INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

LA PROVISIÓN DE DIOS

 

Jesús Cano

 

 

 

Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

 

Creo que es uno de los versículos que más me gusta de toda la Biblia, y más porque desafía muchas de las cosas que nos han enseñado de Dios, y que hemos creído de Dios. Como que Dios trata con la humanidad inundándola, como que Dios manda terremotos para acusar a la gente, como que Dios enferma a la gente para que la gente voltee a verlo.

 

Y todo es incorrecto, todo eso es la gente que no conoce el carácter del Padre intentando hablar del Padre e intentando explicar cosas que son malas, que no nos gustan pero que no tienen nada que ver con Dios. Y muchas veces la gente se aprovecha y dice: claro. ¿Se acuerdan del huracán Catrina que inundó Nueva Orleans? Hubo una corriente que decía: ¡Claro, por pecadores! Porque en Nueva Orleans está la calle Bourbon, que es como el descontrol total, y ahí es el “Mardy Grass”, y la gente se vuelve loca ahí y puedes ver todo tipo de aberraciones ahí.

 

Entonces muchos cristianos empezaron a decir: claro, pues sí, si no hicieran eso Dios no los habría inundado, fue el castigo de Dios a una ciudad que no se quiso arrepentir. Hubo cristianos que en el terremoto del pasado Septiembre 19, cuando conocimos a Frida, y ese día muchos cristianos empezaron a decir: ¿hasta cuándo se van a dar cuenta y van a voltear su rostro a Dios?

 

O sea, es: aguanten, ¿por qué? Porque nada de eso coincide con lo que la Biblia dice. Y nosotros no podemos dejar que lo que nosotros creemos defina lo que Dios es. Lo que Dios es debe definir y debe de darnos el marco para qué es lo que vamos a creer.

 

Y Santiago 1:17 dice esto: Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto. Y quiero expandir un poco aquí. La Biblia está escrita en 4 idiomas, a diferencia del Corán que solo fue escrito en un idioma y por una persona y se contradice en muchas partes. La Biblia es un compendio de 66 libros, escritos en muchísimos años uno y otro, como mil; en lugares diferentes.

 

Partes de la Biblia fueron escritas en Babilonia, otras partes fueron escritas en Israel, otras fueron escritas en Asia, otras fueron escritas en las partes de África; y nunca, absolutamente nunca se contradice. Pero esta diferencia de lenguaje hace que nosotros tengamos como una palabra para un concepto diferente que la Biblia está mostrando. Por ejemplo, la palabra amor, nosotros solo decimos amor, pero en griego tenemos tres tipos de amores, tenemos el amor filios, el amor ágape y el amor eros. Y todo nosotros lo tradujimos como amor.

 

Y también tenemos esta palabra que me encanta y aquí dice: Toda buena dádiva y todo don perfecto.  En inglés es la misma palabra, es regalo. Pero también usa la misma palabra cuando habla de los dones espirituales, ¿se han fijado? Pero la palabra que la Biblia usa para dones espirituales como en 1 Corintios 12, es la palabra carisma; y la palabra carisma tiene que ver con un regalo gratis, y casi en toda la Biblia aparece creo 12 veces en el Nuevo Testamento, y todas tienen que ver con salvación o con los dones espirituales que el Espíritu Santo puso en nosotros para que nosotros podamos operar en el ministerio.

 

Pero esta palabra de dádiva y don, una es dosis y la otra s dorema, no es carisma. Y la primera dice: Toda buena dádiva. En bueno, hay dos palabras en la Biblia uno es kalos y la otra es αγαθός. Αγαθός son las cosas bonitas, las cosas que se ven bien, eso es kalos. Es como ese cuadro que tú vas a comprar para ponerlo en tu casa pero no sirve para nada, solo se ve bonito. Pero αγαθός son las cosas que funcionan, son las cosas buenas que funcionan.

 

Y Santiago empieza diciendo esto Toda buena dádiva, todo αγαθός, toda dosis αγαθός, es todo lo que se da; la palabra dosis aparece dos veces en la Biblia y es algo que tú das, cualquier cosa. Es: toda cosa que sirve; y cuando la Biblia usa la palabra perfecto ocupa un concepto en donde todo está completo, donde no hay huecos.


¿Alguna vez se les ha cuarteado una taza? Y tú no sabes si le echas agua y de repente es así de: ¿y mi té? Y vas y te peleas con tu hermana y el dices: deja de beberte mis cosas. Y quedas como loco, ¿no les ha pasado? Bueno, a mí sí. ¿Y qué pasa? Porque la taza tiene un hueco.

 

Y muchas veces que la Biblia usa la palabra perfecto, quiere decir que algo es completo, que algo maduró completamente, que no le falta crecer, que no le falta madurar sino que está en el punto perfecto para ser usado.

 

Y cuando dice: don perfecto, está hablando de algo que fue entregado. Vamos a parafrasearlo así: todo lo que se te da que sirve, y todo lo que te han entregado que está perfecto, que no se va a filtrar nada en él, procede de lo alto. Y es un versículo que me encanta porque podemos encontrar y podemos empezar a ver el carácter de Dios a través de eso.

