INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

RICOS EN GENEROSIDAD

 

José Antonio Cano Mirazo

 

 

 

 

2 Corintios 8:1-4 Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; 2que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. 3Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, 4pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos.

 

El apóstol Pablo durante su tercer viaje misionero fue a Macedonia, principalmente a Filipos a Tesalónica y a Berea. Él iba de iglesia en iglesia recolectando dinero para los creyentes pobres de Jerusalén; estaban viviendo una situación bastante crítica, estaban viviendo una situación económica muy grave y había demasiada pobreza, la situación se iba empeorando.

 

Hablo de Macedonia, y Macedonia había caído en una grave crisis económica que por supuesto había afectado también a la iglesia del Señor. Sin embargo, Pablo se sorprende cuando va conociendo a las iglesias, que los cristianos en toda ese zona de Macedonia están dando más allá de lo que pueden dar. Y desde ahí Pablo escribe la carta a los Corintios.

 

De acuerdo al diccionario, la generosidad es un valor de la persona caracterizado por ayudar a los demás de un modo honesto sin esperar recompensa a cambio. No esperas absolutamente nada a cambio. El dar por generosidad es dar de lo que tienes para bendición de otra persona. Los creyentes de la iglesia de Macedonia eran muy pobres, pero muy pobres; de acuerdo a lo que leemos en la palabra.

 

Y las necesidades los llevaron a tener una gran tribulación, vivían muy atribulados los hermanos; las circunstancias que les habían llevado a mantener una relación más estrecha con Dios, era precisamente su situación económica. Ellos buscaron a través de la relación con Dios fortalecerse en su espíritu para seguir adelante, ellos buscaron esa relación para estar en una mayor comunión con Dios y de este modo ser fortalecidos espiritualmente y ver aun la mano de Dios, esa mano de bendición, esa mano de sustento de parte de Dios en sus vidas.

 

Y tan es así que dice la Palabra que ellos tenían mucho gozo, y el gozo nosotros sabemos, dice la Escritura, es parte del fruto del Espíritu Santo. Por lo tanto, ellos estaban en esa estrecha relación y el gozo abundaba en ellos, estaban espiritualmente hablando, bien. Y es de llamar la atención lo que dice aquí este pasaje, que la combinación de tres factores:

 

Primero: Una gran prueba de tribulación.

 

Segundo: La abundancia de su gozo, y

 

Tercero: Su profunda pobreza.

 

Y a mí me llama mucho la atención cómo lo llama Pablo: profunda pobreza. Imagina la situación en la que se encontraban. Todo esto hace que los creyentes de Macedonia sean ricos en generosidad. Qué especial, cómo es posible todo esto, cómo es posible que con una gran pobreza, que con una profunda pobreza precisamente sean enriquecidos en generosidad. Como que choca con lo que nosotros consideramos y con lo que aun vemos a nuestro alrededor.

 

Versículo 3 Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas.

 

¡Es asombroso! El apóstol Pablo da testimonio de lo que él vivió en todas estas iglesias que forman parte de Macedonia. Los creyentes, como después él también lo menciona, con alegría de corazón daban más allá de sus fuerzas. En términos normales hemos dicho que nosotros podemos dar de acuerdo a lo que nosotros tenemos, podemos dar de acuerdo a nuestras fuerzas. Sin embargo, nosotros podemos advertir cómo estas iglesias de Macedonia, estaban dando más allá de las fuerzas que tenían.


En términos generales cuando nosotros nos vemos afectados en lo económico, es cuando por supuesto menos damos. Es cuando nosotros anteponemos nuestros intereses y nuestras necesidades, y si no hay no damos, no tenemos para dar, y nos conformamos con no dar, y decimos: pues el problema es que la situación económica está crítica, está grave, no tengo para dar; simple y sencillamente ¡no damos! Decimos: ah me gustaría dar pero ¡no hay! Y como no hay no doy.

 

Y no hacemos realmente como vemos el ejemplo de los hermanos en Macedonia, un esfuerzo para dar. Ellos iban más allá de sus fuerzas y daban. Dieron ofrendas con sacrificio, todo lo que dieron fue con un gran sacrificio, eran pobres pero querían ayudar. Eran pobres y no se conformaban con decir: pues no tengo. ¡Daban! Lo importante en el dar no está en la cantidad, está en el por qué y en el cómo damos; por qué damos, cómo lo damos, eso es lo importante.

