INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

EL PODER DE LA FE

 

Fernando Cabrera

 

 

Hebreos 11:1-3 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. 2Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. 3Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

 

Y yo encuentro aquí palabras con relación a la fe que debemos estar meditando todos los días de nuestra vida. Comienza Hebreos 11 diciendo: Es, pues, la fe. O sea, la fe es. Y después menciona palabras que si analizamos en ella nos damos cuenta de que el complemento de estas palabras unifican nuestra fe.

 

Dice la Escritura: Es, pues, la fe, es la afirmación de lo que es la fe. Dice: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción. Y luego dice que: Por la fe entendemos. Entendimiento, pensamientos. Dice que fue constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve (vista)  fue hecho de lo que no se veía (algo inexistente).

 

Y aquí podemos ver en la Palabra que utiliza palabras que si reflexionamos en ellas podemos producir algún milagro. Dice que es la certeza, es la seguridad de algo. A veces para estar seguros de algo necesitamos ver que ese algo existe. Cuando a veces no lo hemos visto como que se duda de que pueda existir algo.

 

La certeza es aquella seguridad que yo tengo de que algo se va a producir, de que algo va a suceder. La convicción es el convencimiento. Yo estoy convencido que Dios lo ha hecho. Yo estoy convencido que las cosas ya están hechas por Él. Estoy convencido, hay un convencimiento de esta palabra. Entendemos cuando dice: Por la fe entendemos, y hablamos de pensamientos. Nosotros tratamos de entender a veces las cosas y las meditamos en nuestra mente.

 

Y dice también: por la palabra. Cuando es una palabra es una declaración. En esa declaración nosotros nos vamos a dar cuenta que hay un efecto sobrenatural cuando declaramos una palabra. Y luego dice también que: las cosas se ven. Hablamos de la vista y de las cosas inexistentes. Pero estas palabras se resumen en tres partes de nuestro cuerpo que se ven involucradas en nuestra fe.

1.- Mi cabeza. 2.- Mi lengua y 3.- Mi vista. 

 

Y nos damos cuenta que Es, pues, la fe la certeza, es la seguridad. En mi mente normalmente estoy pensando las cosas, ¿será o no será? Dice que en nuestra lengua hay un decreto y un poder. Entonces, si yo creo en algo, también yo declaro ese algo porque yo sé que ese algo va a llegar. Entonces, yo  no dejo de declarar lo que va a suceder hasta que mis ojos lo vean.  Y de esa manera es como se produce la fe, involucramos nuestros pensamientos, involucramos nuestros decretos e involucramos también nuestra vista.

 

Dice que las cosas que hoy nosotros alcanzamos a ver, fueron hechas de aquellas cosas que no existían, que nos e veían. Así es que cuando te llegue a faltar fe hermano, solamente detente un momento, observa todo lo que alcanzan a ver tus ojos y eso que tus ojos alcanzan a ver, fue creado de algo que no existía, así de sencillo.

 

Cuando tú estés esperando algo de parte de Dios, alguna sanidad, algún milagro, algo que suceda de parte de Dios y pienses por algún momento, tu pensamiento te lleve a creer o a pensar que no es posible; solamente voltea y ve lo que ya fue posible para que sepas que fue creado de lo imposible. Y justamente cuando estás en el momento de lo  imposible, estás en la condición suficiente y necesaria para que se produzca ese efecto de la fe.  

 

Si Dios hizo posible hacer los cielos, la tierra y todo lo que vemos, ¿habrá alguna cosa imposible para Dios? La Biblia dice claramente que no hay imposible para Dios, absolutamente ni un solo imposible. Cuando caminamos en fe debemos estar convencidos que Dios está con nosotros, cuando creemos que Dios está con nosotros no podemos dudar absolutamente de que algo pueda suceder. Tenemos que movernos bajo esa fe de saber que Dios está con nosotros.

 

Lo que tú estás esperando mi hermano déjame decirte que no es un imposible para Dios. No importa qué tan imposible lo veas, para Dios no es un imposible. Algunas veces hemos escuchado de testimonios de personas que les dijeron un diagnóstico médico, pero después que creyeron y oraron por ellos entonces esa declaración que habían dicho los médicos se hizo nula y se produjo el efecto del milagro porque creyeron. Así es que necesitamos nosotros pensar, declarar y observar. Piensa, declara y observa.

 

Sucedió algo al comienzo del año, algo maravilloso. Al comienzo del año me reuní con el equipo de trabajo y les dije: señores, ¿hacia dónde quieren estar al final de este año, dónde se ven ustedes? Cada uno empezó a darme su objetivo, su propósito y me dijo: a mí me gustaría estar aquí. Y después nos reunimos y nos pusimos de acuerdo y unificamos un solo pensamiento: queremos estar aquí. Todos dijeron: sí.

 

Y yo les dije: solamente necesito que las personas que sí crean que puedan estar aquí, se queden conmigo. Se quedaron 15 personas. Esas 15 personas se quedaron, y les hablé de fe y les dije: Señores, ustedes ya observaron en dónde quieren estar, lo que yo les voy a pedir diariamente es que hagan dos cosas, 1.- es que se vean en ese lugar y 2.- que declaren que van a estar en ese lugar. Y así comenzamos nuestro primer día de actividad este año. 

