INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

SIETE PALABRAS PARA ALABANZA

 

Jesús Cano

 

 

 

Este es el segundo mensaje de nuestra serie sobre adoración, Revelación. La semana pasada estuvimos hablando un poco de lo que es la adoración, y adoración es la respuesta correcta a la presencia de Dios. Entonces no importa cómo se vea, cada vez que nosotros respondemos de la manera adecuada a la presencia de Dios estamos adorando. Y en ese momento se abren muchísimas posibilidades, incluso el diezmo, incluso la ofrenda, dar dinero a alguien, dar dinero se vuelve parte de mi adoración.

 

Hay veces que no pensamos en eso pero sí, nuestro dinero funciona también para adorar a Dios, es una herramienta de extender el reino delos cielos. El dinero está hecho para ser invertido y da mucho más beneficio cuando se invierte en el reino de los cielos, es la mejor manera de invertir tu dinero.

 

Salmo 100:4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.

 

Con esta cita terminamos la semana pasada, y dice: Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza. Y hablábamos de la diferencia entre la acción de gracias y la alabanza, hablábamos que la acción de gracias es cuando alguien hace algo por nosotros, y nosotros estamos agradecidos por lo que esa persona hizo. Entonces cuando nosotros agradecemos la acción, esa es la acción de gracias.

 

Antes de continuar voltea con la persona que está a tu derecha, o a la izquierda; y ya que lo viste, velo fijamente y piensa en tres cosas; si vives con esa persona o has convivido o tienes una buena relación con esa persona, piensa en tres cosas de las que estás agradecido con esa persona. Pero piénsalas no se las digas, analiza a la persona de arriba a abajo, velo una, dos veces y piensa las cosas de las que estás agradecido.

 

O si no, piensa características de esa persona, piensa atributos que tenga la persona, ¿sí? Pueden ser físicos o de carácter; entonces piensa de tres a cinco atributos de esa persona. No le digas nada, absolutamente nada, pero necesito que lo veas y lo pienses, y que los tengas claros. Si no conoces a la persona piensa en algo de la persona que veas, por ejemplo: ah qué bonita blusa. Algo, algo, no tiene que ser tan complicado.

 

Y ya que lo tienes, voltea a ver a la persona y que pienses muy fuerte las cosas que pensaste sobre esa persona. Síguelo viendo, velo a los ojos así como apasionadamente, pero necesito que solamente lo pienses, que no lo hables, ¿ya lo pensaste? Ok, ¿quién se sintió súper halagado por las cosas que pensaron sobre ustedes? ¡Nadie! ¿Por qué no? Porque no sabes qué.

 

Ahora vamos a intentar algo, voltea a ver a la persona y dile: te alabo. ¿Cuántos se sintieron halagados porque les dijeron que los alaban? ¡Nadie! Ok, ahora voltea a ver otra vez a la persona y dile alguna cosa que pensaste de él o ella. ¿Qué fue más halagador, la primera, la segunda o la tercera? ¡La tercera! Nadie se sintió halagado por las cosas que pensaron de ustedes, cuando los vieron fijamente fue así de, solo te miran. Nadie, nadie se siente halagado por eso.

 

Ahora, ¿quién se sintió halagado cuando los voltearon a ver y le dijeron: te alabo? Pero ¿cuántos se sintieron halagados cuando les dijeron, cuando les expresaron algún atributo de ustedes? Todos. Es padre ¿no? Es bonito. Deberíamos hacerlo más seguido. Piénsalo así: sí Dios, ¿Dios sabe lo que estamos pensando? Sí.

 

Dice Jesús que el Padre conoce nuestras necesidades aun antes que las digamos, pero ¿qué crees? Que no sé por qué eso de leer la mente cuando estamos alabando, cuando le queremos decir algo, ¡no lo hace! No sé por qué en el momento que uno piensa su alabanza, el Padre aunque conoce todo es de: no, no. Es ¿qué? Pero Señor estoy acá bien concentrado en ti. Te pones hasta rojo, y no parpadeas, como niño en la primaria. Y el Padre es de: No tengo idea qué está pasando, qué raro eres. Y se va.

 

Pero cada vez que tú expresas tu alabanza, cada vez que tú expresas lo que hay dentro de ti, el Padre pone atención. Cada vez que tú vienes y estamos en un contexto en donde alabamos sin expresión física, ¡no estamos alabando! Estamos pasando el tiempo padre, pero no estamos alabando. Aunque el Padre está en toda la habilidad de leer todo lo que está pasando y saber lo que estamos pensando, ¡no lo hace, no le complace! Pero en el momento que tú dices exactamente eso, Él está totalmente complacido con lo que hiciste, con lo que dijiste.

 

Hoy vamos a ver las siete palabras que se usan en hebreo para alabanza, va a estar interesante. Pero tenemos este contexto en donde tenemos la acción de gracias que dijimos que era agradecer a una persona y la alabanza era reconocer lo que esa persona es y expresarlo. 

 

Cuando nosotros alabamos al Padre hacia adentro, no estamos alabando, no se puede. ¿Alguna vez han visto un coche blanco oscuro? No. Entonces cuando nosotros alabamos sin expresarlo, no estamos alabando. La alabanza necesita expresión, decirlo sería un pleonasmo como ahorita. Pero muchas veces estamos acostumbrados a alabar a Dios en la manera que nos hace sentir bien a nosotros.

