INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

NO ESTAMOS DESAMPARADOS

 

José Antonio Cano Mirazo

 

 

 

Esdras 9:7-9 Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día. Y ahora por un breve momento ha habido misericordia de parte de Jehová nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santuario, a fin de alumbrar nuestro Dios nuestros ojos y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre. Porque siervos somos; mas en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para levantar la casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y darnos protección en Judá y en Jerusalén.

 

Nosotros podemos ver en estos versículos cosas que son muy importantes. Esdras, el sacerdote en unas cuantas palabras resume cuáles han sido y seguían siendo los principales problemas del pueblo de Israel. El pecado y la maldad los habían acompañado siempre, en todo momento, y estas situación de pecado, de rebeldía, de maldad no solamente afectaba al pueblo, sino que estaba haciendo una declaración muy importante, esto es algo que afectó a los gobernantes, a los reyes, a quienes gobernaban al pueblo y aun al sacerdocio; estaban contaminados, estaban con problemas severos.


Dice aquí la Escritura que habían sido aún entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza; y hace énfasis después de esto y dice: como hoy día. O sea, esto no solamente perteneció al pasado, esto es algo que dice Esdras sigue sucediendo, sigue manifestándose el día de hoy.

 

Pero también comenta al final del versículo 9, que hay una situación ahora importante: existe un remanente levantado por Dios para hacer la voluntad de Dios, para hacer conforme y la voluntad de Dios, y algo maravilloso: Dios tiene un lugar en su Santuario para ese remanente. ¡Qué extraordinario, un lugar ahí en el corazón de Dios! Dice: Para darles vida y para guiarlos en todo momento, para abrir sus ojos, para darles luz.

 

Y en verdad que esto es impresionante, y yo puedo advertir a través de la Biblia el profundo amor que Dios nos tiene, y como siempre está preocupado para que nosotros seamos bendecidos, para que nosotros tengamos lo que necesitamos, para que nosotros seamos prosperados, para que nosotros tengamos lo que Él promete que tengamos.

 

Hoy en día vemos a la Escritura y parecen cosas actuales, y parece que no está hablando del pueblo de Israel, parece que no está hablando de los gobernantes y de los reyes que había y que hubo en Israel, sino que está hablando de lo que está pasando en nuestro país y en el mundo entero. Las mismas cosas se van repitiendo, pasan generaciones y las cosas se siguen dando.

 

Yo considero que vivimos una época igual a la que describe aquí Esdras, una época de gran pecado, una época de maldad. Y tenemos una prueba ahorita por todos los que están pasando aquí por esta calle: la idolatría. Idolatría grande que afecta, que impide la bendición para la población, para el país en general. Tenemos problemas, es cuestión de ver en las noticias la violencia, problemas con el narcotráfico, problemas de secuestros, problemas de bandas de delincuentes, problemas de robos.

 

Y además y por si esto fuera poco, una corrupción creciente que se ha convertido en un problema social en nuestro país. Hay quienes dicen que el Gobierno es el corrupto, pero no nos engañemos, es un problema social que nos afecta a todos y en un momento determinado el mayor porcentaje de la población de este país participa de la corrupción. Le entramos a la corrupción de un modo o de otro, y queremos que se desarraigue y no vemos en realidad que luego nosotros mismos estamos corruptos, somos corruptos. Queremos bendición y no hacemos lo que debemos hacer, culpamos a los demás.

 

A mí me llama mucho la atención como siempre tenemos el síndrome de Adán: yo no soy culpable, es él porque está mal, es él el que está mal no yo. Me llama la atención las declaraciones que hacen los Partidos Políticos, sabemos que todo este sexenio la agarraron en contra del Presidente de la República. Bueno o malo o como lo quieran juzgar ustedes, pero yo puedo advertir como a un los Partidos Políticos lo señalaron y lo acusaron de haber ocasionado que el precio de la gasolina se aumentara y lo atacaron durísimo a él.

 

Ahora hay un candidato de un Partido Político para la Presidencia de la República, entonces ahora ya se olvidaron del Presidente, ahora lo culpan a él y ahora dicen que él es el culpable de que hubiera aumentado el precio de la gasolina. Y le vamos a seguir encontrando, por supuesto, cuando todos de un modo o de otro participamos de las cosas y no venimos delante de Dios y hacemos lo que debemos hacer.