 

Fue sorprendente lo que pasó la primera semana, se sorprendieron tanto que entonces hicieron un célula de reunión para comenzar a orar, y empezaron a orar. Segunda semana, sucedieron cosas extraordinarias.  Tercera semana, sucedieron cosas extraordinarias. Estamos en la cuarta semana y estamos viendo cosas extraordinarias. No importa hasta dónde tú quieras llegar, ni hasta dónde tú quieras estar ni lo que tú estás esperando de parte de Dios, no importa que tan grande pueda ser.

 

Lo único que tienes que hacer es pensar que lo que estás creyendo y en lo que estás creyendo puede lograr que estés ene se lugar. Y que día a día tienes que levantarte con la convicción y caminar hacia ese lugar. Imagínate nada más que mi propósito sea llegar a ese lugar, y yo comienzo a caminar y el primer día me desvío y yo voy hacia otro rumbo, porque perdí la vista de dónde quería yo estar.

 

Cuando involucramos los pensamientos es muy sencillo que nuestros pensamientos se desvíen, que nuestras ideas se esfumen, que nuestros anhelos se esfumen, ¡es bien sencillo! Solamente basta un poco de distracción para que dejes de pensar en dónde quieres estar. Yo quiero ver de esta manera a mi familia, o quiero verme yo de esta manera, o quiero ver de esta forma a la iglesia. De esa manera como tú la ves vas a caminar hacia ella creyendo que el día de mañana tú vas a ver ese milagro.


De la misma manera después de Hebreos 11, dice la Escritura que: Porque por ella (por la fe) alcanzaron esas promesas. Algunos solamente las vieron como en el caso de Moisés, algunos no las tocaron; pero no significa que no se hayan hecho; las cosas sucedieron. Y cuando nosotros caminamos en dirección a ello, confiamos que el día de mañana será hecho. Nos tocará en algunas ocasiones ver el milagro, tal vez en algunas ocasiones pudiera ser que no lo vemos; pero nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos verán los milagros de Dios.

 

Si el Señor dio promesa de que seríamos iglesia de multitudes, que tendríamos un lugar y todo; ¿sabes? Yo creo y confío que en efecto eso va a suceder. ¿Cuándo? No lo sé, pero eso no me limita a creer que Dios lo va a hacer posible. ¿Qué te recomiendo? Que no dejes de orar, no dejes de orar hasta que lo veas materializado. No dejes de orar hasta que tú lo veas, ora incansablemente. Necesitamos nuestra mente, nuestras palabras y nuestra vista.

 

¿Qué es lo que el Señor hizo al comienzo? Dice la Escritura: vino un pensamiento a Dios y dijo: Voy a hacer esto. Y entonces dijo Dios: ¡sea la luz! Y dice: y la luz fue. Tuvo un pensamiento de crear la luz; pero también dijo: sea la luz. Pero sus ojos vieron que la luz era buena porque dice la Escritura: Y vio Dios que era bueno. Nos muestra el Señor que se puede actuar de esa manera.

 

Mientras los discípulos decían es que aún faltan 4 meses para la siega, el Señor Jesús dijo: alza tus ojos y mira, la cosecha está lista. A veces nos encontramos con personas que tienen alguna situación, algún padecimiento o alguna necesidad; pero sus ojos no alcanzan a ver porque las adversidades nos llevan a veces a dejar de creer o dejar de tener fe. Pero cuando llegan esas personas si tú les hablas de fe, cuando su corazón empieza nuevamente a creer en Dios tú te das cuenta que empiezan a surgir cambios, la fe de esa persona empieza a elevarse y van viendo los milagros de Dios. Llegan en un estado y se van de otra forma.

 

A veces no alcanzamos a mirar ello, tenemos que seguir orando hasta ver la promesa de Dios alcanzada. Mira qué dijo Elías, le dijo a su criado: sube y mira. Él estaba orando para que lloviera, y le dijo a su criado: sube y mira.  Y fue el criado observó y no vio nada, y dijo: ¿Sabes? Yo no veo absolutamente nada. Es como si el pastor nos dijera: oye, ve y observa, la iglesia es del Señor, la iglesia es nuestra, el lugar es nuestro, el terreno es nuestro. Vas, te asomas y dices: Yo no veo absolutamente nada, ni siquiera veo muros.

 

Y le dijo entonces Elías: Vuélvete 7 veces. Y el hombre tuvo que volver por 7 veces; y después le dijo: ¿qué es lo que tú ves? Porque lo que yo veo es totalmente distinto a lo que tú ves. ¿Qué es lo que tú observas? Porque lo que yo veo es que una grande lluvia viene. Y el criado dijo: yo no veo nada. Pues regrésate y no vuelvas hasta que no veas lo que yo veo.

 

Y a veces el Señor nos está impulsando a movernos a decir: muévete y quiero que veas lo que yo veo. Pero es que Señor la niña murió. Escúchame bien, muévete hacia donde yo quiero que te muevas. Yo veo lo que tus ojos no pueden ver.


Si la Biblia nos habla y nos dice en el libro de Isaías, que por su llaga nosotros fuimos curados, en neutro pensamiento debe haber un pensamiento de sanidad hacia nuestros cuerpos. ¿Por qué? Porque Dios lo dijo, porque Él dijo que por su llaga nosotros fuimos curados. Ya hay un decreto de sanidad sobre cada uno de nosotros, y así es como nos tenemos que mover cada uno de nosotros.