 

Y además creemos que, ¿les ha pasado? Que llegas a la iglesia y te dicen: ora. Y al principio es: ora, ¿qué es eso? O te dicen: vamos a adorar. Y tú piensas: ajá, ¿y cómo? Entonces como que pones atención y dices: pues creo que aplauden. El primer día es súper raro. Han visto a la gente cuando llega por primera vez, es de: uf. Ya la tercera vez ya es como que están en eso, pero las primeras veces es súper raro.

 

Y el problema es que creemos que sabemos hacer cosas cuando no las sabemos. Creemos que sabemos qué es alabar, porque lo hemos hecho muchísimos años, pero muchas veces no tenemos ni idea de cómo hacerlo. ¿Les ha pasado, les pasó alguna vez? Que les hayan dicho: Vamos a orar. Y tú así de: ¡qué! O que les dijeron: Oremos por los alimentos. Y tú así de: ¿qué digo? Entonces decías: no, yo a la que sigue.  ¿Por qué? Porque le querías poner atención al que iba a orar para repetir lo que él había dicho. Todos lo hemos hecho, todos.

 

Pero es porque creemos y damos por hecho, que la gente sabemos hacer cosas cuando no es verdad, hay veces que no sabemos hacer las cosas. Entonces el punto de esta plática, de estas siete palabras, es simplemente ver cómo el Espíritu Santo da un marco de cómo se debe de ver nuestra alabanza, ¿sí?

 

Como les dije la semana pasada, la palabra alabanza no existe en hebreo, no existe. Son siete palabras diferentes que se usan para describir una acción. Y vamos a empezar.  Las voy a decir como sin un orden de importancia, no es que una valga más que otra, pero solo las vamos a decir.

 

1.- Halal.-  Y es presumir, jactarse, celebrar, y esta parte me encanta: ser clamorosamente tonto. O sea, yo soy Halal. 

 

Esta parte no la tenemos muy bien entendida, y creemos que presumir es malo, es como cuando le dices a un niño: no, no, no presumas, no seas presumido, escuincle, no hagas sentir mal a los niños porque no tienen lo que tú tienes. Y no usamos mucho la palabra presumir, de hecho la connotación que tenemos bíblicamente es bastante mala, porque la palabra que usaríamos sería: vanagloriarse.


Entonces en el momento que escuchamos la palabra vanagloriarse, es de: Ah, eso es pecado, yo no me vanaglorio. Pero Jeremías dice esto: no se vanaglorien en su fuerza, no se vanaglorien en sus riquezas, pero sí en que conocen a Dios. Entonces no es tan malo, ¿no? Jeremías dice algo como de: No presumas lo que tienes, no presumas lo que has conseguido, no presumas que tan fuerte eres, no le vayas gritando a la gente todo lo que has logrado o tienes. ¿Han visto a esa gente?

 

Por lo general hay muchos en el gimnasio que gritan, que están “jalando” y de repente gritan Aaaahhh!! Y lo ves y acá está levantando cinco kilos ¿no? Y tú piensas: yo levanto eso, soy yo ¿no? Pero ellos están acá gritando, y lo único que quieren es que los volteen a ver ¿no?

 

Hace muchos años íbamos a un gimnasio en donde había un señor ya grande, espero que por eso lo haya hecho, que de la nada gritaba: ¡Zeus! Era horrible, tú estabas haciendo ejercicio y yo de repente decía: este brother está endemoniado. Y cuando necesitaba fuerza gritaba: ¡Zeus dame tu fuerza! Y yo así de ¿qué hace? El punto era que solo lo voltearan a ver.

 

Muchas veces cuando presumimos y cuando hay gente que está presumiendo cosas ¿qué es lo que quiere? Que lo volteen a ver. ¿Han visto a la gente que presume de sus hijos? Así de: ya cállenlo o cállenla,  no está padre, no, no lo hagas ya. Y todos con cara de fuchi, pero el padre o la madre es el único que sigue presumiendo a su hijo ¿no? Así de: no, mi hijo habló a los cinco años. Y tú: no deberías de presumir eso. Pero ellos presumiendo así como: no es que fue bien bueno.

 

Entonces, ¿ubicas ese sentimiento cuando presumes algo, cuando estás hablando de algo que te hace feliz, que es como tu tesoro que se lo estás mostrando a la gente? Ok, eso es lo que Halal dice. Y Halal tiene que ver con presumir, ¿a quién? No a nosotros, ¿a quién? A Dios. Presumes lo grande que es Dios, como dice Jeremías, si vas a presumir de algo presume que tú lo conoces y que Él te conoce.

 

Maravilloso, Jeremías dice: de la única cosa que puedes ir por la vida presumiendo y vanagloriándote, es de que Él, Dios te conoce y que tú lo conoces.

 

Y luego dice: ser clamorosamente tonto, eso me encanta. Hace unos años estaba dirigiendo en Estados Unidos en una iglesia latina; no soy muy fan porque son muy raros; y en un cuarto hasta atrás había una señora haciendo como juguete de cuerda. Y en eso de la nada que se deja venir hasta el frente; y yo estaba tocando la guitarra y yo así de: wow. 