 

Y Dios no quiere que se dé en una forma obligada. Dios quiere que cuando nosotros ofrendemos, que cuando nosotros seamos generosos, lo hagamos de corazón alegre, lo hagamos de cuatro maneras especiales:

 

1.- En dedicación a Cristo Jesús.

 

2.- En amor al prójimo.

 

3.- Por el gozo de dar, y

 

4.- Porque es correcto ser generoso.

 

Porque es lo que establece nuestro Dios, que seamos generosos. Dios es generoso con nosotros, tan es generoso que nos dio la salvación. Tan es generoso que nos sustenta, nos sostiene, Él es generoso en todo momento; nos saca de enfermedades, nos sana; en fin, lo que nosotros oramos Él es generoso y lo responde y nos da en abundancia en todas las áreas. Nosotros como hijos de Él tenemos que ser como Él, tenemos que ser generosos.


Estamos hablando estos últimos domingos en relación a cambiar el espíritu de nuestra mente, que nuestra mente sea diferente, que nuestra mente no siga siendo como la mente que teníamos en el mundo, o como piensa, siente y actúa el mundo. Sino que nosotros lo hagamos de acuerdo a lo que dice la Palabra; y la Palabra de Dios nos establece que nosotros tenemos que ser generosos.

 

No podemos ser más egoístas, nosotros tenemos que ser desprendidos y desprendidos de corazón; porque eso es lo que ve el Señor. Siempre recuérdalo, cada vez que hagas algo lo que Dios está viendo es tu corazón, con qué corazón estás dando, por qué estás dando; es lo que ve Dios. Y vemos en el siguiente versículo lo siguiente:

 

Versículo 4  Pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos.

 

Qué tremendo, este versículo llega a lo más profundo del corazón, ya que tú sabes de acuerdo a lo que dice la Escritura y como lo estaba viendo el apóstol, nos lleva precisamente a verlo como él lo veía. Había una profunda pobreza en los habitantes, una profunda pobreza en los cristianos, sin embargo cuando él solicitaba ofrenda para llevar a los pobres hermanos de Jerusalén, ¡había una gran disposición!

 

Y yo, por lo que dice la Escritura, puedo advertir que hubo un momento en que Pablo ha de haber dicho: ¿Sabes qué? Hay mucha necesidad aquí, no ofrenden. Y entonces los hermanos en Cristo le rogaron, fíjate lo que dice la Escritura: Pidiéndonos con muchos ruegos. Es decir, le insistieron y le insistieron, le rogaron de una manera constante al apóstol para que les diera el privilegio de ofrendar, el privilegio de ser generosos.

 

Ve de qué manera está ubicando la iglesia de Macedonia el ofrendar. Tengo pobreza muy grande, pero yo sé que es un privilegio ofrendar y lo voy a hacer, y voy a ofrendar. Le ruegan, le exigen que les permita ser generosos para con el prójimo. No se querían quedar fuera de la bendición de Dios porque aun dice la Escritura que el que bendice será bendecido, que es más bendecido el que da que el que recibe. Y es otra cosa que tampoco nosotros hemos entendido.

 

Ah es que cómo voy a dar, no puedo bendecir a alguien porque no tengo los recursos suficientes; el día que los tenga lo hago. ¡No, no! Fíjate que de acuerdo a la Palabra tú eres más bendecido al dar que al recibir, está escrito, así lo dice la Escritura. Ellos querían participar en la ofrenda; ah nuestros hermanos en Cristo están necesitados, ¡apoyamos!

 

Y el apóstol Pablo estaba sorprendido porque nunca esperó, por la condición económica de esas iglesias, que hubiera tanta ofrenda, que fueran tan generosos los hermanos. ¡Qué especial, qué  tremendo todo esto! ¿Cuántas veces tú en lo personal has considerado que ofrendar es un privilegio? ¿Cuántas ocasiones lo has pensado y has dicho: yo quiero ofrendar porque es un privilegio para mí?