 

¿Les ha pasado que no sabes cómo entender la voluntad de Dios? Si no es buena, placentera y perfecta, no es la voluntad de Dios. Ah. Si tienes que madurarlo para que pase, no e s la voluntad de Dios. Si tú tienes que trabajarle y echarle muchas ganas para que esa persona cambie, no es la voluntad de Dios.

 

Tenemos que todo lo que en nuestras vidas, absolutamente todo lo que funciona en nuestras vidas tiene que venir de lo alto, ¿por qué? Porque todo lo que sale del Padre viene impregnado con la esencia del Padre. Y el Padre no falla, por lo tanto lo que te va a dar no va a fallar. Y cuando esté impregnado con la esencia del Padre, el Padre es eterno, quiere decir que eso va a durar para siempre.

 

¿Les ha pasado que ustedes solos intentan solucionar sus problemas y básicamente terminan en un problema aun mayor? O hay muchas veces que tú quieres un trabajo, y dices: Creo que este es el trabajo. Y tú le empiezas a echar muchas ganas al trabajo y buscas un trabajo, y te dan un trabajo, y a los meses te das cuenta que no era tan bueno pero tan bueno como creías. Y que lo que te dan y lo que creías que te iba a alcanzar, parece que no era tan bueno y no te alcanza tanto, ¿les ha pasado? Y que al final se va a agotar.

 

Ese es el problema cuando nosotros hacemos las cosas con nuestra propia fuerza, que tarde o temprano lo que nosotros hagamos se va agotar. Pero cuando eso que el Padre te da lo recibes y lo administras, nunca, absolutamente nunca se va a acabar, porque viene con parte de su esencia, viene con restos de Él, que eso es lo que hace que las cosas sean perfectas y puedan durar de generación en generación.

 

Y lo que el Padre quiere es bendecirte de generación en generación. El Padre no simplemente pensó en tu vida, pensó en tus generaciones a futuro. Nosotros por lo general pensamos aquí, y luego esa parte del versículo termina diciendo: desciende de lo alto. ¿Y qué es lo primero que pensamos? En el cielo ¿no? Y es muy fácil deducir esa parte, es como ah pues sí, viene de lo alto, ¿quién está en el cielo? Pues Dios, entonces viene de Dios.

 

Pero la Palabra que usa de lo alto, tiene que ver con varias cosas y una de ellas tiene que ver con el principio. Y tiene un sentido la palabra que está usando que es: del principio. Entonces todo lo que es perfecto, todo lo que te sirve, todo lo que ya está completamente maduro para ti y te va a durar para siempre, viene del que estaba en el principio, de Jesús.

 

Pero hay una parte que es como Ah, que no solo es del principio sino tiene que ver con esto: que muchas veces no logramos entender como cristianos. Es: con algo que es nuevo o en una forma nueva o diferente. O sea, Santiago me está diciendo que lo que el Padre me da, que todo lo que viene de Jesús no todas las veces va a venir en la misma forma que lo conseguí antes.  

 

¿Les ha pasado que ustedes hicieron una oración que les funcionó  y después acá de ah pues me aviento la misma? Sí. Esto es muy común en la alabanza, ves canciones que funcionan, un set que funciona y dices: ah pues lo canto la próxima. Y cuando lo cantas resulta que no te funciona igual; son las mismas canciones pero no funciona, y la iglesia te ve así como de ¿Y?

 

Y cuando nosotros intentamos repetir la fórmula muchas veces no funciona. Pero cuando vienen las cosas de lo alto puede que vengan en formas diferentes, en tamaños diferentes, en texturas diferentes. Y el problema es que nosotros tenemos siempre nuestra mente puesta en una forma nada más. ¡Qué difícil! ¿No?  Porque muchas veces el Señor está con nosotros pero no nos damos cuenta que el Señor está con nosotros porque estamos esperando que actúe como actuó la otra vez. Y Él está mostrándote que está ahí, Él está haciendo cosas y tú no lo ves.

 

1 Reyes 19, vamos a ponerla en contexto, se trata de Elías cuando está huyendo. El capítulo anterior tenemos al Elías más glorioso de la Biblia, en el capítulo anterior Elías lleno del Espíritu Santo, descendió fuego del cielo y mataron a 450 profetas. Y después no solo eso, vio y le dijo a Acab: la sequía se va a acabar, veo la nube que viene. Tenemos a un Elías como engrandecido, y aquí entra mi historia, y hace varios años, como 15, me fui con dos amigos a un lugar que se llamaba La Salamandra, porque hacían tardeadas.

 

A uno le decíamos Lupas, y el otro es Iván, iba a mantener su identidad en secreto pero ya no. Entonces fuimos a la tardeada, y entonces mis dos amigos querían con dos hermanas, y bueno llevaron a otra ¿no? Y yo así de: ah, ni me gustaba y yo así de bueno. Pero les gustaban y eran muy guapas, la mía no pero las de ellos sí, y yo así de ah no le pierden; pero ahí estábamos.  Iván es 3 año mayor que yo, yo tengo 30 y él tiene 33. En ese tiempo yo tenía 14 e Iván tenía 17, entonces estábamos ahí en el antro, en la tardeada y fuimos a la zona VIP porque no íbamos a estar en la normal ¿no?

