INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

TU FIDELIDAD EN CADA GENERACIÓN

Humberto Rodríguez

 

 

Quiero empezar con algo, quiero empezar con este coro que dice: en ti confiaré, tu promesa sigue en pie, tú eres fiel, confiado andaré, en tus manos estaré, siempre has sido fiel. Hoy vamos a hablar de la fidelidad de Dios, y antes de empezar con la fidelidad de Dios quiero compartirles algo. Ustedes recuerdan cuando me caí, que pasé y di testimonio, ¿se acuerdan? Pero no les conté todo porque estaba reservado para este momento.

 

Esta parte que les voy a contar no lo sabe ni mi esposa, no lo sabe mi familia, pero sucedió así. Le doy gracias a Dios porque normalmente me muestra cosas en sueños, cosas que he callado, algunas las he compartido, algunas otras le digo a mi esposa para orar por ellas. Pero les voy a compartir lo que me mostró el Señor en una ocasión en un sueño.

 

Me mostró que estaba yo en un ataúd y que me estaban velando, que mi familia estaba ahí, que estaban llorando. Y que de repente empezaron a clamar a Dios, todos estaban clamando a Dios y en ese momento yo me levantaba de la caja y les decía. Aquí estoy, gracias a Dios. Y vino el momento, yo soñé esto y dije. Señor no sé qué va a pasar pero o pongo en tus manos. Y el día que yo me caí, el día que yo me resbalé, sentí que me moría, sentí que me iba, no podía respirar.

 

Y de repente cuando sucedió todo y abro los ojos y mi familia estaba ahí orando, estaba ahí intercediendo por mí, y fue cuando empecé a recuperar la respiración. Y veo cómo Dios es fiel, veo cómo Dios está con uno y a pesar que no sabía por qué había pasado eso del sueño que el Señor me había mostrado, pero Dios me estaba advirtiendo que venía una situación. Y es por eso que le doy gracias a Dios por su fidelidad, porque su fidelidad es para siempre.

 

Salmo 119:90 De generación en generación es tu fidelidad.

 

Entonces acabamos de leer: De generación en generación es tu fidelidad. Y la fidelidad de Dios es tan grande que no podemos entenderla, no alcanzamos a comprender qué tan grande es la fidelidad de nuestro Dios. Podemos ver en la Biblia, en el Antiguo Testamento que dice que hubo reyes que hicieron lo recto delante de Dios, y que Dios era fiel con ellos. Pero también dice que hubo reyes que hicieron lo malo delante de Dios, y que eran sustituidos por una nueva generación y que esta generación no hacía lo bueno delante de Dios.

 

Y Dios venía y quita esa generación y pone otra generación y dice: esta generación vuelve a hacer lo recto delante de mí. Y vemos que a pesar de esta situación no se corta la fidelidad de Dios de una generación que hizo lo bueno delante de Dios, con otra que hizo lo malo. Viene una nueva generación, le pide perdón a Dios, se ponen a cuentas con Dios y la fidelidad de Dios ahí está, ahí sigue.

 

Por eso es difícil entender por qué Dios es así. Cualquiera de nosotros a la primera nos alejamos de esa relación infiel. Nos hacen algo y no queremos saber más de esa persona. Y la palabra aquí dice: De generación en generación es tu fidelidad. Qué impresionantes palabras, qué grandeza de nuestro Dios. Y podemos preguntarnos en esta tarde, ¿cuántas ocasiones nosotros hemos sido infieles con Dios? Y algunos dirán: uf, muchas.

 

Pero todos hemos sido infieles con Dios, ¿y qué crees? Dios ha permanecido fiel, Dios ha estado ahí. Y en el momento en que nosotros necesitamos, en el momento en que nosotros regresamos a buscar a nuestro Dios, su fidelidad está ahí, ahí nos está esperando nuestro Dios. ¡Qué grandeza de nuestro Dios! Fíjate, la fidelidad de Dios no está condicionada, simplemente Él la da.

 

No dice aquí de que: De generación en generación es tu fidelidad si esto, si el otro, si aquello. Nada más dice. De generación en generación es tu fidelidad. Y es hermoso esto, esto es grande. La fidelidad de Dios es diferente a la que recibimos por parte de los hombres, es completamente distinta. La fidelidad del hombre permanece dependiendo del trato que recibe.

 

Si no recibe el trato que él está esperando, simplemente se acaba esa relación, está condicionada a algo. Pero la fidelidad de Dios dice aquí que es De generación en generación, y que es para bendición. Para eso es la fidelidad de nuestro Dios.


Ahora, ¿qué es la fidelidad? El diccionario dice que la fidelidad es la firmeza y la constancia de los afectos, ideas y obligaciones, y en el cumplimiento de los compromisos establecidos. Ejemplos de cumplimientos, de compromisos hay muchos, y por parte de nuestro Dios hay bastantes. Encontramos infinidad de compromisos por parte de nuestro Dios; pero yo creo que el más importante es cuando nos envió a su Hijo, a su único Hijo para que muriera por nosotros, y para que todo aquel que en él creyera nos e perdiera y obtuviera la vida eterna.

 

Y esta es la fidelidad de Dios: Cualquiera que venga y cree en Jesús, ahí está la fidelidad de Dios. Y no importa cómos e haya comportado la generación; si cree en Jesús, la fidelidad de Dios ahí está. Y esto es grandioso. Y vemos que Dios no puso condiciones, Dios no pone condiciones para su fidelidad. Él lo hace porque simplemente así el agrada, así el complace, y porque es Dios y porque es Bueno, ¡ese es nuestro Dios!

