INSTITUTO LEVANTARÉ, A.R.

 

DA GRACIAS A DIOS POR TODO

 

José Antonio Cano Mirazo

 

 

 

Efesios 5:20 Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

 

El apóstol Pablo en el contexto de este versículo, todo este capítulo está hablando en relación al carácter del cristiano. Está hablando en cómo debe ser un cristiano, cómo debe pensar, cómo debe sentir, cómo debe actuar, cómo debe testificar en todo momento a quienes están a su alrededor de su conversión a Cristo; y esto lo tiene que hacer dice el apóstol Pablo, en todo momento. Habla en este capítulo sobre el comportamiento que tú y yo debemos tener como hijos de Dios, como creyentes de Jesús.

 

Y me llama la atención que dice la Palabra que siempre hay que dar gracias a Dios por todo, por todo. En primer lugar, tenemos que dar gracias dice la Escritura en todo momento, siempre. Y en segundo lugar tenemos que dar gracias a Dios por absolutamente todo. En términos normales nosotros damos gracias a Dios, a la gente que está a nuestro alrededor cuando las cosas salen bien, cuando las cosas salen de acuerdo a lo que nosotros queremos, conforme y nosotros las pensamos, cuando las cosas están dentro de lo que nosotros deseamos.

 

Cuando las cosas nos salen bien, damos gracias. Si una persona nos hace un favor, eso trae gratitud a nuestro corazón. Si una persona nos da algo y nos agrada, le damos gracias. Si Dios mueve algo, nosotros le damos gracias, y luego nosotros no sabemos ni cómo darle gracias. Muchas ocasiones no encontramos las palabras para decirle: Gracias por esta gran bendición que tú has traído, y quisiera decirte más pero no encuentro palabras suficientes que expresen lo que mi corazón está sintiendo.

 

Damos gracias cuando recibimos un milagro de parte de Dios, cuando recibimos una sanidad, cuando recibimos un aumento de sueldo, cuando recibimos algo le damos gracias. Cuando recibimos algo que necesitamos, cuando Dios nos da algo que anhelamos, entonces le damos gracias a Dios. Insisto, le damos gracias a Dios cuando vemos su mano poderosa haciendo cosas sobrenaturales en nuestra vida o en la vida de la gente que nosotros amamos.

 

Cuando vemos las bendiciones de Dios, cuando no nos queda  duda de que Dios está actuando, le damos gracias. Cuando nos sucede algo bueno que no esperábamos, le damos gracias. O cuando estábamos esperando algo y no llegaba, en el momento que llega le damos gracias al Señor. Cuando recibimos una buena noticia, le damos gracias. No importa de dónde proceda la buena notica, le damos gracias a Dios, así somos.

 

Le damos gracias a Dios cuando estamos contentos. Cuántas ocasiones no te ha pasado que de repente sientes mucho gozo, estás muy contento y dices: Pues no sé ni por qué, pero le doy gracias a Dios porque me siento así, porque me siento contento, me siento bien. No se diga cuando viajamos, ah le damos gracias a Dios porque tenemos la oportunidad de viajar, de salir de vacaciones unos días. Y bueno en general cuando las cosas salen como nosotros queremos que salgan, le damos gracias a Dios.

 

E insisto, la Palabra dice: Dando siempre gracias por todo a Dios, por todo. Es decir, no solo cuando nos pasan cosas buenas, no solo cuando las cosas nos salen como nosotros queremos, no solo cuando nosotros recibimos lo que deseamos, lo que esperamos, lo que anhelamos, lo que necesitamos. Sino dice el apóstol Pablo: Siempre, siempre y por todo.

 

Y esto nos lleva a pensar en algo: ¿a poco yo le tengo que dar gracias a Dios cuando las cosas salen mal? ¿A poco yo le tengo que dar gracias a Dios cuando estoy enfermo? ¿O le tengo que dar gracias a Dios cuando mis circunstancias son negativas, cuando las cosas son adversas? ¿A poco le tengo que dar gracias a Dios también, como por qué? Las situaciones que estoy viviendo no son como para que le dé gracias a Dios.

 

Pero de acuerdo a lo que dice el apóstol Pablo, le tengo que dar gracias a Dios por todo, le tengo que dar gracias a Dios siempre. Cuando estamos tristes, cuando estamos decepcionados, cuando estamos decaídos; le tenemos que dar gracias a Dios cuando estamos enfermos, cuando estamos frustrados por alguna situación, cuando estamos sin dinero, qué difícil es.