 

Entonces pagamos zona VIP y ahí estábamos todos y ahí un sillón y pues ya sabes acá por lo regular la gente que va a ese lugar nada más va a ligar y a causar problemas ¿no? Y yo tenía a los amigos con mejor carácter en el mundo, entonces nunca se peleaban. Y ahí estábamos y en eso Iván no sé qué fue a hacer que desapareció, y pues nos quedamos el Lupas y yo, o sea, ya me vieron o sea imagínense esto a los 14 años. ¿Creen que iba a defender a alguien a los 14? No lo defiendo ahorita.

 

Y pues ahí estábamos el Lupas y yo y llegaron dos brother, y ya ven a esa edad 2 ó 3 años más es de: sí está bien grande, y los ves así como señores pero pues no. Y llegaron dos y les empezaron a hablar a las chavitas estas, ¿y qué creen que hice? Pues los dejé. Ok, mi apodo era Peluso, no pueden esperar que yo defienda a alguien ¿no? O sea, con los apodos te das cuenta de la gente, o sea, ¿qué puedes esperar del Lupas y Peluso? ¡Nada!

 

Pues ahí estábamos el Lupas y yo y estos brothers llegaron y así en nuestra cara se pusieron a hablar con ellas, y pues Lupas y yo pues nos hicimos para atrás. Y en eso llegó Iván, Iván es fuerte, varonil, raro; y llega y nos dice: ¿qué pasó? Además nos regaña a nosotros ¿no? Y yo así de pues te fuiste, eso fue lo que pasó, te fuiste, o sea, consecuencias. Entonces se acerca a estos brothers, vi que se acercó y dije: esto ya fue, se lo van a sonar. No me iba a meter, ¿para que nos dieran a todos? No.

 

Entonces, se acerca Iván y les dice: qué onda, ¿qué quieren? Y le contestan estos brothers: no pues estamos hablando con ellas. Y les dice: pues ellas vienen conmigo. Y nosotros así de ¿qué pasó? Nosotros. O sea, que no te dejen afuera ¿no? Y le dicen: no, pues solo queremos sus nombres. Y les dice Iván: ah, pues ella es Fulanita y ella Menganita, ¡ya váyanse! ¿No? Y los otros no pues qué. E Iván les contesta: pues como vean.

 

Los brothers estos eran de la estatura de Iván, acá grandes, y le dicen: ¿qué, tú y tus súper amigos? Y pues había otro sillón más lejos, y Lupas y yo atrás del sillón escondidos ¿no? Y este Iván así de: no pues yo solo.

 

Pero, volvamos a Elías, entonces Elías tuvo un momento en el cual se engrandece, y en eso Acab va y lo delata con la esposa y le dice: Elías mató a los profetas, defiéndeme amor. Sí, entonces la mujer de Acab le dice: no te preocupes, mañana a esta hora, le voy a hacer a Elías lo mismo que le hizo a los 450 profetas. Y le mandaron un mensaje a Elías. O sea, no solo lo dijo en su cuarto, llamó a un mensajero y le dijo: ve a buscar a Elías y le dices que mañana se le va a venir la nigth.

 

Y Elías de estar engrandecido, en posición de Iván, terminó como Lupas, como atrás de un sillón. Y llega el mensajero y le dice: Elías, que mañana te van a matar. ¿Y te acuerdas de dónde venía Elías? Elías venía de un momento como lleno del poder de Dios. Elías había tenido como este Boom en su carrera como profeta, estaba en lo más alto, y después de eso ¿qué crees que le pasó?

 

1 Reyes 19:3  Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.

 

O sea, se levantó corriendo y se fue a Beerseba. Hay una versión que dice que: Elías viendo esto, se llenó de miedo, se levantó y se fue a Beerseba que pertenecía a Judá. Pero había estado acá lleno de Dios, había visto la gloria de Dios. Y se aparece una mujer y le dice: Te voy a matar. No digo que no se hubiera asustado, solo digo que por lo que luego somos, Elías venía de este momento glorioso. ¿Y cuál es la actitud de Elías? Huir. Y de donde estaba a Beerseba era un camino como de 15 a 20 días,  y se lo avienta.

 

Y ya que está en Beerseba ahí deja a uno de sus siervos y ¿qué es lo que hace? Se va. Y de que llega a Beerseba dice que camina en el desierto; dicen los estudiosos que pudo haber sido 5 días de caminar; y se queda dormido en un árbol. Pero aquí viene la parte que me gusta, Versículo 4,  está totalmente deprimido y le dice: Señor quítame la vida, ya no puedo con esto, ¿acaso soy mejor que mis padres? Mátame.  Bien valiente el profeta ¿no?