 

Vamos a ver la importancia que tiene el estar orando constantemente por aquello que buscamos; no tenemos que limitarnos solamente en hacer una oración, sino que tenemos que insistir en esa oración hasta que podamos encontrar la respuesta.

 

Lucas 18: 1-8 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 2diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 5sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 6Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. 7¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? 8Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

 

Y mira lo que nos enseña el Señor, la insistencia de poder estar orando. Esta mujer viuda venía a un hombre, un juez injusto. Nosotros tenemos a un Dios justo, pero aun este hombre injusto fue movido en su corazón para decir: Esta mujer viene constantemente que la verdad ya me atosigó, ya me hartó, y voy a caer en una desesperación; mejor le haré justicia.

 

Y cuando nosotros vamos en la búsqueda de algo y estamos clamando a Dios, clamando a Dios, clamando a Dos; Dios tiene inclinado su oído a nosotros y lo más seguro es que el Señor nos responda. ¿En qué momento? No lo sé, pero lo que sí te puedo asegurar es que Dos responde a nuestras oraciones. Dios responde a toda oración que hace su pueblo. Dios responde a la oración de su Iglesia. No existe una oración la cual Dios rechace y no responda.


Hemos escuchado de continuo que decimos. La única oración que Dios no responde es la oración que no se hace. Esa no la responde el Señor, pero toda oración que se levanta delante de Dios tarde o temprano tiene su respuesta. Y ese es nuestro Dios. Y nosotros tenemos que movernos hacia ello, la Iglesia tiene que moverse en fe, la iglesia debe de saber, debe de tener en su pensamiento cuáles son las promesas de Dios. Debe sembrar en su corazón la creencia de que Dios va a responder.

 

Hace un momento sonreí cuando Jess estaba aquí, y habló de una historia porque es parte de una historia que ahorita les voy a platicar sobre la mujer que tenía flujo de sangre, y es una de las citas que vamos a tocar hoy. Pero también me sorprendió cuando habló de la cajita feliz, cuando vemos a un niño que le acercan una cajita feliz se pone contento, no le interesa tanto la cajita aunque tenga muchos dibujos,  lo que le interesa es lo que está dentro de ella.

 

Y te voy a decir por qué me llamó la atención, porque yo traigo un regalo, justamente traigo un regalo. Yo quiero preguntar ¿alguien que quiera pasar porque yo quiero dar este regalo? Rolando, tú quieres el regalo, pasa por favor. ¿Tú sabes qué es esto? Una cajita. ¿Y qué representa? Un regalo, un presente. Es un regalo. ¿Y sabes lo que está dentro? No. 

 

¿Sabías que este regalo era para ti? No. Bueno te voy a decir por qué es para ti, porque antes de entregarla yo oré al Señor, y le dije que levantará a la persona que iba a recibir esto, por eso es para ti. Quiero que la abras y que tomes una de las promesas que están ahí, son varias, las demás te las llevas a tu casa. Ahora, abre esa promesa que sacaste, ¿qué dice tu promesa? Todo lo que pidieres al Padre en mi nombre lo haré.

 

Te quiero preguntar algo, ¿cuándo es tu cumpleaños? El 3 de Noviembre. Falta mucho, ¿te gustó tu regalo hoy? Si. ¿Sabes amado? Para Dios todos los días son tu cumpleaños, Dios todos los días te regala promesas, todos los días Él te espera en las mañanas y ya tiene regalo para ti; no importa que tu cumpleaños sea hasta Noviembre o Diciembre o el día que sea. Para Él cada día celebra que tú eres su hijo. Y entre esas promesas dice: clama a mí y yo te responderé.

 

Las pregunta es, conociendo el contenido del regalo, ¿qué pasaría cuando estuvieras en medio de una necesidad? ¿Clamarías a Él o no clamarías a Él? ¿Y por qué clamarías a Él? Porque su promesa es que Él te va a responder. Entonces la fe se mueve ahí, ya hay una palabra sembrada en su corazón y en su mente; ahora hay una convicción de que el día que él ore, Dios le va a responder. ¿Y qué crees que va a pasar?  Que Dios le va a responder porque es un Dios que cumple sus promesas, ese es Dios, ese es nuestro Dios.

 

Si él lo cree, si verdaderamente él cree que antes de esto ese regalo era para él, cada que él se levante a orar se van a producir efectos. Señor Fernando había orado, me levantaste a mí, yo fui al regalo, tú me diste una promesa y tú me dices que me vas a responder, aquí estoy, responde a tu promesa. Porque nuestra manera de orar muchas veces se limita, pero Dios te ha dado palabras. Y tienes que aprender que esto que tú ves aquí, es la Biblia, éste es el regalo, pero lo que está dentro de ella, el contenido son las promesas.

 

Hay unas Biblias que son muy bonitas inclusive, que tienen pasta dura; otras que tienen dibujos, que tienen muchas cosas, letras de oro tal vez; están padrísimas, se ven muy bonitas. Pero el contenido es exactamente lo mismo mis amados, porque el contenido de la Palabra es lo que aviva el Espíritu. Éste es el regalo (la Biblia), pero lo que está dentro son las promesas. El niño fue el regalo, pero lo que está dentro el niño es la promesa. Jesús cuando nació fue el regalo, pero lo que se vive en él, lo que está dentro de él son las promesas que recibimos y que estamos por recibir.