 

Porque habiendo dinero, no importa nada de lo que esté a nuestro alrededor, la verdad. Pero cuando no hay dinero, cuando las cosas no nos alcanzan, hasta nuestro carácter cambia. Nos ponemos de malas, andamos enojados todo el tiempo. Yo he podido advertir cómo cuando no hay dinero suficiente, y en los matrimonios, las familias, la esposa le dice al esposo: se necesita esto. Uf, es terrible, eso llena de enojo. Como si fuera la culpa de la esposa que no hubiera dinero, o que no nos alcance. Y nos enojamos.

 

Yo no sé aquí los varones casados ¿si les moleste también? ¡Qué bueno! Yo normalmente he tratado de no enojarme cuando me piden algo y no tengo dinero, y luego no me sale. Luego no contesto, luego me aguanto, pero por adentro hago unos corajes que después lo pienso y digo: ¿por qué? Y creo que es la impotencia de no dar a la familia lo que necesita. Y entonces esta falta de dinero nos lleva a situaciones muy complicadas, nos enoja.

 

Me enoja que me vengan a cobrar la renta de este lugar, y sobre todo me enoja cuando no nos alcanza. Hace dos semanas vinieron por el complemento de la renta, me faltaron o nos faltaron mil pesos. Me molesta, me enoja, y son momentos en los cuales digo, ¿le tengo que dar gracias a Dios? Señor gracias porque nos van a venir a quitar nuestro dinero. Está difícil, y es cuando yo miro también la vida de Pablo y más lo admiro. Como él, cómo sujetó todas las cosas y permitió ser una nueva criatura en Cristo Jesús.

 

Darle gracias a Dios cuando estamos sin trabajo. Los solteros darle gracias a Dios cuando están sin un amor. No está fácil. Darle gracias a Dios cuando nos traicionó una amistad. O cuando un hermano en Cristo nos dejó de hablar, no sabemos ni por qué y nos dejó de hablar, nos saca la vuelta. Cómo le digo al Señor, Gracias Dios porque hay hermanos en la iglesia que ya no me hablan. Está difícil. Darle gracias a Dios porque me quedé sin trabajo, en fin, darle gracias a Dios cuando las cosas no están bien es demasiado difícil, es demasiado complicado.


Pero de acuerdo a lo que dice el apóstol Pablo tenemos que darle gracias a Dios. Por supuesto que nos encontramos con gente, hermanos en Cristo que dicen: pero ¿cómo le voy a dar gracias a Dios porque me va mal? Y una gente que no es cristiana, que no es creyente, que no conoce de la Palabra, ¡menos aún lo entiende! Si nosotros luego no lo entendemos, cómo queremos esperar que los de afuera lo entiendan, es muy difícil.

 

Y es que yo puedo entender algo, y no es de que yo le dé gracias a Dios en sí por lo negativo o adverso, por lo mal que me esté yendo. Es darle gracias a Dios porque yo sé que Dios se va a manifestar ahí en ese problema, en esa situación, en esa circunstancia, en esa enfermedad, en esa crisis; y se va a manifestar con tal poder que mi situación va a cambiar, así lo puedo entender.


A veces se tarda, las cosas no son en nuestro tiempo, y es otra cosa que no entendemos. Quisiéramos que en el momento en que clamamos al Señor, que oramos a Él, las cosas cambiaran y fueran transformadas en ese instante o en unos días. Y hay ocasiones que pasan meses y aún años; y las cosas siguen igual y pareciera que Dios no nos escuchó. Pero Dios es Fiel y es Verdadero, y si Él dice que escuchó nuestro clamor y que Él responde, es porque así es, aunque nosotros físicamente o en lo material no veamos todavía la respuesta a nuestro clamor, a nuestra oración. Pero sí hay bendición.


