INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

¿QUÉ ESTÁ MUERTO EN TI?

 

Jesús Cano

 

Romanos 8:9-11 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

 

Pablo en la carta a los Romanos, es una de sus cartas que tiene que ver con fe y tiene que ver con vida cristiana; la carta a los Romanos nos enseña cómo vivir por el Espíritu. Y hay una parte en donde Pablo está diciendo: si nosotros estamos en Cristo, estamos muertos a la carne, estamos muertos al pecado. Pablo está diciendo que si el Espíritu Santo vive en nosotros, estamos muertos a lo demás.

 

Pero la parte de la que quiero hablar es esta parte de: El Espíritu Santo en nosotros es el  Espíritu de la Resurrección.  El concepto de resurrección aparece en la Biblia aproximadamente 175 veces. La palabra resurrección en la versión King James en inglés aparece entre 41 y 47 veces. En la cruz Jesús pagó, Jesús nos redimió con el Padre; en la cruz Jesús fue la propiciación del Padre, él recibió el castigo del Padre que nosotros merecíamos.

 

Pero es en la resurrección en donde Jesús valida todo lo que él dijo que él era. Es en la resurrección de Jesús, porque él resucitó de la muerte podemos decir que es el Hombre Perfecto. Es en la resurrección de Jesús, es en la tumba vacía en donde podemos decir que Dios se hizo Hombre y murió por nosotros. La resurrección de Jesús sin quitarle el poder a la cruz y a lo que pasó en la cruz, es en la resurrección en donde está nuestro mensaje.

 

Hechos 3, dice que Dios resucitó a su Hijo de entre los muertos. El mensaje central de los apóstoles, ¿qué creen que era? La resurrección de Jesús de entre los muertos. Los estudiosos de la Biblia dicen que no menos del 20% de todo el Testamento está dedicado a la resurrección. ¿Cómo sabemos que Jesús es Dios? Porque resucitó de entre los muertos. ¿Cómo supo la gente que Dios lo había mandado? Por las señales que él hacía.

 

Pero todo lo que Jesús hizo, todo lo que Jesús dijo que él era, Jesús lo comprobó en la resurrección. Ese día que llegó una mujer a buscarlo y no estaba.  Ese día Jesús probó que venció a la muerte; probó que no había nombre dado a los hombres más grande que Jesús. No es en el nombre de Cristo, porque Cristo es el título, es como el Licenciado. 

 

Unos son Licenciados hay un solo Cristo, pero, no es en Cristo es en Jesús; y las tinieblas tiemblan cuando escuchan: ¡Jesús! Y la enfermedad se somete cuando escucha: ¡Jesús! Y nosotros podemos pedirle al Padre, ¿por quién? Por Jesús. Juan 16 dice: hasta este momento ustedes no le han pedido al Padre, yo he estado ahí. Dice: pero ahora que yo me vaya, ustedes van a poderle pedir al Padre en mi nombre. Y Jesús dijo: en mi nombre echarán fuera demonios. Y es en la resurrección de Jesús en donde todo eso se comprueba.

 

Hay muchísimas religiones en el mundo, pero hasta donde yo sé la tumba de Buda está llena; Mahoma se murió de una gripe pero está en su tumba. Confucio tiene tumba; este brother que empezó los mormones, John Smith, ¡tiene nombre de pirata! Pero también su tumba está llena. El único que tiene tumba sin cuerpo es Jesucristo; es en el poder de la resurrección en donde está el mensaje; es el Espíritu Santo, el Espíritu Santo es el espíritu de la Resurrección.

 

¿Por qué te digo esto? Porque dice: Romanos 8:10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado. Pablo está diciendo esto: nuestro cuerpo por el pecado está muerto. Lo sabemos desde Adán, desde el momento en que Adán pecó, toda la humanidad estuvo condenada a morir un día. 

 

Cuando estaba en la Prepa tenía unos amigos bastante curiosos, autóctonos; y un día estábamos en una clase de educación para la salud y no sé por qué uno de los compañeros silbaba todo el tiempo. Y ya el maestro estaba como harto ¿no? Y dijo el maestro: el próximo chiflido y voy a reprobar a los hombres. Y que se escucha otro chiflido. Y que nos reprueban ¿no?

 

Ese es Adán en la humanidad, Adán hace, Adán peca y todos los demás tenemos que pagar por su culpa. Ni modo. Es como dice Pablo: por un hombre entró el pecado al mundo; pero por un hombre entró la salvación. Por Adán entró el pecado, pero por Jesús, el segundo Adán entró la salvación. Y Pablo está diciendo que nuestro cuerpo está muerto en el pecado.

