INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

JUSTIFICADOS EN CRISTO

 

René Maldonado

 

 

Bienvenidos a todos, muchas gracias por estar con nosotros, es un honor, es una bendición poder contar con ustedes. Y si se preguntan por qué a veces nos ponemos a danzar, a cantar, a aplaudir, y cerramos los ojos, lloramos. Y algunos de ustedes tal vez es la primera vez que vienen, y yo la primera vez que vine aquí me espanté, porque yo nunca había visto nada parecido. Y de repente me empezaron a invitar a reuniones de jóvenes, y éramos como 15 jóvenes, y solo venía los sábados.

 

Y el día que vine en domingo pues les digo, primero me espanté porque yo los veía saltando, y todo y yo decía, ¿por qué saltan? Y en el momento en que Dios se empezó a mover en mi corazón y empezó a hacer algo muy, muy fuerte. Y yo no venía los domingos porque para mí los domingos eran sagrados, y no porque fuera día del Señor sino porque era el día del futbol.

 

Yo jugaba futbol, yo amaba el futbol, literal soñaba con futbol. Me levantaba los domingo y me salía a jugar los domingos en un equipo de liga, y luego regresa a mi casa, medio almorzaba y después a medio día me volvía a salir para volver a jugar futbol, y toda la tarde me la pasaba jugando futbol. Y luego mi hermana y Lupita llegaban de la iglesia y llegaban ahí a la esquina donde nos juntábamos, y ahí nos veían jugando futbol, estuviera lloviendo, con el solazo, como sea ahí estaba yo jugando futbol.

 

Y un día Dios dijo: Ya, ya te di mucha chance de divertirte, ahora ya eres mío y eres de aquí.  Así que llegué un domingo y Dios me tocó de una forma tan, tan, tan fuerte; que yo me salí un poco antes de que terminara el servicio, me fui a mi casa, fui  a buscar al dueño del equipo y le dije: ya no más fútbol. Ese día yo renuncié al futbol, y ese día yo le entregué de una forma completa al Señor.

 

Y si me das la oportunidad yo quisiera compartirte una historia y el por qué, por qué estamos aquí, por qué venimos y buscamos a Dios cada domingo, y entre semana buscamos su corazón, lo buscamos a través de la Biblia, a través de la oración, por qué, por qué hacemos esto. En el libro de Mateo habla de una parábola, Jesús generalmente hablaba por parábolas a la gente a la que le compartía; y una parábola básicamente es una historia para hacer una comparación acerca del reino de Dios.   

 

Mateo 22:1-14 Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: 2El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; 3y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir. 4Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. 5Más ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; 6y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. 7Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.

 

8Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. 9Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. 10Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. 11Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. 12Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. 13Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 14Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

 

Primero que nada habla aquí de una invitación; ¿a cuántos los han invitado a una boda? Yo creo que a todos, yo traje la invitación de mi boda, y ahorita les voy a decir porqué. Pero primero habla de una invitación y el Señor desde el Génesis, desde el libro del principio Dios se empieza a revelar al hombre. Dios es el que siempre ha tomado la iniciativa de buscar al hombre, no es el hombre el que busca a Dios, es Dios buscando al hombre.

 

Dios crea a Adán y crea a Eva, y después viene toda la humanidad, y en algún momento se revela a Abraham. Dios le muestra y le dice: ¿sabes qué? Yo voy a hacer algo en ti. Y empieza con él, sus hijos, todo el pueblo de Israel; y Dios los invita y les dice que sigan sus mandamientos, que sigan su Palabra.

 

Pero algo muy interesante que dice aquí, dice que entonces Dios los llama a la boda de su hijo, y el señor envía a los siervos para que llamen a los convidados a las bodas. Pero dice algo: fíjate, primero dice: mas éstos no quisieron venir. Y Dios está hablando al pueblo de Israel y les está diciendo: vengan a mí, vengan a mí. Y ellos en algún momento dicen: Bueno vamos a seguirte, vamos a ver qué hay y cómo nos beneficiamos de esto. Y de repente se apartaban de Dios.

 

Pero dice la Biblia que Él volvía a enviar siervos, volvía a enviarlos. Y esto es algo tan, tan, tan fuerte que Dios es tan persistente en que nosotros le conozcamos. Yo recuerdo que cuando me empezaron a hablar del Evangelio, antes de que yo empezara a venir a la Iglesia, me compartía mi hermana y Lupita y me empezaban a hablar de Jesús. Y yo decía. No gracias, yo estoy bien así. Y me seguían hablando y yo: No gracias.

 

Y después un joven, un chico de por mi casa me decía que él me compartía del Evangelio, y yo no me acuerdo, yo estaba tan ciego y tan sordo que dice: es que yo te hablé del Evangelio. Y yo: ni me acuerdo que tú me hayas hablado del Evangelio. Y hay algo que a veces pues es nuestra propia voluntad, somos tercos en nuestro caminar.

 

Dice la Biblia que el camino que nos parece derecho pues es un camino de muerte. Y nosotros muchas veces caminamos en ese camino, considerando y pensando que vamos bien. Pero Dios viene y nos habla, y nos invita, y nos está insistiendo en que nosotros le busquemos y el conozcamos.

 

Y dice aquí la Palabra que hay dos partes. La primera dice que vinieron y les hicieron un llamado a los convidados, pero ellos no quisieron venir. Y dice en el Versículo 4 Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. Entonces dice que ellos volvieron a decir: ¿sabes qué? Pues no. Dice que no le hicieron caso, sino que se fueron unos a su labranza, otros a sus negocios, y dice que a otros los tomaron, los afrentaron y los mataron.

 

¿Y sabes? Dios se reveló primero al pueblo de Israel, pero el pueblo de Israel no quiso. Dios le dijo: A través de ti va a venir el Mesías, el Salvador; y a través de ti van a ser benditas todas las familias de la tierra. Y ellos dijeron: No queremos. Y ¿sabes? Vino Jesús y dice: a los suyo vino y los suyos no le recibieron, ellos lo rechazaron. Pero después entonces dice que viene la otra parte, dice que entonces envió a sus ejércitos y destruyó a aquellos homicidas y quemó su ciudad.