Entonces yo entiendo que debemos dar gracias a Dios cuando nos va mal, porque sabemos que las cosas van a cambiar porque Dios está con nosotros. Porque Dios está en medio de su pueblo, está en medio nuestro, está contigo en todo momento y no te abandona. Y como dijo Pablo: sé vivir en abundancia, sé vivir con necesidad. ¿Por qué? Porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

 

Entonces no debe importar la situación, la condición en la cual nosotros nos encontramos, debemos confiar en Dios y saber que Dios nos tiene en el hueco de su mano, nos guarda en su corazón y que las cosas van a ser para nuestro bien. Dice el profeta: Porque yo tengo pensamientos de paz, pensamientos de bendición para con ustedes.

 

Y cuando vemos la Biblia, cuando la leemos nos damos cuenta que así es. Por lo tanto, ¿por qué no le voy a dar gracias a Dios aun en las situaciones adversas? Yo creo que es muy mundano comportarnos de una manera visceral delante de Dios, y a darle gracias y hablarle solamente cuando las cosas están bien, cuando las cosas nos están saliendo bien.

 

Es como cuando éramos adolescentes o tal vez antes de ser adolescentes; que fácilmente cambiamos de opinión, y tenemos una amistad ahí en la escuela o varias amistades con quienes nos llevamos muy bien, con quienes nos divertimos, la pasamos agradable. Pero de repente vemos cualquier detalle y le dejamos de hablar. Y luego vemos que una de las personas que nosotros estimábamos le habla a esa persona que le dejamos de hablar, y entonces ya tampoco le hablamos a esa persona. Esto sucede cuando somos luego adolescentes no en la iglesia, no, ¡Dios nos libre de que algo pase así aquí!


Darle gracias a Dios por todo aun por lo negativo, es manifestarle a Dios que pese a lo que yo estoy viviendo, que pese a mis circunstancias, a mi situación o a mi condición, a lo que yo estoy viviendo ¡mi fe está firme en Él! Y yo sigo creyendo que Él es Dios y que Él tiene todo el poder, y que Él puede hacer todas las cosas. Dios no es más ni es menos por mis circunstancias. Y si Dios no me responde en un momento determinado a  uno de mis clamores, a una de mis necesidades, eso no significa que Dios sea menos poderoso, en lo absoluto.

 

O al contrario, si responde a algo que yo necesito, eso no significa que Dios sea más poderoso. ¡Dios es Dios, y Dios es el Todopoderoso! No importa mi situación, no importa mi circunstancia, y dándole gracias a Dios aun cuando las cosas no están bien en mis circunstancias, es decirle a Dios: para mí sigues siendo Dios el Todopoderoso, sigues siendo mi Padre, sigues siendo el Fiel y el Verdadero, sigues siendo lo que tú eres, no hay cambio. Yo sigo pensando exactamente lo mismo, yo no necesito que me vaya bien para amar a Dios, no necesito.

 

Yo amo a Dios porque él es Dios. Yo los amo a ustedes porque son mis hermanos en Cristo. Que si en un momento determinado alguien por alguna razón no me saludó, me vio feo, no me contestó un whats, lo que sea, eso no afecta el amor que yo siento por ustedes, mi amor sigue siendo exactamente el mismo. Mi amor por Dios, no importan mis circunstancias, tiene que ser el mismo.

 

Y yo le tengo que dar gracias a Dios en todo momento como dice el apóstol Pablo, por lo que yo vivo. Y yo le doy gracias a Dios porque tengo comida, y le doy gracias a Dios porque no sé qué voy a comer porque no tengo dinero para comer. Mis circunstancias no van a hacer que yo cambie mi  sentimientos para con Dios. No van a hacer que cambie mi pensamiento ni mis actitudes para con Él, no lo harán.

 

Por lo tanto, en lo negativo decirle a Dios: Gracias por lo que yo estoy viviendo. Es manifestarle a Dios: Te sigo amando, yo sigo creyendo en ti, sigo sabiendo que tú eres Fiel y Verdadero, y sé que esta situación es circunstancial simplemente, que va a cambiar en cualquier momento, en algún momento. 

 

Problema, crisis, enfermedad, lo que sea, yo sé que el Todopoderoso está a mi favor, y las cosas serán solucionadas, lo sé. Es como darle un voto de confianza a Dios, decirle: Gracias por esto que estoy viviendo. Y cualquier que te oiga puede decir: ¡Estás loco! No, no estoy loco, le doy gracias a Dios por lo que vivo, por lo que Él es y porque Él está conmigo.

