados, en completa armonía. Vamos a la Biblia porque es necesario que veamos los versículos. Vamos a Apocalipsis, no vaya usted hermano a decir: Ay hermano estamos empezando el año y ya nos va a aventar de apocalipsis, ¿para dónde? No, es algo bueno lo que vamos a leer.

 

Nada más para hacer un pequeño contexto, el que está hablando es Juan, y dice en Apocalipsis 15:1 Vi en el cielo otra señal. ¿Dónde estaba mirando o dónde estaba Juan? En Hebreo en el Shamáyim.

 

Versículo 2 Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios.

 

¿Qué estaba mirando Juan? La gloria de Dios, Juan estaba mirando de lo que está hecho el piso del cielo. Juan estaba mirando y no entendía lo que estaba mirando; porque no puede uno concebir cómo se ve, qué aspecto tenga el fuego y el agua mezclados. Y si te das cuenta Juan no dice: Vi un mar de vidrio. No, no, no, Juan dice: Pues parece mar como de vidrio pero tiene fuego adentro. No lo describe ni siquiera con precisión.


Dice: vi como un mar de vidrio mezclado con fuego. Ah, y esto es importante: Y a los que habían vencido en pie sobre el mar de vidrio con las arpas de Dios. Las circunstancias y las situaciones difíciles y los elementos contrarios a nuestros planes o a nuestros proyectos, muchas veces van a forjar en nuestro interior la manera de la cual vamos a mostrar la gloria de Dios en este mundo. Y si no somos capaces de conciliar lo bueno y lo malo, y no me refiero al pecado sino a las aparentes circunstancias malas que vivimos; porque en Dios nada de lo que nos sucede podemos llamarle que es malo, ¡nada!

 

Una ocasión relata una historia que un hombre que vivía en una granja experimentó cómo su caballo se desamarró, se salió del establo y se huyó el caballo. Cuando los vecinos se enteraron vinieron con el dueño y le dijeron: Oye qué mala suerte que se te fue el caballo. Y el hombre dijo: Mala suerte o buena suerte, quién sabe. 

 

A los tres días llega el caballo con otros cinco caballos silvestres. Ya los amarró, y los puso ahí también en la granja. Se enteran los vecinos y llegan y le dicen: Oye, qué buena suerte que regresó tu caballo y con otros cinco caballos. Y dijo el hombre: mala suerte o buena suerte, no lo sé.

 

A los pocos días uno de sus hijos monta uno de esos caballos salvajes y el caballo lo tira y se fractura el chamaco, y ahí con toda la pata enyesada. Y llegan los vecinos: oye qué mala suerte que se fracturó tu hijo. Y el hombre dice: mala suerte o buena suerte, no lo sé.  A los pocos días el rey de la comarca manda decir que todos los jóvenes entre 15 y 20 años, iban a ser reclutados para la guerra porque se había desatado una batalla.

 

Pero el hijo de la pata rota, digo del pie quebrado, perdón, perdón, no pudo ir a la guerra porque pues no podía ir con el pie quebrado. Y llegan los vecinos: vecino, qué buena suerte que… Dura media hora la anécdota, no la voy a terminar verdad, pero el punto es este: no sabemos hermano, realmente no sabemos si lo que aparentemente etiquetamos como una circunstancia difícil puede ser el elemento que Dios está trayendo a nuestra vida para fusionarlo con un elemento contrario en bendición, y mostrar su gloria para que su alabanza sea puesto en medio de su pueblo.

 

Dios tomó los elementos y de eso está hecho el cielo, de agua y fuego mezclados. Por eso Job dice: El hace paz en sus alturas. En el cielo están ahí.  A ver yo sé que usted se sabe el Padre Nuestro desde que iba a catecismo, a ver vamos a recitarlo: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino y hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo, o en el cielo en la tierra.