 

Yo no sé si has leído un poco la historia acerca del pueblo de Israel, pero Dios está hablando y hablando, y hablando, y llega un punto en el que se termina el límite, porque hay un límite mi hermano; y entonces después dice: ahora van a venir y te van a saquear y te van a llevar cautivo. Y el pueblo de Israel primero estaba dividido en dos reinos: el pueblo de Israel del norte,  el pueblo de Judá.  Y primero al pueblo de Israel se lo llevaron cautivo a Babilonia, y lo llevaron cautivo después a Judá.

 

Y la tierra quedó desolada, la tierra quedó sola; y después vuelve Dios a tener misericordia, tiene un remanente, regresan a Israel, vuelven a hacer, a levantar un segundo templo, y después viene Jesús. Viene el Mesías de quien hablaba las Escrituras, de quien tanto se estaba diciendo, de quien tanto estaba hablando la Palabra de que iba a venir un Mesías, un Salvador, un Redentor. Y viene Jesús, el Mesías y dice la Escritura que lo rechazaron, no lo queremos.

 

Pero fíjate lo que dice en el  Versículo 8 Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. Yo quiero preguntarte, ¿qué es ser digno? Merecedor. Dice que éstos no lo merecían, o sea el pueblo  de Israel no lo merecía. Y la Biblia dice que no hay ni uno que sea bueno, dice que todos hemos pecado y que todos  estamos destituidos de la gloria de Dios. Y que nadie, nadie en esta vida es digno, nadie mi hermano, nadie.  Nadie es digno de esta invitación, absolutamente nadie.

 

Entonces hay otra parábola en Lucas 14, que es un poco similar, pero esta habla de una invitación a una cena.

 

Lucas 14:15-24 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. 16Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. 17Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. 18Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. 19Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. 20Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

 

21Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. 22Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. 23Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. 24Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.

 

Ahora, hay dos cosas, en Mateo 22 dice que los primero no quisieron ir, no hicieron caso, uno se fue a su labranza, otro a su negocio y otros dice que tomaron a los siervos, los afrentaron y los mataron. En Lucas 14, dice que ellos comenzaron a excusarse. Excusarse pues es como cuando tú invitas a alguien a la fiesta de tu boda ¿no? Y llegas y le dices: oye fíjate que me voy a casar y todo. Y primero te dicen: ¿a poco ya? Vaya, ya era hora y no sé qué. Y ya después de que te creen, pues ya les vuelves a invitar ¿no?

 

Y primero lo que te dicen es: Ahí voy a estar, ahí voy a estar contigo, no puedo perderme ese día. ¿Y qué crees? Que cuando llega el día empiezan a  excusarse. Es que… Es que he comprado una hacienda y necesito ir a verla,  Pues si no, se me va a ir la hacienda de ahí ¿no? Te ruego que me excuses. Otro dijo. He comprado 5 yuntas de bueyes y voy aprobarlos, te ruego que me excuses. Y otro dijo: acabo de casarme y por tanto no puedo ir.

 

¿Y sabes? Pensando en esto nos e refiere a una negación acerca de servir en el reino de Dios, se refiere a que ni siquiera quieren conocer a Dios, ni siquiera quieren acercarse a Dios. No queremos nada con Dios, hemos creado filosofías para darle a nuestra mente tranquilidad acerca de nuestro comportamiento.

 

Alguien decía que en el futuro vamos a crear leyes para que calmen nuestra conciencia acerca de nuestra moral. ¿Y sabes? Eso es lo que está pasando, ya se crearon leyes acerca de la homosexualidad  para permitirse casar con quien tú quieras. Puedes hacer lo que quieras. Hemos creado religiones para calmar nuestra conciencia, o buscamos un activismo para pensar que a través de eso vamos a estar bien. Y esas son nuestras excusas que hemos puesto y que seguimos poniendo.

 

Pero hay algo que a mí me llamó mucho la atención cuando yo estaba leyendo esto, y en primer lugar en Mateo habla de que el rey les dijo a sus siervos, habla en plural, sus siervos. Pero aquí en Lucas habla de que le dijo a su siervo, y le dice: fuérzalos a entrar. Mira, nosotros somos los siervos que Dios nos dice que vayamos y prediquemos el Evangelio, y ahorita vamos a tocar ese tema. Pero después le dijo al siervo, fuérzalos a entrar, ¿qué te dice eso hermano? ¿Qué te dice eso de cómo que a fuerzas?

 

Mira, nosotros como siervos a veces hemos forzado a la gente, los hemos llevado a un punto en el que les decimos: repite esta oración, recibe al Señor y vas a ser salvo; y los forzamos. Y no es nuestro papel. O les hablamos del evangelio de la prosperidad y les decimos: no es que si vienes a Cristo, todo te va a salir bien, sin problemas, tu vida maravillosa, y Dios tiene un plan maravilloso para tu vida. Y sí Dios tiene un plan, pero no es como a veces lo hemos considerado.

 

Y hay una parte en la que habla de siervos en plural y de siervo; cuando habla de siervos habla de nosotros como su Iglesia, nosotros que somos siervos, que somos hijos y que tenemos que servir. Cuando habla de siervo, habla solamente de una persona y esa persona se llama Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el único que puede redargüirnos de pecado, de justicia y de juicio.

 

Nosotros debemos recordar que cuando una persona se convierte no es por nosotros, es por la gracia de Dios. La salvación es de Dios, Dios es el que produce en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad; no somos nosotros hermano o amigo, los que tenemos la varita mágica y vamos  decir: ¡pim, ya te vas a convertir! ¡NO! Es el Espíritu de Dios.

 

La salvación de los pecadores no depende de nosotros como personas, no es que si nos esforzamos y hacemos, esto depende de Dios. Los que son nacidos dice la Biblia en el Evangelio de Juan, dice que no son engendrados de sangre ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Es su voluntad no es la nuestra.


Jesús dijo: ninguno puede venir a mí si el Padre que me envió no le trajere, y yo le resucitaré en el día postrero. Nadie de nosotros se puede acercar a Dios si no es porque el Padre nos atrajo hacia Él, es voluntad de Dios primero. Entonces, esto es algo que debemos de considerar cuando Dios nos manda a predicar el Evangelio, no a convertir a la gente. Nuestro punto es proclamar el Evangelio, lo que Él haga él lo va a hacer en el corazón de la gente.


Dice Pablo que él plantó, Que Apolos regó, pero que el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo ni el que riega, sino Dios es el que da el crecimiento. O sea, es Dios. Y bueno, volviendo a Mateo 22:11, dice que ya están todos los invitados.