 

Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

 

Qué difícil nos es entender lo que dice este versículo. A mí me va a ayudar a bien no solamente las cosas buenas, también me ayudan a bien las cosas negativas, las cosas malas, también. Todas las cosas, todo lo que yo viva, me va a servir, me va a ayudar. Todo va a ser dice el apóstol para mi bendición, aún lo malo.

 

Hace algunos años nos invitaron a formar parte de la logística de un congreso, nos pusieron algunas tareas, venía un predicador extranjero, se había hecho publicidad en todo el país; Iban a venir hermanos en Cristo de todo el país, estaban anotados, había muchísimo trabajo, nos reuníamos una vez a la semana para ir organizando todo, para que todas las cosas fueran funcionando para que en el momento que fuera el congreso todo saliera perfectamente bien.

 

Llegó el día del congreso y era una desorganización en algunas áreas terrible, terrible. Yo me reuní con los hermanos de la congregación que estaban apoyándome, y oramos, clamamos al Señor y le dijimos. Señor, tú nos dijiste que íbamos a aprender en este congreso, y ve toda la desorganización que hay, ¿qué vamos a aprender? Y el Señor nos contestó: A hacer las cosas correctamente, ve lo que no tienen qué hacer. Y aun de lo malo, tenemos que sacar una enseñanza.

 

Lo dice la Palabra: y aun a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien. Aun lo negativo, aun los problemas, aun lo adverso, aun lo malo que te suceda; de ahí hay enseñanza, ahí hay bendición. En todo hay bendición cuando nosotros queremos ver la bendición en esas áreas. Si no la queremos ver, vamos a ver conflicto nada más, vamos a ver lo problemas.


Hemos estado viviendo, este año fue muy difícil y vivimos situaciones como nunca yo las había vivido sobre todo en lo económico. Y yo vi en esta situación aún, cómo hubo madurez en la familia para enfrentar esta crisis económica. Yo vi como aun mi esposa dijo: ah pues no hay, con lo que haya hago algo. Y con lo que había hacía y nos daba de comer.

 

Yo vi la mano de Dios, y vi como específicamente ella no se puso como luego se ponen las mujeres, como luego ella también se ha puesto, toda mal, como Carrie. ¡No, tranquila! ¿Qué se tiene que hacer, qué debo hacer? Y lo hizo. Y yo vi cómo aun mis hijos, cómo tuvieron y manifestaron una actitud diferente. Fue un año difícil en muchas áreas, el enemigo vino y nos golpeó, y nos golpeó fuerte.

 

Bueno, pues todos los días nos ponemos a orar para poner las cosas en las manos de Dios, y para darle gracias a Dios. Y le damos gracias porque nos podemos reunir a orar, a clamar a Él. Todos los días lo hacemos. Y le damos gracias porque tenemos ese tiempo de comunión en familia con Él. Y creo que esto que hemos vivido, nos ha dado una mayor perspectiva de las cosas, una mejor visión de las cosas.

 

Que ha sido difícil, sí. Pero le doy gracias a Dios por ello. Le doy gracias a Dios porque hemos aprendido, como dice la Escritura, a tomar, a sacar lo bueno en donde las cosas están mal, en donde hay crisis, en donde hay enfermedad, en donde las cosas no están funcionando como uno quisiera que funcionaran. Y le doy gracias a Dios.

 

Darle gracias a Dios en la adversidad, lo he podido advertir, lo he podido vivir. Es venir delante de Él y descansar en Él. Es confiar plenamente y relajarte y estar en Él, sabiendo que Él toma el control de las cosas aunque tú no lo estés todavía viendo. Es tener esa certeza, esa convicción de que Él te está escuchando y está actuando. No va a actuar el día de mañana o en algún momento; Él ya está actuando y en algún momento se manifestará, así es, que Dios tiene el control de todo.

 

Filipenses 4:6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

 

El apóstol lo que te está diciendo es algo muy sencillo: ¡No te afanes! En lugar de estar afanado, en lugar de andar enojado, en lugar de andar desesperado, mira: ¡Descansa en el Señor! Ven en tiempos de oración con toda petición, y preséntala delante del Señor, y descansa en Él. No te afanes, Él es el Todopoderoso, Él puede hacer lo que sea. Y lo va a hacer, pero tienes que venir en oración y que sean conocidas por Dios tus peticiones.


