Jesús, Causa de División

Miriam Banda

Mateo 10:34-36 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa.

Cuando leemos este versículo, el Señor Jesús definitivamente no se está refiriendo a la violencia que estamos viviendo hoy en día; me refiero a que si la nuera le cae mal a la suegra y por eso no la quiere, y no solo eso, sino que además le hace la vida imposible.

O que si en una familia cualquiera, hay una niña que va entrando a la adolescencia y que a causa de esa pubertad está de un carácter insoportable e incontrolable, y que a causa de esa tremenda rebeldía entra en contiendas constantes con la madre.

O que si en un hogar el esposo es alcohólico y por eso tiene de enemigos a toda su familia; ya no lo quieren tener allí… No, para nada, esas son situaciones definitivamente causadas por otro tipo de problemáticas que día a día van ganando terreno en la gran mayoría de la sociedad, y que mientras sigamos sin hacer nada al respecto el enemigo lo va a seguir aprovechando para seguir destruyendo por completo a la humanidad.

Lo que el Señor nos está hablando en este versículo es que cuando le conocemos y tenemos la convicción de aceptar su llamado y seguirle, entonces eso va a implicar, de parte de nosotros, una fidelidad constante y definitiva a nivel espiritual que va a traernos consecuencias terribles en el terreno físico.

Las consecuencias: contiendas en nuestra casa, pleitos, conflictos que muchas veces nos arrastrarán a divisiones irremediables con los integrantes de la familia, ya que muchas veces no son convertidos al Señor, por lo tanto no aceptan que nosotros sí lo seamos y por eso en gran cantidad de casos se dedican a hacernos la vida imposible.

El padre de familia prefiere que el hijo que es cristiano, por ejemplo, se dedique a andar con mujeres e insiste hasta que finalmente lo consigue; la madre que conoce que la hija es cristiana, entonces le carga la mano con los quehaceres de la casa con tal de no dejarle tiempo para asistir a la casa del Señor.

O tenemos el caso de la suegra, que en cuanto descubre que la nuera es hija de Dios, entonces se enoja terriblemente en contra de ella porque dice que por eso descuida a su hijito, que ya no lo atiende como antes, y se dedica a hacerle dramas a la nuera peores que el propio marido; en fin.

Eso es lo que el Señor nos está manifestando en este versículo; que muchos de los pleitos y disensiones que hay en los hogares serán por amarle, por seguir su camino, sus pasos; por eso cuando dice: He venido para traer espada a la tierra, nos está hablando literalmente de esos pleitos causados por él, de su presencia en la vida del hombre; de que si le seguimos fielmente habrá consecuencias en nuestra vida, en nuestra familias y aún con nuestras amistades, y nosotros debemos estar consientes  de esas consecuencias de las que nos está hablando el Señor.

Y cuando entramos en esa conciencia de lo que va a implicar seguirle, entonces ya nosotros en lo personal decidimos si aceptamos ese llamado de Dios o no. Hay quien no lo acepta porque “no les gusta tener problemas con nadie”, y prefieren no meterse en broncas.

Pero hay otros que si lo aceptamos pese a lo que pase en nuestras vidas; por eso nosotros somos llamados “los valientes del ejército de Dios”, los que no sólo fuimos llamados y aceptamos, sino que además seguramente seremos parte de los escogidos.

Dios te bendiga.