 

Y la seguí viendo y dije: a ver en qué termina esto. Llegó hasta enfrente ¿y qué creen que hizo? Se fue a la derecha, y que se avienta así, toca la pared y obviamente yo en shock. Y no quedó ahí, después se aventó hacia la izquierda, y que se regresa para atrás. Y yo lo vi y dije: ok, vaya. Pero les ha pasado que hay veces que no quieres hacer algo que es como de: sí lo voy a hacer. Pero en realidad es: no porque voy a ser bien tonto si lo hago. Ok, perfecto ¡hazlo! Porque vas a estar alabando.


Ese momento en donde dices: no es que… Por lo general esta parte la disfrazamos con: Yo no soy así, no es mi temperamento, no es mi cultura. Pero en realidad es: ¡me da un buen de vergüenza hacer eso! Esa es la verdad. Es: me siento tan ridículo si quiera de pensarlo, que no lo voy a hacer.

 

Estaba en Estado Unidos y tenía una amiga que no sé por qué le gustaba a todos los americanos del mundo. Yo la veía y era así: ahh. Pero la veía un americano y la seguía ¿no? Y un día yo estaba evitando a la gente, entonces yo estaba en la parte de atrás y llegaron mis amigos, se pusieron al lado mío, y ¿quién creen que llegó? Llegó ella seguida de alguien ¿no? Y yo así de: él ¿qué hace aquí? Y me dice: no sé, vino conmigo. Y yo así de: ok, alabemos a Dios.

 

Y en eso volteo y este brother estaba como lanzando flechas en el aire. Y lo volteo a ver y yo así de: ¿qué hace? Y lo seguí viendo y él seguía como lanzando flechas en el aire. Y volteo y le digo a mi amiga: oye ¿qué onda con Robin Hood? Me dice: ¿por qué? Y le contesto: pues no sé, acá está como aventando flechas. Ok, no tuve que haberme burlado de él, pero es que él estaba alabando de esa manera. Para mí él se veía totalmente ridículo, tal vez yo no lo haría, yo hago otras cosas más raras, me quito los zapatos, giro muy raro.

 

Pero es ese punto en donde tú sientes que eres ridículo, que vas a ser demasiado tonto por hacer lo que vas a hacer, pero es totalmente bíblico lo que vas a hacer, o es totalmente para complacer al corazón del Padre. Si tú lo haces para que te vean, ¡está mal! Pero si tú lo haces porque así alabas a Dios, entonces está bien. ¿Tiene sentido la diferencia?  Esa es una diferencia entre la religiosidad y vivir por el Espíritu. No se trata de lo que haces sino el motivo por lo que lo haces o no lo haces.

 

Tú puedes no hacer las cosas porque eso te hace más santo. ¡Es totalmente religioso eso! Es una obra de la carne, está mal, incluso cuando estás buscando santidad, está mal. Pero  tú puedes vivir en santidad partiendo de la fe, porque eso es lo que eres y complaces al Padre; no es para ser mejor tú. ¿Ves la diferencia entre uno y otro?

 

Estaba en Alemania hace unos meses, y me dijeron: pon música. Y ¿a quién creen que puse? Pues a Luis Miguel. Claro, además estábamos comiendo. Pongo al Sol y empecé a cantar ya saben, Luis Miguel, la serie, es lo de hoy. Te emocionas y yo andaba con un amigo que él me pidió poner la música, no fue mi idea, quiero aclararlo. Y en eso de la nada entró una persona al cuarto, me ve y me dice: ¿Es broma no? Y yo así de: ¿qué? Le dije: ¿de qué hablas? Y me contestó: ¿cómo puedes estar haciendo eso?  Y yo así de: ¿qué?

 

Y me dijo: ¡eso es pecado! Y en eso entendí y pensé: ah esto es por la música. Y la verdad yo creí que estaba jugando, y le volví a decir: ¿es broma no? Y me dijo: ¡no! Y hasta gritó y se puso muy mal. Y voltea la gente que vive con ella y me dice: ah sí, no, no está bromeando ella es así, a nosotros ni siquiera nos deja escuchar mariachi en nuestra casa; así bien tristes ¿no? Y yo: ok. Y entonces me dice esta persona: no, eso está mal, eso es pecado.

 

La Biblia dice que cuides lo que entra a tu corazón, pero lo cuidas en un punto en donde, por ejemplo: tengo una amiga que no ve películas de terror y cosas así porque dice: soy de mente muy frágil y si me  quedo pensando en eso todo el tiempo. Me dijo: entonces no veo ese tipo de películas. Y la escuché y dije: está bien, tiene sentido, estás cuidando lo que entra a tu corazón.

 

Pero la otra persona no escucha música secular, ¿por qué? Porque quiere ser más santa. ¿Ves la diferencia? Y ella cree que si no escucha música va a ser más santa, por lo tanto, no escucha música. Y es totalmente un pensamiento de esclavo, es totalmente un pensamiento de la ley. Yo por eso canto a Luis Miguel bien feliz. 

 

Y es lo mismo, cuando tú eres clamorosamente tonto para llamar la atención, estás mal. Pero cuando sales de esa zona de confort y haces cosas que pueden verse ridículas, pero con tal de alabar al Padre de esa manera, entonces estás dando exactamente en el clavo. Esa es la palabra Halal, que tiene que ver con alardear, con presumir, con ser clamorosamente tonto. Hay una parte que dice: delirar, otra es alabar con entusiasmo.