 

Mateo 22:11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.  


Quiero preguntarte, ¿qué es lo que suena raro aquí? Qué te suena raro y que digas ¿qué? Generalmente cuando invitas a alguien a tu boda, por eso traje mi invitación; pues tú le pones una invitación bien bonita como está, tú le pones para quién es, dirigido a quién va, personalmente. Le pones un versículo o no, y le dices para qué es.

 

Por ejemplo, en mi invitación de boda dice: Nos complace invitarle a celebrar un pacto que vamos a hacer un pacto con Dios para unir nuestras vidas en matrimonio. El día, la hora, el lugar. Si le das a alguien una invitación donde no dice el día, la hora ni el lugar, pues mejor no los invites, ¿no? Pero en la invitación lleva el día, la hora y el lugar, y llegas y se la das y le dices: te quiero invitar a mi boda.

 

Y a veces en algunos lugares, en algunos puntos te dan un boletito y te dicen: este es personal, porque ya ven que de repente llegan y les dicen: ¿y tú quién eres? Yo soy el primo del hermano del cuñado de la hermana del de la cocina ¿no? Y de repente ves y te preguntas ¿y estos de dónde salieron? No son invitados ni de mi esposa ni míos, ¿no? 

 

Y pues tú invitas a alguien, y cuando llegan generalmente a la recepción estás estas personas ahí parados en la entrada con sus hojas y te dicen: ¿tú quién eres? Ah pues traigo mi boletito. Si pero a lo mejor te lo encontraste en la calle, dime quién eres. Ah pues soy Fulano de tal. Deja veo en la lista, sí, sí estás en la lista, pásale te toca en la mesa tal. Ah por qué hasta la 25 si yo quería estar junto al novio. Siempre se quejan, nunca van a dejar contento a nadie.

 

Pero lo curioso aquí es que dice que hasta que el rey salió; o sea ya estaban todos los convidados ahí sentados en las mesas, todos. Ya estaban hasta bailando, cotorreando, comiéndose dulces, algunos hambrientos diciendo: ya sirvan la comida por favor.  A mí me pasa eso, cuando llego a alguna fiesta y la cena la van a servir al final para acabarla, entonces me salgo y me como unos tacos y ya después regreso.

 

Y lo curioso es que este hombre entró y nadie se dio cuenta que no traía vestidos de boda, nadie, ni los siervos. Los siervos que estaban ahí en la entrada recibiendo a la gente, pues entró uno, tú pásale aquí, tú siéntate acá, y éste que no traía vestidos de boda los siervos nos e dieron cuenta que no traía vestidos de boda. Y se metió.

 

Y eso a veces, algo que yo platicaba con mi esposa, es que ¿por qué no se dieron cuenta los siervos hermano?  Están distraídos dice el hermano. ¿Por qué creen que no se dieron cuenta? Porque el único que tenía la capacidad para ver nuestros vestidos se llama Cristo, el púnico. Porque entre nosotros podemos confundirnos, entre nosotros dice la Biblia, hasta podemos vestirnos de ovejas y ser lobos adentro. Podemos venir y aparentar ser cristianos, y aquí podemos tener un lenguaje muy cristiano y muy Dios te bendiga hermanito, aleluya. Podemos alzar las manos, y  no te estoy diciendo que sea malo, podemos alzarlas y podemos estar aquí los domingos, y podemos salir y no ser salvos.

 

¿Y sabes quién es el único que se puede dar cuenta de eso? Cristo. Yo no puedo darme cuenta hermano, a nosotros nos pueden engañar y podemos decir: no hermano es que tiene apariencia de piedad, es bien piadoso, es el más piadoso de la iglesia. ¿Y sabes? Por dentro no estar convertido. Y ahora, esto de las vestimentas es muy interesante; cuando a mí me dicen te invito a una boda, lo primero que pienso es en llevar traje ¿no?

 

Lo bueno es que tengo como 4 trajes y los puedo combinar con diferentes camisas, y si al negro le pongo una camisa blanca, pues ya parezco mesero pero así me voy ¿no? Y la verdad ni me interesa, a lo que me refiero a que si ven que es el mismo traje. Creo que he llevado el mismo traje como a 4 fiestas, y nadie me dice: ¿por qué traes el mismo traje? Contrario a las mujeres ¿no? Con todo respeto, que quieren vestido nuevo a cada fiesta, ¿cómo voy a llevar el mismo vestido de la fiesta pasada? 

 

Bueno, pero cuando me dicen boda, yo digo: traje, no puedo irme de chanclas, a menos que sea en la playa y sea demasiado informal y que te digan: si llévate chanclas, tu guayabera y no pasa nada. Pero bueno, nosotros les dijimos ustedes pueden ir como quieran ir vestidos.

 

Pero bueno, entre tanta gente de repente pues tú que estás tratando de organizar y viendo todos los detalles, a veces se te van. Y este hombre de la historia no sé cómo entró, el chiste es que entró. Y hasta que vino el rey, hasta que vino el señor pues lo vio que no estaba vestido de boda. Y ahí es donde empieza el problema; y tal vez dices: ah no hay problema, me han corrido de mejores fiestas, me voy.

 

Pero ese no es el problema, el problema es que dice que vino el rey y le dijo: 12Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Y la Biblia dice que todos, todos nos vamos a quedar con la boca callada cuando estemos delante de Él, que no vamos a tener ninguna excusa, ninguna justificación cuando estemos delante de Él. 

 

Y esto de las vestiduras es muy interesante, en la Biblia habla en Génesis 1, 2,  habla de la Creación, de todo lo que vemos, los árboles, la separación de los mares, el cielo, las estrellas, el cielo, el mar, la luna; y el hombre, su creación, el hombre y la mujer. Entonces Dios solamente les da un mandato y les dice. Miren, no comas del fruto de este árbol, del conocimiento del bien y del mal porque el día que comas de él, vas a morir y van a ser abiertos tus ojos, y vas a saber lo que es bueno y malo.

