INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

SIN MANOS VACÍAS

Flor Canseco Sánchez

Iglesia Misión del Setenta

 

 

Deuteronomio 14:22-23 Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. 23Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días.

 

Dice: Indefectiblemente, y esto es no pondrás ninguna traba, no pondrás ni que yo no tengo un animal, ni que yo no tengo nada, ¡todo lo traerás delante del Señor!

 

Proverbios 3:5-10 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. 7No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; 8Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos. 9Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; 10Y serán llenos tus graneros  con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.

 

Dice la Palabra del Señor así: Honra a Jehová con todos tus bienes, Y con las primicias de todo lo que tienes, hónralo. Y vamos a ver, ¿qué significa honra? Respeto, consideración, admiración y estima, esto es la palabra honra. Dice: Honra a Jehová, ¿qué vas a hacer con el Señor con todo lo que tú tienes? Vas a respetarlo, vas a considerarlo, vas a tenerlo con respeto y admiración, vas a estar delante de Él.

 

Dice: Honra a Jehová, ¿a quién más? Yo escuchaba es te varón que cantaba y se deleitaba, se estremecía  decía: porque Él ha sido fiel, simplemente por eso le vamos a honrar con todo lo que tengamos. También dice la Escritura: Y con las primicias, Honra a Jehová con todos tus bienes. No dice con todo lo que se llame monedas, con todo lo que haga ruido, con todo lo que traiga Benito Juárez, no dice eso; dice: con todos tus bienes.

 

¿Cuántos han sido favorecidos con los bienes del Señor? Amén, gloria a Dios. Entonces vamos a honrar en cada cosa, vamos a honrar al Señor. Vamos a irnos un poquito más atrás, para que nosotros podamos celebrar esta fiesta de primicias estamos en el tiempo exacto, porque la próxima semana viene la Fiesta de Pentecostés, cerramos todo un ciclo que éste empieza desde la Pascua. Viene la Pascua, viene primeros frutos y viene el cierre con Pentecostés, con la Fiesta de Shavuot. Estamos en un excelente tiempo de prepararnos para que entreguemos esta honra como el Señor quiere.

 

Deuteronomio 16:16-17 Tres veces cada año aparecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura (que se llama Pascua), y en la fiesta solemne de las semanas (que es Pentecostés), y en la fiesta solemne de los tabernáculos (que es Cabañas). Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; 17cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado.

 

Conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado. Nosotros vamos a empezar desde Pascua; nosotros ¿qué hacemos en Pascua? Limpiamos toda nuestra levadura, ¿qué es la levadura? Dice la Escritura que un poquito de levadura leuda la masa. Vamos a empezar desde Pascua, en Pascua ¿qué hacemos? Limpiamos. ¿Y qué vamos a limpiar? La levadura.  Pero la levadura ¿qué creen que es? Sí, es un polvito, es algo que si lo echamos nosotros en la masa por ejemplo, es para que esponje; es para que la tortilla esponje, las de harina qué ricas saben ¿verdad?


Entonces en la Pascua nosotros vamos a comenzar a limpiarnos para poder llegar a Primeros Frutos, y para poder llegar a Pentecostés. Vamos a limpiar la levadura; dice en el relato de la Biblia que había que sacar toda la levadura de la casa; pero nosotros vamos a sacar todo el pecado ¿de dónde? De nuestra casa. Nosotros somos templo del Espíritu de Dios, vamos a sacar toda la levadura que hay primeramente en nuestra vida para poder nosotros entonces sí presentarnos delante del Señor.

 

Vamos a limpiar nuestras manos porque éstas son para hacer lo que el Señor dice, para extender nuestra mano, como la extendían ustedes en la alabanza; vamos a limpiar nuestras manos. Vamos a limpiar nuestros ojos, porque nuestros ojos están solamente para leer la Palabra del Señor, entenderla, practicarla, atesorarla; entonces van a ser limpios nuestros ojos. Hay una canción por ahí de los niños que me gusta mucho, no sé si ustedes se acuerden, que dice:

 

Cuidadito mis ojitos al mirar, porque Dios arriba está y todo mirará, cuidado mis ojitos al mirar. Cuidado mi boquita al hablar, cuidado mis oídos al oír; cuidado mis manitas al tocar y cuidado mis piecitos al andar. Los niños lo aprenden a través de la canción, pero los grandes parece que ya se nos olvidaron, parece que eran unos relatos y cuentitos de niños.  Entonces vamos a limpiarnos de toda esa levadura.

 

Las manos ¿por qué? Porque las manos son para nosotros hacer y cumplir cada mandamiento, para extenderla al hermano, para extenderla al que necesita; vamos a limpiar nuestras manos de no tocar aquello que no bendice al Señor, aquello que no agrada al Señor. Vamos a limpiar nuestros ojos porque son los que pueden leer. A veces vamos perdiendo ciertos sentidos ¿por qué? Porque no los utilizamos o no los utilizamos para bien, los utilizamos para mal.


Vamos a limpiar nuestros oídos porque con ellos escuchamos la Palabra del Señor, escuchamos la misma voz del Señor cuando estamos delante de su presencia; cuando de veras somos movidos y metidos delante de su cobertura con los oídos y con los oídos espirituales. Vamos a limpiar nuestra boca, nuestra lengua porque ésta alaba al Señor, porque exalta.  Solamente nosotros debemos ¿qué? Dice que andad entre nosotros comentando Salmos entre nosotros ¿para qué? Para que entre unos  a los otros nos motivemos a las buenas obras, y a veces nuestros Salmos no son tan bien entonados ¿verdad?

 

Vamos a limpiar nuestros oídos, nuestros oídos se limpian escuchando la Palabra, escuchando a los sabios. Nuestros ojos hay que cerrarlos ante todo lo que no tenemos que mirar. Nuestra nariz con la humildad y la paciencia y no metiéndonos a ira, con esto se limpia. Aquí se da uno cuenta cuando está uno enojado, porque estamos resoplando con la nariz; ahí se da uno cuenta cuando uno entra a ira, está uno ensuciando este aparato que Dios ha puesto delante de nosotros. A veces no hablamos pero ahí nos damos cuenta cuando estamos resoplando fuertísimo con la nariz.

 

Nuestros oídos, con la fidelidad cuidando de no escuchar aquello que no debemos. Pero a veces de verdad parece que traemos un cartel que dice: Depósito de Basura”. A ver échale, échale; a veces parece que es un gran depósito nuestra vida, cuando esto es templo del Espíritu Santo. Cómo va a morar el Espíritu Santo en un lugar donde el contenedor viene y se vacía de uno, de otro, del trabajo, del metro, del camión, de casa, de si nos gusta nada más estar viendo la televisión, cómo queremos que el Espíritu Santo venga a morar ahí y empiece a trabajar en nosotros, si es un depósito de basura a veces.  Entonces vamos a limpiar todo esto.

 

No revelar los secretos que no haya de revelar. A veces si llega a entrar algo por los oídos no tiene que salir por nuestra boca. O si entra por nuestros ojos no tiene que salir por nuestra boca. Hay un dicho que yo lo he aprendido muy bien, cuando vayas a un lugar entra como ciego, no ves lo que pasa; y sales como sordo, no supiste de nada más. Hay veces que hay que ser muy cautelosos con lo que nosotros vemos u escuchamos, hay veces. Hay veces que hay que confrontar ciertas situaciones pero para eso estamos tú y yo, Dios primeramente para dar un consejo para que yo pueda trasmitirlo.

 

No como luego pasa: Hey, te vi que estabas por allá, te vi que estabas haciendo, hey me dijeron. A veces ni sé si sí o no; o el contenedor ya está tan revuelto que ni siquiera sé qué estoy escuchando ¿verdad? Ya lo revolví con otros contenedores. Entonces hay que limpiar primero nuestra casa par que entonces nosotros podamos venir con unas manos limpias.

 

Dice este versículo que con la ofrenda de tu mano. Cuando esa ofrenda ya está limpia, Dios va a aceptar esa ofrenda con agrado. Recordemos muy bien a Caín y a Abel.  Había dos ofrendas, parecía que la de Caín era muy especial porque era grandota, era lo mejor que había traído delante de Dios. Y a lo mejor Abel ¿qué dijo? Yo voy a traer poquito pero muy bonito, pero es lo que con amor estuve cosechando.

