INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

CORAZÓN DE SIERVO

 

Mideli Macias Muñoz

Iglesia Vida en Conexión

Malaga, España

 

 

Simplemente soy Mideli, yo me seguiré considerando toda la vida aprendiz de obrero, yo creo que el mérito simple y sencillamente para el Señor. Simplemente un día le dije: heme aquí, envíame a mí; porque estaba dispuesta y disponible y eso es lo único que he hecho, lo demás de hecho es el Señor el que lo ha hecho. 

 

Bueno pues yo me siento en casa porque la familia de aquí me ha recibido como en casa. Me gustaría comenzar con dos historias, y son verídicas porque yo las viví. Y esto ha marcado mi vida, y fue hace muchos años, recuerdo que en la congregación a la cual yo asistía en Tulancingo, porque yo soy de Tulancingo, Hidalgo. Recuerdo que venía un hombre con un ministerio muy fuerte, y era un profeta y bueno la que era Directora que yo nunca he sido anfitriona, ujier o como quieras llamarle.

 

Sin embargo se necesitaba apoyo y voluntarios, y pues yo me ofrecí. Y la persona que era la Directora tenía su ministerio, y me dijo: Mira Mideli a ti siempre te han profetizado, yo te voy a pedir que tú no te formes, yo te voy a pedir que estés en la puerta, que recibas a los que están atrás, y que de ahí no te muevas. Perfecto, yo le obedecí, y dije: bueno, está bien.

 

¿Y sabes qué ocurrió? El profeta estaba dando el mensaje y de repente dijo: Aquella mujer la que está… Y yo volteaba para apoyarle y llevarla ¿no? Y aquella mujer la de (creo que llevaba blusa verde yo), la de blusa verde, sí, sí. Y yo dije. Creo que soy yo.  Y dice: sí, sí, tú pasa. Y bueno pues ahí pasé dijo cosas muy fuertes, muy ciertas para mí, estaba próxima a salir a España, y pues ¿cómo crees que quedó la Directora de los voluntarios?

 

¿Sabes? A veces Dios quiere obrar en la vida de las personas, pero hay barreras, pero cuando Dios quiere Él mismo derriba las barreras. Esto otro que te voy a platicar fue hace un año, Dios me permitió ir a Logroño, invitada por un pastor que había sido mi compañero en el Instituto de Estudios Iberoamericanos para los Musulmanes.


Estuvimos ahí un mes, yo estuve trabajando y estudiando porque era de la Cámara fija, era un ministerio el de Marcos Witt que estaba grabando ese último IBET, con el Doctor Don McCurry. Entonces yo conocí a este pastor y no le vi hasta después de 15 años, me invitó. Y recuerdo que al llegar yo tenía mucha sed porque había estado en Bilbao y había salido muy temprano en el autobús. Y tuve que esperar mucho tiempo, todas las tiendas cerradas por lo temprano que era.

 

Al final yo llego sedienta, y estaba una persona ahí y yo la vi como que era voluntaria porque se movía para allá, para acá; y pensé que era voluntaria. Y le dije. Perdone, perdone. Y se me queda viendo toda seria y me dice: ¿Qué? Le digo: ¿podría regalarme un vaso con agua? Torció la boca, fue y vino y me dijo: ¡Tenga! Y pues yo me lo bebí completo, y le dije: perdone, ¿me podría regalar otro?

 

Y otra vez enchuecó la boca, como diciendo: a ésta no le bastó uno. Pues no, estaba sedienta, estaba hambrienta porque había salido muy temprano. Se llegó la hora de la comida y absolutamente nadie me atendió. Lo más fuerte fue que yo me tuve que comer predicaciones muy buenas, porque el pastor que me había invitado no me podía atender, porque tenía a dos personas mega conocidas entonces lo absorbieron y ya.

 

Entonces una persona ahí me abordó, oró por mí, que me arrepintiera. Yo dije: ¿pues de qué me tengo que arrepentir? Bueno está bien, yo me voy a arrepentir, dije: me arrepiento Señor, a la mejor de lo que todavía ni sé que voy a hacer. El caso es que al final el predicó desde la mañana que llegué hasta creo las 5 de la tarde que el pastor me cedió el lugar, y pues yo comencé a hablar.

 

¿Qué se imaginan que sintieron los ujieres, los voluntarios, la señora porque la verdad al final no sé ni qué era; cuando vieron que la que estaba compartiendo y había tomado el micrófono era yo? Pero lo peor fue que la persona que oró por mí por arrepentimiento, pues el Señor me usó y empezaron a reír, y estaban de la risa al llanto, y del llanto a  la risa. Porque habían estado cansadísimos,  si yo estaba cansada imagínense ellos.

 

Y estaban de la risa al llanto, y del llanto a la risa; y le dice la mujer que me había dicho del arrepentimiento: ¿de dónde sacaste a esta mujer, por qué no la habíamos conocido? Estas dos historias en dos culturas totalmente diferentes, me lleva a pensar que necesitamos tener un corazón de siervo. 

 

Para mí ya no hay ministerios, lo siento, yo ya eliminé de mi vocabulario “ministerio”. La Escritura nos habla de que solamente hay un ministerio y es que todos debemos hacerlo, y es el ministerio de la reconciliación, en donde nosotros vamos a reconciliar a los hombres con Dios, y a Dios con los hombres. Ese es el único ministerio válido para mí, y si me corren y es la última vez, pastor, Lo siento.

 

¿Sabes por qué? Porque también me estoy preguntando si realmente el avivamiento, porque últimamente he estado aquí 3 semanas, y estoy un poco contristada porque hay iglesias, mega iglesias,  pero realmente yo digo: ¿Hay almas verdaderas, convertidas? No lo sé, yo no voy a juzgar. Pero sí sé que yo tengo que saber.  

 

Lucas 9:62 (Traducción Lenguaje Actual)  Jesús le dijo: —No se puede pertenecer al reino de Dios y hacer lo mismo que hace un mal campesino. Al que se pone a arar el terreno y vuelve la vista atrás, los surcos le salen torcidos.