 

Es el único mandato que les da, y ellos entonces agarraron y pues va, aquí nos quedamos, todo bien. Y de repente viene la serpiente ¿no? Conoces la historia. Y para los que no la conocen, dice la  historia que pues vino la serpiente que es el diablo, el engañador, el padre de mentira, dice que vino y se acercó a la mujer y le dijo: ah con que Dios les dijo que no coman de todo árbol del huerto. Y pues la mujer dijo. Pues del fruto de todos los árboles podemos comer, pero del fruto del árbol que está en medio del huerto, dijo Dios: no comerán de él ni le tocarán par que no mueran.

 

Y la serpiente le dijo: Pues no van a  morir, sino que sabe Dios que el día que coman de su fruto van a ser abiertos sus ojos y van a ser como Dios sabiendo el bien y el mal. Total que la mujer ve el árbol y dice: está bueno, toca el fruto, lo toma y lo come; se lo da al hombre, come y dice que entonces fueron abiertos los ojos de ambos y conocieron que estaban desnudos, y se avergonzaron. Y entonces cocieron hojas de higuera y se hicieron delantales para cubrir su desnudez.

 

Y esto es lo interesante, cuando empezamos a hablar de vestimenta. ¿Sabes? Éstos hicieron las cosas a su manera, desobedecen a Dios, de repente se dan cuenta que estaban desnudos. Yo te pregunto, ¿nosotros estamos desnudos? Pues no, estamos vestidos con ropa; pero esta ropa nos habla todos los días de nuestra desnudez y de nuestra vergüenza delante de Dios. Porque Dios dice que cosieron hojas de higuera y se intentaron tapar, y dice que vieron que estaban desnudos y tuvieron vergüenza, y se escondieron de la presencia de Dios.

 

Y entonces, este intento del hombre por taparse, pues son los intentos que hemos hecho como personas de tratar de agradar a Dios. ¿Cómo? Pues a través de nuestras buenas obras. Cuántas veces nos dijeron que si hacíamos buenas obras nos íbamos a ir al cielo ¿no? Haz buenas obras, da limosnas, dales de comer a los pobres, y dale esto y lo otro. Y no estoy diciendo que sea malo, pero lo que digo es que pensamos que a través de eso vamos a alcanzar el favor de Dios.

 

Entonces pensamos y decimos: sí, yo con esto, estas buenas obras, hoy le ayudé a un viejito; entonces ya tengo un punto en el cielo. Y hoy le di de comer a los pobres. Ya tengo puntos en el cielo. Y luego vamos y si hacemos una buena obra y nos dicen: te vas a ir al cielo con todo y zapatos. Y nos han enseñado que las buenas obras nos van a llevar al cielo; o sea, son nuestras hojas de higuera.

 

Y lo interesante acerca de esto es que dice la Escritura que vino el Señor, y dice que Dios les hizo al hombre y su mujer túnicas de pieles y los vistió. Y cuando habla de vestimenta, fíjate lo que hizo Dios: fue tomar un animal inocente; según los estudiosos de la Biblia, dice que puede haber sido un cordero este animal. La Biblia solo dice que les hizo túnicas de pieles. Entonces tuvo que haber tomado un animal y lo tuvo que haber matado.

 

Y dice que Dios fue el que lo hizo. Ellos se cubren con las hojas de higuera, Dios toma la iniciativa en donde no, va a ser mi forma; toma a un cordero, lo mata, toma la piel y los cubre. Ahora, a partir de ese punto en donde el hombre pecó, pues nosotros nos hemos querido vestir como queremos. Hemos buscado tomar y poner; la vestimenta habla mucho de quiénes somos nosotros.

 

Recuerdo la historia de un pastor que nos compartía en Oaxaca, en la Sierra, él vive en un lugar que se llama Aputla, y hace un calor espantoso. Entonces ellos andan de bermuda y playerita, y chanclas, ¿no? Entonces nos decía que fue a hacer un trámite ahí a una dependencia de Gobierno y llegó así de chanclas, llegó y dijo: vengo a hacer esto. ¿Y qué crees que le dijeron? Le dijeron: sí espérese ahí tantito, ahorita lo atendemos. Y ahí lo dejaron y no lo atendieron.

 

Y después dijo: ¿qué voy a hacer? Ya sé, se fue, se cambió, se fue más arreglado, casi con corbata, y llegó de zapatitos y lo vieron y le dijeron: Licenciado ¿en qué podemos ayudarlo? Y la apariencia tristemente, tratamos a la gente como se ve. Entonces, nuestra vestimenta habla mucho de quiénes somos nosotros. Pero el punto es ¿cómo nos vestimos nosotros, de qué estamos vestidos? Y no me refiero a la ropa física, me refiero a la vestimenta que hay en nuestro corazón.

 

¿Qué hay en tu corazón? ¿Hay vergüenza? Que es lo que trajo Adán y Eva. ¿Hay pecado, hay orgullo, hay soberbia, hay dolor, hay miedo, hay materialismo, qué hay en tu corazón, de qué estás vestido?  La Biblia dice En Mateo 7:15, que algunos están vestidos de ovejas. No lo digo yo, lo dice la Biblia, pero dice que por dentro son lobos rapaces.

 

Como te dije, yo no sé, yo no puedo discernir y distinguir y decir: sí, éste es un cristiano, este es un salvado pero bien. No, éste no, éste es un pecador. Dice la Biblia que el único que pudo distinguir entre todos los invitados quién estaba vestido de bodas y quién no, fue Jesús. Y yo te pregunto, si con estas vestimentas que traemos en nuestro corazón, ¿cómo nos va a ir delante de Dios?

 

Un hombre que se llamó Isaías, un profeta que pues Dios lo llamó para que fuera y exhortara al pueblo de Israel, y dice que un día este hombre tuvo una visión, y que vio al Rey en todo su esplendor, vio ahí a los serafines, a los querubines, y estaba ahí pasmado.

 

Y dice que vio ahí que estos daban voces diciendo: ¡Santo, Santo, Santo Jehová de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria. Y de repente como que le cayó el veinte ¿no? Y dijo: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos (Isaías 6:3).

 

Y hay otra historia en el profeta Zacarías 3:1-3 Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle. 2Y dijo Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? 3Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.

 

¿Sabes? Estos dos estaban en serios problemas, porque estaban delante de Dios, uno dijo: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios. O sea, reconozco que soy de lo peor, reconozco que tengo problemas, reconozco que tengo algo en mi corazón que me pone mal delante de Dios, soy un hombre de labios inmundos, y habito en medio de pueblo que tiene labios inmundos. Y de repente el otro, estaba Josué dice que estaba ahí vestido con vestiduras viles. Y no solo eso, sino que también dice que Satanás estaba ahí a su derecha acusándolo.