 

Ahora, la palabra fidelidad viene de una palabra que es Amán, que quiere decir levantar o mantener; que quiere decir criar como padre o como enfermero. Entonces dice aquí que la fidelidad de Dios es para levantarse, la fidelidad de Dios es para mantenerse firme. La fidelidad de Dios es para criarnos. ¡Wow, para eso es la fidelidad de Dios!

 

Ahora, ¿qué es criar? Criar es instruir, educar y dirigir. ¡Qué bello! Porque como Padre nuestro Dios su fidelidad es para darnos la dirección que necesitamos, es para darnos esa educación que nos faltó y que la completa a través de su palabra para que seamos mejores, par que seamos diferentes. Pero también dice que es como un enfermero para sanar todo lo que está mal en nosotros, todo aquello que hemos venido arrastrando, y que si nosotros accedemos a esa fidelidad de Dios, Él puede sanarnos, Él puede hacer esa obra.

 

Me llamaba la atención hace rato lo que decía el Señor en la profecía, decía que pueden pasar generaciones y generaciones y no pasa nada. Y no pasa nada, porque decía que el enemigo personal que tiene Dios es uno mismo. Uno mismo es el que está luchando con Dios, uno mismo es el que no cree en esa fidelidad por parte de nuestro Dios. Uno mismo es el que no cree que Dios pueda hacer las cosas que nos ha prometido, que nos ha cumplido. 

 

¿Y qué crees? Esto lo vamos a arrastrar para nuestra siguiente generación, lo cual ya preocupa, lo cual puede ocasionar problemas. La fidelidad de Dios nos prepara para poder recibir su bendición querida iglesia. Si no aceptas la fidelidad de Dios, no puedes recibir la bendición de Dios, si no aceptas su instrucción, si no aceptas la forma en que te está educando, si no aceptas la forma en que te está dirigiendo; pues tú estás deteniendo la bendición.

 

Y Dios te puede decir: Te voy a dar tal cosa. Y vas a hacer tal cosa, y vas a hacer esto. Y Dios ya lo dijo, y nos e cumple por cumpla de nosotros que no le estamos creyendo a nuestro Dios. ¿Qué hay en nosotros? In-cre-du-li-dad. Recuerda que los tiempos de neutro Dios son diferentes a nuestros tiempos. Y déjame decirte algo: la fidelidad de Dios, siempre, siempre, siempre se cumple. Vamos a ver cómo la fidelidad de Dios se cumple.

 

Hebreos 6:13-15  Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, 14diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente. 15Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa.

 

Dios le hizo una promesa a Abraham, y Dios ha cumplido todas las promesas que ha dicho. Pero dice aquí la Palabra que hubo una característica por parte de Abraham para poder alcanzar la promesa, dice: esperó con paciencia.  ¿Cómo andamos con nuestra paciencia? O somos ya muy impacientes, que queremos las cosas rápido.

 

¿Sabes qué significa la palabra paciencia? Es la facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Y el deseo de Abraham era uno: el tener un hijo, ese era el deseo de Abraham. Y dice la Palabra y leemos en la Escritura, que Abraham esperó 25 años para ver esa promesa cumplida, 25 años. ¿Y qué crees? Que cuando nació Isaac, fue el principio del cumplimiento de la promesa. Fue el Principio del cumplimiento, todavía nos e cumplía toda la promesa, apenas era el principio.

 

Y muchas ocasiones ese principio de promesa ha llegado a nuestra vida, ¿y qué crees? No nos hemos dado cuenta. Y Dios ya empezó su promesa, y Dios ya empezó su fidelidad y nosotros no la hemos creído. Nosotros la estamos esperando de una manera diferente. Y la promesa de Abraham se renovó con su hijo Isaac y con su nieto Jacob, y con sus descendientes de generación en generación.

 

De generación en generación es la fidelidad de nuestro Dios. Esto es asombroso, es maravilloso. Ahora la palabra paciencia viene de una palabra que es macrotsumeo, que fíjate bien lo que quiere decir: poner un espíritu largo, tener un espíritu que aguanta, tener un espíritu paciente. Eso tenía Abraham, un espíritu largo para aguantar el tiempo que fuera necesario por parte de nuestro Dios. Y esperó 25 años para el inicio de la promesa de nuestro Dios, 25 años.

 

Y tuvo este espíritu aguantador, que Dios ya le había dicho que le iba a dar esta bendición, y la gente cercana a él en este caso su esposa, no lo creía. Y Abraham sí, y Abraham aguantó, y tuvo este espíritu aguantador, que a pesar de las circunstancias, y de los de afuera que le decían que no, él sabía que en Dios era Sí. Y tenía ese espíritu paciente, ese espíritu que nosotros no tenemos.

 

Nosotros tenemos lo contrario, impaciente. Y oramos a Dios y queremos que en ese instante se hagan las cosas. No voy a negar que hay cosas que se hagan en el instante, por supuesto, pero se van a hacer porque ya Dos lo hizo días antes, meses antes, el inicio de la promesa y ya nada más se está cumpliendo en ese momento que tú la estás recibiendo porque así es neutro Dios.