 

¿Cuántas veces has ofrendado cuando aún no alcanzas ni a cubrir lo más básico de tus necesidades? Tengo necesidad de esto pero no importa, ofrendo, ahí está; y pones lo que puedes poner que va a ir más allá de tus fuerzas. No lo hacemos en términos generales, ellos así lo hicieron, ellos así se movieron.

 

Había hermanos que aún habían ido a esas iglesias a decir, a comentar que se iba a hacer una colecta por instrucciones de Pablo, que iban a recolectar ofrendas para los hermanos pobres de Jerusalén, lo iban a tener que hacer. Y les dice que los hagan con tiempo, que no es algo que se tenga que hacer a la mera hora, porque así somos también; no prevemos para el futuro, y si sabemos que algo se tiene que dar, nos es muy difícil por las propias necesidades que tenemos, ir guardando algo, ir guardando un poco.

 

Hace años nosotros hicimos una ofrenda especial aquí en la iglesia que era la ofrenda de un peso diario. El compromiso es que todos los días en tu casa, en un bote especial fueras poniendo un peso todos los días, todos los días. Y a fin de mes agarraras el botecito lo trajeras, e iban a ser 30 o 31 pesos, y que así lo íbamos a hacer todos. Empezamos el primer mes muy bien; el segundo mes fueron menos hermanos, el tercer mes fueron mucho menos hermanos.

 

El cuarto mes ya sólo fue uno que otro, ¿por qué? Porque no estamos acostumbrados primero a guardar, a ahorrar. Segundo, a ser previsores, no estamos acostumbrados a permanecer haciendo algo. Y tercero no estamos acostumbrados a tenerlo ahí guardado, nos lo gastamos. Ah aquí tengo 20 pesos, no hay problema después los recupero. ¿Y qué crees? Jamás los recuperas. Y se llega el fin de mes y que tenías que traer la ofrenda decías: ay es que ya no hay. Bueno para el siguiente mes.

 

Finalmente se acabó esta ofrenda que tenía un propósito, y era empezar a hacer consciencia de que teníamos que ahorrar una cantidad, pese a la situación económica que tuviéramos. Era un peso diario, ¿cuánto es un peso? Lo podías empezar a ahorrar, pero ya cuando eran como 30 pesos pues ya valía la pena, y ya los agarrabas. Así pasa.

 

Y entonces Pablo envía hermanos de avanzada para que hablen con las iglesias.

 

2 Corintios 9:5 Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra.

 

Pablo, de acuerdo a la Escritura, de antemano les pidió a los hermanos, a ciertos hermanos en la fe que fueran a Corinto para pedir ofrendas para los hermanos que tenían necesidad en Jerusalén. Les dijo lo que tenían que hacer, les recordó que era algo que era una promesa, que era algo voluntario. Pero cuando es algo que tú prometes ofrendar, aunque haya sido voluntario, es algo que tú tienes que cumplir.

 

No es algo que podamos nosotros decir: Ah pues como es una ofrenda voluntaria y yo dije una cantidad, ya me puedo zafar de ella. ¡NO! Recuerda que el poder de la palabra es lo más importante, tu palabra es lo más importante que tú tienes, y aun delante de Dios. Entonces dice la Escritura que hubo compromiso de parte de algunos hermanos y decir: ok, vamos a hacer una promesa de ofrenda para apoyar a los hermanos y vamos a disponerla.

 

El apóstol Pablo hace énfasis aquí en este versículo que la ofrenda es por generosidad no es obligada, es una ofrenda antes prometida, que cada quien dijo lo que podía ofrendar, a nadie se le obligó con una cantidad. A nadie se le exigió que diera algo específico, sino que lo tuvieran listo, tuvieran lista esa ofrenda cuando fuera el apóstol Pablo. Para que cuando fuera simple y sencillamente le dijeran: aquí está lo prometido, aquí está nuestra generosidad para con los hermanos, estamos bien, estamos en paz.