 

Pero Dios ¿qué vio con agrado? Aun lo poquito lo ve con agrado cuando viene de un limpio corazón, cuando viene de una vida íntegra, de una vida limpia, de una vida que lo honra, que lo agrada; es lo único que quiere el Señor. Y entonces sí estamos preparados nosotros para poder presentarnos delante de Dios.  Vamos a limpiarnos dijimos, de toda la levadura; y va  a haber un proceso entre Pascua y Pentecostés para poder celebrar Pentecostés que se llama Primicias.

 

Ahí dice que Indefectiblemente de todo lo que tengas vas a diezmar. Hace años le llevaron al pastor un perrito y dijo el hermano: Yo quiero cumplir, y fue el primero que nació. Y dijo el pastor: si estamos acostumbrados a celebrar primicias, ¿qué voy a hacer, lo voy a devolver? No verdad. ¿Y cómo creen que se llamaba el perrito? Primicio se llamaba, entonces Primicio para acá, y Primicio para allá. Entonces dice él, yo voy a cumplir con todo, pero bueno vamos a ver.

 

La Fiesta de las Primicias, vamos a ver cómo la celebramos, cómo debemos celebrarla. Dice la Escritura: Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; 10 Y serán llenos tus graneros  con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto (Proverbios 3:9-10).

 

Levítico 23:10-11 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega. 11Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová, para que seáis aceptos; el día siguiente del día de reposo la mecerá. 

 

¿Qué dice que habíamos de hacer cuando entráramos en la tierra? Dice cuando tu trabajo empiece a dar fruto, ¡traerás una gavilla delante del sacerdote y la mecerá para que sea acepta delante de Jehová nuestro Dios tu primicia!  Entonces primero vamos a traer una gavilla, y dice que la gavilla iba a ser un manojo, esto se hacía de esta manera. En la Biblia ustedes van a  encontrar mucho esta palabra “Omer”, omer es la palabra correcta para gavilla, o en hebreo se dice omer. Una gavilla, un omer, es una medida de un producto seco que se usa para Pascua.

 

Entonces vamos a ver, esto hacían; ahorita está siendo o va a ser segada la cebada y el trigo; entonces iban a los campos ¿y qué hacían? Agarraban un manojo, dice que un manojo ¿verdad? No iban al primer mercado que venían a ver quién vendía un manojo; ellos de lo que tenían agarraban un manojo, lo arrancaban, se lo llevaban al sacerdote y lo mecían. ¿Cómo se mece? Y se sacude y se mece delante del Señor para que el Señor vea qué es lo que le están presentando delante de él, si era su cosecha, si era prestada, si era del vecino, era de otra cosecha; ¡Tenía que ser directamente de su cosecha!

 

Nosotros somos la primicia, somos lo primero delante del Señor. Nos ama como no tienen idea, para Él nosotros somos cada mañana la primer gavilla presentada delante de Él. Pero nosotros a veces no queremos serlo. Dice que lo agarraba, lo arrancaba y lo presentaba delante del Señor. Cuando ustedes levantan sus manos y las mecen delante del Señor, ¿qué le están diciendo? Aquí está lo primero de mi vida y de mi alabanza que te estoy extendiendo. Porque una gavilla si ustedes la cuentan, el trigo tiene unas ramitas así, nuestras manos están representadas como trigo. Cuando levantamos nuestras manos estamos presentándonos delante de Dios, tú eres lo primero Señor y yo me estoy presentando delante de ti para que veas lo que trae mi corazón, para que veas lo que trae mi vida.

 

Bueno, arrancamos la gavilla, arrancamos el manojo de lo primero que empezó a salir, lo presento y lo sacudo. A veces queremos ser lo primero delante del Señor pero a veces no queremos ser sacudidos, a veces no queremos ser presentados, a veces no queremos ser arrancados. Cuando viene la enfermedad y nos da una sacudida, ¿qué decimos? No, mejor ya no, mejor para el otro año, mejor ya no; esto ya está muy difícil, esto ya está muy duro.

 

Cuando viene un problema, ¿qué hacemos? Cuando empieza el Señor a mecernos de un lado para otro, ¿qué hacemos? A veces decimos: no, creo que esto ya no se hizo para mí, creo que esto del cristianismo ya no me gustó ¿verdad? Pero d ice que tiene que ser sacudida y mecida delante de nuestro sacerdote, delante de nuestro Dios. Nuestra vida tiene que ser sacudida y mecida ¿para qué?  Para que sea entonces presentada y para que sea aceptada.

 

Entonces, ¿Qué nos está diciendo el Señor? Vas a pasar por algunas sacudidas como el trigo, a lo mejor algunas hojas se te van a caer; a lo mejor algunas cosas no te van a gustar, otras van a ser que caiga algo y tu vida ya no va a estar completa, por alguna circunstancia, por una enfermedad, por si algo te salió mal, si el caro lo robaron, si hicieron algo; a lo mejor la vida ya no va a estar completa pero te va a seguir sacudiendo ¿para qué? Para que esto que vaya quedando se vaya limpiando en nuestra vida y entonces el Señor vaya aceptando esa ofrenda.

 

Y entonces vaya el Señor preparando corazones para estar delante de Él. A veces queremos estar muy completos, ahí están nuestras gavillas, alguna se llama enfermedad, alguna se llama problemas ¿y qué va a pasar? En cada sacudida que nos vayan dando vamos a quedar nada más como tronquitos ¿verdad? Pero el Señor quiere ver qué hay más adentro, que este tallito, que aquí está nuestro corazón, que ese tallo sea el que no se caiga, sea el que quede derechito hacia donde está Él, ¿cuándo? Cuando vengan las circunstancias y seamos totalmente sacudidos y seamos totalmente mecidos.

 

Entonces cada vez que nos mesamos vamos a estar aprendiendo que el Señor nos está probando para ver qué hay en el corazón. Para ver si este primer fruto es agradable delante de Dios en cada sacudida. No crean que cada sacudida: ay ¿por qué Dios me dejó? Ya no me escucha, ya no me habla, cuando a veces se queda callado. Aun en el silencio ¿qué pasaba con el profeta Elías? Dice que cuando un silbo apacible pasó; primero pasó un torrente, pasó un torbellino, pasó todo y él decía ¿dónde estás Dios? Cuando él iba huyendo.

 

Pero de repente hubo un silbo apacible y ahí iba pasando Dios y él no se lo esperaba. Cuando Dios está en silencio es porque nos está observando, es porque está pasándonos por la prueba. Cuando un niño va a la escuela, ¿qué hace el maestro? El maestro le dice: siéntate a hacer el examen, siéntate a pasar la prueba. No puede estar platicando, no puede estar volteando, no puede estar sacando el acordeón. ¿Qué hace el maestro? Vigilarlo de qué manera se comporta, si aprendió la lección, es para poder resolver la prueba. Es lo que  hace Dios cuando nos tiene sentados.


A veces decimos: Es que Dios ya no me escucha, es que ¿qué está pasando? ¿Sabes qué está haciendo Dios? Está poniéndote atención para ver si estás siendo probado, para ver si estás pasando la prueba que Él está haciendo. En cada mecida y en cada sacudida Dios está viendo el corazón y está diciendo: vas bien, estás en silencio, estás haciendo tu prueba, estás alabándome a pesar de que te está doliendo, a pesar de que estás sufriendo, a pesar de que estás pasando por estas cosas; estás haciendo lo correcto. Entonces el Señor nos va a probar de diferentes maneras.

 

Vamos a los Primeros Frutos. Los primeros frutos significan la resurrección y la salvación. El Señor fue el primer fruto de la tierra, él resucitó y él es totalmente salvo. Si nosotros queremos esa resurrección y esa salvación, tenemos que ser presentados como primeros frutos. Que duela, que se mesa, que se sacuda. El Señor antes de llegar a esta parte ¿qué fue? Fue mecido, sacudido, machacado, fue la oliva que fue machacada, el aceite del Espíritu Santo tenía que ser pasado por fuego.