 

A mí me llama mucho la atención Esdras porque cuando yo leo este libro, puedo advertir cómo se pone Esdras, no siendo como todo el pueblo, como si fuera igual que los demás, y cómo intercede por él mismo al mismo tiempo que por los demás, cuando su vida era recta. Y él se pone como diciendo es que “hemos” sido. Es que “somos”, y no lo era, Él se pone en ese lugar y toma la parte que le corresponde.

 

Y yo puedo advertir como hoy día esto mismo está sucediendo en nuestro país, como la situación es grave, como aun la iglesia cristiana, los miembros de las iglesias están luego muy apartados de Dios. Nuestro Señor Jesucristo nos dice que antes de que él regrese a la Tierra, porque va a regresar, sabemos y tenemos esa convicción, tenemos esa fe, esa certidumbre de que él va a regresar y va a regresar por nosotros.

 

Pero también la Palabra nos dice y Jesús nos dice que la violencia no va a disminuir, al contrario, esto se va a aumentar. Van a aumentar los problemas en el mundo, van a aumentar los problemas en nuestro país, va a aumentar la corrupción, van a aumentar los secuestros; es un panorama desolador. Pero hay algo que a mí en lo personal me sostiene, que como dice la Palabra hay un remanente de parte de Dios el cual Dios ve y protege. Y yo sé que nosotros formamos parte de ese remanente levantado por Dios.

 

1 Tesalonicenses 5:2-3 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche; 3que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

 

Cuando miramos a la Escritura y vemos a nuestro alrededor, y vemos en el mundo entero lo que está sucediendo, nos damos cuenta que estamos viviendo precisamente principio de dolores. Cada vez hay más problemas, se cumple lo que dice la Palabra, que el dinero no alcanza para comprar, no nos alcanza para suplir nuestras necesidades, no es suficiente. Pero lo más grave es que dice la Palabra que un día habrá dinero y no habrá qué comprar, y eso va a ser terrible.


Ahorita sufrimos porque hay necesidad porque no me alcanza para suplir mis necesidades básicas, pero un día tendremos el recurso, habrá dinero, la población tendrá dinero y no podrán suplir porque no habrá productos. ¡Qué fuerte! Con el paso del tiempo, conforme y van pasando los días, la situación se va poniendo más fea, más fuerte, mayor crisis. Lo vemos, lo podemos advertir a nuestro alrededor cómo todo se va agravando.

 

Y nuestro Señor nos dijo: Va a pasar y no se preocupen porque más cercano está el día de mi venida. Señor, pues entonces me da tristeza, me aflige esta situación, pero por otra parte me gozo porque sé que seguimos avanzando para el día de tu venida. Pareciera contradictorio, pero no me entristece la situación que vivimos porque sé que la Palabra se cumple y que va a venir nuestro Señor por nosotros.

 

Como creyentes y aunque nos cueste trabajo, no nos deben importar las circunstancias que nos rodean, no deben afectarnos por desagradables, por fuerte que se vean las situaciones a nuestro alrededor, eso no importa. Lo que nosotros necesitamos y lo verdaderamente importante es estar bajo la bendición de Dios, bajo sus promesas.

 

Nosotros podemos encontrar promesas y bendiciones de Dios en toda la Biblia, más de siete mil promesas de bendición para tu vida, pero en este tiempo quiero resaltar nada más algunos puntos importantes.

 

Salmo 91:3-6 Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. 4Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. 5No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, 6Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya.

 

O sea, no importa lo que esté pasando alrededor, no importa si hay secuestros, si hay violencia, si hay narcotráfico, si hay corrupción, si hay asesinatos, no importa absolutamente nada. Si nosotros estamos donde debemos estar y es bajo la cobertura de Dios, Él nos va a guardar como dice el Salmista. ¡Extraordinario! Y la gente a nuestro alrededor se podrá quejar y podremos ver las noticias y que todas las cosas se aumentan y los problemas cada vez se agravan. 

 

Pero si nosotros estamos bajo la cobertura de Dios entonces, estas promesas de bendición las vamos a recibir en nuestra vida. No tenemos nada que temer, no va a haber nada posible que se levante en nuestra contra para destruirnos, no será. Promesas de bendición tan grandes que proceden de Dios y no de nuestras circunstancias.

 

Nuestras circunstancias pueden ser terribles porque estamos en un lugar, en un país, en una ciudad, en una localidad con conflicto, pero la bendición del Señor está contigo y te va a librar porque es una promesa de Él, de todo lo que se levante en contra tuya, todo. No pasarás ni mortandad, ni problemas, nada, Él se va a levantar a tu favor.