Debemos caminar en fe, debemos creer que todo es posible. La Biblia dice claramente que todas las cosas fueron hechas por Él y para Él. Y yo reflexionaba sobre esta palabra y decía. Ok, las cosas fueron hechas por Él y fueron hechas para Él. Hay muchas cosas las cuales yo desconozco tal vez, y por eso no me atrevo ni siquiera a caminar en dirección a ellas, o inclusive pedirlas; pero las cosas ya están hechas, Dios no improvisa.

 

Alguna vez pensando sobre lo que era la abundancia y la prosperidad, analizaba algo: que cuando nosotros llegamos a esta tierra ya estaba habitada, ya estaba abundantemente bendecida por Dios. La abundancia de Dios está ya en lo creado, esa es la abundancia y la prosperidad, es la capacidad que yo tengo para ir a tomar de esa abundancia. ¿Cómo abundo en fe? ¿Cómo prospero en fe? Todas las veces que yo vaya y yo tome de esa abundancia de Dios, la abundancia de su Palabra, profundizar en su Palabra, meditar en su Palabra; porque ahí yo voy a aprender y voy a saber que todas las cosas por Él ya fueron hechas.

 

Romanos 4:17 nos habla en relación a llamar las cosas que no son como si lo fueran.  Eso es algo impresionante, hablar las cosas que no son como si lo fueran es parte del lenguaje del pueblo de Dios. El lenguaje de Dios debe decir las cosas que no son como si lo fueran, ¿qué significa esto? A veces en nuestro lenguaje tenemos algunos vicios, y entre esos vicios es: “si Dios quiere”. Y el Señor dice. Yo ya quise, es más yo quiero.

 

Señor, si tú puedes hacerme salvo. Yo puedo. Señor, si tú me puedes sanar. Dijo el Señor: Yo puedo. Pero más bien yo pregunto, ¿qué quieres que yo te haga? Que vea. ¿Y tú crees que yo lo puedo hacer?  Sí Señor, tú lo puedes hacer. Dice el Señor. Conforme a tu fe te sea hecho. Es que mi fe es chiquita. Pues vas a ver un punto. Es que mi fe es muy grande. Vas a ver el Universo entero. Conforme tu fe, te sea hecho. Está en nosotros. ¡Ve lo maravilloso de Dios!

 

Este regalo es tuyo. Y tú dices: ¿ah a poco sí? Sí, solo falta que salgas de tu lugar y que vengas y lo tomes, eso es tuyo.  Es que esto es para ti. No, no creo que sea para mí. ¿Por qué? Porque a mí me dijeron que yo no merecía nada. Y dice el Señor. Pero si todo lo hice para ti. Y nuestra mente se opone y está siempre luchando. Y dice el Señor: llamar las cosas que no son como si lo fueran.  


Entonces le dije al equipo: Señores, quiero que en un cuarto de cartulina pongan algo, pongan esta promesa: llamar las cosas que no son como si lo fueran.  Y quiero que pongan el lugar y el monto, y quiero que pongan esto de acuerdo al deseo de cada uno. Y quiero que por las mañanas se levanten, den gracias a Dios y se paren frente a ese lugar como si fueran las tablas, y lo declaren y digan: Yo sé que estaré ahí, es más yo estoy ahí y yo creo en Dios, y Él ya lo ha hecho por mí.

 

Y tenemos que ver, y muchas veces no vemos las cosas en nuestros hijos o tal vez en nuestra familia, o tal vez en nuestra economía, o en nuestro trabajo, o tal vez en alguna situación que estés viviendo actualmente. Pero  no hables de la situación en la que en ese momento te encuentras; habla de la situación en la que te gustaría estar, y háblala con una declaración profética porque el Señor ya lo dijo.


Entonces, tenemos que utilizar justamente la Palabra para declarar las cosas que no son como si lo fueran, Alguien que no tiene trabajo no se va a levantar y va a decir: es que hermano, ¿cómo estás? Es que no tengo trabajo. El hermano debe decir: es que pronto voy a estar en un trabajo. Son palabras distintas, con gran poder. Es que mi esposo nunca va a cambiar. Tienes que decir: Mi esposo va a servir a Dios. Esa es una palabra profética.

 

Es que mis hijos se apartaron. No puedes decir: mis hijos se apartaron, tienes que decir: mis hijos son hijos de Dios y dice su Palabra que nunca apartará de ellos su misericordia. Es que la economía está mal. Es que la Palabra dice que yo soy su hijo y que Él me hará abundar en todas las cosas. Pero debemos no solamente declararlo sino tenemos que creerlo y caminar hacia ello.


Algún día les decía por aquí que, si el Señor nos ha dicho que somos reyes y sacerdotes para Dios, ¿por qué no caminamos como reyes y sacerdotes para Él y si Él ya dijo que nosotros somos reyes y sacerdotes para Dios? Si Él ya lo dijo, yo debo de creer que soy rey y sacerdote para Él, y tengo que actuar como rey y tengo que actuar como sacerdote. Si Dos dice que tú eres su hija amada, tienes que comportarte como hija amada. Si Dios dice que eres como un vaso frágil, tú siéntete como ese vaso frágil y Dios estás en su mano.