 

El aceite en los candeleros de Israel para que se conserven prendidos toda la noche, toda la fiesta, toda la ceremonia, para que conserven sus lámparas encendidas; para que este aceite llegue ahí ¿qué tenía que haber sido? La oliva se machaca, se aprieta, tiene que ser bien triturada para que se extraiga esa primera gota de cada oliva, y se vaya poniendo en cada depósito, para que vaya encendiendo.


Entonces el Señor Jesús tuvo que ser machacado primeramente, tuvo que ser sacudido para poder ser él la Resurrección, la Vida y poder ser nuestra Salvación. Si queremos nosotros estar un día con él, ¿qué tenemos que hacer? Ser machacados, ser sacudidos y ser presentados delante de él. Entonces nos vamos a esperar ¿qué? Que todavía nos falta ¿verdad?, todavía nos falta ser presentados delante del Señor.

 

Si hemos sido por ahí medio triturados, ¡nos falta todavía! Para que podamos llegar a este punto, y para que podamos ser los primeros delante de Dios. Dios ¿por qué no me bendices, por qué no me das esto, por qué no me sanas, por qué no me salvas? Pues porque a lo mejor todavía nos falta un poquito para poder ser los primeros delante de Dios. El Señor tiene que ser lo primero en nuestra vida para que nosotros podamos ser lo primero en la vida de Él. Entonces vamos a ser presentados y vamos a ser todavía un poquito machacados.

 

Dice mi pastor, hay una frase que me encanta de él, dice que del tamaño no del sufrimiento es el tamaño de la recompensa. ¿Queremos una recompensa en el cielo? ¿Queremos sufrir? Del tamaño del sufrimiento es la recompensa. En cuanto más sufras y sea machacado, mayor recompensa vamos a tener. Aquí vamos a sufrirlo pero delante de su presencia no nos acordaremos de nada, todo habrá valido la pena, ¿por qué? Porque seremos juntamente con él resucitados y tomados, y nos iremos con él, y alabaremos y no habrá sufrimiento, y no habrá más dolor.

 

Todo habrá quedado aquí en esta tierra, vamos a ser nosotros primeros en estar delante de él cuando hayamos pasado todo eso. Porque dice: los muertos en Cristo resucitarán primero, y después todos que quedaron. Pero entonces quiere decir que Él va a recoger de la tierra, va a arrancar esa gavilla que ya fue mecida, que ya fue presentada y la va a presentar delante de Él.

 

Entonces tenemos una promesa en él, pero nosotros tenemos que aprender que primero tenemos que empezar a limpiar nuestra casa, a presentarnos delante del Señor y entonces sí, vamos a presentar todo lo que tengamos, porque ya estamos nosotros preparados para todo lo que vamos a llevarle delante del Señor. Entonces sí vamos a ir siendo preparados ¿para qué? Para que una buena cosecha la presentemos delante del Señor.

 

Decía el rey David, él pone en una redoma todas mis lágrimas y cuéntalas. El Señor cada lágrima la está contando, y cada una de esas lágrimas la va a recompensar, y cada sufrimiento. Entonces vamos a esperarnos que cuando vengan estas cosas estamos siendo probados, estamos siendo pasados delante del Señor, y entonces  vamos ¿qué? A guardar silencio y a decir: aquí estamos Señor. 

 

Cuando lo vemos de esta manera entonces entendemos muchas cosas y decimos: Ah creo que me está formando pero ahora sí en una vasija, porque ha dolido mucho. Porque hay veces que la vasija se rompe y hay que volverla a hacer. Y se rompe, y se rompe, y se rompe, y ÉL es el Alfarero que a cada ratito nos puede moldear; pero a nosotros a veces no nos gusta a cada ratito cuartearnos ¿verdad? Pero dice aquí que nosotros debemos solamente estar presentados delante del Señor.

 

José de Arimatea ¿qué preparó para el Señor? Cuando él después que fue presentado como una gavilla, fue triturado, fue al borde hasta la muerte; vino José de Arimatea y preparó un lugar donde iba a ser depositado el Señor. Arimatea viene de ramo, de rama o de primicia. Entonces todo concuerda, y entonces Arimatea quiere decir un ramo. Entonces estaba preparando ese ramo Arimatea en su corazón donde iba a ser depositado el Señor.

 

El Señor ya sabía, José de Arimatea no sabía, él solamente dispuso de un lugar, su nombre viene de la raíz ramo, rama o racimo; entonces José de Arimatea estaba preparando ya un lugar para que ahí posase un racimo que iba a ser también arrancado de la tierra, fuertemente sacudido iba a estar en este lugar. ¿Pero qué hizo el Señor? Dijo: Ahí no me voy a quedar, voy a bajar y voy a subir; pero ya estaba preparado todo el lugar para que él fuese en ese momento a ese lugar ¿sí?

 

Todas estas fiestas dice que son fiestas del Señor, que Él nos convida a celebrarlas. El buen Padre nos invita a una fiesta y nosotros únicamente ¿qué hacemos? Ir a celebrarla. Cuando el padre de familia invita al cumpleaños y alguien no llega como yo no voy a llegar hoy, se enoja. Mi padre cumple hoy años y todos están festejando y yo no estoy festejando, algo así.


Entonces cuando uno de los hijos no asiste ¿qué creen que siente el Padre? Se siente mal. Hay siete fiestas a las que el Señor nos convida y prepara para nosotros, son fiestas que Él convida pero son para que nosotros celebremos. En cada una de ellas Él se presenta, Él se alista, Él está ya sentado a la diestra del Padre y dice: a ver ¿quién va a llegando, quién va pasando lista? Si alguien no llega, ¿qué creen que siente? A veces puede sentir tristeza a veces enojo, de nosotros depende que pongamos una sonrisa en el rostro de Dios, o pongamos una mueca de tristeza o de enojo, entonces de nosotros depende.

 

Levítico 23:1-2 Habló Jehová a Moisés, diciendo: 2Habla a los hijos de Israel y diles: Las fiestas solemnes de Jehová, las cuales proclamaréis como santas convocaciones, serán estas.

 

Y las empieza a mencionar, dice: las cuales proclamaréis como santas convocaciones. Convocación viene de una palabra que se escribe mikra. Y mikra quiere decir ensayo. Entonces dice: van a  tener una santa convocación, van a tener un santo ensayo en cada una de estas fiestas delante de mí, porque van a estar presentándolas algún día en mi presencia, y vamos a celebrarlas todos juntos. Entonces dice que la celebraréis.

 

Entonces nosotros vamos a presentar dice: la primicia de todo lo que tengamos. Llámese dinero, llámese fruto, llámese animal, llámese cosa; lo vamos a presentar delante del Señor.  ¿Qué hacemos cuando compramos un carro? Lo primero que hacemos vamos a ungirlo ¿para qué? Para que ese carro nos lleve, nos traiga, para que ese carro salga bien, la gasolina sea ahorrativa, que ningún malhechor nos persiga en ningún semáforo, vamos a presentarlo delante de Dios.

 

¿Qué hacemos con algún animalito que tengamos? Si es un perro que esté alerta día y noche para cuidarnos, que sea el perrito quien siempre esté sano ¿para qué? Para que nos pueda alertar si alguien diferente a la casa pueda pasar. Si es un fruto, ¿qué vamos a hacer? Traérselo a la casa del Señor ¿para qué? Para que o se oren por esos árboles o lo que tengamos y entonces venga un fruto que pueda crecer al ciento por uno. Si es especie, ¡lo mismo! Que Dios bendiga y que sea proveedor en nuestra mesa, en nuestra alacena.

 

Si es dinero, mucho mayor ¿para qué? Para que rinda, porque ahorita en estos tiempos el dinero se va ¿cómo? Como agua. No sabemos ni cómo vamos a recibirlo pero sí sabemos cómo se fue. A veces de verdad, que a veces el día que tiene que caer el dinero y ya están pensando: Para Chonita tanto, para la tanda tanto, para Perenganito, para Juanita; y ya ni para la casa alcanzó completo de verdad. ¿Por qué? Porque a veces no somos buenos administradores.