 

Y eso lo podemos interpretar de varias maneras, es, nuestro cuerpo siempre, han escuchado la frase de: ¿la cabra siempre tira para el monte? Es eso en el alma y el cuerpo. El cuerpo está muerto, está muerto en el pecado. Pero dice Pablo que cuando estamos en Cristo el Espíritu Santo vive en nosotros y Cristo está en nosotros.

 

Y Pablo dice en el versículo 11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.  

 

Es decir, ese Espíritu que levantó a Jesús de entre los muertos, ¿quién fue? El Espíritu Santo. El Espíritu Santo esos tres días de Jesús muerto, la Biblia no dice mucho pero son brutales. 2 Pedro te da unas cosas que dices ah. Pero dice que Jesús estaba muerto y el Espíritu Santo lo trae a la vida de nuevo. Y dice Pablo: Si el Espíritu que trajo a Jesús de entre los muertos, ese Espíritu de vida, ese Espíritu de resurrección vive en ustedes, su cuerpo, dice: mortal, eso quiere decir que vamos a morir un día; dice: Va a tener vida.

 

Y lo que hace el Espíritu Santo, el Espíritu Santo es el poder de la Resurrección. El Espíritu Santo es el Espíritu de la resurrección. Y esto no quiero aplicarlo en esta hora como: esta vida cristiana. Pablo está diciendo que todo lo que está en nosotros tiende a morir, dice que nuestro cuerpo va a morir, que nuestra alma va a morir; pero dice: pero si el Espíritu Santo está en ustedes, ese Espíritu de vida los puede llenar de vida a todos ustedes. Y eso es algo que el Espíritu Santo hace.

 

En el principio mientras Dios hablaba, la creación es impresionante pero el Espíritu Santo está dando vida a todo mundo, es el Espíritu Santo el que hace la luz. Es el Espíritu Santo el que hace que las cosas vivan, es el Espíritu Santo el que hace lo verde; es el Espíritu Santo que hace a los peces. Es el Espíritu Santo el que hace a las aves; es el Espíritu Santo que hace los árboles, que hace los frutos.

 

El Espíritu Santo está en el negocio de dar vida. Lo que le gusta al Espíritu Santo es que lo que estaba muerto vuelva a vivir. Eso es lo que él hace, el día que vio a Jesús ahí fue por él; y parece que es de familia porque Jesús hace lo mismo.

 

Ezequiel 47,  empieza diciendo: Y miré y del templo como que salía agua. Si yo hubiera estado ahí, yo hubiera sido sospechoso de inundar el templo. ¿Les dije que inundé una vez mi departamento? Me di el golpe más brutal de mi vida. En mi departamento para que funcione el calentador tenía que abrir la llave de la tarja, y no sé por qué se tapaba. Entonces, ¿yo qué hice? Pues fui, la abrí, salió agua caliente y me metí a bañar.

 

Me metí a bañar con mi ipad para escuchar música. Me baño, salgo, y yo salí normal como cualquier día cuando te bañas ¿no? Pero no contaba con que ese día la cocina estaba inundada, y yo caminando normal entro a la cocina y me resbalé, mis pies salieron volando, no metí ni las manos, caí sobre mi ipad y azoté horrible sobre el piso de la cocina que estaba todo inundado. Es de esos golpes tan duros que te quedas tirado sin moverte porque recuerdas que una vez en la tele dijeron que no movieras a los que se caían feo.

 

Entonces yo así de: ay, y mentalmente revisé que todo estuviera completo. Y dije: ay mi ipad. Mi ipad estaba rota completamente. Y ya como pude me levante, lo bueno es que el agua estaba caliente, llego y le digo a mi papá: me acabo de caer y casi me pego en la cabeza. Y me dijo: ¿y ya limpiaste? Y yo así de: no fuera Buck, no fuera Buck porque entonces quién sabe, verdad.

 

Entonces si yo hubiera sido el de Ezequiel, yo hubiera sido el culpable de que el templo se inundara; pero yo no estaba. Entonces dice Ezequiel que ve y dice: agua fluía del templo, y por todos lados fluía. Y hay una parte en donde el Espíritu Santo le dice a Ezequiel: Mide mil codos, ahora mide otros. Pero esa no es la parte importante, a la parte que quiero ir es a la parte que sigue.

 

Después de que Ezequiel nada en el río, se sale del río, el Señor lo lleva a la orilla y dice Ezequiel que ve el río que fluía del templo. Es exactamente la misma figura que Juan ve en Apocalipsis 22, pero en una en lugar del templo el río fluye del trono.