 

Y la fidelidad de Dios está, pero la infidelidad de nosotros hacia Dios también está. Y eso hace que choque la fidelidad de Dios con nuestra infidelidad, y que se detengan las cosas ¿por quién? Por nosotros mismos, como hace rato decía el Señor en la profecía, por nosotros mismos. Abraham confió en lo que Dios le dijo, y supo esperar para alcanzar la promesa como dice aquí.

 

Y testimonio tenemos todos de la fidelidad de Dios, si no recuerda lo que Dios te ha prometido, ¿se ha cumplido? ¿Todo se ha cumplido? ¿Faltan cosas? Por supuesto que faltan cosas, pero ¿qué crees? Que Dios las va a cumplir cada una de ellas. Yo recuerdo cuando me casé, pues todo anhelo de uno como varón es tener un hijo varón. Y recuerdo que Dios me dijo que iba a tener un hijo varón. Y yo dije: ¡amén, aleluya, gloria a Dios!

 

Y mi esposa se embaraza y dije: wow, ya viene la promesa, esa promesa que Dios me dio ya viene. ¿Y qué creen que pasó? Algunos sí saben, otros no; unos van a decir: pues llegó Eli. ¡No! Se perdió ese bebé, se desprendió. Y fue un momento de dolor, fue un momento en donde te tambaleas y le dices a Dios: ¿para qué es esto Señor? Yo no le dije por qué era eso, yo dije: ¿para qué es esto? ¿Y sabes para qué era? Para que Dios nos mostrara que había un problema en el vientre de mi esposa y que había que atenderlo para que pudiera nacer el bebé bien.

 

Y muchos en el momento no lo hubieran entendido, como y no lo entendí; hasta que vio que Dios nos trajo esa revelación para que el siguiente bebé que fue nuestra hija Elisabeth naciera bien. Y entonces cuando vuelve a estar embarazada mi esposa, pues como con miedo ¿no? porque estaba el antecedente, pero nosotros creyendo que Dios estaba haciendo su obra. ¿Y qué creen? Estaba presentando los mismos síntomas que el primer bebé.

 

Y Dios tuvo que actuar a través de un médico para atender a mi esposa para que naciera bien nuestro bebé, en este caso Elisabeth. Y cuando me dicen: Es niña, yo dije: ¡WOW, ya se cumplió la promesa! ¿No? Fue una emoción encontrad, pero me gocé con mi hija, porque Dios empezó a tratar con nosotros con nuestra hija, ciertas cosas que teníamos. Y viene el siguiente embarazo, y yo dije: ahora sí ahí viene la buena. ¿Y qué creen? Pues sí vino la buena, Ishsha.

 

Y yo decía. Señor ¿Qué pasa, me voy a llenar de niñas? Pero dije: Ya Señor, tú lo vas a hacer, si tú me prometiste un hijo varón, tú me lo vas a dar. Y pasó el tiempo, crecieron mis hijas, Dios fue tratando con nosotros cosas con nuestras niñas; y de repente un día sin esperarlo, se levanta mi hija Elisabeth, pone la mano en la pancita de su mamá y le dice: Aquí está mi hermanito. Y nosotros así con cara de ¿qué? Sí aquí está mi hermanito.

 

¿Y cómo lo sabes? Porque Dios ya me lo dijo, aquí está mi hermanito. Y nosotros, bueno pues ahí está tu hermanito. Y de repente mi esposa empezó con los ascos y con los vómitos; dije: Dios mío, ahora sí creo que ya viene el hermanito. Pero había todavía eso ¿de será, no será? Y cuando me dicen: ¡es varón! Dije simplemente: Gracias Señor. ¿Sabes cuánto tiempo pasó de la promesa de Dios a que nació mi hijo Josías? Doce años, doce años pasaron; y ya va a cumplir 8 años.

 

Le doy gracias a Dios porque Dios es fiel, y me acuerdo y testimonios hay varios, y hay otro cuando le dije al Señor. Señor ¿qué crees? Ya mi coche está fallando. Y bueno es Dios porque me dijo: ¿qué coche quieres? Y yo ¿qué coche, qué coche? Y yo dije, bueno tampoco hay que ser encajoso, uno que se pueda mantener y todo, y le dije: Señor quiero un Tida. Y me dijo: bueno, ve a verlos. Y para la prueba de manejo se habían llevado el Tida, y yo dije: híjole, bueno ahorita que lo traigan.

 

Y que me muestran otro, pues mientras haga la prueba en este otro carro. Y me subo y dije: wow, éste está padre. Y que me emociono, y dije: no pues éste cuesta menos, menos mensualidades, menos gasto, menos el otro. Y yo en mi mente haciendo cuentas, y dije: con este la voy a hacer bien. 

 

Y ya cuando iba a hacer el trato se manifiesta el Señor en mi esposa. Y cuando se manifiesta el Señor en mi esposa yo empiezo a sentir algo en la nuca, que ya nada más volteo y digo: ¿sí? Y que me dice: ¿qué coche me pediste? Y le digo: un Tida. ¿Y entonces?  Está bien. Señorita me trae el Tida. Entonces ya hice la prueba de manejo, y gracias A Dios me dio el coche que yo quería, el Tida. ¿Y sabes cuánto tiempo pasó de eso? Un año, de cuando Dios me dijo que me lo iba a dar a cuando yo lo recibí, un año. Y así es nuestro Dios

 

Ahí te va otro. Dios me dijo: te voy a dar una casa. Y yo para esto había construido un departamento arriba de la casa de mis papás, ya le había dado gracias a Dios porque dije: ya está el departamento, ya está todo pagado, y dije. Wow. Y el Señor me dice: Te voy a dar una casa. Y dije. Señor pero aquí está. Y me dijo el Señor: No, te voy a dar una casa. Pero ¿por qué Señor, si ya tengo este departamento? No, tú necesitas una casa. Y yo: pero ¿por qué Señor? Porque necesitas ejercer tu autoridad y aquí estás bajo la autoridad del dueño de la casa, de tu padre. Y yo dije: está bien.