El Señor nos da unos pequeños consejos de cómo debemos administrar, entonces dice que vamos a tener ensayos para que el Señor esté. Que es como lo que hacemos; venimos a alabar al Señor, hay veces que decimos: no, yo llego tarde a la alabanza, a mí la Palabra es la que me edifica, es la que siembra en mi corazón. Pero la alabanza es un ensayo de lo que haremos en la eternidad con Dios. Entonces, ¿en qué momento queremos llegar a la eternidad si va a haber pura alabanza? ¡Ya no llegamos, ya no entramos!

 

Vamos a ver, vamos a presentar lo primero de todo cuanto tengamos, de todo. En casa nosotros tenemos árbol de granada, árbol de limón, teníamos higo y ya lo cortaron; y empezamos a ser muy cautelosos en esa parte. Cuando el limón venía saliendo en una ramita, y en esa ramita había florecitas, ¿qué hacíamos? Uy luego, luego marcarla con un color, con un listoncito, con lo que sea, porque esto era lo primero que apareció. Hay fritos que crecen más que otros, no es el primero que llegó a ser grande, ¡es el primero que apareció!

 

Y entonces por estas fechas yo ayer salí a ver el árbol de limón a la parte trasera de la casa y ya tiene limoncitos; y yo dije: ah ya estás listo porque la próxima semana te voy a llevar. Y entonces ya cortamos este limón y la presentamos. El limón no quería dar, y ahora da tanto que hasta los vecinos van por limones. Y ya hay cierta época en la que no compramos limones, únicamente vamos y cortamos y pues es de nuestra misma cosecha. La granada lo mismo, el palito está flaquito, flaquito pero las ramitas se van de ladito porque están gorditas, gorditas de las granaditas que está dando.

 

Pero ¿por qué? Porque se tuvo un tiempo especial para bendecir el fruto de la tierra, llevarlo delante del Señor, presentarlo ¿para qué? Para que el Señor entonces siga fluyendo aquí. Es lo mismo que hacemos con nuestra vida, cuando nosotros nos presentamos, nosotros somos, en la mayoría de las veces que nosotros leemos en la Biblia que si somos como árboles, el Señor nos ve como árboles, nos ve como un fruto.

 

Y dice que seamos como las palmeras, que florezcamos como las palmeras.  La palmera florece, y el Señor dice: así debes de estar siempre fuerte, siempre derechito a pesar de que vengan las mareas y las circunstancias te vas a mantener. Eso quiere decir florecer delante del Señor, porque las palmeras florecen, pero el Señor nos compara con unas palmeras que florecen. Siempre nos está poniendo como ejemplos de frutos, siempre.

 

Somos un fruto delante de Dios, dice que del fruto que traiga tu corazón es el que vas a dar; del fruto del que te alimentas es del que vas a florecer delante de Él. Decía el Señor que cuando fue a buscar a la higuera y no encontró higos en la época de la Pascua, ¿qué hizo con la higuera? La maldijo, la secó y dijo que la iba a cortar y al iba a echar en el fuego. Entonces nosotros somos comparados, esa higuera estaba muy frondosa en esa época, estaba frondosa y entonces qué dijo el Maestro a lo lejos: vamos a esa higuera porque yo quiero fruto.

 

A veces nos vemos muy frondosos y cuando viene a buscar el Señor adentro de nosotros ¿qué hay? Nada. Hay veces que traemos fruto, y ben fruto, no traemos fruto silvestre o cualquier fruto. Pero hay veces que tristemente cuando el Maestro quiere degustar algo de nuestra vida, ¡estamos secos por dentro! Entonces él nos compara a los frutos. Entonces vamos a traer lo primero, lo primero siempre para el Señor en todo, en todo. Dijimos que lo vamos a traer en dinero, en fruto, llámese el fruto que se llame, un banano; vamos a traer el fruto de todo cuanto tengamos.


Dice que vamos a traer el fruto de toda una ganancia de todo lo que nosotros tengamos como primeros frutos, de todo lo primero que obtengamos. De nuestra casa también vamos a traer, ¿qué podemos traer de nuestra casa? Lo que hay adentro, lo que nosotros ya consagramos para Dios. No es que traigamos una casa física aquí verdad, es lo que habita dentro de nuestra casa. Vamos a traer ¿qué?

 

Un carro  al servicio de Dios, a lo mejor tenemos un carro para trabajarlo de lunes a viernes, pero el fin de semana ¿hermana dónde vive? Yo la llevo, yo la recojo, nadie puede ir por usted; alguien está enfermo, lo voy a ir a visitar y le voy a llevar un fruto, una manzana, le voy a llevar un pollito, le voy a llevar algo; para eso nos va a servir. Esto es presentar delante de Dios todo lo primero que tengamos, primero nuestra vida dijimos, limpiándola para que entonces nosotros podamos presentar todo delante de Dios.

 

Deuteronomio 14:22-23 Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.  23Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre.

 

¿Cuál es el lugar que les ha escogido el Señor a todos ustedes para cumplir estos mandamientos? Aquí. Había un pastor que le decían. Bueno no importa, si a lo mejor alguien lo está necesitando yo llevo mi ofrenda mi diezmo a tal parte. Y el pastor decía. Ah, si tú vas a comer al Vip’s, ¿vas a pagar al Tok’s? Verdad que no. Bueno entonces, donde te alimentes decía, tú donde te alimentes tienes que pagar.

 

Y continúa diciendo: Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre. El lugar que Él escogió es aquí para cada uno de ustedes. ¿Dónde van a traer su primicia la próxima semana? Aquí van a traer su primicia. Primero empezando por nosotros que vamos a venir, es lo primero y después lo que hayamos preparado. Aquí dice: para poner allí su nombre.

 

¿Cuál es el nombre de Dios? Dice que Él va a poner aquí su nombre, ¿cuál es el nombre de Dios? ¿Y se escribe? ,  y se lee de derecha a izquierda, y es una Y, H, V, H,  En el hebreo se escribe de derecha a izquierda, si lo ponemos en nuestra manera de escribir es una Yod, una Hei, una Vav y una Hei, y queda así: YHVH; en el hebreo no utilizamos vocales, si nosotros se las ponemos dice: YeHoVaH. Escribí en pequeño las vocales para que veamos el nombre de Dios.

 

Dice que cuando ustedes vinieren a la casa del Señor y presentaren sus diezmos, sus primicias, Él va a poner su nombre. ¿Recuerdan la bendición sacerdotal? Números 6:24-26 Jehová te bendiga, y te guarde; 25Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.  Así bendecirás a los hijos de Israel y yo pondré sobre ellos mi nombre.

 

Dice, cuando sean bendecidos unos a otros, cuando se bendigan, así bendecirás a los hijos de Israel, y yo pondré en ellos mi nombre. El Señor nos habla muchas veces de honrar su nombre, de poner en alto su nombre, y vamos a ver qué tiene que ver con esto esta lectura.

 

Deuteronomio 14:23  Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano (estamos hablando de una parte que se llama diezmo), de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días.

 

Para que aprendas entonces a temer y a conducirte delante de Él. Dice que te está hablando ahora sí de que te tienes que entregarle el 10%. El diezmo es una deuda que ya tenemos cada vez que hay una ganancia en nuestra vida. Cada vez que nosotros tenemos una ganancia ya tenemos una deuda delante de Dios, cada vez que tenemos algo en nuestras manos ya concebimos una deuda.

 

Y a veces estamos nada más pensando ¿verdad? Que llega la quincena, que llega el mes, que llega la tanda, que llega quien me debe, que llega quien sea; ya estamos pensando. Pero ¿qué creen? Que cuando nosotros tenemos algo en nuestra mano ya tenemos una deuda delante del Señor.  El Señor nos manda provisión para trabajar, para estar sanos, para tener todo delante de Él. Pero dice el Señor: Yo te voy a pagar con un 100%.  ¿Y cuál es la ganancia de nosotros? El 90%.