 

¿Han visto a la gente que está alabando como sin ningún entusiasmo? Así como cuando diriges en adolescentes. Que les dices: Jesús murió por ti. Ajá. ¡Eso no es entusiasmo! ¿Quieres ver entusiasmo? Ve a la gente cuando está viendo un partido de futbol, no porque esté entretenido, sino ve a la gente cómo se comporta. ¿Ubican ese entusiasmo? Es el mismo entusiasmo que deberíamos tener con Jesús.

 

Yo la verdad sí cuando juega el Real Madrid o algún equipo al que le voy, me pongo muy mal; hubo un día que le aventé algo a la televisión, unos años atrás, le aventé una manzana. Y ya cuando lo había hecho dije: estoy mal, no lo voy a volver a hacer, lo siento. Creo que fue el año pasado o el antepasado que ganaron los Patriotas, y lo estábamos viendo allá abajo. Yo me puse a gritar juntamente con Iván, de hecho hay un video, que lo pueden buscar en Facebook.

 

Y yo gritando mal, ¿por qué? Porque eso es entusiasmo. Ubican el entusiasmo de: ah, sí, uh. No, no, ya ven cuando se ríen es entusiasmo. Entonces nuestra actitud cuando venimos a alabar, debe de ser una actitud de entusiasmo no una actitud de: ah ya llegué, voy a hacer esto, espero que este brother no se tarde tanto, 35 minutos y nos vamos. No, no, es de ¡Wow, vine a ver al Padre, wow! ¡Vine a hablar de lo que es el Padre! ¡Vine a hablar de lo que Jesús ha hecho en mi vida!

 

La alabanza siempre requiere el 100% de nosotros, y mientras vayamos por estas siete palabras te vas a dar cuenta de algo, que la palabra solemne no tiene nada que ver con alabanza. ¿Ubican cuando vamos a empezar el servicio y todos están así como que asustados, porque estamos intentando ser solemnes, reverentes delante de Dios? ¡Es totalmente incorrecto! 

 

Ese pensamiento viene de la escuela griega, la escuela griega dice que todo el cuerpo es pecaminoso, que lo único que vale es mi mente y mi espíritu; por lo tanto, mientras menos involucre mi cuerpo es mejor. Pero, en la Biblia y los hebreos creen que todo el cuerpo es santo porque Dios lo hizo. Por lo tanto, todo lo que yo soy debe de estar involucrado a la hora de orar, a la hora de adorar, a la hora de alabar. Por eso muevo mis manos, por eso brinco; es porque todo mi cuerpo es santo, por lo tanto va a estar completamente involucrado en la alabanza.

 

Un ejemplo de Halal está en el Salmo 150 Alabad a Dios en su santuario; Alabadle en la magnificencia de su firmamento. 2Alabadle por sus proezas; Alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza. 3Alabadle a son de bocina; Alabadle con salterio y arpa. 4Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas. Alabadle con címbalos resonantes; Alabadle con címbalos de júbilo.

 

¿Recuerdas que Hahal era presumirlo, ser clamorosamente tonto? O sea es: presume de Dios en su santuario o sé clamorosamente tonto en su santuario. Presume por la magnificencia de su Firmamento, presume por sus proezas. Y esta parte me fascina y sería como algo así: presume conforme a la muchedumbre de su grandeza. Quiere decir que tu alabanza determina el tamaño de grandeza que Dios ha tenido en tu vida.

 

O sea que si tu alabanza no es extravagante, que si tu alabanza no es grande, tal vez no has tenido un Dios tan grande. Hace muchos años, yo estaba allá atrás con mi papá, yo era un niño; y mi mamá estaba dirigiendo la alabanza, yo estaba con mi papá y la verdad tenía flojera. Y estaba ya saben, alabando sin entusiasmo, y cantando con mucha flojera. Y mi papá volteó y me dijo: canta. Y le dije: sí. Pero seguí cantando igual.

 

Y mi papá me preguntó: ¿por qué no cantas fuerte? Y le dije: porque no tengo ganas. Y volteó y me dijo: después de todas las cosas que Dios ha hecho por ti, ¿no tienes ganas, no puedes ni siquiera cantarle fuerte? Está bien. ¿Sabes? No se me olvidó nunca en la vida eso. Entendí que yo era una expresión de lo que Él había hecho, que Él se merecía mi todo, que Él se merecía mi corazón completo, que Él se merecía mi voz completa.

 

La manera que nosotros presumimos acerca de Dios, la manera que nosotros somos ruidosos acerca de lo que Dios ha hecho, es en medida también de lo que nosotros percibimos que Él ha hecho en nuestra vida. Si tú de verdad sabes que Dios ha hecho cosas, y no alabas tontamente, o presumes de Él, tal vez no estás tan consciente de lo que Él ha hecho, tal vez no estás tan agradecido de lo que Dios ha hecho aunque creas que sí.

 

¿Les ha pasado que todos tenemos fe hasta que vienen los problemas? Todos movemos montañas hasta que los problemas empiezan. Todos sabemos manejarnos en el estrés, hasta que viene el estrés, ¿no? 

 

2.- Towdah.-  Que es extender las manos en adoración y aceptación. Una definición más grande puede ser como acción de gracias, una ofrenda de acción de gracias. Hay una parte que dice que es coro de adoradores.