 

Y le dije: Señor, pero ¿tú sabes lo que cuesta una casa verdad? Y el Señor me dijo: Sí. ¿Ok? Ok. Entonces un día veníamos ya para el servicio, de los servicios del 31 de Diciembre en la noche, y como veníamos temprano vemos sobre el circuito “Casas en las Américas”. Y había tiempo y le dije a mi esposa: ¿los vamos a ver? Pues vamos.

 

Llegamos allá a las casas, nos la enseñaron, y le digo: ¿cuáles son los requisitos? Y me dice: ¿trae el número de su Seguridad Social? Sí. ¿Me lo permite? Y se mete en la computadora y me dice ¿qué cree? Cumple con todo, lo único es imprimir la hoja y que usted firme, ¿se la imprimo? No, espéreme tantito, espéreme.

 

Oramos al Señor y le dijimos: Señor vemos tu fidelidad, vemos que tú nos estás respondiendo. Le digo a mi esposa: hay que hacer cuentas, y empezamos a hacer cuentas, eliminamos algunos gastos y le dijimos a Dios: Ahora sí Dios, ya estamos preparados. Fuimos, firmamos y nos dieron la casa.

 

Pero, ¿sabes qué es lo más grandioso de esto? Que sucedió doce años después, ¿y qué crees? Ya pasaron 7 años de que nos dio esa casa. ¿Y qué crees? Ya se pagó, ya está liquidada esa casa, ¡así es Dios de Fiel!  Doce años pasaron, y déjame decirte algo: nos dieron la casa, un viernes me dan el Tida, el domingo nace Josías, y yo decía al Señor. ¡Ayúdame! Y me ayudó, está liquidado el coche y está liquidada la casa. ¡Así es nuestro Dios, Fiel y bueno!

 

Y te voy a contar ya la última, empecé a tener problemas en mi trabajo, y problemas severos, que tuve que acudir con mis pastores y pedirles que oraran por mí porque estaba pasando por una situación verdaderamente complicada, una situación difícil, una situación en la que me querían correr, sacar de la empresa.

 

Y orando al Señor, Él empezó a tomar control de las cosas. Y de repente un día orando en las mañanas, el Señor me dice: voy a actuar a favor tuyo en el trabajo a partir de hoy, y veas lo que veas no te espantes, soy yo el que está actuando. Y llegué al trabajo y sorpresa: a mi Jefe le habían dado un premio para irse a un lugar donde los mandan a los mejores del Banco. ¿Y qué creen? Que lo bajan de ese premio.  Y estaba que echaba chispas, un año atrás me había dejado sin bono y sin aumento. ¿Y qué crees que hizo el Señor? Lo dejó sin bono y lo dejó sin aumento, y estaba que echaba chispas. Y yo le decía al Señor: ¿qué más le vas a hacer? Y le mandé un mensaje a mis pastores y les decía: está pasando esto, Dios ya hizo esto. Y ahora ya la relación ha cambiado, ahora ya está más tranquilo, y estoy trabajando en paz.

 

Y trabajo en paz porque este trabajo me lo dio Dios no el hombre, y el único que me lo puede quitar es Dios, y así lo hemos declarado porque así Él me lo ha dicho.  Dios me dijo: yo no te lo voy a quitar, todavía no es el tiempo; porque sé que va a llegar el momento en que voy a dejar de trabajar, pero todavía no es el momento. ¡Y así es Dios, Dios actúa! ¿Y sabes cuánto tiempo pasó para que se diera esto? Dos años, 2 años donde yo pensaba que ya iba a aventar la toalla. Pero gracias  Dios, Dios actuó.

 

Y ahora, así como te he compartido estos testimonios, cada uno de ustedes tiene un testimonio que dar, y sé que hay cosas que están pendientes por parte de Dios, pero ¿qué crees? Se van a cumplir. A mí Dios me ha dicho que todavía vamos a hacer muchas cosas, y lo creo y le he dicho: ¡aquí estoy! Y Dios me ha dicho que voy a recibir una bendición tan grande que no la voy a creer. ¿Y qué crees que le digo a Dios? ¡Aquí estoy, sorpréndeme!

 

Así como el programa este donde dicen: ¡Mueve el autobús! ¿Lo han visto? Que les hacen unas casas a las personas estas, y les dicen. Muevan el autobús, y se los mueven y ven cómo quedaron sus casas, y se sorprenden. Bueno yo le digo al Señor: ¡Sorpréndeme así! Así quiero sorprenderme, gritar, explotar como un volcán de la emoción, le digo ¡Sorpréndeme! Y es más que los sorprenda a ustedes también con bendición, que eso que les ha prometido se cumpla en su tiempo.