 

Y dice Ezequiel, y veo el río y a los lados del río estaba lleno de árboles, y árboles que daban fruto, y su hoja era sanidad a las naciones. Pero no solo eso, dice: El río pasaba al pueblo de los gentiles, hacia el este; después pasaba por el desierto y desembocaba al mar grande.  Y cuando tocaba el mar grande, todo lo que el río tocaba volvía a la vida. Los peces que habían estado ahí vuelven a vivir.

 

Es, creo que cuando está hablando del mar grande está hablando del mar muerto, y nada vive ahí. Y dice Ezequiel: pero este río que venía desde el trono empezó a inundar todo; llegó por donde vivían los gentiles, cruzó el desierto, y después de que cruza el desierto llega a un lugar en donde todo está muerto, donde la vida no existe. Los peces estaban muertos, donde el agua está estancada; si tú quieres saber por qué el agua se echa a perder es porque el agua no se ha movido.

 

Si el agua no se mueve se echa a perder. Para que el agua siga viviendo, el agua necesita estar en constante movimiento. Por eso hay muchos cristianos así, porque no usan el Espíritu Santo. Entonces, llega ahí y en el momento que el agua que viene desde el templo toca el río, los peces que hay en el río van a volver a vivir. Y dice: y no solo eso, el agua que estaba muerta va a volver a vivir y se va a empezar a mover.

 

Y es Ezequiel enseñándonos y dándonos una imagen de cómo actúa el Espíritu Santo. El Espíritu Santo encuentra los lugares más difíciles, ¿y qué es lo que hace? Se mete ahí para traer vida ahí. El Espíritu Santo no es como nosotros, el Espíritu Santo no busca lo más fácil; el Espíritu Santo ve el lugar más difícil y dice: ahí. Y nosotros decimos. Pero Señor. No, ahí. Voy a hacer que broten ríos en el desierto. Qué tal el río de un río. Yo sería como consejero en el cielo ¿no? ¿Y si sale un río del mar? No, en el desierto.

 

Y cada vez que el Espíritu Santo encuentra algo que está muerto pero que necesita vida, el Espíritu Santo es el lugar preciso para que el Espíritu Santo actúe en esa parte. Cuando nosotros vemos cosas que ya no tienen sentido, cuando nosotros vemos las circunstancias que están totalmente en nuestra contra, que no hay nada que se puede hacer, es el lugar en donde el Espíritu Santo decide que ahí puede hacer algo.

 

Porque está en su naturaleza, porque es el Espíritu de la Resurrección, porque es el Espíritu Santo viendo este lugar que está muerto y dice: ¡Esto puede volver a vivir! Y ese es el mensaje de hoy, es ¿qué está muerto en tu vida? ¿Qué cosas murieron en tu vida? Porque ahí donde tú creías que las cosas habían muerto, es el terreno perfecto para que el Espíritu Santo llegue y lo haga vivir. Y ya que hablé del Espíritu Santo, vamos a hablar de Jesús.

 

Lucas 7:11-17 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. 12Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. 13Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. 14Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. 15Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. 16Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. 17Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.

 

Es como un día normal en la vida de Jesús, antes de eso, un día antes Jesús había sanado al siervo del Centurión. Y dice que el día después sale del pueblo y va a un lugar llamado Naín, imagínate la escena. Jesús con sus discípulos, ahí van doce y mucha gente que los seguía. Por lo general la gente seguía a Jesús porque Jesús hace cosas que la demás gente no puede hacer. Y aunque haya gente que diga que Jesús no, y son como los trolls en Facebook, lo siguen.  El de: no, no, él no puede, él no puede; pero van atrás de él.

 

Y ahí está Jesús, sale, y dice que van caminando, y dice que van sus discípulos y una larga multitud, y mientras ellos se acercaban a la puerta del pueblo vieron a un joven que estaba siendo cargado. Era el funeral de este joven, el púnico hijo de su madre; y la Biblia termina diciendo esto: Una viuda. Si te había ido mal, no te había ido como a esta señora, que a esta señora sí le estaba yendo mal. Imagínate, viuda y solo había podido tener un hijo, y se había muerto. 

 

Y dice que se van acercando a la puerta de la ciudad, iban a sacar al joven de la ciudad, cuando apareció Jesús. Y llega Jesús lo ve, y dice la Biblia que sintió compasión ¿por quién? Por ella. Y se acercó y en al acto más natural y nada raro, se puso enfrente de la procesión, enfrente del féretro, paró a todos así de la nada, y volteo con la mamá y le dijo: no llores. Y le habló al muerto.