 

Este Salmo empieza diciendo: Salmo 91:1 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. Si yo vivo, si yo habito al abrigo de Dios, entonces siempre voy a vivir, voy a morar bajo su sombra. Y me agrada cómo dice el Salmista: bajo la sombra del Omnipotente. No solamente es bajo la sombra de Dios que con eso sería suficiente, sino que está utilizando un calificativo muy importante: Omnipotente. Es decir, de Aquel que tiene todo el poder.


Estamos viviendo bajo la cobertura de Aquel que todo lo puede, de Aquel que tiene el poder para hacer absolutamente todas las cosas, Aquel que tiene el poder para cuidarte, para protegerte, para librarte, para sanarte, para hacer en ti bendición, para que tú recibas bendición, para que tú vivas tranquilo, para que tú vivas bien. Eso es habitar al abrigo del Altísimo, tener la seguridad que siempre va a ver por mí el Todopoderoso, el que tiene el poder más grande de todo el Universo, nuestro Señor, nuestro Dios.

 

Todo aquel que como dice la Escritura que vive confiando en Dios, no será avergonzado. Si yo estoy bajo la cobertura de Dios, ahí abajo no me va a ocurrir nada. Y lo hemos comentado muchas ocasiones, si nosotros estamos bajo esta cobertura material, física en estos momentos, no me van a afectar los cambios climatológicos que haya. Si llueve no tengo problema porque estoy cubierto. Si hay viento, no tengo problema estoy cubierto. Si cae una helada, no tengo problema estoy cubierto. Si hay un sol muy fuerte para insolar, no hay problema estoy bajo la cobertura.


Pero si yo me salgo de la cobertura entonces, voy a tener problema. Y no porque Dios diga que tenga yo problema, o que me castigue porque luego creemos y aun decimos: es que Dios te mandó un castigo. No, no, Dios no castiga, no es su tiempo de castigar es su tiempo de gracia.  Entonces, estamos en una cobertura y nos salimos, lógico me van a afectar las circunstancias climatológicas, es normal.

 

Espiritualmente es exactamente lo mismo, si estoy bajo la cobertura de Dios como dice el Salmista, si estoy habitando al abrigo, cubierto por el Altísimo, entonces mi vida estará bajo el Todopoderoso para que nada me suceda. ¡Qué maravilla es Dios, es extraordinario! Nosotros podemos advertir cómo Esdras habla de iniquidad, habla de pecado, habla de maldad, todo lo que hay en el mundo, en la humanidad. Cada día la humanidad está más perdida.

 

Ve lo que sucede, ve ahora lo que los legisladores no solamente en nuestro país sino en diferentes países aprueban. Y déjame decirte: Legisladores aquí en México de todos los Partidos, los aprueban. ¿Por qué? Porque no tienen sus ojos, no tienen su mente ni su corazón puestos en Dios, los ponen en sus propios intereses, en las circunstancias, hacen leyes y aprueban leyes para ganar votos, para seguir en el poder, y de todos los Partidos.

 

Yo no estoy a favor de ninguno, ¿por qué? Porque conozco lo que son cada uno de ellos, y no les compro lo que dicen. Yo sé que mi seguridad no está ni el rojo, ni el azul, ni en el amarillo, ni el verde, ni en el blanco; mi seguridad está en Dios. En Dios está mi confianza, en Dios está mi seguridad, en Dios está mi prosperidad, en Dios está el que yo sea bendecido, no en nadie más.

 

Dios como dice Esdras: nos ha dado un lugar seguro, el corazón de Dios. Y podemos entrar hasta su presencia, un lugar seguro dice, en el Santuario. Qué lugar tan extraordinario para estar bien. Ya hubieran querido nuestros antepasados poder entrar a la presencia de Dios y quedarse y acurrucarse ahí con Él, y no lo pudieron hacer.

 

Nosotros gracias a nuestro Señor Jesucristo hoy día tenemos un libre acceso a la presencia misma de Dios, y no ser destruidos; y ahí podemos llegar y ahí podemos ser consolados, y podemos ser restaurados, podemos ser fortalecidos, sanados, podemos tener paz, todo lo podemos tener ahí en ese lugar seguro, en su Santuario, ese lugar seguro en su corazón. Podemos entrar hasta el corazón de Dios y permanecer ahí.