 

A ver póngase de acuerdo, ¿en la tierra como en el cielo? ¿Como se hace en la tierra, así en el cielo? Hasta el Padre nuestro nos falla no hay que ser. ¿Y hágase tu voluntad? A ver leámoslo: Mateo 6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. Hay una gran enseñanza ahí, eso quiere decir que en el cielo se hace la voluntad de Dios, ¿amén o no amén? ¿Y en la tierra? Y en la tierra también pero no se hace como en el cielo, por eso el Padre Nuestro dice: que tu voluntad se haga como en el cielo, así también en la tierra.

 

En la tierra, ¿hay algo que se escape a la voluntad de Dios? Hay algo que de repente diga Dios: híjole esto no lo tenía planeado. No, pero no se hace su voluntad aquí en la tierra, como se hace allá en el cielo. ¿Y cómo se hace allá? Se lo voy a explicar con nuestra misma enseñanza. Aquí en la tierra el agua obedece a Dios, ya bautizó una vez al mundo, ya una vez se abrió el mar, ya una vez recibió a un profeta medio rebelde que no quería ir a predicar, ya una vez se calmó la tempestad. Aquí en la tierra el agua obedece a Dios.

 

Aquí en la tierra el fuego obedece a Dios, lo dice el Salmo 104:4 El que hace a las flamas de fuego sus ministros. ¿Sabe cuál es el detalle? Que aquí el agua obedece a Dios, y el fuego obedece a Dios pero no se juntan, no se llevan. Yo te obedezco pero por mi lado Señor. Y en el cielo el agua obedece a Dios, y el fuego obedece a Dios pero están unidos.

 

A veces el problema acá en la tierra es que yo digo: Señor yo voy a predicar, pero no me mandes con este hermano porque ya sabes cómo me cae mal. O sea, hago la voluntad de Dios ¿Cómo qué? Como yo quiero. Sí, yo te obedezco Señor siempre y cuando sea a mi manera, ¿no? Siempre y cuando sea como a mí me conviene. Y la oración de Jesús es: que se haga la voluntad de Dios aquí como se hace allá. ¿De qué manera? Con armonía, en paz.

 

Yo escuché el saludo que les dio el pastor cuando abordó el púlpito y les dijo: que la paz de Dios sea con ustedes, ¿cierto o no? ¿Cómo se dice paz en hebreo? Shalom. ¿Con qué letra empieza la palabra Shalom? Con Sh, Shalom; que es la misma palabra de fuego, shamáyim. Y ¿con qué letra termina Shalom? Con la m, que es la misma letra de la palabra agua, máyim. Empieza como shamáyim, cielos, Shalom, también es agua y fuego unidos.

 

¿Y sabes por qué? Porque la verdadera paz no es la ausencia de problemas. ¿Cómo te está yendo hermano? Uh bien hermano, todo excelente, ningún problema, ninguna enfermedad, estoy en paz. ¡Eso no es la verdadera paz! La verdadera paz no es la ausencia de problemas, la verdadera paz es la presencia de Dios en medio de esos problemas, ¡esa es la verdadera paz! 

 

Cuando Dios tiene el poder de nuestra vida, unir los elementos contrarios aun los que llamamos malos o no favorables, y unirlos con su voluntad para mostrarnos un camino perfecto, santo y con propósito para nuestras vidas.

 

Una vez un rey puso una convocatoria a todos los artistas pintores de su reinado, y dijo lo siguiente: quiero hacer un mural en mi palacio que trasmita paz. Que cuando yo esté sentado en mi trono y voltee a verlo, aunque esté la guerra en su mayor momento, fuerte, intenso, yo me sienta tranquilo. Así es que traigan sus cuadros, sus presentaciones para ver qué pintor va a hacer el mural.

 

Y todos empezaron a llevar sus propuestas, porque aparte había una buena remuneración para quien ganara el concurso, y una gran riqueza, y no iban a pagar impuestos, y les iban a llevar gasolina hasta su casa. Ah no, no había gasolina en ese tiempo, perdón. Y le iban a dar la mano de la hija del rey, de la princesa, todo bonito.