 

Versículos 5-6  Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come. Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; (¿y qué es lo que hace Elías?) Y comió y bebió, y volvió a dormirse.

 

Y el versículo 7 llega el ángel y lo vuelve a despertar y le dice: Levántate y come, ¿y qué creen que hace Elías? se levanta, bebe, come y se va. Y dice la Biblia que camina en un camino de 40 días en el desierto, hasta que llega al monte de Dios, al monte Horeb. Aquí hay dos cosas impresionantes, ¿cómo estaba Elías? Elías estaba lleno de un estrés impresionante, Elías está en una fase de depresión impresionante, está huyendo por su vida.

 

Hay una definición de depresión que me gusta y es estrés apilado. Cuando tú estás deprimido es porque tienes estrés contenido, no estás triste. La tristeza es simplemente un síntoma de la depresión, pero es el estrés lo que te está deprimiendo. Y ahí estaba Elías, y llega y dice: me quiero morir, Señor mátame, se duerme, aparece un ángel con comida y lo alimenta dos veces, y Elías se va 40 días en el desierto.

 

Y llega con el Señor y le dice, es la historia del viento, del terremoto, Dios no estaba ahí pero estaba en un silbo apacible. Y cuando el Señor se aparece ¿saben qué le dice Elías? Le dice: yo defendí tu nombre y soy el último que queda de los profetas y ahora me buscan para matarme. Y podríamos decir: Claro, tiene razón. Pero a Elías su situación le estaba impidiendo ver la realidad, y la realidad era esta: Se le apareció un ángel y lo alimentó.

 

¿A alguno de ustedes se le ha aparecido un ángel? Entonces debo asumir que tampoco los ha alimentado un ángel. Imagínense, ¿cómo se sentirían ustedes si se les aparece un ángel? O sea, ustedes van entrando a su casa y ven uno, así grande y fuerte. ¿Se impresionarían? Ahora, no solo se les aparece sino que también les dice: ten te traje de comer. Y no es que ustedes vean la comida, es que se la comen. Es este plano espiritual pasando al plano natural y tomándolo, es como de ¡ah no inventen!

 

¿Y saben qué hizo Elías? Elías como si nada. Se le aparece un ángel y le dice: Levántate y come, en medio del desierto, y Elías dice: ah sí. Ve ahí como la cocina, se levanta y come, no se sorprende; es como Balaam, le habla un burro y él como si nada. ¡Te está hablando un burro! No inventes, pero bueno ese sería yo ¿no?

 

Y no hace nada Elías cuando come, se vuelve a dormir. Y lo vuelve a despertar el ángel, ¿alguno de ustedes lo ha despertado un ángel? Ha de ser la onda, pero yo sí me sorprendería. Lo despierta el ángel, le vuelve a hacer de comer, y Elías vuelve a comer, y suple todas sus necesidades. Hasta ahí la historia es así de: uf, ok, es: un ángel se apareció dos veces con comida. O sea, no solo le dijo: no tengas hambre Elías. ¡No, le llevó de comer!

 

Elías comió dos veces y ahí no está viendo que el Señor está actuando en su vida, Elías sigue deprimido. ¿Y quieres saber qué es lo más impresionante? Que camina 40 días en el desierto sin comer y no le da hambre ni un solo día. Que lo que le había dado el ángel le sirvió para todo su camino de 40 días, en lo que llegaba a su siguiente estación.

 

Y cuando llega a ese punto y se encuentra con el Padre no dice: Gracias por la torta. Le dice: soy el único que queda, ya mataron a todos tus profetas, y ahora me buscan para matarme. ¡Ah, cómo puede ser! ¿Te das cuenta de eso? Hay tres intervenciones milagrosas en su vida, en su momento más bajo: está el ángel que lo alimenta dos veces, la comida que lo satisface por 40 días, y después vuelve a ver al Señor.

 

Y Elías sigue pensando en: me quieren matar. ¿Por qué? Y muchas veces nos pasa como a Elías. Muchas veces venimos de momentos donde experimentamos a Dios grandemente e inmediatamente viene un bajón impresionante. Dice Santiago 5:17 que Elías era un hombre sujeto a pasiones como nosotros.  Hay una versión que dice: Elías sentía y era tan hombre o tan humano como ustedes.

 

Este Elías, el hombre de Dios, el profeta, que Dios lo había usado con poder estaba en un momento donde no podía ver la mano de Dios en su vida. ¿Por qué? Colosenses 3:2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Pon tus afectos en las cosas de arriba, no en las cosas de la tierra. Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

 

Entonces Colosenses 3:2 dice: Pon tus afectos en las cosas de arriba, no en las cosas de la tierra. Y Romanos 12:2 dice: No se conformen a este siglo, antes bien sean renovados por la transformación de su mente, sean transformados por la renovación de su mente.

 

Recuento: tenemos a Elías, oh gran hombre de Dios, ¿alguien lo puede dudar? El Señor se lo llevó, bueno, el Señor mandó un Uber por él; y se fue en un remolino no en el carro se fue en un remolino. Lo buscaban y no lo encontraban cuando lo querían matar, y aparecía así de repente y decían: ¿qué haces aquí Elías?