Si el Señor te dice que eres un varón valiente y esforzado, yo creo que soy un varón valiente y un varón esforzado. Y así en cada una de las cosas que vemos en la Palabra, cuando las vamos entendiendo, cuando las vamos conociendo vamos declarando, empiezan a transformar nuestra vida y comenzamos a ver esos cambios. Para Dios no hay nada imposible, entonces  debemos llamar las cosas que no son como si lo fueran.

 

El Señor dice en Mateo 21, Y todo lo que pidiereis en oración creyendo lo recibirás. No solo basta orar sino es creer en lo que estás orando y lo recibirás. A veces oramos sin creer lo que vamos a recibir. Es orar y creer lo que vamos a recibir. La duda muchas veces se opone a la fe, y la Biblia dice claramente que sin fe es imposible agradar a Dios.  Y fíjate como vi algo aquí bien interesante, dice: al que cree todo le es posible.

 

Pero también dice que sin fe es imposible, o sea, es impresionante cuando analizaba esta parte y dije: ok., si realmente algo es imposible es agradar a Dios cuando me falta fe, cuando no tengo fe. Imposible que yo pueda agradar a Dios si no tengo fe. Todos tenemos una medida de fe, los que estamos aquí todos; pero es algo maravilloso cuando tú pones en práctica la fe y empiezas a ver como empiezan a surgir cambios.

 

Cuando tú pones en práctica tu fe te das cuenta como van surgiendo cambios y no solamente en ti, sino también el entorno a ti empiezan a surgir cambios. Pero vengo nuevamente a decirte algo que dice la Escritura en relación a la fe, que la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Y nuestro pensamiento está constantemente trabajando en nuestra mente, por las circunstancias, por las problemáticas.

 

Parece que eso es algo que golpea de manera directa nuestra mente. Si la Biblia dice que es la certeza de lo que espero, un pensamiento bueno puedo atraerlo a través de esa credibilidad que tengo al pensamiento. Pero también n pensamiento malo pueda atraer aquellas cosas malas de las cuales yo este creyendo, porque al final la Biblia dice  Es la certeza de lo que ¿qué? De lo que tú esperas. La seguridad de lo que tú esperas.

 

No, seguramente éste ha de andar… ¡Pues lo más seguro es que sí! Es que lo más seguro es que éste no se salva. ¡Lo más seguro es que sí!  No es que lo más seguro es que no nos va a ir bien. ¡Lo más seguro es que no, no te va a ir bien! Y eso opera así. Job dijo así: Todo aquel temor que yo temía me ha sobrevenido. Y mira de quién te estoy hablando, te estoy hablando de Job, Y mira cómo se expresaba Dios de Job. Sin embargo Job dijo: Todo aquel temor cuanto yo tenía, me ha ¿qué? Sobrevenido. Es impresionante. Todo temor cuanto tú tengas ten mucho cuidado.


Pero también dice Dios: Yo tengo, en Jeremías 29 dice, yo tengo pensamiento acerca de vosotros, pensamientos de paz y no de mal, para daros el fin que esperáis. El mismo Dios teniendo pensamientos buenos de nosotros para darnos de esos pensamientos, para darnos conforme a la estructura, conforme a sus deseos, conforme a su imagen darnos aquellas cosas que esperamos.  Dios no claudica de pensar cosas buenas acerca de nosotros.

 

Dios no claudica en la forma de estar pensando de manera positiva hacia cada uno de nosotros. No importa aunque nuestras acciones sean contrarias a veces, no importa. Dios dice: yo tengo pensamientos acerca de vosotros, pensamientos de paz y no de mal. Porque al final del día la recompensa será que ustedes tendrán paz, así de sencillo.

 

¿Qué pensamientos tienes tú acerca de tus hijos, de tu esposo, de tu esposa, de tu familia, de tu trabajo? ¿Qué pensamiento tienes acerca de tu negocio, de nuestro país? De verdad créeme, al comienzo del año no había persona que no estuviera hablando de la economía de nuestro país, del cambio de Gobierno, quejándose de quien gobierna México, y los que vienen ahora. Y ves publicidades constantemente, y ¿sabes? la gente se ha llenado la idea de que las cosas van a estar mal. Y estarán mal para los que no están en Dios, pero para los que estamos en Dios las cosas siempre nos ayudan a bien y vamos a estar bien este año y el que sigue, y los que siguen, y por todos los días de nuestra vida.

 

Porque tenemos a Dios, y Él dice en su Palabra que Él no nos va a dejar, que Él no nos va  a desamparar, que Él iba a hacer que toda la obra de nuestras manos fuera pros-pe-ra-da, porque Él nos plantó junto a las corrientes de agua viva, dice que dan su fruto a su tiempo y su hoja no cae y todo lo que emprendan ¿qué? Prosperará. Esas son promesas de Dios.