 

No iba a llegar el apóstol Pablo a insistir, no iba a llegar a plantear una situación de necesidad de la iglesia de Jerusalén, de cómo estaban los hermanos. Ya era algo que estaba listo, algo que estaba en el conocimiento de ellos. Y aun el apóstol le dijo a los hermanos que envió: No les rueguen, no les rueguen. Que es algo que sucede en la iglesia actual, que hay que estar insistiendo, hay que estar rogando, hay que estar pidiendo. Oye hermano, es que tú dijiste que ibas a apoyar con esto. Y se enojan. Y cuando les dices te ven como limosnero, ¡qué feo, y se siente! Y es muy desagradable.

 

2 Corintios 9:6 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

 

Tú estás en la libertad, de acuerdo a la Palabra, de acuerdo al corazón de Dios, de ofrendar en la medida que tú lo quieras hacer, sencillo. Tú no estás obligado a ofrendar una determinada cantidad. Si tú tienes posibilidades de ofrendar cierta cantidad, ¡hazlo! Si puedes ofrendar más, ¡gloria a Dios, hazlo! Si puedes ofrendar menos, ¡gloria a Dios, hazlo! Pero con lo que tú te comprometas, ¡hazlo!

 

Pero dice Pablo y les recuerda a ellos que su generosidad al sembrar tendrá como resultado la misma generosidad al cosechar. Si tú eres muy generoso cuando siembras, vas a ser muy generoso cuando coseches. Si tú siembras escasamente, cuando coseches vas a cosechar escasamente. Es lo mismo, no podemos y lo hemos comentado en muchas ocasiones, no podemos sembrar poquito y esperar una cosecha enorme, ¡no es posible!

 

Las leyes espirituales así son, son parejas. Leyes espirituales y leyes físicas son parejas, y lo dice el Señor. Siembra poquito, cosechas poquito. Si yo siembro en dos metros cuadrados voy a cosechar lo de dos metros cuadrados. Si yo siembro en una hectárea, voy a cosechar lo de una hectárea, es elemental y lo sabemos. Pero tenemos conflicto cuando se trata de traducir lo de la siembra y la cosecha a la parte económica.

 

Cuando esto está supeditado porque nosotros lo estamos supeditando a las circunstancias económicas que tenemos, es ahí donde nosotros nos frenamos, donde nos atoramos, donde hay conflicto. Si siembras escasamente llegará el tiempo en que coseches escasamente; son principios que Dios estableció, no son principios del hombre, son principios de Dios, así lo dijo el Señor y así se hace y así se cumple.

 

2 Corintios 9:7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

 

De acuerdo a lo que tú mismo propusiste, lo que tú dijiste que ibas a ofrendar, por la generosidad de tu corazón, ¡hazlo! Y que al hacerlo no haya tristeza, que no haya dolor porque estás ofrendando, porque te estás separando de un recurso, porque tal vez podrías usarlo para otra cosa; solo cumple con el Señor y hazlo con alegría, porque el Señor, insisto, ve la intención del corazón.  Y esto que habla la Palabra de ofrendar y de cómo hacerlo, no se está refiriendo a que nosotros solamente vengamos y le ofrendemos a Dios, sino en general.

 

Lo que tú puedas ofrendar y en lo que tú puedas ser generoso con tu prójimo, eso Dios lo ve y eso te va a traer bendición. Y si tú lo haces con corazón alegre, eso le va a agradar al Señor. Que si tú propusiste darle a la gente que te encuentres en la calle pidiendo dinero, diez monedas de peso a diez personas diferentes, ¡hazlo! Y hazlo con alegría, y eso el Señor lo ve y el Señor se agrada con ello, porque lo que tú das siempre tiene que salir del corazón.

 

Por eso siempre que me toca orar por los diezmos, por las ofrendas, siempre yo le digo al Señor que es algo que no sale de nuestro bolsillo, de nuestra cartera sino que es algo que sale de nuestro corazón, ¿por qué? Porque lo damos con amor. Porque estamos dando algo con gozo, estamos dando algo con alegría de nuestro ser, y eso es algo que Dios lo ve y a Dios le agrada. Por lo tanto tenemos que ofrendar como dice la Escritura, Dios hace promesas para el generoso. Si tú eres generoso hay promesas de parte de Dios, hay promesas para el dador alegre.