 

El Señor nos da el aliento de vida para cada día para nosotros. El Señor nos da la salud para que podamos caminar bien yéndonos al trabajo, yéndonos al negocio, yéndonos al puesto; en el lugar qué Él nos ha puesto, É nos da todas las herramientas y todos los medios para que podamos trabajar. Y Él nos entrega una parte que se llama 100%. Y dice: Yo te estoy cuidando, yo te estoy dando esa vida, yo te estoy dando la provisión, yo te estoy dando el trabajo, yo te estoy dando las cuatro paredes de tu casa; quédate con el 90% ¿para qué? Para que puedas hacer todo lo que quieras.

 

Únicamente para probar tu corazón me vas a entregar el 10%, porque con esto (el diezmo), yo te voy a seguir rindiendo esto (100%). Únicamente es para poder seguir provisionando lo que vamos a seguir nosotros recibiendo. Y vamos a ver lo que tiene que ver con el nombre de Dios.  El diezmo solamente es una porción del Señor, esta es nuestra ganancia por nosotros estar en esta tierra como primeros frutos, como gavillas. 

 

Yod es una Y, y tiene un valor numérico de 10;  Hei, es una H, y tiene un valor numérico de 5; una Vav, es una V, y su valor numérico es 6; y   Hei es una H, y tiene un valor numérico de 5. Pero vamos a ver los símbolos de cada una de estas letras. De la Yod es mano,Descripción: Resultado de imagen para imagenes de mano pequeñas , y equivale a un valor numérico de 10. ¿Ustedes por qué creen que vale 10? En el nombre del Señor está esta parte del 10%. Tiene un valor numérico de diez y en cualquier parte que lo busquen, Alef, Bet, Guímel, Dálet, Hei, Vau;  llegan a la Yod y tiene un valor numérico de 10 ¿por qué? Porque equivale al 10% únicamente, lo que el Señor está pidiendo y es la más chiquita.

 

Dice el Señor. De todo cuanto te engrandezco, la parte más chiquitita es la que me vas a dar, únicamente una chiquita. La Hei , valor numérico de 5, equivale a nuestra mano Descripción: Resultado de imagen para imagenes de mano pequeñas . Debe de haber una mano que se extiende para poder cumplir con este mandamiento, una mano que se extiende que esta se llama: Yo, quien la está dando, y también equivale a cumplir con una ley casualmente 5 libros en la Torá ¿verdad?

 

También dice: Humillaos bajo la mano poderosa de Dios. Nosotros tenemos principio de nuestra Biblia cinco libros de la Torá, y tenemos unos evangelios que el Señor nos dejó maravillosos, que se llaman Mateo, Marcos, Lucas y Juan; y ahí tenemos una mano completada, un ciclo completo, ¿sale? Ahora, el 6 ¿qué simboliza? El hombre.  ¿En qué día fue creado el hombre? Y después debe de haber una mano que recibe para poder completar una ciclo.  Esa mano es la que recibeDescripción: Resultado de imagen para imagenes de mano pequeñas , ¿aquí quién es la mano que recibe aquí? El pastor. ¿Quién lo ha puesto aquí? Dios. Y tenemos un ciclo completo de bendición para poder cumplir con un diezmo. Si nosotros nos quedamos con una parte o la mitad, o tres cuartas partes; si nosotros nos quedamos con alguna parte y no estamos cumpliendo en su totalidad, ¡no está llegando arriba nuestra bendición, y tiene que ser un ciclo completo!


Como el agua, ¿qué pasa? Llueve, se evapora y sube y vuelve esa misma agua, llueve y se evapora y es un ciclo completo que tenemos. Nosotros tenemos que cumplir con un ciclo completo, porque si nosotros tenemos  la Hei y la Vav y la Hei,  estamos en esto y entonces Dios no puede empezar a trabajar en el pedacito que está midiendo el corazón para darnos otra vez el 100%. Por eso hay veces que no recibimos lo que nosotros queremos, porque atesoramos la mayor parte, pero ¿sabes en qué parte es en la que Dios va a trabajar? En la más pequeña, en el 10%.

 

Y recordemos, el diezmo, dice la Escritura: diezmarás. El diezmo es un mandamiento que se tiene que cumplir. Un mandamiento se cumple no está a discusión, por eso la Biblia dice: Indefectiblemente diezmarás.  Un mandamiento se tiene que cumplir por las buenas o por las buenas, en Dios es así: o por las buenas o por las buenas. Ahora, vamos a ver la ofrenda, ese es otro cantar.

 

Hay muchas cosas que Dios nos pide para poder celebrar Primicias y terminar con una fiesta de Shavuot y entonces, todo el año seremos bendecidos con provisiones de grano y de fruto en nuestra mesa si empezamos a hacer bien las cosas, ¿verdad? Entonces este es un ciclo para engrandecer el nombre de Dios, tenemos que cumplirlo completo. No podemos tener por ejemplo, si yo tengo una pizza con muchas rebanadas, hagan de cuenta un pastel o una pizza como lo quieran ver, si yo le quito un pedazo ¿estará completo? No.

 

 

Si ustedes le piden a Domino’s una pizza y le piden que la lleven a su casa, es de 10 pedazos y les llega con 9, ¿ustedes qué le van a decir? ¿Se la pagarían completa? Primero quién sabe si la reciban, segundo quién sabe si la paguen. Pero nosotros a veces queremos entregarle una pizza incompleta al Señor. Un pastel incompleto. Si van a la pastelería, hay unos que ya tienen cortado el pedazo para que vea uno cómo está el rellenito; pero se lo venden a uno completo, no se lo venden por pedazos ¿verdad?

 

Quiero un pastel señor por favor. Sí, pero le voy a quitar un pedazo. ¡Verdad que no, no se puede! El Señor nos lo entrega igual de esta manera, y nos dice: nada más la pruebita dame, el 10%, el diezmo; no te voy a pedir la mitad. Al Señor no le importa si es Hawaiana, pepperoni, no. El Señor nada más nos dice: nada más me das una pruebita de lo que tú quieras, el 10%, el diezmo es lo único que nos pide. Nosotros sí exigimos, pero a veces quién sabe qué tal cumplimos ¿verdad? Estamos del otro lado.

 

Entonces, se van a acordar ustedes cuando pidan una pizza, ojalá llegue completa cuando la destape. Van a decir. A ver cómo me la entregan ¿sí verdad? Porque sería justo cuando a veces nosotros no cumplimos con algún mandamiento, sería justo recibir las cosas. Pero vamos a justicia por parte del Dios.


Entonces ahora sí dice: 23Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre. Lo va a poner en tu vida, en tu casa, en tu alacena, en tus bienes, en tus hijos, en tus granos; s tú le honras y haces un ciclo completo de su nombre, entonces sí te va a bendecir.  Y continúa diciendo: Deuteronomio 14:23 El diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. Tú no tienes un Dios incompleto, tú tienes un Dios completo y así hay que temerlo.

 

Deuteronomio 16:14-17 Y te alegrarás en tus fiestas solemnes. Fíjate qué dice: Y te alegrarás. Por ahí dice que se reciben ofrendas de buen gusto y de mala gana porque todo sirve ¿verdad? Pero ¡no! Aquí el Señor dice: Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano y la viuda que viven en tus poblaciones. O sea, todo a quien te encontraras alrededor, todo al que está bajo tu cobertura tiene que estar alegre.

 

15Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá bendecido Jehová tu Dios. ¿A cuántos ha bendecido Jehová el Señor? A todos, entonces somos muy alegres delante de Dios. Continúa diciendo: porque te habrá bendecido Jehová tu Dios  en todos tus frutos, y en toda la obra de tus manos, y estarás verdaderamente alegre.  No solamente estarás alegre, estarás verdaderamente alegre cumpliendo con cada uno de sus mandamientos.

 

16Tres veces cada año aparecerá todo varón, toda mujer, todo niño tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere. Volvemos a lo mismo ¿en dónde? Aquí en el lugar que él escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura, (En la Pascua) y en la fiesta solemne de las semanas (entre Primicias y Pentecostés), y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno se presentará delante de Jehová ¿cómo? con las manos vacías; ¡ninguno!