 

Cuando nosotros venimos juntos adorando al Padre, nosotros nos volvemos en un Towdah, porque somos un coro de adoradores. Tal vez tú puedes decir: pero yo canto feo. No importa, hazlo más fuerte. Y tiene que ver con recibir algo o darle algo al Señor como acción de gracias. Es: como tú hiciste esto lo voy a demostrar así para ti, te voy a dar algo. Y también tiene que ver con extender las manos.

 

3.- Barak.-  Y esta es postrarse, arrodillarse. 


Cuando nosotros nos postramos y nos arrodillamos que son cosas diferentes, también estamos alabando de esa manera, porque es una total rendición delante de Dios. Es: yo soy tuyo, haz lo que tú quieras.

 

Salmo 95:6 Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.

 

Venir adoremos y Barak a Dios. ¿Ya se dieron cuenta que los pone separados, que no es lo mismo? Porque muchas veces es de: ah adoración, voy a adorar. Y te pones de rodillas y estás pensando como: ¿qué habrán hecho de comer? Espero que no se tarde mucho la predicación. Ok, sí, pero ya estoy adorando porque ya estoy de rodillas. Bien, logro desbloqueado, siguiente nivel. ¡No! Es: Una cosa es la adoración, otra cosa es la expresión de lo que está pasando dentro de nosotros; y se necesitan las dos.

 

4.- Zamar.-  Y es: tocar o jalar las cuerdas, tocar las cuerdas y cantar.

 

Te voy a contar una ridiculez que hice en Estados Unidos. No sé por qué estando allá mi película favorita fue Frozen. Horrible, y la vi en el cine allá unas cinco veces, y lo peor es que me gustaban las canciones. Y un día fuimos, obviamente en la noche, o sea, qué vergüenza; y fuimos a una cosa que se llamaba Frozen sing along. Que es que tú estás viendo la película de Frozen, como hombre maduro que eres, y cuando sale Elsa y empieza a cantar Libre soy, libre soy… Salen las letras. Ese es el sing along; y se trata de que tú cantes con la canción. Y fui al cine a hacer eso.

 

Un mal momento en mi vida, y yo cantando Libre soy, libre soy; con mis amigos porque también les gustaba, o sea, no fui solo. Éramos cuatro hombres y dos niñas, porque la hombría no se determina en qué películas de Disney te gustan. Y después me paré a bailar, sólo éramos nosotros en la sala, si no, no lo habría hecho, creo. Entonces el sing along es cantar con alguien, es como una especie de karaoke.

 

¿Ubicas esta palabra de zamar? Y significa cantar mientras hay música. Por eso lo hacemos, por eso cantamos mientras hay música. Hay una parte que me encanta que es jalar, que es como jalar las cuerdas. Y volvemos a ver que se requiere cierta pasión cuando estamos alabando; alabanza sin pasión no funciona. La adoración sin pasión no funciona. La adoración extravagante es una adoración llena de pasión.

 

Se fijan que en el versículo de la adoración extravagante, cuando llega la mujer y vacía el perfume que costaba un año de trabajo, en Jesús, no canta, espera en él y le da. Y Jesús dice. Uf, por esto van a contar tu historia en cualquier lugar en donde se cuente el Evangelio. Es porque le dio algo que valía, porque fue extravagante, porque fue lleno de pasión.

 

Entonces aquí es como si jalaras las cuerdas e involucra que tú y yo cantemos mientras hay música. También tiene la idea como de golpear los dedos. Es como cuando tocan las palmas en España, un día lo intenté y me dijeron ¿eres latino verdad? Sí, ¿por qué? Nada más, pero por favor no toques las palmas. Ok. Y desde ahí dejé de sentirme sevillano.

 

Entonces zamar es hacer música acompañado de la voz, celebrar con una canción y música, cantar y alabar mientras se tocan los instrumentos. Cuando tú y yo guardamos silencio, ¡no es bíblico! Cuando tú y yo adoramos en nuestra mente, ¡no es bíblico! Siempre se requiere una expresión.

 

Salmo 71:23 Mis labios se alegrarán cuando cante a ti, Y mi alma, la cual redimiste.

 

Mis labios se alegrarán cuando zamar a ti. Y nos está dando otra descripción de cuando cantamos. Por lo general creemos que debemos de sufrir cuando venimos de la alabanza a la adoración, porque pues eso es la adoración, chillar delante de Dios y sentirte bien mal con tu vida. ¡No, no lo es! De hecho encontramos muchos versículos que la alabanza tiene que ver con la hermosura del rostro. Es el gozo, es el expresarle a Dios lo que ha hecho.

 

Y podemos encontrar una y otra, y otra vez como formas claves, y formas claras que debemos de alabar. No estoy diciendo que no lloremos, hay veces que voy a llorar, pero por lo general venimos con la mentalidad de: la alabanza estuvo bien porque lloré. ¡Y no! Y venimos como con una postura como bastante seria acerca de las cosas porque vamos a alabar a Dios. Entonces sí me gozo pero serio. Estoy gozando serio. Y volteas y es como de: no le vamos a faltar al respeto a Dios sonriendo en la alabanza.