 

2 Corintios 9:8  Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra.

 

Es decir, Dios traerá a tu vida lo necesario, Dios suplirá todas tus necesidades, Dios hará que tú tengas de todo en todo. Es una promesa de Él, es una promesa para el generoso, es una promesa para el dador alegre. Pero yo no le puedo decir a Dios. Dios primero suple toda mi necesidad, que yo tenga para cubrir todas mis necesidades, que tenga lo suficiente, que tenga mucho y entonces yo empiezo a dar. ¡NO! Dios actúa diferente.

 

Y si nosotros analizamos en la Palabra vamos a mirar cómo Dios siempre dice que nosotros nos movamos, y de acuerdo a lo que nosotros hagamos Él va a actuar, así es Él. Le dijo al pueblo de Israel, le dijo a Moisés: dile al pueblo que marche hacia el mar. Y el pueblo empezó a marchar, y una vez que empezó a marchar, una vez que tocó el agua, las aguas se abrieron. Cuando iban a llegar a la tierra prometida, dice la Escritura que había sido tiempo de lluvias y que el río estaba crecido, se desbordaba; y el Señor dijo: marchen.

 

Y empezaron a marchar los sacerdotes llevando el arca del pacto, y en cuanto ellos tocaron el agua, las aguas se abrieron y todo el pueblo pasó. Pero nosotros primero tenemos que hacer para mostrarle a Dios lo que somos capaces de hacer, y mostrarle a Dios que nosotros tenemos fe en Él. Por eso dice la Escritura: Haz esto y entonces va a haber estas bendiciones. Hazlo de este modo, da y entonces yo voy a hacer dijo el Señor, que tu tengas para suplir en todo de todo, no hay más.

 

Dice en todas las áreas para que abundes para toda buena obra. Es decir, tú has dado, tú has sido generoso para toda buena obra, aun con necesidad, aun en pobreza; y dice el Señor: no te preocupes yo voy a cambiar tu situación, voy a cambiar tu condición; y tu condición la voy a trasformar por tu corazón; y por tu corazón yo voy a hacer que tengas para suplir todas tus necesidades y aun para que tenga más para dar.


Cuando nosotros empezamos lo de los desayunos, empezamos sirviendo desayunos a 4, a 6, a 3 personas, a 8; y desde el primer día, es más dese antes de empezarlo a hacer, había alegría en el corazón, había alegría para hacerlo. Estábamos alegres con lo que íbamos a hacer. Los hermanos que iban a empezar a participar tenían un corazón dispuesto, un corazón alegre, un corazón generoso aun para venir temprano, antes de las siete para atender a gente que ni conocían. Pero que era gente que tenía una necesidad y que había que suplir.

 

No porque tuviéramos la obligación de suplir sino por el Señor, para que conocieran que nuestro Dios les ama, que nuestro Dios es fiel, que nuestro Dios está al pendiente, está atento de sus necesidades y les da en lo más básico, el alimento. Hoy día le estamos atendiendo, sirviendo a casi 50 personas diario. Y cada semana se suple, de repente nos falla un poco en la cantidad porque de repente nos llegan más personas, de repente se utilizan más recursos y estamos en la necesidad de decirles: Te necesitamos, apóyanos.

 

Y su respuesta amados hermanos permite que también nosotros podamos suplir esto, y esto va a permitir que nosotros podamos seguir con este servicio, con este ministerio y aun, lo agrandemos no solamente a más personas sino que llegue el momento que no solamente vamos a dar desayunos a la gente que lo necesite, sino también comidas. ¡Gloria a Dios! ¿Por qué? Porque estamos haciendo como dice la Escritura, las cosas con amor. Venir y decir: Aquí está mi ofrenda para este propósito. Es una gran bendición para la gente que va a recibir pero también es una gran bendición para el que da; porque el que suple recibe bendición.

 

Y podemos advertir que la Palabra de Dios se cumple, así lo tenemos que hacer. Estamos en una plena libertad de ofrendar y de ser generosos como queramos serlo; pero recuerda: ¡Hazlo, lo que quieras pero hazlo! No te escudes en tus circunstancias que luego son adversas. Ah este mes no tuve, pues no doy. ¡No! En verdad no lo hagas así, sigue con lo que dice la Escritura para que tengas bendición siempre en todo momento. Y podremos abundar en toda buena obra dice el apóstol Pablo.