 

Qué importa lo que está diciendo la gente inconversa, que si el Gobierno, que si la economía. Nuestra economía no se maneja bajo la economía del mundo. Nuestra economía se maneja bajo la economía de Dios, y la Biblia dice que Él es el Dios del oro y de la palta, que Él no dejaría a la viuda, que Él no dejaría a los huérfanos, que Él sería el pan de vida, que Él es el agua que nos sacia. Eso es fe. Y nosotros tenemos que estar pensando siempre cosas buenas, pensamientos buenos, declaraciones buenas.

 

He leído muchas veces esta historia que está en Marcos 5,  y la verdad es que cada que la leo me sorprendo de las cosas que Dios nos va  enseñando. En la misma Palabra la puedes leer una vez, otra vez, y otra vez y siempre vas a encontrar cosas de las cuales Dios te esté hablando.

 

Marcos 5:21-34 Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar. 22Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, 23y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá. 24Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. 25Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, 26y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, 27cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. 28Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. 29Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

 

30Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? 31Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? 32Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. 33Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad. 34Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.

 

Dice la Escritura que Jesús estaba entre la multitud y vino un hombre con la necesidad de ser escuchado por Jesús. Y él vino y le rogaba, le rogaba; no es que haya ido una vez son que le rogaba: ven por favor, quiero que vengas a mi casa, mi hija está enferma por favor ven. Y Jesús lo observaba y le dijo: ven por favor, yo necesito que tú vengas e impongas las manos sobre ella. ¿Por qué las manos sobre ella? ¿Acaso habrá escuchado este hombre Jairo, que el Señor ponía las manos, o habrá visto que el Señor ponía las manos y la gente sanaba?

 

Él escuchó en algún momento sobre los milagros de Jesús, él tuvo la fe suficiente para venir hasta el Maestro; no sé cuánto haya tenido que caminar, no sé cuánto se haya tenido que mover desde su lugar pero él tenía una necesidad muy grande: era que su hija se salvara, su hija se sanara. Y mientras eso estaba dice el Señor: ok, vamos, vamos, yo te voy a seguir, te voy a seguir hasta donde tu fe te lleve. Tú caminarás y yo voy a caminar contigo. Si tú quieres que yo vaya hasta tu casa, lleva esa fe hasta tu casa yo voy a estar contigo.

 

Pero ahí en ese momento cuando iban caminando, viene una mujer y de repente toca el borde del manto de Jesús. Esta mujer dice la Biblia, había padecido ya mucho, los médicos le habían cobrado y hasta su dinero ya se lo había gastado. Y dice: y no le iba bien antes le iba peor. O sea, el estado de aquella mujer era un estado grave, un problema de flujo de sangre durante 12 años, ¿sabes? Debilita a cualquiera, la mujer estaba débil. Pero la mujer pensó en su corazón, y dice que ella decía, ella declaraba, tenía un pensamiento pero también había una declaración, venía a su pensamiento: él es Jesús y yo he escuchado que él ha sanado, y si eso lo ha hecho él también lo puede hacer conmigo.

 

Pero dijo: yo voy a hacer algo, yo mira no necesito que ponga sus manos sobre mí, no necesito que voltee a mirarme a mí, no necesito otra cosa, solamente tocar el borde de su manto es lo único que necesito. ¿Sabes cuánto era su fe de esa mujer? Aquel hombre, Jairo le dijo: ven e impón las manos sobre mi hija. Ella dijo: Yo solamente quiero tocar el borde de su manto.

 

Y dice la Escritura que: y mientras ella decía esto y tocó el borde del manto de Jesús, salió poder de Dios y se produjo el milagro. Y entonces Jesús, mucha gente le tocaba, es cierto; pero Jesús sintió que salía poder y dijo: eh, ¿quién me ha tocado? Señor, muchos te aprietan, estamos entre tanta gente y preguntas ¿quién te ha tocado?

 

Eh, no todos tocan de la misma manera, no todos buscan de la misma manera; yo voy a voltear ¿a dónde? A donde yo vea fe, a donde estén clamando a mí, yo voy a voltear hacia esos lugares hacia esos hogares, hacia ese padre de familia, hacia esa madre de familia, hacia ese hijo, hacia ese hombre que esté clamando a mí yo voy a voltear a él. Todos podrán llamarme Señor, Señor pero no todos entrarán en el reino.

 

Todos pensarán que me conocen, pero no todos me conocen. Todos pensarán que son mis hijos, pero no todos son mis hijos. Yo voy a voltear donde hay fe, donde hay convicción ahí yo voy a voltear. Y Jesús volteo y dijo: es que alguien me tocó de una manera distinta; y en ese momento la mujer dijo: fui yo Señor.  Cuando tú te mueves por pensamiento, por declaración entonces, es cuando se manifiesta el poder de Dios.

 

¿Quieres que el poder de Dios se manifieste a tu vida? Tienes que creer y tienes que declarar y tienes que moverte hacia ese lugar. Y de esa manera fue como esta mujer encuentra justamente ese milagro, pero ve su declaración: si yo tocare el borde de su manto, yo voy a ser sana, yo voy a ser sana. Yo solamente lo que estoy buscando es su manto. Y te puedes imaginar a la multitud decir: por aquí va a pasar, por aquí va a pasar; creo que ay anda por acá.