 

Cuando estamos en la presencia de Dios es el lugar donde podemos ser más libres, es el momento donde somos libres. Y dicen los Salmos que en su presencia hay plenitud de gozo. ¿Tú de verdad te imaginas  estar con el Padre y todos bien serios, como niño cuando llaman a su papá a la dirección y están los dos juntos bien serios? ¿O como en firma de boletas? ¡No! Nadie es feliz en la firma de boletas, nadie. Excepto los que sacan 10 y la verdad me caen re gordos. O sea gente como yo en la firma de boletas; ¡no!  Sabía que había que estudiar, pero no sabía qué tenía que estudiar.

 

Y la actitud es seria, y muchas veces nosotros venimos así con el Padre. Es como: No se vaya a enojar su santidad Dios. Pero cuando tú estás en la presencia de Dios hay libertad. Cuando tú estás en la presencia de Dios hay gozo y hay plenitud de gozo. No hay tristeza en la presencia de Dios. Tú encuentras esa realidad y todo debe de cambiar, porque simplemente Él expide gozo.

 

Te imaginas de verdad que Dios se deprimiera, un día así de: no, yo no salgo de la cama. Y Miguel y Gabriel diciéndole: No Señor, salga, hay asuntos, despierte. No, tráeme un  helado. ¡Ese no es Dios! Plenitud de gozo hay en su presencia. Cuando nosotros encontramos a Dios, cuando nosotros venimos a alabarlo debe de haber un gozo natural por lo que vamos a hacer. Eso no quiere decir que siempre vamos a brincar, quiere decir que siempre va a haber gozo, quiere decir que siempre voy a ser libre.

 

5.- Yadah.-  Y encontramos que uno de los versículos es:

 

Salmo 35:18 Te confesaré en grande congregación; Te alabaré entre numeroso pueblo.

 

Te confesaré en grande congregación; yadah entre numeroso pueblo. Y yadah significa esto: aventar la mano, adorar con las manos extendidas. Hay una traducción que dice que como si aventaras una piedra. ¿Alguna vez han aventado una piedra? No me digan para qué, pero por lo general avientas una piedra y la intención es extender todo el brazo. No tengo idea por qué a Dios le gusta eso, y no se lo voy a preguntar cuando esté en el cielo, si quieres tú lo puedes hacer y me avisas.

 

La extensión de la mano es parte de nuestra alabanza; alabar o adorar con las manos cruzadas, o con las manos metidas en los bolsillos no es bíblico, no es correcto. Y cada vez que tú lees los Salmos y mientras más vas leyendo los Salmos te das cuenta que nuestra alabanza indica qué tan grande es nuestro Dios. Que nosotros en la tierra mostramos qué tan grande es Él por medio de nuestra alabanza.

 

6.- Shabach.- Esta me gusta, es dirigirse en un tono alto o fuerte, tiene que ver con triunfar, con gloria, con gritar. Es gritar y proclamar fuertemente, es jactarse en el Señor. ¿Y sabes qué me fascina de esta palabra? Que tiene que ver con ser pacificador. Es súper raro, pero la que involucra gritar también involucra con traer paz. ¿Sabes en dónde aparece esta palabra? Y rodearon los muros y le dieron siete vueltas y después tuvieron que shabach.


Cuando Josué rodeó los muros de Jericó y ya los había rodeado, fue ahora shabach, fue un grito de alabanza. No fue un grito de guerra de: ah te voy a matar. No. Fue un grito de ah, ya ganamos. ¿Te das cuenta lo complejo y lo diferente que es esto? Nosotros hubiéramos gritado para intimidar a las murallas, ¿no? Pero el Padre le dijo: no, vas a gritar de alabanza porque vas a triunfar sobre eso, pero vas a tener que gritar.

 

Y muchas veces no nos gusta hacerlo ¿por qué? Porque voy a parecer loco si grito, y menos si no gritamos todos juntos en la iglesia. Si lo hacemos juntos, va, lo considero. Pero por lo general el principio de los gritos es un poco tímido, ¿se han dado cuenta? Como que no sabes si tu compañero va a gritar, entonces no quieres parecer tonto y gritar tú solo. Pero, ¿les ha pasado que tú quieres gritar y nadie más está gritando? Ok, cuando tú lo haces estás adorando en el Espíritu, aunque el de al lado no lo haga.

 

Pero es la respuesta correcta a la presencia de Dios, y el Señor te está guiando en un lado, sigue eso. NO sigas al de al lado, qué tal que él está jugando algo en el celular, y tú te pierdes la visitación del Padre simplemente porque creíste que ibas a ser muy ridículo al hacerlo. Y la última que es otra que me fascina.

 

7.- Tehillah.-  

 

Salmo 22:3 Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.

 

Otra versión dice: pero tú eres santo, tú que haces tu trono sobre las alabanzas de Israel. Otra dice: Tú que te entronas en las alabanzas de Israel. Y aquí tenemos Tehillah,  que es cantar con una canción nueva. Y esta palabra de alabar, esta palabra de alabanza es la palabra que el Espíritu Santo decidió usar para la alabanza que Él habita, la que sale de tu corazón.

 

La palabra que el Espíritu Santo decidió usar para decirnos que Él habita en medio de nosotros, que Él hace su trono sobre nuestras alabanzas, es la que tiene que ver con una canción nueva. Ubican cuando estamos tocando y de repente dejamos de cantar y es como un espacio musical que de repente se vuelve incómodo y todos son así de: ¿qué hago? Que me digan qué cantar. 