 

2 Corintios 9:10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia.

 

Dios, insisto, y lo dice la Escritura, te da los medios para que seas generoso, te da los medios para que des al que necesita; toda vez que los recursos que Dios te da no los debes esconder, es decir, tu salario, tus ingresos no los debes esconder, no los debes usar en una forma negligente o no los debes mal gastar. Como dice la Palabra, los tienes que administrar de una manera correcta; lo que tú recibes adminístralo correctamente porque esto traerá bendición a tu vida.

 

Si los utilizas correctamente y tú das generosamente en donde tienes que dar, si lo haces todo de acuerdo a  la voluntad de Dios, Dios te proveerá y dice aquí multiplicará tus recursos. Dios te va a multiplicar lo que tienes, Dios te lo va a aumentar; tenemos que mostrarle al Señor nuestro corazón y nuestra permanencia. Porque tampoco es que yo pongo ahorita un peso y al rato ya estoy recibiendo dos. Yo soy generoso con alguien en estos momentos y espero que en unas horas recibir más de lo que dé. ¡NO!

 

Tenemos que ser constantes, tenemos que perseverar, tenemos que mostrarle a Dios que nuestro corazón así es pese a las circunstancias. Que no importan las circunstancias que yo esté pasando, yo seguiré siendo generoso porque ya esa es mi condición, ya está en mi  mente, ya fui transformado. He sido transformado de acuerdo a la voluntad de Dios no de acuerdo al mundo que da de acuerdo a su dinero, de acuerdo a su cantidad, de acuerdo a lo que tiene. Sino de acuerdo a mi fe, de acuerdo a mi corazón, es lo que ahora yo doy y es como yo doy. Y Dios va a cumplir con su Palabra porque Él es fiel, y lo que Él dice que hace él lo cumple, Él lo va a dar.

 

2 Corintios 9:11 Para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

 

Es decir, lo que tú das y ese corazón generoso que tú tienes, el Señor lo ve y el Señor lo va  a enriquecer para que tú sigas dando, para que con toda liberalidad tú puedas dar sin ningún problema, para que tú no acortes tu mano, para que tú no dejes de bendecir, para que tú no dejes de ser generoso, para que tú lo sigas haciendo. Y lo que tú haces ocasiona acción de gracias para con Dios. Que la gente que tú bendices le dé gracias a Dios, que la gente que bendices que tú no estás esperando ninguna retribución, ninguna recompensa, esa gente le dé gracias a Dios.

 

La gente que viene a desayunar todas las mañanas, algunos vienen unos días, otros en otros, algunos vienen todos; que esa gente le dé gracias a Dios porque se le ha insistido que es de parte de Dios, no es de parte nuestra. Nosotros lo que queremos hacer, es mostrarle a la gente que Dios los ama, y que esto es Dios el que lo está haciendo. Y Dios trae los recursos para que nosotros lo podamos seguir haciendo.

 

Y la gente le da gracias a Dios y dice: Ah pues gracias a Dios entonces por lo que me está dando, por lo que estoy recibiendo. Y aún hay gente que viene a recibir un desayuno que ya esa gente de repente trae algo para ofrendar, ¡es impresionante! Toda esta semana una persona trajo salsas verde y roja todos los días, de lunes a viernes. ¿Por qué? Porque así le nació en el corazón, porque así Dios se lo puso, porque él ya quiso participar de este servicio en amor que se está dando.

 

Al ver la alegría de los que participan, al ver la permanencia de lo que se está haciendo dijo: yo participo y yo traigo esto, yo hago esto. Y de repente hay una persona que viene y que no tiene recursos, que tiene necesidad y trae algo de comer; trae un kilo de frijoles, o trae arroz, o trae un litro de leche, o trae algo, cuando pueden lo traen.