 

Y llegaron los pintores más excelentes con sus cuadros para presentarlos. Y entonces el rey los empezó a revisar todos. No hombre, unos cuadros, parecía que las nubes de algodón se salían de la pintura; unos cielos azules preciosos, otros unos arcoíris, unos bosques, el mar en completa quietud, y todos bonitos los cuadros.


De repente llega el rey con un cuadro con un tormentón el cuadro, unas nubes negras y unos rayos saliendo ahí, y unas peñas todas quebradas. Lo veías y decías: bueno este está para un museo pero de terror este cuadro. Y entonces el rey pasó, lo miró, vio otro de unas flores, luego se fue a su trono y dijo: he decidido quién ha ganado este concurso para el mural. Y entonces volteó y miró al joven del cuadro feo y le dijo: el mural va a ser ese cuadro que está ahí.

 

Y todos voltearon y vieron el cuadro con las nubes negras, y la tormenta y los rayos, y las peñas todas pelonas. ¡Qué! Y algunos reclamaron y dijeron: pero ¿cómo? Pero mira, por favor su majestad, véalos otra vez. ¡Ese va a ser, se ha dicho! Entonces uno de los artistas se enfureció y dijo: díganos la razón, no lo aceptamos, díganos la razón. Y el rey volteó, le clavó la mirada y dijo: Se nota que no observas. ¿Ya viste lo que hay en el cuadro? Pues un tormentón de a ver quién se salva. No, no, acércate bien.

 

Cuando se acercaron algunos curiosos al cuadro, así chiquitito entre la peña un nido con una águila, cubriendo a sus aguiluchos con sus alas, y apenas se veía. Y el rey dijo: no hay mejor cuadro que describa la verdadera paz sino éste. Porque la verdadera paz se experimenta cuando la tormenta está más recia, cuando la tormenta está más fuerte. Pero sientes las alas del Omnipotente cubriendo tu vida, cuando sientes la sombra del Altísimo que no te deja y que no te abandona.

 

Aunque sientas que los truenos, que los relámpagos están a punto de tocar tu familia, o tu economía, o tu vida, es cuando sientes la sombra de Dios y dices: tengo Shalom, tengo verdadera paz. ¿Por qué? porque a pesar de las fuertes lluvias de la vida, a pesar del fuego abrazador de los problemas, Dios ha unido esos elementos para mostrar en mi vida su gloria.

 

Dice el Salmo 90:10 Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos.

 

¿Sabes quién escribió esto? Moisés. Es el único Salmo que escribió Moisés, y él dijo: los días de nuestra vida son 80 años. Y el tremendo vivió 120 años. Y escribió, no, no, hasta 80. Y tú lees en Deuteronomio 34:7 Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió. Oiga yo si pudiera levantar a Moisés de la tierra le diría, ¿por qué escribiste que solo vivirías 80 si viviste 120?

 

¿Sabes qué nos respondería Moisés? Nos diría, sí viví 120, pero de esos 120, 40 estuve en Egipto, esos no cuentan. Los años que viví en Egipto no cuentan; cuentan, mi vida comenzó, mi vida inició desde el momento en que ¿qué? En que salí de Egipto, ahí comenzó mi vida. Y de allí al momento en que murió pasaron 80 años, y por eso lo dejó escrito así.

 

¿Sabes? En algún tiempo tú y yo verdaderamente estuvimos en el Egipto, esclavos tal vez de nuestros propios limitantes, de nuestros propios pensamientos; pero nuestra vida comenzó cuando Cristo nos hizo libres. No permitamos ahora que nuestros propios pensamientos nos esclavicen bajo circunstancias adversas o terribles. Dios quiere que tú y yo estemos parados sobre el mar de cristal, sobre el mar de vidrio, donde están los elementos contrarios mezclados, porque esto es señal de triunfo y de victoria.