Sabemos que Dios al ser Todopoderoso, Él sabe absolutamente todas las cosas. Aun nuestro Señor Jesucristo dijo que Dios sabe de lo que nosotros tenemos necesidad aun antes de que nosotros lo oremos, lo pidamos. Pero necesita Dios que nosotros tengamos comunión, que tengamos relación con Él, y vengamos y en toda confianza y con fe, le digamos: Pasa esto, pasa lo otro, necesito esto, necesito acá, te pido esto, te doy gracias por esto.

 

Porque dice también la Palabra: con acción de gracias. Yo tengo que venir delante de Él, sí con peticiones, sí con ruegos, pero también dando gracias, con un corazón agradecido. Un corazón que le diga al Señor: Te reconozco, te amo, sé lo que tú eres, sé de tu misericordia, de tu bondad; y agradezco que tú mueves tu mano de bendición para bendecirme.

 

En el problema, en la crisis, en la adversidad, en la falta de dinero, en cualquier situación adversa tenemos que venir delante del Señor y darle gracias, poniendo todo lo que nosotros deseamos en sus benditas y santas manos. No te afanes, clama al Señor, ora a Dios. La victoria es de nuestro Señor Jesucristo, nuestro Señor Jesucristo tiene solución para absolutamente todas las cosas, por difíciles que sean, por difíciles que estén.

 

1 Corintios 15:57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

 

Para que yo vaya a pelear por algo es que las cosas no están bien, es que el enemigo está interviniendo, es que están las cosas negativas, están adversas, están mal, hay problemas. Pues dice el Señor que le demos gracias a Dios, porque Él nos va a dar la victoria a través de nuestro Señor Jesucristo.

 

¿Por qué me voy a afanar yo si Jesucristo tiene la victoria para mí? Por qué me voy a afanar, me voy a preocupar, me voy a tirar a la desesperación, a la angustia; si el Señor está por mí y me está dando la victoria. Mejor dice el apóstol, démosle gracias a Dios por lo que Él hace. Démosle gracias a Dios porque vamos a tener la victoria en ese punto que necesitamos, en ese problema, en esa situación, en esa enfermedad vamos a tener la victoria. Seamos pacientes y sigamos orando.

 

No pierdas tu fe, tu fe se debe mantener a través de tu acción de gracias. Te doy gracias Señor por todo lo que tú estás haciendo, porque yo sé que tú estás actuando. Porque yo sé que Cristo Jesús es victorioso. Porque él ha traído la victoria a mi vida. Sí ahorita no tengo dinero, ahorita no tengo qué comer; algunas ocasiones me he ido a acostar y el he dicho al Señor. Señor para mañana no tenemos qué comer, ahí lo pongo en tus manos, haz algo. Y créeme me duermo plácidamente, como si no tuviera ninguna preocupación, y veme.

 

Y el Señor nos bendice, y algo siempre sucede, y algo pasa, y hay una bendición, algo. Dios mueve algo, y mueve cosas luego ni nos imaginamos que pudiera hacer, y está la bendición. Él está actuando, Él está pendiente de tu problema, está al pendiente de tu condición, Él está atento y trae bendición, Él lo hace.

 

Estamos terminando un año cronológico, y para no hablar en lo general, en la situación de este país, diré que para los miembros de esta iglesia ha sido un año que sí por una parte, ha tenido muchas cosas buenas, ha habido cosa muy favorables, muchas cosas de bendición. Por lo cual, nosotros debemos dar gracias a Dios, y yo sé que las hemos ido dando de una manera constante al Señor conforme y han ido sucediendo.

 

Hemos visto la mano de Dios con gran poder trayendo sanidad, hemos orado por mucha gente enferma, por hermanos enfermos y hemos visto grandes milagros de parte de Dios. Hemos visto su mano poderosa, hemos visto cómo actúa Dios, situaciones difíciles las hemos orado, y Dios ha respondido y ha hecho milagros, lo hemos visto.

 

Hay testimonios de cosas que suceden de una manera constante que Dios está haciendo, donde nos muestra que Dios está al pendiente de lo que nosotros le decimos. Él está atento a nuestro clamor, todo. Pero por otra parte, también ha sido un año para muchos muy difícil, demasiado difícil en muchos sentidos. Pero a pesar de lo difícil que ha sido, de los problemas, de las adversidades, de las enfermedades, de todo ello, ¡le damos gracias a Dios, y le hemos dado gracias a Dios de lo que hemos vivido!