 

¿Cómo vamos a venir? Con nuestras manos llenas delante de nuestro Dios. Hay una canción muy especial que dice: Con manos vacías vengo a ti, no tengo nada qué darte, no hay nada de valor en mí… Pero aquí ¿qué está pidiendo el Señor? Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías.  ¡Ese día no te acuerdes de ese canto, lo borras, lo quitas y no lo leas, ese día no. Van a cantar otra cosa.  Porque aquí dice que con ofrenda de tu mano, Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías.

 

Si usted escucha que un hermano está cantando ese canto ese día, le pone un codazo y le dice: acuérdate que este día no es para ese canto. Y ahora sí, continúa diciendo la Escritura: 17cada uno con la ofrenda de su mano, no la vaya a pedir prestada,  no va a ir a otro granero a sacar la ofrenda, no va a ir a otra casa, no va a ir a otro lugar. Dice muy claramente: cada uno con la ofrenda de su mano. Sus manos ¿dónde están? Ahí están sus manos. Y dice: conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado.

 

Ha pasado un año desde las primicias del año pasado  este, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado. ¿Cuánto es lo que el Señor te ha dado en 52 semanas? ¿Cuánto nos ha dado Dios? Del 1 al 10, ¿cuánto? Dicen: mil Pero vamos a ponerlo chiquito, del 1 al 10, ¿cuánto nos ha dado Dios? ¿Cuánto llevamos almacenando para traerlo delante de Dios la próxima semana, 5, 6, 7? Tenemos 8 días para juntar lo que nos falte.

 

Si tenemos acá como un termómetro, todo lo que unos ha dado Dios se llama: Provisión, se llama salud, se llama alegría, se llama hijos, se llama trabajo, se llama a lo mejor un carro (yo no tengo todavía yo no llego a ese escalón), se llama casa, se llama como se llame; nos ha dado Dios. A lo mejor de repente no como queremos ¿verdad? Ya se paró el carro, ya me contestó mal el hijo, ya me tronó una materia. Ya algo pasó, algo pasó y en el camino como que pasó algo.


Pero Dios nos ha dado de arriba para abajo un 100%, ¿sí? Si hacemos un contenedor donde vamos guardando todo nos ha dado Dios de arriba para abajo. Pero de abajo para arriba ¿cómo le hemos nosotros ido construyendo, en qué escaloncito vamos’ Quedamos a deber, ya estamos completos, ya nos pasamos, en qué lugar estamos? Tenemos unos días para completar la medida que nosotros debemos dar.

 

Dios es Justo, es Fiel, vamos a tratar de ser lo mismo delante de Él. Cuando nosotros empezamos a cumplir con esas cosas, cosas pasan en nuestra vida. Les voy a contar un testimonio en mi vida. Bueno ¿ustedes pueden creer que yo tuve Vitíligo y que estuve infectada en toda la cara? Aquí hay unas manchitas que se alcanzan a ver. Estuve llena, yo dije: no la cara no por favor. No, cuando yo lo vi me dijeron: es estrés. Y yo dije: no, pues esto es 4 y 5, porque ya me las había contado y eran como 15 manchitas en la cara, bueno manchotas porque todavía hay alguna.

 

Dije: ¡no! ¿Saben cómo se fue mi vida? Así, hacia abajo. De repente se me olvidaron todas las promesas, y las tenemos bien guardadas en nuestro corazón. Y eso que no fue mutilación de un pie o de alguna pierna, de quitarme un ojo, no sé. Fue tinte en la piel, nada más tinte, porque es lo que tenemos el pigmento.  Yo dije: no, aquí he estado a los pies del Maestro, ¿qué pasa? Yo dije: a lo mejor falta algo, a lo mejor solamente es una sacudida que me está dando. Y fue Marzo, Abril del año pasado cuando ocurrió eso.

 

Yo dije: Son manchas de sol. ¡NO! Grande, grande, grande, grande y grande. Me espanté, y casi cada día que yo despertaba tenía una mancha más,  dije: no, ya no puede ser posible. Y ya cuando fui a revisarme me dijeron: Vitíligo, una enfermedad crónica degenerativa de por vida en tu vida. Y yo: Gracias, ya me lo explicó, gracias. Yo no necesita eso y dije: Señor, ¿qué está pasando? ¿Con qué quieres que yo te honre? Si mi vida te ha honrado toda la vida, o sea, ya no tengo más vida.


¿Se acuerdan cuando David cantaba? Alma mía bendice a Jehová, no te olvides de ninguno de sus beneficios. David cantaba y le decía a su alma: Alma bendice. O sea, él ya no era suficiente su carne, sus huesos, alma mía sal, despréndete y bendice al Señor. Yo dije: posiblemente esté faltando que hable con mi alma. Alma mía, dije: ¿qué está pasando en tu interior, por qué estás mostrando estos signos?

 

En nuestra iglesia tenemos grupo de pandero, grupo de danza, grupo de todo; y entonces aprendí de David, David alababa a Dios por lo que Dios iba a hacer aunque él no lo sabía. Iba a ser el mayor rey que el reino de Israel iba a tener. Él no lo sabía pero él lo alababa, agarraba su arpa y componía, y componía y cantaba, Y yo dije: Señor mi vida te va a alabar, aún desmanchada como si me hubieras echado cloro, no sé. Dije: aun en medio de eso te voy a alabar. Y yo le alababa.

 

Y cada vez que yo veía esto, el fruto que yo les enseñaba, que yo veía el limón, se lo llevaba a Dios. Que yo veía la granada, se la llevaba a Dios. Que ponían el sobre del dinero en mi mano, llevárselo a Dios; y empecé a ver si algo estaba faltando en mi vida. Y a parte me agarré de la Palabra y que Él llevó nuestras enfermedades al madero; yo dije: si tú las llevaste ¿por qué me está invitando a acompañarte a llevarlas contigo? Yo no quiero. Y yo me resistía. Y dije: Pues sí es cierto, decimos que somos cristianos, nos parecemos a Cristo; entonces algo teníamos que hacer parecido a él ¿verdad?

 

Bueno pues de verdad hay situaciones en las que nos acordamos más de Dios, mañana, tarde y noche. O sea era de tratar de relajarme, pero hablar todos los días con Dios. O sea, hablaba más todavía de lo que hablo todavía con Dios. Yo decía: Dios, sé que no te debo de preguntar ¿por qué? ¿Para qué, o sea en dónde estoy parda, qué estoy haciendo? A lo mejor mi vasija no estaba llena todavía para agradecerle y traerla delante del Señor.

 

Pasó Mayo, pasó Junio, pasó Julio, pasó Agosto, todos los días que yo iba a una revisión por mes eran fotos, y fotos, y las cositas las maquinitas que ponen ahí para que vayan viendo el avance de uno. Y en cada sesión que yo iba pues nos mostraban o nos terapeaban cómo las manchitas se iban agrandando y agrandando, y agrandando. Cómo teníamos que preparar nuestra vida para eso, que si teníamos que preparar nuestra vida para eso, qué si estábamos preparados ya para usar diferente ropa, salir al sol, que ya no queríamos ir a la playa para mostrar el cuerpo y cualquier cosa, ¿no?

 

Entonces yo decía. Señor ¿qué está pasando? Cumplir, cumplir, cumplir con el Señor. Y de un de repente Septiembre, Octubre se empezaron a cerrar las manchas, empezaron a cerrarse. Llegó Noviembre y casi la totalidad de las que estaban en la cara habían desaparecido. Llegó Diciembre y desaparecieron, Llegó Enero y casi las de los brazos habían desaparecido. Llegó Enero, llegó Febrero, y únicamente quedaron dos o tres manchitas en las manos; únicamente una en la cara.

 

Únicamente para testimonial de que el Señor había quitado todo eso. De que quiso la enfermedad agarrarse del cuerpo, pero dijo el Señor No, si tú estás cumpliendo yo te voy a cumplir. Y entonces no sé en qué parte, yo no he descubierto en qué parte yo estaba fallando tal vez, por eso había venido una sacudida o una prueba. Lo que sí sé es que empecé a llenar mi contenedor, y empezó entonces Dios a bajar más y más, provisión.