 

Y luego se le ocurre al hermanito del piano decir: Canta lo que hay en tu corazón. ¡NO! ¿Cómo? ¿Qué le digo? Ese es el mejor momento de alabanza y adoración, porque es sobre lo que sale de tu corazón que Dios hace su trono. Es sobre la alabada de tu corazón lo que Dios establece su trono. Eso nos da otra idea, que la magnitud de nuestra alabanza, y la magnitud, la forma en como lo alabamos es muy dependiente del grado de su presencia en ese momento.

 

¿Les ha pasado que hay veces que dicen: no, es que el Señor se movió más fuerte que otras? Muchas veces tiene que ver en dónde estuvo puesta nuestra atención, por la forma en que tú  alabaste. Cuando tus alabanza son pequeñitas, tiene un trono demasiado pequeño, no lo digo yo, lo dice la Biblia. Lo dice en el Salmo 22:3 Él habita, Él hace su trono sobre las alabanzas de su pueblo. Tus alabanzas se convierten  en su trono.

 

Si tu alabanza es muy pequeña, si tu alabanza es sin pasión, si tu alabanza es simplemente donde el punto donde te sientes cómodo, ¿qué tan grande crees que va a ser su trono en ese lugar? Pero en el momento que tú alabas extravagantemente, ¿de qué tamaño crees que va a ser su presencia en ese lugar? Y mientras más de su presencia hay en un lugar, más cosas pueden pasar, hay más encuentros con Él, hay realidades cambiadas. Pero todo depende de este encuentro que tenemos con Él, y muchas veces se establece por el grado en el que nosotros alabamos a Dios.

 

Muchas veces esperamos que Dios haga cosas muy grandes, pero no somos capaces de alabar extravagantemente. Por lo tanto, Él no tiene un lugar dónde sentarse y dónde reinar en ese momento. Y ¿ya se dieron cuenta que ninguna de estas palabras implica, estar triste? ¿Que todas tienen que ver con una expresión corporal de lo que está pasando? ¿Que con mi cuerpo, con mi boca bendigo al Señor, alabo al Señor?

 

Puedes aplaudir, puedes brincar, puedes gritar; pero nada nunca, absolutamente nada va a reemplazar tu canción. Porque la única forma de estar totalmente involucrado en la alabanza, no es aplaudiendo, es cantando. Y cuando tú cantas lo que hay en tu corazón necesitas hacer una introspección de lo qué es lo que está pasando en ti. La manera de estar conectado en lo que Dios está haciendo, es cuando tú vas hacia adentro y te dicen: canta lo que hay en ti. Ok, soy confrontado con lo que yo soy y tengo que sacarlo de aquí para poner de todos modos mis ojos en Jesús.

 

Cuando nosotros aplaudimos, sí está padre, pero puedes estar desenganchado de la alabanza y estar aplaudiendo al mismo tiempo. ¿Lo han visto, cómo gente que puede estar aplaudiendo pero están en otro asunto, en otra cosa? Pero en el momento en que tú eres forzado a cantar, eres forzado a involucrar tu corazón, no solo a repetir la letra, sino lo que hay en tu corazón, en ese momento no hay manera que no estés alabando en espíritu, alma y cuerpo, porque todo, absolutamente todo tiene que estar involucrado.

 

Por eso es tan importante esos momentos en los que tú eres el que canta, tú eres el que lleva las cosas. Es porque es el momento en donde es tu corazón el que está cantando, y tu historia es diferente a la mía. Dios ha hecho cosas en tu vida que no ha hecho en la mía. Y Dios ha hecho cosas en mi vida que no ha hecho en la tuya. Por lo tanto tú tienes una canción que  nadie más tiene. Por lo tanto tú vas a ministrar algo del Padre que yo no voy a ministrar, porque no he estado ahí.

 

Los ángeles no pueden ministrar al Padre en una cosa: Nunca han sido redimidos y nunca lo van a ser, no tienen idea de qué se siente haber estado muerto en mi pecado y después volver a la vida. El ángel no lo puede hacer. Una canción que nunca vas a encontrar en el cielo, son los ángeles diciendo: tú nos redimiste, ¡no! No saben qué es eso, pero tú sí.


La canción que nace dentro de tus problemas, es una canción que el Padre no encuentra en el cielo, porque no tienen problemas ellos. Ya si hay problemas en el cielo, ya, ya me da igual esto. ¿De qué se va a quejar un ángel? SI llega un ángel a quejarse a la presencia del Padre, ¡yo lo saco, váyase, usted no pertenece aquí!  ¿Dónde ha estado toda la eternidad? Y lo pateas.


El cielo no produce canciones sobre el dolor, nosotros sí. Y es una melodía que el Padre solo escucha de la tierra. Y escucha que en medio de mi sufrimiento, Tú sigues siendo grande. En medio de mi dolor, Tú sigues siendo grande. En medio de mi escasez, Tú eres el Proveedor. En medio de mi esterilidad, Tú eres el que abunda las cosas, Tú eres el proveedor.

 

No puede escuchar eso en el cielo, porque en el cielo no hay nadie estéril, porque en el cielo no hay nadie con una familia rota. Del cielo no puede escuchar un: Tú eres el que consuela mi alma. ¿Qué es lo peor que le puede pasar a un ángel? ¿Llegar dos minutos tarde a la adoración del día? Pero nosotros como seres humanos producimos una canción que ni el cielo tiene.