 

Y además dice Esdras: Él nos va a guiar en nuestro camino. Él nos va a decir por dónde tenemos que ir. No tomemos nuestras propias decisiones de hacer lo que nosotros queramos. Hagamos las cosas guiados por el Señor, guiados por su Palabra. Y dice Esdras: Y este es un tiempo en el cual al remanente también le ha dado vida. Y todos nosotros amados hermanos tenemos vida en Cristo Jesús, tenemos vida y vamos a vivir por la eternidad en la presencia de Dios, vamos a vivir ahí junto con él para siempre.

 

El apóstol Pablo dijo: Cristo en nosotros es la esperanza de vida (Colosenses 1:27).  ¿Quién más tiene esperanza de vida? Nadie más, única y exclusivamente los que lo aceptamos, los que lo recibimos, los que estamos viviendo en Él. Como humanidad nosotros llenamos de inmundicia al mundo. Llenamos de inmundicia a esta nación, a causa del pecado, a causa de la idolatría, de la rebeldía, pero nuestro Señor Jesucristo viene y trae vida y limpia todo lo que nosotros hicimos, y nos limpia a nosotros mismos.

 

Y no importa que nosotros sigamos luego llenando de inmundicia este lugar o aun nuestro corazón, Jesucristo viene y nos limpia y nos transforma, y nos sigue dando vida y esperanza de vida, ¿por qué? Porque son promesas que Dios dijo, son promesas para el remanente. Es importante formar parte del remanente, no lo trajo de una manera aislada, el Señor lo dijo y dice: haz levantado un remanente, y lo repite: un remanente santo para la gloria de Dios. Un remanente en donde se manifiesta la gloria de Dios, la gloria de vida, ahí está.

 

El Señor Jesús siempre nos va a traer bendición, va a traer bendición a nuestra vida en todas las áreas. Tenemos testimonios de cómo Dios se está moviendo para traer bendición, prosperidad, fortaleza. Hace cosas sobrenaturales que solamente él puede hacer, nadie más. En Cristo Jesús estamos confiados, estamos seguros y estamos fortalecidos. Y sabemos que tenemos vida y vida en abundancia por la eternidad.

 

Pero el apóstol Pablo nos previene de algo importante, de cuidarnos, de no mezclarnos con la gente que permanece haciendo el pecado, que permanece en iniquidad; y los argumentos que nosotros pongamos para seguir haciéndolos no son válidos para el Señor.

 

2 Corintios 6:14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

 

En cantidad de ocasiones cuando leemos este versículo pensamos que esta palabra solo se refiere a que tengamos cuidado que no se casen nuestros hijos con una persona no cristiana. Pero la Palabra de Dios no se está refiriendo solo a eso, se está refiriendo a que nosotros como hijos de Dios, que nosotros ahora que formamos parte del remanente del Señor, no nos mezclemos no nos unamos con gente que no tiene nuestra creencia, nuestra forma de pensar, nuestra forma de sentir, nuestra forma de vivir, que tiene otras doctrinas, las que sean.

 

La palabra “unión”, se refiere al hecho de que no tengamos alianza, que no hagamos coalición con personas que no basan su vida en Dios ni en su Palabra. Que no basan su vida en lo que Dios establece, en lo que Dios dice. No puede haber comunión como dice aquí Pablo, entre la justicia y la injusticia, ¿Qué punto de unión, de alianza puede haber entre una y la otra? ¡No la existe, no la hay! ¿Qué alianza podría existir entre la luz y las tinieblas? O se es de uno o se es de otro, no podemos estar de los dos lados.

 

No podemos por una parte caminar en la luz, de acuerdo a lo que Dios establece, siendo bendecidos por Dios, y por otro lado tener unión, alianza o coalición con gente que está mal. Y esto no significa que no podamos tratar a la gente que no es creyente, porque luego nos vamos a los extremos y confundimos, se refiere a la coalición, a la alianza. Ah es que yo tengo un excelente amigo, claro y lo acepto como es, drogadicto, borracho, homosexual y a veces hace fechorías y es un delincuente pero, es ni amigo, y yo lo respeto como él me respeta que yo sea cristiano. ¡Uy, qué detalle!

 

No pues mira, yo puedo tratar con una persona y debo tratar con la gente que está a mi alrededor, pero no debo hacer alianza, no debo tener unión con ellos, lo dice la Palabra. No existen puntos de convergencia, de similitud. Y nosotros nos estamos esforzando por caminar de acuerdo a  lo que Dios dice. Amamos a Dios, y eso me queda claro, que todos nosotros amamos a Dios, pero luego no le amamos como para demostrárselo, y es cuando entramos en estos conflictos de unión con quien no debemos de unirnos. Necesitamos vivir una vida de acuerdo a lo que Dios dice.