 

Entonces vemos cómo aun la gente es movida por tu generosidad a ser generoso, a ser agradecidos, a darle gracias a Dios. O sea, son muchas cosas las que se engloban en esto, es maravilloso. Analízalo, piénsalo y para que lo puedas ver claramente ven un día y participa, y ve la alegría de la gente que también entra a desayunar. 

 

2 Corintios 9:12-13 Porque la ministración de este servicio no solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de gracias a Dios; 13pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución para ellos y para todos.

 

Es decir, la gente lo ve, la gente da gracias, la gente con hechos agradece, dice con acción de gracias, se mueve para agradecer por la generosidad que tú estás mostrando. Sé generoso.

 

Desde la antigüedad Dios habla sobre la generosidad, y le insiste a su pueblo que sea generoso, que su corazón dé, porque Dios le va a suplir.

 

Proverbios 11:25 El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.

 

Fíjate qué maravilloso, qué palabra tan hermosa de parte del Señor a través del rey Salomón. Toda alma generosa va a ser prosperada, lo dice la Palabra. No es algo que uno quisiera decir para convencer de que seamos generosos, ¡no! Dios lo dice: El alma generosa será prosperada;  tendrás prosperidad, la habrá en tu vida.

 

Y también dice: Y el que saciare, es decir, el que le dé de comer a alguien, el que le dé de beber, el que atienda, el que cuide también será saciado, será alimentado, recibirá agua, recibirá atención, recibirá cuidados, recibirá lo mismo que tú estás dando, lo mismo.

 

Nuestro Señor Jesucristo dijo: Con la vara que midas, serás medido. Con la moneda que pagues, te pagarán. Y si yo estoy siendo generoso para con los demás, Dios va a ser generoso conmigo independientemente de que los demás sean o no sean, Dios lo va a hacer porque Él es fiel y verdadero.

 

Proverbios 28:27 El que da al pobre no tendrá pobreza; Mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones.

 

Otra promesa de Dios, si tú le das al pobre mira, no caerás en pobreza. Yo sé que la iglesia de Macedonia, aquellos hermanos que aportaron a pesar de su profunda pobreza, ellos fueron enriquecidos. Y no solamente enriquecidos en generosidad, fueron enriquecidos en su vida para poder cumplir con lo que Dios establece para poder darles también a  los demás de acuerdo a esa generosidad.


Si ellos fueron generosos cuando no tenían, cuando tuvieron fueron más generosos.

 

Por eso también el Señor habla, nuestro Señor Jesucristo, de la parábola que dice que el que es fiel en lo poco en lo mucho lo pondrá. Y cuando tú eres fiel en lo poco y como la iglesia de Macedonia cuando no tenía dio, Dios lo puso en lo mucho para que tuviera más y pudiera dar más, y lo dice su Palabra.

 

Y dice aquí mismo la Escritura: el que aparta sus ojos de la generosidad tendrá muchas maldiciones. Seamos generosos de acuerdo a lo que dice el Señor. Y un versículo sobre generosidad que a mí en lo personal siempre me ha impactado es: Proverbios 19:17 A Jehová presta el que da al pobre, Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar.

 

Es decir, tu generosidad para con el pobre es como si tú le estuvieras prestando a  Dios. Así lo ve la Palabra, así lo ve el Señor. Tú le das al pobre, es como si le estuvieras prestando a Dios; el pobre no te va a poder regresar lo que tú le des, ni tú le vas a dar porque quieras que te retribuya. Tú le das por un corazón alegre, por un corazón generoso, tú le ofrendas, tú das.

 

Dios está atento de todo eso, y si tú le das al pobre el Señor lo anota para sí mismo y dice: es como si me estuvieras prestando a  mí, te lo voy a regresar. Y te lo regresa y te lo regresa aun como si le pidieras intereses, con más, y te da más, por eso lo dice de este modo la Palabra. Y el Señor te lo vuelve a pagar, te lo vuelve a dar, para que tú tengas más para dar.

 

Seamos generosos no nos conformemos con decir: Es que la situación económica es crítica. No es suficiente para nosotros. Nuestra fe nos debe mover para actuar, la fe que tenemos en el Señor nos debe mover para saber que sus promesas son fieles y que Él nos sustentará, y que Él va a sustentar al necesitado y que lo va a hacer a través de sus hijos, de su pueblo. No lo va a hacer a través de otra persona, lo va a hacer a través nuestro.