 

Dice el final de 1 Reyes 18, que el Espíritu Santo estaba sobre él y cuando Acab iba hacia Jezreel, Elías llegó primero. Y podemos ver la historia de Elías y va de milagro tras milagro, pero llega a este punto en donde los milagros en su vida él no los puede ver.

 

Cuando la Biblia dice: Pon tus afectos, la Biblia está diciendo: ejercita tu mente. ¿A cuántos les ha pasado que llegan a Jesús, creen que todas las cosas en su vida van a cambiar,  y se dan cuenta que siguen lidiando exactamente con lo mismo? Gracias por lo que son honestos. Y es como de: pero a mí me dijeron que si venía a Jesús yo creí que ya, y que iba a ser una renovación instantánea. Que el hombre viejo había muerto en el agua y sale el nuevo hombre. Claro que eso pasó, pero el alma tiene que ser renovada. Y el Nuevo Testamento menciona 25 o 27 veces la renovación de la mente; no es solo llegué creí en Jesús y ya listo. ¡No! Es: la renovación de la mente.

 

¿Por qué los cristianos se siguen viendo como se ven? Porque siguen pensando como pensaban antes. No piensan como en el reino de los cielos, piensan como pensaba antes; y es: este mundo define su vida, en lugar que el reino de los cielos dentro de ellos defina su vida en este mundo. Y Pablo en Colosenses está diciendo: ejercita tu mente. Y se puede parafrasear como: ten una opinión o ten sentimientos por las cosas del cielo.

 

Elías no podía ver lo que el Padre estaba haciendo ¿por qué? Porque su mente estaba puesta en: me quieren matar; porque su mente estaba puesta en las cosas de la tierra. Y cuando su mente estuvo puesta en las cosas de la tierra no podía ver lo que el Padre estaba haciendo. Si Elías hubiera puesto su mente, su atención en las cosas del cielo no digo que no se hubiera asustado, pero tal vez habría visto que el Señor no lo había dejado en medio del desierto; que una comida le duró para 40 días.

 

Yo no como en e horas y media y me empieza a dar migraña, o sea es espantoso, es horrible. Y Elías va de milagro en milagro y no lo puede ver. Pero no es culpa de Dios. Romanos 12:2 dice: No os conforméis a este siglo. Y cuando dice No os conforméis, no está hablando como el de: ah pues cuando te conformas de las cosas como de ah estoy bien. No está hablando de esa intención, la palabra que está hablando es: no te vistas como el mundo se viste. Y no estoy hablando de la ropa.

 

Es como si hicieran un traje; ¿alguna vez han ido al sastre y que les hacen un traje especial para ustedes? Es como nadie más se lo puede poner, nadie más que tenga esas medidas se lo puede poner. Y cuando la Biblia está hablando de vestirse, está diciendo: no te pongas el traje de este siglo, no te vistas como se visten ellos.

 

En Efesios, cuando la Biblia habla de predestinación dice esto: que el Padre desde antes de crearnos, y esto es maravilloso; dice que desde antes de crearnos hizo un vestido a nuestra medida; esa es la predestinación. Y Pablo está diciendo: no te ponga y no hagas, y no entretengas tu mente en lo que este mundo entretiene su mente. No dejes que la forma en que ellos definen el mundo, sea la forma en que tú defines el mundo.

 

Dice: antes bien ser transformados, usa la palabra metamorfos. Dice: haz una metamorfosis ¿cómo? Con la renovación de tu mente. Viendo lo que es bueno, lo que es αγαθός, lo que es placentero y lo que es perfecto. Muchas veces no nos damos cuenta lo que Dios está actuando en nuestra vida, no porque el Padre no esté actuando, sino porque está actuando de acuerdo al reino de los cielos y no de acuerdo a este mundo.

 

Y muchas veces queremos que Dios intervenga en este mundo de acuerdo a nuestras reglas. Pero el Padre nunca, absolutamente nunca va a actuar de acuerdo a este mundo, va a ser regido siempre por el reino de los cielos. Y esto me lleva a mi siguiente punto y de lo que quería hablar y es Provisión.

 

¿Les ha pasado que van como por la vida y parece que no les alcanza nada nunca? Y es como de: Señor es que la situación está bien difícil. ¿Han hecho esa oración? Y es como Señor que gane mejor. No estoy en contra de esa oración, yo la he hecho; pero es normal ¿no? Es como Señor un trabajo donde gane mejor y si nos falta algo, ¿qué es por lo que oramos, para que haya qué? Por lo general oramos por provisión, pero por lo general estamos orando por dinero.  Y en el reino de los cielos son dos cosas totalmente diferentes.

 

Estoy metido en un merequetengue así raro, y estaba buscando unos lugares, y me hablaron de uno y un día llegó una persona y me dijo: pues si quieres puedes tener este y no te cobro. ¿Y saben qué fue lo que hice? Dije: ah qué padrísimo, y dije me voy a esperar a que me den como cuánto voy a tener que pagar en el otro y ya. Entonces entré a Sumesa, iba a comprar totis o pescado alguna de las dos, saliendo de entrenar porque claro hay que entrenar.