 

Aquí mismo el apóstol Pablo agrega algo importante: 2 Corintios 6:15-16  ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 16¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios,  Y ellos serán mi pueblo.

 

Qué palabra tan fuerte de parte de Dios, no te unas en yugo desigual, no tienes nada que ver con los ídolos, no tienes nada que ver con la idolatría. Ahora nosotros tenemos que entender algo, dice el apóstol Pablo: nuestro cuerpo hoy día es templo del Espíritu de Dios. En nuestro cuerpo habita la presencia del Espíritu Santo, aquí está. Por lo tanto, mi cuerpo ya no es un cuerpo común, mi cuerpo ahora es un templo del Espíritu de Dios.

 

¿Cómo trato yo a mi cuerpo, qué le doy a mi cuerpo como templo del Espíritu Santo? ¿Qué es lo que tú haces o lo que harías con un lugar físico donde supieras que ahí está la presencia de Dios? Lo cuidas, lo arreglas, lo mantienes en un buen estado, le das mantenimiento, en fin, haces lo que sea necesario. Y es lo mismo que tenemos que hacer con nuestro cuerpo, ¿por qué? Porque nuestro cuerpo ahora es el lugar donde vive el Espíritu Santo, no se va.

 

En la antigüedad el Espíritu Santo venía sobre alguna persona en específico para llevar a cabo un propósito. Nosotros lo vemos por ejemplo con Sansón, Sansón cuando era necesario el Espíritu Santo descendía sobre él y hacía algo maravilloso en él, y destruía leones, y acababa con los filisteos y todo. Pero pasaba algo, el Espíritu Santo se apartaba, se iba. Y venía a la persona solamente en algunos momentos cuando Dios así lo disponía, porque tenía algo que hacer, algún propósito que hacer esa persona.


Hoy día el Espíritu Santo vino a nosotros y se fusionó a nuestro espíritu, y ya no se va, aquí permanece, aquí está contigo y a donde tú vayas va contigo el Espíritu Santo. Lo que tú hagas el Espíritu Santo está presente siempre. Como tú cuides tu cuerpo el Espíritu Santo lo recibe, si no lo cuidas ahí lo tienes en condiciones que no son las adecuadas.

 

¿Cómo te gusta a ti vivir en tu casa? ¿En un lugar agradable, limpio, aseado, que las cosas estén en orden, o te gusta llegar a tu casa y que esté sucio, con papeles por todos lados, que esté desordenado, que haya trastes sin lavar desde hace muchos días, que tu ropa esté sucia? ¿Te gusta llegar a un lugar así? No, a ninguno nos gusta, por lo tanto es algo que debemos considerar nosotros de nuestro propio cuerpo porque aquí habita el Espíritu Santo.

 

¿Qué le estoy dando yo al lugar donde vive el Espíritu de Dios? Y es lo que dice el apóstol Pablo, no tienes que contaminarte, ya no tienes que andar como antes andabas porque ahora tú tienes que cuidar tu cuerpo, porque tu cuerpo es templo del Dios viviente, del Dios vivo. No tenemos un Dios muerto, tenemos un Dios vivo y un Dios de vivos dice la Escritura. Y la promesa de Dios es una: habitaré y andaré entre ellos. Y dice Dios. Y yo seré su Dios y tú serás mi pueblo, tú serás mi hijo. Qué promesas tan extraordinarias de bendición.

 

Pero pues como todo, el problema es que muchas de las veces no vemos que haya problema cuando nosotros hacemos alianza con alguien que no tiene nuestro mismo pensamiento y sentimiento. Cuando hacemos alianza con los no creyentes, cuando son simpáticos y agradables. Ah es que es bien chistoso, es un mundano pero es bien chistoso, la paso bien. ¡Cuidado! Mejor no la pases tan bien, pero busca comunión, busca unidad, busca alianza o coalición con gente que hace la voluntad de Dios. Nosotros somos seres influenciables, los que están a nuestro alrededor ejercen una influencia sobre nosotros, y una influencia bastante fuerte.