 

¿Cómo es la fidelidad de nuestro Dios? Veamos cómo es la fidelidad de nuestro Dios. Salmo 89:8 Oh Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, Y tu fidelidad te rodea.  La fidelidad del Padre lo rodea, ¿y qué crees? También en Jesús porque dice en Isaías 11:5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.  La fidelidad de Dios lo rodea. 

 

Miguel pasa aquí por favor, vamos a suponer que Miguel es Dios, y dice la Escritura que la fidelidad de Dios ¿qué? Lo rodea. Y Dios decía hace rato que nosotros somos ¿qué? Su enemigo para que nos e cumpla eso. Y si nosotros estamos aquí delante de nuestro Dios, la fidelidad de Dios se cumple, estamos dentro de la cobertura de la fidelidad de Dios. ¿Y qué pasa si estamos atrás, fuera de la cobertura de Dios? No estamos en una comunicación con Dios, pero al fidelidad de Dios ahí está. ¿Qué necesitamos hacer? Movernos de aquí y pasar aquí otra vez.

 

¿Y qué pasa si estamos del lado izquierdo de Dios? Estamos dentro de la fidelidad de Dios, ahí está la fidelidad de Dios. Pero pareciera que cuando estamos atrás de Dios, pareciera que nos estamos peleando con Dios, de que bueno avánzale tú, no bueno mejor yo le avanzo. Y de este lado derecho también, la fidelidad de Dios ahí está, solo que tenemos que estar ¿dónde? Del lado correcto, frente a frente. Gracias. Así es la fidelidad de Dios.

 

Podemos estar en cualquier posición pero Dios quiere que estemos de frente a Él, que no estemos luchando con Él, que no seamos su enemigo, que seamos su amigo, que tengamos esa comunicación, ¿para qué? para que esa fidelidad de Dios se pueda cumplir en nuestras vidas. Si estás en la posición incorrecta, cámbiate a la posición correcta es todo lo que tienes que hacer. Pasarte a la posición correcta y decirle: Señor aquí estoy, perdóname, vamos adelante.

 

Ahora vemos que la fidelidad de Dios no se aparta de nosotros, nosotros somos los que nos apartamos, nos separamos de la fidelidad de nuestro Dios.

 

Salmo 36:5 Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.

 

O sea, ya nada más no lo rodea sino que llega hasta las nubes. O sea que no hay manera que podamos estar fuera de la fidelidad de Dios a menos que sea por nuestra causa. Porque la fidelidad de Dios es tan grande que no la podemos medir. Dicen que la distancia de la Tierra a la Luna son 384 mil kilómetros. Y que de la Tierra al Sol son 149.6 millones de kilómetros. ¿Cuánto es la distancia de aquí al cielo? No sé, pero es más lejos que esto; y no podemos estar fuera de la fidelidad de Dios, a menos que sea ¿por? Por nosotros mismos, por nuestra incredulidad, como decía el Señor.}

 

El alcance de la fidelidad de Dios es hasta las nubes, es inimaginable, inalcanzable; pero ahí está presente la fidelidad de nuestro Dios y no podemos quedar fuera de esa fidelidad a menos de que estemos enojados con Dios, y no queramos saber nada más de Él, no hay otra forma, no hay otra situación.

 

Regresemos a nuestra cita base, Salmo 119:90 De generación en generación es tu fidelidad. Fíjate, la fidelidad de Dios no cambia aunque las generaciones sí. Cada generación es diferente a la otra, ninguna es igual; y cada generación tiene sus propios problemas, sus propias características diferentes a la otra. Y cada generación hace cosas para Dios de una manera diferente, ¿y sabes por qué? Porque está utilizando los medios que tiene a su alcance y que son diferentes a la generación anterior. Y Dios va a hacer lo que la generación le solicite.

 

Déjame platicarte algo: Son tan importantes las generaciones, que hasta hay una clasificación de generaciones, hay un cuadro de generaciones, y te voy a compartir algunas cosas. Hay una generación que se le llamó: “La Generación del Silencio”, que fueron los que nacieron de 1930 a 1948. Esta generación nació con conflictos bélicos, nació con guerras, ¿y qué crees? El rasgo característico de esta generación fue la austeridad.


Y luego vino una siguiente generación, la generación que le llaman: “La Baby Boomer”, que fueron los que nacieron entre 1949 a 1968, y fue donde se dio la explosión demográfica; y el rasgo que caracteriza a esta generación fue la ambición, lo contrario a la generación anterior donde había austeridad, esta nueva generación ya tenía la ambición.

 

Después de esto viene otra generación, “La Generación X”, los que nacieron entre 1969 a 1980; vivieron circunstancias históricas que fueron de crisis, y el rasgo característico de esta generación fue la obsesión por el éxito. Viene otra generación llamada: “La Generación Y”, los Millennials, los que nacieron de 1981 a 1993; la circunstancia histórica fue el inicio de la digitalización, ¿y cuál crees que es el rasgo característico de la Generación Millenials? La frustración. Eso dicen los estudiosos de esto.

 

Y luego viene “La Generación Z”, que son los que nacieron de 1994 a 2010; y la circunstancia histórica de esta generación es la expansión masiva del internet; y el rasgo característico de esta generación fue la irreverencia, la falta de respeto. Aquí comenzaron los problemas que tenemos actuales en la sociedad. Y después de ésta, ¿cuál crees que sigue? Sigue “La Generación Alpha”, los que nacieron de 2011 y van a terminar de nacer en el 2025; y la circunstancia histórica de esta generación es que están centrados en la tecnología.