 

Entonces yo iba a Sumesa muy feliz, iba hablando con el Espíritu Santo y le dije: Ya está uno solo necesito el otro, y que me des el dinero para pagarlo. Y fue como si el Espíritu Santo me pegara, así como de zaz, e inmediatamente vino el pensamiento y dijo: pero ya tienes un lugar. Además el lugar me había gustado, no era que me hubiera conformado con algo que no me gustara. Y me dijo: pero ya tienes un lugar. Y le dije: Sí pero necesito dinero para el otro. O sea, yo discutiendo con Dios así bien hábil ¿no?

 

Y me llevó a este punto: muchas veces pensamos en la provisión de Dios como el dinero que me va a dar para poder salir del problema que tengo. Muchas veces pensamos que la provisión de Dios es el dinero para pagar las cosas. Pero la provisión del Padre no está en el dinero, puede ser el dinero, puede usar el dinero para algo, pero Él no se basa como este mundo se basa. En este mundo todo absolutamente todo se logra ¿con qué? Con dinero. No puedes intercambiar ningún servicio si no tienes dinero.

 

Pero todo lo que quieres en este mundo ¿qué necesitas? Dinero. Y no estoy diciendo que seamos malos cristianos, es simplemente que pensamos como de acuerdo ¿a qué? A este siglo. Y quiero hablar de 3 ejemplos, tal vez no leamos todo el versículo pero el primero está en Mateo 14:13- 21, se saben esta historia de la multiplicación de los panes y los peces. Y en la multiplicación de los panes y los peces había una necesidad, ¿qué necesidad había? Tenían hambre.

 

Si eso hubiera sido en esta época alguien le hubiera dicho a Jesús: uy Jesús no hay suficiente dinero para comprar tortas o tacos. ¿Y les ha pasado o han visto que muchas veces cuando el Señor provee nuestra necesidad la menospreciamos porque ni vino en la forma que la queríamos?  ¡Súper fuerte! Es como de: ah pues sí pero yo quería dinero. Así me sentí con el Espíritu Santo el otro día, de hecho estoy seguro que el Espíritu Santo habla conmigo y se pega varias veces en la frente así de ah. Y yo ya me digo: Sí, estoy bien tonto.

 

Eso es cuando Pablo habla del contentamiento, dice: cuando tengo, tengo contentamiento. Dice Filipenses, Pablo dice: ya encontré el secreto del contentamiento. Porque muchas veces está la provisión pero como no vino en la forma en que la queríamos, la menospreciamos y es: ah. Pero si hubiera sido de esta manera yo hubiera sido tan feliz. Y me pasó cuando iba de camino a Sumesa, tenía el lugar que quería, pero mi alma decía: no, necesitamos dinero para pagarlo. Hasta que el Espíritu Santo me dijo: No, ya tienes el lugar, ya lo suplí, y no necesité el dinero. ¿Se dan cuenta de las dos?

 

Entonces estamos en los panes y los peces, y Jesús los ve con hambre, y le dicen: tienen hambre, ya que se vayan. Y Jesús es movido por compasión; y Andrés o Felipe, uno de los dos eran los  encargados de llevarle gente a Jesús, no sé por qué, pero cuando vean que alguien le llevó gente, están los dos. Así de Andrés y Felipe le llevaron a los… Eran como los de: Ven te voy a presentar a un amigo; y mira Jesús los acabo de conocer.

 

Entonces están en el problema de la alimentada, o sea, dice que son 5 mil hombres, sin contar mujeres y niños. O sea que en ese lugar supongamos que la mitad hubieran estado casados, y ahí llevamos unos 7,500. Y supongamos que la mitad tendría por lo menos un hijo, así que tendríamos unas 8,750 personas aproximadamente. ¿Y saben qué hace Andrés o Felipe? Ven a un niño como André, y le preguntan ¿niño qué traes ahí en tu lonchera? Unos panes y unos peces. Va, dánoslos. Y se los quitan y llevan al niño con Jesús y le dicen: él tiene panes y peces.

 

Si yo hubiera estado ahí les hubiera dicho: ¿qué 10 mil?  No, 5 y 2. Ah. Te das cuenta que en ese momento no sirve para nada, te das cuenta que en ese momento es de: uy ya va a comer un niño. Y Andrés así de: Bien, ya tenemos la mitad del problema solucionado, tenemos un lunch. Es: no inventes.

 

¿Y qué es lo que hace Jesús? Si Jesús hubiera pensado como nosotros, ¿qué hubiera dicho? ¿Cuántos talentos traen? Y le hubiera dicho a Pedro: Pedro, lánzate a la panadería y pregunta cuánto nos va a costar comprar pues le decimos que nada más se coma media torta cada uno, o sea como unas 5 mil tortas, ¿no? Eso si hubiera Jesús pensado como este mundo, habría buscado dinero, pero ¿qué fue lo que hizo? Identificó la necesidad y suplió la necesidad sin la necesidad del dinero.