 

Debemos dar gracias a Dios porque Él ha estado con nosotros en todo momento. Porque Dios en ningún momento se aparta de nuestra vida, nunca nos ha dejado. Y podemos testificar que cada vez que levantamos nuestra voz y oramos, Él nos responde, Él está ahí presente, lo vemos. Hemos clamado por milagros al Señor, para que sucedan cosas sobrenaturales, y Él nos ha respondido. Cosas que uno dice: cómo es posible, no doy crédito a lo que Dios hizo.


Que muchas de esas cosas si nos las platicaran, tal vez las dudaríamos. Pero lo hemos vivido, lo hemos visto, hemos visto su gran poder en medio nuestro. Dios no nos ha dejado un solo instante, siempre ha estado con nosotros, está y va a estar con nosotros en todo momento.

 

Yo sé que nosotros le hemos fallado, de una manera personal yo le he fallado a Dios, y creo que todos podemos analizar nuestra vida, nuestro comportamiento, nuestra fe y podemos analizarnos fríamente y nos vamos a dar cuenta que le hemos fallado a Dios. Pero Dios nos ha respondido cada que le hemos clamado a Él. ¿Por qué? Por su Fidelidad, porque lo dice su Palabra: Y aunque tú me dejares, yo no te dejaré porque yo soy Fiel.  

 

Él es Fiel, y su fidelidad hace que Él esté atento a nuestro clamor, a nuestra necesidad, a nuestra oración y esté respondiendo. No solamente la escucha, la responde, inclina su oído siempre. Y lo hace por su amor, por su misericordia, porque Él es bueno, y bueno todo el tiempo. Y el Señor nos ha dado testimonio de una manera permanente de que Él está con nosotros, que Él es en medio de su pueblo con gran poder, lo vemos.


Y como dice la Escritura, como Salomón lo pidió cuando puso delante de Dios y clamó al Señor para que Él se manifestara en el templo, cuando estuvo acabado el templo allá por 2 Reyes,  Salomón levantó una oración delante de Dios. Y algo que él le pidió, nosotros vemos que sucede, que los ojos de Dios han estado abiertos y sus oídos atentos a la oración que se ha levantado en este lugar. Y le doy gracias a Dios por ello. Ha estado Dios atento al clamor de este remanente, y sigue atento a nuestro clamor, seguirá atento. ¡Gloria a Dios por Él!

 

Y el doy gracias a Dios  con todo mi corazón, le doy gracias a Dios con toda mi alma, con toda mi mente, con todas mis fuerzas porque Él está, porque Él no se niega, y no se niega a su Palabra cumpliendo lo que Él dice para con nosotros, y lo podemos ver. Necesitamos y el propósito de este tiempo, de este servicio hoy es darle gracias a Dios, es el que tú analices lo que este año Dios ha hecho de una manera particular, personal en tu vida.


Piensa lo que ha hecho Dios en ti, todas las bendiciones recibidas, piénsalo. Piensa todo lo que te ha dado. Piensa las bendiciones que ha traído a tu familia, a tus seres queridos tráelos a tu mente en estos momentos para que levantemos una oración dándole gracias a Dios por ellos. Piensa absolutamente todos los detalles de lo que Dios ha hecho, y no lo olvides porque luego somos muy dados a olvidar, se nos olvida lo bueno que hace Dios; y tenemos presente solamente lo que no ha hecho.

 

Tráelo a tu mente, ponlo ahí, ponlo en tu corazón, y oremos. Bendito Dios y Padre eterno, en el nombre de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo; levantamos nuestra voz delante de ti para darte gracias Padre, por todo lo que tú has hecho durante todo este año, por todas las bendiciones que tú nos has dado. Porque tú te has manifestado con poder a nuestra vida de una manera personal, te has manifestado a nuestra familia trayéndole bendición y aun a la gente que nosotros amamos, a nuestros hermanos en Cristo.

 

Gracias Señor porque todo lo que nosotros también hemos orado, tú has traído una respuesta positiva, has hecho milagros, cosas sobrenaturales han ocurrido y te damos gracias por todo ello. No lo desconocemos al contrario, reconocemos cada cosa que tú has hecho, cada milagro que tú has obrado, que tú has actuado a nuestro favor.