 

Dice la Biblia que Satanás es quien nos acusa a nosotros delante de Dios. Ahora, ¿qué es acusar? Es lo que hacen los hermanos ¿no? O lo que hacemos. Que vamos y decimos. Fue él mamá. Yo fue el más chiquito de mis hermanos, entonces tenía ciertos privilegios ahí con mis hermanos, tenía otros que no eran buenos pero bueno. Pero a mí mi madre me creía todo, y en cierta ocasión a uno de mis hermanos creo que le clavé un tenedor aquí, no sé qué le hice; y ya me puse a llorar y ya con eso me la quité.

 

Y Satanás nos acusa delante de Dios, y le dice: ¿sabes qué? René hizo esto y esto, y esto, y esto, y esto. Y dice que está acusándonos constantemente. O sea, todo lo que tú haces hay alguien que te acusa, hay alguien que está ahí delante de Dios diciendo: Es que la humanidad es de lo peor, y no merece nada, acábala, termínala. Y entonces ¿qué vamos a hacer?

 

Pues volviendo un poco con Isaías, fíjate lo que hace Dios. Isaías 6:6-7 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

 

Y después a Josué al sumo sacerdote, dice Zacarías 3:4 Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.

 

 

Esa es una acción de parte de Dios hacia el hombre. Nuestra condición son esas vestiduras viles, inmundas, sucias, esa es nuestra condición; y si llegamos delante de Dios así estamos. Dice la Biblia en Isaías también que nuestras justicias son como un trapo de inmundicia. Ahora, ¿qué es un trapo de inmundicia? Es cuando dice que viene Andrés cada mes.  Son las toallas sanitarias que usan las mujeres cada mes, en su periodo. Esas son nuestras justicias, todo ese desecho de sangre, que cuando los óvulos empiezan a madurar para que puedan ser fecundados, y cuando no son fecundados entonces se desecha y sale con sangre. Y dice: estas son tus justicias humanidad, estas son tus venas obras, estos son tus intentos de querer agradar a Dios, esto.

 

Y ni a ustedes mujeres les gusta ¿no? Cuando lo cambian, luego, luego lo enrollan y lo echan al bote de basura. Y también hay mujeres muy descuidadas, que a veces cuando los hombres entramos al baño, lo vemos y nos vomitamos casi, porque da asco. Y esas son nuestras justicias, eso es lo mejor que nosotros tenemos, ¿te das cuenta? Esto es lo mejor que nosotros tenemos.

 

Hay otra historia también en Daniel donde habla acerca del rey Nabucodonosor, que el cuate estaba medio loco, y dice que estaba olvidándose de Dios. Dios lo había puesto como cabeza de todo un imperio, y él dijo: pues yo soy aquí el que manda. Entonces viene Daniel y le dice: Pues vuélvete a Dios.

 

Daniel 4:27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.

 

Dice: tus pecados redime con justicia. Estábamos viendo un video que me gustó mucho del término que habló acerca de bondad y justicia. ¿Qué es bondad? Ser bueno ¿no? Bueno, en una cuestión más profunda de lo que habla la Biblia, ser bondadoso es tratar a otros a la imagen de Dios, con la dignidad que los otros merecen según Dios y no según los hombres. Eso es ser bondadoso. Tratar a otros a la imagen de Dios, con la dignidad que los otros merecen según Dios y no los hombres. Porque según los hombres nuestro término de bueno y malo es diferente.

 

¿Qué es justicia? Hay una palabra en hebreo que es misch·pát, y generalmente justicia la entendemos como una justicia retributiva. Por ejemplo: que robó, pues merece la cárcel ¿no? Yo aprendí una frase que me gusta, y se las voy a decir hasta en latín, porque me la aprendí de memoria para mi examen, y después de tantos años la sigo teniendo en mi cabeza. Justicia dice que es: “constans et perpetua voluntas ius reddere unicuique quod meretur”. Que es: “la constante y perpetua voluntad de darle a cada hombre lo que merece”.
 
Esa es la justicia en términos humanos, porque eso es lo que yo pienso cuando dicen: que se haga justicia, que lo frían en aceite a este desgraciado que hizo esto, y esto, y esto ¿No? Tanto estamos viendo con tanta delincuencia, ya estamos hartos y de repente escuchamos por ahí: ya salieron unos justicieros que se metieron al pesero y balearon a estas ratas. Y todos por dentro de: ¡Bien! Porque esa es nuestra justicia como humanos.
 
Ahora, también la Biblia se refiere a una justicia restauradora. Como pide ir a buscar a los que han sido abusados o aprovechados, vayan por ellos, por los que han sido explotados, ¡ayúdenlos! Que eso se refiere comúnmente como caridad. Pero misch·pát, va más allá, mucho más allá. Significa ayudar al punto de cambiar su estructura social y regresarlos a la imagen de Dios para que no vuelvan a caer en injusticia. Esa es la justicia de Dios. 
 
Ahora viene la rashá, que es la injusticia. Es como cuando el pueblo de Israel fue llevado como esclavo en Egipto, y con José, él era el vara alta, la palanca, el papas fritas de Egipto y él dijo: pues traigan a todos. Llegaron como setenta y seis personas, entraron a Egipto, y pues eran consentidos, los pusieron en la tierra de Gosén, la mejor tierra, y empezaron a crecer y a multiplicarse. 
 
Y de repente dice que se levantó otro Faraón que no conoció a José y entonces empezaron a oprimirlos, empezó a hacer rashá sobre ellos, empezó a ser injusto sobre ellos. Entonces ellos empezaron a ser oprimidos y vino Dios y dice que Dios acusó a Egipto de rashá, o sea de ser culpables de injusticia. Esto hizo Egipto con Israel. 
 
Pero lo curioso es que después Dios los libera, los lleva a una tierra y les dice: ahora ustedes deben de vivir bajo mis ordenanzas, pero quienes fueron oprimidos ahora se convirtieron en opresores. Cuando tú lees la Biblia en el Antiguo Testamento, la acusación de los profetas es de: este pueblo está manchado de sangre, han oprimido a la viuda, han oprimido al huérfano, al que no se puede defender. Dice: los que fueron oprimidos ahora se volvieron opresores; ahora ustedes son rashá, ahora ustedes son injustos. 
 