 

¿Y sabes con qué elementos? Dice la Biblia: con las arpas de Dios. Porque lo que te va a dar la victoria, lo que te va a dar el triunfo en Dios es a medida en que tú le adores y le alabes con todo tu corazón. 

 

Ayúdame a completar este versículo: yo me alegre con los que me decían… ¿quién escribió eso? David, el rey David. Yo me alegré con los que me decían; a la casa de Jehová iremos. ¿Cuál casa de Jehová? Porque no había templo, el tabernáculo del de David, del arca ya lo habían quitado, no había templo. De hecho David quería hacer un templo, y Dios no lo dejó. Le dijo: no, no, tú no, tu hijo Salomoncito, él que lo haga, tú no.

 

Yo me alegré con los que me decían: a la casa de Jehová iremos. ¿Cuál casa? No espérate, mejor es un día ¿qué? ¿Cuáles atrios David, de dónde o de qué? Una sola cosa he demandado a Jehová y ésta buscaré, ¿qué? Que esté yo en ¿dónde? ¿Cuál? Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios… ¿Cuáles? Yo creo que cualquiera que viera a David, diría: ¿pues a qué le cantas David? ¿Y sabes qué diría David? Le canto a lo que todavía Dios no me da, pero me lo va a dar, cómo de que no.


David tenía la virtud de poderse alegrar y cantar, y alabar a Dios por las cosas que todavía no pasaban, que todavía no sucedían. ¿Y sabes? Cuando tú y yo tenemos ese valor de cantarle a Dios por lo que todavía no tenemos, ¡Dios nos lo da! Cuando tú le dices: Gracias por mi salud, gracias Señor por mi restablecimiento económico, gracias por el éxito que me vas a dar en el trabajo, gracias Señor por el triunfo sobre mi familia. Y te voltean a ver y dicen: ¿tu familia? Pero si tu familia se está haciendo pedazos. Sí, pero Dios la va a restaurar.

 

Muchos cantamos por lo que Dios hizo. Moisés cantó por lo que Dios hizo. Pero David podía cantar por lo que Dios iba  a hacer. Eso es pararse sobre el mar de cristal y decirle: Señor en tu nombre, en tu poder, con tu ayuda voy a ser más que vencedor. ¿Amén o no amén? Hermano, David, vamos a ser honestos, David estaba loco, chiflado, daba unos brincos y unos giros cuando traían el arca, que hasta a su mujer del dio pena ajena. Cuando lo vio su mujer ha de haber dicho: Ay qué oso, yo no lo conozco.

 

Pues no se aguantó y fue y le dijo: qué bonito el rey, con palabras más poéticas, ¿no? Cuán honrado ha quedado el rey este día, qué bonito el rey, enseñando hasta los calzones a las siervas. Sí porque le dijo: descubriendo su desnudez con las siervas. Celosa además la Mical hermano. Y espérate, lo sorprendente, la respuesta de David, le dijo: mira vieja. Bueno no le dijo así pero es la nueva versión que estamos preparando para este año: Reina Valedora; ahí cuando la publiquemos le pasamos una copia hermano.

 

Mira vieja, le dijo, si es necesario que haga el ridículo para que mi Dios sonría, lo siento mucho, lo voy a seguir haciendo, lo voy a seguir haciendo. En palabras poéticas de David: si es necesario que me haga más vil, que es lo mismo, si es necesario que me haga más vil para que Dios esté contento, ¡lo voy a seguir haciendo!

 

Recuerdo que mi abuela me decía lo siguiente, estaba yo más o menos chamaco y me dijo: hijo, mira, mientras Jesús esté contento aunque los discípulos estén de jeta. ¡Así me decía mi abuela!  Mientras Jesús esté contento, aunque los discípulos estén de jeta. Vieras cómo se me grabó la frase hermano. Las enseñanzas de la abuela son sabias. 