 

Gracias por ello Padre, de todo nuestro corazón te damos las gracias porque tú has estado atento, has estado pendiente a nuestro clamor, porque como dice tu Palabra: Tú has inclinado tu oído a nuestra oración, has visto nuestra fe, has visto nuestra necesidad y has respondido para darnos bendición. Lo cual reconocemos en esta hora delante de ti y delante de nuestros hermanos, y te damos gracias por ello. No podemos dejar de agradecer que tú nos has tenido en el hueco de tu mano todo este año, que hasta hoy tú has estado con nosotros.

 

No podemos dejar de decirte que te amamos, que reconocemos todo lo que tú eres, tu poder, tu misericordia, tu bondad, tu amor, tu cuidado; ¡gracias, gracias Señor por todo ello! Y tú sabes que no lo hacemos nada más en estos momentos, una vez al año en un instante, ¡no! Te damos gracias cuando van sucediendo las cosas, pero en esta hora lo queremos hacer también, todos en esta unidad de tu Espíritu.

 

Hermano, te voy a pedir algo, que ahora traigas a tu mente todo aquello negativo, malo, toda circunstancia adversa, todo aquello que no ha habido un milagro; que tú lo traigas a tu mente, ¿qué le has pedido a Dios porque hay cosas que le hemos pedido y que no han sucedido? Tráelo a tu mente. Momentos difíciles que has vivido, momentos en donde pareciera que Dios no está. Trae todo eso también a tu mente en estos momentos, porque como dice el apóstol Pablo: también por ello vamos a dar gracias a Dios.

 

Porque sé que todo se va a cumplir, porque sé que la bendición viene, porque sé que Dios ha abierto las ventanas de los cielos, y está derramando bendición. Y que va a haber un momento en el cual, todo eso que no ha sucedido, que todo eso que está como pendiente, ¡se va a dar, va a suceder!


Bendito Dios también en esta hora levantamos nuestra voz dándote gracias por todo aquello adverso, negativo, por toda enfermedad, por toda crisis económica, por todo lo malo que  nos ha pasado. Te damos gracias porque Señor, ahí estás tú y tú nos has sostenido. Porque también en esos momentos nuestra fe se ha fortalecido, porque han sido momentos en los cuales hemos podido descansar en ti diciéndote lo que sentimos, lo que pensamos, sabiendo que tú nos escuchas que tú nos respondes.

 

Te damos gracias no porque nos vaya mal, sino porque sabemos que tú estás ahí abriendo los caminos para bendecirnos. Te doy gracias Padre por tu inmenso amor, porque aun también hay cosas que no se han dado, porque estás esperando que nosotros tengamos cambios de actitud, cambios de pensamientos, cambios de sentimientos. Te doy gracias porque tú sabes en qué momento debe venir el milagro a nuestra vida, en qué momento debe de haber un cambio de las situaciones, de las circunstancias.

 

Te doy gracias porque también en la adversidad hemos podido madurar, hemos podido crecer, nos hemos podido fortalecer en tu Espíritu. Hemos podido venir delante de ti y descansar en ti diciéndote lo que nos pasa, lo que está sucediendo y recibir tu consuelo, tu amor y tu fortaleza. Te doy gracias porque si no fuera por esos momentos, no tendríamos nosotros esos momentos de comunión fuerte contigo.

 

Gracias Padre por las adversidades, porque también no son de ninguna manera que tú nos las envíes. No nos las mandas tú, no nos castigas; pero tú aprovechas toda adversidad, toda situación negativa, todo lo malo aun crisis, enfermedades para cambiarlos por bendición. Yo te doy gracias porque yo sé que también yo he cometido errores, y a pesar de ellos tú los has usado para traer bendición a mi vida.


Te doy gracias Padre porque tú estás presente en la vida de cada uno de nosotros, porque tú estás al pendiente de cada uno de nosotros. Te doy gracias por tu fidelidad, te doy gracias por tu bondad, por tu misericordia, por tu amor, por todo lo que tú eres, ¡Gracias Padre amado, bendito seas! Y te alabamos y te bendecimos, y te damos la honra y la gloria, en el nombre de tu Hijo Amado, nuestro Señor Jesucristo, amén.


Dios los bendiga.