 

Ahorita te voy a decir el rasgo característico de esta generación y te va a causar miedo. Déjame leerte algo de esta Generación Alpha, la generación Alpha también se le conoce como la generación touch, se les bautizó como Alpha para continuar con el nombre científico empezando con la primera letra del abecedario griego una vez que ya se acabó el abecedario latino de la A a la Z. Serán la generación más educada formalmente en la historia, comenzarán a educarse más temprano y por más tiempo que las generaciones pasadas.

 

Serán materialistas y serán centrados en la tecnología, y fíjate bien: odiarán la economía compartida, apostarán por la movilidad, no les importará la privacidad, no seguirán las reglas, romperán las fronteras, evitarán la religión, vivirán el momento y estarán en constante cambio. El rasgo característico de esta generación es que no quieren saber nada de Dios. ¿Qué nos avecina? ¿Qué viene para nosotros? Menos iglesias cristianas, menos cristianos, menos pastores, menos líderes cristianos. Y ya está esta generación.

 

Y a pesar de estos cambios de generación en generación, dice Dios que Él es fiel. Y que su fidelidad es de generación en generación. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos y su fidelidad también, y Dios va a ser el mismo en cada generación. Y a pesar de las diferencias de una generación a otra, lo que estamos viendo que va  crecer con esta generación Alpha, se nos viene un problema fuerte como Iglesia, como creyentes, ¿qué vamos a hacer?

 

¿Cómo les vamos a compartir a esta generación Alpha si no quieren saber nada de libros, si no van a querer nada de Biblia, si no van a querer nada de religiones? Les tenemos que compartir con los medios que están a nuestro alcance, con la tecnología, porque es la generación Touch, que le tocan y quieren saber todo tocando con el dedo. Teneos que preparar algo para que cuando toquen hablarles de Dios, y encuentren la respuesta con un toque de dedo.

 

Pero la fidelidad de Dios de generación en generación es la misma. ¡Qué fuerte situación! No te suena como lo que dice en  2 Timoteo 3:1-5 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros,  vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, 5que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

 

¿Se escucha como la generación Alpha? Pero Dios dice: a éstos evita. Y tenemos que compartirles porque si no, se va a acabar el cristianismo. Esto es muy fuerte. ¿Qué debemos enseñar a la generación venidera?

 

Salmo 78:6-8 Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos, 7A fin de que pongan en Dios su confianza, Y no se olviden de las obras de Dios; que guarden sus mandamientos, 8y no sean como sus padres, Generación contumaz y rebelde; generación que no dispuso su corazón, ni fue fiel para con Dios su espíritu.

 

Cuatro cosas importantes que hay que enseñar a la generación venidera:

 

1.- Que pongan en Dios su confianza y no en la tecnología.

 

2.- Que no se olviden de las obras de Dios. Que todo lo que ha hecho en nosotros, que todo lo que ha hecho en su Palabra darlo a conocer para que no se olviden de lo que es capaz Dios de hacer.

 

3.- Que guarden sus mandamientos. Esto es lo que tenemos que enseñarle a las siguientes generaciones.  Y lo más fuerte,

 

4.- Que no sean como nuestros sus padres.  O que no sean como nosotros ahora que somos padres. Y da unas características:

 

Generación contumaz y rebelde. ¿Qué es contumaz? Que se mantiene firme en su comportamiento, en su actitud, en sus ideas, en sus intenciones a pesar de los castigos, a pesar de las advertencias, a pesar de los consejos.  Si tú no has permitido que se te aconseje, que no has cambiado, eres una generación contumaz, que le vas a ocasionar problemas a tu siguiente generación. Lo está diciendo la Palabra.

 

Y Dios no quiere eso, para Dios no hay generación S, Y, Z, Alpha y Omega, y lo que quieras. Para Dios hay generaciones que hacen su voluntad, y generaciones que no hacen su voluntad. Y nosotros debemos de ser esos que hacemos la voluntad de Dios para que nuestra siguiente generación también la haga. ¿Amén?

 

Y dice: Generación rebelde. Que se rebela contra el poder y la autoridad. Esto empezó con la generación Z, los que nacieron entre 1994 a 2010, que empezó la irreverencia que es lo que estamos viviendo. Los padres de esta generación fueron contumaces y fue rebelde, y ahí están las consecuencias. Pero si esta generación voltea sus ojos a Dios, su fidelidad ahí está presente de Dios. Su bendición de Dios ahí está presente.


Y luego dice que esta generación de los padres así, generación que no dispuso su corazón a Dios. Como padres no preparamos nuestro corazón, no dejamos entrar a Dios para que hiciera lo que tenía que hacer, para que trabajara en nuestro corazón. Y lo más fuerte, dice: que no fue fiel para con Dios su espíritu. Si no fue fiel esta generación con Dios, pues la fidelidad de Dios nos e pudo llevar a cabo en sus vidas.

 

Esta generación empezó a hacer un enemigo para con Dios; pero si cambia su actitud, si ya no es esa generación contumaz, la fidelidad de Dios está ahí presente para que la abrace y se puedan cumplir las promesas que Dios tiene. Generación infiel a Dios, la generación Alpha, la generación que no va a querer saber nada de Dios ni de religiones. Y nosotros tenemos que enseñar esto a las nuevas generaciones para que no caigan en esta situación de no querer saber nada de Dios. Y debemos de utilizar los medios que tenemos a nuestro alcance, para enseñarle a esas generaciones.