 

Ahora bien, tenemos que aprender a analizar ¿qué es un siervo? Una persona que debe de obedecer. Un sirviente. Una persona que está para servir, Bien, si nosotros nos vamos al diccionario, vemos que había un sistema feudal donde el campesino era sometido personalmente al poder de su señor. ¿Era qué? Sometido. Persona totalmente al servicio de otra. Es siervo fiel del Director general, un secretario, el que le lleva el agua.

 

Viene del latín servus, que significa esclavo. Y para mí, parafraseado de Mideli, un siervo es el que es fiel, el que es íntegro, es aquel que sirve de una manera espontánea y voluntaria agradando a su amo. Ahora, ¿cuál amo? A Dios. Pero nosotros tenemos que aprender a servir a Dios a través de los hombres. Y amados, cuando nosotros, cuando tú y yo tenemos un corazón de siervo vamos a poder entender que estamos en el reino de Dios, y en el Reino de Dios voluntariamente, ¿cómo? Voluntariamente.

 

Dios no nos hace manita de puerco a ninguno, Él hace la invitación y tú y yo somos los que decidimos si entramos a servirle, pero a servirle con un corazón genuino. Porque muchas veces venimos a la iglesia, y mira yo llevo sirviendo al Señor casi 37 años, se dice poco pero son mucho recorrido. Y tal pareciera que muchas veces la iglesia es la “high society”. ¡Y no! Tú y yo somos iglesia donde quiera que vamos, y tú y yo somos representantes de Cristo.

 

Y cuando venimos a un lugar de reunión como este, nuestro corazón tiene que saber a qué venimos, por qué estamos aquí, ¿cuál es tu motivación? ¿Qué es realmente lo que tú quieres que Dios haga de tu vida? Todos los cristianos tenemos que estar en movimiento, pero tenemos que venir y tenemos que servir y estar en movimiento como siervos, como esclavos a nuestro Dios, porque somos deudores. Ninguno de nosotros va a poder reflejar todo el sacrificio que Jesús hizo; porque realmente quien refleja el sacrificio que Jesús hizo, es toda la humanidad, los millones de personas que le han conocido.

 

Por lo tanto, tú y yo ni siquiera yo creo llegamos a ser un granito o seremos un granito de la arena del mar. Entonces nuestro corazón tiene que ser un corazón de siervo. Un corazón que viene y que va a darlo todo a su Señor, sin esperar nada a cambio. Si Dios te permite realizarte como maestro, hazlo con un corazón de siervo. Si Dios te permite ser un anfitrión, hazlo con corazón de siervo. Si Dios te da dones en la música, hazlo con corazón de siervo.

 

Con un corazón que dice: Está bien Señor, soy esclavo. Él no podía verle la mano a su señor, tenía que entrar; todo siervo tenía que entrar con reverencia. Afortunadamente eso ya no, pero estoy hablando de una humildad en la que dice: Sí Señor, aquí estoy.

 

Ahora, el siervo siempre hace lo que su amo le pide. Un siervo es aquel que sirve a Dios de todo su corazón. Anhelando en tener todo lo que él quiere y sin queja alguna. Pero nos quejamos de todo; fíjate, allá en España si hace calor: ajú, qué calor.  Bueno ya Jess sabe lo que es el calor de verano de Málaga, ¿sí? Pero si estamos en una parada de autobús, y la gente está: Ajú, qué calor, hay que ve, ya quiero que se vaya el caló. Luego se llega el invierno: ajú, qué frío, ya quiero que llegue el verano.

 

Pero ¿sabes? Nosotros también en nuestra vida diaria así somos, y nosotros también en la iglesia nos quejamos. Nos quejamos si se pinta de negro; bueno aquí todo está de luz; pero si se pinta de negro ¡ay no! Una señora me dijo: no, es que para mí el negro es como la criptonita. Yo todavía me río cuando me dijo eso, que era la criptonita, ¡por favor! Le dije: no, mira, literalmente el negro es la ausencia de color simple y sencillamente ¿verdad?

 

Nos quejamos si se da el desayuno; ahora nos obligan a ir a desayunar, o si no hay desayuno ay que ver; entonces decimos: ¿dónde está mi dinerito? Si quiera me deberían invitar a desayunar. O yo qué sé, quizás por aquí alguno dijo: ay que ver, estaban más cómodas las sillas blancas de plástico, que estas negras que están acolchadas, y todavía me dicen que la tengo que pagar para que otro la use. ¡Y no estamos conformes!

 

Pero dice la Escritura: y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón como para el Señor. Y un corazón de siervo, un corazón que Dios quiere usar es el que aun cuando no le guste, o no esté de acuerdo en lo que se le pide, muere a sí mismo para cumplir el propósito, el mandato que ha recibido. Fíjate bien: es uno que muere a sí mismo.

 

Yo no sé si alguno de ustedes ha estado en un estado de muerte personal, no de pérdida, de muerte. Yo sí, he estado ahogándome literalmente aquí en México, eso me obligó a entrar a la YMCA para aprender a nadar; pero estaba yo ahogándome. Y uno entra y es una desesperación porque tocas el fondo de la alberca o piscina, y fue ahí en Iguazú ahí en Puebla, y había otras piscinas menos profundas, pero yo la valientota como iba con mis amigos, pues ahí voy, todos sabían nadar menos yo.

 

Y yo como el Borras, me lanzo y llego al fondo de la piscina, y empiezo a tragar agua, y salgo, y otra vez al fondo de la piscina, y otra vez. ¡Es horrible! Pero no solamente me ocurrió ahí, en España recuerdo bien, ya sabiendo nadar, la primera vez habíamos acabado de tener un evangelismo con los musulmanes; entonces el Director del proyecto nos invitó a su casa a Soto Grande, y enfrente de la casa tienen unas playas vírgenes preciosas, entonces comenzamos a nadar.