 

¿Ubican ese pasaje del Antiguo Testamento donde dice: Comprarás sin dinero? ¿Por qué creen que es? Porque en el reino de los cielos no necesitas dinero para que tus necesidades sean suplidas. Y llega Jesús y toma, alimenta a todos y no solo eso, sino que sobraron 12 canastas para que los discípulos se las llevaran a su casa.

 

Te imaginas a Juan llegando con su canasta, así de ya llegué pa, ¿cómo te fue en la pesca porque a mí me fue bien? Porque Juan era el hijo del dueño. O Pedro así de: ¿No que ir con Jesús no servía? Y le deja la canasta a la suegra y le dice: tome. Y se va. Se va Pedro triunfante. Y Jesús suple la necesidad. El problema del dinero es que nos hace creer que el poder está en el dinero.


El siguiente ejemplo está en Juan 21:6.  Jesús resucitó, los discípulos están pescando y se saben esta historia ¿no? No pescan nada y Jesús grita desde la orilla: aviéntala a la derecha.  Y lo ven y dicen: pues va. Y la avientan a la derecha y hacen una pesca milagrosa y las redes se le rompían. Y tiene que llamar a otra barca y le dice: Ven. 

 

La necesidad de los pescadores ¿cuál era? Era el pescado para poder suplir a su familia. En este mundo le hubiéramos dicho: No Señor, mira, el kilo lo venden a 96 pesos, dame 100 pesos por kilo; y necesito vender estos kilos, ¿sí? Pero Jesús no estaba atacando el resultado, Jesús estaba atacando la necesidad. Y en el reino de los cielos la necesidad es suplida no solamente el resultado de ella.

 

¿Se han dado cuenta que Jesús hizo cosas rarísimas?  Se imaginan la conversación después, así de: no inventes Pedro, ¿cómo le hiciste para sacar tanto pescado? ¿Quién te dijo, qué marinero experimentado? Uh, el carpintero. Ah. Bien ¿no? O con Jeremías, en el reino de los cielos pasan cosas raras, vi a Jeremías que era el copero y en el reino de los cielos dijeron: mira, el copero como que es buen arquitecto, que reconstruya el muro. ¡No tiene sentido, y Jesús hace cosas raras! Porque el reino de los cielos no se rige como este mundo.

 

La cosa que Jesús predicaba cuando empezó su ministerio era: Arrepiéntanse porque le reino de los cielos ya llegó. Y cuando Jesús decía: arrepiéntanse, Jesús no estaba diciendo lloren todos por sus pecados. Jesús estaba diciendo: cambien su forma de pensar porque el reino de los cielos ya llegó. El pecado simplemente es una realidad más baja de la realidad en la que tenemos que vivir. Y Jesús está diciendo: no piensen que tienen que vivir en esta realidad, no piensen que este mundo es como ustedes creen, ¡el reino de los cielos ya llegó!

 

Y si ven la vida de Jesús, Jesús tenía recursos ilimitados ¿por qué? Porque sabía que el reino de los cielos estaba con él y podía estirarse y agarrar lo que necesitaba, sin tener dinero. Y no tengo en contra del dinero, si me quieren dar es la onda. Pero es que  muchas veces ponemos nuestros ojos simplemente en eso y no en la provisión del Padre. Y Jesús nos está enseñando que la provisión no tiene que verse como creemos. Que puede ser de esa manera como el siguiente ejemplo.

 

Mateo 17:24-27. Está Jesús y llega Pedro y le dice: Maestro te habla Hacienda, que pagues tu impuesto, ah y el mío. ¿Y saben qué hace Jesús? Le dice: ah, vas a sacar un pez, me lo traes ahí va a haber dinero. Quién si les dice eso le dicen: ah sí Jesús claro, mejor dime dónde dejaste la cartera o le pido a Juan. A Jesús le estaban cobrando un impuesto injusto ¿por qué? Jesús era de la tribu de Judá, y había habido un trato con David, y Saúl dijo: si le ganas a Goliat tus generaciones no van a tener que pagar impuesto. Y Jesús era de la familia de David.

 

Y llegan y le dicen: Tienes que pagar impuesto. Jesús pudo haber dicho: no, no es cierto. Y darle su genealogía y decir: por esto yo no voy a pagar impuesto; pero no lo hace. ¿Qué es lo que hace Pedro? Maestro tenemos que pagar los impuestos. Y es la primera vez que Jesús usa el dinero, porque era el momento en que lo necesitaba. Imagínense que hubiera llegado Jesús con peces, así de: ten aquí hay un kilo. ¿Qué le hubieran dicho los de Hacienda? Exacto.

 

Pero ¿qué es lo que Jesús tenía que hacer? En ese momento el dinero sí era el significado de la provisión, ¿se dan cuenta de eso? En ese momento sí necesitaba proveer dinero, pero en todos los demás no necesitaba el dinero para proveer la necesidad. Y tal vez tú estás viviendo cosas así, y tal vez tú estás yendo por un punto, o una temporada en donde crees que el Señor te dejó.