Cuando Jesús interrumpe o irrumpe en laguna situación tiende a ser bastante incomoda. Y muchas veces no nos gustan las cosas incómodas. Habría sido mejor tal vez que Jesús pasara una notita y le dijera: Pedro dale esta nota a la señora y pregúntale si puedo hacer algo por ella, porque no queremos molestar a nadie. Entonces, para que no se vea raro pregúntale, y pregúntale qué le pasó, y ya que te diga me dices.

 

Eso sería como mentalidad cristiana 1.1, así: nos gusta todo fácil, que Jesús no haga sus desastres pero, ¡Jesús no hace eso!  Y dice que en el  momento que ve a esta gente caminar, dice que Jesús es movido por compasión. La compasión no es un sentimiento humano, la compasión tiene que ver con lo que el Padre siente hacia alguien. Los seres humanos, nuestra alma no está hecha para ser compasiva. Nuestra alma es egoísta, y para ser compasivo tienes que pensar en alguien más.

 

Y Jesús estaba siendo movido por un sentimiento totalmente del Padre, enseñándonos que nosotros también podemos vivir así. ¿Y qué es lo que toda la gente había visto? Lucas 7:2 lo explica. Lucas nos dice: era el funeral de un joven que era el único hijo de su madre, y su madre era viuda. Lucas nos dice eso, pero en ese momento ¿qué es lo único que saben los discípulos?  Es un funeral, qué feo. Y como buena persona es: lo siento, Jehová te fortalezca. Así somos en los funerales, somos empáticos.

 

Pero cuando Jesús lo ve, Jesús no ve un funeral; la gente ve un joven que había muerto, pero Jesús ve algo: Una viuda que está a punto de ir por lo peor que puede pasar en su vida. ¿Por qué? En esos tiempos no era como esta época, no te podías registrar en un programa del gobierno en donde te dieran una tarjeta y depositaran, y te ayudaran en algo, que hay veces que no es mucho pero, te intentan ayudar. 

 

¿Qué es lo que le esperaba a esta señora? Había muerto su esposo, no nos dice hace cuánto tiempo, pero ahora ya estaba muerto su hijo, y en una sociedad como esa había prácticamente una solución para la vida de esta mujer: ¡Mendigar en la calle! No iba a poder encontrar un trabajo, no iba a poder depender de alguien, la única persona de la que podía depender estaba muerta. Si esta señora tenía madre y padre, eran más grandes que ella.

 

El panorama no pintaba bien para esta mujer, había perdido al hombre que amaba, y ahora había perdido el fruto de su vida. Y lo único que podía hacer era esperar que alguien tuviera compasión de ella, y todos los días juntar algo de dinero, tal vez una blanca o dos. La mujer cuando Jesús está viendo lo que la gente pone en la ofrenda, porque Jesús lo ve, hay una viuda que pone dos blancas. Nada. Pero Jesús no le dice: no, no. Jesús dice: bien, sigue dando.

 

Tal vez lo único a lo que podía aspirar esta señora era tener algo así, menos de un salario mínimo ahora, lo que alguien en la calle le pudiera dar. ¿Se te hace que esa es la vida que Jesús había planeado para ella? ¿Se te hace que un día el Padre estaba en el cielo y dijo: ah qué hermosa vida de esta mujer sería si yo le quitara a su esposo y después a su hijo, y hago que mendigue en la calle? ¡No, eso no pasó!

 

Los actos del demonio son robar, matar y destruir; todo eso es el ADN de Satanás. Y tal vez él no esté operando exactamente en esa persona, pero todo eso es lo que él hace.  Y le había robado a su esposo, le había robado su paz, había matado a su hijo; la señora no tenía absolutamente nada. ¿Y sabes qué es lo más curioso? Estaban en el pueblo de Naín, y Naín tiene que ver con casa, con un lugar placentero. ¿Te das cuenta de la ironía celestial en esto?

 

La mujer había llegado a un lugar placentero en su vida, tal vez al lugar donde Dios le dijo que tenía que estar, y se muere su esposo y se muere su hijo, y lo único que tiene que hacer es mendigar. Y no solo eso, su dirección es hacia las puertas de la ciudad porque está a punto de dejar el lugar que le habían entregado ¿por qué? Porque todo en su vida se derrumbó.