 

Y yo recuero que comencé a nadar y de pronto cambió la marea, y me vi nadando contra corriente. Y yo recuerdo que todavía pensé que era un chiquillo de los hijos de los misioneros, y le digo: ¡Joshua! Qué Joshua, ni qué nada. Y yo recuerdo que fue horrible, hasta que llegó otro misionero de la costa de Michoacán, una de las costas de Michoacán, de una playa de Michoacán; y llegó y él fue el único que se dio cuenta que yo estaba nadando contra corriente.

 

Entonces como él siendo de la costa, parecen peces, ellos no se mueren de verdad, pero ¡yo sí! Y va y me dice: Tranquila, tranquila, vamos a llegar a la claraboya, tienes que nadar así. Ya no me acuerdo, ya son muchos años. Y recuerdo que llegamos a la claraboya, y me dice: vas a descansar y ahora vamos de regreso, vamos a nadar ¿vale? Vale. Él me enseño a nadar contra corriente, ahora mismo, la técnica no la recuerdo, pero es horrible cuando uno está muriendo en vida.

 

Y no te estoy pidiendo que mueras en vida, pero sí te estoy diciendo que necesitamos morir a nuestros propios gustos y poderle decir al Señor: ¿Esto quieres tú? Muchas veces tomamos decisiones que no son del Señor, y  a veces tenemos que morir a esas decisiones, porque Dios tiene propósitos más altos y mejores, ¿sí? Y a veces nosotros a fuerzas queremos ser el pastor, y Dios quiere que seas barrendero pues, ¿sí?

 

No pues yo quiero, y vienes y estas: pastor, mire que yo quiero, me gustaría ir a un Instituto Bíblico. ¿Sí? Y se va al Instituto Bíblico y le dicen: Pues tú vas a servir. Sí, sí yo seré el pastor. Y se hace amigo del pastor, ora para que Jess algún día se vaya, y si quizás algún día va a heredar, ¿verdad? pues ora para que se vaya fuera porque él quiere ser el pastor.  Y como nunca va a ser el pastor, se aburre y se va de la iglesia despotricando cosas. Pero a la iglesia que vaya, va a pasar lo mismo, porque Dios le ha dicho que va a ser barrendero.

 

Ahora fíjate muy bien, quiero cambiar un poco la mentalidad: el que barre no es menos que el que predica. Y si vamos a Levítico Dios instituyó a los levitas; y pensamos que el único, el grupo de alabanza son los levitas ¡mentira de las mentiras, que lean bien Levítico! Y van a ver que dice: que estaban los que guardaban el templo, los músicos y los cantores. ¡Aleluya! Óle, porque todos los que limpian, todos los que barren son levitas. 

 

Y pensamos: ay es que solo me ponen a barrer. ¡Gózate hermano, gózate, en la presencia del Señor! ¡Porque cuando tú limpias  es para que disfrutemos todos, pero el que está más encantado es el que está aquí antes de que tú y yo llegáramos! Eso es tener un corazón de siervo. Ah no, pero es que a mí me toca barrer, ¡yo qué voy a barrer! Jess, Angie lo saben, en Málaga, ¿de qué soy la encargada? De la limpieza. ¿Y saben por qué? Porque sé que soy una levita.  Y que cuando llego a limpiar, ahí está ya Él.

 

Y físicamente ya no soy de las que se cuecen al primer hervor, tengo mis problemas físicos, algunos impedimentos. Pero cuando se trata de ir y limpiar, no me interesa, ¿por qué? Porque Dios se goza cuando tenemos un corazón de siervo. Gózate si un día te dicen: mira vamos a hacer equipos de comida. Y tú escabulles, te haces el perdido, que no me vean. ¿Cuándo van a hacer los equipos? El próximo domingo. ¿Y sabes? El próximo domingo no vienes. ¿Sabes qué? En lo que sea, pero actívate. Invita a amigos, eso es un siervo conforme al corazón de Dios. Porque Jesús vino ¿para qué? Para salvar todo lo que se había perdido.

 

Gálatas 2:20-21 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21 No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.  

 

Un corazón de siervo es el que está dispuesto a vivir una vida de sacrificio. Ah no, pero es que nos citaron el domingo a las 16:30 a las mujeres, y pues yo quería ir a ver la película tal. O es que va a empezar Siempre en Domingo. No, ya no hay ese programa ¿verdad? Desconozco la programación, no sé ni qué películas ni nada. Es de risa pero es la verdad, muchos dicen: qué aburrido vamos a hablar, mejor vamos solo a cotillar. ¿No? Es conocernos más, es hacer lazos fuertes que van a ayudar y a coadyuvar a que otros lleguen a conocer.

 

¿Por qué? Porque cuando llegan encuentran una familia funcional, no una familia disfuncional. Y la iglesia tiene que ser una iglesia de unidad. La iglesia somos un solo Cuerpo. Ahora, imagínense, somos una micro célula en todo el Cuerpo de Cristo, y si esa micro célula tiene otras micro, micro, micro herida eso va a hacer que no solamente una célula se fastidie, sino que se fastidian más. Porque donde tú vayas y si tú tienes una heridita por ahí, y no le pones una tirita, una bandita para que cicatrice; a donde tú vayas, tú vas a llevar veneno que va a estar surgiendo, pus que va a estar lastimando donde quiera que vayas amado.

 

Por eso nosotros tenemos que ser una familia donde abrazamos, amamos, aceptamos, incluimos a todos, somos relevantes; o sea, quiere decir que todo esta colonia tiene que vernos como algo que desean ellos estar. Tus vecinos, tu familia ¿sí? A veces las familias están más enteradas de lo que pasa en la iglesia que de lo que Cristo hizo en tu vida, en ti.  Y perdóname pero a ellos que les importa si ni vienen. Pero ya los vacunaste y por lo tanto, menos vienen ¿sí?