 

Y entonces mi agradecimiento tuvo que empezar a subir, ¿por qué? Porque había pasado un proceso de muchos que he pasado, y en el año pasado pasó esto que les platico. Entonces aprendí que de todo hay que ser agradecido con Dios, todo hay que presentárselo a Dios, de todo, de todo, de todo y no solamente si se trataba de una o de otra cosa; en todo en nuestra vida cuando caminamos.

 

Yo les dije: Cuando ustedes reciben algo, adquieren una deuda con Dio, ¿por qué? Porque hay que dar agradecimiento, porque hay que estar delante de Dios postrado y decirle: tú lo has traído, y tú lo has mandado. Y entonces decimos que en el 10% estoy cumpliendo con un mandamiento. Tal vez el Señor nos está pasando por una sacudida ¿por qué? Porque a lo mejor el mandamiento está quebrantado, porque a lo mejor el nombre de Dios yo lo estoy quebrantando.

 

Porque esta partecita, el diezmo no se la estoy dando, es la más chiquita, pero no estoy cumpliendo con el ciclo completo.     , ¿así está bien el nombre de Dios? No, porque le falta la parte más chiquita . Yo tengo que regresarle a Él este cachito , el diezmo, el 10% de todo lo que recibo,  es tan chiquito pero el nombre de Dios está completado .

 

Ahora nos vamos a la ofrenda, estamos dando dar primicias, diezmo y ofrenda; la ofrenda se dice Tsedaka, se da acá no se da allá eh. La ofrenda se dice: Tsedaka, y viene de Tzadik, de justo, de justicia. La ofrenda quiere decir, viene de tzadik, de justicia, de justo. Cuando tú das ofrenda al Señor estás siendo justo delante de Dios. La ofrenda se pesa en el corazón de la persona, esa no es una obligación que se tenga que hacer, simplemente se pesa el corazón.

 

¿Qué queremos que pese Dios de nuestra vida? Todo, principalmente nuestro corazón y ahorita les voy a decir por qué, porque tiene que ver con nuestras manos y con todo. ¿Se acuerdan que les decía que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? No es un contenedor de basura. Entonces en la ofrenda es pesado nuestro corazón, nosotros damos lo que nuestro corazón traiga en la ofrenda. No es ni lo que nos sobre, ni lo que quedamos. Como la viuda, dio todo lo que traía, peso su corazón.

 

En el diezmo es un mandamiento, y en las primicias son los frutos de todo lo que has recibido principalmente o lo que tengamos, es ¿para qué? Para que nosotros tengamos provisión. Esos son ciclos completos con los que debemos cumplir delante de Dios. Vamos a ver, tenemos dos manos, vamos a levantarlas, y dijimos que nuestras manos son sacudidas y mecidas delante de Dios para que Él vea la ofrenda de mi vida, de mi corazón. Cuando nosotros levantamos las manos, a veces dicen: levanten sus manos hermanos, y pareciera que las tenemos pegadas a nuestro dorso y no las levantamos completamente.

 

Levanten sus manos, ofrenden, ustedes son el trigo de cada mañana delante de Dios. Cuando usted se levante diga: mira Dios aquí estoy delante de ti. Cuando venga a la casa del Señor te voy a alabar con mis manos levantadas ¿por qué? Porque soy la primicia, para que me tengas en cuenta en primer lugar en todo tiempo. Ahora, decimos que estamos guardando nuestro corazón, ¿ustedes se acuerdan de los utensilios que llevaba el sumo sacerdote y que llevaba el pueblo de Israel cuando iban en el desierto?

 

¿Qué había adentro del tabernáculo? Todo estaba dentro, estaba el lavacro, el candelero, pero estaba el arca del pacto, que guarda el testimonio de Dios. Dice que el arca tenía dos ángeles estaban viéndose entre sí. Cuando yo levanto mis manos  le estoy diciendo a Dios que mis diez, o sea, mis diezmos que están reflejados en mi mano son como el arca del pacto que está guardando el testimonio de Dios en mi corazón, soy esa arca andante en esta tierra, estoy guardando el testimonio de Dios porque llevo en mi corazón atesorado al Señor.

 

Y vuelvo a ser como esta arca que anda en el desierto que se llama mundo. De nosotros depende dar este testimonio o tirar el arca nuevamente. Entonces de nosotros depende, de nuestras manos, de nuestra vida, de nuestras acciones. Pero si estas manos no quieren cumplir con 5 + 5= 10. 10%, si no quieren cumplir con el diezmo, ¿con qué van a cumplir?

 

Y entonces a veces nos quejamos de que no nos va bien, de que no tenemos, de que estamos mal, de que nuestra familia, de que nuestros hijos. Entonces cuando no estamos cumpliendo con el diezmo, con esta parte de dar la décima parte, de que sube y baja la bendición; pero en 5 y en 5 llevamos un diez por ciento.

 

Entonces en nuestras manos nosotros tenemos el poder, el poder nos lo ha dado Dios para poder nosotros solamente regresarle parte de lo que Él nos ha dado, solamente una parte. Porque todo nuestro cuerpo está constituido, nosotros somos el arca, acá está la mesa de los panes, tenemos mesa de los panes, ¿a dónde cae? En el estómago. Tenemos un corazón que dijimos que está guardando la integridad, ¿qué es lo que guarda al corazón? Dos querubines, ¿cuántos pulmones tenemos? ¿Qué había? Había unas columnas y unas basas cuidándolo. Nuestro tórax, nuestras costillas son esas columnas.

 

Dice que pieles de tres animales cubrían el arca. ¿Qué tenemos? Dermis, epidermis e hipodermis; tenemos tres capas de piel. Entonces nosotros somos un arca andante, y si nosotros no cumplimos con esto no somos un arca completa. Dice que somos templo del Espíritu Santo, ¿ahora entendemos por qué somos un templo? ¿Por qué? Porque el Señor ha atesorado cosas en nuestra vida, pero para poder cumplir y para poder tener esas cosas en función debemos cumplir con ciertas reglas, con ciertos mandamientos ¿sí? 

 

Debemos de cumplir con ciertos mandamientos para que entonces nosotros seamos templo y morada del Espíritu Santo. Si no, este reciente no puede recibir al Espíritu Santo. El Espíritu Santo no va a venir a donde estemos incompletos, a donde no se cumple, a donde nos quejamos, a donde no alabamos, a donde no está todavía esa levadura sacada de nuestra vida, no puede estar el Espíritu Santo ahí, no puede. Por más que queramos y que lo llamemos y que gritemos; el Espíritu Santo no va a venir a morar a una parte incompleta.

 

Aun cuando el 90% esté pareciera muy completo, ¡no va a venir el Espíritu Santo a morar con nosotros si nosotros no empezamos a creer que somos templo del Espíritu santo, que esta vasija está lista para recibir a nuestro Dios, Él no va a venir! ¿Qué dijimos que era la ofrenda? Justicia.

 

Proverbios 10:2 Los tesoros de maldad no serán de provecho; Mas la justicia libra de muerte. Si yo tengo justicia delante de Dios, voy a librar mi vida de la muerte nada más, así de fácil. Yo espero que podamos cumplir cada día con lo que el Señor nos pide.

 

Dice que los mandamientos que Él nos pide no son gravosos, no están en el cielo para que digas; no los alcanzo; ni en el fondo del mar para que digas: no puedo ir por ellos. Están a la orden del día para poderlos cumplir con el Señor, y para que traigamos primicias, celebramos Pentecostés; ¿qué pasó el primer Pentecostés? Las tablas de la ley. Diez mandamientos en el desierto. Segundo Pentecostés ¿qué pasó? El derramamiento del Espíritu Santo.

 

¿Qué estás esperando la próxima semana en un Pentecostés para tu vida? Va a ser tercer Pentecostés, ¿qué estamos esperando, con qué nos vamos a presentar delante del Señor? Primero las tablas de la ley, es lo que nos rige y nos mueve a todos. Segundo Pentecostés, el poder del Espíritu Santo en nuestra vida. Tercer Pentecostés, ¿qué estamos esperando para la próxima semana? Vamos a prepararnos para recibir un buen Pentecostés trayendo una buena gavilla delante del Señor, ¿amén?