 

Muchas veces vas a llegar a tu lugar placentero, al lugar donde Dios te puso y las cosas no se van a ver como tú esperas que se vean. Me encantaría decirte lo contrario, pero ¡así es! Tal vez vas a llegar a un lugar donde el Señor te dijo: aquí. Y lo que vas a encontrar es que toda la bendición que creíste que ibas a tener, parece que se va de la nada, que tu esperanza muere.

 

El hijo de la mujer no solo estaba representando el fruto de su vida, estaba representando también la esperanza de la mujer. La mujer no tenía esperanza y no estaba produciendo absolutamente nada, y la decisión que tiene es: vamos a salir de la ciudad porque tal vez, este no era el lugar donde Dios me puso, tal vez este no fue lo que Dios planeó. Y en ese lugar placentero, es donde se le viene la noche a la mujer.

 

Pero ¿sabes quién la encuentra en ese lugar? Este hombre que nunca en su vida aprendió a ir a un funeral, ¡Jesús! Funeral en el que se paró, funeral que arruinó. Arruinó el suyo. O sea, es, vamos a ver al muerto. ¡Y ya no está! Pero había muerto hace tres días. Sí, pero no le gusta esa situación. Si Jesús no aprendió algo nunca, es a dejar que las cosas sigan muertas; y lugar donde él se paró, funeral donde él se paró, funeral que arruinó.

 

Ese es el ADN del Hijo. Y ve Jesús a esta mujer con la vida destruida, con su bendición; la Biblia dice que herencia de Jehová son los hijos; con la bendición que el Padre le había dado estaba muerta. El hombre de su juventud con el que podía deleitarse, estaba muerto. La esperanza de la mujer estaba muerta. Y cuando Jesús la ve dice: Yo no puedo dejar esto así.

 

Y Juan 10 dice que Satanás vino a robar, matar y destruir; pero el Hijo vino a traer vida y vino a traerla en abundancia. Y cuando el Hijo entra y ve la muerte, lo único que puede pensar es: Yo tengo que traer vida aquí. Y Jesús hace la cosa más rara que algún ser humano puede hacer cuando hay un funeral: va y se pone enfrente del féretro sin preguntarle a nadie.

 

Imagínate que tú hubieras sido Pedro o alguno de los discípulos, y de la nada ves que Jesús ve la gente caminando con el féretro y dice: ahorita vengo. Y tú lo ves y piensas ¿qué hace, qué hace, qué hace? Judas, ¿qué hace? Y llega Jesús y se pone enfrente de un hombre muerto. ¿Cuántos han hecho eso a algún funeral que han ido? ¡No, pues nadie! ¿Por qué? Pues porque no, porque hay normas y las normas son: no te pones enfrente de un féretro y volteas con a mamá y le dices: no llores.

 

Alguna vez te has pegado y te duele mucho, y alguien voltea y te dice: ¡aguántate! ¿Qué sientes? Mucho dolor por lo pronto, y si te dicen eso dices: ayyyy. Aguántate qué, aguántate qué; pues aguántate tú. Mínimo yo porque yo discuto con todos. Es de: cuál aguántate. Imagínate que Jesús hace eso, se pone enfrente del féretro y voltea con la mamá, la señora que acaba de perder todo, y le dice: no llores.

 

Obviamente no se lo dice como diciendo: ay ya no seas ridícula, no llores. ¡NO! Pero voltea y le dice: no llores. ¿Tiene algún sentido lógico que Jesús le diga a una mujer que acaba de perder a su hijo y le espera una miserable vida, no llores? ¿Qué es lo que esperamos que Jesús le diga? Que la abrace o le diga tranquila. Algo ¿no? O lloren juntos, o algo así. 

 

Seguramente cuando le dijo: no llores, la señora no le dijo: ah pero si tú con Lázaro. Esa hubiera sido una respuesta como de nosotros ¿no? Ah pero si tú lloraste con Lázaro, por qué yo no voy a llorar. A mí no me digas que no llore. Así habríamos reaccionado muchos ¿no? Así de: confía en Dios. Confía en Dios, confía en Dios; ¡confía tú, yo soy el que va por el problema, yo soy el que está aquí! 

 

Entonces llega Jesús, se pone enfrente del féretro; además la gente lo viene cargando, debe de haber sido muy incómodo ser de la gente que va cargando el féretro y que alguien se te ponga enfrente. O sea, hay que considerarlo todo, imagínate acá lo que pesa el féretro con el cuerpo; o si había un chaparrito y un alto así como yo todo descuadrado; así de agárrale, agárrale.