 

Una característica de la mujer virtuosa, ¿sí has leído de ella verdad? Tiene una gran cantidad de características, que luego los varones solteros le dicen al Señor: Ah yo quiero una así. No pues sí, y ¿tú cómo estás, qué tan virtuoso eres tú varón para pedir una mujer con estas características? Una característica: Proverbios 31:20 Alarga su mano al pobre, Y extiende sus manos al menesteroso.

 

Es decir, esta mujer, una mujer que es virtuoso tiene en su corazón el bendecir al que no tiene nada, de bendecir al pobre, de darle al pobre. Extiende sus manos al necesitado, al que no le puede regresar nada, le da, lo bendice. Y ella sigue teniendo para poder seguir dando.

 

Nuestro Señor Jesucristo menciona una parábola sobre la necesidad, y junto con ello la generosidad para atenderla.

 

Mateo 25:34  Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

 

Lo primero que está diciendo nuestro Señor Jesucristo que está hablando sobre el juicio a las naciones cuando las naciones estén delante del Padre, que dice que pondrá a la derecha a las ovejas, que pondrá del lado derecho a los que aceptamos a Jesucristo, los que caminamos conforme y la voluntad de Dios. Y al lado izquierdo a los que no lo hicieron.

 

Y dice nuestro Señor Jesucristo que dirá a los del lado derecho: Vengan, benditos de mi Padre, para que hereden el reino de los cielos, para que ustedes entren a vivir por la eternidad en la presencia de Dios, vengan. Porque este reino está preparado para nosotros desde antes de la fundación del mundo. Desde antes de la fundación del mundo el reino está listo para que tú vayas.

 

 

Mateo 25:35-36 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

 

Fíjate todo lo que dice la Escritura que una persona hace. Ustedes hicieron dice el Señor, me hicieron a mí todo esto, se preocuparon por mí, suplieron mi necesidad, me dieron de comer, me dieron de beber, tuve sed; dice: Me dieron, fui forastero, me atendieron, estuve desnudo y me cubrieron; enfermo, me visitaron, en la cárcel y me visitaron vinieron a mí; todo esto hicieron por mí.

 

Versículos 37-40 Entonces los justos (los creyentes, los que estaban del lado derecho) Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 39¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? 40Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.

 

Toda la generosidad que tú tengas para con una persona que está en necesidad, es como si lo hicieras a Jesucristo. Es como si a Jesucristo le estuvieras dando todo esto, el estuvieras atendiendo, le estuvieras dando todos los días de desayunar; le estuvieras dando de beber; lo estuvieras cubriendo, lo estuvieras atendiendo, lo estuvieras cuidando. La Palabra nos habla de la generosidad, y nos habla muy fuerte porque el mundo es egoísta; al mundo no le interesa dar y cuando da es para recibir algo a cambio.

 

Nosotros debemos tener en nuestra mente el hecho de que debemos dar sin esperar recibir absolutamente nada a cambio. Aunque la Palabra nos diga que va a haber, no lo podemos hacer pensando en que vamos a recibir si damos. Tengamos un corazón generoso, hagamos lo que tenemos qué hacer y Dios hará el resto. Pero tú esfuérzate por ser generoso cada día de tu vida.

 

Bendito Dios y Padre eterno, en el nombre de Jesús, nombre que es sobre todo nombre, en esta hora levanto delante de tu presencia a cada uno de mis hermanos dándote gracias por sus vidas, y pidiéndote Señor que tú te manifiestes con poder a cada uno de ellos. Que Señor esta Palabra que tú has traído para nosotros en esta hora sea una palabra que pongamos por obra, que no miremos a nuestras circunstancias sino que miremos a tu Palabra, a lo que tú dices y hagamos de acuerdo a tu voluntad. Porque Señor es bueno que hagamos lo que tú estableces.

 

Gracias por la vida de cada uno de mis hermanos y Señor que todo lo que se haga sea para darte a ti toda honra y toda gloria, en Cristo Jesús, amén.

 

Dios los bendiga.