 

Pero espérame, en un debilitamiento estaba yo creo que hasta arrastrándose, yo creo que por aquí debe de pasar. ¿Y sabes?  Ese esfuerzo a querer alcanzar la promesa, ese esfuerzo a querer tocar solamente, basta con solamente tocar el borde, me conformo con eso. La mujer decía: Señor aun con las migajas, así un poquito. Y el Señor le decía: Bueno te va a ser como tú lo has dicho. Y entonces esta mujer del flujo de sangre decía: bueno solamente el borde del manto. Y ahí viene la mujer, ahí viene la mujer.


Yo no sé cuántos la habrán pisado, cuántos la habrán pateado o la habrán hecho a un lado; pero esta mujer dijo: ¡Lo conseguí! Y en ese momento cuando hace contacto de la fe con el Hijo de Dios, cuando hace ese contacto del borde del manto de Jesús ¡Zaz!  Sucede el milagro. Y dice: En el instante esa mujer sintió por dentro que aquello que le había estado sucediendo, se había ido. Entonces se levantó y dijo: fui yo Señor, yo fui.

 

Pero ya que tenía fuerzas la mujer vino y se postró. Ve la condición de la mujer, cualquiera que está inválido cuando se levanta lo que quiere es correr, lo que quiere es brincar; la mujer tenía un debilitamiento, venía ahí  a ver si toco el borde. Toca el borde, uf, fui yo. Cuando ve a Jesús se postra, se postra ante él.  Dios está buscando este tipo de personas que se muevan  en esa fe. 

 

Señor no soy digno de que tú entres a mi casa, pero solamente di las palabras y mira, mi siervo va a sanar. No soy digno.  Y dice el Señor que en ese momento su siervo fue sanado, y que se maravilló de la fe de ese hombre. Y Dios está buscando hombres y mujeres de fe, que nos movamos hoy por la fe. Hay promesas para esta iglesia, hay promesas para los pastores, hay promesas para los líderes, hay promesas para el hermano que viene desde muy lejos; para todos y cada uno de nosotros mis amados hay promesas, ¿y sabes? Todas ellas se van a cumplir.

 

Si cada uno de nosotros dijéramos: si tan solo tocare el borde de tu manto veré tu casa llena. Si tan solo tocare el borde de tu manto, nos darán el terreno. Si tan solo tocare el borde de tu manto, veré la sanidad de mi familia. Si tan solo tocare el borde de tu manto, veré la prosperidad en mi casa. Si tan solo tocare el borde de tu manto, yo veré esto. Pero en la declaración, en la fe también está la acción.  Y debemos orar, y debemos creer, y debemos caminar porque el Señor ya nos lo ha dado.

 

Él quiere de verdad y anhela que el poder de Él salga, y se derrame en cada instante cuando un hijo va y se acerca y le dice: Padre, aquí estoy. Y el Señor derrame su bendición. Continuamos con la historia de Jairo.

 

Marcos 5: 35-43 Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Jairo yo sé de tu fe, y tú quieres que el Maestro vaya hasta tu casa, y que impongas sus manos sobre tu hija, pero ¿qué crees Jairo? Tu hija ya murió, ya no lo molestes. ¿Y quién dijo que lo estaba molestando? Y ojo con este pensamiento, a veces creemos que nuestra petición delante de Dios lo puede incomodar. 

 

No es tan importante lo que yo le pueda pedir a Dios que probablemente está tan ocupado en tantas cosas que ni siquiera me va a escuchar. Y a lo mejor por ahí el diablo te dice: no le molestes más. Pero me encanta Jesús, Jesús es especialista en levantarnos cuando más caídos nos sentimos. Ah Señor, qué hermoso eres, cuando más siento que me desplomo, que ya no pudo más; vienes tú y me sostienes en tus brazos, ¡qué hermoso eres! 

 

Entonces Jesús le dijo: 36Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía,  dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente. A Pedro el Señor le dijo: ¿por qué dudaste? Porque tuve miedo Señor.  Y entonces el Señor Jesús le dice a Jairo: No temas, cree solamente.  37Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo. 38Y vino a casa del principal de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho.

 

39Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme. Jairo, no molestes al Maestro, tu hija ya murió. Y dice Jesús: eh, cree solamente, ven, vamos, vamos, camina, camina en fe, yo quiero llegar hasta ese lugar imposible, camina, camina. Y ahí viene Jairo caminando. Ya hemos llegado ¿y ahora qué? La casa está vuelta para abajo. Todos están diciendo: Está muerta, están llorando.

 

Y les dice el Señor: ¿por qué lloran? Seguramente no habrá alguno que no habrá dicho: Ah porque se murió. Para lo que el Señor respondió: eh, ella no está muerta, solamente duerme. ¡Qué maravilloso es Jesús! Y llegas a casa y ves las cosas mal, ¿qué pasó? No es que ¿qué crees? Figúrate que la niña, el niño, que esto, que… Eh, eh, quieta, quieto, solamente duerme, tranquilo. Eh pero ¿qué tienes, por qué estás llorando? Es que el médico me dijo que estaba muy enfermo, que estaba muy enferma, que probablemente sean mis últimos días que igual y me muero.

 

Eh, Dios no dijo eso, si en algo se distinguen nuestros amados mexicanos es en desanimarnos para seguir adelante. México lindo y querido, si muero lejos de ti… ¿Y sabes? Es muy común que te encuentres con personas que te digan: eh tú no vas a poder, no es cierto, míralo cómo está, o mírala cómo está, o mira tu salud, mira tu condición, mira aquello; ¡no es posible! Y dice el Señor. Eh, solamente duerme.  