 

Y Jesús voltea y todos sabían algo: ¡este hombre está muerto! No había esperanza. Y Jesús no le explicó a la gente lo que estaba pensando, Jesús no le explico a Pedro y le dijo: mira Pedro la verdad siento bien feo porque la mujer va a estar sola. Voy a… ¡NO! Lo único que vieron es que Jesús hizo algo bien raro.  Y Jesús se para enfrente y voltea con la mujer, y lo primero que le dice es: No llores.

 

No le dice: voy a resucitar a tu hijo. No le dice: todo a estar bien. ¿Qué le dice? No llores. Cuando aparece esta palabra “no llorar”, pero esta palabra que está usando muchas veces la relaciona con la muerte, con que perdimos a alguien, con que algo está muerto. Y Jesús llega y le dice: no llores, porque Jesús está a punto de hacer algo. Dice la Escritura: el Espíritu de Dios está sobre mí, y me ha ungido para traer libertad a los cautivos, para proclamar el día de la venganza del Señor, y después dice: para traer gozo al que llora.

 

Y Jesús está a punto de volverse y hacer algo que Jesús siempre hace, le dice: Espérame, no llores. Y lo primero que Jesús hace es la cosa más difícil que nosotros podemos hacer cuando estamos pasando por una situación así. Porque antes de cambiar su circunstancia Jesús está cambiando la posición del corazón de la mujer. Antes de cambiar la circunstancia, Jesús tiene que lidiar con el corazón de la mujer.

 

Antes de que Jesús intervenga y haga lo que tiene que hacer, tiene que decirle a la mujer: así no lo vas a conseguir. Y dice el Antiguo Testamento que las cenizas las va a cambiar por belleza. Y el llanto por un aceite de alegría. Pero para que eso pase, para que Jesús dé el resultado de lo que tiene que hacer, tiene que hacer algo primero: Cambiar la actitud de la gente. ¡Increíblemente difícil! Y Jesús está ahí y le dice: no llores. Nosotros habría sido más congruente que resucitara al hijo y que le dijera: ya no llores. Pero Jesús quiere ver algo: ¿en dónde está el corazón de la mujer?

 

Isaías 54 dice: tú estéril alaba. ¡Qué, canta tú! Y Jesús le está diciendo a la mujer que no puede tener hijos es: Gózate cuando no tienes hijos porque en el momento que tú te goces por los hijos que no tienes; no es el gózate porque ah qué padre soy estéril. ¡NO! Es, en el momento en que tú empiezas a alabar a Dios aun en tu esterilidad, en ese momento te posicionas para que el cielo te dé lo que te tiene que dar, así es.

 

Está aquí Jesús y dice: antes de que yo lo resucite a él, necesito que tú hagas algo: que cambies la tristeza por gozo; el llanto por alegría; el lamento por el baile. Señor pero tengo enfrente el féretro de mi hijo. No importa. Y le puedes decir: Jesús, ¿qué estás haciendo? Resucítalo primero y en ese momento ya bailo, en ese momento ya canto, en ese momento ya me pongo feliz, y le digo: ah me asustaste. Pero no al revés Jesús.

 

Pero Jesús quiere ver algo: ¿puedes alabar en tu esterilidad? Y que el doctor llegue y te diga. Eres estéril. Y tú después de eso decirle: gracias Señor por mis hijos. Y así voy a planear su cuarto, y así se van a ver. Muchas veces queremos que el Señor cambie la circunstancia para nosotros y cambiar nuestro corazón, pero en el reino de los cielos solo tienes dominio en los lugares que ya conquistaste. En el reino de los cielos solo puedes vivir en los lugares en donde ya moriste.

 

Y Jesús está diciendo: ¿Quieres esto? Claro que te lo puedo dar pero primero, empieza a cantar. Es, canta por lo que aún no ves para que lo puedas ver. Y en el momento en que la mujer deja de llorar, ¿qué es lo que Jesús hace? Dice: Joven, levántate. Sabes que la palabra que Jesús usa para levántate, que a nadie Jesús le dijo: Resucita. 

 

Jesús nunca se refirió a alguien como: Vuelve a vivir. Cuando llega con la hija de Jairo, están ahí y llega Jesús, ¿qué es lo que Jesús dice? Creo que Jairo le dice: Llegaste tarde. Le dice Jesús. No está muerta, solo duerme. Y todos se ríen de él y yo creo que alguien pudo decir: este menso. O sea, tal vez ustedes no porque leen la Biblia, pero ellos dudaban de Jesús, y si ves a alguien muerto y te dice Jesús: solo duerme, ¿qué le vas a decir? Ya ven.