Y la Biblia dice que todos nosotros hemos sido injustos, que todos hemos pecado, y que por cuanto todo pecamos estamos destituidos de la gloria de Dios. Entonces todos somos rashá, todos somos injustos ante Dios. Dice la Biblia que no hay  justo, no hay quien busque a Dios, no hay justo ni aun uno, ni uno solo. Todos en alguna manera hemos participado de la injusticia, activa o pasivamente hemos terminado siendo rashá ante Dios. 
 
Eso es lo que somos nosotros y es lo que hemos sido; pero lo que hizo Dios, hizo bondad y justicia. Envió a su Hijo a morir por nosotros, tomó nuestro lugar en una cruz; y fue una forma tan fuerte de recordarnos que Jesús vino a morir en una cruz, tomó tú lugar, tomó mi lugar siendo injustos, o sea sin merecerlo, tú y yo no lo merecíamos.  
 
Leíamos en Mateo 22, que dice que no eran dignos de estar en las bodas. ¿Sabes? Ni tú ni yo somos dignos de estar en esas bodas, no somos dignos de merecer el amor de Dios, no somos dignos de que podamos estar el día de hoy aquí reunidos escuchando la Palabra de Dios, ¡no lo merecemos! Jesús ofrece su vida en lugar de los malos para que podamos ahora ser declarados buenos ante Dios, no por lo que hayamos hecho, sino por el regalo que tenemos en Cristo Jesús. 
 
Los primeros discípulos recibieron esta bondad y esta justicia, y si Dios declara que uno es bueno y justo debe de haber una sola respuesta hermano. Si Dios viene y te declara a ti diciendo: él es bueno y justo. Tú ahora si has pedido perdón por tus pecados, si has sido lavado en la sangre de Jesús, Dios bien y te declara como bueno y justo. 
 
No por tus esfuerzos, no porque seas bueno o buena, no porque seas guapo o guapa, no porque tengas muchas posesiones materiales; sino porque él en su misericordia, en su bondad te quiere volver a traer a la imagen de su Hijo Jesús, para que tú seas justo y bueno. Entonces la única respuesta que podemos tener cuando hemos sido declarados buenos y justos, es buscar justicia y bondad para los demás, para tu prójimo. 
 
Por eso tú que hoy nos acompañas por primera vez, por eso estás aquí hoy, porque Dios utilizó a alguien en su corazón, Dios te vio y a través de una persona te dijo: quiero que vayas porque quiero hacerte bueno y justo. Esta debe de ser la reacción que nosotros debemos tener hermanos, esto habla de ama a tu prójimo como a ti mismo. Y no habla de la gente que está más cercana a ti, de la que tú amas o a la que tú quieres, o a la que tú vas a buscar proteger. 
 
Habla de tu prójimo y tu prójimo es tu próximo, el que sea, sea bueno o sea malo; por eso dice que los siervos salieron, y dice que agarraron buenos y malos, o sea agarró parejo, agarró de todo. Y eso es algo que tú y que yo debemos de hacer.  
 
El Señor en Apocalipsis 6, le manda una carta a una de las iglesias, y le habla a la iglesia muerta, y le empieza a hacer una exhortación, y le dice: 
 

Apocalipsis 3:1-5 Escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete espíritus de Dios, y las siete estrellas, dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto. 2Sé vigilante, y afirma las otras cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios. 3Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti. 4Pero tienes unas pocas personas en Sardis que no han manchado sus vestiduras; y andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignas. 5El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

 

¿En qué estamos invirtiendo nuestra vida hermano?  Hace unos días escuché una historia que me hizo pensar mucho. En los Estados Unidos había un matrimonio que habían trabajado durante toda su vida, y habían trabajado todo ese tiempo para jubilarse. Y cuando llegó ese día dijeron: Ahora sí, vamos a hacer lo que siempre hemos querido. Y se fueron a Miami y llegaron a la playa y empezaron a juntar conchitas. Y a eso dedican su vida ahora, a juntar conchas.

 

Y también escuché otra historia de dos mujeres que se fueron de misioneras a un país que el Evangelio no está permitido compartirse. Y entregaron su vida, y ahí en medio de la predicación del Evangelio pues las mataron. Y yo te pregunto, ¿qué es una tragedia, lo primero o lo segundo? ¿Qué es una tragedia hermano, invertir toda tu vida y todos tus recursos para que juntes conchas, y el día de mañana que llegues delante de Dios digas: Señor aquí están mis conchas que junté?

 

O que por otro lado te toque sufrir por la predicción del Evangelio, y alguien se convierta aunque sea uno, o tal vez ni uno; pero tú obedeciste y dijiste: yo voy adonde tú me lleves y me digas. Y llegues delante de Dios y a lo mejor tienes las manos vacías, y digas: Señor pues no tengo nada porque todo es tuyo. Y escuches esas palabras que diga: Buen siervo y fiel, en lo poco fuiste fiel, en lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor. ¿Qué es una tragedia hermano?

 

Cuando cantábamos acerca de la resurrección Cristo está vivo, cantamos y sabemos que Él vive, y lo cantamos porque lo dice la Palabra. Imagínate el punto en el que el viernes en donde murió Jesús, y los discípulos estaban tristes, y el sábado todos escondidos sin ánimo, con miedo que los fueran a agarrar y que los fueran a matar a ellos.

 

Imagínate que alguien de nosotros tuviéramos la oportunidad de regresar en el tiempo al pasado, y llegáramos con ellos y decirles: Hey, ¡sí va a resucitar, sí va a resucitar, yo ya lo leí, ahí está en el Nuevo Testamento! Ellos todavía no tenían el Nuevo Testamento, y estaban ahí en el sábado tristes y apesadumbrados, con miedo; y que tú llegues y que les digas: hey créanlo, sí va a resucitar.

 

¿Qué crees que creerían ellos? Este loco. Pues imagínate que alguien del futuro viniera y nos dijera: oye, es cierto vamos a estar en unas bodas con Jesús, vamos a vivir por la eternidad con él. ¿Qué pensarías, lo creerías? Bueno pues sí hubo alguien del futuro que vino y lo dijo, y fue llevado en una visión en el Apocalipsis, viendo el futuro de lo que iba a pasar. Y Jesús le dijo: ¡Esto es lo que va a pasar! 