 

¿Sabes de qué manera podemos implantar la gloria de Dios en nuestra vida para mostrarla? El fuego y el agua están representados también en el bautizo del Espíritu Santo, y en el bautizo en agua; porque dijo Juan el bautista. Yo os bautizo a la verdad en agua, pero viene uno tras de mí que los bautizará en Espíritu Santo y fuego. Y cuando tú te agarras de Dios y buscas su llenura, entonces los shamáyin, los cielos, vienen y se hacen una realidad y una verdad en tu vida.

 

En pie sobre el mar de cristal, con las arpas de Dios. Conoces la historia de José el Soñador, ¿por qué le decían José el soñador? Por soñador, porque platicaba lo que Dios le mostraba lo que iba a ser de su vida. Y por platicarlo se sacó dos, tres envidias fuertes. Ten cuidado a quién le cuentas tus sueños también hermano, ten cuidado a quién se los cuentas.

 

Cuéntaselos a quien ore por ti para que se cumplan. Cuéntaselos a quien se alegre contigo; pero no se los cuentes a quien va a decir. No, ese negocio no pega. ¿Y qué estás estudiando? Ah pues mira me metí a esto. ¿Y de eso vas a vivir? Y luego ¿sabes qué es lo peor? Que luego son los más cercanos a nosotros. Mata ideas hermano, mata ideas.

 

Soñé que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban. Ja, ¿que algún día vamos a estar frente a ti doblados? Qué te pasa Josecito, qué te pasa Pepe, qué te pasa. Es la versión Reina Valedora acuérdate. Oye papá míralo, mira lo que está diciendo papá. Y llega Jacob también, a ver cuéntame. Oye qué te pasa, cómo. Curiosamente tu mamá y tus hermanos y yo, pero su mamá ya ni vivía. Raquel ya se había muerto cuando dio a luz a Benjamín.

 

Hay otra enseñanza ahí también muy grande, pero la menciona y la sueña también José representada en esa visión, pero bueno. Llega al punto en que el coraje de sus hermanos es tal que cuando lo ven, dice que ya no lo podían ni ver ni hablarle en paz. Pero cuando traman matarle, fíjate:

 

Génesis 37:18-20 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él. ¿Para golpearle? No, Para matarle. 19Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Burlonamente, despectivamente. Ahí viene el que quiere prosperar en el 2019. Ahí viene el que quiere que se salve su familia. He aquí viene el soñador. 20 Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños. 

 

Y veremos qué será de sus sueños.  Fíjate, los hermanos de José cuando lo vieron quisieron matarle, y dijeron: y veremos qué será de sus sueños.  Yo me imagino a Dios en el cielo desde su trono diciendo: ¡Pues veremos! Los hermanos de José: y veremos qué será de sus sueños. Y Dios: pues veremos qué será de sus sueños. Pregunta: ¿quién le ayudó a José a cumplir sus sueños? Sí Dios por supuesto, pero Dios no bajó y con su mano lo cargó y lo llevó a Faraón, ¡no, no, no!

 

Dios estaba en eso, pero físicamente ¿quién le ayudó a José a cumplir sus sueños? Le ayudaron los que querían que no se cumplieran sus sueños. ¿Y de qué manera le ayudaron? Haciendo todo para que no se cumplieran sus sueños. ¡Así es Dios! Así es Dios cuando va a unir los elementos contrarios en nuestra vida para bendecirnos.

 

Y déjame decirte algo en el nombre de Jesús: Todos aquellos que quieran destruir y alejarte de tus sueños, van a terminar acercándote a ellos. Porque Dios es así, Dios maneja las cosas de esta manera. Y cuando ya lo echaron a la cisterna y no había agua para que ahogara, había víboras, escorpiones ahí, y ni lo picarón siquiera, dijeron: qué suerte tiene éste. Pues vamos a venderlo aunque sea para sacar un varo, digo, una ganancia por la vida de nuestro hermano.