   

Proverbios 3:9-10 Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; 10Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.

 

Rebosarán, horna a Jehová, respétalo, hónralo, quiérelo, atesóralo, peléalo; que digas esto va a ser para el Señor todo lo que llegue dijimos: adquirimos una deuda delante de Dios de todo cuanto llegue. Y entonces si el Señor nos está dando a manos llenas, porque no nos ha dejado ni un momento sin comer; escuchamos que han estado repartiendo desayunos, ¿qué quiere decir? Que la provisión de Dios ahí está, a lo mejor no la hemos sabido manejar como debamos.

 

Pero ahí está, ha sido bueno y benevolente con nosotros, ha sido bondadoso, ha sido cariñoso, ha sido amoroso con nosotros. Y dice la Escritura: que ninguno se presentará delante de Él ¿con? Con manos vacías. A lo mejor nuestra mano ha sido retenedora, pero es el momento de probar a Dios. Dice Malaquías 3:10, si no prueba a Dios y va a abrir las ventanas de los cielos y no vas a tener ni siquiera, en qué recoger todo lo que te va a dar.

 

Dice: y entonces prueba a Dios si no derrama bendiciones hasta sobre y abunden. Pero primero pruébalo. Cumple y pruébalo. A lo mejor dices: no es cierto, no me ha llegado. Cumple y pruébalo, cumple y entonces ahora sí rétalo, pruébalo; y entonces dile: a ver Dios, derrama del cielo, abre las ventanas de los cielos hasta que sobre y abunde.


Entonces el Señor quiere unas manos limpias, dadoras alegres ¿para qué? Para que él venga y entonces se derrame y empiece a usar esas manos. Cuando nosotros empecemos a cumplir con esas cosas, cuando empecemos a atesorarlas y a valorarlas en nuestra vida, el Señor va a atesorar nuestra vida. Y dice: Sobre todo deán con alegría y estarás verdaderamente alegre. No te entristezcas si ya no tuviste 91, 92, 93; gózate con el 10% que se va porque va a regresar en un ciento por uno, va a regresar en un 100% y más, al grado que no se van a dar cuenta.


Como en el desierto cuando iban a construir, cuando iban a hacer el Tabernáculo, ¿qué dijeron? Llegó un momento en que ¿qué dijo Moisés? Basta, dejen de traer porque ya es suficiente. Que este lugar en algún momento lleguen a decir. ¡Basta! Porque están dando mucho, porque están recibiendo mucho. Porque esas manos dadoras alegres van a recibir más de lo que han estado esperando ¿Por qué? Porque cuando vengan en justicia, Dios va a dar esa porción justa a cada quien.

 

Va a haber un momento en que va a decir: Basta. Y entonces decimos que ninguno se presentará con las manos vacías, ¿por qué? Porque Dios ha dado en gran cantidad a lo largo de estos días. Y entonces en esa gratitud vamos a responder solamente al Señor, ¿amén? Si alguien cree que es falto en todo esto, no sabemos, Dios conoce los corazones. A veces podemos decir como la viuda: es todo lo que traía. Y a veces decimos: pero es que el camión me cobra.

 

Muchas veces a mí me han dicho: ah como tú eres soltera, porque me gusta viajar mucho; como eres soltera tú no pagas. Y yo digo: ah caray, pues a lo mejor cuando se para el metro dice: Soltera, no le cobren. Cuando voy al súper, soltera no le cobren. ¡Claro que no, me cobran igual! Entonces a veces decimos: esas dos tres monedas que tenemos me va a cobrar el metro, son las que le voy a meter al metro para irme. Pero ¿sabes qué? Hay un testimonio de una hermana, una mañana se fue a orar y yo la vi porque yo estaba orando con ella. Se subieron los asaltantes, ella sacó y entregó el monedero y dijo: aquí está.

 

Y llegó llorando a la iglesia, una viejecita que no podía ya trabajar, se  hincó a Dios y el pastor la estaba oyendo y yo estaba del otro lado. Y decía: pero ¿por qué, por qué si era todo lo que tenía, por qué Dios hace esto si yo soy grande, yo soy viejita y vengo a la oración y vengo a todo? Mete su mano para sacar el pañuelo y limpiarse, y sale el monedero lleno de dinero. ¿Quién lo hace? Dios, así es Dios, Dios hace maravillas en nuestra vida.

 

Cuando nosotros lo queremos, le amamos, arrebatamos eso para Él y le cumplimos, ¡Dios es maravilloso! Vamos a probarlo, y van a ver que esta iglesia va a sobre abundar en todo sus bienes, en todos. No que se van a sacar al lotería, que se van a hacer ricos y ay la otra semana para traer. ¡Tampoco, tampoco porque mentiríamos, meteríamos a Dios en muchos problemas, mentiríamos en su nombre!

 

Como una anécdota que nos contaba el pastor, decía. Si te sacaras la Lotería, ¿lo darías para Dios? Luego decimos que sí pero no. Luego decía: Tu carro, ¿lo das para Dios? Sí. ¿La lotería? Sí. ¿Tu casa? Sí. ¿Las gallinas? No. Las gallinas no, ¿por qué? Porque las gallinas sí las tengo y todo lo demás no lo tengo. Entonces a veces queremos dar cuando tengamos nada más, pero no. Dice la Escritura: cuando a Dios hagas promesa, no tardes en cumplir. Quiere decir que aun de una promesa Dios la va a levantar y te la va a dar, porque se la vas a regresar.

 

Él se va a proveer del Cordero para ser engrandecido. Él se va a proveer para ser engrandecido ¿amén? Entonces si alguien quiere honrar al Señor con todos sus bienes, pero siempre ha cantado con manos vacías, y no tengo; en este momento nos olvidamos de la canción y atesoramos para Dios. Y si alguien quiere proveerse para que la próxima semana, y de aquí en adelante, pueda traer buena ofrenda, buena primicia, buen diezmo, buena Tzedaka delante de Dios, venga y vamos a orar todos juntos.

 

Y que el Señor empiece a ver ese corazón, es lo que va a ver Dios, no va a empezar a llover oro del cielo, y monedas, y va a empezar a caer. ¡No, no va a empezar a hacer eso, sería una mentira! Pero va a empezar a haber el deseo de nuestro corazón, va a empezar a limpiar la levadura que hay en nuestra vida, y va empezar entonces sí a derramar, y a abrir las ventanas de los cielos, para que sobre y abunde.

 

Vamos a orar todos juntos y vamos a orar por esas manos dadoras alegres, y por ese corazón, por esa mente que sea abierta delante del Señor, y entonces van a pasar grandes cosas y ustedes lo van a ver ¿amén? Y que el Señor les bendiga grandemente hermanos.

 

Gracias Padre celestial por esta iglesia que con amor ha abierto sus puertas para recibirte, para recibir la grandeza de tu nombre Señor. Derrama una bendición especial a cada uno de ellos, a los pastores que has puesto como pilares en este lugar, tú des Señor al ciento por uno y des provisión para cada uno de tu pueblo en palabra, en los tesoros escondidos que tú tienes seas provisión a estos pastores.

 

Y esta iglesia sea grandemente bendecida por el poder de tu Espíritu Santo, y sea Señor posteriormente a una fiesta de primicias, a una fiesta de pentecostés también sea reconocido tu nombre y sea una fiesta de testimonios por todo lo que tú harás, por todo lo que tú has hecho Señor.

 

Gracias  Padre porque empiezas con una limpieza en nuestra vida, y en el interior y así tú recibirás con agrado el fruto que cada uno trae a tu casa, en cada una de estas fiestas que tú has preparado para que te proveas por medio de ellos.

 

Y ninguno se presentará delante de Dios con las manos vacías, tú sé proveedor a cada una de estas manos aquí, y que seas el primero en su vida y que puedas ver con agrado la vida de cada uno de estos hermanos, y sea lo primero en tu corazón.  Gracias Señor en el nombre de tu Hijo Jesús, gracias por tu Espíritu Santo en cada uno de ellos Padre Santo, amén y ame.


Dios los bendiga.