 

Apocalipsis 7:9-17 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

13Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

 

Vestiduras blancas, ¿cómo podemos tener estas vestiduras blancas? Dice: han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. ¿Recuerdas la historia que te decía al principio de Adán y Eva, que Dios tuvo que venir, tomar un animal, sacrificarlo, y los cubrió con pieles de animales? ¿Sabes? Así Jesús, dice que cuando él vino Juan lo vio y dijo: He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Ese Cordero vino y ahora por ese Cordero tú y yo podemos en su sangre ser lavados y limpiados nuestros pecados, y ser cubiertos.


Esto es algo que
1 Corintios 15:53-55 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

 

Vamos a ser revestidos de inmortalidad hermanos, vamos a ser revestidos de estas vestiduras blancas, pero siempre y cuando nos hayamos lavado en las sangre de Jesús. No hay otro camino, no hay un atajo, no hay forma que digas: bueno es que dicen que todos los caminos llevan a Roma, entonces todas las religiones van a Dios. ¿Sabes? Sólo hay un camino, Jesús.

 

Yo no estoy hablando de que nosotros tengamos la razón, no tenemos la razón, sólo tenemos a Cristo Jesús, y Jesús es la Verdad. Dice la Biblia que Jesús es el Camino, y la Verdad, y la Vida, nadie, nadie viene al Padre sino por mí, ¡es Jesús! 

 

2 Corintios 5:1-3 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos. 2Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; 3pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.

 

Recuerda a Adán y a Eva que dijeron que vieron que estaban desnudos, y tuvieron vergüenza. ¿Y sabes? El día de mañana que nos toque morir, si tú y yo no estamos vestidos de Cristo, nos vamos a hallar desnudos, vamos a ser hallados con vergüenza, y vamos a estar delante de Dios y si no tenemos a Cristo Jesús como nuestra justicia; leíamos: lava tus pecados en justicia. La justicia es Jesús, nuestra justicia es Jesucristo.

 

Y si nosotros llegamos con esa justicia delante de Dios, Dios está viendo a Jesucristo en nosotros y no vamos a estar desnudos y avergonzados.  ¿Te han visto alguna vez desnudo? Es horrible cuando de repente por una u otra situación te estás bañando y no pusiste bien el seguro de la puerta, y alguien llega y abre la puerta y te ve desnudo. Y te da pena ¿no? Te da vergüenza que te vean desnudo.

 

¿Por qué nos da vergüenza que nos vean desnudos hermano? Porque no estamos revestidos de la justicia de Jesucristo.  Y no digo que ahora que estamos revestidos de Jesucristo podamos estar o andar desnudos, no hermano. Así seremos hallados vestidos y no desnudos.

 

2 Corintios 5:4-5 Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.

 

¿Cómo quieres ser hallado? ¿Quieres ser hallado vestido con vestiduras de gala? ¿Quieres ser hallado desnudo, con vergüenza y culpa? ¿Cómo quieres ser hallado? Dice Efesios 4:24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. ¿Quién es la Verdad? Jesús es la verdad. Entonces tenemos que ser vestidos del nuevo hombre, pero hallados en la justicia de Cristo Jesús, no en mi justicia.

 

Si yo llegara delante de Dios en mis justicias, son como un trapo de inmundicia mis justicias. Por eso una de las cosas tan tristes que está pasando también ahorita es, yo en algún punto decidí de estar posteando tantas fotos que yo también subía, y decía. Ah estamos en Oaxaca sirviendo con los niños, y estamos haciendo esto, y estamos haciendo lo otro. Yo estoy hablándote de mí, de nadie más. Llegó un punto en el que parecía que me estaba promocionando a mí mismo, diciendo: vean a René cómo trabaja, cómo sirve, cómo está ahí. Véanlo cómo está.

 

Y ¿sabes? Es a lo que nos está llevando un poco o un mucho las redes sociales, a ser nosotros los que nos exhibamos, a ser a nosotros a los que nos reconozcan y digan: Oh, wow, qué valor estar yendo a la Sierra y estar predicando. Dale un like, wow. ¿Y sabes? Estamos promocionándonos a nosotros mismos. Yo estoy hablándote de esto pero puede ser en cualquier cosa; ah estoy comiendo un pescado ¿no? O ahora estoy en tal lado.

 

Está bien si quieren hacerlo háganlo, yo no digo que está mal, solamente te expreso lo que yo viví, y estoy poniendo mi ejemplo. Yo llegó el momento en el cual dije: yo necesito la justicia de Jesucristo, no necesito nada más.  Cuando antes de mi boda, iba a las bodas y yo llegaba y me sentaba y cuando eran familia o amigos, me paraba e iba de mesa en mesa, yo parecía el novio yo creo.

 

Me encantaba ir a una mesa y saludar a mi familia, a los amigos, ¿cómo estás? Bien aquí un rato. Y así me la llevaba ¿no? Y ahora que tuve la bendición y la oportunidad de casarme pues, es bien padre. ¿Quién es el centro de atención en una boda? Los novios. Pero ¿quién es más el centro de atención en la boda? La novia.

 

Yo me acuerdo que cuando íbamos entrando, me sorprendí primero porque gracias a Dios pues llegaron más de los que esperábamos al servicio. Generalmente al servicio llegan casi nadie, porque dicen: ah el sermón, la predicción, mejor llegamos a la fiesta. Y en medio de todos los nervios y todas las prisas y todo, estaba esperando a mi madre. Mi madre estaba también con las prisas y todo; y yo ¿dónde está mi madre? Y ya cuando llegó, bueno entramos y me sorprendí porque vi muchísima gente, y me llamó muchísimo la atención porque empezaron a aplaudir.

 

Yo me sentí así como muy padre, es una experiencia que voy a guardar siempre en mi corazón; pero me llamó más la atención que cuando ya llegué al frente, pues se olvidaron de mí, ¿no? Y todos voltearon y pues venía la novia, y todos empezaron a aplaudir y toda la cosa, y se olvidaron que estaba yo ahí. Pero está bien.