 

Pero es ¿por qué? Porque no entendemos que el hecho de conocer a Jesús, Jesús nos llama, él es nuestro Hermano mayor, Jesús es nuestro Señor, es nuestro Salvador pero también, él quiere que seamos su extensión de sus brazos, de sus pies, pero si solamente ni siquiera de boca somos porque todo lo malo lo vemos en lugar de ver lo bueno; tenemos que aprender a cambiar el chip.

 

Dios le dio una promesa a Abraham y le dijo: haré de ti, haré de ti. Y esa promesa también es para nosotros, porque también en Gálatas dice que nosotros somos hijos de Abraham por medio de la fe. Y por lo tanto, un padre quiere lo mejor para su hijo. Y muchos padres dicen: yo no como pero que coma mi hijo. Entonces quiere decir que las promesas que Dios le dio a Abraham son promesas para ti y para mí.

 

Y también le dijo Dios a Abraham: Y haré de ti. Y es ahí cuando comienza a cambiar el chip de nuestra vida. Y haré de ti un cristiano 100 por 100. Y haré de ti, un adorador 100 por 100. Y haré de ti, un mejor padre 100 por 100. Y haré de ti lo que tú has anhelado ser y hasta ahora has estado luchando. Y luego dice: una nación grande. Quiere decir que tú vas a tocar, tú nos aves hasta dónde puede llegar algo.

 

Te voy a contar una historia. Mi vecina Lola vivía en el cuarto piso, en la cuarta planta y en la misma área de mi departamento; y cuando yo llegué recuerdo que despotricaba contra nosotros, al pastor le gritaba: a ver pastor, así eh literalmente. A ver pastor, ¿tú qué es lo que predicas? Afuera de la puerta porque antes la iglesia estaba junto, yo nada más bajaba y ahí estaba la iglesia, no podía llegar tarde ¿verdad?

 

Pero ¿sabes qué? Una vez fueron unos emprendedores y les dijo hasta de lo que se iban a morir. Y se asustaron, porque les dijo: voy a llamar a la policía, esa mujer trae puro extranjero, no queremos que viva aquí, así es que le voy a hablar a la policía. Y yo llegué y estaban todos asustados; Mideli una mujer de pelo pelirrojo, corto vino y nos tocó, que qué hacemos aquí, que va a llamar a la policía, que va a hablar con el dueño, que tú no sé qué. No se preocupen.

 

Me acuerdo que eran unos emprendedores que querían ver si podían poner un negocio allá para que fuera para nosotros y ayudarnos con los gastos, porque vivimos de México, entonces imagínense el Euro a 23.50 pesos, pues a veces nos la vemos duro, pero ¡Dios es fiel!  Y les digo: ¿sobraron bísquets? Sí.  Y yo recuerdo que a mí me habían llevado Jamaica; y les digo: ¿cuántos bísquets sobraron? Nada más dos, te apartamos dos para ti. Dénmelos. Y los puse en una bolsita y otra bolsita de Jamaica.

 

Entonces subí con mi vecina, le toco, y abre y me dice: ¿qué, me vienes a pelear? Le digo: No Lola, simplemente te traigo un regalo. ¡Un regalo a mí! Peros i yo acabo de correr a tu gente, y le voy a decir a Antonio que te eche de aquí, ya basta de tanto extranjero, y extranjero, y extranjero. Y le digo: Ay Lola, ¿no te has dado cuenta de una cosa? Y me dice: ¿De qué? Le digo: de que la gente que viene a mi casa es gente buena. Sí, sí ya lo sé, ya lo sé, pues tú eres buena, todos dicen que eres la mejor vecina porque no te metes con nadie. Y le digo: pues con mayor razón.

 

Y le dije: mira, los que vinieron, quiero decirte que son empresarios, uno de ellos tiene una panificadora en México e hicieron estos bísquets en mi casa, mira los abres y le puedes poner mantequilla o mermelada, y te lo comes con tu cafecito. Y ésta, se llama Jamaica, tú pones unas flores de Jamaica en agua, la dejas hervir unos 5 minutos, que se concentre; y te tomas el agua y eso te va a ayudar a tu tensión arterial y todo. ¡Está bien ahí déjalos! ¿No los quieres en tu mano? No, no, no ponlas ahí. Ya se los puse en su mesita, y le dije: bueno Lola me voy, hasta luego.

 

Pasó el tiempo un día me la encuentro n la calle, y me dice: tú siempre vas con tu chaqueta roja, tu gorro rojo y te sientes grande, ¿de dónde sacas esa sonrisa, qué no tienes problemas?  Le digo: sí, sí tengo problemas Lola pero, tú sabes que mi confianza es Dios. ¡Dios, Dios, Dios! ¿Dónde está Dios? Y le dije: Lola, lo que pasa es que tú estás enojada con el mundo, en plena calle, y le dije: ¿me permites hacer una oración por ti? Y me dice. ¿Y qué vas a decir? Le dije: voy a declarar que Dios te abraza en esta mañana, que todo cambia sobre tu vida. Y ahí en plena calle empecé a decir: Señor, toca a lola, yo declaro que viene tu Santo Espíritu y la toca, y tal.

 

Me la encuentro a los 8 días y me dice: ¡hey, tú! Y le dije. Dime Lola. Y me dice: ¡anda decreta, decreta, decreta sobre mí! Le dije: voy a declarar, a declarar. Y me dice: Como quieras llamarle. Y dije: Ah ya le hizo efecto.  Pasaron años, pasaron años, y al final, porque ya dijo Jess que yo me puedo llevar horas, me encanta hablar, espero que cuando sea viejita no sea tan habladora porque si no nadie me va a querer.

 

Resulta de que se convierte en mi amiga, voy inclusive a un cumpleaños una mujer ciega por poco y me golpea porque comencé a hablar de Dios; le dije: ya me voy Lola, es tu mundo y yo me voy. Sí, sí, sí. Salgo de esa casa y dije: ay Señor no vuelvo a esta casa. Regresé a esa casa, fue mi amiga, allá en Málaga hay cine de verano en la playa, fuimos varias veces, las luces, todo. Y un día yo estoy en BEA, en Algeciras y regreso y me dice mi vecina de enfrente: ¿ya fuiste a ver a Lola? Y yo: ¿cómo que si ya fui a ver a Lola? Me dice: sí. Pregunto: ¿qué pasa con Lola? Y me responde: está en el hospital muy grave. ¿Cómo? ¿Vamos? Y me dice: bueno te voy a acompañar.