 

 Pero tal vez te está pasando porque tus ojos no están puestos en el reino de los cielos, sino están puestos en lo que esta tierra te está diciendo que es lo que necesitas. En el momento que tú cambies tus ojos, pongas tus afectos, pongas tu mente en el reino de los cielos; en ese momento vas a ver lo que el Padre está haciendo. En el momento en que tú puedas ver el reino de los cielos como Jesús lo veía, vas a ver que tienes un recurso ilimitado, que estás ilimitado en recursos.

 

¿Se acuerdan de la entrada a Jerusalén? Fue: vas, buscas, te vas a encontrar un pollino blanco.  Pero tal vez muchos de nosotros habríamos dicho: No Jesús, qué tal si me das el dinero y voy a comprar el pollino y nos evitamos de problemas. Yo sí le habría dicho eso a Jesús, o mínimo lo hubiera pensado. Algo como: mira Jesús en lugar de preguntar, dame el dinero y te compro el burro que quieras, es más nuevo.  Esto tampoco estaba usado pero bueno ya era de alguien más Jesús. Pero si tú me das el dinero, lo podría hacer mejor.

 

¿Y qué es lo que Jesús dice? Es no. Vas a ir a ese lugar y lo vas a hacer de esta manera, porque en la manera que yo te estoy diciendo hay una provisión ilimitada para lo que necesitas. De otra manera se puede acabar, pero cuando las cosas provienen de lo alto, cuando las cosas provienen del Padre hay una provisión ilimitada para tu camino, hay una provisión ilimitada para tu temporada, hay una provisión ilimitada para todo lo que necesitas, para suplir cada una de tus cosas, desde el llamado que Dios tiene en tu vida hasta las cosas personales que tú quieres.

 

Solo tienes que poner tu mente y ver las cosas como en el reino de los cielos se ven. Porque tal vez estás siendo como Elías y el Señor te está haciendo milagro taras milagro; pero como el milagro que esperas, lo que tú quiere son se ve como lo que Dios está haciendo, estás descalificando los otros milagros. Cuando nosotros podemos apreciar todo lo que Dios hace por nosotros, podemos empezar a vivir en lo que Pablo habla: el contentamiento.

 

Y Pablo dice en Filipenses, he tenido y no he tenido. Y en los dos he estado bien. Dice: descubrí l secreto del contentamiento. Porque podía ver al Padre moviéndose cuando él tenía dinero, cuando él no tenía nada. Y con lo que te quiero dejar es esto: Pon tu mente en las cosas de arriba no en las cosas de la tierra. Cuando pongas tu mente en las cosas de arriba vas a empezar a ver cómo Dios se mueve en todo, y cómo Dios empieza a hacer cosas en todo.

 

Cuando pones tus ojos y tu mente en las cosas de la tierra, no te vas a dar cuenta en donde Dios está operando, porque seguramente Él está operando en otro lado que es necesario, y tú lo estás esperando de una manera. Aprende a ver las cosas como se ven en el reino de los cielos, no estoy diciendo que sea fácil, no estoy diciendo que salgas de aquí y ah sí ya todo lo voy a ver bien, adiós. ¡No!

 

Es una renovación de la mente, es un ejercitar la mente, es: esto es lo que yo creo, pero esto es lo que la Biblia dice. Esto es lo que yo creo, esto es lo que el mundo dice, pero esto es lo que el Padre dice. Y dejas que tus pensamientos sean hechos, que sean marcados, dirigidos por el Padre, dirigidos por el reino de los cielos.

 

Y cuando tus pensamientos son dirigidos por el reino de los cielos, cuando tú ves el reino de los cielos y tus ojos están puestos en él, ¡todas tus necesidades son suplidas! Si tú haces eso vas a empezar a ver que el Señor está haciendo más cosas de las que tú crees. Pero necesitas empezar a ver lo que está arriba, no lo que está en la tierra.

 

Padre gracias porque nunca nos abandonas, porque nunca nos dejas, por tu fidelidad, por tu amor incomparable. Gracias  por siempre amarnos de la manera que nos amas. Padre, Espíritu Santo enséñanos a pensar y ver las cosas como tú las ves; tus pensamientos son más altos y tus caminos más altos, enséñanos a verlo así. Ayúdanos a renovar nuestra mente para que podamos vivir y ser como tú, para que podamos vernos como tú.

 

Y Padre gracias por la provisión que has desatado sobre la Iglesia, gracias Señor por las deudas que han sido pagadas, gracias Señor por los milagros que haces, que hiciste y que vas a hacer. Gracias porque suples todas nuestras necesidad, y las suples de una manera que nos e va a agotar, sino de una manera que va a seguir y seguir, gracias Padre.

 

Padre que los que necesiten ver tu mano de poder en esta hora, hablamos tu mano de poder moviéndose sobre sus necesidades ahora en el nombre de Jesús, Y declaramos necesidades saciadas, y declaramos provisión para todas las áreas de subida, en el nombre de Jesús, amén.

 

Dios los bendiga.