 

Te voy a compartir algo: en un país de Centroamérica, cuando empezaron estos letreros luminosos que ahora vemos en las avenidas principales, ya ves que antes eran de una manta; ahora ya son pantallas y te ponen videos y eso. Cuando empezaron estos videos allá, hubo en el corazón de un pastor y dijo: yo quiero poner un mensaje de Dios en esas pantallas, en esos anuncios luminosos.  Y fueron a ver a esta empresa que empezó con esto, y llegaron y dijeron: ¿Sabe qué? Yo quiero poner un mensaje, ¿cuánto cuesta el mensaje de un minuto? Pues el minuto le sale en tanto.

 

Y dice el Pastor, ah caray, sí está caro. Pero no importa, yo quiero pasar aunque sea un minuto cada semana. Y se va este pastor y empieza orar y dice: Señor yo quiero alcanzar las nuevas generaciones, yo quiero utilizar los medios que están a nuestro alcance, y yo sé que estas pantallas es lo nuevo que hay ahora en la actualidad y yo quiero poner un mensaje tuyo ahí, dame el mensaje que quieres que se publique ahí en esas pantallas.

 

Y Dios lo lleva a la película de la Pasión de Cristo, y lo lleva a la escena donde va cargando la cruz y se cae. Y llega Simón de Cirene para ayudarlo a cargar la cruz, llega y lo ayuda a levantar la cruz. Y dice: Ese fragmento es el que quiero, cuando Jesús va cargando la cruz, se cae y llegan y lo ayudan para levantar la cruz, ¡ese fragmento es el que quiero! Ok, ¿y qué palabras debo de utilizar, qué mensaje es el que debo de poner? Y le dijo Dios: solo quiero que pongas esto: si Dios hizo esto por ti, ¿tú qué vas a hacer por él? Es lo único que quiero que pongas.

 

Y preparan el material, llegan a donde está la secretaría y le dicen: Aquí está el material que queremos presentar. Y lo pone la secretaría en la computadora, lo ve y empieza a llorar. Y sale el dueño y le pregunta, ¿qué pasa? ¿Se acuerda de lo que le dije de los evangélicos que quieren publicar un mensaje? Sí.  Es este. Y lo pone, y empieza a llorar el dueño. Y le dice: ¿qué cree? Para que se ponga diario, diario vamos a poner este mensaje.

 

Y ve lo que hizo Dios: Utilizó los medios para las generaciones que están apasionadas con la tecnología. Y el dueño de ese negocio se convirtió al cristianismo y empezó a hacer cosas importantes para Cristo en medios masivos y en televisión. Y fue a raíz de una decisión de querer alcanzar a esa generación con los medios que se tenían a su alcance. ¡Qué bendición!  ¿Sabes cuántas generaciones dura la fidelidad de Dios?

 

Deuteronomio 7:9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones.

 

Hasta mil generaciones guarda su fidelidad Dios. Y tú y yo ahora estamos aquí, y no sabemos si nuestra generación anterior estuvo con Dios, y nos abemos si nuestra generación anterior a la anterior estuvo con Dios; probablemente sí o probablemente no, probablemente hizo lo bueno delante de Dios; probablemente no hizo lo bueno delante de Dios.

 

Pero por mil generaciones es su fidelidad, o sea que no podemos quedar fuera de la fidelidad de Dios, no podemos quedar fuera de esa fidelidad de Dios. Hasta mil generaciones siempre y cuando amen a Dios y guarden sus mandamientos, es increíble la fidelidad de nuestro Dios. Y la fidelidad de Dios la frena nuestra in-fi-de-li-dad.

 

Fíjate bien, una decisión puede cambiar el destino de la siguiente generación. Noé tomó una decisión: ser un hombre justo. Y dice la Palabra de Dios que Dios le dijo: entra tú y toda tu casa en el arca, porque a ti te he visto justo delante de mí en esta generación. Y gracias a esa decisión que tomó Noé, pudo bendecir a su siguiente generación. La fidelidad de Dios permaneció gracias a Noé. Si Noé no hubiera tomado esa decisión de ser un hombre justo, híjole, quién sabe dónde estaríamos ahorita.

 

Pero como mil años es la fidelidad de Dios; no sé cuántas ya vayan, ¿saben cuántas van? Quién sabe, pero la fidelidad de Dios está presente. Hace poco nos compartieron que cuando tú te mantienes fiel en el presente, tu futuro será mejor. Fue lo que dijo el pastor Miguel Rosas. Si nosotros nos mantenemos fieles en esta generación, va a ser mejor nuestras siguientes generaciones.


Ahora, hay cosas que detienen la fidelidad de Dios, y los abemos. Romanos 3:3
 ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?   Fue lo que dijo Dios hace rato, la incredulidad de nosotros hace que no se cumpla la fidelidad de Dios, hace nula la fidelidad de Dios. La incredulidad es la falta de fe, o dificultad para creer en algo.

 

Ejemplos de esos tenemos muchos, tenemos bastantes; y el que siempre se nos viene a la cabeza es el de quien dijo: Si no metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, ¡no creeré! Tomás. Y muchas veces así somos nosotros, Dios te ha dicho: Te voy a sanar, vas a ser sano. Y como no vemos la sanidad, no la creemos, somos incrédulos y detenemos la fidelidad de Dios.