 

Fui una semana con ella, pero lo más curioso es que cuando yo me iba me dijo: hey, ¿no sabes que te falta algo? Y yo dije: ¿qué me falta? ¡Mi oración, mi oración!  Y ya oré por ella en el hospital, y fui 5 días, y le dije al pastor: ¿sabes qué Joaquín? Yo ya me voy. ¿Te vas Mideli? Sí, anoche tuve algo que hoy es el día de Lola. Y me dice: Ay Mide, pues te deseo que Dios te ayude. Y le digo: Sí. Y fui con Lola y llegué y estaba malita y recuerdo muy bien que le dije: Mira Lola, yo siempre he orado por ti, pero ¿qué crees? Que ahora te toca orar a ti.

 

Le digo: ¿te gustaría orar? Y me contestó: sí. Y estaba la vecina de al lado e hizo una oración con todo su corazón, aceptó a Jesús; y yo recuerdo que todavía le dije: Mira Lola porque tú ya vas a salir de este hospital, porque tú entraste aquí no para muerte sino para vida, así es que Lola, ¡ánimo! Eso fue a las 4 de la tarde, a las 6 yo tenía que irme. Y de pronto se empezó a poner malita, malita y le llamé a la enfermera, y vio que estaba mi compañera Anita, estaba ya muy, muy mal porque acababa de fallecer su esposo hacía poco.


El español si alguien fallece ya no quiere regresar al lugar donde falleció su familiar, y no quiere volver a regresar al hospital. Entonces cuando vio que Lola se estaba poniendo muy mal, ella misma, Lola dijo: Vete, vete. Entonces me despedí: me voy Lola, hasta luego señora. Hasta luego. Eran las 7 de la mañana cuando me hablan y me dicen que Lola había fallecido. De momento dije: pero yo le dije que iba a salir de ese lugar, yo le dije que no era para muerte sino para vida.

 

¡Y es verdad, ya salió del hospital y se fue para vida eterna! O sea, amados no importa Dios te sorprende, lo importante es que tú le creas a Dios. El tiempo es de Dios no es el nuestro, ¿sí? Yo tomo hermana la profecía que se dio, esa palabra para mí porque yo sigo esperando, y ese es mi pesar. Mi pesar es no ver a mi familia, pero yo tomo eso, porque precisamente hace 4 días le dije: Señor quiero ver que estás obrando en ellos.

 

Y en esta hora yo tomo esa palabra para mí, yo no lo veo pero Él sí, y me está recordando el Señor que simple y sencillamente lo que Él quiere es tener un corazón de siervo. Un corazón que renuncia, que muere a su yo para que Dios sea glorificado en todo lo que hagamos. Un corazón de siervo es uno competente, pero que no compite. En España compiten, pero me da risa porque dice uno: ay me duele la cabeza. ¿A ti te duele la cabeza? Ah pues mira a mí me duele la cabeza, me duele la espalda, y aquí. A ver quién es el que tiene más enfermedades, por favor.  Así que si se está muriendo, ole, es el ganador.

 

Pero a veces también aquí, el querer competir se llama envidia, es querer lo que otro tiene. Cuando tú puedes ser único, especial en lo que Dios quiere que hagas. Un corazón de siervo es aquel que es competente en todo lo que hace, que es excelente en todo lo que hace, pero que no compite con nadie para ser el mejor; porque el mejor fue Jesús, el mejor ha sido Jesús.

 

Es el que se esfuerza, el que se prepara. Ay, ay no pues es que Dios. ¿Qué haces? No pues yo quiero que Dios me use. ¿Y qué estás haciendo? Pues aquí esperando. ¡Tío nunca vas a hacer nada! Digo, ¿sí? ¿Por qué? Porque el mejor siervo que ha existido en la humanidad se llama Jesús. Se constató con una vida humilde, íntegra, apasionado por la humanidad, ¿sí? A tal grado que, ¿qué pasó? Fue tan apasionado que dio su vida por la humanidad, por nosotros.

 

Y fuimos comprados por él. La locura, él fue un loco. Muchos dicen que él fue un revolucionario, es verdad, fue un revolucionario. Yo por ejemplo no me acordaba, ahora Dios me ha estado permitiendo venir y compartir, parece que estuviera en pura fiesta social. ¡No! Ha estado siendo para poder compartir de Jesús, pero mucha gente se recuerda de mis tiempos por ejemplo de bachillerato, y yo no me acordaba que el día de la fiesta de graduación, se sobrepasaron los boletos, entraron más gentes de la que estaba programada.


Y de pronto empezaron un pleito y yo era la que había contratado el salón y todo, y si había un desorden yo era la que tenía que pagar y ni dinero tenía.  Yo no me acordaba que me metí en medio de esa pelea, eran puros hombres, yo no sé de dónde pero a todos los golpee y los tiré desde el Mezanine. Y fueron fuera, y dije: Señor regrésame esa fuera, o entran o entran.

 

Jesús fue apasionado y yo reconozco que he sido apasionada y he hecho cosas que luego a veces digo: cómo. Ni les cuento porque ni lo van a creer, pero la verdad Jesús fue apasionado, su servicio fue cien por cien absoluto, sanando, haciendo milagros, lavando los pies, alimentando a la gente, defendiendo al casa de su Padre, y los hizo ¿con qué? Con pasión.