 

Deuteronomio 7:1-4 Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra en la cual entrarás para tomarla, y haya echado de delante de ti a muchas naciones, al heteo, al gergeseo, al amorreo, al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, siete naciones mayores y más poderosas que tú, 2y Jehová tu Dios las haya entregado delante de ti, y las hayas derrotado, las destruirás del todo; no harás con ellas alianza, ni tendrás de ellas misericordia. 3Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. 4Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto.  

 

Muchas ocasiones creemos que no  hay problema porque nosotros creemos que estamos firmes en el Señor, que no va a pasar nada, que no importa con quién tengamos relación, que ellos no van a ejercer influencia sobre nuestra vida y que por lo tanto, no hay este problema, esto no va a pasar conmigo, esto no va a pasar con mis hijos. Eso pensamos.

 

Pero cuando leemos lo que dice la Palabra, la Palabra de Dios se cumple, hay aquí una consigna muy fuerte, dice: No emparentarás con ellos porque desviará a tu hijo o a tu hija. No dice porque tal vez lo desvíe, no dice porque tal vez lo aparte. Es categórico el Señor y dice: lo va a desviar. No Señor, es que yo lo voy a convertir al cristianismo. No, no lo vas a convertir, te va a desviar a ti, no hagas alianza.

 

Y es lo que dice el apóstol Pablo, ¿qué pasa cuando nosotros hacemos alianza con quienes no son creyentes, con quienes tienen una forma diferente de vivir, de pensar, de sentir a la que nosotros tenemos? Nos vamos a desviar a lo que ellos hacen. ¿Por qué? Por muchas razones, principalmente porque encontramos las cosas agradables, las encontramos fáciles, no nos preocupan. Ah está bueno, no hay problema, no va a pasar nada. Y cuando nos damos cuenta es porque ya pasó.


Dios nos aparta para protegernos, para bendecirnos, para guiarnos, para fortalecernos. Dios nos aparta para darnos lo que nosotros necesitamos recibir para vivir bien, para vivir confiados, seguros. Por eso Esdras dijo: que Dios ha dado un lugar seguro en su santuario a fin de alumbrar nuestro Dios nuestros ojos y darnos vida. Ese es el propósito de Dios para nuestra vida, alumbrarnos, guiarnos.


Dice la Palabra que el Espíritu Santo ha venido a nuestra vida para guiarnos, para decirnos por dónde debemos caminar. El Espíritu Santo está ahí de una manera constante, permanente en ti para decirte: por aquí vas bien, por aquí no vayas, no hagas esto, no hagas lo otro. Hay ocasiones en que cerramos nuestros oídos espirituales y no le hacemos caso, y aunque sentimos que no debemos ir hacia un lugar, lo hacemos y después hay consecuencias. Pero el Señor es tan maravilloso que ha traído, ha enviado al Espíritu Santo.

 

Dijo nuestro Señor Jesucristo que pediría la Padre que enviara otro Consolador porque él ya se iba, y envió al Espíritu Santo para que estuviera con nosotros, y el Espíritu Santo es el que nos guía, el que nos redarguye de todo pecado, el que nos redarguye de justicia. Sin el Espíritu Santo nosotros no podríamos caminar conforme y la voluntad de Dios. Y nuestro Dios, nuestro Señor Jesucristo nos promete bendición.

 

Juan 14:27  La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

 

La paz a la que nuestro Señor Jesucristo se refiere es aquella paz que viene a nosotros por la presencia de Dios. No es la paz como la ausencia de la guerra, no. Es la paz producto de la presencia de Dios en mi corazón, en mi vida, en mí. Es por ello que el mundo no puede tener esa paz. Por eso Jesucristo dijo: te doy una paz que el mundo no puede dar, que el mundo no conoce. ¿Por qué? Porque es la presencia de Dios en nosotros, es una paz creada, hecha por Dios para nuestra bendición.

 

Cuando nosotros tenemos la seguridad, la convicción que el Señor está en nuestra vida, tenemos esa paz. Y entonces dice Jesucristo: cuando tienes la presencia de Dios en ti, cuando tienes esa seguridad, convicción, fe; que tu corazón no se turbe, no tengas miedo, vive tranquilo, vive en paz, vive confiado porque el Señor se levanta a tu favor. Porque como dijo Esdras, no estamos desamparados.

 

A veces como que no sentimos que Dios esté con nosotros, a veces como que lo sentimos lejano, a veces como que sentimos que Dios no nos oye. Como que sentimos ausencia porque no vemos las bendiciones cumplidas de parte de Dios, no vemos sus promesas hechas, pero dice la Escritura: no te preocupes, no estás desamparado Dios está contigo y sabe perfectamente bien cuál es tu condición.  Dice la Palabra. Y Dios conoce a los que en Él confían.