 

Y Jesús llega y les dice: no está muerta, solo duerme. Y se ríen de él. Y Jesús se agacha y él dice: Talita Cumi. A ti te digo levántate y anda. Y se levantó la hija de Jairo. Y el mejor amigo de Jesús muere, y Jesús espera tres días para aparecer, ¿por qué? Porque quería trabajar con la fe de los discípulos.  No es porque Jesús se estuviera cargando como de poder acá como  saiyajin, ¡no!

 

Literalmente Jesús estaba esperando que estuviera bien muerto. Ah qué Dios tan amoroso. Sí lo sé, no lo entiendo, pero es la onda. Y después de tres días, es tu mejor amigo ¿no vas a ir? Y Jesús lloró. Y al tercer día se aparece este hombre glorioso y se pone enfrente de la piedra y les dice: mueve la piedra. Y le dicen: está muerto desde hace tres días, huele feo. Y Jesús dice: Lázaro levántate y anda. Y Lázaro se levantó y anduvo, y caminó Lázaro.

 

El hijo de la viuda de Naín, se acerca a él y le dice: joven levántate. Jesús se acerca a los problemas que tú y yo creemos que están muertos, como si estuvieran simplemente dormidos. Por eso Jesús dice: Levántate tú que duermes entre los muertos porque ha resplandecido tu luz. Porque lo que nosotros vemos muerto como lo vieron los discípulos y todos; Jesús ve una oportunidad para que el Espíritu de la Resurrección venga y traiga a la vida lo que estaba muerto.


Porque lo que tú y yo vemos como ya no hay esperanza, Jesús dice simplemente: está dormido.  Y es el momento de reconectar el pasado con lo que voy a hacer ahora; es el momento de traer la esperanza de esta señora otra vez a vivir. Cuando Jesús resucitó al joven no solamente estaba resucitando al hijo de la señora, estaba resucitando la esperanza de una mujer. Porque había muerto su esperanza, porque ya no había nada qué hacer.

 

Y en el reino de los cielos hay tres cosas: Fe, esperanza y amor. Muchas veces se necesita que tú llegues y le digas: Jesús, esto está muerto. Pero voy a cantar lo que tú hiciste, o que tú vas a hacer. Hay veces que nuestra salida está en nuestra canción. Ezequiel 47 dice que el río iba a fluir e iba a traer vida a todos los lugares que tocara, y a todos los peces que tocara.

 

Y dice: y van a ser tantos peces, que los pescadores se van a juntar y van a estar desde En-gadi hasta En-eglaim, para estirar sus redes. En-gadi tiene que ver con la fuente del niño. Y En-eglaim tiene que ver con la fuente de los dos becerros. Jesús dijo: De la boca de los niños fundaste la alabanza. Y los niños, tiene que ver con alabanza. Y el becerro tiene que ver con provisión y prosperidad.

 

Es mejor tener un toro y diez vacas, que diez toros y una vaca. Y Jesús está hablando de: Aquí empieza y va a terminar aquí en un lugar donde hay doble de la bendición que yo hablé antes. Pero para estar en En-eglaim tienes que empezar en En-gadi. Tienes que empezar en la alabanza con lo que no ves, tienes que alabar cuando no ves para que te puedas estirar hasta donde hay doble provisión para lo que tú necesitas.

 

Por eso Jesús voltea y lo primero que le dice es: no llores. Jesús no explicó nada más. Jesús pudo haberle dicho: No llores, y se va. Bastante horrible pero lo pudo haber hecho. Pero Jesús le dijo: No llores. Y la mujer tuvo que responder en fe, y en fe decir: pues no lloro.

 

Isaías 43:18-19 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. 19He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

 

O sea, Y estoy a punto de hacer algo que nunca antes habías dicho, ¿y no te lo mostraré? Voy a hacer caminos en el desierto y en sequedal voy a traer ríos. Y siento que eso es lo que el Espíritu Santo te quiere decir hoy. Es: voy a hacer cosas que nunca antes viste que yo iba  a hacer.  Piensa qué cosas has visto a Dios hacer, antes de ese versículo dice: No te acuerdes de lo pasado ni de las cosas que fueron antes, no medites en ellas, ¿por qué? Porque estoy a punto de hacer algo que ni te esperas que voy a hacer.

 

Cada milagro que Dios hace, es simplemente una profecía y una declaración de lo que Él puede hacer más allá. Los milagros no son acciones aisladas del Padre, son muestras del carácter de Dios. Y si Dios un día hizo algo eso quiere decir que Él está profetizando que lo puede hacer después.