 

Un servidor tiene que vivir apasionado, y yo no estoy hablando de cualquier servidor, estoy hablando de un cristiano. Un cristiano apasionado por su Señor. Un cristiano apasionado que ama lo que ÉL ama. Él ama al pederasta y quiere que este pederasta sea redimido. Él ama a las Rahab, las rameras, Él las ama, y algún día entrarán. Él ama a los Hulk, y a los tatuados, y Él ama  a la humanidad, pero nosotros lo rechazamos, y entonces nos hacemos dios, como dios. Y esto es muy fuerte.


Somos bien fáciles para criticar, pero ay nanita si nos critican. Jesús dio su vida por todos, es más si vemos la genealogía de Jesús, ¿todos fueron santísimos? Ni el santísimo rosario estaba ahí. Mira, había personas que fueron desechadas por parte de todos, y de esa genealogía viene nuestro Amado Jesús. Imagínense, el Rey de reyes, y el Señor de señores. La más conocida ¿verdad? Rahab la ramera, ¿cómo la ves? Entonces nosotros tenemos que amar lo que Dios ama, él fue obediente a su Padre.

 

Filipenses 2:1-8 Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, 2completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. 3Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; 4no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.

 

5Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7sino que se despojó a sí mismo, tomando forma ¿de qué? de siervo. No es cierto, yo estoy leyendo aquí: tomando forma del Dios Altísimo para que todo mundo se rindiera a sus pies. El gran hombre de Dios. ¡NO!

 

Tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

 

Y se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Fue obediente a su Padre. ¡Pero es que era Dios! NO. Pero es que era el Hijo de Dios. ¡Sí! Pero también fue hijo de María y llevaba la esencia de nuestra humanidad. A ver pellízquense uno al otro para que duela. Lo vemos en Getsemaní, era como si dijera: tengo que ir ¿verdad? Estaba su carne: rebélate pues eres el Hijo de Dios, lo estoy parafraseando), rebélate, rebélate, eres el Hijo de Dios, y Dios te va a perdonar eres su hijo, di que no, di que no. Mira, vas a ser azotado, tu sangre, y… Y todos ahí.

 

Y dice la Escritura que estaba esperando, fue tanto, tanto su ansiedad que dice que sudaba como grandes gotas de sangre. Su humanidad estaba a punto de explotar, porque su humanidad se rebelaba; pero terminó diciendo. Padre pasa de mí esta copa. O sea, i tú quieres. No seas malo por favor, cámbialo. Pero dijo: Pero no se haga mi voluntad sino la tuya. O sea, su carne se rebelaba de ir al calvario; pero dijo: no se haga mi voluntad sino la tuya.

 

No sé si ustedes y tú y yo podamos alcanzar la magnitud de esas palabras. Y que tú puedas decirle: Señor no se haga mi voluntad sino la tuya. Es que está re buena la carne Señor. Pero te dije que comieras legumbres. Está bien, pero no me gustan. Si no hay de otra pues legumbres como, ¿sí?


Ahora, amados eso es un corazón de siervo, la cosa es cómo llegar a tener un corazón de siervo. El diccionario lo define como un sentimiento, como una voluntad, como un afecto.  El sentimiento no es otra cosa que nuestras emociones, y se refleja muchas veces en nuestra conducta. La voluntad es lo que yo decido, lo que quiero hacer y por lo que me muevo. 


El sentimiento son nuestras emociones, y se reflejan muchas veces a través de cómo nos comportamos. Pero la voluntad es lo que yo decido. Yo puedo tener la emoción de ponerme aquí a llorar, a chillar y soy como el Chavo del 8.  Ese es mi sentimiento, pero mi voluntad es decir: No Mideli, contrólate porque para ridiculez ya bastante has hecho. Eso es lo que yo decido.

 

El amor, el casamiento, el divorcio, el perdón, son decisiones. Yo decido amar, yo decido perdonar, yo decido casarme o no, yo decido divorciarme, yo decido perdonar, yo decido. Ay Señor ayúdame a perdonar. ¡Nanai de la china! Decide perdonar tío, te conviene. ¿A Dios? Pues sí, simplemente Dios es fiel a su Palabra, y si tú no perdonas pues Él no te perdona.

 

Él no te va a decir: perdona hijito no ves que si no perdonas, yo no te voy a perdonar. ¡NO! es tú decisión, tu decisión. Tú decides perdonar o decides seguir cargando el costal de piedras que ya casi casi vas todo doblado en la calle. Te liberas, te aligeras y Dios te perdona. Tú decides amar; es que está muy fea. Pues de lo que se han perdido todos los que no decidieron amarme. Ni yo me la creo.

 

Yo decido, yo decido tener un corazón de siervo; Dios no te va a poner a ti ningún corazón. Yo decido dejar la envidia; yo decido dejar todo lo que corrompe mi alma, yo decido. ¿Pedimos ayuda a Dios? Él ya la dio, ¿no dio a Jesús en la cruz? Pues tío, ¿qué otra ayuda quieres? Es clara, mira Jess decía: es fácil. A veces queremos ay si yo no me hinco. Pues mira yo aunque quiera hincarme, yo ya no puedo. ¿Si yo no me hinco entonces Dios no me va a perdonar? No es cierto, a Dios no le interesa la posición en la que yo le pida perdón. Lo que le interesa es cómo está mi corazón.

 

A vece queremos magnificar las cosas, pero es todo tan sencillo; somos nosotros los que hemos puesto las barreras, somos nosotros. Ahora, en la afecto es lo que yo amo, lo que aprecio, lo que quiero. Entonces  voy a poder adquirir un corazón de siervo cuando tengo una afecto hacia mi Dios, pero tengo el afecto hacia el más pequeño, tengo un afecto hacia mi hermanita, tengo un afecto a nuestra amiga que es la primera vez que viene.

 

Bienvenida, cómo está usted, en la condición que usted viene. Queremos decirle que Dios le ama, que Dios le trajo aquí con un propósito, que ÉL quiere tomar el control de todos sus problemas, de todas sus enfermedades. Nosotros no vamos a poder hacer nada, pero si usted cree en Él, si usted le entrega hoy su corazón; no le prometo que usted se va a volver rica de la noche a la mañana. No le prometo que usted va a ser sana, pero usted va a ver la vida de otro color.