Si tú confías en Dios, Dios te conoce bien a ti y sabe quién eres y qué necesitas, Jesucristo también lo dijo: vuestro Padre sabe de lo que tienes necesidad aun antes de que el pidas, Él ya lo sabe. Cuando nosotros le pedimos no es porque Él lo desconozca, es porque le estamos manifestando al Señor que efectivamente estamos confiando en Él, que tenemos fe, que creemos y que sabemos que necesitamos tener relación, comunión con Él para poderle expresar lo que hay en nuestro corazón.

 

No es porque Él lo desconozca, Él sabe lo que tú necesitas y lo sabe desde antes que tú lo supieras, Él ya lo sabe. ¿Por qué le pedimos? Porque necesitamos comunión, necesitamos estar en estrecha relación con Él, necesitamos unidad con Él, necesitamos fe. Si se tratara nada más de conocer, a la hora que llegas a orar: Padre yo necesito. ¡Ya sé lo que tú necesitas, cállate! No. ¿Dónde habría comunión? Bueno Padre, pues como tú ya sabes todo lo que yo necesito, pues ahí te lo encargo. Y acabé mi oración, acabé mi tiempo de comunión con él. Y no es así. Hay promesas de bendición en toda la Biblia, y Dios trae esas promesas a tu vida para que vivas bendecido cada día de tu vida.

 

Salmo 91:1 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.

 

Y vienen los versículos de bendición que leímos y vienen otros, y dice el versículo 7 Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. Puede suceder lo que sea a tu alrededor, pueda haber la destrucción más fuerte que hayas visto en tu vida, puedes estar en medio de toda esa destrucción pero a ti no te va a tocar, no te va a llegar.

 

¿Cómo es posible que todos los que estaban a mi alrededor se murieron? Sí, y tú no por una razón, porque Dios te protege, porque Dios está contigo. No importa la destrucción que hay a tu alrededor, tú vas a ser bendecido.

 

Versículo 10  No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará   tu morada. Dios va a impedir que el mal te llegue, Dios va a impedir que una plaga pase a tu habitación, a tu casa. Ninguna plaga se puede levantar en tu contra porque Dios es tu protección. Tú puedes habitar seguro, confiado porque Dios te protege, estás en su presencia, en su corazón en su santuario como dijo Esdras. Eres parte de ese remanente y debemos tener esa consciencia, somos un remanente escogido por Dios, levantado por Dios, por su amor, por su voluntad.

 

Versículo 11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

 

Puedes caminar confiado, seguro porque los ángeles guardan tu vida, porque como dice la Palabra hay ángeles ministradores que están a tu favor para que tú no tropieces, para que tú no caigas. Están a tu favor sosteniéndote, levantándote.

 

Versículo 12  En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra. El Señor se encarga de quitar todo obstáculo para que tú puedas seguir sin problema, Él va delante de ti.  Y en verdad que veo cómo está el mundo, veo las circunstancias que vivimos, veo lo que hay a nuestro alrededor, veo las noticias y le digo: Gracias Dios porque tu Palabra se cumple en nosotros. Gracias porque estamos protegidos.

 

Nos quejamos normalmente de lo que estamos viviendo, hay cosas que nos parecen demasiado fuertes. Pero cuando nosotros somos honestos, cuando somos sinceros nos damos cuenta que el mundo tiene muchos más conflictos de los que nosotros pudiéramos tener, que la paz que hay en nuestro corazón es extraordinaria, es maravillosa, ¿por qué? Porque Dios está aquí.

 

Versículo 15 Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.

 

En el momento que tú necesites, clamas a Dios, invócale y Dios se va a manifestar a tu vida, es una promesa de Él. No necesito  estarle gritando, simplemente en el momento que yo ore, en ese momento Dios me responde. Hay ocasiones que no lo alcanzamos a escuchar, pero haz algo cada vez que ores, terminando de orar guarda silencio y da un tiempo para la respuesta de Dios, siempre. Él va a responder aunque no lo oigas, y habrá un momento en que tú lo escuches, tiene que haber una respuesta, la va a haber es una promesa de Dios.