 

Estás dormido, que tu fe no se muera. El médico te dijo eso, pero yo te digo otra cosa: ¡confía, confía, confía! Y vemos que continúa diciendo: 40Y se burlaban de él.  Ja, ja, ¿Qué está dormida? No inventes si desde hace in rato ya la vimos cómo murió, y en lo que fueron a avisar y regresaron espérame tantito, de verdad ésta no está muerta, ¡está bien muerta! Y ya me imagino ahí a todo mundo burlándose: a ver tómale el pulso. Está bien muerta, ya no respira. Imposible, ja, ja;  tú dices que duerme; si nosotros aquí estuvimos, nosotros la vimos morir.

 

Y entonces dice la Escritura: Mas él, echando fuera a todos, esto me encanta a mí. Imagínate que esas voces del no se puede, ya está muerto son tus pensamientos que te dicen: ya no se puede, ya todo está agotado. Y continúa diciendo: Más sin embargo el Señor los echó fuera. O sea, tú tienes que actuar de inmediato y tienes que decirle a esos pensamientos: ¡Fuera, fuera porque el que va a actuar ahora se llama Jesucristo! Es que no se puede. Fuera porque el que va a actuar ahora es Jesucristo.

 

Y continúa diciendo la Escritura: Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él (estaba hablando de pura gente de fe),  y entró donde estaba la niña. Muchas veces aunque pareciera algo imposible tienes que buscar a personas con el mismo sentir, con la misma fe y juntarte con ellos y decir: eh, yo necesito que tú, que tú, y que tú me ayudes a orar, por favor. ¿Por qué? Porque algo va a suceder, viene un milagro de parte de Dios pero necesito de tu oración.

 

Y el Señor nada más se quedó con ellos; ¿Jesús lo pudo haber hecho solo? Sí. Pudo haberles dicho a todos: eh fuera, déjenme solo con ella, fuera; déjenme aquí con ella. Sin embargo, siendo él el Hijo de Dios, bajo la unción del Espíritu Santo les dijo: eh, te quedas tú, te quedas tú, te quedas tú y te quedas tú. 

 

Entonces entró donde estaba la niña. 41Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. 42Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente  (pues no que no creían). 43Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer.

 

Mi amado, yo no sé cuál sea tu situación actual, no sé cuál sea la situación por la cual tú estés pasando, no lo sé; lo único que yo sí sé en esta hora es que Dios va a hacer un milagro en ti. Yo no sé cuál es la necesidad, peor estoy seguro que Dios va  a hacer algo en esta hora en tu vida.  Quiero que empieces a echar fuera el pensamiento de que no es posible, y deja que Jesús actúe, deja que el Espíritu Santo actúe en esta hora en ti.

 

Dice que venía entonces el Señor con sus discípulos, se quedó con ellos, con la mamá y el papá, tomó la mano de la niña y le dijo: Talita cumi, niña a ti te digo levántate, levántate. Y la niña se levantó. Cualquier situación, hace un momento en la alabanza estábamos cantando que Dios es Dios de milagros, ¿y sabes? De verdad créeme que en su presencia estaban pasando milagros.

 

Yo no sé contra qué pelees hoy en día, qué te haya dicho el médico, o cómo esté tu situación familiar o económica, yo no sé cómo esté tu situación actual. Lo único que quiero es que tú des un paso de fe, que tú te levantes en fe, que tú creas que Dios hoy va a hacer algo en tu vida y que eso que venías arrastrando, eso que el médico dijo, eso que tu economía está pasando, esas situación familiar; hoy tiene su fin, hoy se secó esa semilla que se había plantado de miseria. Esa situación de enfermedad, hoy tiene su fin, ha llegado a su fin.

 

Porque el Hijo de Dios está en este lugar, porque el Hijo de Dios está en su misericordia extendiéndola hacia tu vida. Porque el Espíritu Santo en esta hora está operando tu ser, está operando tu corazón, está tratando en tus células. Porque el Espíritu de Dios está actuando desde antes que te lo imaginaras, pero era necesario que tú caminaras como lo hizo Jairo, que tú tocaras el borde del manto de Jesús como lo hizo la mujer. Es necesario que extiendas tu fe a Jesús, él es el Dios de los milagros. 

 

El Espíritu de Dios se está moviendo de gran manera, pero así como el regalo que recibió Rolando, hoy Dios quiere darte el regalo de esa libertad que tú estás esperando. El regalo de esa sanidad que desde cuando vienes buscando. El Señor le dijo a la mujer: tu fe te ha salvado. Él es el Dios de milagros, Jesús está aquí, el poder de Dios está en este lugar. 

 

Mira Dios es maravilloso y nos ha otorgado el regalo maravilloso de la libertad, de la sanidad; cree que el Señor lo puede hacer y lo ha hecho ya.  Te damos gracias Padre, te alabamos, grande es tu nombre, grande es tu amor, grande es tu poder.  Te damos gracias Padre, te bendecimos por tu Palabra, por tu amor, por tu misericordia en el nombre de Jesús, amén.

 

Dios los bendiga.