Hay momentos donde repetimos las canciones del cielo, pero hay momentos en donde cantamos lo que hay en nuestro corazón. Y no tienes que ser acá que tengas que usar lenguaje antiguo, para que sea una canción buena. No tienes que decir: tú que habitáis Señor, grande sois. ¡No tienes que cantar así, canta lo que está pasando!  Si no tienes qué decirle o si no sabes qué decirle, solo dile: Te amo. Creo que eso lo puedes hacer ¿no? Creo que de la nada puedes decirle: te amo.


Si no tienes idea de lo que puedes decirle, te voy a dar opciones: Él es hermoso, dice la Biblia que Jesús es el más hermoso del universo. Dice: eres el más hermoso de los hijos de los hombres. Y dice que Él es santo, y dice que él es digno. Puedes empezar a cantar de ahí, de la forma que tú quieras, con la melodía que tú quieras porque es la melodía que está produciendo tu corazón.

 

Por eso son tan importante los momentos en donde es tú que cantes. Es que sí ya hemos leído mucho en la pantalla, pero ahora es en donde tú empiezas a cantar, porque es en donde tú empiezas a sacar del pozo de tu vida, donde empiezas a sacar de las riquezas de tu vida: Esto hizo, de esto me sacó. Por eso es tan importante esos momentos en donde los dejamos solos y te digo: canta lo que hay en tu corazón, cántale una canción nueva. Porque se trata de tú y Él, no se trata de nosotros llevándote a un lugar.

 

Yo no soy mediador entre tú y Dios, no soy intercesor entre la Iglesia y Dios. ¿Sabes cuál es el rol del líder de alabanza? Somos meseros. En donde el Novio decidió ir a cenar con su novia, y ya me dijo qué comer y cuándo; lo único que tengo qué hacer es ver en qué momento cambio las cosas. Pero somos simples meseros para que tú le puedas cantar de tu corazón al Rey. No somos intercesores, no somos mediadores, no somos absolutamente nada. Lo más que podemos hacer es facilitarte el lugar donde tú vas a tener un encuentro con Dios.

 

La acción de gracias y la alabanza como dice el Salmo 100:4, tiene que ver con nuestra expresión de las cosas, ¿cierto? Cuando yo levanto mis manos, ¿qué estoy haciendo? Alabando. Cuando canto la canción, ¿qué estoy haciendo? Alabando. Entonces, la acción es mi sacrificio ¿sí? Yo le estoy entregando a Dios mis manos levantadas, yo le estoy entregando a  Dios mi canción, yo le estoy entregando a  Dios mis gritos, mi pasión. Las cosas se vuelven mi sacrificio ¿sí?

 

El postrarme es como muestro mi alabanza, entonces cuando yo me postro, cuando yo estoy tirado en el piso estoy mostrando alabanza. Salmo 99:5 Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante el estrado de sus pies; Él es santo. Otra versión dice algo como esto: exaltad al Señor nuestro Dios, y adorar al estrado de sus pies, porque Él es santo.

 

Mientras la acción de gracias y la alabanza son nuestro sacrificio, en la adoración yo soy el sacrificio. ¿Ves la diferencia entre uno y otro? En la alabanza, el levantar mis manos es lo que yo estoy entregando a Dios. ¿Sí? Mi canción es lo que yo estoy entregando a Dios, ¿sí? En la acción de gracias, dar gracias, la acción de decir gracias por esto, eso es lo que yo le estoy dando a Dios, ¿cierto? Pero en la adoración ya no se trata de lo que yo doy, se trata de lo que yo soy.

 

Ya esto no es lo que yo estoy entregando, yo soy el que se está entregando. Y me estoy poniendo en un lugar donde le digo: Aquí estoy, haz de mí lo que tú quieras. Mientras que la alabanza y la acción de gracias tienen que ver con nuestra expresión física de lo que es Dios; la adoración tiene que ver con nosotros siendo lo que le vamos a entregar a Dios.

 

Ya no son mis manos, ya no es como brinco, ya no es como canto ya soy yo mismo el que puede llegar y decirle al Padre: aquí estoy. Por eso la alabanza es parte de la adoración. Por eso la alabanza no es las rápidas. Porque en el momento en donde yo vengo a encontrarme con Dios, estoy adorando y el voy a decir: toda mi respuesta a ti va a ser mi adoración, yo, yo soy la adoración. Es: ¿estabas buscando adoradores? Aquí está, aquí estoy.

 

En el momento en que tú entiendes eso, todo cambia. Y sabes que es tan necesario levantar tus manos, como brincar, como cantar, y simplemente vienes delante del Padre a decirle: este soy yo, haz lo que tú quieras que yo voy a responder de la manera correcta a tu presencia.

 

Padre gracias por este momento, gracias por tu bendición, gracias Señor porque eres bueno y siempre has sido bueno, y siempre vas a seguir siendo bueno. Señor, llévanos más profundo, llévanos más alto y que tengamos una adoración extravagante para ti, no importa cómo se vea, queremos responderte a ti porque tú eres lo más grande que tenemos.


Espíritu Santo llévanos más profundo, que en las siguientes semanas vayamos más profundo, y que podamos deleitar tu corazón. En el nombre de Jesús, amén.


Dios los bendiga.