 

¿Qué es lo que Dios ha hecho en tu vida? Porque si ese día dijiste: oh, oh, oh. Está a punto de hacer cosas más grandes en tu vida. Pero para que Jesús pueda hacer eso necesitas dejar de llorar, y empezar a alabar por lo que todavía no ves porque está exactamente enfrente de ti.

 

Jesús se paró enfrente de la tumba, Jesús se paró enfrente del féretro, y lo que todos veían como un muerto, Jesús dijo: esta es la oportunidad para lo que todo mundo cree que ya murió, yo lo traiga a la vida otra vez. Tal vez todo en tu vida está perfecto, y está muy bien, si es así eres de los árboles que están al lado del río y puedes traer sanidad a las naciones.

 

Pero tal vez hay cosas en tu vida que crees que ya murieron, que volteas y dices: eh, no era para mí. En donde realmente la esperanza que tú tenías que eso funcionara, ya murió. O tal vez ha pasado tanto tiempo que dices: ah. Tal vez hay áreas en tu vida que están muertas y tu fe no te alcanza. ¿Sabes qué es lo bueno de estar muerto? Que no requiere fe para resucitarte, es la fe del que va a orar por ti.

 

Tal vez hay áreas en tu vida que tú crees que están por morir, que no tiene sentido que las tengas; o tal vez hay sueños en tu vida que pusiste a un lado porque fue: Ah, no tiene sentido que lo haga, no veo cómo va a pasar. Y simplemente decidiste que iban a estar muertos y esos sueños están muertos. Creo que hoy es un día en donde el Señor quiere resucitar sueños, quiere resucitar propósitos, resucitar esperanzas, traer promesas a la vida otra vez.

 

Tal vez tu vida está bien, y está padrísimo, pero si hay cosas en ti que murieron, si tu esperanza murió, si hay sueños que murieron, te voy a pedir que los traigas delante del Padre y le digas: aquí está mi hijo Jesús, o le digas: esta es mi circunstancia. Lo que tienes que hacer es hablarlo, no solamente pensarlo. Esas cosas que crees que van a morir, esas cosas que tú ves muertas, Jesús te dice que simplemente están dormidas.

 

Tal vez has estado contendiendo por sanidades y no las has visto. Tal vez has estado contendiendo por promesas y no las has visto. Por bendición y no la has visto,  y crees que eso no va a pasar. Siento que el Espíritu Santo quiere impartir vida sobre esas cosas otra vez, y vida sobre tu esperanza.

 

Empieza a hablar vida en sus proyectos, vida en su salud, no la pienses háblala, es en la confesión en el pensar. Háblalo y habla vida a ti mismo.


Espíritu Santo tú eres el poder de la resurrección, y tú sabes lo que está muerto y sabes lo que acaba de morir y los nos que hemos enfrentado. Espíritu Santo hablamos vida ahora a esas personas, hablamos vida a las circunstancias, hablamos vida en la gente. Hablamos vida en los sueños y le mandamos a los sueños volver a vivir.

 

Le mandamos a la esperanza volver a creer, le mandamos a la esperanza a volver a latir y que haya un mañana y que las cosa no son como as has visto. Y le mandamos a esas áreas a que se levanten y que caminen en el nombre de Jesús. Le mandamos al desierto que produzca agua, al sequedal que produzca agua, y al desierto que haya caminos en lugares en donde nadie pasó antes; pero que se hagan caminos ahora en el nombre de Jesús. Hablamos la restitución de sueños, en el nombre de Jesús.

 

Siento que el Señor está trayendo sanidad y siento que el Señor está diciendo que va a restaurar las cosas que creíste que habías perdido. No sé si has o han estado orando mucho tiempo por eso, pero siento que el Señor está trayendo sanidad en esta hora, solo vive en esa sanidad. Escucho al Espíritu Santo decir: no estás rota como te han dicho que estás rota.

 

Tal vez no puedas notar un cambio ahorita, eso no quiere decir que no esté hecho. Qué tal que empiezas a agradecer por lo que Jesús ya te dijo que hizo, y lo alabas y le dices: Gracias Jesús, gracias porque eres sanador, gracias porque me sanaste, gracias porque trajiste cosas a la vida de nuevo. Qué tal que le agradeces a Jesús por lo que hace, es tal vez no lo tengas todavía en la mano pero ya está hecho, simplemente créelo y camina ahí. Así que, tu hijo se va a levantar, simplemente no llores, y empieza a alabar al Señor.

 

Dios te bendiga.

 

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