 

¿Por qué? Porque ya no está usted sola, porque su Salvador y su Señor va a estar con usted todos los días hasta el fin del mundo. Y que para usted hoy es gratis esa salvación, porque ÉL ya pagó en la cruz del calvario. Y su amiguita, su familiar que la invitó, ella desea lo mejor para usted, por eso la trajo hoy aquí. No la trajo a una religión, la trajo a conocer al que va a ser el que ama su alma. Eso es muy importante amados. Es muy importante decirle: Señor yo quiero ser tu sierva.

 

Y para poder tener un corazón de siervo, uno que deja todo para servir a su Amo y su Señor. Es querer tenerlo, anhelarlo y buscarlo. Buscad y hallaréis, Mateo 7:7. Es orar al Señor que nos dé un corazón tierno.

 

Salmo 139:23-24 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; 24Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.

 

Pruébame, que Dios nos pueda probar y que nosotros seamos los que podemos decir: Sí Señor, yo decido tener un corazón de siervo. Es tener disposición y estar disponibles a todo lo que Él quiera, y esto va  a ser a través de nuestras autoridades espirituales. No, no, no, el pastor me dijo que yo estuviera a las 6 de la tarde porque quiere hablar conmigo para ver en qué pudo servir. ¡No, yo estoy esperando que me hable Dios, y hasta que me hable Dios!

 

Pues se van a pasar las 6, las 12, se va a pasar 2018, 2019, 20120; te van a llevar en una caja y nunca escuchaste a Dios. Porque a veces de lengua me como un plato. No pastor, usted cuenta conmigo, ¡cuente conmigo! Y le dicen: Oye ¿puedes? Ay ¿qué cree? Que no puedo, es que usted me hubiera avisado con antelación, con un año, porque yo tengo programada mi agenda. ¿Sí?

 

Eso me pasó, vine a México en cierta ocasión, y por andar de pata de pero con una amiga; voy caminando con mi amiga, piso un bordo y yo sentí que algo pasó. Mi pie estaba sobre el suelo pero yo sentía que estaba arriba. Así me fui, fui a Tulancingo casi, casi llorando, me hubiera gustado tener un taxi pero tuve que irme en un autobús. Afortunadamente el chofer había conocido a mi papá, y entonces me dio un asiento para mí solita. ¿Estás mal? Sí. ¿Dónde quieres que te baje? Aquí.

 

Ya le hablé a mi cuñada, fue por mí, me llevaron al doctor y dijeron que a lo mejor tenía yo roto algo pero no se veía nada. Así me fui a España porque ya faltaban dos días, por eso allá decidí no salir 3 días antes de mi casa para que no hubiera problemas. Para no hacerles largo el cuento, tuve que estar ahí, fue desde enero hasta agosto que me operaron, sin poder aun caminar.

 

Después de ese proceso me operaron del talón de Aquiles, se había roto; hicieron ahí tru - tru. Yo pude haber demandado incluso a la Seguridad Social pero lógico que no lo hice. Entonces recuerdo que estuve 2 años en silla de ruedas allá, sin que mi familia se enterara acá, imagínense el pleito que hubieran hecho allá. Entonces calladita me veo más bonita, y ahí estaba gente apoyándome. Y a lo que yo voy amados, es que a veces nosotros tenemos que esperar en Dios, porque Dios en nosotros puede hacer grandes cosas.


Quiero decirles que estuve mes y medio internada, y en ese mes y medio todo el hospital conoció de Jesús. Así que si no querías chiquita, pues ahora a fuerzas ¿verdad?  Y Dios quiere que nosotros tengamos disposición y estemos disponibles. Es empezar a ser un servidor en la iglesia, comenzando desde cero. ¿Desde qué? Desde cero. Yo no sé si aquí al final las sillas las pongan atrás, pues entre todos, cada quien pone su sillita hasta atrás. Porque es bien cómodo llegar y sentarse. Entonces servir en lo que sea, desde cero.

 

Otra de las cosas es no importa en qué área servimos, simplemente estar activo, poniendo todos nuestros dones y talentos al servicio del reino. Es anteponer las necesidades de los demás antes que las nuestras.  Hay algunos ejemplos y no voy a leer todos los versículos pero van a recordar de quién estoy hablando.


El primero fue Noé, él simple y sencillamente obedeció ciegamente a Dios y no le importó. Le llamaron loco y se burlaron de él, pobrecitos los que se burlaron, ellos pensaban que se burlaban de Noé, pero se estaban burlando de Dios, y por eso cuaz, Dios les dio cuello ¿verdad? Por más que quisieron, Dios calafateó y lo sabemos, Dios calafateó con brea el arca y nadie pudo abrirlo porque fue Dios mismo quien lo sello.

 

Otra de las personas es el rey David. Miren fue un pecador entre los pecadores; pécoro malvado ¿verdad? Disoluto, libidinoso, una vista cochambrosa, ¡sí! ¿Qué hacía ahí? Se subió a la azotea y desde ahí estaba fisgando a la muchacha, fue un abusador, pues ¡cómo! Era la intimidad o quién sabe verdad, a lo mejor ella estaba afuera para que otros la vieran, su marido estaba en la guerra.

 

Pero sin embargo fue un hombre que conoció a Dios, y no solamente eso amados; a mí me impacta cuando Dios le dice a Samuel: no te preocupes no te están desechando a ti, me están desechando a mí. Y otra cosa: yo he buscado a un hombre conforme a mi corazón y lo he hallado, y dile a Saúl que será destituido. Y podemos ver que a mí me impacta, porque David fue un hombre que buscó a Dios; fue un pecador como tú y como yo, pero Dios lo busco y fue encontrado.


Y que tú y yo habiendo tenido cosas desagradables, dice: pueda encontrar uno. Acordaros lo que dice Ezequiel, y busqué uno y él no lo halló, no halló a ninguno. Pero que Dios nos pueda encontrar a ti y a mí disponibles y dispuestos, ¡disponibles y dispuestos!