 

Qué cosas te ha dicho Dios que tu incredulidad ha detenido la fidelidad de Dios’ Hay muchas, hay bastantes, pero uno es el responsable. Al no ver las cosas cumplidas por parte de Dios, nos genera incredulidad, y la incredulidad hace nula la fidelidad de nuestro Dios.  

 

2 Corintios 11:3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

 

La astucia del enemigo hace que nuestros sentidos sean extraviados con un propósito: Alejarnos de la fidelidad de Cristo, de la fidelidad de Dios. El enemigo no quiere que se cumpla la voluntad de Dios en nuestras vidas, y él viene para que desobedezcamos los mandamientos de Dios, él viene para que nos volvamos esa generación contumaz y rebelde, esa generación que no dispuso su corazón, esa generación que no fue fiel para con Dios; ¡eso es lo que quiere el enemigo! Y si le hacemos caso, la generación Alpha que ya está presente, en unos años vamos a ver las consecuencias.

 

Quiero cerrar con algo: hemos estado viendo la fidelidad de Dios y hemos visto que no podemos estar fuera de ella, y que es de generación en generación, y que tenemos que hacer lo bueno delante de Dios, que tenemos que guardar sus mandamientos. Pero también hay algo importante para esto de la fidelidad de Dios, lo contrario a la fidelidad es la infidelidad, y la infidelidad tiene que ver con traición.

 

Y ese concepto de fidelidad en la iglesia está dañado por las traiciones que hemos vivido, por esto es que está dañado ese concepto de fidelidad. Y nos hemos llenado de incredulidad para ver la bendición de Dios. Déjame leerte algo que encontré que se me hizo bastante interesante, que dice:

 

El 80% de las infidelidades ocurren con amigos o con compañeros de trabajo. La investigación la cual se extendió por 9 años, se utilizó a más de 13 mil personas como prueba, puso en evidencia y reflejó que en la mitad de los entrevistados, es decir el 53.5%, reconoció haber sido infiel con alguien que conocía muy bien. Y un 29% confesó que fue infiel con un vecino o con un  compañero de trabajo; y el restó dijo haber estado con desconocidos.

 

Entonces, la infidelidad es una acción cometida por parte de una de las personas por lo cual se rompe uno de los pilares que es la fidelidad. Y debido a esto se genera una desconfianza hacia la persona que rompió un acuerdo establecido entre ambos. 


Venimos cargando con una desconfianza a los demás que la hacemos extensiva a nuestro Dios. Y de acuerdo con este estudio 8 de cada 10 personas te traiciona. Y aquí en la iglesia también te traicionan, hay infidelidad; y lejos de arreglar las cosas, o arreglan las cosas y te alejas de esa persona; le generas una infidelidad o te vas de la iglesia.  A Jesús lo traicionó uno, y en la actualidad según los estudios, 8 de cada 10 te traiciona.

 

Pero a diferencia del mundo, Dios te dice que vayas y restaures esa relación. Y si vas y te pones a cuentas y dices: ok, está bien, y no se arregló esa relación; ¡no se arregló nada! Te volviste contumaz, te volviste rebelde. Y Dios no quiere eso. Y eso querida iglesia lo vamos a arrastrar, y viene la generación Alpha, y van a venir tiempos verdaderamente diferentes, difíciles a los que estamos viviendo ahorita.

 

Y que quede claro, no estoy declarando maldición, no estoy declarando nada; son las tendencias de las generaciones que estamos viviendo. Entonces, la fidelidad de Dios es de generación en generación; la fidelidad del hombre es pasajera. Necesitamos tener ese macrotsumeo, ese espíritu largo, ese espíritu que aguanta, ese espíritu paciente. De lo contrario no vamos a ver cumplida la fidelidad de nuestro Dios.

 

Bendito Dios te damos gracias por esta palabra, y te damos gracias Dios porque tu fidelidad es tan grande, es enorme, que no tenemos la magnitud para poder medir cuán grande es tu fidelidad. Pero sabemos Señor que nuestra incredulidad hace nula tu fidelidad, y no queremos seguir con esa incredulidad. Queremos que cambies nuestra manera de pensar, queremos que cambies nuestra manera de actuar.

 

Queremos ser diferentes para ti Señor, queremos ser diferentes en esta generación para que las generaciones venideras sean diferentes, para que las generaciones venideras Dios, guarden tus mandamientos, para que hagan lo buenos delante ti, y así lo declaro: que nuestros hijos de aquí de la iglesia son esa generación diferente, esa generación que guarda tus mandamientos, esa generación que va a hacer lo bueno delante de ti. Esa generación que va a utilizar diferentes medios que van a tener a su disposición a los cuales nosotros como padres tuvimos alcance Señor.

 

Dios, sé tú con nosotros, que nuestros sentidos no sean engañados por el diablo, que no venga el diablo a querernos engañar,  a hacernos caer en pecado, a caer en desobediencia. Ayúdanos a que nuestros sentidos sean guardados por ti, queremos estar frente de ti para que tu fidelidad se cumpla en nosotros, queremos dejarnos ser instruidos por ti, criarnos por ti. Que todo lo que has prometido para nosotros se cumpla Señor.

 

Queremos verlo, queremos apreciarlo, queremos que nos sorprendas Señor, y explotemos por dentro dándote gracias, dándote la gloria por lo que va a venir. Bendito seas Dios, gracias por tu amor, gracias por tu presencia en el nombre de Jesús, amén.

 

Dios los bendiga.