 

Y la Biblia dice que tú que eres pueblo de Dios, eres la novia. Y tal vez digas, ¿cómo? Tú eres la novia, yo soy parte de la novia, somos el Cuerpo de Cristo y somos la novia. Entonces dice que vamos a estar delante de Dios y se van a celebrar las Bodas del Cordero; nada más que la diferencia ahí es que la novia no va a ser el centro de atención, va a ser ¿sabe quién? El Novio.  El novio es Jesús.

 

Ahora imagínate al Padre saliendo, yendo mesa por mesa por decirlo de esa forma, y que llegue a tu mesa, el Padre, Dios, Aquel cuando lo adoramos podemos hasta llorar porque lo estamos por fe viendo. A quien anhelamos, a quien amamos más que sobre todas las cosas. Ese Dios que vino un día y nos vio ahí en nuestra inmundicia, en nuestras sangres, en nuestro lodo, en toda nuestra porquería y nos agarró y nos atrajo hacia Él con cuerdas de amor.


Ese Dios que te libró de la muerte cuando tú ya estabas por morir, porque ya la misericordia para ti ya se había acabado. Él vino y dijo: ¡Eres mío! Y te limpió, y te lavó, y te purificó, y te justificó, y te redimió, y te dijo: Aquí tienes un lugar en esta mesa, te voy a revestir de Cristo. Ahora, imagínate acercándose a tu mesa, ¿cómo vas a estar vestido hermano?

 

Miqueas 6:8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.

 

Pensando un poco en lo que es el significado de justicia, y pensando en que Dios nos ha llevado a un punto en el que ha cambiado nuestra estructura social y nos ha regresado a  imagen de Dios, para que no volvamos a la injusticia, para que no volvamos al pecado. Y pensando en la bondad de Dios, en el que sí hemos sido limpiados, hemos sido lavados; dice que ahora nosotros podemos ir a los demás a compartir esta bondad, para compartir esta justicia de Dios.

 

Por eso dice: es lo que te pide, él te ha declarado lo que es bueno, y lo que pide Dios de ti: solamente haz justicia. Mira, en este mundo tú y yo no vamos a encontrar justicia. Cuando yo estaba a la mitad de la carrera y empecé a litigar, ¿sabes? Yo me decepcioné muchísimo; un día me acuerdo que le hablé al pastor, estaba en un ministerio público, y le hablé y le dije: Estoy frustrado porque éstos no hacen justicia.

 

Habían agarrado a un chico y le habían puesto un cuatro, y le metieron ahí unos relojes y lo llevaron al Ministerio Público su propio tío. Y cuando yo llegué, hablé con él y le dije. Pues resérvate el derecho para declarar. Y me dijo: sí. Y de repente a la hora reclusorio, todavía ni siquiera se cumplían 24 horas. Y ese día me di cuenta de algo, y después a lo largo del tiempo que he tendió un poco la oportunidad; yo he dejado de litigar penal, me asqueé, no me gusta ir a un Ministerio Público.

 

Cuando falleció el esposo de nuestra hermana Dulce, pues yo estaba en mi casa y ya eran como las 2 o 3 de la mañana, y mi sobrina vino y estaba en contacto con su hija; y me dijo: tío.  Yo estaba dormido, a mí cuando alguien me diga algo dormido, no cuenta, lo que les diga no cuenta. Y me dijo mi sobrina: tío es que se murió el papá de Fernanda. Y yo dormido le contesté: sí, mañana voy.

 

O sea, y mi sobrina se fue, y yo aún dormido me quedé pensando, y de repente me desperté y dije: ¿cómo? Y bueno ya fuimos, le hablé al pastor y le dije que íbamos de camino,  y yo llegué y me dijeron: pues hay que ir al Ministerio Público, porque no han hecho el levantamiento del cuerpo. Y yo dije: pues vamos.  Fuimos al Ministerio Público, yo no quería ir; y entonces llegó el hermano Arturo con esa voz de autoridad y me dijo: Vamos, súbete al carro. Y yo: bueno, vamos.

 

Y fuimos al Ministerio Público, y bueno pues terminé en el Ministerio Público. Y ya estuve apoyándolos un poco, no hice mucho pero estuve ahí, me quedé al final con Pancho y todo. Pero ¿sabes? Estar ahí es una sensación para mí, bien, bien desgastante, bien triste, no me gusta, no me gusta. Ya me di cuenta que en este mundo no voy a poder encontrar justicia a través de las autoridades. 

 

Y la Biblia habla de que tenemos un Dios justo, sí pero su justicia es diferente, no es como nosotros la tenemos concebida en nuestra mente y corazón. De que sí, Él va a ser justicia, y va a venir y nos va a vengar. Sí, Él lo va a hacer pero cuando Él venga. Y Él va a venir y dice que  va a poner a unos a su derecha, otros a su izquierda; y les va a decir a los de su derecha: vengan benditos de mi Padre.

 

Y ustedes, los de la izquierda, como es un juez Justo, ahora sí a pagar todo lo que hicieron, porque o tienen la sangre de mi Hijo, no están justificados, no están con vestiduras blancas; dice al fuego eterno y al infierno.

 

Ahí es donde va a venir la justicia de Dios, porque Él dice que le va a pagar a cada uno conforme a todo lo que ha hecho, a cada uno. Así que hermano, para terminar, ¿cómo quieres ser hallado, en tus justicias, en tus buenas obras, en tus intentos de querer agradar a Dios, o en la justicia de Cristo Jesús,  que es a través de que tú le pidas perdón, de que tú le digas que lo necesitas, y que a través de su misericordia y su bondad Él te haga pues abrirte los ojos como lo hizo abriéndonos los ojos a nosotros?

 

Dios te alabamos, te damos gracias porque eres bueno, y porque aunque aun cuando hemos sido injustos tú  nos escogiste y nos atrajiste hacia ti. Nos has limpiado, has perdonado nuestros pecados, no solo una vez sino varias o muchas veces; nos sigues lavando nuestras vestiduras. Señor queremos ser hallados dignos, no porque seamos dignos sino por el mérito de Jesucristo en la cruz.

Queremos ser hallados con vestiduras blancas delante de ti.

 

Bendice a tu pueblo que hoy está aquí, bendice a cada persona que hoy vino Señor, gracias por sus vidas, los bendecimos y pues te damos toda la gloria y la honra a ti, en el nombre de Jesús, amén.

 

Dios los bendiga.