 

Otro fue Samuel ¿verdad? Miren, él no conocía la voz de Dios sin embargo, él fue obediente. Ya de viejecito los hijos hicieron lo que quisieron y tuvieron sus consecuencias, pero Samuel obedeció. Otra fue Ester, obedeció a Dios a través de obedecer a su tío. Ella pudo haber dicho: pues que los acaben. Y le dijeron: pero a ti también. No, si yo soy la consentida, a mí no me va a pasar nada. Sin embargo obedeció a su tío.

 

Rut, escuchó a su suegra y llegó a ser la bisabuela del rey David, y del rey David viene la descendencia de Jesús. Lidia, la vendedora de púrpuras abrió su casa donde se predicaron las buenas nuevas. Timoteo siendo joven fue obediente y se guardó guiado por el apóstol Pablo. Pablo mismo el apóstol, perseguidor de los cristianos, pero que llegó a conocer a Jesús y nos ha dejado una enseñanza que es la que muchas veces predicamos en la iglesia. ¿Por qué? Porque fue un hombre que a final de cuentas obedeció a Dios.

 

Juan el apóstol, que llegó a escribir el libro de la esperanza que es el Apocalipsis. Y muchos más hombres que nosotros conocemos, personas que en su tiempo porque no había toda la revelación para ellos, en su tiempo decidieron seguir a Dios. Y tenemos personajes que quizás no figuran en nuestro almanaque cristiano – evangélico, pero que dejaron enseñanzas como Constantino de Constantinopla.


Podemos ver un Lutero, un Francisco de Asís, una mujer Corrie ten Boom que aún guardaron en su casa a los judíos, y que Dios le permitió y hay un libro que se llama “El Pasaje Secreto”, y es la vida de ella, es un libro precioso, donde al final me encanta porque siendo una mujer mayor llegó a los Estados Unidos y a los ladrones los metía a la cárcel, ¿por qué? Porque a veces creemos que el Evangelio va a cubrir; ay pues sí, maté y todo. Pues hijo ve y cumple ante la ley y ahí predicas a Cristo.

 

Vemos a una Teresa de Calcuta que nos dejó: En vida hermano, en vida. Ella tomó la decisión de acuerdo a lo que ella conocía, tomó la decisión. Nunca, nunca pudo regresar a Albania, jamás regresó porque la vetaron a pesar de que ganó el Premio Nobel de la Paz, nunca pudo regresar a Albania, pero obedeció.

 

Ella fue obediente; y nos dejó un legado que dice: En vida hermano,  no lleves flores, en vida regala, en vida. Ama a Dios, conoce a Dios en vida, para qué lo quieres ya muerto. Podemos ver hombres como Cipriano de Valera y Casiodoro de Reina; ahora ya hay muchos traductores pero en su época, ellos, ellos fueron obedientes y aun sus vidas fueron obedientes.

 

Amados, para concluir: el que da de todo por su Señor y Salvador. El que da ¿qué? TODO. Es la persona que es conforme al corazón de Dios, que puede equivocarse y aun pecar, pero que no por eso deja a su Señor. Es el que es el barro y Dios su Alfarero, es uno que se arrepiente fácilmente y busca el perdón de su Señor. Es uno que tiene firmes convicciones de quién es Dios y de cuál es su identidad en Él. Es uno que cuida la unción que Dios ha puesto sobre él, y que no se enseñorea por lo que Dios hace o deja de hacer.


Es uno que habla y calla cuando debe. Es uno que muere así mismo para que Jesús sea exaltado. Es uno que dice. Si en algo sirve mi vida, úsala Señor. Es uno que no le importa cuánto tiene sino cuánto da. Es uno que perdona fácilmente y que sigue adelante sirviendo a su Señor. Es uno que no compite pero que es competente. Es uno que sirve a su Señor con pasión y lo hace a través de las personas que tienen en autoridad. Es uno que no juzga ni critica a su amo, sino que guarda sus espaldas y respeta sus decisiones.


Es uno que habla apasionadamente de su Señor y que otros no le conocen. Es uno que se humilla ante Dios. Es uno que canta alabanzas a Dios desde lo profundo  de su corazón. Es uno que no vive para agradar a los demás, pero sí sirve a los demás.  Es uno que reconoce que vivir para su Señor es la mejor recompensa que puede tener.

 

Quisiera terminar leyendo lo que San Francisco de Asís escribió y que a veces lo leemos hasta en los taxis pero ellos ni saben lo que tienen. Y dice así:

 

Oh, Señor, hazme un instrumento de tu Paz. Donde haya odio, ponga yo amor. Donde haya ofensa, ponga yo el perdón. Donde hay discordia, ponga yo la unión. Donde haya duda, ponga yo la fe. Donde haya error, ponga yo la Verdad. Donde haya desesperación, ponga yo la esperanza. Donde haya tinieblas, ponga yo tu Luz. Donde haya tristeza, ponga yo la alegría. Oh, Maestro, que yo no busque tanto ser consolado, como consolar; ser comprendido, como comprender; ser amado, como amar. Porque dando,  se recibe; olvidando, se encuentra; perdonando, se alcanza perdón; muriendo, se resucita a la vida eterna.

 

Señor yo quiero darte muchas gracias en esta tarde, por el privilegio que me has dado de poder compartir estas cosas que tú has hablado primeramente a mí, y que toda la iglesia Señor que se dice que te ama necesita escuchar, necesita comenzar a reflejarte 100 por 100, a tope; necesita morir a lo que cree, a lo que quiere o a lo que le gusta; para poder decir. Maestro ¿qué quieres, qué te gusta? Aquí está mi vida.


Señor  muchas gracias, gracia en el nombre tuyo amado Jesús, y yo te vuelvo a decir: Heme aquí, envíame a mí, y enséñame todo lo que todavía falta el resto de lo que tú quieras tenerme aquí, en el nombre tuyo Jesús, amén.


Dios los bendiga.