Es como si yo le digo al Chino: oye necesito que me hagas un favor, ¿podrías ir a la Comercial y traer unas cosas que me hacen falta? Y lejos de esperar la respuesta del Chino, simplemente, me doy la vuelta y me voy. Ya no supe si sí o si no va a ir. Y así le hacemos a Dios en la oración: Señor figúrate que esto, que lo otro, que aquí, que allá, en Cristo Jesús amén. Y te volteas y te vas, y la respuesta Dios se queda con ella, no te la da, no la escuchas, no le das un tiempo.

 

Pero en su misericordia Dios responde, Dios siempre va a tener una respuesta a tu oración, siempre. Ten la fe de que Dios te responde porque lo dice: Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia. En los tiempos de angustia, de aflicción, en los tiempos de enfermedad, en los tiempos de crisis, en los peores momentos que tú vivas, Dios está contigo, no te deja, no te abandona, no se va, ahí está contigo.

 

Que luego en nuestra mente por estar pensando en los conflictos que tenemos, no atendemos a Dios, no nos fijamos que Él está presente, es distinto, pero Él ahí está. Y tenemos que ser sensibles a esa presencia de Dios. Su promesa: estaré contigo. Y dice: Lo libraré y le glorificaré.  Te va a librar de todo mal, de todo problema, de toda circunstancia adversa Él te va a librar y te va a glorificar. Y ese glorificarte es que, aun quienes están a tu alrededor se den cuenta que la presencia de Dios está en tu vida, que la bendición de Dios está contigo, lo ven.

 

Y termina diciendo en el Versículo 16 Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.  Nos da vida en abundancia nuestro Señor Jesucristo, ha traído vida eterna a nosotros, nos llena de su vida, y vivimos gracias a Dios, por Él bien. Y yo estoy seguro que mi larga vida no termina en este mundo, ni va a terminar en unos años, sino que es una vida eterna en la presencia de Dios. Lo sabemos, lo conozco, sé lo que dice la Palabra y le creo a Dios.

 

Y creo lo que Él dice, y creo sus promesas, y creo su bendición, y creo que somos parte del remanente que Él ha levantado para hacer conforme y su voluntad. Un remanente que ha levantado a través de Cristo Jesús para entrar a su santuario, para entrar a su corazón, ahí estamos para darnos vida, para guiarnos.

 

No estás desamparado, Dios está contigo, y Dios te bendice, y Dios se levanta a tu favor porque Dios te ama. Porque efectivamente el amor de Dios sobrepasa todo nuestro entendimiento. Yo le podría decir al Señor: no sé por qué me amas. ¿Pero sabes? No me importa porque me ama, para mí es importante que me ama, que me ame, y yo le doy gracias por ello. Porque a pesar de nuestras imperfecciones, a pesar de lo que nosotros somos, Él nos ama y no retira su amor de nuestra vida.


Y Él como dice su Palabra, NO NOS DESAMPARA. Y cuando Esdras oró y clamó por su pueblo que andaba mal, hizo una oración que se ajusta a los tiempos, y se ajusta al tiempo de hoy porque estamos viviendo lo mismo. Pero tenemos un Dios Todopoderoso que también es el mismo ayer, hoy y lo será siempre. Siéntete confiado, siéntete seguro no estás desamparado, no estás desamorado, estás bendecido.


Señor, levanto delante de tu presencia este remanente, este remanente que te ama, que te busca, este remanente que confía en ti. Lo pongo en tus benditas y santas manos dándote gracias, porque tú lo tienes en tu corazón, porque tú lo amas, porque tú lo guías, porque tú estás por él en todo momento. Lo pongo delante de ti pidiéndote que tú le sigas abriendo los caminos, que tú sigas yendo delante de él. Que tú te sigas manifestando con poder para que no haya qué se pueda levantar en su contra que prospere, sino que todo lo que se levante sea derribado por ti, por el Omnipotente.


Sí Señor, que pueda seguir entrando, habitando ahí en tu corazón, en tu santuario porque ahí tienes un lugar para cada uno de nosotros. Gracias Padre, gracias porque tú también tomas control no solamente de nuestra vida, de nuestra casa, de nuestra familia, sino aún de nuestro trabajo, el cual levanto delante de tu presencia; tú conoces el trabajo de cada uno de mis hermanos, tú conoces sus actividades, lo que desempeñan, lo que desarrollan, yo te pido que tú te manifiestes con poder y los bendigas a través de ellos.

 

Y gracias te doy Señor porque tú eres un Dios Fiel y Verdadero, el Único; y en Cristo Jesús tu Hijo amado a ti sea la gloria por la eternidad, amén.


Dios los bendiga.

 

 

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