 

No le vayan a decir al pastor: pastor a ver cuándo invita otra vez al predicador ñero que vino acá. Oye vamos a sacar una ganancia aunque sea; y entonces lo vendieron ¿con quién lo vendieron? Una caravana de ismaelitas. ¿Y quiénes eran los ismaelitas? Los ismaelitas eran los hijos de Ismael. Digan: ah que misterio hermano, wow, no invente. Hoy voy a llegar a mi casa y les voy a decir: ¿qué misterio crees que me enseñaron hoy en la iglesia? ¿Qué? Que los ismaelitas eran hijos de Ismael. Wow, te van a decir. Llévame dentro de ocho días para aprender esas cosas.

 

Ismaelitas porque eran hijos de Ismael, eran nada menos ni nada más que hoy día los árabes. Que odian a los judíos más que Gárgamel a los pitufos, los odian, los odian, no los pueden ni ver siquiera. Fíjate, lo vendieron con quien sabían y se iban a asegurar de no volverlo a ver en su vida. Pero algo tremendo estaba preparado para la vida de José. ATENCIÓN: aquí concluimos, algo tremendo.

 

¿A qué se dedicaba esta caravana? No se dedicaban a vender esclavos, lo compraron a José porque era una ganga, pero no se dedicaban a vender esclavos, lo dice la Biblia, lo dice en uno de los versículos. Lo dice ahí en la Biblia, y había muchas caravanas, unos vendían animales, otros traficaban con camellos y con ropa, y otros; pero muy pocas, muy pocas caravanas de comerciantes ismaelitas o madianitas o lo que fueran, se dedicaban a lo que esta caravana, vendían perfumes.

 

Versículo 25 Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto.

 

¿Qué vendían? Perfumes. Ahora, los perfumes de esta época, no hermano olvídate de Channel y de Hugo Boss, olvídate de esas; eran esencias carísimas que solamente podían comprar en naciones poderosas o de primer mundo en ese tiempo como lo era Egipto; lo llevaban para allá. Mira dentro de todo lo feo, dentro de todo lo terrible que le pasó a José, lo humillaron sus hermanos, lo vendieron, lo querían matar; dentro de todo eso dijo Dios: Bueno, pues por lo menos que de aquí a Egipto vaya oliendo bonito ¿no? ¡No me ayudes tanto Señor! ¿No?

 

Veámoslo detenidamente, imagínate no todas las caravanas se dedicaban a vender perfumes; imagínate una caravana dedicada al ganado y echan a José ahí en una jaula junto con todos los puercos o no sé qué llevarían, y todo oliendo mal. Aun la gente se dedicaran a lo que se dedicaran, tres semanas caminando en el desierto, pero no, esta caravana llevaba perfumes. Y ahí te va José todo golpeado, moreteado, humillado y todo pero oliendo los perfumes, ah qué rico huele. Aunque no lo creas, aunque no lo creas ahí estaba mostrada la misericordia de Dios y la promesa de que las cosas iban a cambiar para José.

 

Quieres corroborarlo con la Palabra, 2 Corintios 2:14 Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.

 

Quiere decir que la Biblia considera esto un perfume. ¿Qué le trasmitía algunos gramos de esperanza a José? Que las cosas iban a cambiar en Egipto. Quieras que no, un olor agradable te reconforta; hoy día hay hasta aromaterapias. Y ahí va José con su aromaterapia. ¿Sabes que es la garantía de que Dios va a cambiar las cosas en este 2019  para nuestra vida? Este perfume, la Biblia, su palabra.

 

Y aunque hallamos entrado traicionados, aunque hallamos entrado empobrecidos, aunque hallamos entrado con problemas, hay un perfume que te dice: Dios está cocinando algo rico para ti cuando llegues. Dios está cocinando algo rico para ti cuando estés sentado a la  mesa, y Dios la va a aderezar y va a sentar a tus angustiadores, a tus detractores los va a sentar y les va a decir: Vénganse para acá para que vean cómo atiendo a mi hijo.

 

Eso Dios va a hacer con nosotros, te lo garantizo, mientras tú tengas el valor de ponerte en pie sobre el mar de cristal. Aun en los elementos contrarios alaba a Dios con todo tu corazón, porque es el olor, es el olfato el que te permite saber si algo agradable está en camino aunque todavía no lo hayas visto. Ese olfato es la esperanza que tenemos en Dios, y este perfume es el que nos va a llevar a estar seguros de que Dios va a transformar las cosas en bendición.

 

Le platicaba hace rato al pastor, que tuvimos oportunidad de compartir un momentito, una charla. Cuando yo nací no hubo quien atendiera a mi mamá, mi papá ya había decidido no estar en casa, ya se había ido, le tocó estar sola al momento del parto. Y buscando auxilio un primo mío, en aquel tiempo casi adolescente, llegó con su carrito que apenas se había alcanzado a comprar y le dijo: tía, yo te llevo al hospital, yo pago, tengo unos ahorros y lo que necesites yo lo voy a hacer.

 

Tal vez alguien lo conozca o haya oído hablar de él, el Licenciado Urías Pacheco, que es hoy presidente del movimiento de las iglesias Monte Tabor; él siendo un adolescente llevó a mi mamá a que se aliviara, y en gratitud a ese gesto mi mamá colocó su nombre también sobre mi persona, y por eso es que yo me llamo Urías.

 

Tal vez sin saber que el nombre que ella estaba poniendo en mí que significa Luz de Dios, iba a venir a ser la promesa que se cumpliría en contra de todo pronóstico en mi vida porque habiendo nacido yo varón, en una familia fracturada, sin una brújula o sin la mitad de la brújula que me guiara, en un barrio donde las cosas estaban y están feas; ¿sabes las profecías que había sobre mi vida? El futuro mariguano de la colonia, el futuro cabecilla, el futuro vicioso.


Cuando comencé un poco a tocar los instrumentos y a compartir la Palabra, pues algunos decían: no tiene futuro, ¿quién lo representa, quién es su papá? Pero es cuando el descrédito del hombre llega a nuestra vida, cuando el crédito de Dios se manifiesta en poder, en victoria y en gloria para nosotros. No importa quién te haga sentir que no vas a lograr tus metas y tus propósitos, ¡eso no interesa! Lo que interesa es que el Dios Todopoderoso está a tu lado.

 

Y cuando el hombre dice que no, y Dios dice que sí, lo púnico que puedes esperar es bendición para tu vida, porque Dios está diciendo desde el cielo: Pues ya veremos, ya veremos, yo quiero cumplir mi plan sobre mi hijo, sobre mi hija y ya veremos quién gana, si os que te están haciendo la guerra, si los que te han dejado, abandonado, te han dejado solo; o Dios que nunca, nunca te va a soltar. Abraza a quien tienes a un lado por favor, tiéndele tu brazo a quien tienes a tu lado por favor.

 

Da gracias a Dios por la vida de quien está a tu lado, bendícele, ten una palabra de bendición, de petición para él o para ella. Y créeme, lo que tú pidas para tu prójimo, para tu hermano, Dios lo va  a regresar potencializado para tu vida muchas veces más. Señor bendice tu iglesia Levantaré Señor, como lo has hecho hasta hoy mostrando tu fidelidad.

 

Y aun Señor con más gloria y con más poder, este año Señor que sea de bendición, este año que sea de éxito, este año que sea de logros Señor, porque tú eres bueno y maravilloso. Que los brazos de tus hijos y de tus hijas, hoy entrelazados puedan mostrar Señor al fortaleza futura que habrá de coronar este año con bendiciones y con tus bienes como lo dice tu Palabra.  Gracias Dios, te amamos porque eres bueno, grande, maravilloso, poderoso. Bendije a tus hijos, guárdales y tenle siempre en un lugar de resguardo y de protección, porque tú eres bueno, te amamos y te bendecimos en el nombre de Jesús, amén.


Dios los bendiga.